CAPITULO II

Había pasado solo 10 minutos, y ya Severus no sabía qué hacer, el mocoso quería su espacio, pero necesitaba solucionar las cosas, a ver, solo llevaba 1 día con su hijo y ya todo se había salido de control, así que agarró nuevamente su capa de viaje y se apareció, pero no en casa de Potter, si no en casa de su exesposa, Severus siempre fue un hombre que no demostraba nada, podría estar derrumbándose por dentro pero nunca le demostraría, pero esto era sobre su hijo y con la única persona que podría hablarlo, era con ella.

Tocó la puerta, más enérgico de lo que pretendía, pero es que sinceramente ya no sabía que estaba haciendo.

-¿Severus?, ¿Qué pasa… por qué estas sangrando?, ¿Estas bien?– Una Hermione preocupada lo observaba como si le hubiera salido un tercer ojo.

Oh… cierto, el golpe de la nariz, llevo su mano a su cara para tocar mucha sangre seca, con todo el estrés, de no saber qué hacer, olvidó completamente ese detalle.

-¿Podemos hablar?– El mago ignoró completamente su pregunta, pero es que para eso él no había ido para allá.

Hermione se hizo a un lado de la puerta para dejarlo entrar. – ¿Donde esta Tobías?– No es que dudara, la bruja confiaba en el papá de su hijo, siempre ha sido muy responsable, pero todo era muy raro.

Severus entro a la sala, de reojo vio que Weasley se encontraba ahí, sentado en unos de los sillones y lo miraba fijamente, se sentó en el sofá opuesto, ignorándolo completamente y se dispuso a mirar un punto fijo en la pared, Hermione lo observaba desde una distancia prudente, hasta que lo escuchó suspirar.

-Hermione… nuestro hijo se escapó de la casa esta mañana, me dio un susto tremendo, pero está bien, esta donde Potter– El nudo en la garganta no lo dejaba hablar tranquilamente, la bruja hizo el amargo de hablar pero el continuó –Él se molestó porque quería que nos fuéramos los 3 de vacaciones y yo le dije que no podíamos…

La bruja conocía muy bien a su exesposo, el jamás mentiría sobre esto, podía notar como las manos le temblaba y no cargaba su típica mascara de frialdad, estaba a nada de ponerse a llorar y a pesar de que ella llegó a verlo llorando en algunas ocasiones, no era algo común en él y menos lo haría estando Ron ahí.

-El subió molesto su habitación y creí que dándole espacio podríamos hablar luego, pero había pasado un buen rato y aun no bajaba, así que decidí entrar y Hermione no estaba… creí que estaba aquí, porque es lo único que está cerca pero cuando venía para acá Potter me mandó un patronus avisando que estaba alláSe restregó los ojos con frustración para evitar que alguna lagrima traicionera se escapara, no iba a dejar que el tonto pelirrojo lo viera tan vulnerable. Hermione no sé qué hacer, realmente no sé qué hago aquí, pero sabes que a la única persona que podía acudir era a ti, eres su madre.

La bruja se sentó a su lado, con la mirada fija en el mismo punto que él, en este punto ambos ignoraban la presencia del pelirrojo. -¿Cómo no me di cuenta que le estaba pasando algo? – Esa pregunta fue más para ella misma, Tobías vivía con ella, si lo había notado más callado, y si preguntaba algo era acerca de su padre, pero en ningún momento llegó a imaginar que ese era el motivo. -¿Por qué no me avisaste apenas discutieron?, ¡yo no sabía que a mi hijo le estaba pasando algo!

¿Le estaba reprochando? ¡No era su culpa que el niño explotara así!

-¿y tú crees que yo sí?, ¡Esto no es mi culpa Hermione! –El mago se reprendió por haber levantado la voz, pero es que todo le estaba sobrepasando, era el colmo que ahora ella insinuara que era su culpa.

La castaña se levantó como un resorte y se fue a la cocina, le fue imposible no dejar caer unas lágrimas, esto le estaba doliendo, le estaban haciendo daño a su hijo. Severus dejó caer la cabeza hacia atrás mientras se masajeaba la frente, el golpe en la frente y todo el estrés le estaba comenzando a pasar factura. Sabía que la comadreja lo estaba observando, pero también sabía que no era capaz de decirle algo, así que siguió ignorándolo.

Ron estaba incomodo, desde que comenzó su relación con Hermione, luego de su divorcio, había tratado con Snape muy pocas veces, no se llevaban bien, porque a decir verdad nunca lo harían, pero esta era la primera vez que estaban los 3 en una misma habitación durante tanto tiempo, él quería a la castaña en su vida, por eso había hecho de todo para ganarse a su hijo, aunque sabía que nunca iba a reemplazar a su padre, él quería estar presente, mientras Ron se debatía si ir a ver a su bruja o quedarse ahí Hermione regreso, se volvió a sentar en el mismo lugar, pero esta vez mirando a su exesposo.

-Tobías tiene razón para estar molesto, nunca nos hemos sentado a hablar con él y ya no es un niño. Vamos a hablar con él.–La bruja tenía la mirada triste, pero ya no estaba llorando.

-No te preocupes, puedo arreglarlo, además tu traslador se activa en 20 minutos.

-¿Por qué no lo llevamos con nosotros a México?– habló por primera vez el pelirrojo.

Solo con escucharlo bastó para que el mayor se levantara para irse, en verdad no quería oírlo, le molestaba su presencia, le molestaba que estuviera con Hermione, le molestaba que quisiera comprar a su hijo.

-¿Sabes que Weasley? Esto no tiene nada que ver contigo, así que no te metas.–El mago empuñaba su varita pero no lo estaba apuntando, quería golpearlo, hechizarlo, todo.

Hermione se levantó de inmediato y se puso en medio de los dos magos, sabia de lo que era capaz el pelinegro, pero tampoco iba a permitir todo esto –Claro que tiene algo que ver el, me voy a casar con él y esto es lo hacen las parejas ante un problema, platican.

-Cuando sepas que quieres hacer, me avisas. Iré por Tobías. –Y dicho esto el mago desapareció.

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Severus Snape se apareció en las puertas de la casa de Potter, la verdad quería encerrarse en casa, tomar hasta quedar inconsciente y olvidarse de todo, cada vez que tenían que enfrentarse a la realidad de que la mujer que aún ama esta con otra persona y se va a casar nuevamente aparecía esa sensación en su pecho, quería gritar, quería destruir todo, quería rogarle para que volviera a su lado, prometerle que haría todo lo que quisiera, pero ella ya había tomado una decisión y en esa decisión no estaba el.

Harry escucho el sonido de una aparición, debía ser Snape así que bajo a abrir, a pesar de que aún no llamaba a la puerta, abrió y se lo encontró absorto en su pensamientos, mirando hacia la calle.

-¿Ocurre algo Snape? Tobías ya es tranquilo, no tienes de qué preocuparte así son los niños a veces. Esta edad es difícil.

Severus seguía sin aterrizar, en mente solo estaba de como había fracasado, prometió ser el mejor, el mejor esposo, el mejor padre, darle lo mejor y ¿qué ocurrió? divorciado y con su hijo sin quererle hablar.

-¡Snape! –El mago parpadeó, ¿Cuánto tiempo tenia Potter ahí?

-Buenas tardes Potter, ¿Tobías?

-¿En verdad todo está bien? –No hizo falta que el mago respondiera para saber que se estaba metiendo en terrero peligroso Esta arriba en el balcón, pasa.

El mago entró con su porte característico, su capa ondeante le recordó a sus años en Hogwarts. Se detuvo en la puerta que daba hacia el balcón y ahí estaba su hijo, sentado viendo el atardecer, tenía los ojos rojos, signo de que había llorado. Su corazón latía demasiado rápido, le rompía el corazón ver a su hijo así, todo es su culpa.

-Disculpa papá… el tío Harry me hizo entrar en razón de cuan preocupado podrías estar –El pequeño mago en ningún momento dejo de ver el atardecer, pero desde que escucho el sonido de la aparición y luego unos pasos hacia él sabía que era su padre.

-Vamos a la casa hijo, ha sido un muy largo, luego hablaremos.

Padre e hijo bajaron al primer piso y se despidieron para ingresar a la chimenea, solo pocas tenían acceso hacia la casa de Snape, pero obvio, la casa de Potter era una de esas.

Al llegar a casa, prepararon la cena en silencio, Tobías notaba a su papa triste, parecía estar en otro planeta, y lo vio repararse la nariz ¿era su culpa? Se sentía muy mal, pero aun así su padre aun no le decía nada y eso le preocupaba aún más, el creció escuchando a sus tíos y su mamá todas las anécdotas de cómo fue como profesor y aunque nunca se mostró de esa forma ante él, lo respetaba muchísimo.

Estaban sentados en la sala de estar, ambos leían un libro hasta que el mayor habló.

-Me gustaría que hicieras una lista, de todas las cosas que quisiera que hiciéramos juntos, mañana conversaremos de lo que ocurrió hoy, y luego podremos organizar nuestro viaje.

Tobías se esperaba de todo, menos eso.

-¿Una lista? ¿Con todo lo que yo quiera?

-Si hijo –Severus no despegaba la vista de su libro

-¿Y vendrá mamá? –Preguntó el niño, pero fue más un susurro, que de no ser por el silencio que había en la habitación el pelinegro no hubiera escuchado.

Severus fijo sus ojos en su hijo, no quería tener esta conversación, no ahorita, estaba demasiado cansado, abrumado y confundido, iba a responderle de que no, solo serían ellos dos, cuando unas llamas verdes en su chimenea llamaron su atención, ocasionando que se levantara de golpe y tomara su varita, el no esperaba a nadie,

-¡Mamá llegó y nos iremos de viaje!

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Holaaaa, gracias a todos los que han guardado la historia y me han dejado un mensajito, en verdad se lo agradezco mucho. Aquí está el segundo Cap, se supone que debía subirlo la semana pasada, pero estuve horriblemente saturada de trabajo que me olvidé de todo, yo que tengo el hábito de leer diariamente así sea 30 minutos, ni eso hice. Intentaré subir el Cap 3 esta misma semana. Gracias a todas, nos leemos pronto.