¡Volví!

Explicaciones al final ;)

¡Disfruten!


Casualidad o destino.


Solo una vez en su vida tuvo una resaca mortal, fue después de tomar tequila en una cantina de la plaza Garibaldi en ese viaje a México de hacía unos años atrás.

Recordaba haber sentido que la luz lo mataría, que los sonidos le taladabran los oídos y que su cuerpo estaba en una clase de limbo.

Pero el dolor de cabeza, eso fue de otro nivel. Permaneció en cama todo el día con un vaso de aspirinas y un plato vacío de chilaquiles que prometían curarlo.

Estaba de más decir que se la pasó vomitando.

Afortunadamente, el dolor actual de cabeza no era tan intenso como ese. Aunque la mejilla le ardía y la sentía un tanto tiesa.

Se sentía confundido, adolorido y un tanto idiota.

¿No aprendió en México a dejar de actuar de manera impulsiva?

Suspiró de manera audible al recordarse frente a Akiho, en una rodilla, creyendo que ella gritaría de emoción y regresaría las maletas a la habitación.

Ah, pero no quiso escuchar a Meiling y Tomoyo y ahora estaba en una playa, lleno de arena y agua salada esperando a que un enfermero terminara de poner una gasa sobre su mejilla lastimada.

—¡No morí ni quería morir! ¡Eres un exagerado! —escuchó.

Miró de reojo la conmoción a su derecha: La novia fugitiva y un hombre alto que vestía una camisa blanca junto a un pantalón negro, llevaban al menos veinte minutos peleando ignorando que eran el centro de atención.

—¿Y qué hacías a medio mar? ¿Cazando ballenas? —alegó la voz masculina.

—Evitando una desgracia —refutó con firmeza la mujer.

Parpadeó varias veces al bufar exasperado. No entendía qué había pasado, despertó cuando los paramédicos estaban por subirlo a una ambulancia. Casi saltó de la camilla negándose a ser atendido en un hospital por una niminiedad.

—¿Cuál desgracia? Si la que casi muere...

El enfermero llamó su atención al preguntarle, por quinta vez, si no estaba mareado, veía luces o le dolía la cabeza a lo cual negó. Al parecer podía tener una contusión por el golpe que recibió.

De reojo vio que la chica tenía los ojos a nada de derramar lágrimas, no creía que el hombre que la regañaba fuera el novio.

Sintió su estómago revolverse y endureció la mandíbula. La chica estaba por llorar; si el plan era consolarla, el hombre estaba haciendo un pésimo trabajo.

—¡No! ¡No necesito ir al hospital! —exclamó ella—. Tampoco llamarás a Yuki, ya te dije que...

—¡Fue mi culpa! —dijo en voz alta incorporándose provocando que el enfermero que lo atendía lo viera exasperado. Le había estado explicando el cuidado de su herida antes de ser tan repentinamente interrumpido. Los que peleaban lo miraron con sorpresa y enojo—. Ella y yo... Estábamos...

La chica abrió un poco los ojos antes de verlo casi suplicante. Él no sabía qué quiso lograr al interrumpir la discusión, solo sintió que tenía que rescatar a la joven novia que parecía desesperada por escapar de la plática.

—¡Me fui por él! —gritó de pronto la castaña, señalándolo—. Yo no... No estaba segura de quererme casar porque... él me esperaba en la playa... Y...

Syaoran se quedó con la boca abierta y la negación en la garganta, esos orbes verdes lo vieron rogando que siguiera el juego.

El hombre alto casi lo asesinó con la mirada. Pero definitivamente había incredulidad en sus ojos cafés.

—¿Tenías un amante? ¡No inventes, Sakura! Ni tú te crees...

—Es... Es que...

—¿Y qué hacían en el mar, eh? —atajó el hombre señalando lo mencionado—. Te fuiste porque el imbécil cuatro ojos...

—Me hizo un favor, probablemente se enteró de que yo no... No quería...

La voz de la chica se quebró y sus labios temblaron. La mentira se estaba resquebrajando y Syaoran no pudo quedarse impasible.

—Era un ritual de compromiso —atajó acercándose mientras metía las manos en las bolsas del pantalón, empuñadas—. Pero... El mar... Se llevó el anillo, no medimos las consecuencias de meternos vestidos.

Tenía la mirada clavada en la arena y las manos tan empuñadas que las uñas se le enterraban en sus palmas. Esperaba que el hombre ese no le diera otro golpe. De hecho, empezó a creer que debió alejarse dejando a la chica con su problema.

Pero sentía que le debía algo. Aún no entendía qué rayos había estado haciendo en medio del mar, pero esa mirada triste y verde le movió el corazón.

Con razón Meiling decía que era un blando corazón de pollo.

No escuchó nada, así que levantó la cabeza para encontrar al hombre alto a centímetros de él, dio un paso atrás de la sorpresa y, sinceramente, por miedo. Esos ojos café lo veían como si quisieran arrancar cada miembro de su cuerpo.

—¿Eres su amante? ¡¿Qué clase de hombre eres para aceptar una relación extramarital?!

—¡No estoy casada, Touya! —gritó la novia tratando de ponerse de pie pero haciendo una mueca de dolor y regresando a la arena—. Eriol no me llenaba... —Se sonrojó cuando ambos hombres la vieron con cejas arqueadas—. Quiero decir, siempre trabajaba y me dejaba sola... Tú mismo dijiste que no parecía interesado en nuestra boda y él... Él...

Touya levantó más su ceja, los tres ignoraban que eran el centro de atención en una playa turista. Incluso los paramédicos se mostraron interesados en el drama que acontecía.

—¿Él? ¿No tiene nombre? —cuestionó Touya sin creerse el cuento de los amantes.

Sakura se sonrojó más y Syaoran se estremeció. Pasaron por alto ese pequeño detalle... Se medio asomó por detrás del hombro del tal Touya y articuló—: Syaoran, Li Syaoran.

La castaña frunció el ceño no entendiendo, trató de leer los labios del chico, ¡maldita sea! ¿Sonora? ¿Sabora?

Touya, al notar que su hermana veía otra cosa, volteó con enfado hacia atrás y encontró al disque amante observando el cielo con un gesto de falsa inocencia que no se tragó.

Regresó la mirada a su hermana.

—No te diré su nombre, lo vas a cazar para molestarlo —justificó ella cruzando los brazos y haciendo un mohín con los labios.

Su hermano bufó poniendo una mano en su frente a la par que negaba.

—Sakura, vamos a casa —suspiró, cansado—. Hay gente que quiere verte, hablar contigo...

Pánico lleno el rostro de la chica y Syaoran exhaló de manera disimulada al notarlo. Se estaba entrometiendo demasiado, lo sabía, pero ya había confirmado una falsa relación...

—Si me permites, creo que es mejor que vaya conmigo... Y se tome unos minutos para pensar qué hacer...

Orbes cafés lo volvieron a asesinar.

—Tú no te metas, no me creo el cuento de los amantes...

—¿Entonces qué crees que hacíamos juntos en medio del mar? —intervino el chico moviendo levemente la cabeza en dirección a la novia.

Aquellos dejó callado a Touya, no había explicación lógica para todo lo acontecido. Entonces detalló en la ropa semi formal del hombre frente a él y endureció el gesto.

Probablemente decían la verdad... Pero su hermana tenía la moral muy alta como para caer en el juego de amantes.

Volvió a mirar a Sakura quien ahora veía hacia el mar con un gesto decaído.

Pasó una mano por su cabello mientras recordaba lo acontecido hacía una horas: Intentó ir detrás de su hermana cuando fue obvio que el idiota cuatro ojos no llegaría. Sin embargo, tardó en encontrarla porque primero les dijo algunas verdades a la que ya no sería familia política.

No quería dejarla ahí, pero ella parecía decidida a no moverse de esa playa. Ni siquiera permitió que los paramédicos...

Levantó la mirada notando que tenían público esperando su reacción.

—¡¿Qué miran?! ¿Jamás vieron una disputa familiar? —exclamó molesto.

Todos saltaron, incluso los paramédicos comenzaron a guardar su equipo ante la mirada amenazante del hombre.

El que atendió a Syaoran se acercó y tocó su hombro, el castaño volteó extrañado.

—Tu novia tiene el tobillo lastimado, te recomiendo llevarla a urgencias a revisar... Cuando esté lista, obviamente —susurró.

Él miró a su supuesta novia pero el largo vestido cubría sus piernas. Sin embargo, recordó el gesto de dolor al intentar levantarse así que asintió.

—Gracias, yo la llevo —aseguró.

Touya se sentó a un lado de su hermana deshaciéndose de su corbata y doblando sus mangas. Miró en dirección a la playa por unos segundos.

Syaoran, por su parte, se movió incómodo no sabiendo qué hacer. Finalmente suspiró y se sentó al otro lado de la chica manteniendo la mentira de supuesta pareja.

—Sabes que tendrás que dar la cara —musitó el primero lanzando su corbata negra a la arena.

Sakura se encogió de hombros y observó a la gente que ya empezaba a dispersarse.

—Él no lo hizo y pienso quedarme los regalos —alegó con enojo.

—¿Para irte a vivir con este? —cuestionó su hermano señalando a Syaoran.

La castaña abrió y cerró su boca no sabiendo qué contestar.

—Tenemos un departamento en la mejor zona de Tomoeda —dijo el señalado en un hilo de voz—. Puede mudarse cuando quiera.

Sakura lo vio en extremo agradecida pero el chico estaba perdido en los recuerdos de Akiho rechazando su propuesta. Había entrado a su modo robótico dónde decía lo que se esperaba de él mientras se enajenaba de su realidad.

Estaban llevando la mentira muy lejos, pero ya lo arreglarían.

Touya bufó y negó.

—No me creo el cuento de los amantes —espetó provocando que ambos castaños lo miraran—. Pero fingiré que lo hago por si llega a aparecer el idiota que plantó a mi hermana.


Cuando Eriol le propuso matrimonio se imaginó vestida de novia con unos Converse de bota blancos. De hecho, vio cientos de fotos de parejas que se casaban con el mencionado calzado soñando con que su prometido usaría unos negros para presumirlos en las fotos que algún día verían sus hijos y nietos.

Pero la familia Hiragizawa era muy... Seria... (Por no usar la palabra con la que Meiling amaba describirlos), querían todo de etiqueta así que tuvo que guardar el sueño de casarse de tennis en lo más profundo de su mente con tal de caerle bien a su suegra.

Cuando salió corriendo de la iglesia, tras media hora de inútil espera, odió que la estúpida familia de su ex no la dejara usar sus amados Converse, pues uno de sus pies se fue de lado por los tacones y terminó cojeando hasta la playa.

Claro que, cuando intentó salvar a Syaoran, el dolor no hizo acto de presencia ante la adrenalina que la invadió al querer evitar una desgracia. Pero cuando estuvo en reposo, su pie tomó forma de cuerpo de luchador de sumo.

—¡Se te ven divinos los tacones! —ironizó en voz baja con un tono burlesco antes de llevar las manos a su cabeza y negar—. No te servirán para correr si mi hijo no se presenta, pero tú úsalos para que salgamos bien en las fotos de prensa —concluyó molesta.

El sol comenzaba a caer en el horizonte, el clima se empezaba a tornar un poco frío y ella seguía en la misma playa, aunque ahora estaba sola.

Touya regresó a la iglesia para hablar con la familia. Claro, lo hizo después de mucha persuasión y la promesa de quedarse con su celular y la ubicación activada en todo momento.

Mientras tanto, su falso novio...

—Toma, con eso se te va a bajar pero hay que ir al hospital —dijo el aludido entregándole una bolsa de hielos cubierta por un trapo verde.

Sakura se sonrojó tomando lo ofrecido.

Apenas se fue su hermano, el chico le pidió ver su tobillo. Le pareció increíble que hubiera podido correr hasta la playa, pero prometió llevarla a un hospital apenas le bajara la inflamación.

—Gracias —masculló suspirando poniendo la bolsa sobre su tobillo inflamado—. ¿Qué día, eh?

El chico se sentó a su lado y se encogió de hombros.

—No creo que pueda empeorar —susurró, cansado—. Bueno, si nos enfermamos por no quitarnos la ropa mojada, puede que lo haga —dijo analizando la vestimenta de ambos.

—Al menos parece que sí me casé y no que me dejaron plantada —señaló ella subiendo un poco más la falda de su vestido para acomodar mejor el hielo sobre su tobillo, hizo una mueca al sentir dolor.

Syaoran siguió sus movimientos con atención esperando que no hubiera fractura.

—A todo esto, ¿qué hacías en el mar? —indagó ella presionando la bolsa de hielos.

Su acompañante pasó una mano por su cabello color chocolate haciendo que arena seca volara por todos lados.

—Larga y patética historia —respondió, tajante.

—¿Más que ser abandonada en plena boda?

Syaoran abrió la boca y la cerró de golpe antes de mascullar—: Buen punto.

—¿Sabes? No importa, debería agradecerte por lo de antes... Ya sabes... Seguirme el juego aunque Touya no se lo creyó —gimió mirando al cielo—. Probablemente seré le burla de la sección de sociales cuando mañana anuncien que el heredero Hiragizawa dejó a su novia en el altar —dijo atropellando las palabras.

«Hiragizawa, ¿de dónde me suena ese apellido?» pensó Syaoran frunciendo el ceño.

—¿Qué hacías tú en el mar? Con esa cosa era obvio que te hundirías... ¿acaso buscabas morir? —cuestionó mirándola con una ceja arqueada.

Sakura se sonrojó y mordió el interior de su mejilla.

—Honestamente, pensé que era lo que querías, morir; traté de evitarlo —contestó, avergonzada.

Fue hasta entonces que Syaoran entendió porqué la chica alegó tratar de evitar una desgracia en el enfrentamiento con su hermano. Hizo un leve gesto de sorpresa sintiendo algo cálido expandirse por su estómago.

—Gracias... Creo... Casi morimos los dos —obvió el castaño señalando el mar con la cabeza—. Aunque nuestro público sí creyó que era un ritual... Tal vez eso opaque la sección de sociales, la noticia de que dos idiotas casi mueren ahogados al tratar de casarse en el mar.

Sakura rio un poco y el chico le dio una diminuta sonrisa antes de regresar la mirada al mar. La noche ya estaba cayendo, la gente comenzaba a irse a sus hogares y ellos seguían sin intenciones de levantarse.

—¿Te llamas Sonorah?

Syaoran la vio confundido antes de recordar que jamás entendió lo que articuló.

—Li Syaoran —dijo extendiendo su mano.

La chica sonrió de manera sincera al tomarla.

—Sakura Kinomoto —se presentó—. Gracias por salvarme la vida y fingir ser mi amante —continuó sonrojada.

El asintió antes de soltarla y regresar la mirada al mar.

—Gracias por ir por mí —susurró sintiendo pesado el corazón.

Akiho lo hubiera dejado ahogarse; es más, lo dejó hundirse en su dolor al llevarse sus cosas y decirle que lo suyo había acabado.


Borré y reescribí este capítulo unas tres veces. Por eso tardé tanto.

Había decidido hacer la escena en el hospital, luego me arrepentí y la pasé a la playa y no sé si quedó bien.

Sigo tratando de reestablecer mi voz literaria y hacerlo con dramedy es un verdadero reto.

Syaoran no es el duro de la versión pasada, como se dieron cuenta, lo hice más sensible por una razón, aunque también es un tanto cínico y cruel, en este capítulo mostré el lado que va a causar conflictos en la trama.

No me odien a Akiho y Eriol, si recuerdan advertí que en esta versión todos van a ser muy humanos regándola una y otra vez hasta encontrar el camino. Si esperan personajes perfectos los voy a decepcionar muchísimo.

¿Se esperaban la complicidad de Touya? Va a jugar un papel importante en esta versión, siempre dejo de lado la relación de hermanos y ahora la quiero explorar más y que pese en la trama, tanto para bien como para mal jejeje.

Los capítulos van a ser relativamente cortos por dos razones: Para subir actualizaciones un poco seguidas, mi tiempo libre que es casi nulo.

Recuerden que soy madre de tres al desesperarse porque no actualizo, de verdad me parto en mil para cumplir con todas mis labores y descansar un rato leyendo o escribiendo.

Quiero terminar la edición de ETYY, la de El poder en uno (que se supone que será más larga), quiero actualizar Escúchame y terminar de reescribir EDSMA y tengo pendiente el retelling de Romeo y Julieta (ese lo voy a subir hasta que esté completo). Cómo ven son muchísimos proyecto, más los libros originales que me faltan escribir y con la pandemia mi tiempo libre se redujo 💔💔💔

Por eso les pido que me tengan paciencia, prometo acabar las historias pero a mi ritmo. 😊😊