Yo: Gomenasai, gomenasai, gomenasai, gomenasai, gomenasai, gomenasai, gomenasai, gomenasai, gomenasai, gomenasai, gomenasai, gomenasai, gomenasai, gomenasai…
Ale: Lo lamentamos, Demente está muy apenada por no haber publicado en tanto tiempo…
Any: Además, este fic nos trae muchas alegrías y nos dio pena abandonarlo así, sin avisar…
Leydi: Sí, además, está afectada porque su depresión la consume…
Ale: Y el psicólogo no ayuda…
Yo: Gomenasai, gomenasai, gomenasai, gomenasai, gomenasai, gomenasai, gomenasai, gomenasai, gomenasai, gomenasai, gomenasai, gomenasai, gomenasai, gomenasai…
Ale y Any: Las PPGZ y todos los personajes que se conocen de éstas no nos pertenecen, en realidad ni idea de a quién les pertenecerán pero bueno…
Leydi: Lo mismo con Harry Potter, él y todos sus personajes están dentro de la privilegiada mente de JK Rowling. Les pido que dejen reviews pliiiis:-3.
Pobre celular
Llegaba el primer día de clases, ese lunes las chicas despertaron, pero no como de costumbre, eran las cuatro de la mañana, y un grito muy fuerte, que venía desde la habitación de al lado.
-¡AAAAAAAH!
-Mmmm, ¿qué pasa?—dijo Momoko, alertada, aunque aun así soñolienta.
-Sí, ¿quién gritó?—concordó Miyako, sólo que mucho más despierta que su amiga, ya se estaba calzando las pantuflas celestes que estaban bajo su cama.
Kaoru, en cambio, ni se había inmutado con ese grito, es más, seguía durmiendo, roncando finito.
Momoko y Miyako salieron lo más rápido posible del cuarto, donde se habían congregado otras chicas más, preguntando siempre quién fue la que gritó. Al terminar de recorrer el pasillo encontraron a una chica de primer año, arrodillada frente a unas cenizas, llorando.
-¿Qué pasó?—le preguntó Miyako, la chica se limpió las lágrimas y la miró de soslayo.
-M-mi celular—dijo, tartamudeando, y nuevamente se puso a llorar.
-¿Qué pasó?—preguntó Miyako, alarmada— ¿Se perdió?
-N-no.
-¿Se estropeó?—preguntó Momoko, que estaba junto a Miyako.
-¿Telula? ¿Qué?—preguntaban las chicas que no estaban familiarizadas con esos objetos.
-Nada—les respondió Momoko, a lo cual la mayoría se retiró, sin comprender el por qué estar ahí, si no entendían lo ocurrido, se volteó a la chica— ¿Entonces qué pasó?
La chica trató de serenarse para responder.
-Ahí, ahí e-está—dijo señalando el montón de cenizas frente al cual estaba sentada.
Varias chicas soltaron un gritito. Otras se solidarizaron con ella, en cierta forma, ya que también se pusieron a llorar. Momoko y Miyako se miraron, y se dieron cuenta que era la primera vez que pasaba, la primera vez que alguien incumplía esa regla.
-¿Por qué? ¿Qué pasó?—dijo Miyako, frunciendo ligeramente el ceño.
-B-bueno, yo salía d-de mi habitación, siempre duermo con mi celular en el bolsillo—se limpió una de las últimas lágrimas que caían—entonces, apareció el fantasma ése, ¿señor Filch?—Miyako asintió, era el regente-fantasma del colegio—me dijo que, que no podía utilizarlo fuera de las habitaciones, y… y… y apareció en su mano de repente, luego vi cómo se reducía a cenizas—volvió a gimotear— ¡Frente a mis ojos!
-¡¿QUÉ DEMONIOS PASA AQUÍ?!—preguntó alguien, a vozarrones.
Todas las chicas se voltearon, asustadas por el bramido repentino.
Una chica de cabello azabache, muy despeinado, y con los puños cerrados estaba ahí.
-¿Kaoru?—preguntaron Momoko y Miyako, ya que nunca habían visto a su amiga así.
-¿Qué pasa? ¿Por qué hacen tanto ruido?—preguntó, esquivando la interrogante de sus amigas.
-Es que… este… Bueno, verás… eh—empezó a tartamudear la chica, asustada por la actitud desafiante de Kaoru.
-Eso pasa—dijo Miyako, señalando las cenizas.
-¿Y gritan sólo por una tierrita en el piso? Por favor, se va de un soplido…—se estaba acercando para patearla, pero varias chicas le gritaron al unísono.
-¡NO!
-¿Qué? ¿Y por qué no?
-Ese es el celular de… eh, disculpa, ¿cómo te llamas?—dijo Miyako, azorada por no saber aún su nombre, y no habérselo preguntado antes.
-Rumiko, mi nombre es Rumiko—dijo, forzando una sonrisa.
-Bueno, es el celular de Rumi…—reparó en que Kaoru ya no estaba ahí— ¿Kaoru? Dónde estás.
-Estaba bajando las gradas—señaló Bell sin ganas, aunque igualmente estaba ahí.
Momoko y Miyako fueron por ahí, hasta que la encontraron, bajando las gradas de la casa de Gryffindor.
-Kaoru, ¿qué haces? ¡Son las cuatro y media de la mañana!—le dijeron, alarmadas.
-Iré con la directora, ¡NO PUEDE DESTRUIR UN CELULAR! Es un derecho, algo vital en la vida de alguien que vive en la era moderna.
-Kaoru, cálmate. Mañana, bueno, en unas horas, hablamos con Ron, para que hable con la directora.
Kaoru pareció meditarlo unos instantes, para luego acceder a la petición de sus amigas.
-Bien, vamos a la habitación—dio un largo bostezo—quiero dormir.
A la mañana siguiente todas se levantaron y empezaron a alistarse.
-Anoche tuve un sueño muy extraño—empezó a contar Kaoru.
-¿En serio? ¿Qué fue?—dijo Miyako, curiosa.
-Bueno, soñé que a una chica el celular se le reducía a cenizas y estaba llorando… Extraño, ¿no? ¿Saben? Si me pasa eso a mí voy a gritarle sus verdades a la directora. No puede hacer eso. El celular es algo vital hoy en día…
Momoko y Miyako se miraron, confundidas.
-Kaoru—empezó a decir Momoko, con suavidad—eso sí sucedió. Anoche a una chica el celular se le redujo a cenizas.
Kaoru abrió los ojos como platos, las miró aterrada.
-¿Así que no se puede sacar el celular de la habitación?
-Eh, no—replicó Miyako.
Kaoru las seguía mirando, aterrada.
-¿Qué pasó?—le dijeron.
-P-pues… Yo sí lo saco, así me puedo concentrar en la biblioteca para estudiar…
-¡¿QUÉ?!—sus dos amigas se abalanzaron sobre ella, para sonsacarle la información— ¿cómo lo lograste?
-Eh, al inicio lo ocultaba, para que nadie lo vea. Pero ahora está oculto en uno de los asientos de la sala común…
-¡MUÉSTRANOS!
Kaoru estaba aterrada, si bien ella podría causar temor, sus amigas juntas eran mucho más atemorizantes que ella.
-B-bien, vamos.
Kaoru las guio a la sala común, fue hasta un mullido asiento, al lado de la chimenea.
-Aquí está—dijo, sacándolo de uno de los pliegues.
-P-pero, se supone que…
-Hey, chicas, ¿tan temprano?—dijo Butch, que había bajado junto a Boomer.
Kaoru, ni bien escuchó su voz, ocultó el celular.
-Sí, es que… Eh…—empezó a tartamudear.
-Los estábamos esperando, hay que ejecutar el "plan"—dijo Momoko, mirándolos fijamente—Miyako nos ayudará.
-Bueno, ¿dónde está Any?
Por coincidencia, Any estaba bajando por las gradas, Butch se le acercó de inmediato.
-Hola Any—le dijo, con una sonrisa, ella se llevó inconscientemente la mano a la cabeza, atrás Boomer apretaba los puños y murmuraba cosas por lo bajo.
-Ho-hola, Butch.
-Hey, ¿te puedo pedir un favor?
-Claro, siempre y cuando lo pueda cumplir—dijo, con una sonrisa.
-Bueno, tenemos unos problemas con Brick, y necesitamos que investigues a Ariatne.
-Eh, ¿claro? Al final de la semana les entrego el "informe", todo lo que diga de Brick, ¿no?—dijo, sin entender mucho.
-Sí, y lo sospechoso que haga.
-Bueno, todo eso. Entonces adiós, me voy a desayunar—dijo, regalándole otra sonrisa y saliendo del gran comedor.
-Butch sonrió para sí mismo, esa chica babeaba por él, podría aprovechar eso un poco…
Continuará…
Aviso: Me voy de FanFiction (temporalmente)
Bueno, esta es la "despedida", y la quiero hacer yo sola, así es, me voy… Pero no se preocupen, será temporal… Lo juro, en cuanto empiece el 2014 volveré a escribir. Aunque quizá publique uno que otro One-shoot… No dejo FanFiction para siempre, sólo hasta fin de año. Y no se preocupen, yo dejaré todos mis reviews y mis favoritos a todas las historias nuevas. Sólo me despido de la publicación este año… Cualquier cosa que quieran que mejore, cualquier cosa que quieran que haga, háganmelo saber ahora. ¿Tendría que contestar los reviews de nuevo? ¿Sí? Bueno, ojalá me perdonen… HASTA EL 2014 CON ESTE FIC…
Bye…
