El tiempo avanzó rápido, y tal como había ordenado Lvellie, los exorcistas y algunas personas que permanecían aún en la Orden se reunieron en el lugar acordado. Todos se miraban desconcertados, no entendían por qué los habían reunido ahí, ni la razón por la que los habían convocado a todos.
Los generales, con notable molestia se reunieron en un grupo pequeño, alejados de los exorcistas y de los pocos buscadores que se encontraban allí. Mientras que, por el contrario, los exorcistas estaban dispersos, solo Lenalee, Kanda y Lavi permanecían cerca.
Impaciente, Lenalee miraba a su alrededor, observando la puerta por donde habían entrado durante unos segundos, para después retornar su mirada a los dos chicos que estaban junto a ella.
― ¿Para qué nos habrán reunido aquí? ― Con pereza, Lavi se recargo en uno de los muebles que estaban repartidos por esa amplia habitación. Bookman, que se encontraba a su lado observó a todos los presentes, manteniendo un semblante serio.
― ¡Hey!¡Yuuuu! ¿Viste a Moyashi? Hace un buen rato que no lo veo a él ni a dos puntos ― Sin miedo alguno Lavi se acercó a Kanda, el cual, se notaba a simple vista que intentaba ignorarle y parecía hacer un esfuerzo sobrehumano para no desenvainar a Mugen y rebanarlo ahí mismo.
―No lo he visto desde ayer― habló Lenalee, ignorando la posible matanza que iba a llevar a cabo Kanda si Lavi no se alejaba. ― Lo fui a buscar a la habitación que le asignó el supervisor Link, pero no estaba ahí.
―Seguramente fue al comedor, no sería extraño que en unos minutos llegase con un "poco" de comida con él. Ya conoces su enorme apetito ― Lavi sonrió, mientras agarraba y daba pequeños tirones al cabello de Kanda. Lenalee al ver su expresión asesina se interpuso entre él y Lavi. No estaba de humor como para tolerar una riña de ambos.
Lavi amplió su sonrisa, disfrutando hacer enfadar a Kanda e ignorando lo cerca que estuvo de sentir personalmente la hoja de Mugen.
―Incluso tal vez se quedó hablando con Jerry―Lavi se encogió de hombros, sin percatarse que Jerry se acercaba caminando hacia ellos.
―Estuvo hace un par de horas en el comedor― La voz de Jerry hizo que los dos viraran hacia él― Estaba acompañado por el supervisor amargado hasta que este fue llamado por el Inspector Lvellie. Allen salió del comedor después de que se fuera.
Lenalee se tensó inmediatamente al escuchar sobre Lvellie. Lavi percatándose del miedo que comenzaba a invadirla, pasó su mano suavemente sobre su espalda, intentando calmarla.
―Entonces... ¿A dónde se habrá metido? ― Lavi miró hacia los demás, intentando buscarle. Pero fue interrumpido, ya que Malcolm Lvellie, Link y Komui entraron.
De inmediato todo quedó en silencio. El semblante terriblemente serio que mantenían era perfectamente visible para todos. Con paso apresurado, los tres caminaron hasta el centro de la instancia, para luego detenerse y mirar a los presentes.
―Les agradezco que todos encuentren aquí, a pesar de lo inoportuno que fue mi llamado
―Pedí que se reunieran aquí para tomar medidas sobre lo que se hará a partir de ahora contra los akuma y la familia Noé― Lvellie viró hacia Komui. Sin retractarse, Komui avanzó un paso, y viró hacia Lenalee, que se veía desconcertada.
―Y...Decidiremos que se hará respecto a la traición de Allen Walker ― Tras decir estas palabras, los exorcistas y generales le miraron confundidos.
― ¿Traición...de Allen? ― Lenalee estaba inmóvil, negándose a creer lo que su hermano había dicho― ¡Eso es imposible! ¡Allen no traicionaría a ninguno de nosotros!
Al igual que Lenalee, Lavi y los demás se negaban a creer lo que habían escuchado.
― ¡Eso es imposible Komui! Allen jamás haría algo semejante – Lavi golpeó a puño cerrado el mueble de madera que se encontraba cerca de él. Komui suspiró, sabía que sería difícil tratar el tema con ellos.
― ¡Lavi tiene razón! ¡Allen no nos traicionaría. ¡La Orden Negra es su hogar, nosotros somos como su familia! ― Miranda intentó acercarse a Komui, pero Marie le detuvo. Él pensaba lo mismo que Lenalee y Miranda, más sin embargo debían esperar. Komui debía explicarles que había sucedido.
― ¿Qué fue lo que sucedió exactamente? ― cuestionó Krory ― ¿Es por eso que Allen no está aquí?
Lenalee, Lavi y Miranda miraron a Komui, esperando la respuesta a eso.
Kanda y Chaoji, a diferencia de sus compañeros permanecían quietos, manteniendo la compostura y esperando pacientes que Komui respondiera. Con dificultad Chaoji, se mantuvo callado, quería decir mucho, recriminar y reafirmar las acciones de Walker.
El sí lo consideraba un traidor, desde la batalla en el arca lo había hecho.
Komui respiró hondo y exhaló, preparándose mentalmente para lo que vendría a continuación.
―Hace unas horas, Allen Walker desapareció de la Orden, llevándose el Arca consigo. ― el semblante de Lvellie se endureció― El día de mañana se iba a llevar a cabo un interrogatorio a Walker. Personalmente el General Cross Marian le contaría la verdad respecto a él y su padre adoptivo: Mana Walker.
― ¿La verdad? ¿De qué rayos hablan? ― Lavi iba a acercarse al inspector y a Komui, pero Bookman negó con la cabeza, dándole a entender que no lo hiciera― Viejo... ¿Tú sabes de que verdad hablan?
―Lo sé. Por esa razón no debes involucrarte―respondió Book con una expresión solemne.
―Como sabrán, Allen Walker fue adoptado por Mana Walker hace varios años. Él le enseñó la extraña simbología que conforma parte de la partitura que tocó para detener la destrucción del Arca. Aquella partitura fue transmitida a Allen Walker por un propósito en específico.
Komui se limitó a fijar su mirada en el suelo, sabiendo lo que se aproximaba.
―Sabía que cuando llegara el momento, Allen haría uso de ella y de esa manera, las memorias del décimo cuarto que Allen posee despertarían poco a poco.
Tras decir esas palabras, la estancia se envolvió en un silencio sepulcral.
Los exorcistas, que antes habían estado exigiendo la verdad, se encontraban atónitos.
―Eso no...― Lenalee habló con dificultad ― ¡Eso es imposible!
Lavi, estando en las mismas condiciones que la menor de los Lee.
― ¡Allen es un exorcista como nosotros! ¡Él no puede ser un Noé! – Lavi observó a su abuelo ― ¡Ya deberían saber mejor que nadie! ¡El posee una inocencia, es imposible que un Noé pueda convivir con una!
―Si es posible― habló Bookman. Ante esa afirmación su aprendiz le miró confundido.
―Mientras la memoria del Noé no transforme el cuerpo del portador, la inocencia y las memorias Noé pueden convivir sin problema.
Komui, sin mirar a su hermana continuó.
―El General Cross Marian tenía conocimiento de que Allen albergaba las memorias de un Noé cuando lo tomó como aprendiz. Más, sin embargo, no informó de eso a la Orden. Nos enteramos de ello hace un par de semanas. ― Komui se acomodó los anteojos con lentitud, intentando mantenerse firme― Me negué a creerlo cuando me enteré de ello. Pero, cuando Allen controló el Arca sin problema. La esperanza que tenía de que eso fuese mentira se desvaneció.
― Hasta ahora, solo tres Noés pueden controlar el Arca ― continuó Komui ― El Conde Milenario, Road Kamelot y el Décimo Cuarto Noé: Nea Walker, el hermano menor del padre adoptivo de Allen.
― ¿Qué es lo que sucederá con Allen ahora? ― Krory cuestionó. En su cara se enmarcaba un semblante decaído, al igual que los otros compañeros de Allen, tal noticia era demasiado difícil de digerir.
―El vampiro tiene razón ― por primera vez ,desde que empezó aquella reunión improvisada, Kanda habló. Su expresión había cambiado notoriamente. ― ¿Qué se hará ahora que es un fugitivo?
Antes de que Komui lograran responder, Malcolm Lvellie habló.
―Antes del este incidente, exorcistas de la rama americana se unirían a la Orden Negra― Lvellie camino hacia los exorcistas, Link le imitó. Lenalee al ver que se acercaba, inmediatamente se posicionó atrás de Lavi― Ahora, que Allen Walker abandonó la Orden y que el Conde y los demás Noés han iniciado un ataque sistemático contra nosotros, dos de los exorcistas americanos iniciaron la búsqueda de Walker. El restante y ustedes cumplirán sus misiones asignadas mientras los generales se unirán a la búsqueda del décimo cuarto.
― ¡Pero...! ―Lenalee intentó hablar, pero Komui la interrumpió. Sabía que ella intentaría unirse a la búsqueda, pero ninguno de ellos lo haría, al menos no por ahora.
―En tres horas el barco hacia las instalaciones de la nueva Orden saldrá. Deben prepararse para entonces. ― Komui se dirigió a los exorcistas. ― Sé que aún tienen preguntas sobre lo que sucede. Contestaré a todas ellas cuanto estemos en el barco, por el momento guarden todas sus pertenecías y prepárense para el viaje.
Con un leve movimiento de cabeza Komui les indicó a los exorcistas que salieran.
Lavi intento negarse, pero Bookman lo reprendió y le hizo salir a regañadientes.
Kanday Marie acataron la orden , saliendo sin poner resistencia
Por su parte Krory y Miranda vieron a Lenalee dudosos.
Ella aun permanencia inerte, vacilante sobre si acercarse a su hermano o no.
Lenalee quería hablar con su hermano y preguntar qué había pasado realmente, pero al ver la mirada abatida del otro, no fue capaz de emitir palabra alguna y decidió no hacerlo. Conocía esa mirada.
Komui se la había mostrado varias veces en el pasado, cuando las pesadillas y los recuerdos antes de que él se uniera a la Orden le hacían despertarse atemorizada. Aunque su hermano ahora era el director de la Rama europea, el no tenía el suficiente poder para protegerla si el Vaticano o los mandos decidían llevársela.
Aquella impotencia en sus ojos la vio en ese entonces, y hace poco más de una semana cuando se sincronizó nuevamente con su inocencia.
Por esa razón sabía que la decisión tomada por Lvellie era irrebatible, y que el no podía hacer nada para cambiarla.
Con una expresión complicada miró a Miranda y Krory, que la habían estado esperando. Con pasos lentos, ella se dirigió a la salida, siendo seguida por los dos exorcistas.
Al igual que ellos, Jerry y algunos de los buscadores que estaban presentes salieron con una expresión de angustia y confusión. El único que no parecía haber sido afectado por lo dicho fue Chaoji, él mantenía una expresión firme y decidida, lo contrario a los demás exorcistas.
Los únicos que quedaron allí fueron la mayoría de los generales (a excepción de Cross Marian), Malcolm Lvellie, Komui y Link.
Los generales miraron a Lvellie, esperando que hablara. Sabían perfectamente que había dicho la mínima parte de lo que sucedía frente a los exorcistas. Lo siguiente que debían hacer solo debía ser de conocimiento de los generales y altos mandos.
―Ahora que los exorcistas se retiraron, viene siendo hora de que nos digas que tienes planeado hacer con los terceros― Klaud Nine le miró expectante.
Malcolm Lvellie sonrió ligeramente. Komui se tensó al verle sonreír.
―Tal como se decidió hace unas horas los terceros vigilarán la rama norteamericana. Si se atrevieron a atacar esta Rama, es muy probable que no tarden en atacar a las demás. — Lvellie viró hacia Komui.
—Espero que esté preparado para lo que se hablará a continuación— Lvellie deshizo la sonrisa—Saben perfectamente que lo que hablemos ahora, nadie aparte de nosotros debe saberlo. Espero que eso no cambie, señor Lee.
Komui asintió.
No tenía opción.
Estaba preocupado por Allen, y no iba a negar que también quería participar en su búsqueda. Pero, en ese instante su desaparición pasaba a segundo plano.
Tenían otro problema grave. Y este no hacía más que empeorar su situación:
Alma Karma había vuelto a la mira de los altos mandos, y era probable que la situación se volviera más tensa con la introducción de los terceros exorcistas a sus filas.
Ante la amenaza de un futuro ataque, la seguridad en todas las ramas se duplicaría en caso de un ataque enemigo. Debían prepararse para evitar eso...Y rezar para que Kanda no se enterase nunca de ello.
