¿Cómo habían terminado así?

Se preguntó Komui sin poder creer lo que acababa de escuchar. Con lentitud fijó su mirada en las dos personas que estaban de pie frente a su escritorio. Ambos mantenían una expresión sombría, algo que era normal ante la gravedad de la situación.

—¿Cómo fue que sucedió? — se atrevió a preguntar Komui, con una expresión terriblemente seria en su rostro.

Conocía a Allen, y sabía que no era el tipo de persona que Malcolm Lvellie veía en él. La sonrisa ladina en su rostro al entrar y comunicarle lo sucedido hizo que un escalofrió recorriera su cuerpo de la cabeza a los pies.

Malcolm no era alguien que mostraría una sonrisa de ese tipo en una situación así. Aquel gesto burlón y la nula sorpresa que mostraba le daban un mal presagio de lo que sucedía.

Sin ocultarlo, Link respondió, frunciendo ligeramente las cejas en aparente desconcierto también.

—Llevé a Allen Walker al comedor y me ausenté unos minutos para responder a una orden de mi superior. Cuando regresé al comedor él ya no estaba allí, y fui incapaz de encontrar rastro de él en la Orden.

Respondió Link, agachando la cabeza en modo de disculpa. Era algo previsible, parte de lo que sucedía era su responsabilidad.

Ante su respuesta Komui frunció el ceño.

—Es imposible que Allen haya escapado de la Orden en tan poco tiempo. Tanto la Orden como el Arca tienen una vigilancia constante las veinticuatro horas. —Mencionó Komui, teniendo claro que escapar ante esas condiciones era imposible. Incluso el Arca tenia una red de hechizos que impedirían que Allen la usará sin autorización.

—Tal como dijo, nuestra red de seguridad es prácticamente impenetrable. Es imposible que Allen Walker saliera de la orden sin ser visto con tanta vigilancia en cada una de las salidas y en el arca. Si salió por sí mismo alguien debió de haberle ayudado, no podría salir solo con tanta vigilancia— Link sin moverse de su lugar le miró manteniendo su expresión característica.

—La mayoría de la sección científica se encuentra en las nuevas instalaciones de la Congregación y los demás exorcistas estaban en otra parte de la orden. Es imposible que le ayudaran...

Komui endureció su semblante.

Las circunstancias de su desaparición eran extrañas.

Habían sido solo diez minutos los que Allen estuvo sin vigilancia. Aunque él hubiese tratado de escapar, se habría llevado más tiempo en salir debido a las barreras que rodean la orden.

Era como si hubiera desvanecido en el aire...

Con ese pensamiento en mente, un repentino pensamiento le hizo estremecerse. Podría ser...

¿Que el despertar del decimocuarto se había adelantado tras el ataque a la Orden?

¿Él tenía algo que ver con la desaparición de Allen?

Llegando a esa conclusión, Komui no pudo evitar negar para sus adentros. Se negaba a creer esa resolución, a pesar de que las pruebas apuntaban a que había sido así.

En su mente se maquinaban teorías descabelladas que pudieran justificar la ausencia repentina de él y el por qué la búsqueda en la última hora no había dado frutos. Pero conforme pasaban los minutos y no había señales de Allen en ninguna parte, la esperanza en encontrarle antes de que la situación se tornara insostenible se fue apagando.

En cuanto Malcolm Lvellie lo diera a conocer al Vaticano, no habría vuelta atrás y no tendría forma de ayudar a Allen contra ellos. Aun si se unieran la sede europea y asiática, no lograrían que los altos mandos y el Papa cambiaran su decisión.

El sonido de toques en la puerta sonó, rompiendo el silencio en el que ese espacio se había sumergido, pero no fue hasta varios segundos después que Komui salió de sus pensamientos y con una voz firme autorizó la entrada de la persona al otro lado de la puerta.

Con el permiso de entrar, un CROW ingresó y se dirigió a Lvellie, mientras informaba sobre la tarea que se le había encomendado.

—El grupo de búsqueda de Allen Walker se ha concentrado en explorar el interior del Arca al no encontrar rastros de él las instalaciones de la Orden. Pero la búsqueda tuvo que ser interrumpida por irregularidades en su interior.

Frunciendo el ceño ante sus palabras, Komui se había preparado para preguntar sobre las irregularidades que encontraron, y parecía que Lvellie también quería cuestionar sobre eso, pero ninguno de ellos logró hacerlo.

Sin previo aviso otro CROW entró apresurado y sin molestarse por tocar la puerta. La apariencia impecable y fría que les caracterizaba ya no estaba y solo una silueta descuidada se podía apreciar.

Ignorando su apariencia y sabiendo que sería reprendido después por presentarse de esa manera ante su superior. El CROW se inclinó 90 grados y habló apresuradamente.

—¡El acceso al Arca fue interrumpido, y fuimos expulsados de su interior. ¡Las puertas que comunicaban a las nuevas instalaciones de la Rama Europea y la Rama Asiática también han desparecido!

Komui, se puso de pie, tirando en el proceso varios de los objetos que se habían encontrado en su escritorio hasta hace unos momentos. La apariencia sería de su rostro fue sustituida por conmoción.

Si el acceso al Arca se detenía, eso solo podía significar una cosa. Que el Arca abandonaría esa ubicación en cualquier momento.

Olvidándose que un alto mando se encontraba frente a él, Komui corrió hacia la puerta y se apresuró a dirigirse a la ubicación del Arca. Dejando atrás todo, atravesó los distintos pasillos hasta llegar a lo que había sido la sección científica. En dónde el Arca se encontraba custodiada.

Tan pronto atravesó el marco de las puertas, fue testigo de sus temores.

El Arca había comenzado su fase de recesión...

Los CROW que vigilaban el Arca se movían con rapidez por los alrededores, tratando de crear una barrera alrededor del Arca. Esta comenzó a brillar intensamente, descendiendo lentamente en un vórtice. Que más de uno conocía.

—¡¿QUE SE SUPONE QUE ESPERAN?! ¡DETENGANLE! —Komui no supo cuando Lvellie llegó a su lado, ni cuando Link se acercó al Arca, tratando de ayudar a los CROW.

—Lo intentamos, pero el sello sobre ella se ha roto. No podemos hacer nada para frenarle - un CROW se acercó a ellos con un semblante pálido. El sombrero que antes usaba había sido arrancado y varios cortes adornaban su rostro.

Otro CROW asintió, complementando lo dicho por su compañero.

—En el momento que nos dimos cuenta de las acciones extrañas del Arca desplegamos una serie de sellos a su alrededor para evitar su avance, pero la mayoría de estos se rompieron cuando el Arca emitió una reacción violenta. — Explicó, mientras tocaba la herida de su brazo.

—La fuerza liberada hirió a varios de nosotros.

Komui, que había escuchado con atención cada una de sus palabras, sintió como su cuerpo se cubría de un sudor frio y un miedo inconmensurable. La esperanza que tuvo de mantener la credibilidad de Allen intacta ante los altos mandos fuer rota en cuanto vio al Arca desaparecer.

Antes podía refutar en favor de Allen, pero con la Arca desapareciendo ante sus ojos, esa opción fue borrada cruelmente, sin darle oportunidad de negar las evidencias de traición que Lvellie estaba buscando.

Con sus manos apretadas en puños, Komui viró en dirección de Lvellie, que parecía no verse sorprendido por ese desenlace, y por el contrario, parecía estar bastante furioso por los nulos resultados de los esfuerzos de los CROW por impedir la desaparición del Arca.

Un sonido ligero y conocido le hizo voltear de nuevo hacia el Arca, siendo el preludio de que el proceso de separación entre la Orden y el Arca estaba por completarse

Ya no había forma de pararla...

Ante aquella resolución, lo esfuerzos de los CROW fueron en vano. Y frente a los ojos de todos, el Arca desaparecieron completamente del lugar sin dejar rastro

La estancia se sumergió en un profundo silencio.

Con impotencia, Komui apretó los puños. La desaparición del Arca implicaba que la Orden tacharía desde ese momento a Allen como enemigo, sin dar la oportunidad de demostrar lo contrario. Emprenderían una búsqueda exhaustiva hasta encontrarlo, y si lo hacían, sabía que el castigo sería severo.

Serio, Lvellie comenzó a caminar hacia donde había estado el Arca. Conforme avanzaba los CROW se apartaban permitiéndole el paso, sin decir nada, solo acatando una orden silenciosa.

Se detuvo al lado de Komui, sin mirarlo. Las facciones de su rostro se endurecieron, conforme analizaba lo que sucedía. Permaneció así unos segundos, antes de decidir hablar.

—El 14° ha despertado—Dijo sin rodeos. Komui se tensó ante sus palabras.

—Eso... No es posible. —Komui intentó refutar, pero Lvellie interrumpió.

—El hecho de que Allen Walker fuera capaz de controlar el arca ya es un claro ejemplo de su despertar — Con un movimiento de mano, Lvellie le indicó a Link que se acercara. Este lo hizo de inmediato, posicionándose a su lado- Que los CROW vigilen los alrededores de la orden. Yo me encargaré de informar al Papa sobre esto, la búsqueda de Allen Walker iniciara en breve.

Link de inmediatamente acató la orden, corrió hacia la salida, seguido por todos los CROW que se encontraban en la habitación.

Dejando solos a Lvellie y Komui.

—¿Qué pasará con Allen Walker cuando lo encuentren? — Komui preguntó, sabiendo la respuesta de antemano, más, sin embargo, se negaba a creerlo.

—Desde este momento Allen Walker se convierte en un traidor. Si se le encuentra, será encarcelado, tal como se previó hace semanas. —Lvellie se alejó del lugar donde antes permanecía el arca, y viró hacia la puerta.

—Pasen. Ahora mismo somos los únicos que estamos en este lugar.

De inmediato, tres personas atravesaron la puerta, acercándose con paso certero hacia ellos. Komui solo atinó a observarlos, nunca los había visto.

Se trataba de una chica, de estatura mediana, rubia, de tez clara y ojos violeta. Un joven alto, con cabello oscuro, tez morena y con heterocromía. Y otro chico, de estatura media alta, con cabello castaño y ojos oscuros.

Los tres portaban el traje característico de los exorcistas.

Los presentes se miraron entre sí, antes de que Lvellie comenzara a hablar.

—Ellos son exorcistas que antes formaban parte de la división americana. Debido a lo sucedido recientemente en la Orden Oscura, algunos exorcistas occidentales se unirán a nuestras filas.

La chica se acercó a Komui y se inclinó ante él. Los otros dos jóvenes hicieron lo mismo.

—Me llamo Tsukki Kaori. Mis compañeros son Eliot y Leonard Cowell.

—Ellos se encargarán de buscar a Allen Walker desde este momento—Lvellie caminó unos pasos y paró al lado de los jóvenes.

—En una hora, es necesario que todos los exorcistas y las demás personas que permanecen aquí este reunidos en este lugar. A partir de ahora, tanto generales y exorcistas serán informados de que Walker es el portador actual de las memorias del décimo cuarto.

Komui dudó ante las ordenes de Lvellie, pero tras unos segundos de resistencia, no tuvo otra opción que organizar lo que este le había dicho. Komui solo era el director de esa Rama, su poder no podía sobrepasar las ordenes de Lvellie o el Vaticano.

Mientras caminaba por el pasillo, Komui endureció su semblante, sabía que su hermana no tomaría nada bien la noticia y que probablemente, aquella noticia se convertiría en el detonante de problemas mayores en un futuro.

Ante aquel panorama, empezó a prepararse mentalmente para el caos que se avecinaba.