Caminos del destino.

-Ares se enojara por esto…-La joven rubia, de acento Italiano, miro a su señora.

-Soy la diosa de la violencia… Es normal que se me valla la mano cuando la ejerzo.-La diosa frunció el entrecejo.-Ares es un idiota… con un cargo importante…Solamente es eso. Vámonos Equidna… ya hemos de terminado de limpiar…

Elisa de Equidna se dispuso a seguir a su señora, al igual que esta no tenía un deseo real por el que pelear. Su armadura, de color cobriza al igual que las demás, poseía dos alas delicadas en su espalda… Dado que ella era la temible Equidna: la dragona madre de los peores monstruos de la mitología griega. Su armadura protegía todo su cuerpo: las perneras llegaban hasta el muslo, de la cintura salían dos protectores laterales, el peto le protegía por completo amoldándose a su figura, los guantéeles protegían hasta por encima del codo, las hombreras (de delicada conformación) no dejaban desprotegido ni un centímetro de piel. En su cuello llevaba una especie de collar con un esmeralda incrustada, la diadema de su armadura protegía: su frente y los costados de su rostro con dos gemas verdes simulando los ojos de la Equidna.

-Mi señora… ¿Le avisamos al resto?

-Seguramente le contaras a tu hermano… y este le contara al resto.-La diosa de armadura color sangre le miro-De nada sirve decirte que no lo hagas.

-¿Les informo que estamos en alerta?-pregunta la rubia de ojos verdes.

-No solo diles que estén atentos… Ares sabe que si cometí este acto realmente estoy en su contra.

-¿Se aliara con Athena entonces?

-No lo hare mientras no me dé un verdadero motivo para hacerlo.-llegaron hacia el límite del bosque donde comenzaba la barrera que ella misma había levantado.-Espero que el destino no me dé razones… para hacerlo.

Casa de Campo.

-Diosa Enio.-Verónica de Naga, una de sus consejeras se acercó.- ¿A que vino esa extinción de cosmos en el bosque?

-Nada solo estaba practicando puntería con mi lanza.-la diosa sonrió con disimulo.-Nada que debas preocuparte…

-Diosa Enio…-La joven morena le atravesó con la mirada.-Si hay enemigos cerca debería informarnos.-La chica vestida con unos jeans gastados y una blusa le miró fijamente mientras se cruzaba de brazos.-Le recuerdo que hay un menor entre nosotros.

-Solo avísale a Mateo y Darío que redoblen la vigilancia…-Lo dijo solamente para evitar esa mirada de reproche en su guerrera.-Y ya que vas a avisarle a Mateo mándalo con migo que quiero hablar algo en privado con él-La diosa se retiró.

-Eli… me explicas que paso-La morena miro fijamente a la rubia.

-Pues en resumida soldados sangrientos… Los guerreros de Ares merodeando la zona.-Elisa le dé volvió la mirada.- ¿Qué querrá hablar Enio con Manticora?

-Si lo supiera te lo diría…-La de cabellera morena invoco su armadura- Elisa… llama a tu hermano. Que él y Jana hagan la primera ronda.

-Si.-La joven se alejó de ahí.

-Que te tiene preocupada mi señora.-La joven había contemplado a su señora a los ojos, y había visto la preocupación en estos.

Despacho de Enio.

-Me mandaste a llamar Enio-El jefe de su armada, Mateo de Manticora, entro a al despacho con paso firme y decidido. Llevaba su casco bajo el brazo y el latigo pendiendo de su cintura. Tambien poseia varias cuchillas escondidas debajo sus alas. Era el único que no le llamaba mi señora cuando estaba frente a ella. Los otros le decían Enio solo cuando creían que no los miraba.

-Siéntate por favor… quiero hablar con respecto a tu hermano.-La diosa estaba completamente seria. Manticora se sentó teniendo el buen cuidado de que sus alas no estorbaran ni incomodaran.

-¿Qué es eso que te tiene tan seria?

-Tu hermano…-la diosa apoyo los codos sobre la mesa, junto sus manos y los para luego apoyar en sus manos-Verónica accidentalmente me hiso dar cuenta de algo.-Observo como el devastador de Manticora se tensaba en su asiento.

-¿Qué sucede con Ariel?

-¿Qué haríamos con él… si algo nos pasara a nosotros?-Le pregunto sencillamente la diosa.-En el caso que te pase algo estaría dispuesta a hacerme cargo de él.-La diosa le atravesó con sus gemas escarlatas.- Pero nada garantiza que no pueda ser tomada prisionera como otros muchos dioses. ¿Qué sucederá con Ariel si algo les sucede a ustedes?

-Ya lo había estado pensando…-Manticora bajo la mirada.-Pero no sé qué hacer sin necesidad de herirlo. No quiero hacerlo sufrir separándolo de mí.

-Tu miedo no está en que sufra… está en que no te perdone por alejarlo de tu lado.-La diosa miro al joven.-Creo que puedo hallar una solución, pero no es segura.

-¿Cuál?-Manticora levanto la vista esperanzado.

-Tu eres argentino, pero tu hermano menor nació en Brasil-La diosa le miro.- Nunca me termino de cerrar como es que pasaste de Brasil... a la Argentina de nuevo –La diosa sonrió, lo mismo que el más joven.

-Larga historia…-El muchacho sonrió.- ¿Me va a decir que es lo que trama?

-¿Qué signo es tu hermano menor?

-Tauro.

-¿Tienes sus papeles?-Pregunto la diosa, el muchacho arqueo una ceja…-Que tonta… si tus papeles y lo de tu hermano los tengo yo…-Enio se mordió el labio, como pudo olvidarse de ello. Tenía las actas de nacimiento de todos, menos la de Tomas de Estirges y su hermana Elisa de Equidna.

-¿Para qué quiere los papeles de mi hermano y saber su signo?-Parecía notoriamente a la defensiva.

-Por qué hace no más de 8 años empezaron a reencarnar los caballeros de Athena, a los que les corresponde las armaduras doradas. Y el caballero de Tauro nace, casi siempre, en Brasil.-La diosa le devolvió una astuta mirada.-Y me eh cansado de decirte que tu hermano tiene cosmos…

-¿Quieres llevar a mi hermano al santuario de Athena?-El joven se levantó colérico-Usted sabe lo que Ares quiere hacer con los discípulos.

-No llevaremos a tu hermano al santuario de Athena-La diosa le miro.-A menos que no tengamos otra alternativa.-Mateo pareció relajarse… si el destino de su hermano era servir a la diosa de la guerra justa. Él no podría evitarlo, por más que le doliera aceptarlo...

-No quiero… que mi hermano sufra…-Mateo parecía sumamente triste. La diosa se levantó y se acercó a su caballero.-No quiero perder lo único que me queda.-La diosa abrazo a su guerrero y atrajo la cabeza de este hacia ella mientras le acariciaba el pelo.

-Me tienes a mi…-La diosa sonrió.-Y siempre tendrás a tu hermano eso es algo que los dioses no podemos sacarte…-la diosa acaricio la caballera de su guerrero.-No te preocupes por ello, siempre será tu hermano.

Palacio del terror.

La amazona de Piscis, se escabullía por los jardines del palacio. Si hay algo en que casi igualaba a dos de sus camaradas era en su velocidad. Junto a Cáncer y Escorpión solía realizar las tareas de inteligencia (léase espionaje). Ahora que Miah estaba temporalmente incapaz de pelear y Lucían perdido en los confines del tiempo. Valentina de Piscis que no solo poseía una belleza inocente, sino también era poseedora de una peligrosa fuerza y fortaleza mental. Estaba dispuesta en llevar a cabo esta misión arriesgada, no era la primera vez que se metía en esa fortaleza. Con cuidado se dirigió hacia las prisiones. Si lo informado por los guerreros de Eros, era cierto, había varios ex caballeros y ex amazonas prisioneros. Tubo el buen cuidado de no ser vista, temía que la fragancia a rosas que siempre le acompañaba le delatara. Hasta el momento no la habían descubierto.

Ella llevaba una contabilidad de las tropas de Ares, hasta el momento había descubierto 123 guerreros, e iban en aumento cada vez había más de ellos. Cuando tenía la oportunidad eliminaba ah alguno y ocultaba el cadáver. Se agacho mientras por una de las galerías pasaban tres de ellos. No podía dejar que fuera vista por nada, podría tener 18 años, pero no era nada tonta e ingenua. Se movía con sigilo entre todo ese territorio hostil. Hallo una ventana abierta en el segundo piso y saltó por ella. Ya dentro del palacio todo dependía de recordar por donde había entrado y buscar cualquier otra salida posible. Comenzó a caminar con cuidado por la casa del enemigo.

Prisión del palacio.

-¿Así que te encargaste del entrenamiento de la hija de Shun?-Milo miro a su compañero.-No la conozco dime como es…

-Milo estas casado y ella tiene 18 años.-Afrodita miro con reproche a su camarada. Misteriosamente no les habían suministrado sus torturas diarias.-Es físicamente igual a Shun, pero con el cabello rubio liso.

-¿Con quién se casó Shun?-Pregunto Aioria.

-¿Con quién crees?-Afrodita miro fijamente a sus camaradas mientras Ángelo sonreía.

-Al niño le gusta el látigo…-Ángelo comenzó a reírse con ganas.-Con June de Camaleón se casó… Yo eh visto a la niña es una muñequita… la última vez que la vi… no era mayor a los 10 años

-Valentina de Piscis…-Kanon lo pensó un momento.- ¿Que se sintió entrenar a la hija de quien te mato dos veces?

-Caya Kanon…-Le gruño Afrodita.

-Si no les escuchaba discutir no les encontraba...-Una joven de cabellera rubia lisa se acercó a ellos, con el rostro parcialmente oculto por el casco de su armadura.-Me fue muy fácil llegar hasta aquí…-Es muy sospechoso, pensó para sí.

-¿Valentina?-Afrodita abrió los ojos. -¿Qué haces aquí?

-Shhh…-La joven les chisto y miro sobre su hombro, para luego treparse sobre una de las vigas quedando sobre el pasillo. No paso mucho hasta que Phobos ingreso por la misma puerta que entro Valentina.

-¿Dónde está la pececita…?-Phobos miro a los 5 cautivos.-Niña uno de ellos es tu maestro… si no sales lo matare.-Valentina hizo una mueca desde el tirante. Si mirara para arriba sin duda la veía… Ya había descubierto que los caballeros y amazonas estaban vivos, y en el estado en que estaban… La joven no podría salir de ahí… mientras Phobos siguiera parado delante de la puerta. El dios comenzó a alejarse de ella, caminando hacia las celdas desocupadas.

-No está aquí ninguna pececita, a menos que te refieras a Afrodita.-Ángelo sonrió burlón. Mientras su mejor amigo le atravesaba con la mirada.

-Cáncer ni las torturas y los 8 años de encierro cambiaron esa actitud sádica.-El dios sonrió, mientras seguía caminando-No pudiste irte muy lejos Piscis… siento el aroma a rosas.

-Permíteme corregirte Phobos, pero este lugar apesta a Rosas desde que llego Afrodita.-Le dijo sonriente Kanon.-Podrían hacernos el favor de llevárselo a otro lugar, el olor a Rosas me da dolor de cabeza.

Phobos lanzo una mirada colérica a los guerreros, que se estaban tomando la molestia de verle la cara de idiota.

-Ya que estas tan sonriente…-Phobos se dio vuelta mirando colérico al ex caballero de Géminis.- -Ilusión…-El dios no pudo terminar el nombre de su técnica. Una rosa blanca se acababa de clavar en su espalda a la altura del corazón.-Pero que…-La rosa no tardó mucho en teñirse de la sangre del dios. Valentina aprovecho y huyo del lugar apenas Ares sintiera que se extinguía el cosmos de su hijo revolvería el palacio.

-Buen tiro niña…-Dijo por lo bajo Mascara.

-LA AMAZONA DE PISCIS ESTA EN EL PALACIO…-Grito el dios moribundo por cosmos-NO LA DEJEN ESCAPAR.


-Maldito Phobos...-Valentina se escabullía por los pasillos mientras evitaba ser vista por los guerreros del dios Ares.- Si me descubren estaré en serios problemas... me romperán los huesos... Como mínimo.

-Busquen a la amazona de Piscis...-Ordeno uno de los guerreros-Cuando la encuentre llévenla ante el señor Ares.

-Ojala que te mueras Phobos...-Dijo la amazona antes de continuar su escape. Entro a lo que parecía una biblioteca… con cuidado se movió por ella. No le convenía ser ruidosa, para sus adentros deseaba que su armadura no produjera ningún ruido metálico que le delatara…

-¿Estas en problemas amazona?-Pregunto una voz de mujer. Valentina se puso alerta. No había sentido ningún cosmos ni veía a nadie en esa habitación, que de por si por la oscuridad y sombras que reinaban era algo difícil.-No te preocupes… hasta la próxima guerra santa somos aliadas.

-Un espectro…-Valentina no bajo la guardia, pero unos brazos la tomaron por detrás y la atrajeron hacia una de las sombras más grandes.

-Niña… quiero ayudarte deja de forcejear.-le susurro Violeta de Behemoth al oído- Mientras estemos bajo mi control en las sombras que yo controlo no seremos vistas.

-Debiste haberme dicho, del susto casi me matas.-Le recrimino Valentina. Escucharon unos pasos acercarse y ambas callaron. Dos guerreros de Ares entraron portando antorchas.

-La amazona de Piscis estuvo en esta habitación… se siente el olor a rosas.-El guerrero que sujetaba la antorcha se acercó a la ventana abierta.-Como dije estaba, debió salir por aquí…-Salto por ella y su compañero le siguió.

-Es hora de irnos…-Violeta sonrió-Te causara un par de mareos…-Comenzó a moverse entre las sombras sin soltar a la amazona, que pasaba velozmente de una sombra a la otra siguiéndole el paso a la espectro. No tardaron mucho en llegar a una de las salidas laterales. Muy bien custodiada, Valentina se colocó una rosa negra en los labios mientras hacía aparecer una roja en su mano.

-No pudo irse muy lejos de aquí… La señora Eris está segura que esta aun en el palacio.-Uno de los que parecía el jefe estaba ordenando reforzar la vigilancia en esa puerta. Luego se retiró.

-No está el dueño de casa según parece…-Murmuro Violeta…-Veamos que pueden hacer tus rosas… Si nos abres el camino podremos pasar…-La amazona y espectro comenzaron a acercarse por las sombras. Violeta, en caso que lo necesitara, estaba preparándose para realizar su "Sutura de sombra". Lo suficientemente cerca de los guardias, pero evitando ser vista por ellos, la amazona se dispuso a lanzar su técnica. Decidió mirar antes de hacerlo y descubrió a un guerrero apostado no muy lejos de ahí, observando la puerta.

-Vigilan la puerta…-La amazona le indico con la mirada al guerrero.- Si lanzo mi técnica nos descubrirá.

-Es uno de los generales sangrientos…-Violeta sonrió, ya era hora de encontrar un rival de su condición.-Encárgate de ellos… yo me desarmo al pajarraco niña.-Valentina realizo una mueca odiaba cuando le llamaban niña. Violeta desapareció entre las sombras.

-Está loca… Bueno yo también lo estoy, por aceptar esta misión… Debí ser más cuidadosa…-Se acercó a los guerreros y lanzo sus "Rosas Diabólicas Reales" acabando con los guerreros que custodiaban la puerta. Salió por ella, pero no pudo evitar mirar sobre su hombro, a fin de cuentas la espectro le había ayudado. Se quedó oculta entro los arbustos, a una buena cantidad de metros alejada del palacio. Sintió que le tocaban el hombro, volteo dispuesto a atacar a su agresor. Resulto ser la espectro, que parecía más un chico que una chica, esta le miraba seriamente.

-Era una ilusión… quiere decir que el general de Buitre está cerca.-Informo…-No era necesario esperarme, se cuidarme sola niña.

-Evitaste que me descubrieran, te debo un favor.-Le dijo a regañadientes Valentina, odiaba el tono burlón en que le decía "niña".-Sigamos…

-¿Qué hacia una amazona ahí adentro?-Pregunto Violeta, ya que estaba le sacaría algo de la información que no había podido obtener.

-Investigando.-Le respondió secamente.- ¿Vos?

-Estaba haciendo lo mismo hasta que escuche que te descubrieron.-La guerrera sonrió.- Por que mandan Athena a ser el trabajo de las mujeres a las niñas.

-Solo me descubrieron porque le lance una rosa sangrienta a Phobos.-Violeta le miro, mientras le dedicaba una gélida sonrisa.

-Bravo niña… si logras matar a un dios con una rosita, te mereces un aplauso.-le dijo socarrona.- ¿Obtuviste algo de información supongo?

-Tal vez- me robe algúnos mapas, agrego para si-… pero eso no te incumbe.

-De donde vengo a las ladronas se les corta las manos…-Dijo una voz sepulcral. El General sangriento de Buitre les miraba con una expresión sádica.

-Vete amazona… Yo me hare cargo de él-Violeta choco sus puños entre si.-Que esperas una invitación… Largo.-Valentina le dirigió una última mirada y salió corriendo del lugar. No paso mucho hasta que escucho como iniciaba el combate. No pasaron ni 5 minutos cuando escucho, y sintió, como este terminaba. Pero también sintió otra cosa un poderoso cosmos acercándose a ella. Con tantos arboles le sería difícil apuntar a menos que su enemigo descendiera. Dado que escuchaba el batir de las alas. ¿Violeta habría perdido el combate?

-Te tengo…-Dijo una voz burlona a su oído cuando quien quiera que sea la tomo y la levanto por el aire. Se abrió una especie de portal oscuro e ingresaron en él.

Inframundo.

-Valla Violeta, muy buen trabajo.-Escuchaba una voz fría felicitando a la espectro. Valentina lentamente fue abriendo los ojos, encontrándose con un cielo sin estrellas. Se incorporó, se sentía algo mareada y desorientada...

-Espero no haberle causado mucho daño a la rosa de Piscis.-Dijo Minos, tratando de aparentar seriedad. La amazona le atravesó con la mirada, si sus cándidos ojos verdes eran capaces de destilar las peores miradas de odio.-Oye… esos ojos verdes fueron hechos para miradas dulces no miradas de odio.

-Pude haberte matado idiota.-Le rugió la amazona.

-¿Lo dices por esta rosa?-El espectro le mostro la Rosa blanca que la amazona había incrustado en su pecho.-Soy un espectro del ejercito de Hades. No muero…-dejo caer la rosa al suelo para luego pisarla.

-Minos… Ella tiene razón.-Hades se acercó a ellos con paso calmo.-Ten más cuidado amazona, según las reglas si matas o hieres a uno de mis guerreros estoy en todo mi derecho de declararle la guerra a mi sobrina.

-No se volverá a repetir. -Informo fríamente Valentina de Piscis...-¿Cómo termine aquí? No creo estar muerta.

-No lo estás… Minos te trajo por medio de un portal que yo abrí-Informo Hades.-Otro de los generales, del detestable de mi sobrino, te seguía… y supongo que hay una buena razón para que lo hiciera… Algo que tiene que ver con el mapa que escondes.

-¿Cómo se enteró de él?-El dios indico con la mirada a Violeta.

-El general de Buitre pregunto por él antes de abandonar cobardemente el combate.-Violeta sonrió-Al parecer no eres tan inútil como creí…

-Tengo que informarle a Athena que estoy bien… y lo que he averiguado.-Informo la amazona.

-Ya le informamos a mi sobrina. De todo.-El dios le miró fijamente…-No tengo motivo para engañarte realmente. Permite ese mapa.

-Aunque estemos en su reino, es peligroso que lo vea aquí.-Hades lo medito un poco y le indico a la hija de su antiguo contenedor que le siguiera.

Continuara…

No me olvide de lo que acontece al santuario de Apolo, solo estoy extendiendo el suspenso mujajajjajaja….

Nota: Personajes.

Nombre: Valentina Signo: Piscis Edad: 18. Maestro: Afrodita de Piscis

Padre: Shun de Andrómeda y June de Camaleón. Lugar de entrenamiento: Santuario de Athena, Groenlandia Características físicas: Piel blanca; ojos verdes (como los del padre); cabello: rubio lacio; apariencia: de una niña frágil; Estatura: 1,80

Técnicas.

Espinas Carmesí: es una técnica que permite controlar la sangre envenenada de su propio cuerpo y la convierte en cientos de filosas agujas que dispara a la velocidad de la luz para atacar consecutivamente al enemigo.

Rosas Diabólicas Reales: En esta técnica se usa rosas rojas como un proyectil. Cuando son golpeados por las espinas de las rosas o el olor de su perfume, el objetivo sería envenenado, hasta que poco a poco perdió sus cinco sentidos y muera.

Rosas Piraña: La técnica permite enviar infinidad de rosas negras en forma de proyectiles cortantes y ráfagas de espinas contra su oponente para destruir todo lo que tocan sus espinas, que están sumamente afiladas.

Rosa Sangrienta: Se trata de una rosa de color blanco que se puede lanzar a la velocidad de la luz directo al corazón del enemigo y ésta, una vez clavada, absorbe la sangre del enemigo volviéndose paulatinamente roja, y cuando pierde totalmente su color blanco por el rojo el enemigo muere.