¡Lo lamento! El miércoles borré todos mis capítulos accidentalmente, entonces los volví a subir… Aviso que trataré de subir uno o dos capítulos día por medio, pero como soy impredecible quizá incluso suba capítulos todos los días. No los aburriré más, así que… Aquí está la historia…
Nota: Las PPGZ y todos los personajes que se conocen de éstas no me pertenecen, en realidad ni idea de a quién les pertenecerán pero bueno. Lo mismo con Harry Potter, él y todos sus personajes están dentro de la privilegiada mente de JK Rowling. Dejen reviews pliiiis:-3.
Aclaración: Según mi historia y mi imaginación a las chicas las golpearon los rayos Z blancos a los diez años, esto para evitar confusiones, de que a Hogwarts se entra a los once y eso, además pondré a antiguos personajes de la historia, pero como personas mayores, porque esto ocurre en este año 2013. Una cosa más, trataré de apegarme en lo posible al libro en el sentido de la teoría y las clases, y las imágenes del lugar según la película.
La despedida de las PPGZ y las varitas mágicas
Era un día soleado en la ciudad de Nueva Saltadilla, las chicas estaban sentadas riendo a más no poder, ya que esa tarde llegaron el profesor, Ken y Poochi, y Cho les explicaba que ellas eran brujas…
-Y es por eso que las PPGZ tienen que morir, o bien, perder sus poderes—dijo Cho.
Las chicas enmudecieron al oír esto, ya que amaban defender a Nueva Saltadilla de los monstruos. Pero como no iban a perder sus poderes no era tan triste.
-El Ministerio de Magia ya ideó un plan, traerán a un dragón a Nueva Saltadilla, ustedes improvisen la pelea, ya verán que su fuego neutralizará sus poderes mágicos por 24 horas, y terminado aquel plazo, éstos volverán.
De repente apareció Ron.
-¡Chicas, olvidé comprarles las varitas mágicas!—dijo preocupado—Vamos a tener que volver al callejón Diagon esta tarde.
-¿Qué? Eso no se olvida. —dijo Cho molesta—Además esta tarde no se puede, y tú lo sabes tan bien como yo.
-Bien, bien. —Dijo Ron aburrido—Iremos mañana después de que pase el efecto del fuego—les dijo a las chicas con una sonrisa.
-No puedo creer que Hermione te nombrara Director Adjunto—dijo Cho muy molesta—Bien, irán mañana.
El resto de la tarde transcurrió con una relativa normalidad, excepto que el profesor y Ken estaban en posición fetal, y llorando cómicamente, ya que aún no salían del shok. Después de eso Poochi empezó a gritar.
-¡Chicas Superpoderosas, las necesitamos!—
Momoko POV:
-¡Chicas Superpoderosas, las necesitamos!—gritó Poochi, vaya que esos magos son puntuales dijeron a las 06:00pm y a las 06:00 pm fue. Nos convertimos y salimos en busca del monstruo. Era un dragón enorme de color rojo fuego, tenía miles de cuernos y un piel dura y escamosa, estaba lanzando un fuego negro a diestra y siniestra, les dije que teníamos que separarnos y atacar desde diferentes ángulos, pero nuestros ataques no podían hacerle daño, yo utilicé todas las técnicas posibles con mi yo-yo, Miyako trató de todo con su soplaburbujas y Kaoru fue la única que logró algo, hizo que el dragón retroceda unos metros con un golpe de su martillo, pero le llegó el turno al dragón y les lanzó una bola de fuego negro a Buttercup y Bubbles, después del impacto ambas cayeron como dos hojas que lleva el viento, no se hicieron daño con la caída y, en cuanto tocaron el suelo, ser destransformaron de inmediato, vi esto en cámara lenta y traté de salvarlas, pero hasta eso el dragón ya me había disparado, cuando estuve dentro sentí como si estuviera dentro de un sueño, todas mis preocupaciones desaparecieron y, por unos instantes, todo fue perfecto. Pero me bajaron de las nubes demasiado pronto, aunque, no sabía por qué, pero estaba en un cuarto blanco, Miyako y Kaoru estaban en dos camas a mi lado. De repente entró el Alcalde…
Miyako POV:
Estaba en una cama del hospital, las chicas estaban en dos camas, una al lado de otra. De repente entró el Alcalde nos vio tristemente y empezó a hablarnos:
-Chicas, lamento todo esto, al parecer el ataque de ese dragón fue demasiado fuerte y les quitó sus poderes. En cuanto ese fuego las tocó se volvieron en niñas normales. Ahora hay mucha gente que quiere verlas. No podrán entrar, les darán de alta más tarde y las escoltarán a sus hogares. Todos las reconocieron como Momoko, Miyako y Kaoru–dijo con un semblante serio—díganle adiós a una vida privada, y a Blossom, Buttercup y Bubbles.
-¿Cuánto tiempo estuvimos inconscientes? –pregunté, recordando la promesa de Ron.
-Aproximadamente quince horas, extrañamente el monstruo emprendió vuelo en cuanto dio su ataque final—le respondió la señorita Bellum.
-Bien, ¿pueden dejarnos descansar, por favor? —Dijo Momoko, fingiendo un bostezo.
-Bien chicas, ahora sólo descansen y dentro de poco las llevarán a sus hogares—Dijo la señorita Bellum.
Ambos salieron de la habitación y nos dejaron solas.
-Chicas, ¿y ahora qué haremos?—dijo Momoko preocupada.
-Descansar, comer y después comprar esas varitas con Ron—dijo Kaoru con simpleza.
-Estoy de acuerdo, aunque espero que mi abuelita sepa cómo alimentar a Piggy, ya la extraño—dije.
-Oigan, ¿y nuestros cinturones?—dijo Momoko confundida.
-La señorita Bellum dijo que nos los sacaron y que el profesor los está examinando—le respondió Kaoru.
-Sí, no te preocupes, mejor hablemos de otra cosa—le dije a modo de animarla.
-Bien, pero espero que nos devuelvan a casa pronto, ya quiero tener una varita, que sea rosa, estilizada, con una punta fina y brillos—dijo Momoko con una sonrisa y con un enorme brillo en sus ojos.
-A mí me da igual, con tal de que sirva para lanzar hechizos a los tontos que me molesten o para divertirme con las personas cuando esté aburrida—dijo Kaoru con cierta maldad en su voz.
-Yo no sé, estaré bien con la que me toque, con tal de que me vaya bien con esos cursos de magia—dije feliz.
Pasamos el resto de la tarde conversando de Hogwarts, hasta que vinieron por nosotras. Todas fuimos a mi casa y ahí estaba Ron esperándonos, nos dedicó una sonrisa y volvimos al callejón Diagon, ahí entramos a un lugar llamado "Ollivander: fabricante de excelentes varitas desde 382 a. C.". Entramos y un señor muy mayor nos recibió…
Kaoru POV:
Cuando llegamos a casa de Miyako, Ron ya nos estaba esperando.
-¿Listas? —nos dijo con una sonrisa
Fuimos de nuevo al callejón Diagon, y entramos a un lugar cavernoso, tenía un cartel que casi se caía, ahí ponía "Ollivander: fabricante de excelentes varitas desde 382 a. C.". Entramos y vimos a un anciano muy viejo y de aspecto frágil, parecía que con un suspiro podías hacer que se desintegre. El anciano nos empezó a dar un discurso al cual no le presté atención, sólo entendí que:
-bla, bla, las varitas mágicas, bla, bla, muy especiales, bla, bla, no hay dos iguales, bla, bla, y tengan cuidado, bla, bla. Usted primero señorita —dijo antes de que me duerma, señalando a Momoko.
Le hizo medidas a su brazo, después el anciano empezó a buscar y sacó una varita, no pasó nada, pasaron unas treinta, la última era una ramita con una figura ligeramente retorcida, pero en cuanto entró en contacto con los dedos de Momoko, su punta empezó a brillar y de ella salió un enorme chorro de luz rosa, que la envolvió completa e hizo que ésta levitara unos centímetros arriba des suelo por unos segundos—Complicada. Bien, ésta es perfecta para ti, veinte centímetros y medio, madera de roble, elástica, su núcleo es de pelo de unicornio. —declaró el aciano—Ahora le toca a usted señorita—le dijo a Miyako.
Le tomó las respectivas medidas a su brazo, también buscó y sacó otra ramita, sólo que esta era una un poco enclenque. Se la tendió y, al contrario que con Momoko, no pasó nada. El viejito se sonrió y volvió a buscar, pasó lo mismo con otras diez, pero la onceava fue la que brilló, de su extremo salió un chorro de luz celeste muy fuerte que envolvió el local y a cada uno de nosotros.
-Genial, ésta no es tan exigente, pero sí muy poderosa, esta mañana vinieron unos muchachos y todos ellos tuvieron que probar muchas varitas, el último, un muchacho con cabello color azabache, tu ve que probar treinta y ocho varitas antes de que una le siente bien. El resultado fue una explosión en la cara de sus dos hermanos. —dijo el anciano con una risita, luego agregó—Ésta es de dieciocho centímetros, madera de sauce, flexible, su núcleo es de pluma de fénix. Por último venga usted, jovencito—me dijo. Obviamente me enojé enserio, y le grité.
-¡Oiga usted, viejo loco, soy una chica! ¿Qué le pasa?
-L-lo lamento, s-señorita—me dijo con voz temblorosa.
Me tomó las medidas y empezó a buscar, recordé su comentario del chico, ése que había tenido que probarle treinta y ocho varitas, pues él se queda corto a mi lado, yo tuve que probarme sesenta y cinco, la sesenta y seis fue la especial, era gruesa y retorcida. Cuando la toqué sentí que quería escapar de mi mano, pero de ella salió un chorro de luz verde, ésta nos envolvió a Momoko, Miyako y a mí. Una vez dentro sentí como si estuviera otra vez en el fuego del dragón: todas mis preocupaciones desaparecieron y, por unos instantes, todo fue perfecto. De la nada nos convertimos en las PPGZ, aunque no llevábamos el cinturón, que según nos dijeron el profesor estaba examinando. Al tocar el suelo nuestros trajes desaparecieron.
-Genial, eres una bruja muy exigente, —me dijo el anciano—ésta varita ha estado ahí oculta durante más de mil años, es de madera de caoba, veintinueve centímetros y un cuarto, rígida, su núcleo es de fibra de corazón de dragón.
Se había hecho tarde, no importaba, lo malo fue que al llegar a casa de Momoko, que fue la primera en la que aparecimos, un montón de reporteros estaban ahí…
Normal POV:
Al llegar a casa de Momoko las chicas fueron sorprendidas por un montón de reporteros, al ver esto Ron desapareció; los reporteros les hacían miles de preguntas:
-¿Qué hacen en su vida de niñas normales?
-¿Cuáles son sus verdaderos nombres?
-¿Tienen novios?
-¿Son hermanas?
-¿Son humanas?
-¡BASTA! —gritó Kaoru molesta—En respuesta a esas cinco preguntas: Yo nada, qué les importa, NO, no y SI—empujó a varios de los reporteros y entraron a la casa de Momoko.
Una vez dentro apareció Ron con una enorme sonrisa dibujada en sus labios.
-Mejor si empiezan a acosarlas, así tendrán la excusa de querer más privacidad para desaparecer un tiempo. Mañana darán una declaración de prensa, para despedirse, eso sí no digan su rumbo.
A la mañana siguiente las chicas llamaron a la prensa y comenzaron a declarar, la primera y única en hablar fue Momoko:
-Amigos, ahora que ya no somos las PPGZ no podremos proteger a Nueva Saltadilla, y como algunos reporteros se interesan tanto por nuestra vida privada, decidimos vivir en el anonimato, al menos por éste año, para que se pase todo esto. Además el profesor Utonio tratará de crear más rayos Z blancos para que haya nuevos superhéroes aquí—dijo Momoko seriamente—Todas las preguntas extras háganselas a él.
Una horda de reporteros fue tras el profesor, él sólo atinó a llevarse a Poochi y a Ken lejos de ahí. No hizo falta que sus amigas interviniesen, Momoko ya había dejado todo en claro con estas pocas palabras. A la mañana siguiente se alistaron, ya que con todo lo que había pasado ya era el 1 de septiembre, al día siguiente tenían que ir a Londres para empezar una nueva vida…
Continuará…
Qué tal, en el siguiente capítulo aparecen los chicos, una pregunta, ¿diré algo interesante que haya pasado cada año o me paso directo al final? Me inclino por la primera, pero ustedes qué dicen. Este es el capítulo más largo, según Word, sólo la historia tiene 1980 palabras, estoy mejorando…
Ahora, gracias a Caro-11, anonimo, picahuesos y Latido de Fuego 2000... ¿De verdad les gustó?
Picahuesos-. Tus ideas me parecen buenas, lo de las harmanas lo estoy pensando, porque quería que descubran que sus padres son diferentes magos poderosos... Lo de la serpiente me gusta, pero no en elte capítulo ni en este año, qué tal para segundo o tercero... La lechuza se la dí a Miyako, porque le gustan más los animales, ¿qué tal?
Latido de Fuego 2000-. En la histori te respondo... Lo de los chicos no, que sean de descendencia mágica ¿ok?
Porfa recomienden el fic, juro que lo terminaré, así me lleve toda la vida... Además necesito ideas, ¿pueden mandarme PMs si se les ocurre algo? Una cosa más, mi conciencia quiere hablar, la tengo amordazada en un ricón del sótano, ¿la dejo salir?... Bie
