Entre la luz y la oscuridad
Enio estaba sentada en su despacho, en su "pequeño" templo en el Olimpo. Aun revestida con su armadura color rojo sangre, miraba por la ventana hacia los jardines lleno de flores de diversas tonalidades rojas. Miro su diario, lo que había leído chocaba bastante con su memoria. Ahora que lo pensaba, Eris había estado merodeando por su templo un par de días antes que Ares se apareciera para hacerle la propuesta de derrocar a sus tíos y hermanastra. No le llamaría la atención que esa diosa, que solo sabía ocasionar problemas, estuviera metida con su decisión de ayudar a Ares fuera afirmativa. Cuando estaba escrito con su propio puño y letra que jamás ayudaría a Ares en ninguna guerra más. La traición del dios hacia su persona estaba volviendo a su mente, solía usar el diario para anotar detalles que podrían ser importantes a la hora de pelear. Lo había comenzado a leer para ver si encontraba algo interesante y lo había hecho. Cerro sus ojos necesitaba pensar necesitaba recordar.
Recuerdo.
Mediados del siglo IV
-Ares… ayúdame…-le pidió lo recordaba como si fuera algo sucedido hace menos de un minuto, Ares la había herido, de forma accidental, en la pierna luego que la amazona de Acuario esquivara la lanza de una forma envidiable. El dios le miro mientras se acercaba a ella. Athena y sus guerreros se mantuvieron a distancia mientras observaban los movimientos del temible dios. El dios se acercó y quito la lanza de la pierna de ella. No pudo evitar reprimir un grito de dolor, Ares no había tenido cuidado al quitarla. Cuando intento parase, la herida en su pierna le hizo perder el equilibrio. Ares la miro sonriente esa sonrisa que no pronosticaba nada bueno.
-Menos mal que es un cuerpo mortal…-El dios sonríe, la diosa lo mira no entendiendo.-Quizá me daría algo de pena dejarte aquí con tu verdadero cuerpo, pero como es una reencarnación. No te afecta en nada.
-¿De qué hablas…?-El dios desaparece…el dios al que consideraba un hermano la dejo sola en el momento que más le necesitaba-ARES….
La había dejado herida y sola, contra Athena y sus caballeros. Intento pararse de nuevo, término contra el suelo, era frustrante ella una diosa guerrera la diosa del derramamiento de sangre y la violencia no era capaz parase y enfrentar a su enemiga. Por primera vez odio llevar su armadura, con la pierna tan gravemente herida, le era imposible ponerse de pie. Cuando levanto la vista Athena le tendía la mano. Su mirada era sumamente calma, la diosa no vio maldad en ella, incluso había venido con una sola amazona, que tenía su rostro oculto detrás de una máscara.
-Deja que te ayude Enio…-Le dijo con voz calma…-déjate ayudar.
-¿Soy tu enemiga porque me ayudas?-Le replico la "destructora de ciudades".
-No eres mi enemiga Enio… Yo no tengo nada contra ti.-Dijo esta sonriente…-Alegra puedes sanar la pierna de Enio.-La amazona de Leo se acercó a la diosa que la miro con recelo mientras esta con su cosmos sanaba parcialmente su herida.
-Es una herida extraña mi cosmos no la puede sanar por completo…-Informo la joven dándose por vencida en el intento de sanar completamente a la diosa herida.
-No te preocupes mortal sanare…-dijo cortante Enio… Miro a Athena que todavía le tendía la mano para ayudarle a levantarse. Medio a regañadientes acepto la ayuda de su rival.
-¿Por qué me ayudas?-Le volvió a preguntar. Enio la miro completamente desconfiada a una indicación de Athena la amazona se retiró.
-Enio te dije que no tengo nada contra ti… ¿Por qué no iría a ayudarte? Tú no eres mala Enio solo estas perdida.
-Soy una diosa que simboliza la destrucción…-le dijo cortante…-No estoy perdida…
-Si lo estás, dejas que Ares te utilice como si de un esclavo te trataras.-La diosa le mira con pena.-No seas lo que los demás quieres que seas, se lo que tú quieres ser. La destrucción no solo trae caos, también representa el comienzo… La posibilidad de comenzar de nuevo –Athena le miró fijamente. Creía en las palabras que decía… y ella comenzaba a creer que estaba peleando con la diosa equivocada.-Enio… si tienes alas úsalas para volar… no dependas de las palabras de otros. Demuéstrale a los dioses y al mundo que tú eres capaz de ayudar al renacer de los hombres…
-Yo no soy lo que tú dices Athena… Mi deber es ser una asesina… no ayudar al comienzo de los hombres.-le miraba fijamente sin siquiera mostrar un momento de duda en sus palabras, aunque dudaba de ellas. Sus ojos rojos y armadura del mismo color de la sangre y su cabello negro con destello rojizos cumplían con la descripción que los humanos hacían de ella, una joven recubierta en sangre que portaba las armas de la guerra.
-Tú eres lo que quieres ser…-Athena cerró los ojos- Solo te diré que no solo eres una diosa que representa la destrucción, muchas grandes ciudades se han levantado de las cenizas en que tú las dejas y lo hacen de forma majestuosa, tú también representas el renacimiento la fuerza del hombre para levantarse una vez más.-La diosa de la guerra justa le miro por última vez-Toma la decisión que quieras Enio yo no interferiré en ella, al fin de cuentas es tu vida… Vámonos…-La diosa se retiró escoltada, por los 5 caballeros y amazonas, de la orden dorada, que en ese momento estaban vivos. De esos 5 solo quedarían 2…
Fin del recuerdo…
Tenía los ojos cerrados, sentía las lágrimas caer por sus mejillas. No era más que la ira contendida. Eris… esto se lo pagaría la había puesto en contra de la única diosa que se atrevió a mirar más allá de lo que aparenta ser. La rabia la invadía… "No seas lo que los demás quieres que seas, se lo que tú quieres ser" sabias palabras de una diosa sabia… "La destrucción no solo trae caos, también representa el comienzo… La posibilidad de comenzar de nuevo" sujeto con fuerza los bordes del apoyabrazos estaba deseosa de romper cosas, pero esas emociones se apagaron cuando sintió que una manito se apoyaba sobre su mano revestida en el guantelete.
-Señorita Enio… ¿Esta bien?-La diosa abrió los ojos y se halló con el hermano menor de uno de sus más leales guerreros. La diosa le sonrió al infante.-Le traje esto le hará sentir mejor.-El niño le dio un dibujo garabateado, donde dedujo, que la mujer de cabellera negra y ropaje rojo era ella, y los demás eran el hermano mayor del niño y los otros guerreros.
-Gracias Ariel esta precioso…-la diosa miro atentamente el dibujo. Todos los muñequitos sonreían y se tomaban de la mano…-¿Somos nosotros y los demás?-La diosa tomo al niño y lo sentó sobre sus piernas.-… yo me veo hermosa en este dibujo, más bella de lo que soy… -la diosa suelta una cálida risa…
-Usted siempre es linda…-El nene la abraza y le da un besito en la mejilla.- ¿Le gusto mi regalo…?
-Tanto que lo pondré en un marco aquí y lo colgare en una pared para que todos lo vean…-La diosa abrazo al niño y luego lo bajo de sus piernas. Temía que las puntas cortantes de su armadura le hirieran.
-¿Enserio?-el nene de cinco años abrió bien grande los ojos… Era un pequeño muy brillante para su edad. La diosa se alegraba en ese momento de haberlo sacado del "infierno" a él y a su hermano mayor. Aunque no era la primera vez que se sentía así.
-Si enserio…-La diosa le sonrió.- Ariel ¿Me haces un pequeñísimo favor?-el niño asiente- Ve a buscar a Mateo y a Verónica… diles que yo los llamo, pero solo a ellos díselo. Cuando les hallas dicho quiero que entres al cuarto y duermas una siesta que te hace falta.-El niño asiente y se retira, la diosa mira el dibujo y luego las paredes, busca el lugar donde colgarlo. No pasa mucho hasta que Mateo de Manticora y Verónica de Naga se presentan ante la diosa realizando una respetuosa reverencia.
-Nos mandó a llamar mi señora-El muchacho Mateo de Manticora hermano mayor del pequeño Ariel, miro atento pero de forma respetuosa a la diosa.-Aun no hemos terminado de atrapar a los heraldos de Eros se mueven muy rápido y con la…-La diosa le hiso un gesto de que calle.
-¿Recuerdan cómo eran sus vidas antes de que yo los buscara?-pregunto la diosa.
-¿Antes que usted nos rescatara del infierno en que nosotros mismo nos metimos?-Pregunto la chica.-Si mi señora lo recuerdo muy bien…
-Yo también… gracias por sacarme a mí y a mi hermano de ese mundo.
-¿Creen que les ayude a renacer? ¿Qué les ayude a levantarse de las cenizas?-pregunto la diosa les miro fijamente, la respuesta solo tenía dos opciones "si" o "no".
-Si-dijeron al unísono. La diosa asintió.
-Pueden retirarse… llamen al resto quiero hablar con todos de forma individual…-ordeno la diosa. Los jóvenes se retiraron.-no lo dudaron estaban seguros de lo que decían… Tal vez Athena no este del todo herrada con respecto a mí…
La diosa cerro los ojos, tal vez debería ser quien ella quería y no lo que los demás querían que fuera.
Inframundo.
Hades, Hipnos, Pandora y Perséfone, que un poco más carcajeaba de la risa, miraban atento a los dos contrincantes. Thanatos que se la daba del mejor jugador de ajedrez del inframundo acaba de ser vencido, por una mortal, en solo 4 movimientos. El dios trababa de encontrar la trampa en el juego no podía ser que esa mortal le ganara.
-Hiciste trampa.-Afirmo.
-No.-le respondió lo más tranquila. Las otras tres guardianas miraban atentas la partida. Todos estaban seguros que no había ninguna trampa.
-NO PUDISTE HABERME GANADO SIN HACER TRAMPA.-Rugió el dios. La joven se levantó del asiento y miro fijamente a Thanatos, el dios sentía que montaba en cólera. Esa mortal osaba a mirarle así que falta de respeto.
-Cuando aprendas a ser un buen perdedor.-la joven le miro.- Ven a pedirme la revancha.
-Uh-exclamaron los 7 presentes. Thanatos estaba a punto de atacar a la joven, pero se dio cuenta que no era momento para hacer una escena… La joven se dirigió hacia su señora.
-¿Ya podemos ir hacia el Santuario de Athena?-La diosa de la primavera miro a su esposo. Quien a regañadientes asiente, la diosa les hace una indicación a sus 4 guardianas y salen de la habitación...
-Pandora mi hermana querida… puedes retirarte.-La joven se retira por otra de las puertas...-Thanatos… ¿Te venció una mortal?-el dios sonríe burlón.
-No puedo decir como pero sé que no fue una victoria por mero hecho de talento.
-Thanatos… esa chica te venció en 4 movimientos… es realmente…-Hipnos sonrió burlón.-TRISTE… NO PUEDE VENCERTE EN 4 MOVIMIENTOS.
-Ya cállense…-les mira fijo a ambos dioses que se ríen a más no poder- es extraño nadie le ha podido ganar… ni siquiera en un combate o discusión.
-Sí, claro trata de justificarte…-Comenta sonriente Hades.
Límites del Santuario de Athena.
-Hace tanto que no estoy aquí…-Vica miro el inmenso santuario que se alzaba frente a ellas.-Pero el tiempo no le ha afectado… tanto como esperaba.
-Vamos… Athena nos espera… Y el tiempo apremia.-Perséfone, portando una armadura de diversas tonalidades de verde: alas verdes un poco oscuras, al igual que el peto y la diadema, mientras las protecciones de brazos y piernas eran más claras. Las cuatro guardianas asintieron, sus armaduras eran diversas: la guardiana de fuego poseía una armadura blanca con detalles en oro rojo y un arco; la guardiana del agua armadura blanca con detalles en plata bastón o báculo con adornos de enredadera; y por último la guardiana de tierra armadura blanca con detalles en color bronce y una espada. Las cinco mujeres extendieron sus alas y se dirigieron hacia la primera casa.
Kiki estaba esperando, junto a Mu, y su pequeño discípulo. Un pequeño infante de unos 5 años llamado Shia, un pequeño de cabello verde lima y ojos violetas, reencarnación de Shion, obviamente. La diosa y sus guardianas no tardaron en llegar, luego del protocolo comenzaron a subir hacia el templo de Athena.
-¿Maestro no se olvida de algo?-pregunto el pequeño Shia. Kiki se detiene y mira sobre su hombro. Claro que se estaba olvidando de algo. Regreso y coloco el "Muro de cristal". Para luego subir ascendiendo en compañía de la diosa y guardianas. Mu llevaba agarrado de la mano al infante. El trayecto por suerte no pareció eterno. A la diosa no le paso por alto las casas vacías, le sorprendió Géminis. Esa casa siempre estaba ocupada, por una u otra gemela.
A Kiki no le paso por alto la guerrera de armadura blanca y dorada. Ella no miraba de forma curiosa al santuario como las demás, sino que lo observaba con nostalgia, como si estar en ese lugar le trajera recuerdos. Siguieron subiendo, en la casa patriarcal se encontraron con los discípulos de Miah (Isaac), Hector (Marcus), Helena (Alejandro) y el hermano y discípulo de Death Angel (Andrea) por lo cual Shia pidió permiso a su maestro para ir a jugar con ellos. Y mientras su maestro guiaba a las visitas los 5 niños miraban, a las jóvenes, maravillados. No tardaron mucho estar frente a la diosa y el patriarca. Perséfone se arrodillo al igual que sus guerreras como muestra de respeto hacia Athena.
-Que gusto verte Perséfone… es una lástima que solo nos veamos cuando hay desgracias…-Dijo la apenada Athena.- ¿A qué debo el detalle de tu visita?
-Nada personal, ni que tiene que ver directamente con el reino de mi esposo. Tú ya sabes que peleara a tu lado.- Informo la calmada diosa, información que provoco que los antiguos dorados y Kiki miraran fijamente a Athena, primero oculta lo de Anfitrite y ahora les oculto lo de inesperado aliado.
-¿Entonces que le trajo aquí diosa Perséfone?-Pregunto Saga, con voz calma.
-Yo…-Una de las jóvenes se adelanta, se quita la diadema y se arrodilla nuevamente frente Athena.-Diosa Athena quiero tener su permiso para proteger a mi amiga Dasha… o si lo prefiere a la diosa Perséfone. Solo será hasta que termine esta guerra.
Athena le miro sorprendida, no podía creer que ella estuviera ahí arrodillada como si el tiempo nunca hubiese pasado. Habia hecho salir a la diosa del inframundo para poder solicitar su permiso para protegerla, ahora lo entendía todo.
-Tienes mi permiso Vica de Acuario para proteger a Perséfone durante la guerra. Teniendo a la diosa en cuestión presente y a tres personas ajenas a mi santuario como testigos. Te libero de servirme de ahora en adelante. Cuando desees volver las puertas estarán abiertas, no se te negara jamás la entrada, ni serás marcada con la deshonra…-concluyo la diosa el pacto. Los caballeros le miraron atónitos era la primera vez que veían a Athena hacer eso.
-Mi conciencia ahora estará tranquila y podre pelear sabiendo que no la he deshonrado con mis actos.-La joven se reincorporo.-Le agradezco que me haya sacado esa carga de culpa de mis hombros.
-Tú fuiste una amazona, maestra y amiga asombrosa jamás podría negarte nada.-la diosa le sonríe.-Aunque hayas tenido que morir para traer la paz en la tierra, estoy en deuda contigo… No se hubiera ganado la guerra sin tu sacrificio…-dijo la diosa apenada.
-Athena ningún sacrificio que haya sido por el bien de todos debe dar pena.-La joven sonrió. Los caballeros no entendían de qué hablaban, Camus apuntaba mentalmente buscar sobre Vica de Acuario.
-Si tú piensas así… no soy nadie para cambiarlo…-La diosa suspira.-Perséfone tengo que hablar algo muy importante contigo a Solas…
-Está bien… Espérenme en el jardín…-Ordeno la diosa.
-Por aquí chicas…-comento la joven sonriente al ver la cara de duda de sus camaradas. Los caballeros no lo dudan mucho y les siguen. Hay muchas preguntas que formular...
Nota: Datos útiles.
Nombres
El nombre Shia es unisex y significa "seguidores".
Personajes mitológicos (Armaduras de guerreros de Enio)
Aunque solo han aparecido dos… nombrare a todos.
Naga (Veronica)
Las nagas son serpientes semidivinas hindúes con cara humana. Solían encontrarse como serpientes de agua en una región acuosa de Pakistán. Las nagas suelen poseer una apariencia hermosa que las hace poderosas sin recurrir a la violencia. Son extremadamente sabias y pacientes. Pueden pasar horas en una misma posición, en un estado a medio camino entre el letargo y la vigilia, lo que les hace muy difíciles de sorprender. Suelen habitar en climas cálidos, y no suelen alejarse de las guaridas, que suelen ser profundos agujeros o ruinas oscuras. Para defenderse suelen recurrir a la magia, y si no pueden recurrir a esta recurren a su mordedura y su veneno.
Manticora. (Mateo)
La mantícora es una criatura mitológica, un tipo de quimera con cabeza humana (frecuentemente con cuernos), el cuerpo rojo (en ocasiones de un león), y la cola de un dragón o escorpión, capaz de disparar espinas venenosas para incapacitar o matar a sus presas. Dependiendo del relato mitológico, su tamaño varía desde el de un león hasta el de un caballo, y su descripción puede incluir o no la presencia de alas.
Gorgona (Jana)
Las gorgonas tienen una horrible cabellera formada por serpientes vivas, además tienen colmillos de jabalí, alas de murciélago y el cuerpo cubierto de escamas de bronce. Sus pies y manos son bastante parecidos a unas garras. La mirada de las gorgonas puede convertir en piedra a cualquier ser que las mire, aunque sea por un breve instante. Además, las serpientes de su cabellera pueden morder e inyectar veneno a medio metro de distancia.
Roc (Demian)
Los rocs son aves gigantes, de escasa inteligencia, que habitan en climas cálidos y montañosos. Físicamente son como enormes águilas, con un plumaje marrón y dorado. Algunos rocs pueden ser enteramente rojos o negros, pero son considerados como portadores de malos presagios.
Estirge (Tomas)
La Estirge es un ser volador de la mitología romana que succiona la sangre para poder sobrevivir. Este ser tiene forma de pájaro con alas parecidas a las de un murciélago y los ojos amarillos, 4 patas con las que se agarra a sus víctimas y un pico alargado con el que succiona la sangre.
Silfos (Dario)
Se cree que los silfos son las criaturas más sabias de la Tierra ya que su memoria comprende antes de la creación del mundo. También que son espíritus elementales puros, se les atribuye el aire, a los gnomos la tierra, a las nereidas el agua, y a las salamandras el fuego. Se dice que los Silfos tras vivir 10.000 milenios cambian su color de cabellos a blanco pues la sabiduría de las eras consume el color de pelo negro de la juventud. Pueden viajar a grandes velocidades sin problema, aunque tras yacer con un humano, su poder de volar desaparece y se convierten en humanos. A diferencia de los elfos no poseen lengua hablada ni escrita sino el poder del pensamiento.
Banshee (Melisa)
La banshee es un personaje de la mitología irlandesa. Proviene de la familia de las hadas y es la más oscura de ellas. Según la mitología celta puede aparecer en forma de mujer joven y hermosa o vieja repugnante, su cara siempre es pálida como la muerte y su pelo unas veces es negro como la noche y otras son rubios como el sol. Solamente los habitantes de Irlanda la podían ver, los extranjeros sólo escuchar; cuando una persona oía a una banshee sabía que su fin estaba cerca, los días que le quedaban de vida se podían saber por los gritos de la banshee: cada grito era un día de vida y si sólo daba uno significaba que esa misma noche moriría.
Equidna (Elisa)
En la mitología griega, Equidna era una monstruosa ninfa, considerada descendiente de Forcis y Ceto o de Tártaro y Gea según la fuente. Era una dragona a veces llamada Drakaina Delphynedescrita por Hesíodo en su Teogonía como un monstruo femenino, madre con Tifón de todos los monstruos importantes de los mitos griegos. Tenía el rostro de una bella mujer de temibles ojos oscuros pero cuerpo de serpiente
