Verdad, Astucia, Lealtad, Orgullo y Rebeldía. (V.A.L.O.R.)

-Hermes…-llamo Zeus. El dios del comercio, los heraldos, los ladrones y demás apareció de inmediato. El dios de cabello y ojos verdes se presenta vestido con una túnica y sus sandalias aladas.

-Me llamaba señor Zeus…-dice en un tono muy raro en él. Muy formal y completamente vacío de afecto y su habitual tono jovial.

-Si Hermes… queremos que robes todo lo que Athena tenga referente a mí y si tiene planos de sus futuros movimientos también…-Informa Ares de lo más tranquilo. El dios peli verde lo mira fijamente.

-Estoy hablando con el dueño del circo no con el mono.-Le responde secamente Hermes.

-Ares está autorizado por papa para mandarte Hermes…-dice la sonriente Eris.

-Qué tal si te callas la boca encantadora de serpientes…-le replica el dios mientras comienza a marcharse.-le harías un bien al olimpo y al mundo en sí.

Cuando pone la mano en el picaporte, la lanza de Ares se clava en la puerta. El dios del comercio se da vuelta mientras eleva su propio cosmos. Hace milenios que no pelea, pero la condición física siempre la tuvo. Solo que no esperaba encontrarse con su madrastra y su padre mirándole fijamente.

-Hermes has lo que Ares te ordena…-dice secamente la diosa del matrimonio.

-No… yo seré muchas cosas… Pero jamás le robaría a mi hermana para satisfacer los deseos egoístas y sanguinarios de ellos dos.-Refiriéndose a Eris y Ares.-A parte… prefiero ser desterrado del Olimpo que someterme a la merced de los corruptos.

-Te la das de buen samaritano cuando fuiste tú el que se robó un ganado cuando era un recién nacido…-se ríe Eris.

-Hermes no puedes negarte a una orden mía…-le recordó Zeus.

-Pues me revelo a tu servicio… Jamás te serviré mientras escuches las palabras de esas culebras que te rodean…-EL dios del comercio lo miro fieramente. Jamás perdía la calma, pero estaba que desbordaba de la impotencia contenida. Era un prisionero más… No podía ir a ningún lado sin ser vigilado por alguien ya era el colmo.- ¿O acaso me encerraras como encerraron a Hestia? ¿O me harán desaparecer como a Deméter?

-¿De qué hablas?-Pregunto el sorprendido Zeus.

-Ven amor… tu sabes que Hermes es el dios de las mentiras. Y con tal de desobedecerte será capaz de decir las mayores calumnias- La diosa del matrimonio se lleva a Zeus dejando al dios del comercio solo con los tenebrosas deidades de la discordia y la guerra sangrienta.

-Que mal niño eres Hermes…Andar diciendo cosas que no debes…-Eris comenzó acercársele lo mismo que Ares.-Fobos paralízalo…-El dios del terror se apareció detrás de Hermes sujetándolo con fuerza y privándole de sus movimientos.-Le iras a hacerle compañía a ese par de viejas… Ares, será mejor que vallas con Fobos, no vaya a ser que se escape y abra de más la boca.-decía esto mientras colocaba un brazalete mágico para anular los poderes del dios del comercio.

Los dioses se desaparecen con el pobre Hermes. Que quiso defender lo que creía justo, Eris se dirigió al cuarto de Zeus. Tenía mucho de qué hablar con el señor de los cielos.

Fuera de la habitación…

Iris y su acompañante estaban preocupadas acababan de escuchar todo. Esos tres… estaban manipulando al dios Zeus. Miro a su compañera y comenzaron a irse, rogando no ser descubiertas.

-Apresúrate Iris… si nos descubren estamos perdidas… -las jóvenes abandonaron el templo de Zeus en el Olimpo. Salieron con dirección al antiguo templo de Eros en Atenas.

Templo de Eros.

-Sígueme…lo perderemos aquí.-La joven tomo de la mano a la diosa del arcoíris.-Jamás podrá seguirnos aquí…-Entraron a la sala de la biblioteca y cerraron la puerta.

-¿Que hacemos aquí?-Pregunto la joven diosa, de alas doradas, mientras miraba preocupada a la joven de armadura blanca-Nos están siguiendo y tú nos encierras en la biblioteca.-La joven heraldo la mira y pone los ojos en blanco mientras le tiende la mano.-Para que… quieres que te de la mano.

-Solo dame la mano…-Dice la joven. Apenas la diosa toca la mano de la joven ambas desaparecen en un destello rojo y blanco. La puerta se abre de golpe dejando paso a Deimos. Quien busca con la mirada a sus dos perseguidas

-¿Dónde están…?-Dice el sonriente y macabro dios del terror.-Donde están… las dulces mensajeras… Aparezcan ahora y posiblemente te perdone la vida mortal.

Solo da un par de pasos antes que la puerta detrás de él se cierre. Las jóvenes trabaron la puerta y la sellaron con el cosmos de Iris. Ambas apresuran a huir de ahí.

-Que buena jugada…-le comenta Iris a su compañera…-Ahora si a donde teníamos que ir…

Ambas despliegan sus alas y vuelan velozmente hacia su verdadero objetivo.

Templo de Hefesto, Isla egea, Lemnos

-Hefesto…-la diosa entro escoltada por la joven. Estaban completamente agotadas por la velocidad que habían volado. Los dioses Hefesto, Eros, Anteros y Dionisio salieron primero, seguidos de las diosas Afrodita, Psique (diosa del alma), Hedone (diosa del placer) y las hijas de Hefesto: Eukleia (diosa de la buena reputación y la gloria), Eupheme (diosa del correcto discurso), Euthenia (diosa de la prosperidad y la plenitud) Philophrosyne (diosa de la amabilidad y la bienvenida)

-Niñas que les ha pasado…-La diosa Philophrosyne se les acerco trayendo una jarra de agua…-Mejor beban…

-No es mejor que entremos… tenemos que contarles algo muy importante…-dijo la joven de armadura blanca.

-¿Que sucedió Francesca…? Te mande al Olimpo a traer el abrigo de Psique y vuelves con las manos vacías y completamente aterrada.-El dios mira preocupado a su heraldo y mensajera…-Mejor pasen… como está el "clima"… no es prudente que nos vean a todos juntos…-Dice a pesar que el día este completamente soleado. Los dioses entran, lo mismo que la mensajera completamente alterada.

Sala del templo.

-¿COMO OSARON HACERLE ESO A HERMES?-Rugió Hefesto. No podía creer lo que la diosa del arcoíris y la mensajera de Eros les contaban. Incluso Afrodita estaba anonadada.-Como se atrevieron…

-No lo sé Hefesto… pero ese par y seguramente, perdóname por lo que diré, tu madre están metidos. También dijeron algo de Hestia y Deméter… ese trio está seguramente deseando quedarse con todo el Olimpo… Ellos tres no fueron los primero. Hace unas semanas mi esposo Céfiro desapareció… se lo dije a Hermes y el prometió ayudarme. Y ahora se lo llevaron…-La diosa rompió a llorar.

-Calma Iris…- Philophrosyne se sienta junto a ella y comienza a consolarla…

-Mi señor-El dios Eros miro a la joven.-Dejamos encerrado a Deimos en la biblioteca de su templo…-El dios la miro abriendo los ojos de forma desmesurada.

-¡Mis libros de Danielle Steel!- Grito la diosa Afrodita.-Pobre de Deimos si los destruye.

-Afro… tenemos mejores cosas de las que preocuparte…-le dice Hefesto.

-Déjenme aclararles una cosa que a varios se les pasa por alto-La diosa sonrió aunque no con maldad-Solo Eros y yo tenemos armas… Y podría ser que Hefesto podría forjarse alguna para el…si no lo hiso ya en sus ratos de aburrimiento.

-Tienes razón…-Dionisio le miro.-Pero… una lanza y un arco, en caso que se quieran defenderse, no les será de mucha ayuda… Yo emborrache al que mandaron por mí. Hera se enteró que le dije que planeaban a Apolo.-Los dioses y la mortal presentes miraron a Dionisio que bebía de una petaca.

-¿Te quisieron secuestrar…? y no dijiste nada-Anteros lo miro sorprendido.-Pero por que no nos dijiste tal vez ahora Hermes estaría libre…

-¿Tengo que decirles que pasa con mi vida?-El dios bebió otro trago. Más de uno se vio tentado de pegarle al dios.

-¿El dios Apolo lo sabe?-Dijo la joven.

-Sí, el me advirtió…-dijo el dios de la juerga. Los demás suspiraron, bueno Apolo estaba al tanto.

-Bueno pero a lo importante…-Dijo Hefesto.- Si esos locos vienen por nosotros… yo los pienso echar a patadas de mi casa.

-Que haremos, nada nos garantiza nuestra libertad.-Comento Afrodita.

-¿Tu preocupada?- Eupheme la observo.

-Mira… no sabes las cosas que te enteras…-La diosa se mira las uñas.- Cuando se trata de ambiciones: Ares no tiene límites y ni escrúpulos.

-Tenemos que hacer algo…-Anteros cerro los ojos. Una ninfa entro a la habitación.

-Mis señores…-la joven hace una reverencia ante las divinidades- Un caballero de Athena solicita audiencia con usted señor Hefesto.

-Esperen aquí.-Hefesto se dirige a su despacho encontrándose al caballero de Capricornio. Quien realiza una respetuosa reverencia ante el dios. El dios le indica que se siente y le pide que le informe la razón de su visita.

-Espero que comprenda la razón de mi diosa.-dice el calmado caballero.

-La entiendo más de lo que te imaginas-El dios se acaricia la barba…-me parece bastante lógico su pedido muy propio de mi hermana. Una mujer muy estratégica…-El dios deja de acariciar su barba, se levanta toma un libro y lo revisa. Benjamín de Capricornio le observa atentamente. Poco después el dios se acerca a una estantería llena de pergaminos y toma 6 de estos.

-Disculpe mi curiosidad… pero ¿que son esos pergaminos?

-Los diseños de las armaduras de Ares, Hera, Eris, Zeus, Deimos y Fobos…-dice el calmado dios.-Ellos son, tengo entendido, los responsables de la guerra. De nada le sirve a Athena tener los datos de una armadura si son 6 los dioses…

-Gracias dios Hefesto-El muchacho le sonríe al dios mientras toma los pergaminos que este le tendio.-Nos será de mucha ayuda…

-No muchacho…-El dios sonrió-ustedes serán de mucha ayuda. Infórmale a Athena que Hermes esta cautivo y privado de sus poderes por orden de Ares.-El caballero abrió de forma excedida los ojos.-Dile Athena que el olimpo esta corrupto.

-Si señor así lo hare.-El joven realiza una reverencia antes de retirarse.

-Espera… Tengo una idea para que esos papeles lleguen a salvo.

30 minutos después.

-No hay forma que se rompa…-El dios le tiende un estuche porta planos cilíndrico al caballero. Quien se lo cuelga al hombro.-Los papeles estarán seguros ahí. Todo lo demás depende de que tu lleges a tu objetivo.

-Gracias dios Hefesto, no se preocupe los planos de las armaduras de los dioses estarán a salvo…-el joven realiza una reverencia y se retira.-Cuando Athena termine con ellos se los devolveremos.

Caminos secundarios hacia el santuario.

-Ah este paso llegare antes del atardecer…-el caballero corría lo más rápido que le permitían sus piernas.-Ya te quiero ver Ares cuando sepamos los puntos débiles de tu armadura.

No termino de decir eso cuando un ataque causó un derrumbe que bloqueo su camino. En menos de un par de segundos aparecieron sus contrincantes, guerreros revestidos en armaduras negras y rojas. Que sonreían burlones.

-Nosotros pensamos todo lo contrario Capricornio…-Dijo quien parecía ser el jefe del grupo-Danos esos planos y te perdonaremos la vida…

-Ustedes deben ser caballeros sangrientos por el estilo de sus armaduras.-comento muy calmo el caballero.-Realmente no tengo intención de pelear con ustedes… por favor retírense…

-Siempre con tus palabras tan patéticas… Mátenlo.-Ordeno. Apenas sus compañeros dieron un par de pasos cuando sus armaduras quedaron hechas añicos. El movimiento fue tan rápido que no fueron capaces de advertir de ello.-Que esperan mátenlo…

Con o sin armadura los guerreros se lanzaron en contra del caballero, pero cayeron muertos sin siquiera hacerle un rasguño.

-No me gusta pelear… pero si otra opción no me dejan lo hare…-comento el calmado joven. El único vivo, el jefe del escuadrón salió huyendo del combate. Del cual no formo activamente parte.-Algunos dan tanta pena.

El caballero continúo su camino hacia el santuario… Llego al tiempo determinado por el mismo, antes del atardecer.

Salón del patriarca.

-Fue muy arriesgado lo que hicieron.-Saga miro atentamente al caballero y a su compañera momentánea.

-Sé que no tengo ni voz ni voto en este santuario pero permítale explicarle…-dijo la joven.-La idea de enviar al caballero de Capricornio con un señuelo fue del dios Hefesto. Ellos creyeron que el llevaba los planos y no me siguieron cuando abandone el templo del dios.

-Los planos están intactos… aunque fue arriesgado el objetivo fue cumplido Saga.-le comento Athena.-Gracias por tu ayuda…

-Me llamo Francesca de Cardenal, soy un heraldo mensajero del dios Eros-informo la joven.

-En resumida una de los guerreros de Eros… menuda forma de llamarlos.-comento Aldebarán. La joven sonrió como simple respuesta.

-Diosa Athena hay algo que debe saber…-comenzó Benjamín de capricornio.

Jardín de invierno de Perséfone, Inframundo.

-Mal no te queda…-comento la jovial diosa a su nueva guerrea y amiga.

-No es que me quede mal, la siento extraña.-le respondió la joven revestida con una armadura de un inmaculado color blanco y detalles en oro. La armadura cubría todo su cuerpo: Las perneras largas protegían hasta los muslos. Cuatro partes de la armadura(algo separadas entre si para permitir la movilidad) a la altura de la cintura, simulan ser una especie de falda cubriendo los laterales, la zona frontal y trasera del cuerpo, alargándose hasta las perneras. Debajo de esta sale una de falda dorada corta del mismo largo que los protectores, ocultando el pantalón que la joven lleva debajo. Los guanteletes protegen todo el puño, todo el brazo y un poco más del codo. Con pequeños relieves en dorado que podrían ser tomados como la representación del viento aunque en algunas zonas parecen formar hojas. El peto cubre el torso completo y posee un par de delicados detalles. Las hombreras abarcan todo el hombro. El casco es más parecido a una diadema, completamente blanco cuando se lo pone ocasiona que el flequillo le oculte los ojos. A pesar que la descripción pareciera darle un aspecto de armatoste sumándole las dos bellas alas que salían de su espalda. La armadura poseía un aspecto frágil y le otorgaba una completa libertad de movimientos a su portadora aparte de defenderla.

-Toma… como mi guardiana del elemento aire tienes que llevar esto.-Le tendió una lanza blanca que poseía un delicado decorado que simulaba ser una enredadera subiendo por ella hasta la filosa punta. La joven la tomo y acaricio el relieve. Cuando Perséfone la llevo para que viera su armadura, jamás pensó en como seria llevarla puesta. Deliberó que sería un insulto hacer que ese bello ángel que sujetaba la lanza se desarmara para protegerla. Pero ahora ella era el ángel, sentía la calidez de la armadura como si fuera una segunda piel. Se acercó a la fuente y se miró en el reflejo. Ahora era una de las guardianas de la primavera…

-Creo que me puedo acostumbrar a ella… Pero primero quiero aliviar a mi conciencia… quiero hablar con Athena.

-Lo haremos, pero primero conoce a tus camaradas…-La diosa la tomo de la mano y se la llevo hacia el otro extremo del inmenso jardín.