.
CAPÍTULO
III
Jaque
Después de pensarlo por un minuto, Blossom al fin dejó que otra chica tomara su lugar después de tanto que le hablaron para que se moviera, ésta le miró feo y sonrió al ver al actor sonreírle a ella.
Cuánto autocontrol uso la heroína para no gritar y salir tras Brick para patear su trasero, aunque dudaba que en el estado en el que él se encontraba era mejor por lo que ahora lo dejaría así y ya más tarde podría patearlo después.
Por lo que resignada tomó un camino diferente al pelirrojo para salir. No deseaba encontrárselo, por más nerviosismo que éste le había dado, la pelirroja sabía que si lo veía con una sonrisa no lo pensaría dos veces para después aventársele encima como una leona sobre una pequeña liebre. Y comérselo con brutalidad.
«De una forma u otra —gruñó internamente, furiosa—. Brick se arrepentirá por esto».
Enfurecida, Blossom usó su velocidad inhumana para desaparecer de la escena. En busca de la revancha.
…
Brick salió de esa multitud con un poco de esfuerzo, gracias al cielo, ninguna notó que era él. Aunque suponiendo que alguien se haya dado cuenta, dudaba ser perseguido puesto que ese actor afeminado seguía dando autógrafos que seguramente terminarían pegados en las paredes con marcos de oro por las fans.
Echó una mirada hacia atrás y siguió caminando entre algunas chicas que llegaban y llegaban.
Sonrió divertido ya que esperaba que ese tal Shino tuviera un sello o algo porque de seguir firmando con la mano, ésta no tardaría en desaparecer dejando a más de una mocosa angustiada. Ya hacía mucho que no pensaba como un verdadero RowdyRuff Boy pero, el dulce que le había dejado ese dichoso pastel aún seguía latente en él.
Se sentía tan vivo y tan poderoso que sentía miedo de él mismo.
…
Boomer y Butch les dijeron a Buttercup y a Bubbles que sacaran a Blossom de ahí y las tres se ocultaran hasta nuevo aviso. Butch aún no acababa de entender pero, esa caminata en Brick no era nada normal, eran un poco despistados pero entre ellos se conocían bien.
Brick se encontraba planeando algo y no era algo precisamente malo como lo que hacían en la infancia, sino algo malo como lo que podía hacer un desquiciado villano, ¿algo contra la ciudad, tal vez? ¿Contra las chicas? ¿Contra ellos? Ni idea. Lo único que sabían ambos hermanos, era que algo ocurría con el hermano pelirrojo y si Boomer sabía algo Butch lo haría hablar de una forma u otra.
—¿Qué es lo que pasa con Brick, Boomer? —preguntó Butch a su hermano, quién volaba a su lado manteniendo esa típica mirada nerviosa.
—¿Por qué me preguntas a mí?
Butch detuvo su vuelo y tomó a Boomer de la ropa obligándolo a hacer lo mismo.
—No me quieras ver la cara de imbécil —amenazó fieramente.
En ese instante, Boomer entendió nuevamente qué cuándo Butch preguntaba una cosa se le debía contestar casi de inmediato y sin rodeos, ya que si no se hacía de ese modo, él podría tornarse peligroso.
—Sí sabes algo, habla —endureció más su agarre, Boomer suspiró resignado.
—No me dejarás otra alternativa, ¿verdad? —Butch negó con aquella mirada pesada la cual sólo podía ser vencida por la de Buttercup—. Bien te contaré todo pero, será mejor que sigamos antes de que se dé cuenta y pueda ocultarse.
Butch miró a su hermano desconfiado.
—Te contaré en el camino, andando —insistió el Boomer retomando el rumbo.
El moreno lo siguió y así ambos salieron en busca del hermano mayor, quién se había adelantado porque seguramente sabía que lo seguirían; y todo gracias a Butch.
Y aunque Boomer lo culpase a él por perder de vista al mayor de los tres era claro que no lo diría abiertamente por precaución a ser masacrado por Butch.
…
Bubbles buscó con su visión de rayos x, y al igual que Buttercup no encontró nada, era como si su hermana mayor hubiese querido desaparecer del mapa sin dejarles la más mínima oportunidad para encontrarla, no era normal que Blossom quisiera estar a solas ya que por lo regular se encontraba acompañada de alguna de las dos aunque eso a Buttercup no le parecía del todo puesto que sentía como si le quitasen su espacio, en cambio Bubbles era más accesible por lo que era más normal ver a la chica de rosa con la rubia.
—Buttercup, dime, ¿en verdad crees que Blossom no quiere que la encontremos?
—¿Por qué lo preguntas Bubbles? ¿Por qué no logramos dar con ella? —cuestionó la mayor a su pálida hermana quién se limitó a entrecerrar más su mirada.
Un vago recuerdo de la infancia azotó la mente de la Buttercup dándole a entender que Bubbles estaba a punto de ponerse a pensar cosas negativas, a pesar de que ella lo negara.
—Tranquila —le dijo poco después el propósito de animarla aunque sea un poco—, ya verás que ella está bien, después de todo, siempre lo está, ¿no? Hablamos de Blossom, ella no es ninguna debilucha.
—S-supongo… —musitó la menor regalándole a Buttercup una sonrisa tierna y sincera aun con los ojos llorosos.
Entonces Buttercup prometió cobrárselas a Blossom; ya estaba anocheciendo y no había comido nada, cosa que la ponía de pésimo humor.
…
Brick se mantenía con la mirada ocupada en el actor de cine desde un punto ciego de los hermanos de los líderes en un edificio no tan cercano. Después de todo, su vista no era humana y por lo tanto no tenía tanto de qué preocuparse; miró el cómo y a dónde salía Blossom, qué dirección habían tomado las hermanas de ella y qué dirección tomaron sus hermanos propios.
—Supongo que ahora no podré hacer de las mías en paz —se dijo en un murmuro.
Y de un salto, bajó con lentitud (aunque lo deseaba, no podía bajar con toda la fuerza que tenía haciendo un cráter y mandando a uno que otro ciudadano por los aires) para que no lo encontraran con facilidad. Cuando sus pies tocaron el suelo más de uno ya lo tenía en la mira, realmente aún no se acostumbraba a eso de ser ahora el chico bueno.
Miró por los alrededores tratando de ignorar a los curiosos, para después encontrar a un vendedor de algodones de azúcar. No era anormal encontrar a un vendedor así en un lugar repleto de niñas tontas con las carteras de sus padres en los bolsillos.
Sonrió y se acercó al vendedor.
Brick sentía una recaída pronta.
Deseaba el azúcar, lo necesitaba. Pero sabía que si lo comía con la forma en que pensaba hacerlo, no iba a ayudarle en nada; de hecho, iba a joderse a sí mismo.
Por lo que antes de llegar al vendedor, pasó por el lado de una muchacha que andaba seguramente con la cabeza en la luna, con su cuadernillo de autógrafos vacío. Para después meter su mano rápidamente en el bolso y sacar con fuerza un billete arrugado de 20 dólares.
Sonrió malicioso, definitivamente no había perdido el toque.
Y sin poder evitarlo más, llegó hasta donde el vendedor.
—Escuche, sé que estos que vende aquí son los únicos tamaños por el mismo precio… —señaló a los que el vendedor tenía en un palo a un lado de la máquina. El hombre arqueó la ceja confundido—. Pero yo quiero que haga uno que valga… —alzó el billete y lo usó como abanico, y agregó—: veinte dólares… y más le vale, que sea grande.
…
Blossom llegó a un establecimiento de comida corrida, hamburguesas, café, refrescos y demás alimento chatarra. Seguramente Brick no se molestia en buscarla ahí ya que ella solo visitaba esos lugares en compañía de sus hermanas y el Profesor.
Se sentó en una de los últimos lugares y esperó a que se hiciera más tarde. De seguro el pelirrojo ya estaba fastidiando a alguien más.
—Buenas tardes, señorita Blossom —dijo con educación y emoción una de las camareras siendo empujada brutalmente por otra chica, sacándole un gemido de sorpresa a la heroína.
Quién prefirió no hablar.
La chica que había sido arrojada al suelo dio un chillido de dolor.
—¡Yo tomaré su orden! —dijo la agresora de cabello corto y moreno, con una euforia enorme.
No era como si Blossom tuviese miedo de ella, pero sentía escalofríos cuando una persona hablaba con ella como si le hablasen a Dios; eso se debía a que de cierto modo la experiencia que tuvo hace años fue traumática. Esa actitud en algunos ciudadanos le hacía recordar a Blossom aquél momento en el que ella y sus hermanas se vieron en graves problemas cuando un fan lunático, las encerró a las 3 en empaques junto a toda la colección de los artículos coleccionables de las PowerPuff Girls.
Nada más de recordar lo que se sintió estar atrapada en una caja para muñecas le hizo a Blossom estremecerse un poco.
—N-no t-tengo m-mucho d-dinero —trató de sonreír—, ¿q-qué es lo m-más barato que t-tienen? —se limitó a decir con cautela.
¡Por Him! Ya sabía que los restaurantes hacían de todo tipo de artimaña para hacerte pagar más de lo que podrías, y por eso decidió mantener sus bolsillos cerrados.
La camarera hizo una mueca de sorpresa.
—¿BARATO? —rió ella siendo empujada por la primera chica.
—¡Elija usted, lo que deseé va por la casa! —fue empujada de nuevo por la otra chica.
—¡Yo le estoy atendiendo!
—¡Oh no, claro que no! —exclamó furiosa la rubia de falda corta—, yo vine primero.
—C-chicas, sólo un vaso de jugo… —dijo Blossom en un intento de calmar a ambas.
—¡¿De naranja?!
—¡¿De uva?!
Blossom quiso gritar al viento furiosa. ¿Cómo decirles en español que sólo quería comer y beber algo en paz?
—Ehm… ¿tendrán de mandarina? —no era el momento de dar preferencia y echar más leña al fuego, no estaba de humor y lo único que deseaba era tranquilidad.
—No está en el menú —dijo la segunda mesera con cara azul—, ¡pero en un momento se lo hago!
—¡No lo haré yo! —exclamo la otra siguiendo a la mujer a toda velocidad.
Blossom suspiró. Lo peor de todo era que pasar por todo esto era mejor que estar a solas con Brick. Quien por cierto, aún tenía una paliza reservada con su nombre.
…
Y hablando de Don Juan; bueno, él.
Él había caído de nuevo en aquella droga, aunque curiosamente, esa vez lo sentía menos poderoso que antes. De hecho, por un momento pensó en ir con el vendedor y azotarle el palillo del algodón en la cabeza. Pero en vez de eso subió a un edificio, uno alto para usar su inhumana visión para seguir observando el espectáculo.
No deseaba que Blossom lo hubiese engañado y se hubiese regresado para conseguir un autógrafo de ese actor. Porque donde eso pasará, juró que lo mataba al actor y posiblemente a ella también.
—Tú no eres ella —musitó el pelirrojo viendo a una pelirroja de una altura más generosa que la de Blossom, y aunque pareciera imposible ésta lucía más delgada—. Ni tú —murmuró lamiendo sus labios saboreando aún más el sabor del azúcar cuyo color era de color rosado.
Entonces sintió un pequeño escalofrío. Volteó haciendo un gesto de burla a sus hermanos.
—Pensé que habían ido al norte, y resulta que no.
—Boomer y yo sabemos que algo pasa contigo, imbécil —espetó Butch como era de esperarse de él, y no era para más, casi ahoga a Boomer para que soltara lo que sabía, porque era más que evidente que sabía algo acerca del notable cambio del mayor.
Brick alzó vuelo encarando a Butch. Y al rubio que estaba tras del chico de verde.
—¿Y qué se supone qué es? —preguntó con una sonrisa.
—Tiene que ver con el azúcar —afirmó Butch, Brick arqueó una ceja.
—¿Azúcar? —rió con una irritante burla mientras negaba con la cabeza—. Oh no, no, ¿sabes?, creo que… no es nada acerca del azúcar, o al menos, no del todo.
Boomer mantuvo un semblante serio mientras que Butch endurecía la mirada. Siendo igualada por los ojos rojizos.
—¿Qué quieres decir…? —preguntó Butch.
—Quiero decir que… supuse que el azúcar, es solo un pequeño jugo de combustible para una parte de mi cabeza que me hace cometer locuras, y por el momento no he consumido mucho; y aunque lo hubiese hecho no debes preocuparte tanto —siseó Brick, con burla.
Ambos siguieron con esa batalla de miradas, mientras que Boomer, en silencio, comenzaba a barajear soluciones para los diferentes problemas que seguramente vendrían después de esa conversación.
—Lo dices como si me preocupara que te volvieses loco —bufó el medio con una media sonrisa, una que hacía enloquecer a más de una, claro, excluyendo a Buttercup.
Boomer sonrió con ironía.
—Cómo nosotros venimos de una familia normal y nada loca —informó Boomer con una ironía, un tono curioso debido a su voz tan infantil y su rostro dulce que provocaba abrazarle y no dejarlo libre jamás.
—Sobre todo normal —disertó Butch rodando los ojos.
—Entonces, ¿qué harán? —cuestionó Brick—, ¿me llevarán con las niñas y con papi?
—En realidad solo hago esto para pasar el tiempo —espetó Butch cruzándose de brazos—. No creas que eso de la paz me viene bien. Sobre todo cuando antes fui uno de los mejores criminales.
—Aliméntanos el bureo —pidió Boomer con una sonrisa, el pelirrojo murmuró una maldición. «Y dame una razón para no patear tu trasero» pensó el rubio poco después.
Los últimos rayos del sol acariciaron las 3 figuras en el cielo, antes de desaparecer bajo la tierra.
…
Blossom al fin salió de ese establecimiento de locos apenas se ocultó el sol diciendo que debía irse a casa.
Las camareras hicieron el show de su vida, muchos de los presentes ansiaron hablar con la líder de las heroínas de Saltadilla, varios preguntaron por sus hermanas siendo respondidos por varios comentarios acerca de que no siempre estaba con ellas.
Tanto así que se cansó enormemente de decir lo mismo, lo malo fue que no pudo beber ni un solo sorbo de jugo. A veces deseaba dejar de ser una heroína, aunque el deseo se le pasaba rápido puesto que normalmente le daban descuentos en el cine y en algunos otros establecimientos.
—No puedo creer —bufó enormemente frustrada; hubiese preferido mil veces pelear contra miles de Brick.
Un sonido poco silencioso invadió sus sentidos.
Se giró y miró dos rayos de colores; unos claros colores. Eran Bubbles y Buttercup.
—¡Blossom! —gritó Bubbles aterrizando tratando de frenar con los pies pasando de lado de la pelirroja haciendo que una ventisca hiciera volar se cabello.
Atrás de ella, Buttercup aterrizó justo enfrente de la mayor.
—¡Niña, llevamos horas buscándote! ¡¿Dónde estabas?!
—Ehm —señaló con el pulgar el establecimiento—, mejor vámonos antes de que una avalancha de fans llegue y nos atropelle —ordenó alzando vuelo seguido por la pelinegra y una rubia algo molesta debido a que había hecho un aterrizaje torpe por nada.
…
—Ya se los dije —dijo Brick—, pienso que… no creo que sea el azúcar el verdadero culpable, pero con ese problema que tuve con Mojo y su estúpida pócima entre otras cosas después de haberme extraído la sustancia X, estoy cuestionándome mucho sobre el tema, ¿saben?
El hermano pelirrojo suspiró antes de continuar:
—Aunque Utonio tiene la última palabra… ¡es complicado! —gritó enredándose con sus palabras.
—Entonces… dices creer, que no es el azúcar el que te hace actuar tan asquerosamente bien como me lo dijo Boomer, si no que algo cambió en tu maldito organismo que tenemos por ser parte de un experimento hecho de maldad pura… —pausó Butch dudando arqueando la ceja—. Mmm, ese idiota de Mojo no fue el mejor criminal, así que pura maldad no era, pero al menos era algo. Y ni qué decir de Him.
—¡No entiendo! —interrumpió el rubio sosteniéndose la cabellera.
—No me sorprende —murmuraron los otros dos siendo escuchados perfectamente por el menor de los tres.
Haciendo una cara irritada, inflando los cachetes y entrecerrando los ojos. Boomer miró enojado a sus hermanos.
—¡Ya! El punto es que acabas de hundir tu estúpida jeta en el pastel que se supone que comeríamos hoy… —Butch fue interrumpido por la voz criminal, oscura y furiosa de Boomer.
—Es verdad —recitó serio—, lo que me recuerda, no comí nada de lo que había preparado Bubbles. —Las manos del chico se cerraron aún más llevándose a uno que otro cabello, ocultando los ojos, aunque no era necesario verlos para saber que estaban más que oscurecidos.
Los otros dos hermanos se estremecieron. Boomer podía ser el más tierno, despistado y sensible de los 3, pero cuando se lo proponía, él podía ser peor que los otros dos. Ellos lo habían visto al límite una vez, no les quedó gusto volver a repetir la experiencia; tanto así que incluso el mismísimo Him, temía de aquella posesión maligna del rubio al enfadarse.
—Cierra la boca —habló el pelirrojo.
—¡Ciérrala tú! —espetó Boomer con un aspecto más infantil y con sus instintos asesinos al mínimo, de nuevo—. Yo quiero comer, y como veo que estás bien, yo me largo —y sin previo aviso, sin esperar a que alguno de sus hermanos lo detuviera (o siquiera pensara en hacerlo) alzó el vuelo y salió disparado con una gran estela azul rey siguiéndolo.
Butch se regresó su atención a Brick, quién al parecer encontró algo interesante al horizonte, pero ahí no había nada.
—Entonces… en conclusión: ¿qué crees que te está pasando en verdad, hermanito?
…
—¡Entonces ese jitomate idiota estrelló su cara contra el pastel! ¡¿El pastel que se supone que comeríamos?! —exclamó Buttercup entrando a la casa seguida de Blossom quién asentía con un brillo tristemente gracioso en su cara.
Bubbles negaba con la cabeza siendo la última en entrar y por lo tanto la elegida para cerrar la puerta.
Pero antes de que ella pudiese cerrarla para seguir escuchando los reclamos e insultos de Buttercup hacía Brick, tocaron la puerta.
—¡Bubbles, abre la puerta! —ordenó la morena sentándose en el sofá para encender la televisión.
Si sus hermanas no se lo hubiesen pedido y no le hubieran recordado que Butch y Boomer estaban buscando al mayor de los tres, Buttercup habría salido disparada con dirección a su localización al momento de escuchar las palabras "rostro", "Brick", y "pastel costoso" en una sola oración, en busca de saciar su ira.
Pero la mayor se redujo a poner en la televisión, el canal de deportes, no tenía ganas de ver nada más. Al menos los boxeadores podrían sacarle una que otra carcajada. De cierto modo le recordaban las peleas contra Mojo Jojo.
Cuando la rubia, resignada abrió la puerta se encontró con Boomer, quién llegaba no con una cara llena de felicidad como usualmente, sino con una casi parecida a la de ella quien ahora estaba irritada.
—¿Esa cara, es por Brick? —preguntó ella siendo respondida por una afirmativa de cabeza por parte de su contraparte.
—No puedo creer que me haya perdido un almuerzo por esto —admitió derrotado.
Buttercup gritó desde el interior de la casa:
—¡Puedes creer que yo tampoco! —preguntó.
Bubbles suspiró y trató de sonreír, al menos para alivianar el irritante día.
—Pasa, recalentaré algo y comeremos —dio paso a Boomer, quien agradeciéndole infinitamente por dejarle comer algo decente ese día, aceptó la invitación. Ya que usualmente él y sus hermanos no pasaban de cereal y huevos con tocino para el menú de desayuno, comida y cena; ah sí, y agua.
…
—No lo sé, pero… ya comienzo a acostumbrarme —aceptó Brick a la pregunta antes hecha por su hermano menor.
Butch reprimió un suspiro y se giró para darle la espalda.
—En realidad me da igual lo que pase en tu organismo, pero si tiene que ver con el hecho de que no vaya a comer pastel con todas las de la ley… ahora estoy muy molesto —cielos, cuánto se moría por robar un pastel, solo uno, eran mucho más dulces que cualquier otra cosa.
Pero la verdad era que Butch no deseaba tener otro enfrentamiento con Buttercup, al menos no ese día.
—Y tú me sales con una de tus malditas travesuras —recriminó el moreno apretando los dientes.
—¿Y qué quieres que haga? Es algo que no puedo evitar, es como si te dijese que dejaras de pensar en robar bancos —Butch hizo un ademán con la cabeza que aceptaba esos pensamientos—, o a Boomer que dejase de pensar en los platillos de la azulada.
El chico pelirrojo suspiró.
—Así de inevitable es.
…
Boomer se llevó un pedazo de pan a la boca con gusto para después tomar, con un tenedor, un pedazo de carne de pollo en el plato junto a una exquisita pasta. En verdad le encantaba estar en la residencia Utonio, no por Buttercup y Blossom, sino por Bubbles y por sus mágicas manos a la hora de cocinar; algún día le pediría que cocinara solo para él. Pero por el momento solo comería.
—Ten, una servilleta —le dijo ella extendiéndole el pedazo de papel con una sonrisa. Buttercup seguía viendo su programa y Blossom subió a su cuarto deprimida apenas entró a la casa. Por lo que los rubios comían solos.
…
—Supongo que tienes razón —recitó Butch cruzándose de brazos—, aunque eso no quite que acabas de estropear algo que se supone, sería para terminar ebrios en alguna parte de la ciudad.
—¿Ese era tu plan para esta noche? —espetó Brick con los ojos entrecerrados.
Butch alzó los hombros.
—Sí, pero al parecer el tuyo era ahogarte en azúcar y el de Boomer aumentar algunos kilos —se burló ganándose una mirada fulminante de Brick.
—No fue algo que haya planeado, simplemente pasó y ya.
—Sí, pero ahora si me disculpas iré a un bar que vi antes de encontrarte. Uno muy prometedor, por cierto —informó alzando vuelo—, aunque me da curiosidad saber lo que te hará Buttercup cuando se enteré que por ti ya no comerá pastel —rió despegando hacía el lado opuesto al que tomó Boomer.
—Ella no es quien me preocupa… —espetó pensando en que la verde sólo era problema de Butch y si la agresiva demente iba contra él; hallaría la forma de mandársela a Butch. «…Pero ella» pensó en Blossom y en el hecho de que le preocupaba que el azúcar le haya envalentado tanto como para negarle el acceso a una firma de un actorcito cualquiera que para la rosada significaba mucho. Y en el qué pasaría cuando se volvieran a encontrar.
No habría de otra, tendría que enfrentarla tarde o temprano y para ser sinceros, a él le apetecía dormir tranquilo esa noche.
.
.
.
¿Qué diablos pensará hacer Brick ahora sin el efecto azucarado?
¿A Blossom le hará afectado enormemente la pérdida de su amado pastel y el autógrafo?
¿Buttercup matará a Brick?
¿Boomer engordará por comer las porciones de alimentos que les tocaba a sus hermanos?
¡Esperen el próximo capítulo y lo sabrán!
Continuara…
Y con esto llegamos prácticamente a donde nos quedamos. Ahora mismo esto haciéndole los últimos cambios al capítulo que por cierto, dejé a la mitad cuando mi inspiración para este fic se fue volando. ¿Gracioso, no? XDDD
Posiblemente traiga la continuación para el lunes o martes, depende de las circunstancias.
Por su atención, gracias.
JA NE! ;)
