Mientras Hermione subía, Tobías salió del cuarto y el Mago mayor lo agradeció mentalmente, si el niño se negaba a salir iba a tener que dormir en el sofá aunque siendo sincero, no durmió esa noche, ni siquiera subió a la habitación, su mente no le dejaba de repetir todos esos años con Hermione.
Ella fue rayito de esperanza luego de la guerra, él no tenía ningún propósito para seguir viviendo, es más no hizo absolutamente nada para demostrar su inocencia durante las audiencia en su contra, y ella siempre estuvo ahí, a pesar de lo cruel que él había sido con ella durante su época de profesor, ella siempre fue una estudiante excepcional, aunque nunca lo admitiera en voz alta, era impresionante todos los conocimientos que tenía la chica sabelotodo, pero no podía negar que lo sacaba de sus casillas, además de tener un don para meterse en problemas con sus dos amigos, hacía que se colocara de los nervios, no pudo evitar recordar todo su inicio.
La bruja no era tonta, sabía que él no era malo, intentaba ayudarle, siendo su profesor de defensas contra las artes oscuras, sabía lo que se venía y aunque le hubiera gustado tener un aliado, alguien en quien confiar, intento prepararla sin que nadie se diera cuenta, exigiéndole más. Ese año dejó de verla como una niña, la veía como una mujer, muy valiente, talentosa y hermosa, se reprochaba constantemente por eso último, se sentía sucio, un pervertido, pero no podía negarlo, la bruja le atraía.
Para él fue sumamente difícil asesinar a Dumbledore, era su amigo, era quien realmente sabía todo lo que estaba haciendo y porque, era su apoyo y sabía que al asesinarlo, se quedaría solo nuevamente, sabía que ella confiaba en él, su mirada valiente se lo decía y lo confirmó ese día cuando los mortifago entraron al colegio y ella bajo a buscarlo, en vez de buscar a su jefa de casa, lo buscó a él, para que protegiera al colegio. Ese día quiso escapar, no quería romper su confianza, pero tenía que hacerlo, la hechizo y la encerró en su oficina hasta que todo terminara, era lo menos que podía hacer, protegerla. A pesar de que muchos años luego, ella le dijo que lo perdonaba, que entendía porque lo hizo, él aún no se lo perdonaba.
Todos los meses posteriores a la muerte de Dumbledore, fueron un infierno, todo lo que debía aguantar por los Carrow, las reuniones con el Lord, que todo el personal y los estudiantes lo odiaran, pero había algo que lo preocupaba aún más, ella, intentaba por todos los medios saber si estaba bien, respiraba cada vez que tenía alguna noticia, sufría mini infartos cuando descubría lo mucho que se exponía y se sintió a morir luego de saber lo que ocurrió en la mansión Malfoy, quería buscarla, llevársela lejos, pero no podía y tampoco se dejaría, además ¿Por qué se iría con él? Si él fue quien mato a Dumbledore, él era un mortifago más, pero ella era fuerte, ella sobreviviría.
Ya en su lecho de muerte a quien menos espera ver era a ella, se reprochaba su aspecto tan lamentable, pero su viejo y pervertido corazón se alegraba de verla sana, minutos después de que el trio abandonara la casa de los gritos, ella regreso, sus manos temblaban, intentando cerrar la herida, él no se negó a sus atenciones, sin saber el motivo por el que lo hacía, solo quería aprovechar si esos iban a ser sus últimos minutos de vida, lo invertiría en solo verla. No recordaba mucho más, despertó en la enfermería del colegio con una venda en cuello, había sobrevivido, ella lo había salvado.
Seguía siendo el mismo Severus Snape, obstinado, pero algo cambio con ella, le debía su vida, y si de por sí ya sentía algo por la bruja, ese sentimiento en vez de disminuir, aumentó. Pero, se lo guardaría, su bruja salía con el pelirrojo, aunque era un alcornoque, definitivamente era mejor partido que él.
Regresó a Hogwarts ese año, se sentía perdido, fueron tantos años haciendo lo mismo, siendo manipulado por ambos lados, que ahora que era libre, no sabía qué hacer. Regreso a su puesto de profesor de pociones, era lo que más le apasionaba y el pobre Horace ya tenía que descansar, el rumor de que el trio dorado no regresaría ese año a terminar sus estudios no le sorprendió, habían vivido y sobrevivido una guerra, que más aprendizaje que ese, pero para su sorpresa ella sí lo hizo, como no. Hermione volvió para presentar sus EXTASIS, ella no creía en la ventaja, eso era para flojos, y no se iba a aprovechar del título "Héroe de Guerra" para no culminar correctamente sus estudios.
Cuando un sábado ella se presentó a su despacho para pedirle que fuera su tutor, porque estaba teniendo algunas dificultades en las pociones no pudo ocultar la sorpresa en su rosto, era algo que simplemente no esperaba, seguía siendo exigente con ella, pero ya sin comentarios hirientes, pero nadie le había pedido eso antes. Aceptó sin dudarlo, le debía la vida, además eso le daba la oportunidad de compartir con ella, quizás llegar ser su amigo.
Las primeras clases pasaron con la mayor tranquilidad, no hablaban casi, pero a medida que pasaban las semanas, comenzaron a hablar más, primero de las pociones e ingredientes, luego de los libros que se prestaban mutuamente, luego de cómo había resultado sus días hasta que un día, Hermione llegó a su tutoría con cara de no haber dormido, estaba ida y su concentración estaba fatal. Él le ofreció una taza de té, por ese día no harían nada, le dijo que podían hablar si quería o se podía ir a descasar a su torre. Ella le confesó que estaba teniendo pesadillas constantemente y que por eso no estaba descansando correctamente, ella se abrió a él y a partir de ese día todo cambio en ellos, porque el, un hombre tan cerrado, también se abrió a ella, le confesó que él también las sufría desde la primera guerra mágica y como había aprendido a vivir con ella. Esa noche cuando Hermione llegó a su habitación, al lado de su cama había una poción para dormir sin soñar.
Luego de eso, comenzaron a compartir más, ya no solo se veían durante las tutorías, si no que muchas veces se hicieron compañía en algún día normal, ella solía leer algún libro, mientras el corregía los informes, otras veces ella lo ayudaba o simplemente compartían una taza de té y hablaban de cualquier cosa. Él se acostumbró a su presencia, ella descubrió quien era realmente Severus Snape, para el cada vez era más difícil disimular sus sentimientos, para ella su relación con Ron estaba llegando a su fin.
Luego de que Hermione y Ronald terminaran, Severus se alejó sin ningún motivo de ella, el sentía que ahora no tenía nada por el cual detener sus sentimientos, ya no tenía la excusa de que ella estaba en una relación, por lo tanto sentía que se le iba a salir algo de repente, y no, se negaba, él no era lo mejor para él, además ella tenía muchos pretendientes, no quería perder su amistad por abrir la boca, necesitaba alejarse un poco, para calmar todo lo que estaba sintiendo y que todo volviera a la normalidad.
Eso trajo como consecuencia una gran discusión, él había estado evitándola por un mes, ni siquiera habían tenido tutorías, por medio de una lechuza le notifico que sus clases personales iban a estar interrumpidas por un tiempo indefinido, por un momento quiso comprender de que quizás estaba muy ocupado, ella solía quitarle mucho tiempo y el pobre hombre no podía hacer nada porque ella siempre estaba en su despacho, pero luego se dio cuenta que la estaba evitando, varias noches sabía que él estaba dentro de su oficina y no le abrió, ella no entendía que estaba ocurriendo, se supone que eran adultos, si había hecho algo que le molestara, merecía una explicación, se supone que eran amigos, es por eso, una noche luego de la cena, sin llamar a la puerta irrumpió en su oficina.
Él estaba entre sorprendido y molesto, nadie en sus años de enseñanza había osado hacer tal barbaridad.
FLASHBACK
- ¡¿Se puede saber que ocurre contigo?! – Hermione camino furiosa hasta tu escritorio.
Severus se levantó de inmediato, cerró la puerta de un movimiento de varita y colocó un muffliato, la bruja que tenía frente a él estaba muy molesta, lo menos que quería era algún rumor absurdo por los pasillos.
-¿Dónde están sus modales Srta. Granger? – Su voz era pausada, pero se sentía muy molesto.
-No, ningún modales, me has estado evitando, ¿Qué te ocurre? Y no pienso irme hasta que me lo digas. –Hermione estaba en medio de la oficina mirándolo fijamente con los brazos cruzados.
Severus se sentó nuevamente y siguió corrigiendo los informes como si nada –No me ocurre nada Granger, he estado ocupado, así como lo estoy en estos momentos, si me lo permites…
-No, no me iré, hasta que me dé una explicación.
-Retírese Granger… -Severus arrastraba las palabras, estaba sumamente molesto, se levantó para dirigirse a sus aposentos, si ella no se quería ir, pues bien, él lo haría. Entró a su habitación pero antes de poder cerrar la puerta la chica entró.
El mago nunca se ha caracterizado por tener mucha paciencia y eso fue el límite para él. -¡Bien! ¿Quieres saber Granger?, Si, te estoy evitando… -Severus hablaba en todo muy bajo pero en un todo bastante amenazador, Hermione involuntariamente iba retrocediendo por cada paso que el daba, su corazón iba a mil por hora . -¿Sabes por qué? – La bruja cayó sentada en la orilla de cama, no se había fijado que había retrocedido tanto. – Profesor… -Susurró Hermione, sentía nuevamente como en su primer año, una niña indefensa frente a su odioso profesor. –Por esto Granger, porque no puedo sacarte de mí jodida cabeza. –Eso fue lo último que dijo antes de lanzarse a los labios de ella, no fue un beso lindo, fue brusco, estaba cegado por la molestia, ¿Por qué siempre quería saber todo? Tanta era su molestia que no se dio cuenta que la chica bajo él estaba llorando, cuando se separó un segundo para agarrar aire Hermione aprovechó y salió corriendo de la habitación.
Severus no hizo nada para alcanzarla, ya lo había hecho, ya lo había jodido, hasta ahí llegaría su amistad, es que, en que estaba pensando en hacer eso. ¿Dónde quedó con el conformarse con su amistad? Esa noche ambos no durmieron, el mago, pensando en cómo disculparse por sus actos, aceptando que ya su amistad había terminado, y la bruja por pensar en él, no había escapado de la habitación porque le resultara repulsivo, todo lo contrario, se tocaba constantemente los labios para asegurarse que en verdad ocurrió, había fantaseado esos últimos meses con él, pero jamás lo imagino de esta forma, se sentía dolida, se sentía molesta que el mago fuera de esa forma.
FIN DEL FLASHBACK
Al día siguiente, Hermione irrumpió nuevamente en la oficina del mago, Severus se levantó de inmediato, dispuesto a hablar con ella y disculparse, esperaba de todo, gritos, insultos, hechizos, pero jamás imagino que la castaña lo besaría. Ese día conversaron hasta bien pasada la tarde, se confesaron sus sentimientos, y el mayor prometió cortejarla debidamente, además de advertirle que no la tocaría hasta que terminaran la escuela.
Los meses pasaron bastante rápido y en un abrir y cerrar de ojos, Hermione estaba recibiendo su título en la graduación, pocas personas sabían de su relación, y esos pocos los aceptaban. Ese año Severus decidió dejar su puesto de docencia, siempre había querido abrir su propia botica y ahora estando en una relación con Hermione podía dedicarle más tiempo, ya que no estaría siempre encerrado en el castillo, además al ser su propio jefe podía adaptar su horario al horario de ella en el Ministerio.
Luego de que un periodista chismoso del profeta decidiera seguir e investigar porque la única chica del trio dorado seguía soltera, se dio a conocer en todo el mundo mágico que Ella y Severus Snape mantenían una relación y que además vivían juntos en el Londres mágico, a raíz de eso iniciaron un sinfín de titulares, de que si él la llegó a beneficiar en su época escolar y por eso sus calificaciones o que si él se había aprovechado, que su relación había iniciado siendo ella menor de edad, en fin, tonterías que decidieron ignorar, su relación estaba bastante forjada y ellos y sus cercanos sabían cómo habían ocurrido las cosas.
Severus nunca se había sentido tan seguro y feliz en su vida, su negocio iba excelente, tanto que pudo abrir otra botica y tenía a su cargo varios empleados, tenía una relación estable con una bruja hermosa que lo amaba y él la amaba a ella, así que decidió dar el siguiente paso. El mayor no era un hombre romántico, la verdad le daba bastante vergüenza demostrar sus sentimientos, sobretodo en público, pero se esforzaba por ella, así que luego de todo un día en París, primero en el mirador y luego una caminata en el campo de lavandas, con una cena a la luz de la luna le pidió matrimonio. Para ella fue lo más hermoso que vio en su vida, todo su entorno estaba lleno de flores, y claro que quería, el corazón de Severus no podía palpitar más feliz.
Su boda fue bastante intima, con solo los amigos cercanos, y evitando a toda costa la prensa. Que de igual forma se enteró y fueron portada del profeta durante unas semanas. Cuando un tiempo después Hermione le comentó que se sentía un poco indispuesta y que al día siguiente saldría a hacer una prueba de embarazo Severus no pudo decir que reaccionó de la mejor forma, a pesar de que ya lo habían conversado y que estaban buscando su primer hijo, los nervios estaban ahí presentes y al día siguiente luego de que el medimago lo confirmara sintió que se iba a desmayar, estaba feliz, claro que sí, pero el no tuvo la mejor imagen de un padre y quería esforzarse para ser el mejor, que a su familia nunca le faltara nada.
Su embarazo fue tranquilo, él la sobreprotegía y no la dejaba hacer nada. Al saber que iban a tener un niño Hermione no lo pensó mucho y dijo que quería que se llamara Tobías, en un principio Severus se nego a ese nombre, pero luego comprendió, era una forma de sanar, dejar su pasado atrás y perdonar a quienes le hicieron daño. Cuando Tobías nació, Severus se sentía mareado, toda la habitación daba vueltas y estaba más pálido de lo normal, cuando la enfermera se lo colocó en sus temblorosas manos se dio cuenta que ya no le hacía falta nada a su vida, era el hombre más feliz de planeta. Ahí en sus brazos envuelto es unas mantas estaba su hijo, su piel era pálida, pero con las mejillas con un poco de pecas, su nariz era perfecta como la de su mamá, gracias a Merlín, tenía abundante cabello, lacio y de color negro y cuando abrió los ojos no pudo reprimir una sonrisa, eran color avellana, idénticos a los de Hermione, ese color tan hermoso y puro, lo atrajo y lo apretó en su pecho y le prometió ser el mejor papá de todo el universo.
Desde muy temprana edad Tobías demostró señales de magia, Severus le compraba toda clase de juegos mágicos que conseguía al salir del trabajo, no era por malcriarlo, pero él no había tenido nada eso y quería que su hijo tuviera todo. Hermione pasó de trabajar en el Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas al Departamento de Seguridad mágica, a la vez que asistía al Kingsley. Él sabía que su esposa algún día se convertiría en Ministra de Magia y estaba completamente orgulloso de ella. Si los padres de Hermione no podía cuidar a Tobías lo dejaban en la guardería del Ministerio, otras veces se quedaba donde los Potters o en la madriguera, ambos trabajan duramente pero siempre tenían la mejor actitud para su hijo.
Pero las cosas no iban a ser siempre perfectas, las boticas de Severus cada día eran más famosas, ya no solo estaba distribuyendo pociones para gran Bretaña si no a nivel mundial, tenía muchísimos trabajadores, que a pesar de que tenían que pasar por una serie de pruebas para poder trabajar, seguían siendo incompetentes para Severus, es por eso que siempre estaba ahí supervisando todo. Tenía 2 encargados, uno para cada tienda y estaba Anthony que era su mano derecha, confianza ciegamente en él, y las veces que el mayor no estaba presente Anthony estaba a cargo.
Severus odiaba los errores, sobretodos aquellos que luego vendrían a su nombre, así que cada día pasaba más tiempo en la botica, se iba bien temprano en la mañana, cuando Hermione aun no despertaba y regresaba muy pasada la noche, muchas veces ya la castaña estaba dormida. Siempre antes de irse y al regresar se quedaba un rato observándolos, estaba cansado, sí que lo estaba, pero todo este esfuerzo era para ellos. Pero comenzaron las discusiones, cada vez eran más frecuentes, el poco tiempo que podían coincidir lo único que hacían discutir.
FLASHBACK
Severus llegó a la casa un poco más tarde de lo que estaba llegando últimamente, se sentía agotado, estaba durmiendo muy poco, fue directamente a la cocina a buscar algo que comer, Hermione en un principio cuando comenzó a llegar tarde le dejaba la comida en la nevera, pero ya llevaba algunos días que no lo hacía, al llegar a la nevera decidió solo hacerse un té, ya era muy tarde, además estaba muy cansado, solo quería irse a dormir. Lo preparó bastante rápido y se fue al salón, al llegar ahí estaba su esposa, se había quedado dormida en el sofá, viendo hacia la chimenea, seguramente por esperarlo, la contemplo unos minutos, la extrañaba bastante, pero ya casi iba a tener todo listo en la botica y así podría pasar un tiempo con su familia. Se acerco para despertarla y que se fueran a dormir juntos.
-Hermione cariño, te quedaste dormida, vámonos a la cama –Severus le hablo en voz baja para despertarla y se inclinó para cargarla y llevarla a la habitación. Pero Hermione se despertó y aparto sus brazos un poco bruscos, el mayor frunció un poco el ceño.
-¿Qué hora es? –Pregunto Hermione mientras acercaba más la manta para cubrirse del frio.
-La 1:40, es tarde, vamos a dormir.
Hermione al escuchar la hora de levantó del sofá y su cara reflejaba cada vez más lo molesta que estaba. -¿Por qué llegaste tan tarde?
-Hoy pensaba que iba a llegar más temprano, pero Elizabeth hizo mal un inventario y tuvimos que organizar nuevamente todo y al hacerlo me di cuenta que hacia falta un lote de pociones crecepelo y eso hizo que nos tuviéramos que quedar varias horas más…
-¿Elizabeth? –Lo interrumpió la castaña.
-eh, Si cariño, Elizabeth la pelirroja que se encarga de Hogsmea…
-Claro que se quién es, si no que ¿desde cuándo le dices Elizabeth? –Volvió a interrumpir Hermione al mago, pero estaba vez de forma brusca, él nunca llamaba a sus empleados por sus nombre, siempre los llamaba por su apellido, al único que lo llamaba por su nombre era a Anthony y porque es quien más tiempo tiene trabajando en las boticas y ya era bastante cercano a la familia, al punto de compartir en los cumpleaños.
Severus se quedó en blanco, no entendía, cuál era el problema, se quedó unos minutos en silencio, simplemente no sabía que responder, ¿Qué estaba haciendo mal para que ella estuviera tan molesta?, cuando iba a responderle ella habló nuevamente, pero en un hilo de voz.
-Con ella me estas engañando, ¿verdad?
Si con su pregunta anterior se había quedado en blanco, con esta fue peor, acaso escuchó bien. -… ¿perdón? -¿Engañarla? ¿Cómo podía pensar eso?
-No olvídalo, la verdad no quiero saberlo… por favor hoy quisiera dormir sola, bajaré unas sábanas para ti. –Tomo las cosas que había dejado en el sofá y se dio la vuelta para irse a la habitación.
El mayor a pesar de estar en estado de shock logro reaccionar a tiempo y la tomó del brazo sin llegar a ser brusco e hizo que girara hacia él y comenzó a hablar apresuradamente, sus manos le temblaban –No, no, no amor, no entiendo, ¿Qué ocurre, por qué dices eso? –Severus la fue rodeando con sus brazos ya que se dio cuenta que no se resistía ni lo rechazaba, con un brazo la apretaba a su pecho y con la otra sostenía su cabeza mientras acariciaba sus rizos e iba depositando pequeños besos en su coronilla. Ella no pudo aguantar más y comenzó a sollozar mientras se apretaba más a él. –Jamás te seria infiel mi obstinada bruja, yo no quiero a nadie más que a ti, discúlpame si te hice pensar eso, jamás fue mi intención. Amor no llores, disculpa, yo he estado muy ocupado, pero no estoy con nadie más, nunca te haría eso, te amo con toda mi vida. Sé que no nos hemos visto últimamente y que hemos estado discutiendo demasiado, pero mi corazón solo te pertenece a ti. –A medida que el mago seguía hablado Hermione poco a poco se fue calmando, escuchaba los latidos de él y a pesar de que iban muy rápido, hacía que se tranquilizara. –Acompáñame esta semana a la botica o no mejor, tú puedes ir cuando quieras, siempre te he dicho que puedes ir para allá siempre, y ahí estaré amor, ya casi terminamos este pedido que nos ha tenido retenidos hasta tan tarde y les dedicaré más tiempo, no llamaré a nadie más por su nombre, hasta puedo contratar solo hombres si es lo quieres, pero mi vida no estés así, ¿sí? –Hermione asintió y sonrió tímidamente, sabía que ya estaba balbuceando, se acercó para depositar un suave beso en sus labios para que se callara, era una tonta, sabía que él no era esa clase de hombres, que siempre la había respetado y dado su lugar, él siempre decía las cosas sin rodeos por lo tanto era ilógico que tuviera un amorío, sus inseguridades le hicieron ver cosas que no existían, y escuchar ese chisme en el pasillo donde decían lo hermosa que era esa Elizabeth y que siempre estaba con el misterioso Severus Snape, sumando el que últimamente no se veían, simplemente pensó lo peor. Severus terminó cargándola como la noche de bodas, Severus le demostró cuanto la amaba hasta que se durmieron abrazados esa noche como hace muchas noches que no lo hacían.
Las cosas estuvieron calmadas poco tiempo, un nuevo gran pedido llegó y por más que Severus intentará, la castaña lo requería más tiempo, ella quería recuperar el tiempo, planificaba salidas, ya fuera ellos solos, o como familia, pero comenzó a cancelarlas un o dos días antes por cosas del trabajo, cada vez que el mago le avisaba que iban a tener que rodar la fecha comenzaban las discusiones.
Una tarde, luego de darse cuenta que ese día podía ir a casa temprano, se le ocurrió compensar a su esposa y le mando una carta diciéndole para salir esa noche, solo serían ellos dos. Luego de enviarla se dispuso a organizar su velada. Pero como ya les dije, nada podía ser perfecto, ese día en la botica del Callejón Diagon, uno de los aprendices tropezó a uno de sus compañeros que hizo que añadiera más cantidad y explora todo el laboratorio. Todo era un caos, pero gracias a Merlin solo una persona estaba herida y no de gravedad. Tenía a los del ministerio en la botica revisando, mientras se encargaba que su trabajador estuviera bien, las horas pasaron volando y cuando se fijó ya habían pasado 3 horas de la hora que le dijo a Hermione que llegaría a la casa para su noche, ni siquiera había podido avisarle que había ocurrido. Le notificó a Anthony que debía irse y que cualquier cosa le mandara un patronus.
Se apareció directamente en la sala de su casa, y ahí estaba ella, por sus ojos sabía que había estado llorando. Ella se levando de un salto, como si su llegada no se lo esperaba. Estaba preciosa, con un vestido esmeralda hasta las rodillas con un escote en V. Ella no pudo retener más las lágrimas en sus ojos.
-Amor, perdón. Déjame explicarte –Severus dejo su capa en el sofá y se fue acercando a ella, pero leyendo su lenguaje corporal sabía que lo mejor era mantener la distancia.
-A ver ¿cuál es la excusa de hoy? – La voz de Hermione estaba cargada de rencor pero sobretodo de dolor.
Al mago le molestó su acusación, en verdad creía que colocaba excusas para no salir con ella, si había pasado todo el día preparando ese día, es más si no hubiera estado haciendo eso, hubiera prevenido el accidente. –Nunca he puesto excusas Hermione, no soy un niño. Hubo un accidente en la botica.
-¡Siempre es la botica! ¡Siempre hay algo! Pero ¿para cuándo vas a estar para tu familia? Tobías hoy dijo que no quiere saber nada de las pociones, ¿Por qué crees que lo dice?
-¡Yo no estoy haciendo nada malo, todo esto lo hago por ustedes, para que nada les falte! –Severus subió el tono de su voz, estaba haciendo todo lo posible para no alterarse, pero ella no lo entendía, lo hacía ver como un mal hombre y claro que quería estar con ellos, pero si quería darle todo, tenía que trabajar.
-¡Estoy cansada Severus! No puedo seguir haciéndome ilusiones a tus promesas que claramente no puedes cumplir, nunca estas con nosotros, ¡no tienes tiempo para tu familia! Necesito que nos demos un tiempo. –La castaña ya había dejado de llorar, pero su voz aun temblaba.
Severus que se había regresado al sofá para agarrar su capa y colgarla en el perchero, se giró rápidamente hacia ella y un nudo se alojó en su garganta, dificultando que hablara –Co… Como que un tiempo.
-Un tiempo para pensar Severus, necesito despejar mi mente para poder pensar con claridad, porque veo muy nublado nuestro matrimonio. Me iré a donde mis padres con Tobías.
Sintió como su alma abandonaba su cuerpo, ¿en verdad se iba? Parecía como si lo hubieran Petrificado, sentía sus piernas pesadas, solo se quedó viendo como ella hacia bajar una maleta con algunas de sus cosas y de Tobías. Todo su ser gritaba para que le suplicara que se quedara, que no lo dejara, sentía mucho miedo, la ansiedad y todos sus temores lo estaban atormentando, pero también debía respetar que ella necesitaba un tiempo para pensar las cosas, la había herido, ella no se merecía nada de eso. Cuando ella cruzo la puerta fue como si el hechizo se hubiera roto y se dejó caer, esa noche lloro, hasta que no quedó nada de él. Ella tenía razón, era un pésimo esposo, un terrible padre, se había enfrascado tanto en el trabajo que descuido a quienes más amaba. Los días siguientes no fue a trabajar, tenía un aspecto lamentable y estuvo tentado más de una vez de irla a buscar a donde sus padres. Pero su parte racional siempre le decía que no debía agobiarla, que ella le pidió unos días.
Pasaba sus días haciendo pociones, intentaba mantener su cabeza ocupada, algunos días se pasaba por las boticas para verificar que todo estuviera bien y regresaba rápido a la casa, quería estar ahí cuando ella llegara. Hasta que finalmente un jueves en la tarde, ella regresó con sus maletas. Su corazón brincó de felicidad, si había vuelto, solo tenía que hablar, poner todo sobre la mesa, su matrimonio, pero lo recibió con un frialdad que lo impresionó, comprendió que aún se sentía dolida. Cada vez que el intentaba sacar el tema ella simplemente lo evadía diciendo que estaba muy ocupada o cansada, que luego hablarían. Iluso de su parte pensar que ella había entendido la situación, aun así él se estaba esforzando, llegando temprano a la casa, pero para su sorpresa unos dos meses después mientras él estaba sentado en la cocina tomándose su té ella le entregó un sobre.
-¿Qué es esto amor? –Preguntó el mago extrañado mientras sacaba los papeles, cuando lo que leyó de primero fue unas letras grandes rojas "SOLICITUD DE DIVORCIO", el té que iba bajando por su garganta se atoró y tuvo apartarse para no manchar todo.
-Quiero el divorcio Severus –Hermione se sentó frente a él, mientras retiraba lo que quedaba de té para evitar accidentes.
-Pero si todo está bien, yo ya estoy pasando más tiempo en casa Hermione. ¿Hay otra cosa que te esté molestando, que este haciendo mal? Amor por favor, no debemos llegar a esto. –El intentó tomar su mano, para intentar calmar los latidos de su corazón, pero ella apartó su mano.
-No Severus, ya he tomado una decisión. Podemos hacer división de las cosas. Quiero que dejemos las cosas de una forma amistosa, sabemos que esto será difícil para Tobías pero no quiero que sea peor viéndonos pelear.
-¿Estas… segura de esto? –La voz le temblaba y los ojos comenzaban a picarle.
-Sí, me iré a donde mis padres mientras arreglamos las cosas. ¿Te parece?
-No, esta es tu casa también, yo me voy. No quiero que Tobías este incomodo al dormir en otra cama.
Hemione se levantó al ver que él lo hacía, para buscar sus cosas. -¿Pero a dónde iras?
-No te preocupes, mañana te enviaré los papeles firmados. –Le dedicó una sonrisa triste, intentó volver a colocar su máscara de indiferencia, pero sabía que con ella era imposible. Sus ojos demostraban todo el dolor que sentía.
Severus se apareció en su botica principal, la verdad no tenía a donde ir, su casa de la Hiladera la había vendido apenas terminó la guerra, y como siempre se había visualizado con Hermione nunca vio la necesidad de comprar otra casa, esa la compro para los dos. Se dejó caer en frente su escritorio, con el sobre frente a él, como si se estuviera burlando de él. Iba afrontar las cosas como el hombre que era, comenzó a llenar sus datos, le dejó todo a su nombre, inclusive colocó que el 50% de sus ganancias estarían destinadas para ella. Solo pidió poder pasar por lo menos dos días con Tobías a la semana. Luego de firmarlo, se dispuso a beber hasta quedar inconsciente.
FIN DE FLASHBACK
Severus visualizaba todo lo que fue su divorcio, el abogado intentando convencerlo de que no podía dejarle todo a ella, hasta la misma Hermione en un principio se había negado a aceptar todo, pero como estaba reacio a cambiar de opinión terminaron aceptando. El compro una casa a solo unas cuadras de ellos para por lo menos sentirse cerca.
Unos pasos lo sacaron de sus pensamientos y se giró a donde prevenía el ruido y vio a Hermione observándolo. -¿Qué haces ahí Severus? ¿No dormiste?
Severus se giró hacia la ventada y se dio cuenta que los primeros rayos de la mañana estaba apareciendo, ¡no había dormido! –Eh, no, me acabo de levantar. Voy a preparar el desayuno.
Hermione observó cómo se iba a la cocina, sabía que le estaba mintiendo, pero si él no quería decirle no podía hacer nada. Decidió irse a cambiarte para ayudarlo con el desayuno.
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Holaaaaaaaaaaaaaa, sii aquí estoy. Ya entiendo porque a veces no actualizan. Me disculpo, diciembre pase unos días enferma, luego con las fechas festivas se me paso el tiempo. Enero llegó super violento en el trabajo que en verdad no tenía tiempo de nadaaaaaa. Pero bueno, este capítulo me costó un poquito, pero quería plasmarle como hacia comenzado y terminado la relación de estos tortolos. Es el más largo hasta los momentos para que me disculpen. Intentaré no desaparecer esta vez. Pero tengan por seguro que no voy a abandonar la historia, es más tengo dos One-shots estructurados. Así que también se vienen más cositas. Gracias a todos los comentan y dejan su corazoncito. Un abrazo
