Capítulo 2
No soy parte de tu vida
Desde que Maya había regresado a su vida, había intentado ignorarla con todas sus fuerzas, pero el hecho de verla desde lejos lo hacía sentir extraño. Antes de borrar sus recuerdos, eran muy cercanos. Maya siempre lo buscaba y le hablaba de su fascinante gusto por lo sobrenatural. Adoraba las revistas y programas de ese tipo y siempre tenía una historia nueva qué contarle y una invitación que el rechazaría cordialmente para ir a investigar. A pesar de que ella había regresado a su vida, ya no era parte de ella y era una sensación extraña acostumbrarse a eso. En efecto, el polen de sueño había hecho efecto, pero ¿Él quería que sucediera? Llevaba días preguntándose lo mismo y no hallaba una respuesta clara.
—Vi que la chica que salvaste aquella vez está en tu clase —dijo Hiei entrando a su habitación y sentándose al lado de la cama.
Shuuichi miraba sus apuntes sin concentrarse.
—Sí, así es.
—Estás distraído. Y tenemos una misión.
Sabía cuál era la intención de Hiei para dar tantas vueltas antes de decirle algo. Pero Kurama no le daría el gusto de admitir que dudaba y no sabía si estaba arrepentido de haber usado el polen o no. Por eso, cerró su cuaderno y se levantó para seguir a Hiei y cumplir con la misión, cualquiera que fuera. En el camino, le contó que tenían que inspeccionar cierto barrio donde había actividad espiritual inusual. Creían que era algún demonio y que podrían encargarse de él antes de que hiciera daño a los humanos que vivían ahí.
Veinte minutos y llegaron a una residencia antigua. La edificación seguía la arquitectura del período Tokugawa. Era una mansión enorme de más de una manzana. Tenía todo lo que en aquella época se podía tener para una familia adinerada y aún en ese tiempo, se conservaba en perfecto estado. Kurama y Hiei se pararon en la pared que daba al jardín. Había una torre que usaban de cobertizo y se veía una luz encendida, pero el mayor movimiento venía del interior de la vivienda.
—¿Qué crees que sea? No se siente como una presencia normal —susurró Kurama.
—Lo que sea, no lo averiguaremos aquí —y sin decirle nada más, se adelantó a su compañero e ingresó a la vivienda. Una trampa se activó en cuanto sus pies tocaron el suelo. Las luces del jardín se encendieron y pudo ver a seis perros demonio frente a él, con los dientes afilados y la saliva escurriendo entre ellos, listos para atacar.
Hiei chasqueó la lengua y sacó su espada acabándolos con facilidad con un par de movimientos. Kurama bajó y lo siguió sin perder de vista la puerta que daba al jardín.
—Es donde se siente la presencia más fuerte —señaló él y se dirigieron hacia el interior de la vivienda, con la guardia en alto. Si había perros que estaban protegiendo el jardín, seguro habría más dentro que serían mucho más poderosos todavía.
Subieron los escalones que daban hacia la casa y la puerta corrediza se abrió antes de que ellos ingresaran a la vivienda. Tres hombres salieron y una mujer con un jarrón en brazos que fue la que salió por el pasillo y saltó hacia el techo huyendo antes de que Kurama o Hiei hicieran algo.
—¡Kurama! —gritó Hiei y el demonio zorro asintió siguiendo a la joven, pero uno de los tres que habían quedado ahí, se interpuso en su camino.
Kurama sonrió y sacó de su cabello largo una rosa roja que agitó y la convirtió en su látigo de rosas, listo para pelear. Su contrincante tenía unos nunchaku que balanceó en sus manos haciendo un par de malabares antes de dar el primer ataque. Él, usó su látigo y dio un golpe certero cortando la cadena que unía a los nunchaku del enemigo, dejándolos inútiles como arma. Hiei, había hecho lo suyo con sus oponentes, hiriéndolos de gravedad con la espada, logrando una rápida retirada de parte de los tres. Uno de ellos, sacó de su bolsillo una bomba de gas y la hizo explotar contra el suelo. El olor nauseabundo y la neblina que se formó en cuestión de segundos hizo imposible que ambos los siguieran. Tosieron hasta alejarse de ello y poder ver mejor el panorama, pero ya no podían sentir su presencia ni de la mujer que había escapado primero que ellos.
—¿También te diste cuenta? —dijo Kurama a Hiei mientras miraban el cielo.
—Sí, ese jarrón contenía una energía extraña —afirmó y se dirigieron al interior de la casa a investigar.
En el centro, había un altar con algunas joyas y objetos que no tenían ningún tipo de poder a simple vista, sólo estaban ahí dispuestos junto a una almohadilla vacía donde suponían, había estado el extraño jarrón anteriormente.
De todas formas, juntaron las cosas y se dispusieron a irse de ahí. Mantendrían vigilado el lugar por si volvían por alguna de las cosas que habían dejado olvidadas o regresaban a quedarse para no volver a irse.
Salieron de la casa y se dirigían hacia la entrada al mundo espiritual cuando se cruzaron con Kitajima en el camino. Kurama la reconoció al instante mientras Hiei le dedicaba una mirada rara al muchacho.
—No digas nada —le dijo él entregándole las cosas a su compañero.
—¡Minamino-san! Qué curioso verte por aquí —dijo ella con una sonrisa alegre mientras agitaba su mano mientras se acercaba y terminaba de acortar distancias entre ambos. Miró a Hiei que simplemente, decidió desaparecer de ahí antes de decir nada frente a la muchacha.
Kurama se disculpó con ella por la actitud de su compañero diciendo que era tímido para lidiar con las personas. Además, se sorprendió de que pudiera reconocerlo tan rápidamente cuando en el día, ni siquiera habían intercambiado palabra entre ellos. Pero ella le contó del club de fans que tenía y lo de lo inalcanzable que era Minamino Shuuchi para cualquiera del instituto. Se sintió apenado por aquello que le decía, y no quiso averiguar más sobre lo que habían hablado. Sabía que era alguien popular en el instituto, pero era de los que prefería ignorar todo ese tipo de comentarios mientras estaba en clase.
Sin embargo, algo lo devolvió a la conversación sobre Hiei gracias a un comentario de Maya:
—Es raro, me parece conocido —dijo pensativa ella y eso, hizo clic en él: no era posible que ella pudiera recordar nada— lo mismo tú. Desde que te vi en la mañana, siento que te conozco de algún lado ¿tú no? —preguntó ella intrigada mirando a los ojos verdes fijamente, esperando encontrar una respuesta afirmativa en su mirar, pero ni así lo consiguió.
—Seguro me confundes con alguien más —respondió él rascando su mejilla mientras mil ideas se pasaban por su cabeza pensando en los efectos de la planta. Era imposible que ella recordara nada: era una planta muy poderosa del Makai como para que ella pudiera sortear sus poderes así como así— ¿Qué haces tan tarde por aquí? —intentó cambiar el tema.
—¡Ah, eso! Vengo de la empresa de mi padre. Tiene que hacer horas extras y mamá me mandó a llevarle la cena.
—Te acompaño a tu casa —se ofreció él teniendo un leve deja vu. En su momento, se había arrepentido de no acompañarla, ahora, aunque ella siguiera sin recordarlo y no hubiera el mismo vinculo entre los dos que en el pasado, no quería quedarse con ese remordimiento.
Ella aceptó encantada de que pudieran caminar un poco más juntos y conocerse mejor. Había escuchado tantos rumores sobre él que quería confirmar si alguno era verdad, además, también tenia dudas sobre el barrio. Hacia pocos días que había llegado, pero lo primero que se había enterado era sobre la mansión que estaba camino a la empresa de su padre donde se contaba que vivía el fantasma de un samurái y su señor y que en ciertas noches, se podía presenciar una densa neblina y ver a los fantasmas encaminarse hacia una feroz batalla donde ambos morirían.
Kurama sonrió pensando que sus gustos no habían cambiado en lo absoluto en el tiempo que habían estado separados y mucho menos, su personalidad. Hasta creía que Maya se había vuelto mucho más alegre y habladora que antes.
Al llegar a su casa, se despidieron y mientras ella sacaba las llaves del bolsillo de su falda, le prometió devolverle el favor a Shuuchi. Él se quedó frente a su puerta hasta que la vio entrar a la casa y se marchó con una sensación de vacío en el corazón.
¡Hola, gente linda! ¿Cómo están? Lamento la demora para actualizar, he andado liada con la vida en estos días, pero a cambio, traigo un capítulo más extenso y con algo de acción para compensarlo. Prometo en el próximo, subir un bonito dibujo de ellos dos para acompañar el capítulo, que ganas de dibujar a estos personajes no me faltan.
Espero que lo disfruten.
Agradezco que hayan llegado hasta aquí y mucho más si me dejan un comentario.
¡Un abrazo!
