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CAPÍTULO
IV
Le Teoría del Profesor
Cuando el Profesor Utonio regresó a casa, encontró, según a su criterio, todo en orden: los dos jovencitos azules estaban sentados viendo la televisión en ese casi olvidado programa de marionetas, la casa estaba completa y sin ningún rastro de peleas innecesarias o peligrosas, además de que no se escuchan los gritos de Butch y Buttercup por los pasillos o la cocina, tal vez estaban fuera cometiendo algunas travesuras por las cuales el alcalde le reprocharía más tarde.
Sin embargo lo que sí le pareció raro fue que por ningún lado vio a los mayores de ambos grupos que por mucho tiempo estuvieron en guerra. Blossom no estaba sentada como siempre frente a la ventana, leyendo algún libro, y Brick no estaba sentado en la alfombra viendo la televisión con los menores.
Ni uno de ellos salía constantemente como ambos verdes, pero no le haría mal preguntar, a pesar de lo cansado que estaba.
―Hola pequeños ―saludó el hombre al dúo que se giró para ver como el hombre cerraba la puerta tras suyo.
―¡Profesor! —exclamó Bubbles yendo a un abrazo cálido. Siendo claramente correspondida por su padre.
―Mi niña ―susurró el hombre con un profundo amor paternal.
El Profesor después miró a Boomer.
—Hola Boomer.
―¿Qué tal? —saludó éste alzando la mano. El profesor soltó a Bubbles la cual reía al ver que a Boomer aún le costaba un poco hablar con el hombre de la casa y mucho más saludarle cuando éste entraba a su casa como si nada pasara.
―Bubbles ―llamó el hombre, la rubia le miró ya más calmada―, ¿sabes dónde están tus hermanas?
―Ehm, Buttercup salió un rato, dijo que iría a comprar una película, Blossom está en su cuarto ―dudó un poco―, creo que dijo que iría a dormir ―terminó con una mirada algo preocupada, Utonio a pesar de que quería preguntarle a la menor si algo le había pasado a Blossom, pensó que lo mejor sería preguntárselo a su hija mayor él mismo por lo que miró está vez al chico para hablar.
―Bien; ¿y tus hermanos?
―Y yo qué sé ―contestó Boomer alzando los hombros―, seguramente Butch está en un bar de mala muerte, y Brick ha de estar en nuestro departamento o en alguna cafetería ―escupió casi con veneno.
A pesar de que había comido bien, aún no se le pasaba el coraje que reunió en la tarde al pensar que se quedaría con hambre.
―Entiendo ―dijo el profesor con algunos asentimientos de cabeza―, entonces les dejo, estoy cansado y quiero dormir un poco. Por favor, avisa a tus hermanas que ya he llegado cuando las veas, no quiero que se preocupen además de que no creo poder desayunar mañana con ustedes.
―Claro, descanse profesor, y bienvenido a casa ―dijo la rubia como siempre; ella a diferencia de sus otras 2 hijas, aún seguía siendo como una niña de preescolar en varios sentidos, uno de ellos era que posiblemente fuese la última en darle nietos.
«Mejor así» pensó el Profesor, sonrió y acarició la cabeza de Bubbles antes de ver a Boomer por última vez y retirarse, pero no precisamente a su habitación, aunque se moría por hacerlo.
Bubbles regresó a su puesto a lado del sillón y junto a Boomer siguió mirando la televisión. Más sin embargo perdió nuevamente la concentración cuando el chico a su lado pegó su cabeza delicadamente en su hombro sacándole un diminuto suspiró antes de hablarle con una, buena fingida, inocencia:
―Yo también tengo sueño —masculló él.
…
El profesor abrió la puerta de la habitación donde aún dormitaban sus hijas. A pesar de las quejas de las tres por no mantenerse conformes viviendo en una sola recámara una pegada a la otra como usualmente describían el problema, el profesor no las dejaba dormir separadas debido al poco espacio en la casa, agregando el hecho de que cómo en esos momentos estaban siendo constantemente visitadas por los RowdyRuff Boys, no estaba entre sus planes ver a uno de esos niños cerca de sus tesoros en pleno anochecer, o incluso en plena madrugada.
―Blossom ―llamó en un susurró que esperó no escuchasen los rubios abajo, abrió un poco más la puerta y encendió las luces esperando no molestarla―. Blossom ―repitió entrando completamente. Dio una mirada alrededor.
Las prendas tiradas de forma escalofriante alrededor de la cama desordenada de Buttercup, peluches regados alrededor de la de Bubbles, y libros junto a lápices y algunas mantas cercanas a la de Blossom. Ya no dormían juntas sino en camas separadas, lo que disminuía el especio en la habitación. Pero lo único que al parecer sus tres hijas agradecían, era que sus nuevas camas estaban justo enfrente de las ventanas por si en algún momento se les necesitaba de forma urgente.
Pero a pesar de que estaba sintiendo algo de nostalgia al entrar ahí, notó que Blossom no estaba en su habitación.
«¿Debería preocuparme?» se cuestionó el Profesor sabiendo que sus 3 hijas ya sabían valerse por sí mismas, teniendo poderes sobrehumanos ni el mismo Him regresaría para hacerles frente, y a pesar de que su alma estaba preocupada, Utonio supo que era hora que lo que sea que fuera hacer Blossom en la ciudad (o fuera de ella) no le carcomiese el espíritu mientras intentase dormir.
Sin embargo, al cerrar la puerta del cuarto se prometió castigarla por no avisar a Bubbles, que más tarde, pudo haberle avisado a él, y evitar preocuparlo de ese modo.
…
«No se saldrá con la suya» se dijo Blossom volando hacía el departamento de los chicos sabiendo bien que ahí encontraría a la razón de sus problemas.
Lo había meditado bien y llegó a la conclusión de que si Brick se había empeñado en hacerle el día imposible, entonces tendría que afrontar las consecuencias de sus estúpidos actos.
Pero cuando llegó a la casa y se dispuso a tocar la puerta (ignoró el timbre) con la suficiente fuerza para no hacerla pedazos, ésta se abrió al instante para dar paso a la cara del pelirrojo. Él no se veía muy feliz que digamos, pero no le cerró la puerta en la cara y eso le dio confianza a Blossom para entrar apartándolo de en medio con el hombro.
Escuchó a Brick cerrar la puerta dejando a oscuras el apartamento.
―Enciende las luces, por dios ―dijo Blossom tropezándose con un buró al lado del sofá enfrente de la televisión pegada a la pared. Ahí había una pequeña lámpara que ella pudo encender sin problemas y entonces se giró para verlo bien.
Parado enfrente de la puerta con los brazos cruzados, Brick se hallaba en pantalones de tela delgada negros y una camiseta blanca con una sudadera abierta roja. Su cabello estaba suelto pero por suerte no le cubría la cara. Aunque se le notaba ya bastante molesto.
―Habla, ¿qué quieres? ―dijo con voz ronca. Como si intentase contener un grito.
Blossom no se inmutó. Ella no era como los hermanos de él ni como las suyas propias. Blossom era la líder de las PowerPuff Girls y no iba a permitir que Brick pensase que podía salirse con la suya únicamente por tener esa miradita de pistola cargada. Eso no funcionaba con ella.
―Vine por explicaciones ―informó sentándose en el sofá lanzándose a él y subiendo los pies en la mesita que había enfrente debajo de la televisión―. Y por una disculpa.
Una sonrisa socarrona se implantó en la cara de Brick, aunque lucía más espeluznante que nada. Pero igualmente Blossom no cedió a sus impulsos de salir volando de ahí.
―¿Una disculpa?
―Sí. El pastel, por tu estúpida escenita de hace unas horas, y por el autógrafo de Shino Shikunu que no pude conseguir ―agregó con mucho enojo e indignación, y es que Shikunu Shino no iba a firmar autógrafos otro día en Saltadilla por su atareada agenda; y Blossom no quería importunarlo con sus gritos de fangilr mientras él trabajaba. Podría molestarlo.
Brick caminó hasta donde estaba ella; pasó por enfrente de la mesita, apartando los pies de Blossom groseramente y se sentó a su lado.
―Quieres una disculpa. Una explicación. ―Se apoyó en el respaldo del sofá y miró a Blossom entre sus cabellos rojos―. ¿Es un chiste?
―No ―respondió ella en el mismo tono―. No sé qué pasa por tu cabeza ahora mismo, y sinceramente, hoy no me importa mucho saberlo por lo que las explicaciones puedo exigírtelas otro día; lo único que sí quiero ahora mismo es que una disculpa, Brick.
―Mejor no te pases de lista ―la interrumpió altanero―, no hablas con tus hermanas que obedecen cualquier orden tuya sin preguntar. Te daré la disculpa hoy si tanto la quieres, pero las explicaciones te las daré cuando yo quiera.
Blossom arqueó una ceja. ¿Pero quién se estaba creyendo que era?
Un minuto…
¿Acaso Brick estaba aceptando darle una disculpa? Bien, ese era un buen primer paso, pero…
―Bien; quiero la disculpa ahora ―se aferró.
—Eres tan impaciente…
—¡Ahora, Brick!
―¿O qué? ¿Qué me harás si me niego?
Blossom abrió la boca y la cerró como un pez. ¡Golpéalo! Fue lo primero que cruzó por su cabeza; pero la violencia traía más violencia, así que esa no era la solución. Brick había dicho que le daría la disculpa y las explicaciones. ¿Por qué no ahora?
Pero antes de que cualquiera de los dos pudiese hablar de nuevo, en medio de aquella batalla de miradas, el teléfono encima del bufó y enfrente de la lámpara sonó. Brick alargó el brazo, sin despegar su mirada de Blossom quién lo miró estética porque para alcanzar el articular Brick tuvo que pegar su fornido pecho contra su estómago y casi su rostro contra sus senos. Blossom contuvo la respiración.
―¿Sí? ―habló Brick sin quitar los ojos de los de Blossom. Ella sintió el calor inundando su rostro. Él estaba hablando por debajo de sus pechos. Como si tramase algo estando en esa posición―. Así que ya ha llegado… ―pero parecía tan concentrado en la conversación que sostenía.
Blossom no pudo escuchar al interlocutor de Brick debido a que él no la dejaba concentrarse en otra cosa que no fuese su mentón rozando una y otra vez su camisa rosada; y en la camiseta blanca de él, la que por cierto, también era muy delgada. Trató de pegarse más al sofá en un inútil intento de apartarse de Brick, pero él movió el mentón un poco más al frente con el exitoso objetivo de ponerla más nerviosa.
―No se preocupe, está conmigo. ―Sonrió pícaramente―. No tiene por qué agitarse así, no le haré daño, solo estamos hablando regresará pronto su casa. Bien, bien, le diré que vaya rápido. Lo veré mañana entonces… a las doce, sí. Adiós. ―Colgó y finalmente se reincorporó de nuevo.
Blossom, azorada y muy acalorado al igual que avergonzada le espetó:
―¿Te era muy difícil levantarte del sofá?
―La verdad no, pero quería saber qué tanto me permitirías invadir tu espacio personal ―y con osadía adjunta a una sonrisa inocente, le apartó un mechón de cabello del rostro. Uno que por cierto, era la viva imagen de la incredulidad―; sinceramente estoy muy complacido ―susurró (sorprendentemente) sin malicia―, no creí que me dejarías rozar tu cuerpo con tanto descaro; pensé que me golpearías.
Apartó la mano de su cara y se alejó un poco.
―Lo que me lleva a preguntarte una cosa.
―¿Q-qué cosa?
―Se honesta, por favor.
¿Por favor? ¿Desde cuándo Brick decía por favor?
―¿Q-qué?
―¿Te molestaría tener una relación conmigo… más seria?
…
Butch salió del bar enojado.
Se cruzó de brazos y después de comprar una caja de cigarrillos, voló hasta la azotea de un edifico y encendió uno para metérselo en la boca. Al primer halo de humo que expulsó por la boca, torció sus labios y volvió a repetir la acción.
No disfrutó de la compañía femenina; no disfrutó del licor y mucho menos pudo embriagarse como Dios mandaba.
Al séptimo halo de humo, Butch echó la cabeza hacia atrás y pensó en qué podría hacer para pasar el tiempo; entonces pudo notar una estela verde claro que pasaba por su izquierda.
Algo emocionante en él despertó.
Sonrió, aplastó la colilla aún humeante y emprendió el vuelo.
Había que admitirlo, lo pasaba bien con Buttercup, ella (sin que ambos lo supiesen) lo entendía bien. Aceptaba algunas de sus locuras, lo reprendía como una fiera por otras, pero no era como una de esas chicas asustadizas tipo Bubbles, o fastidiosamente moralistas como Blossom. Buttercup era la parte rebelde de sus hermanas, la instigadora, la brutal súper heroína que ningún criminal preocupado por su dentadura quisiera toparse en su camino. Cuanto menos molestarla.
Con mucho recelo, Butch llegó a la conclusión de que quizá su propio comportamiento era por ser la contraparte de Buttercup; quizá por eso ella podía escucharlo durante horas quejándose por algo y después decirle sin ningún miedo que cerrase la boca. Quizá era por eso que Butch ahora la seguía sin ninguna vergüenza.
―¡Hey, Buttercup! ―exclamó cuando finalmente la alcanzó.
Ella llevaba una bolsa de plástico en sus manos y traía la chaqueta negra que hace tiempo Butch no veía; y no es porque estuviese muy al pendiente de lo que ella vestía, sino porque esa chaqueta era suya.
―¿Eso no es mío? ―preguntó alzando una ceja. Buttercup sonrió arrogante.
―Era tuya ―remarcó.
―¡Es mía!
Y entonces comenzó una persecución sin sentido en el que ambos se perseguían mutuamente con la intensión de pelear por una prenda que, se rompería el primer tirón.
Pero es que Buttercup mentiría si dijese que ese tipo de carreras contra Butch no la emocionaban; por eso al visualizarlo en ese edificio, se esforzó porque la notase. Se le veía tan pensativo y deprimido que no dudó en reducir su velocidad para que él la alcanzara y le dijese alguna estupidez por la que fuese ella quien tuviese que perseguirlo a él y no al revés.
Ahora ambos sonreían.
…
―Bom.
―¿Qué? ―preguntó la marioneta al ser golpeada por su congénere con un bate morado. Recibió otro golpe.
―Solo bom.
Boomer levantó la cabeza al sentir que le punzaba el cuello. Y al hacerlo, notó que tenía la mejilla hinchada y el frío comenzaba ponerse serio.
Bostezó nada más para darse cuenta que Bubbles al igual que él se había quedado dormida y la televisión aún estaba encendida. Tomó el control y le bajó el volumen. Y valiéndose un soberano cacahuate, se levantó del sofá para ir a la habitación de las chicas volando, para tomar una manta de la cama de Bubbles (no le fue difícil saber cuál era), y al regresar se acostó en el sofá e hizo que Bubbles se acostase encima de él. Usó su manta para taparlos a ambos no sin antes quitarle los zapatos a ella y quitarse los suyos propios.
El Profesor lo mataría; Bubbles lo reprendería; sus hermanos se burlarían y las hermanas de Bubbles ayudarían a su padre a despedazarlo, pero no le importaba. No lo hacía porque ya estaba cansado de aparentar indiferencia, estaba cansado de ser el niño bueno y por eso mismo, aferró su agarre sobre la espalda de Bubbles.
Un par de ojos azulados se abrieron pocos minutos después para encarar la situación únicamente para volver a cerrarlos pensando que era un sueño que Boomer la estuviese abrazando de forma tan protectora y que debía pisar la tierra de la realidad de una buena vez.
…
A la mañana siguiente la puerta de la residencia Utonio se abrió de una patada mientras que Bubbles caía al suelo y Boomer se levantaba sobresaltado.
—¿Pero qué mierda? —rezongó tallándose los ojos.
—¡Ya, ya me levanté! ¡Ya me baño, la escuela! —decía Bubbles tambaleándose de un lado a otro y con los ojos más cerrados que abiertos.
—¡Hoy no hay escuela! —exclamó Blossom entrando con un aire furioso a la cocina.
Bubbles se sentó al lado de Boomer, qué se negaba a pararse tan temprano.
—Lo olvidé —dijo ella bostezando—. Por cierto, ¿dónde estabas?
—¡Eso no te incumbe! —Blossom subió a su alcoba con un vaso de agua en sus manos.
—¿Ahora qué le pasa? —preguntó Bubbles a Boomer, quién negó con la cabeza con un gesto irritado.
—No lo sé ni me importa. Pero si quieres mi opinión, creo que Brick tiene algo que ver.
—¿En serio?
—Dije, creo. —Bostezó y dejó caer su cabeza hacia atrás—. Ahora quiero seguir durmiendo.
Ella iba a unirse a su idea, pero no fue posible porque la puerta se abrió de nuevo del mismo modo.
—¡Por un demonio! —exclamó Boomer—. ¿ACASO NADIE AQUÍ TIENE RESPETO POR EL SUEÑO AJENO?
—¡CÁLLATE! —exclamó Brick para sorpresa de los rubios—. ¿DÓNDE ESTÁ LA PELIRROJA!
—¿Blo-Blossom?
—¿ACASO CONOCES A OTRA PELIRROJA QUE VIVA AQUÍ? —Brick se acercó a Bubbles completamente furioso pero Boomer se interpuso entre ambos con una mirada amenazante.
—Con tu neurosis a otro lado —dijo—, y ese lado es allá arriba —señaló con su dedo.
Brick no dijo nada cuando se fue. Boomer suspiró y se volvió a sentar.
—Tengo hambre —dijo con un tono chillón.
Bubbles le miró atenta, era increíble la capacidad de Boomer para cambiar su carácter dependiendo de la situación. Y ese modo en el que la dejó mirar su espalda…
—Vamos a desayunar entonces —propuso ella sintiéndose agradecida con él. Y eso era porque Boomer sabía que Bubbles se intimidaba fácilmente con Brick (aun cuando éste no estaba molesto) por lo que ella siempre le agradecería su intervención.
Pero mientras Boomer se concentraba en el cereal que caía en su plato, Bubbles se preguntaba qué pudo haber pasado entre esos 2 anoche.
…
Blossom se sentó en su cama notando que Buttercup tampoco había llegado a dormir, más le valía a esa instigadora no estar con ese vago de Butch de lo contrario ya la escucharía.
Sin embargo sus pensamientos hacia su hermana se desvanecieron tan pronto como llegaron ya que la puerta de su habitación se abrió violentamente.
—¿Qué parte de déjame en paz no pudiste entender, eh? —exclamó viéndose atrapada en su propio hogar. Dejó el vaso de agua en el buró al lado de su cama y se apresuró hacia Brick para sacarlo de su casa—. ¡Largo!
—¡Es suficiente, histérica! ¿Por qué estás tan molesta?
—¡Porque eres un idiota! ¡Un idiota insensible!
Y es que después de que Brick hiciera esa ridícula pregunta (sobre una relación más seria) no pasó mucho antes de que él empezara a reírse en su cara preguntándole si se había creído eso. Blossom (con la cara encendida por la vergüenza) lo sostuvo del brazo fuertemente antes de implantarle un furioso puñetazo en la cara que dejó al pelirrojo noqueado por un par de horas, Blossom pudo haberlo lanzado hasta la otra parte de la ciudad, pero no quería molestar a nadie.
Después de eso, Blossom se durmió en el sofá mientras que Brick tuvo que quedarse en el suelo donde Blossom lo dejó apenas se recuperó de aquella escena.
No estaba preparada para enfrentar a sus hermanas ni a los otros chicos, en caso de que estuviesen todos en casa del Profesor.
—¡Oh, vamos que fue una broma!
—¡Pues ya estoy harta de tus estúpidas bromas, Brick! ¿Acaso no puedes hacer algo positivo para variar y empiezas a madurar?
—¡Madura tú! ¡A diferencia de ti yo no voy por ahí gritándole a un imbécil por un autógrafo! ¡A mí me los piden a diario! —Brick estaba molesto.
Porque no sólo fue despertar solo, sino que Blossom se había quedado dormida en el sofá a un lado de él (quien congelaba su trasero en el piso) y la había encontrado adorable. ¡Porque se veía tan natural! ¡Tan desarreglada y con un camino de baba que pasaba por toda su mejilla hasta perderse en su cabello que no parecía estar fingiendo!
Era la primera vez que Blossom Utonio dormía en su casa.
Todo pudo haber salido bien, de no ser porque todo el encanto que recolectó el líder de los RowdyRuff se esfumó cuando Blossom despertó y empezó a gritarle por lo patán que fue; por lo que Brick sacó a la luz el puñetazo y lo mucho que le seguía doliendo.
Blossom se fue furiosa cuando Brick le preguntó el por qué le molestó tanto esa pequeña broma, y él se vio obligado a seguirla porque deseaba la respuesta.
Menos mal que en su rostro no había marca del golpe de Blossom.
—¡Pues ve a firmarlos y déjame en paz!
—¡No hasta que contestes el por qué te molestó tanto!
—¡Porque estoy cansada de seguir tratando con un niño! ¡Ya crecimos, Brick! ¡No es posible que sigas pensando como un niño malcriado!
Brick dio un gemido de exaltación.
—¡Ahora yo soy el que tiene un problema!
Blossom apretó los dientes.
—¿Se puede saber qué ocurre?
La voz del Profesor sacó a ambos del pleito. Se giraron para ver al Profesor Utonio tallándose los ojos con la manga su piyama blanca.
—¡Profesor! ¡Oh! ¡Bienvenido a casa!
Blossom olvidó por un segundo la presencia de Brick y se apresuró a recibir a su padre. Él la abrazó y cuando se separaron le preguntó a ambos:
—Buen día, hija. Ahora, ¿se puede saber qué ocurre aquí?
Blossom se separó de su padre antes de pensárselo bien.
—Sólo un pleito más entre él y yo. Nada grave.
«Sí, claro» pensó Brick con ironía, el pelirrojo casi podría jurar que una palabra más de su parte y hubiese recibido un certero puñetazo (uno que prometía ser legendario) cortesía del humor de su contraparte.
—Oh, ya veo —musitó no convencido—, pero no tienen que gritar, recuerden que hay gente aquí aún.
—Lo sentimos, Profesor —dijo Blossom.
—No importa. Por cierto, ¿Buttercup ya se levantó, tan temprano? —echó un vistazo a la cama vacía de su hija.
—No lo sé, creo que sí.
Si había que ser honesta, Blossom no se había preguntado (y cuanto menos preocupado) por ninguna de sus hermanas desde que salió de la casa anoche.
—¿Acaso el fuego ya se extinguió aquí? —preguntó Boomer cruzado de brazos. Blossom le miró un poco más tranquila. No se podría decir lo mismo de Brick.
—¿Se escuchó todo?
—Cada palabra —dijo viendo cómo Blossom suspiraba avergonzada y Brick le fulminaba con la mirada—. Bubbles dijo que el desayuno ya está hecho. Bajen.
—Qué consideración de tu parte, hermanito.
—No te hagas ideas, Brick, lo hago para que Bubbles me deje comer ya.
Blossom salió del cuarto junto con Boomer. Brick la escucharía después de desayunar, o al menos eso se prometió aún avergonzada por su comportamiento con su familia; Bubbles y el Profesor no tenían culpa alguna por las estupideces de ese pelirrojo idiota.
—¿Sólo durmieron, no? —le preguntó el Profesor Utonio a Brick, el científico lucía muy serio.
—Por supuesto que no.
—Explícate.
—Hablamos, ella me dio un puñetazo y me dejó inconsciente por un par de horas. Acabo de despertar.
—¿Debo preguntar del por qué el puñetazo?
—Confórmese con saber que no le hice nada de lo que deba preocuparse.
El Profesor se masajeó las sienes, Bien, al menos Blossom seguía siendo su niña. Ni modo lo dejaría pasar por hoy, porque él tuvo que aceptarlo hace años, desde ahora y en un futuro habría momentos en los que no podría dar la cara por sus hijas, y este era uno de esos momentos.
—Por cierto, quiero hablar con usted de…
—Oh sí, no te preocupes, estuve pensando en eso desde que extraje lo que Mojo implantó en ti y ya tengo una teoría.
—¿Ah sí, y cuál es?
El Profesor subió los hombros despreocupado.
—Lo sabrás después de comer.
Brick se molestó.
—¿Es un chiste, cierto?
—No, ahora vamos a comer.
…
Ni Buttercup ni Butch se presentaron a desayunar; Bubbles no dejó que nadie tocase nada hasta que llegaran, y 20 minutos después el Profesor estuvo de acuerdo con Boomer quien se quejaba de tener hambre de que ya no podían esperarlos más.
Desayunaron huevos estrellados, tocino y jugo de naranja con pan tostado; comieron en completo silencio, Brick no dejaba de mandar miradas fulminantes a Blossom y ésta a su vez procuraba no darse cuenta de eso (a pesar de que se sentía incómoda con él enfrente de ella). Y al bajar los cubiertos, ella se disculpó diciendo que iba a bañarse, Bubbles se quedó en la cocina con Boomer (que no dejaba de comer) diciendo que ella levantaría todo.
—Vamos, Brick.
No, lo que el pelirrojo quería era ir tras Blossom y terminar la discusión. Pero hasta él entendía que lo más importante ahora era resolver su problema con el azúcar desde ya antes de volver a actuar como un jodido retrasado.
Entraron juntos al laboratorio bajando las escaleras.
—Siéntate —le dijo el hombre encendiendo las luces.
Brick tomó asiento en el lugar de siempre y después miró al Profesor con seriedad.
—¿Y cuál es su famosa teoría, Profesor?
El hombre sacó un par de papeles de un cajón y empezó a hojearlos con mucho cuidado.
—Partamos por el principio, después de extraerte la sustancia X creada por Mojo —Brick asintió—. ¿Recuerdas que poco tiempo después te di una sustancia cuando me platicaste tu problema con el azúcar?
—Eh, sí. —Y hasta hoy vio que algo había fallado. Miserablemente.
—Bien, eso fue una prueba.
—¿Prueba?
—Resulta que aquella vez sólo combiné saborizantes de colores con un poco de cafeína líquida sinsabor. Ahora, ¡qué quise probar con eso? Si era la cantidad de azúcar (o si realmente era el azúcar) la que te obligaba a actuar amable con las chicas. ¿Has vuelto a sufrir éstos sucesos? ¿Has vuelto a comer azúcar?
—Sí, y sí.
—¿Hace cuánto?
—Mmmm…
—Brick.
—Ayer comí azúcar. Y sí, hice estupideces.
—No indagaré en eso si no quieres —aunque cierta parte del científico le dijo que Blossom y ese puñetazo del que Brick le habló tenían algo que ver.
No te metas.
—Por favor, no lo haga.
—Entonces sigamos. Ese día en el que te di la sustancia de colores, no sentiste nada, ¿no es así?
—No, ahora que lo menciona no vi nada diferente.
—Pero estuviste evitando el azúcar desde ahí.
—Sí, y ayer no pude más.
—No te preocupes; de hecho el resultado de mi pequeña prueba de aquel día me dice que tu problema no es el azúcar en sí; sino la adrenalina que has experimentado en conjunto con el azúcar desde que Mojo te dio la sustancia X que él mismo hizo.
—No entiendo.
—Resulta que he estado pensando, ¿y qué si hace un tiempo solías comer tanto azúcar que tu hiperactividad era ya de por sí demasiado alta? Ahora, a eso le agregamos la sustancia de Mojo, la cual ya analicé, y ya está, un gran conjunto de problemas para ti.
—Y lo que quiere decir es que…
—Que lo que hizo Mojo fue crear sustancia X en un desesperado intento de hacer que tu poder aumentase y pudieses derrotar a las chicas; y lo logró.
—Por poco me mata.
—Pero lo logró. Ahora que tocamos ese tema, dime, ¿por qué te dio esa sustancia únicamente a ti? ¿No tenía más para tus hermanos o no quería arriesgarse?
Sinceramente, Brick creía que eso fue porque Mojo finalmente lo veía diferente a sus hermanos; superior. Qué estúpido fue.
Lo partiría en dos cuando lo volviese a ver.
—No —mintió—, y no tenía más sustancia de la que me dio a mí.
—Bien, cuando te extraje la sustancia X creada por Mojo pude analizarla y ver que Mojo se excedió en algunos ingredientes, pero la mayor parte de aquella mezcla (según los análisis) fue producto de revolver cantidades de azúcar exorbitantemente enormes a tu organismo sin siquiera dejar que tu cuerpo se acoplase a la sustancia, la cual de por sí era peligrosa antes de ser ingerida por ti. Ahora, ¿qué hizo la sustancia X de Mojo? Simple, acumular cantidades titánicas de adrenalina, y… bueno… crear en ti algo que no sabía que podía hacerse.
—¿El qué?
—Acelerar el… mmm bueno… tu testosterona.
—¡Ya está bien! Explíquese de una maldita vez que no estoy de humor para jodidos acertijos. —Y es que a Brick le fastidiaba no entender nada.
El Profesor pasó hoja tras hoja sin dejar de hablar. Decirle esto a Brick no resultaba ser sencillo por lo que trataría de ser menos… científico. ¿Cómo se lo había dicho su padre?
»¡Ya puedes divertirte con las mujeres, hijo! ¡Felicidades, ya eres un hombre!
No Dios santo, no pensaba decir eso.
—En palabras que puedes entender: al estar en constante aceleración, tu mente y cuerpo comenzaron a sufrir ciertos cambios de los cuales no te diste cuenta, y entre ellos está la fuerza bruta imparable, la presencia del aburrimiento por estar haciendo siempre lo mismo, siempre lo común y de pronto, se hizo el pacto entre tú y tus hermanos y mis niñas; y a todo eso se agregó la repentina necesidad de hacer cosas que nunca creíste qué harías estando… ¿cómo lo dirían ustedes los niños? ¿Cuerdo? —frunció el ceño tratando de no desviarse mucho—. No importa, entonces, simplemente hablando. Comenzaste a actuar como un ebrio al que se le da más licor —sí, quizás así entendería mejor.
»Eso fue lo que el azúcar te hacía poco apoco, aumentar esa adrenalina y explorar el poder que Mojo implantó en ti y después tu propio organismo trató de desechar sin lograrlo hasta que acudieron a mí.
»Y ahora, ¿por qué tu comportamiento tan inusual con las niñas? Eso no lo sé —no, no pensaba decir nada ahora—. Quizás podría ser algo que sólo tú sabes a estas alturas. Quizás algo relacionado con un cambio de perspectiva —se rio pícaro pero al ver que Brick parecía no entender retomó la seriedad—. En fin eso aún no lo sé. Aunque no es algo grave —sólo era algo normal para todo el mundo—, de hecho, ahora estoy seguro que ya estás mucho mejor aunque hayas consumido azúcar ayer.
Y mientras el Profesor se aliviaba un poco por saber que no tendría que decir nada especialmente vergonzoso ahora, Brick empezaba a analizar.
Ahora que lo mencionaba… sí, él se sentía bien. Molesto con Blossom por tu irritable conducta pero sí, se sentía mejor.
—Entonces, lo que trata de decir es que ya estoy bien.
El Profesor asintió.
—Más que bien. Tu vida no corre peligro desde que extraje la sustancia X y al parecer lo que todo esto estuvo provocándote el azúcar fue un empuje a la pubertad —apresurado y levemente sonrojado apiló los papeles, los metió en un folder amarillo y lo regresó a unos archivos en un cajón en su escritorio de metal.
Brick miró a hombre estupefacto.
—En conclusión. ¿Quiere decir que ayer sólo fueron mis… hormonas las que me jodieron? —preguntó molesto al llegar al punto a donde el Profesor quería que llegase sin que él tuviese que declarar nada concreto.
—Sinceramente no sé qué pasó ayer, pero creo que sí. —Y el Profesor se fue casi corriendo, dejando a Brick solo en el laboratorio.
El pelirrojo quiso romperse la cabeza contra la pared, ¡hormonas imbéciles! ¡Azúcar imbécil! ¡Maldito imbécil!
Oh, espera un minuto, si lo que el Profesor decía era verdad, y que él ya encontraba bien… eso quería decir que todo… todo lo que hizo… y dijo ayer…
»¿Te molestaría tener una relación conmigo… más seria?
Fue… ¡No, demonios! ¡Eso no lo pudo haber dicho en serio! ¡No sintió nada ni sentiría nada por esa histérica! Primero se haría aliado de las…
Ya eres aliado de las PowerPuff Girls.
¡Al cuerno con eso! ¡No lo dijo en serio! ¡No quería tener nada con Blossom Utonio ni ahora ni nunca!
—Primero muerto… primero…
Inconscientemente se acarició la mejilla para cuando se dio cuenta su corazón dio un vuelco.
Aún le dolía.
Sonrió sintiéndose vencido; vencido por Blossom.
Y no, no estaba soñando.
.
.
.
¿Me matarán por haber dejado el fic en abandono por mucho tiempo?
¿Ahora qué pasará?
¿Será el siguiente capítulo la última parte de este fic?
¿Por qué sigo haciendo estas preguntas?
¿Alguien aún quiere continuación de esto?
Continuara…
¡Oh my goddneesss (error cometido a propósito XD)!
Hasta yo creo que no tengo perdón por esto.
Sí, dije que iba a tener el capítulo pronto hace algunos meses en mi página de Facebook (la cual está activa, el link está dentro de mi perfil, denle like para enterarse de mis próximas actualizaciones) pero muuuuuchas cosas pasaron desde que edité los capítulos del fic y no pude cumplir mi palabra como hubiese querido.
Créanme cuando les digo que hacer esto fue para mí todo un logro porque pude desenvolver el misterio del azúcar, la sustancia X producida por Mojo -la cual no recordaba bien XD- y sí, ya sé que no debo esperar aplausos T.T de su parte, pero trataré de esforzarme para terminar esta trama como Dios manda.
¡Se los prometo!
¡Muchas gracias por sus reviews! ¡Gracias por su paciencia y gracias por todo!
¡Hasta el próximo (y posible último) episodio!
Procuraré no tardarme otro año en escribirlo XD. ¡Mándenme sus buenas vibras por favor!
JA NE! :)
