Disclaimer-. Las PPGZ y todos los personajes que se conocen de éstas no me pertenecen, en realidad ni idea de a quién les pertenecerán, pero bueno. Lo mismo con Harry Potter, él y todos sus personajes están dentro de la privilegiada mente de JK Rowling.
Advertencia-. Este fic es (como normalmente) una de mi extrañas ocurrencias, de hecho, la primera, y el hacerlo largo no estaba en mis planes. Es más, quería borrarlo, pero no me atreveré. Así que lo continuaré, pero no prometo actualizaciones frecuentes.
¿Hogwarts?
Develaciones nocturnas…
— Así que… ¿se estabas siguiendo, pelirroja?—preguntó Brick, mirando a Momoko, que seguía en el piso, de bruces, ella se levantó molesta, y desafiante.
— ¡No te estoy siguiendo! Simplemente busco…
— ¿Qué cosa? Las cocinas, ¿verdad glotona? Roba-pasteles.
— ¿Y sigues con eso? Fue hace cuatro años, supéralo. Y no, voy a… a… al-despacho-del-sub-director—dijo, con una rapidez tal que nadie la hubiera entendido, pero este chico sí, sí que lo hizo.
— ¿En serio? Vaya, y yo que creía que eras más responsable, cuidadosa y niña buena—dijo riendo.
Momoko apretó los labios con furia, haciendo puños con sus manos, y siguió su camino, con dignidad. Brick rio quedito y le dijo.
— El despacho no es hacia allí—dijo señalando hacia el lugar contrario al que Momoko estaba yendo—, querida, no tengo idea de a dónde estás yendo.
Momoko se quedó estática, algo le decía que no debía de ir hacia allí, que tenía que continuar con su camino.
— Que bien, cambié de opinión respecto al lugar al cual voy, así que adiós…
No volteó nuevamente para ver a Brick, pero sentía que éste la seguía, y de cerca "esta poción es una farsa, seguramente la hice mal… lo siento, Kaoru" Pero como estaba en sus cavilaciones no notó cómo tropezaba nuevamente, pero cuando estaba a punto de caer, alguien (Brick, obviamente) la sujetó del brazo, y la atrajo hacia sí, rodeando su cintura.
— Casi vuelves a caer, no te conviene estropear esta linda carita—dijo, acomodando un mechón detrás de la oreja de la chica, provocando un notorio sonrojo por parte de ella, una sonrisa de superioridad por parte de él, y que otro chico, de cabello anaranjado y ojos azules, rasguñe con fuerza uno de los pilares tras los cuales se escondía, diciéndose a sí mismo "pero ya verán".
Momoko se alejó, aun confundida, Brick se despidió con una exagerada reverencia, con un "Hasta, mañana, linda". Entonces decidió dirigirse a su habitación, pero cuando estaba a punto de entrar por el retrato, alguien la jaló del brazo.
— ¿Ahora sí podemos hablar?
— D-Dexter… hola, ¿cómo estás?—dijo ella, con una forzada sonrisa y un enorme rubor en las mejillas.
§§CON KAORU§§§
— Estamos seguros que Harry y Ginny querrían esto—Kaoru contuvo la respiración, seguía tumbada en el piso, escuchando la conversación de los profesores, anonadada.
— Ya lo sé, señor Crowley, pero no me parece nada ético.
— Ron, esta fue mi idea. Según nuestros registros, todos los que se encontraban en ése crucero, llevaron a sus hijos o hijas a orfanatos u hogares de adopción muggles. Si entre los estudiantes de quinto, cuarto y quizá hasta tercer año, encontramos a los que en algún momento fueron puestos en adopción, podríamos hacer que conozcan a sus verdaderos padres, es su derecho, busques en donde busques.
— Pero Hermione, esto iría en contra de la ética normal de cualquier persona: alejarla de su familia real, para llevarla con otra que…
— Con otra que estuvo llorando a sus hijos durante años, unos catorce años para ser exactos. Es lo justo señor Weasley.
— Señores Crowley, con todo respeto, no entiendo su exasperación por saber de esos niños, y tampoco entiendo tu convicción, Hermione.
— Yo hago esto por justicia, los señores Crowley por…
— Lo que pasa es que nuestras hijas y nosotros estuvimos en aquel lugar, e hicimos lo mismo con nuestras niñas. Y si bien ahora cuidamos a nuestros dos sobrinos, también queremos saber qué fue de nuestras hijas.
— Pero bueno, ya es tarde, y es mejor que se vayan todos ustedes, mañana terminaremos la conversación, y en presencia de todos, además, deben recordar que el baile se acerca. Ahí tendríamos que dar la noticia "oficial", junto a la despedida de los becados. Pueden retirarse.
Kaoru vio a tres de las personas retirarse, pero la directora se quedó ahí, ella se arrellanó más aún al sillón, y escuchó el suspiro de la directora.
— Oh, Harry, más vale que lo que me dijiste sea justo, y que vuelvas pronto, tus hijas no te esperarán mucho más…
Y después de esta declaración se internó a otro cuarto, cerrando esa puerta con llave. Kaoru salió entonces de su escondite, y registró con la mirada aquel lugar, sin encontrar nada, así que se fue de ahí, rápidamente, ya que sintió cómo poco a poco, la suerte abandonaba su cuerpo.
Al llegar a su habitación, notó que Momoko ya estaba en su cama, posiblemente dormida, ella siguió su ejemplo, aunque el sueño no la alcanzó sino hasta el amanecer. Pero un almohadazo la despertó.
— ¿¡Qué quieres Miyako!?
— Que te levantes, ya es hora de ir a clases.
— ¿¡Y por qué no le haces eso a Momoko?!
— Porque ella se fue hace unos diez minutos, y me dijo que te levante.
Kaoru se alistó, y fue con su amiga hacia sus clases, en donde Momoko las esperaba, tenía una sonrisa soñadora en el rostro, se había arreglado, y se había peinado cuidadosamente, además que estaba dibujando unos corazones en su pergamino.
— Eh… hola Momo.
— Hola Miyako, Kaoru… ah, Miyako, ¿ya se solucionó tu "problemita"?
— Sí, gracias, no sé qué haría sin ti—Kaoru las miró con cara de no entender—. Bueno, Kaoru, verás, ayer me estaba probando algunos hechizos de belleza, y una decía que te daba un cutis perfecto, pero algo debió salir mal, ya que mi piel se puso verde, con puntitos magenta. Por suerte Momoko me dio una pomada especial, y se me quitó.
— Ah, qué bien. Y… Momoko, ¿por qué tan feliz?
— Es que la vida es hermosa, y tenemos que aprovecharla al máximo, y yo hago eso.
— Que bien, pero tengo que contarles algo, y lo que pasa es que…
Pero Kaoru no pudo continuar, ya que el maestro entró a clases, provocando silencio en toda el aula. De ida a otra clase, Kaoru decidió no ir, ya que las clases la aburrían, y faltar de vez en cuando no era malo.
— Vaya, hace mucho que no hablamos, querida amiga—dijo la voz de otra chica a sus espaldas.
— ¡Atenea! ¿Cómo estás?
— Yo bien, ¡je! Al parecer la venganza contra Ariatne ya se culminó.
— Sí—ambas rieron—, pero… estoy aburrida, y quiero hacer nuevas bromas. ¿Vamos, amiga?
Atenea parecía pensarlo, y sacó una libreta.
— Bueno, no iba a clases precisamente por algo así, ¡je!
Continuará…
Hoy estamos de suerte, me la pasé escribiendo, pensando en publicar en estos días, pero justo ahora tengo internet, y puedo publicar este fic más, en estos días creo que mis publicaciones no serán tan irregulares...
Nos leemos…
Bye…
Atte.- Una-demente-suelta
