Austin Lake

Austin llegó al campamento un año después de Kayla y la conexión entre ellos fue inmediata, tal vez fuera por la poca diferencia de edades que tenían, él era apenas tres meses mayor que Kayla, pero para ella esa era una gran diferencia ya que en lugar de actuar como un hermano mayor y algo protector como hacía el resto de la cabaña, Austin se convirtió en su eterno cómplice en travesuras y juegos. Él era, a ojos de sus hermanos y Quirón, tan imprudente y entusiasta como ella, lo que a veces era un gran dolor de cabeza para Lee y Michel.

A ellos siempre se los podía ver juntos y hacían un equipo increíble, complementándose a la perfección en los juegos y desafíos que el campamento les ofrecía. Pero también eran los que más competían y discutían en la cabaña, Kayla suponía que eso era lo normal entre hermanos que pasaban tanto tiempo juntos, y ellos prácticamente pasaban todo el tiempo juntos, así que tenia horas de sobra para molestarse mutuamente, pelear y luego volver a hacer las pases varias veces al día hasta que alguno de sus hermanos mayores le riñeran o los obligara a separarse, cosa que no duraba mucho, además tenían a su favor que eran los menores y por eso siempre les daban cierta consideración especial que ellos aprovechaban al máximo.

Por eso cuando fue la batalla del Laberinto Lee les había ordenado permanecer juntos y así lo hicieron, ambos estaban asustados, como casi todos en el campamento y ser tan jóvenes y llevar tan poco tiempo entrenándose no ayudo mucho. Lo que si les ayudó fue tenerse el uno al otro, Kayla estaba segura que de no ser por Austin ella no habría soportado toda la batalla, ni la noticia que recibieron de Michael cuando esta terminó. luego de las batallas llegaron las pesadillas, las del tipo normal, no las proféticas que de vez en cuando su padre mandaba a alguno de sus hijos o las típicas de semidiós que te mostraban algo importante, sino las que expresaban su miedo y dolor, en ellas soñaba con perder a sus hermanos o a su padre mortal.

Cuando las pesadillas eran especialmente vividas y terribles solo Austin, de entre todos sus hermanos, lograba tranquilizarla e incluso hacerla sonreír, y para ello recurría siempre a lo que mejor se le daba; la música. Y no importaba si era su voz o algún instrumento, o que canción decidiera interpretar, él se quedaba con ella hasta que olvidara esas pesadillas y la hacia sentir que todo estaría bien, Austin parecía ser el único capaz de transmitirle en esos momentos esa tranquilidad que normalmente todos los hijos de Apolo parecían despedir, y Kayla solo podía agradecerle a la Moiras y a su padre Apolo por tener a un hermano tan maravilloso como Austin con ella.


Aquí vamos, lento pero seguro, no me he olvidado de esta historia, no se preocupen por que aun pienso seguirla.