El saber y el silencio.
Enio reía con ganas luego de escuchar el relato de Deimos, de cómo es que la diosa del arco iris y una simple mortal, le habían visto la cara de tonto y escapado delante de sus narices. Sentada en el alfeizar de la ventana, vestida con su armadura de color rojo sangre, no dejaba de reírse del frustrado dios. La "hermana" de Ares, diosa de la guerra también, junto con Eris eran sin duda dos de las diosas más peligrosas aliadas al temible señor de la guerra.
-Ya deja de reírte tía… no es gracioso.-Le reprocho Deimos. Ya bastante dolido en su orgullo.-Padre has que se calle.
-Deimos… tienes que admitir que es gracioso que una diosa y una MORTAL… Te hayan visto la cara de tonto.-Le respondió su padre, quien no reía dado que comprendía la gravedad de la situación, al igual que Enio solo que esta se lo tomaba más a la ligera.
-Ares, Enio y Eris-Les llamo la atención Hera, Fobos estaba callado- La situación es seria… Esas dos pueden hablar de más.
-Hera te recuerdo que fue tu idea la de secuestrar al esposo de Iris.-Dice la diosa de la guerra tranquilamente.- Si tú no te metías con el esposo de ella. Nada estaría pasando ahora. Además… que puede hacer esa heraldo contra nosotros. Sus flechas no nos afectan.
-Para no perder costumbre de ustedes…-comento Hera molesta.-Esa mortal es pariente directa de un caballero dorado.-Enio la miro era claro que lo sabía cómo, también se entendía por su expresión que Ares no.-Si lo sabias por que no dijiste nada.
-Perdona o gran Hera… Pero si no me equivoco la última vez que nos vimos, antes de esta grata reunión.-dijo la diosa fríamente.-Me dijiste que me dedique a ser una mugrosa asesina y le deje los asuntos importantes a ti y tu marido.
-Si eso es lo que eres una asesina intento de dio…-Hera se calló cuando una daga paso a centímetros de su cabeza, clavándose en la pared.
-Hera permíteme recordarte que yo no soy cualquier diosa. A diferencia tuya, y una notoria diferencia, señora del MATRIMONIO HERRADO.-comento sonriente-YO si soy una diosa de origen guerrero.-La diosa se acercó y destrabo la daga para volverla a guardar.-Yo soy la diosa del derramamiento de sangre y la violencia… pero también me llaman la destructora de ciudades.
-Me estas amenazando.-Hera la miro con furia, Fobos hizo haden de parar a las dos diosas pero con una mirada Ares le instigo a quedarse donde estaba.
-No, Hera te estoy recordando que es muy distinto.-Esta volvió a sentarse en su lugar.-Hazte un favor… no me dirijas la palabra y ni me nombres a menos que sea estrictamente necesario.-Hera la miro, pero no dijo nada. Enio estaba con su armadura y todas sus armas y ella solo estaba vestida con una túnica.
-¿Ya terminaste madre de provocar a Enio?-dijo Ares…-Sigamos entonces. ¿Qué haremos con la heraldo?
-Matarla.-dijo Hera fríamente.
-Si claro maten a un ser que se supone no se debe matar.-Enio se rió.-Hera los heraldos son los únicos que no deben ser atacados en combate.
-¿Que propones Enio?-Dijo Ares ignorando a su madre.
-Atraparla… Los heraldos son los únicos que no deben ser asesinados en combate no importa de quien sean.-comento la diosa como si nada.-Y ya que nos llevamos a uno, mejor dejar sin armada a Eros.
-¿Que hay con los guerreros de Eros?-Le pregunto Hera, pero Enio no le respondió…
-Enio-le llamo Ares- ¿Que sucede con los guerreros de Eros?
-Son los mejores arqueros junto con los de Apolo y Artemisa. Además debemos tener en cuenta, que el chistosito de Eros le dio la habilidad a sus mensajeros de que todo aquel que quiera agredirles pierda gran cantidad de sus fuerzas. Para que no puedan robarles las flechas.
-¿Eros hizo eso? Ares no puedes hacer lo mismo…-Pregunto Hera esperanzada a su hijo. Quien negó con la cabeza. Tampoco estaba enterado de ese detallito.
-Pues dado que ninguno sabía…-la diosa se dirige hacia la puerta.- Me hare cargo del asunto.-Sale de la habitación.
-¿Por qué le pediste ayuda a ella?-Le interrogo Hera a su hijo.
-Porque ella me será de mucha ayuda.-"Además tengo pensado hacerla mi esposa cuando te destrone a ti y a Zeus", agrego para sí.-es una diosa muy astuta cuando se trata de la guerra.
-Te conviene que no nos traicione Ares… o tu pagaras las consecuencias.-la diosa se retira.
La diosa del matrimonio se retiró de la habitación dejando a solas a su hijo y nietos. Cuando Ares estuvo seguro que su madre no estaba cerca para escuchar.
-Busque a los hijos de Eris… quiero hablar con ellos.-El dios se incorporó. Su armadura color bronce libero un ligero destello.-Sera mejor que le hagan una visita a nuestros invitados en las prisiones… Asegúrense que su hospedaje sea el apropiado.
-Si padre-dijeron los dos al unísono.
Santuario de Athena.
-¿Te tendrás que quedar aquí…?-El joven coloco una manta sobre los hombros de la chica. Esta se dio vuelta encontrándose con el caballero de capricornio.-Perdona si te asuste… es que estas sin la armadura y está comenzando hacer frio… y en las escaleras… hace más frio.
-Gracias…
-Benjamín de Capricornio.-El joven se presentó realizando una reverencia.
-Bonito nombre…-La joven se acomodó la frazada…-¿Qué haces por aquí despierto te hacía en tu casa como los demás caballeros?
-El patriarca me mando a llamar…-Este se sentó junto a la heraldo.- ¿Tu armadura?
-Athena me pidió que la deje dentro del templo ya que vine de incognito…-la joven le miro…-Me preocupa mis señores y mis amigos… Deimos me vio de eso estoy segura…
-No te preocupes no le pasara nada…-trata de calmarla el sonriente Benjamin.
-que no me preocupe… ¿Acaso no me oíste cuando dije que varios dioses menores han desaparecido? Incluso-la chica tomo un poco de aire- esto no le dije a Athena, Ares y Zeus están buscando a la diosa Nike…
-Eso es imposible… Nike es el báculo de Athena…-le intento calmar el joven.
-Nike reencarna siempre ente los humanos, el báculo solo la representa.-Informo la joven, lo que ocasionó que el joven le mirara sorprendido.
-Athena…
-Sabe que el báculo no es realmente la diosa Nike, solo tiene una gran porción del cosmos de ella…pero al igual que todos los demás dioses, ignora donde está la diosa reencarnada. Nike se cansó que la utilicen y decidió hace mucho tiempo, según me dijo el señor Eros,-Para y toma aire- decidió vivir como mortal y compartir sus poderes con ellos. Llevando la justicia, la victoria y la suerte a ellos.
-Tenemos que decirle a Athena-El caballero se levanta y mira fijamente a la joven.-Si Ares o Zeus atrapan a Nike nos será muy difícil ganarles…
-Benjamín…-La joven lo mira.-Nike es una diosa imposible de capturar por una razón. Y por la misma mi señor no se molestó en decirle al resto cuando se enteró.
-¿Cuál?-Este le miro.
-Es la diosa de la victoria y la suerte… nadie la puede atrapar…-La joven sonríe, pero al ver que Benjamín no afloja su expresión se incorpora.-Vamos a decirle a Athena si eso te calma.
Los jóvenes ingresan al salón del trono para informarle al patriarca.
Isla Hawaianas.
-Listo termine en esta isla…-el joven se coloca el arco al hombro y comienza a volar tranquilamente hacia la próxima isla. Le encantaba cuando le tocaban enamorados de las islas Hawaianas, dado que él era de ahí. Jean de Canario, sin darse cuenta se puso a cantar… Sus amigos le bromeaban llamándole "el heraldo cantor"… Tan distraído estaba que no vino venir el ataque… que lo hiso estrellarse contra la tierra… aunque no tan fuerte como su enemigo esperaba.
-Qué demonios…-el heraldo se incorporó velozmente tratando de hallar a su agresor. Lo primero que se le ocurrió es quitarse el carcaj, lleno de flechas, y enviarlo con un destello al templo de su señor Eros. Eso era lo más valioso que llevaba consigo. Estaba atento había descubierto a su agresor entre los árboles en frente suyo, no sospechaba que este no había venido solo. Por lo cual una red cayó encima suyo para privarle los movimientos.
-¿Que sucede…? Soy un heraldo del dios Eros… se supone que no pueden atacarme ni tomar prisionero…-Tal vez los agresores no sabían de ese detalle. Porque se supone que ellos tenían libre tránsito entre los territorios de todos los dioses del mundo. Según un acuerdo echo por el dios Eros y los demás dioses.
-Sabemos quién eres Jean de Canario…-dijo el agresor más cercano…-Te vienes con nosotros…-Tomo la red…y desaparecieron.
Celdas, Palacio del terror.
-Adentro muchacho…-Arrojaron al heraldo dentro de la celda. El joven no entendía nada que sucedía esos dos habían roto dos de las reglas más importantes: Atacar y tomar prisionero a un heraldo.
Se retiraron… El joven miro las paredes de gris piedra.
-Ojala mi señor haya oído mi advertencia por cosmos.-dijo para sí.
-Uno nuevo…-Escucho la voz de una mujer. En la celda de enfrente una mujer de alrededor de cincuenta años o menos, la pobre estaba muy demacrada por el encierro, le miro. Sus ojos tenían esa mirada firme de los guerreros.
-Disculpe… señora. Me puede decir donde estoy.-pregunto algo sorprendido Jean, pero sin olvidar sus modales.
-Estas en el Palacio del terror, la morada de Ares.-Dijo esta mientras se apoyaba en las rejas de su celda.
-¿Ares? Pero él sabe que no puede atacar a los heraldos…-El muchacho estaba estupefacto.
-¿Heraldos?-La mujer de cabellera marrón rojiza más roja, que marrón, le miro.- ¿A quién le sirves?
-Al dios Eros, soy Jean de Canario.
-Mi nombre es Marín de Águila soy, bueno, era una amazona de la elite de plata de Athena.
-Eres una de las amazonas desaparecidas…-el muchacho abrió los ojos. La desaparición de los caballeros y amazonas de Athena era una noticia que aun hacía eco en los pasillos de varios templos.
-¿Que ha pasado en el santuario…? ¿Sabes si la orden dorada está completa?
-El santuario no es mi lugar de trabajo… y por lo que tengo entendido si la orden dorada está completa…-le informo el joven, lo cual hizo que Marín sonriera y volviera a su lugar. Volviera a sentarse en la oscuridad de su celda. El joven hizo lo mismo, ya se había acabado la charla.
¿Cómo era que el dios Ares le había tomado prisionero…? ¿Desde cuando Ares atacaba a los heraldos de Eros? Trataría de pensar y hallar la respuesta.
Salón del trono, Santuario submarino.
Kristen de Sirena entro en la habitación de los tronos. Desde el intento de las tropas de Ares en apoderarse del santuario ella y sus camaradas, también Poseidón, le habían profesado un altísimo respeto a la diosa Anfitrite. Dado que había sido ella sola quien repelió el ataque. Por qué no quería alerta a los enemigos de la presencia de Poseidón y los generales.
-Mis señores…-La joven se arrodillo.-Les traigo el informe de las últimas dos horas.-El dios le realiza un gesto para que continúe.-Un soldado se enfrentó a un merodeador de Ares… Lo mato. Como ordeno la señora, no debemos dejar que sepan que estamos aquí.
-No aun…-dijo la diosa calmadamente.-Gracias Kristen… Puedes retirarte, será mejor que descanses un poco. Si te llegamos a necesitar te avisaremos…-La diosa le sonríe y la joven se retira.
-Cuando piensas decirles de tu pequeño don robado…-comenta Poseidón mientras le sonríe a su esposa, que al igual que él, porta su armadura.
-No es robado… yo no sabía que sería nieta de Casandra…-Respondió esta como si nada.-Tampoco suponía que heredaría ese don. Por lo menos, no cargo con su castigo.
-Tienes mucha razón… Eh Anfitrite…-el dios sonrió pícaro- ¿te puedo preguntar algo?
-Enamórame primero…-La diosa se levantó y se dirigió a la puerta. Tomo el pomo y la abrió justo del otro lado estaban los generales de Saren y Dragón Marino.
-Pero si tengo un cuerpo joven… ni que estuviera en el cuerpo de Julián…-el dios se dio cuenta de la presencia de los generales- Eh hola muchachos.-ambos jóvenes estaban rojos por la vergüenza… no esperaban hallarse con esa escena.
-Pasen chicos…-Ambos no teniendo otra opción ingresan a la habitación.-En que podemos ayudarles…
-No finjas Anfi que seguramente lo sabes…-dice el dios por cosmos.- ¿Que necesitan chicos?
-Te dije que me llames Kiara no Anfi…-le reprocha la diosa.-Hoy duermes de nuevo en el sillón del living.
-OYE QUE ES MI CASA TAMBIEN NO PUEDES HACERME DORMIR SIEMPRE EN EL SILLON.-Se queja el dios olvidando completamente a sus generales. Que comenzaban a sentirse abochornados por la escena que presenciaban. Nikolay de Saren y su hermano Nikolaos de Dragón Marino no sabían si retirase o quedarse…
-A que venían chicos…
-Ah cierto mi señora…- Nikolay coloco una de las rodillas contra el mármol, junto con su hermano, ante los dioses como muestra de respeto.- Uno de los marina nos informaron de movimientos sospechosos en la zona este del santuario.
-Kristen y su equipo ya se encargaron de ello. Les informaron tarde.-Dijo la diosa.-Pero si quieren revisar para estar tranquilos… háganlo.
-Gracias mi señora.-A veces me asusta con eso de saber lo que voy a decir…, piensa para sí.
-No te preocupes Nikolay no eres el primero ni el ultimo que se asusta…-dijo la diosa sonriente luego de ver su pensamiento.
-Disculpe mi señora no volverá a pasar…- Nikolaos le hace un gesto a su hermano y se retiran. A pesar que el cielo fuera el océano Nikolaos sabia donde estaban las constelación, aunque que no las veía.
Patio del santuario submarino.
-Anfitrite a veces da miedo…con eso de saber lo que vamos a decir y pensamos…-Dijo el menor de los hermanos…
-Lay… no te preocupes… Además nos dijo que le llamemos Kiara no Anfitrite…-le dijo Nikolaos.
-Ahora que lo pienso…-Nikolay miro a su hermano…-Al parecer la señorita Kiara se la va hacer difícil al señor Poseidón…-soltó una pequeña risita.
-Te recuerdo que son nuestros dioses… por lo tanto hay que tenerles respeto… Aunque fuera de ello… si da risa…-Los hermanos se separaron tomando cada uno dirección a su respectivo pilar.
Nota: Datos útiles.
Heraldos:
(Solo me importa una parte de este fragmento es donde se justifica lo dicho por Enio)
Las funciones de los heraldos eran muchas. Podían entrar en las ciudades sitiadas o mezclarse en medio de los combates, sin que nadie se atreviese a herirles. Convocaban las asambleas de los jefes o generales, imponían silencio a la multitud antes que hablaran los reyes para que se oyeran sus discursos y les presentaban el cetro antes que principiasen sus arengas. Los heraldos eran los que llevaban sus órdenes y muchas veces sus ejecutores, llamando a aquellos a quienes los príncipes deseaban ver o hablar.
Enio (o Belone en la mitología romana) era la diosa de la guerra, según algunos historiadores Belone era esposa de Marte (Ares) incluso era más popular que él entre los romanos. Enio para los griegos era la diosa de la violencia y el derramamiento de la sangre.
