Destrucción y renacer: la nueva alianza, la nueva oportunidad
Casa de Campo.
La diosa caminaba por las galerías de la inmensa casa. Todo estaba en sumo silencio, ya que Ari (como le decían al hermano de Manticora) hace un buen rato dormía y eso producía un absoluto silencio últimamente. Silencio que incomodaba a la diosa. Antes estaba acostumbrada al silencio, pero desde que tenía a sus guerreros, este silencio era algo que le molestaba. Se acercó a una de las salas, donde sentía el cosmos de los guerreros, estos estaban sentados o esparcidos por toda la habitación (Pero ninguno sentado en su sillón, jamás lo hacían, por más que ella se los permitiera).
-Nadie está obligado a quedarse…-Mateo sin duda esa voz, áspera y llena de calma, era suya. Enio se quedó del lado de afuera de la habitación, sus guerreros no hablaban si le tenían en frente. Aún tenían un pasado que provocaba que sus viejas heridas quemaran cuando se producía el menor mal entendido.
-Yo no dije que quiero desertar-Ese era Tomas de Estirges- Jamás lo haría le tengo mucho aprecio a Enio.
-Aprecio no es igual a lealtad…-Le recalco Verónica de Naga
-Pues…. Para los que vivimos en la calle, aprecio significa mucho…-Miro a su hermana y Mateo. Ellos sabían a qué se refería, aunque él solo sabía que una parte mínima de la historia de Mateo de Manticora.-Tu tuviste una familia y personas que creyeran en ti… señorita universitaria. Con Elisa nos cansamos de ser echados de todos lados.-ahí estaban de nuevo… Verónica aún no era capaz de comprender a Tomas. Elisa había sido un poco más fácil para hacerle contar una parte de su historia, pero aún se mostraba hermética con los demás.
-No empiecen…-Exclamo Melisa de Banshee – No comiencen a monopolizar la conversación… Todos hemos sufrido... de nada sirve competir en quien sufrió más. Ese no es el tema.
-Yo defenderé a Enio.-Elisa de Equidna miro a sus camaradas. -Le debo mi lealtad, mi vida y la de mi hermano. Fue la única que creyó en nosotros… Y nos sacó de esa mierda de mundo.
-No eres la única…-Mateo cerró los ojos, mientras inconscientemente se acariciaba el brazo izquierdo.-Todos le debemos el volver a nacer… en menor o mayor medida.
-Mateo… tú nunca, hablas de tu pasado-Demian le miro tratando de distraer al resto. Mateo ya estaba con Enio cuando el llego, por lo tanto el sabia la historia de todos, pero ninguno sabia completamente su pasado.
-Cuando Enio me encontró… Era un drogadicto, que quería salir del infierno en el que se metió solito.-Dijo este sin rodeos, sus camaradas le miraron entre la sorpresa y la duda...- Mi madre murió durante un enfrentamiento de bandas, luego de eso… quise salir y hacerme cargo de Ariel… A fin de cuentas éramos solo nosotros dos… Y alguien tenía que cuidarlo…
-Nunca creí…-Comenzó a decir Melisa…
-¿Que fuera capaz de hacer esa estupidez? ¿Qué fuera capaz de envenenarme a mí mismo todo los días? ¿Que hubo un tiempo que Ariel y mi madre me importaban nada?-pregunto el joven. Sabía que ahora su autoridad como el líder de los devastadores estaba a punto de ser cuestionada... O mejor dicho, su comportamiento seria cuestionado.
-Nadie va a cuestionarte por tu pasado…-Darío de Silfo le sonrió. Él era mudo, por eso solo hablaba por cosmos o señas- No somos nadie para hacerlo...
-Gracias Darío.-El muchacho le sonrió.
-Yo nunca llegue a ese extremo...-Tomas se acarició la mejilla, donde poseía una cicatriz que partía de la parte inferior de su ojo derecho y bajaba hasta casi su cuello.- Pero eh de admitir que me eh metido en varias...
-Pues... jamás robe para satisfacer ese vicio...-Eso era algo que le aliviaba un poco.-Se entra fácil, pero se es difícil salir.- Tomas le dedico una mirada fiera.-Ya sé que tu robabas para comer... no es necesario que me mires así.-Estirges se cruzó de brazos, pero no dijo nada... Entre todos los demás devastadores, podría considerar Mateo un amigo.-Cuando murió mi madre sentía que algo en mi cambiaba… Creo que me llego la madurez de golpe…-El joven soltó una amarga risa- Solo que por más que lo intente por mucho tiempo, volvía a caer y levantarme… Abandone la escuela y empecé a trabajar…-El joven les miro.-Una vecina, que quería ayudarme, dijo dónde estaba asentado el lugar donde yo compraba la droga. Para que no pudiera seguir comprando.
-Que buena vecina…-Melisa sonrió.
-Pues si… el problema fue…-El guerrero se pasó una mano por el pelo. –Que ellos pensaron que había sido yo… y fueron a buscarme a la salida del trabajo.
-Si estás aquí… Quiere decir que te dejaron vivo…-Demian trato de destensar un poco el ambiente. Recordó que cuando conoció a Mateo este le dijo que no necesitaba ayuda de nadie para tener mala suerte...
-Me dejaron vivo por que Enio me salvo el cuello…-El muchacho soltó una risa mientras exclamaba un par de palabras en su lengua natal.-Por qué si era por ellos… Me mataban a golpes.
-¿Enio te salvo la vida?-Naga le miro sorprendida, no dudaba de esa acción. Solo le llamaba la atención el hecho de saberlo. Mateo asintió, mientras el recuerdo de como llego al santuario de Enio venía a su cabeza. Había vuelto a su casa luego de la golpiza acompañado por la mujer que le había salvado la vida….
"Tomo sus cosas y la de su hermano, agarro los pocos ahorros que no sabía por qué aún tenía. La diosa lo estaba esperando afuera le tendió la mano al joven que llevaba en brazos al niño. Este se la estrecho, vio como todo cambiaba de aspecto. De pronto estaban frente a una inmensa estructura de mármol blanco. Se dio vuelta para mirar el resto del lugar, un inmenso jardín de flores color rojas en diferentes matices le rodeaban. El cielo era el cielo más estrellado que había contemplado. Percibió un destello de luz roja detrás suyo, cuando se dio vuelta… Se encontró con la diosa revestida con su armadura y portando su lanza. Retrocedió asustado y tropezó; su hermano dormido, aun en brazos, exclamo una queja.
-¿Quién eres…?-Logro articular mientras protegía a su hermano abrazándolo con más fuerza y colocándose de costado.
-Soy Enio, diosa griega de la violencia…-Le informo esta.-Quiero ayudarte. Tu no debes vivir en ese lugar… mereces vivir en un lugar mejor junto a tu hermano. La violencia no es lo único en este mundo.
-Te cansaste de ser mala y ahora tratas de ser buena.-El muchacho le miró fijamente con desconfianza.
-No, yo nunca fui mala… solo me deje llevar por las palabras de los demás dioses. Quiero ayudar, la diosa Athena me dijo que del caos y la destrucción pueden salir cosas nuevas… Nuevas oportunidades, eso es lo que quiero hacer.-La diosa le miro.-Quiero darte la posibilidad de resurgir de las cenizas en las que tú mismo te convertiste. Ya encontraste un motivo: TU hermano, solo te falta una meta y ayuda para lograrla.
-¿Qué quieres que haga…?-Murmuro el joven.
-Que me ayudes a cambiar también.-le respondió la diosa con una sonrisa."
-Mateo… Tierra llamando a Mateo…-Demian aplaudió frente a él sacándolo de sus pensamientos- Te quedaste estático…
-Perdonen…-El muchacho sonrió.-Estaba recordando algunas cosas…
-No todo ese día fue malo…-Enio entro y le sonrió a sus guerreros.-Yo no les obligare a pelear… La idea de abandonar el Olimpo es esa. Que ustedes no peleen. –La diosa les miro con calma.-Ya han sufrido mucho. Melisa… tu madre te tenía como una sirvienta, para ella eras menos que una baratija.-La joven suspiro, recordar eso no le era muy grato.- Demian… a ti te apartaron de todo, dejando que te hundieras en una profunda depresión. Creyéndote culpable por tus tragedias familiares.
-Cómo olvidar que me consideraban de mala suerte.-El muchacho tomo el casco de su armadura y miro su reflejo en el.-Ahora me parece algo tan lejano…
-Jana… al igual que Melisa, fuiste víctima de tu familia… En tu caso tu padre. Recuerdo que cuando llegaste estabas muerta de miedo… Pero con ayuda de Demian y los chicos-La joven tomo la mano del mencionado-Pudiste salir de ese miedo.
-Si lo recuerdo…
-Ustedes dos.-Miro a la pareja Naga y Silfo.- Verónica siempre quiso auto superarse a sí misma… Olvidándose de vivir la vida y disfrutar realmente sus logros. Darío, tu padeciste lo que es un padre sobre protector y manipulador… siempre tenías que hacer lo que él te decía. Se olvidó que lo más importante era tu felicidad, no lo que opinaran los demás.
-Esa parte no me la sabia…-Exclamo distraído Tomas.
-Tomas… no hables… no tienes un pasado del todo bonito lleno de buenas acciones.-El joven le saco la lengua burlón, era el único que se atrevía hacer eso ante Enio. La diosa se rio, sin duda Tomas podría parecer un caso perdido, pero en el fondo era un buen chico. Y eso era lo que Enio quería, que la persona que se ocultaba bajo los escudos de frialdad que mostraba casi todo el día saliera a la luz.-Le pagabas al mundo con la misma moneda… Las personas eran crueles con vos y tu hermana, tú eras cruel con ellos.-La diosa se acercó y acaricio la cicatriz.- Solo se te olvido que si el mundo te da una cachetada… tu regálale una sonrisa para hacerle saber que su golpe no te afecta.-El joven rubio de ojos verdes sonrió.
- Tendría que apuntar ese método en la lista de consejos que no sigo.-Varios soltaron una risita. Cuando los mellizos llegaron, a duras penas eran capaces de leer, ahora devoraban los libros. Y poseían respuestas brillantes y llenas de lógica, la mayoría de las veces.
-Elisa… tu pasado es igual al de tu hermano…-La diosa le miro.-Te enojaste con el mundo, por que tus padres le abandonaron a su suerte en la calle… Pero el mundo no tenía la culpa.
-Capaz, pero las personas que nos miraban lo hacían como si fuéramos leprosos.-La joven cerró los ojos…-Pero mejor dejemos el pasado… y enfoquémonos en el presente.
-Mejor sanen las heridas del pasado… y luego preocúpense por el presente… De eso me encargo yo.-Enio se sentó sobre su sillón.-Las estrellas de la guerra están brillando con fuerza…
-Eso es malo-Mateo le miro.- ¿Sus órdenes?
-No estoy decidida…-La mujer miro a sus guerreros. Mateo estaba parado solo a unos metros de ella. Melisa de Banshee miraba distraídamente por la ventana, Verónica de Naga y Darío de Silfo estaban sentados juntos en un sillón de dos cuerpos. Los mellizos, Tomas de Estirges y Elisa de Equidna no estaban muy alejados de la chimenea apagada. Jana de Gorgona estaba en uno de los sillones de un solo cuerpo y Demian de Roc estaba parado detrás de este, aun sujetándole la mano a la joven.
-¿Qué es lo que causa su indecisión? Mi señora.-Pregunto Darío, su primer consejero.
-Ustedes.-La diosa les miro para luego cerrar los ojos-Ninguna de las dos opciones puede garantizar que nada les pase.
-Enio… Somos guerreros, tarde o temprano entraremos al campo de batalla.-Le replico Mateo, mientras miraba fijamente a su señora.
-Ya que hablaste…-La diosa le miro- ¿Pensaste lo que te eh dicho?-El guerrero bajo la mirada.
-Secretos en público es de mala educación…-Canturreo Demian.
-Ariel tiene cosmos…
-¿En serio?-Estirges le miro burlón.- ¿Sabes que no nos habíamos dado cuenta…?
-Me dejas terminar…-Mateo le miro fiero-Ariel debería de estar siendo entrenando por un caballero de la orden de Athena. No por nosotros. –Los guerreros parpadearon un par de veces.
-Cuando Ariel nació…-Enio les miro.-Las estrellas de Tauro brillaron con gran intensidad. Y eso solo sucede, cuando nace quien sea digno de portar la armadura dorada de Tauro. De uno forma u otra Ariel terminara en el santuario de Athena.-La diosa cerró los ojos- Tarde o temprano el llegara a ese lugar. Y lo que le pregunto a Mateo es: si quería llevarlo allí.
-Es peligroso.-Equidna les miro.- Ares tiene vigilado los santuarios…
-Ares, no sabe cómo somos.-Le dijo Verónica.-Tenemos eso a nuestro favor.
-Podemos aprovechar eso para llevar a Ariel al santuario…-Mateo cerró los ojos, sabía que si miraba a sus amigos no sería capaz de contener la pena que se apoderaba lentamente de él.
-¿Estás seguro que quieres hacerlo?-Demian le miro, él era capaz de leer emociones. Y podía leer el torbellino que en ese momento azotaba al jefe de los devastadores.
-Sí.
-Escuchen esto…-Enio les miro, sacando a Mateo temporalmente fuera de esa penosa situación.- Si las tropas de Ares, le causan aunque sea un mínimo rasguño a ustedes o a Ariel. Entraremos a la guerra en contra de Ares, pero no por eso estamos obligados a pelear del lado de Athena.
-Seriamos nosotros solos… Cuidándonos entre nosotros.-concluyo Silfo, la diosa asintió. Mientras no tuviera una razón real, no formaría una alianza con Athena.
-¿Cuándo le llevaras?-pregunto Melisa.
-Mañana a primera hora… ya se lo eh dicho.-Mateo salió de la habitación, dando por terminada su parte de la conversación.
-Está sufriendo y mucho.-comento con pena el devastador de Roc.
-Déjenle en paz…-La diosa le miro, Tomas estaba a punto de ir tras su amigo.-Lo que necesita es tiempo para sí mismo…-Roc le miro un tanto cansado, movió un poco las inmensas alas de su armadura de color cobrizo, no podía creer que Enio le dijera eso. Y por la expresión de Tomas de Estirges… este tampoco aceptaba de buena gana la orden.-Váyanse a dormir… mañana será un día largo.
Habitación de Mateo de Manticora.
Mateo estaba sentado sobre su cama… la verdad que no tenía sueño dudaba poder dormir esa noche. Coloco el látigo y lo coloco a un lado, se quitó la tiara de su armadura y se miró fijamente en su reflejo.
-Por primera vez… en mucho años… Temo volver a equivocarme.
La armadura se desprendió de su cuerpo y tomo la forma de una Manticora. Mateo le miro… Del lomo salían dos inmensas alas similares a las de un murciélago. El cuerpo era como un león, solo que el rostro (incompleto por que el aún mantenía la tiara consigo) era el de un hombre con melena de dicho animal. La armadura terminaba de dar su curiosa forma con una cola larga (que cuando él la llevaba puesta formaba el látigo) la punta de la cola remataba en varias púas colocadas en forma de abanico, que se transformaban en cuchillos envenenados. Que pasaban a ser recelosamente ocultados debajo de las alas, sujetos de unas trabas especiales ocultas en la espalda. Por lo cual si alguien le veía pensaría que eran parte de las ornamentaciones de la armadura...
-Espero que tú nunca sufras mis dudas…-Se acercó y coloco la tiara en su lugar. Se cambió y se dispuso a tratar de dormir… Aunque sabía que eso sería en vano.
Habitación de Melisa de Banshee.
Melisa ya estaba cambiada, pero miraba su armadura. Esta representaba a una joven que abrazaba sus piernas y parecía llorar. Sintió un ligero escalofrió subir por su espalda… ¿Cuantas veces ella había estado en esa posición? Cuando sentía que toda su vida no valía nada y solo le esperaba aguardar que la muerte se apiadara de ella y le fuera buscar. Cerró los ojos, esos pensamientos no deberían estar en su mente… ella era la devastadora de Banshee, la que usa el sufrimiento como arma. El dolor propio era su arma y ella ya sabía cómo dominarlo.
-Espero que un día… dejes de llorar y puedas convertirte en el hada de luz que siempre quisiste ser…-Se metió dentro de las frazadas. Mientras le daba la espalda a su armadura, no fue capaz de ver las lágrimas que esta derramaba.
Habitación de Tomas de Estirges.
Tomas daba vuelta por su habitación, sin duda la orden de Enio le tenía molesto. Mateo fue quien le tendió la mano por primera vez. El tenia a su hermana y recordaba lo que había sufrido cuando creyó no verla nunca más. Entendía lo que estaba pasando en ese momento el jefe de los devastadores. Miro su armadura, una especie de gárgola con alas de murciélago, con cola de león y pico largo de ave. Las estirges se alimentan de la sangre de sus víctimas… recordó. Él se había alimentado de las billeteras de sus víctimas, no pudo evitar ahogar una risa. ¿Quien diría que uno de los ladronzuelos de Venecia terminaría siendo un guerrero de una de las diosas de la guerra en la mitología griega? Antes de llegar con Enio, a penas era capaz de leer un par de frases juntas. Ahora leía con voracidad los libros que caían sobre sus manos. Entre todos esos libros, sus favoritos eran los de la mitología griega. Revisando esos libros encontró que Enio era la diosa de la guerra, mucho antes que Ares. Un momento… Si su señora era anterior a Ares… Eso quería decir que el lugar que ocupaba Ares en el Olimpo…
-Que el lugar del Olimpo… es… de Enio.-Por qué no lo había pensado antes… Salió de su habitación, llevándose por delaten al sorprendido Roc que estaba haciendo la ronda.
-¿Oye que pasa?-El guerrero comenzó a levantarse del suelo.
-Después te cuento.-Continuo corriendo.
Salón del trono.
-Diosa Enio…-Tomas entro rápidamente, cuando llego ante su diosa hinco una rodilla como muestra de respeto.- ¿Me permite una pregunta?-La diosa le miro, entre divertida y sorprendida. -¿Qué sucede?
-Estas en pijama…-La diosa rio.-Claro puedes preguntarme lo que quieras… Menos si el pijama te queda bien.
-Perdone…-Invoco su armadura, aunque sentía las mejillas arder por la vergüenza- Mi señora usted es más antigua que Ares, según la mitología.-La diosa asintió, aunque esa no era la pregunta.- ¿Por qué no es usted la diosa de la guerra violenta en el Olimpo? Si esa es una de sus funciones… Usted es la diosa de guerra violenta, el derramamiento de sangre y la destrucción de ciudades. ¿Por qué Ares tiene ese puesto y no usted?
-Burocracia…-Enio le sonrió, mientras su armadura emitió un ligero replique cuando se reincorporo y comenzó a caminar hacia su guerrero.- Podríamos llamarle así.
-¿Quieres explicarse mejor?-Pregunto el joven.
-Dime cuantos dioses que ocupan lugar en el consejo del Olimpo no son parientes directos de Zeus o Hera.
-Ninguno.
-Exacto… Yo soy hija de Forcis y Ceto. Dos dioses no muy bien vistos en el Olimpo.-La joven le dedico una fría mirada escarlata- Mi madre es la diosa de los monstruos marinos y del mar y mi padre es un dios primordial del mar… Ambos… no están en paz con los Olímpicos. Y yo y mis hermanos…-la diosa cerro los ojos- pagamos las consecuencias… Estamos obligados a permanecer debajo de ellos, por el resto de la eternidad.
-¿Tiene hermanas y hermanos?
-Casi no quedan ninguno…-La diosa cerró los ojos.-Mi hermana Medusa fue asesinada por uno de los hijos de Zeus.
-¿Medusa es su hermana?
-No nos llevábamos muy bien… pero si era mi hermana-La diosa le miro.- Equidna, Medusa, Esteno, Euriale, Dino y Pefredo eran mis hermanas.
-¿La dragona Equidna era su hermana?-El guerrero no pudo ocultar su sorpresa…-Pero en ese caso usted es…
-Una de las grayas… Pero no soy como ellas.-La joven le miro-Aunque puedo verme como una si quiero…-La diosa rio.
-No quiero saber qué aspecto tiene si toma esa forma.-Exclamo el joven, había leído que las grayas eran ancianas, muy feas. Le costaba ver a su señora como una de ellas.
-Pues… un día enójame y me presentare así ante ti.
-¿Por eso no le dejan ocupar un lugar en el Olimpo?-El joven le miro.
-Soy muy peligrosa para tenerme como una diosa de las Olímpicas. Pero no es la primera vez… que hacen algo así con otras deidades.-La diosa le sonrió.-Vete a dormir.-El joven asintió, ahora que lo pensaba, jamás le habían preguntado a su diosa por su familia… Se habían olvidado que ella también tenía familia.
-Buenas noches mi señora…
-Athena… creo que fue la única que protesto cuando nombraron a Ares como el dios de la guerra violenta.-La diosa se volvió a sentar en el trono. No era como el que tenía en su santuario, mucho menos, la sala. Pero igual era un lugar tranquilo. –Tienes otra cosa a tu favor Athena. En cuantas otras cosas me has ayudado…-La diosa cerró los ojos, tratando de meditar los actos de la diosa de la guerra justa.
Santuario de Athena, al día siguiente.
Giovanni de Tauro estaba realizando la vigilancia alrededor del santuario cuando vio venir a un joven, vestido de civil, trayendo de la mano a un niño no mayor a cinco años. Mateo miro al joven, su mirada era de un castaño intenso y transmitía una completa frialdad mientras que (en contraste) la del niño era verde y transmitía solamente calma.
-¿Tu eres Aldebarán de Tauro?-El caballero sonrió casi todos le decía Giovanni, no Aldebarán, pero asintió.
-Sí. ¿Puedo saber tu nombre y la razón por la que estás aquí? Es un lugar muy peligroso para estar con un menor.
-Me llamo Mateo de Manticora, un devastador de la diosa Enio. Él es mi hermano Ariel. La razón por la que estoy aquí… -El guerrero cerró los ojos.
-¿Tu hermano es la razón por la que estás aquí?-Aldebarán le miro sorprendido.
-Las estrellas de Tauro, estaban en posición el día en que nació mi hermano. -Aldebarán le miro sorprendido.- Al parecer el lugar de mi hermano es el santuario de Athena, no el santuario de Enio. -Gio miro al niño, sentía un poco de cosmos en el menor. Bien podría ser un poderoso guerrero si se le entrenaba.
-¿Desde cuándo están en Grecia?-El guerrero de Enio le miro no entendiendo la pregunta.
-Casi 4 años.-El caballero parpadeo, no pudo evitar estallar en risas. El hacía casi 5 años que buscaba a su sucesor EN BRASIL. Resulto ser que el niño estuvo los últimos cuatro años en Grecia.
-Perdona la risa… Es que eh buscado a tu hermano desde hace mucho tiempo-Giovanni sonrió.- Solo me causo gracia…que.
-¿Estuviera todo este tiempo en Grecia?-Giovanni asintió.
-Giovanni de Tauro, por favor preséntate ante Athena y trae a las visitas.
Salón del trono, Santuario de Athena.
-SEÑORITA ENIO…-El niño abandono los brazos de su hermano, hubiera sido una insensatez hacerle subir todas esas escaleras a pie, y fue abrazar a la diosa de la guerra violenta. Que se encontraba, junto con sus otros guerreros, al lado de Athena.
-Este debe ser el niño del que me hablaste…-Athena miro a la pequeña criaturita de cabellera castaña y ojos verdes.
-Sí lo es…-Enio, vestida con su armadura rojo sangre le miro.-Con respecto a lo que hablamos…
-Eres bienvenida a nuestro frente de combate Enio.-Athena le tendió la mano.- Ya era la hora que renacieras…y fueras lo que tú quieres ser…
-Y no lo que otros quieren que sea.-Concluyo la diosa.-Ariel-El niño le miro.-Nos tenemos que ir con Mati y los chicos…-El niño comenzó hacer puchero- ¿Puedes quedarte con Athena? Ella es una buena amiga y va a cuidarte. –El niño asintió.- Él, indico al caballero de Tauro.-Sera tu maestro ahora, no Mati. Por lo tanto hazle caso y no le des problemas. ¿Puedes hacer eso?
-Sí.
-Que buen niño.-Se produjo un destello cobrizo y Mateo estaba revestido con su armadura ahora. El niño corrió hacia donde estaba este, el joven se arrodillo y abrazo al pequeño.
-Nunca te olvides que te quiero…-Le susurro este mientras el niño le daba un tierno abrazo.
-No lo hare…-dijo el sonriente niño.- ¿Me vendrás a ver?
-Claro que si… No te preocupes por eso, vendré a verte.-El guerrero le sonrió.
-¿Vamos?-pregunto la calmada Enio.-Nos veremos luego Ari… pórtate bien. –La diosa beso la mejillita del niño y susurro unas palabras mientras le acariciaba la cabecita. Athena sonrió, Enio acababa de darle su protección al niño. Los otros se despidieron al niño, y salieron del salón del trono. Para luego desaparecer en un destello cobrizo.
-Espero que podamos llevarnos bien.-Gio le sonrió al niño, que le devolvió la sonrisa.
-Que bueno es saber que tendremos a Enio de nuestro lado.
Continuara…
Devastadores
Nombre: Mateo
Destructora (armadura): Manticora Signo: Libra
Edad: 20 País de origen: Argentina Familia: Ariel
Aspecto físico:Cabello: castaño; ojos: marrones; piel: morena; Altura: 1, 88
Nombre:Melisa
Destructora (armadura):Banshee Signo:Virgo
Edad:20 País de origen: Inglaterra
Aspecto físico:Cabello: rubio; ojos: celeste; piel: blanca; Altura: 1, 80
Nombre: Demian
Destructora (armadura): Roc Signo: Sagitario
Edad: 20 País de Origen: Grecia
Aspecto físico:Cabello: Marrón; ojos: dorados; piel: blanca; Altura: 1,86
Nombre:Jana
Destructora (armadura): Gorgona Signo:Escorpio
Edad:20
Aspecto físico:Cabello: Negro; ojos: cafés;piel: morena; Altura: 1, 79
Nombre:Darío
Destructora (armadura): Silfo Signo:Leo
Edad:25 País de Origen: Francia
Aspecto físico:Cabello: rubio;ojos: violetas; piel: blanca; Altura: 1,87
Nombre:Verónica
Destructora (armadura): Naga Signo:Aries
Edad:25 País de Origen: Francia
Aspecto físico:Cabello: Marrón; ojos: negros; piel: morena; Altura: 1,88
Nombre:Tomas
Destructora (armadura): Estirges Signo: Géminis
Edad:18 País de Origen: Italia Familia: Elisa de Equidna (Hermana)
Aspecto físico: cabelló: Rubio; ojos: verdes; piel: blanca; Altura: 1,79
Nombre:Elisa
Destructora (armadura): Equidna Signo: Géminis
Edad:18 País de Origen: Italia Familia: Tomas de Estirges (Hermano)
Aspecto físico: cabelló: Rubio; ojos: verdes; piel: blanca; Altura: 1,77
