Los aprendices de la Isla Kanon.
Se removió en su cama, le llega el olor a comida, no paso mucho hasta que su estómago emitió un gruñido informándole del apetito imperioso. Miro hacia la cama que estaba en frente de la suya, vacía. Adel había madrugado aparentemente. Se levantó y se dirigió al baño luego de lavarse la cara se miró en el reflejo del espejo. Un joven de 16 años, de ojos verdes y cabello azul corto, le devolvía la mirada. Salió de la habitación y se dirigió al modesto comedor. Adel se encontraba desayunando, le vio morder una tostada untada con mermelada.
-Estuviste gritando anoche.-Le informo el recién llegado, con unas notorias ojeras.
-¿Que grite?-El otro dejo de comer y miro a su gemelo.
-Por favor… no le hagan daño a mi hermano.-Repitió lo que había escuchado durante gran parte de la noche-De no ser que desde que somos pequeños gritas eso… Ya le hubiera avisado a la maestra, aparte de que ella ya lo sabe. Tienes que dejar de soñar con el pasado.
-Dia… me es difícil… Cierro los ojos y recuerdo a esos sujetos.-Adel cerró los ojos mientras evitaba cruzar la mirada con su gemelo.-Diadelfos… ¿Sabes algo de la maestra?-Su hermano menor negó con la cabeza- Es extraño… nunca se ausenta tanto tiempo… y cuando lo hace avisa cuales son las razones…
-Debe estar ocupada en el santuario.-Diadelfos, segundo aprendiz de Géminis, miro a su gemelo mientras se servía una taza de café.-Sabes que hay temporadas que tiene que estar por un mes en el santuario Adelphos.
-Si… pero no sé, se siente extraño. Normalmente siento que esta… pero ahora…
-No la sientes… a mí me pasa lo mismo-Diadelfos miro a su gemelo fijamente a los ojos, esos ojos verdes idénticos a los suyos.-Si le hubiera pasado algo a la maestra Kira lo sabríamos.
-Tienes razón… Seguramente un día aparecerá y nos relatara lo que ha sucedido en el santuario.-Adel sonrió con calma.- Me gustaría conocer ese lugar.
-Ella dijo que nos llevaría cuando estuviéramos listos.-Su hermano le miro, él también lo sabía.-Siempre me eh preguntado cómo serán las Doce casas…
-Y yo como es todo el santuario.-Adelphos sonrió. Ambos deseaban conocer ese lugar durante toda su vida, o prácticamente desde los cuatro años, solo conocían la Isla Kanon. –Me pregunto si las estrellas se verán tan bien como ella lo dice.
-¿Por qué iría a mentirnos?
-Nunca dije que nos mintiera Dia… Pero es claro que nos oculta muchas cosas.
-Eso no lo niego… Pero ya sabes sus razones. También como lo sé yo.
-No quiere que eso que llama la discordia de Géminis… nos afecte.-Adelphos soltó un suspiro. Había tenido una charla con su maestra hace unos años. Ella le había dicho que tenía una buena razón para no entrenarlos en el santuario. Y esa razón, era lo que pasaba cuando dos gemelos entrenaban para una sola armadura. Recordaba que esta, algo lastimada por un combate reciente fuera de la Isla, le miró fijamente con esos curiosos ojos de dos colores. "Mi tío, el anterior caballero de Géminis, encerró a mi padre en Cabo Sunion (una horrenda prisión que queda bajo el agua cuando sube la marea) sucedió algo que no viene al caso contarte… Pero como paso con ellos, ha pasado con TODOS los guardianes varones de Géminis que entrenaron en el santuario. Hay incluso casos en que un gemelo utilizo técnicas psíquicas para manipular a su hermano menor, o mayor en raros casos, para que este asesinara a miembros de la orden dorado o al mismísimo patriarca. Por eso no les entreno en el santuario… Quiero que entrenen alejados de todas las discordias que se pueden generar en ese lugar. No quiero el mismo final para ustedes… quiero que rompan ese maldición que carga la armadura de Géminis." Jamás le había contado eso a Diadelfos… bueno le había contado una pequeña parte (no le dijo lo de la manipulación por medio de una técnica psíquica no quería que su hermano menor pensara que le haría lo mismo.)
-Vamos a entrenar.-Diadelfos término de desayunar y salió de la cabaña. Adelphos le siguió.
Volcán principal de la Isla Kanon.
Adelphos por medio de la telequinesis había formado varias esferas de lava y se las arrojaba a su gemelo que utilizaba su cosmos y telequinesis para desviarlas. Pasaron gran parte del día entrenando en el volcán. Adelphos no pudo evitar sonreír cuando recordó, la primera vez que su maestra les permitió entrar a la cámara donde se hallaba el magma. Recordaba que él y Diadelfos se tomaban con fuerza de las manos, por miedo a ese lugar en el que a cada paso hacia más calor. ¿Cuánto tendrían? 8 o 9 años cuando les empezó a entrenar en ese lugar. Hasta el momento solo habían entrenado fuera del volcán y había sido solamente entrenamiento físico. Su maestra quería asegurarse que manejaran las técnicas de combate cuerpo a cuerpo, obviamente con el cosmos ya despierto, antes de enseñarles el uso de las técnicas más avanzadas.
-Nada mal Adel… Trata de lanzarlas con más fuerza y velocidad.-Le alentó Diadelfos. Solo para darle el gusto a su hermano lanzo de ah varias juntas. Luego le toco cambiar de lugar. Algo que siempre le sorprendió era la capacidad de Dia de controlar el magma y la lava. La maestra había dicho que este era un talento innato, por parte del segundo gemelo. El esperaba un día ser capaz de tener el nivel de Diadelfos en el manejo de esas técnicas. Sacando esta pequeña diferencia los cosmos y talentos de los jóvenes eran iguales. Aunque claro esta cada uno tenía sus mañas.
A él le encantaba la temporada de primavera-verano en Kanon… por que las estrellas eran mucho más visibles y el viento arrastraba el olor de las pocas flores que en la isla crecían. A su hermano en cambio le gustaba el otoño y ver cambiar las hojas y las bellas puestas de sol que se hacían presentes en invierno.
Diadelfos era más calmado, solía tener un pensamiento más pasivo (pero no por eso era menos inteligente que su gemelo) y siempre parecía conformarse con lo que le tocara y no solía hacer berrinches. Siempre fue el más calmo y pasivo de los dos. Aunque cuando quería podría ser un verdadero demonio. Y él y su maestra lo sabían… había sucedido una vez que habían ido a comprar suministros al pueblo. Eran pequeños, si su maestra lo sabía sin duda había aparentado no sospechar nada. Unos chicos mayores a él (que solamente constaba con 6 años y el nivel básico de un aprendiz) le fueron a quitar la jugosa manzana encáramela que su maestra había tenido la cortesía de comprarle. Cuando Diadelfos vio que estos chicos tomaban a su gemelo del cuello de la remera y le sacaban la manzana, su carácter calmo parecía nunca haber existido. A pesar de ser mucho más bajo que ellos, el niño les dio una paliza digna de un adulto o de un aprendiz más entrenado. Recordaba que se había quedado estupefacto ante la actitud de su gemelo y más sorprendido aun cuando este se dio vuelta para devolverle su manzana. La mirada verde del niño de nuevo transmitía una calma y serenidad total. Incluso le sonrió mientras los chicos huían de ahí.
-Paremos un poco…. Vamos a tomar agua.-Pidió Adelphos… su hermano se emocionaba cuando entrenaban con lava, y la verdad no quería terminar algo quemado… Aunque sabía que Dia no dudaría en parar el combate y sanarle. Al fin de cuentas era lava no fuego con lo que estaban entrenando. Los jóvenes abandonaron la cámara dentro del volcán y corrieron hacia uno de los arroyos que no estaban lejos del campamento… porque eso era donde estaban un campamento de entrenamiento, solo que eran ellos dos solos y su maestra (por el momento) quienes se hallaban ahí. Por alguna curiosa razón, su maestra había abandonado el lugar en plena noche y a los pocos días lo hicieron los demás. Algo malo debería de estar pasando para que el patriarca, al que aún no tenía el honor de conocer, mandara a llamar a los miembros de todas las órdenes.
Que no vivieran en el santuario no les hacía ignorantes, sabían cómo era todo en ese lugar. Las reglas del santuario y las leyes de Athena. Sabían la división por elites u órdenes, su maestra se había asegurado que lo supieran todo. Les había enseñado las constelaciones la geografía de los países (aunque nunca les había llevado a esos lugares), claro está… a veces por practica les hacía abrir portales dimensionales en distintos puntos del mundo. Aunque no solían quedarse a "inspeccionar" el lugar… Kira era muy estricta con eso. Lo importante era que supieran abrir los portales a diversas partes del mundo, no que conocieran el lugar… Ya lo harían cuando obtuvieran la armadura o como ella pensaba… sus discípulos aprovechaban para escaparse cuando estaba en el santuario. Pero los jóvenes no tenían esa picardía que poseía ella y su hermana (Que a la primera que Saga no les miraba, abrían un portal dimensional a cualquier lado del mundo) Ellos eran más inocentes y respetuosos de las reglas. Jamás infligieron ninguna mientras entrenan en la isla. Llegaron al arroyo, Diadelfos se quitó las protecciones de aprendiz, el lazo de cuero que le mantenía la "remera" amoldada a la cintura y se arrojó al arroyo…
-¿Vienes Adel…?- Su gemelo le imito y también se lanzó al agua. Que fresca que estaba, era una delicia el agua para su cuerpo acalorado… No paso mucho hasta que empezaron con los típicos juegos en el agua. No dejaban de ser adolescentes a fin de cuentas.-Ya para…-Diadelfos, salió del agua y tomo sus cosas.
-Oye…
-¿Mmm?
-¿Cómo crees que nos quedara la armadura?-Pregunto Adelphos mientras nadaba hacia la orilla-La maestra dijo que estamos casi listos.
-Pues… cuando tengas la armadura puesta te diré como nos queda.-Diadelfos sonrió, su gemelo le devolvió la sonrisa. Dia no tenía mucho interés en ganar la armadura de Géminis, tanto Adelphos como su maestra Kira lo sabían. El gemelo menor se conformaba con ver bien a su hermano.
-Pues yo te diré a ti como te queda…-Adelphos tomo su remera y las protecciones.-Volvamos, busquemos ropa seca y sigamos entrenando.-Diadelfos asintió y comenzaron a volver a la cabaña. Sus días eran así… calmados nadie les apuraba, nadie les molestaba y nadie les separaría. Dado que eran gemelos… y no podrían ser gemelos si no se tenían el uno al otro.
Palacio del terror.
-Jazmín… Jazmín.-La amazona comenzó a abrir lentamente los ojos, su cuerpo estaba sumamente lastimado. Era un dolor agobiante, cada célula de su cuerpo gritaba de dolor.
-Maestro… Afrodita…-La joven trato de buscar al ex caballero de Piscis. No podía moverse el menor temblor de sus músculos patrocinaba un dolor torturante.
-¿Quién es esa…?-Escucho la voz de otro hombre.
-Es la hija menor de Shaka-Informo Afrodita.
-¿SHAKA TUVO UNA HIJA?-La palabras fueron seguidas por la risa de tres hombres.-No era que con Daiitoku ya estaba cumplido su deber de hombre.
-Kanon, Milo, Aioria ya basta. Se burlaran de Shaka cuando salgamos de aquí, si es que salimos-Acoto una voz que le sonó ligeramente familiar.-Por cierto pimpollo... ¿cómo te sientes?
-Señor Ángelo...-La joven sonrió, a pesar del dolor, solo él le decía pimpollo claro esta para molestarle.-Los chicos se alegraran de saber que está vivo...
-¿Los chicos? ¿Qué ha sucedido en el santuario?-Pregunto Mascara entusiasmado. La joven como pudo, a pesar del dolor, se sentó contra la pared.
-Andrea está a cargo de Marcos, hasta que Death Angel aparezca-La chica cerro los ojos sus pulmones se sentían pesados.
-¿Que hay con Miah?- Jazmín soltó una pequeña risa.
-Pues... se cargó a un dios y sigue viva... Al parecer venció por que ataco primero...-La chica trato de localizar a Milo, pero estaba muy lejos para verle, por lo cual se tenía que conformar con oírle.
-¿Kira y Kiara?
-La primera desaparecida... en un viaje dimensional, al parecer está en el pasado.-La chica miro a Kanon.-Kiara está en el santuario submarino... Tengo entendido que ella es Anfitrite.-Kanon cerró los ojos, era algo que no sabía por qué temía.
-¿Helena?
-Con Kira, Héctor y Lucían. Dándose un paseíto por el pasado.-La joven sentía el cuerpo sumamente débil.
-Déjenla descansar…-Pidió Afrodita-Se nota que viene de una pelea.
Torre del palacio.
Solteiros trato de liberar sus manos, las pesadas cadenas que le tenían aferrado a la pared de la torre le privaban cada movimiento. Levanto la vista, había una pequeña ventana, donde seguramente se filtraran la luz del sol cuando fuera de día. Sonrió, si el sol le llegaba a tocar tenía la posibilidad de recuperar energías y que su armadura se reconstruyera alimentada por la energía solar. No entendía por qué razón aún seguía vivo, estaba seguro que Ares le mataría a la primera que tuviera oportunidad.
-No pueden matarte-La voz de una joven le saco de sus pensamientos. Dirigió su mirada hacia la puerta, no había nadie ahí-Hay muchas formas de entrar a una torre.-El joven levanto la vista, sentada sobre una viga había una chica de cabellera rubia y armadura cobriza.-No pueden matarte… dado que eres el digno candidato para que Zeus te use de contenedor.
-¿Quién eres?
-Soy Banshee… una guerrera de la diosa Enio.-La joven dio un brinco y cayo delicadamente frente a él.-No puedo sacarte ahora, pero sí puedo decirte que no te pasara nada. Ellos no pueden matarte.-La chica le miro por última vez antes de desaparecer en un destello cobrizo.
-Banshee…-Repitió el joven, estaba seguro que ese era el nombre de la armadura.
Salón del trono, Palacio del terror.
-¿Te sientes cómodo Paris?-El joven no replico, llevaba una cadena en el cuello y las manos atadas en la espalda.-Tu padre era más conversador.
-Al parecer… el chico salió callado.-comento burlón Phobos.-Tiene unos lindos ojos…-El dios tomo el rostro de Paris con una de sus manos para hacerle levantar la mirada, no paso mucho hasta que luego de eso le abofeteo-No se mira de esa forma a tus amos.
-Yo no soy esclavo ni sirviente de nadie.-EL chico miro fijamente a Phobos, esos ojos verdes destilaban una arrogancia y desprecio que irritaban al dios.
-Pues… te aviso, que cuando esta guerra termine-Ares se levantó del trono y comenzó a caminar por el salón-Tú serás mi sirviente personal, al igual que tu padre...
-Deja de soñar Ares…-El muchacho le miro burlón-No ganaras esta guerra… volverás a perder.
-Al igual que tu padre solo dices idioteces.-El dios le miro burlón y un tanto sádico.- Tengo de mi lado a varias deidades… Athena solo tiene a los idiotas de Artemisa y Apolo. Están ellos solos contra todo mi ejército.-Paris no pudo evitar estallar en risas ¿Artemisa y Apolo solamente? Sin duda Ares estaba muy mal informado.
-¿Que están gracioso?-Phobos miro iracundo al joven, su risa era molesta para él.
-Pues… que solo nos basta con ellos dos para vencerte… Solamente eso…-mintió el joven, no iba a decirle en realidad cuantos eran los dioses que peleaban del lado de Athena-Apolo es el dios de los profetas, cada paso que des lo sabrán. Por eso no pudiste tomar Delfos… Apolo te vigila y organiza sus tropas mucho antes que a ti se te ocurra el ataque.-Sonrió burlón, las deidades parecían enojarse cada vez más para su deleite. Ahora les cobraría las humillaciones de las últimas horas.
-Muchacho… cuando le corte la cabeza a Athena… me asegurare que estés en primera fila para verlo…-Ares abandono la habitación, sabía que si seguía escuchando al joven le asesinaría y ya no podría divertirse a costas suyas, Phobos le siguió.
-Ares… será tu cabeza la que ruede por el suelo… No la de Athena.-Dijo muy creyente de sus palabras Paris de Lira.
Notas:
Nombre: Adelphos.
Signo: Géminis
Edad: 16
Armadura:aprendiz de Géminis.
Nacionalidad:Griego.
Características físicas: Cabello: Azul corto; Ojos: Verdes; Piel: bronceada; Altura: 1,79
Lugar de entrenamiento: Isla Kanon
Maestra: Kira de Géminis.
Nombre: Diadelfos.
Signo: Géminis
Edad: 16
Armadura: aprendiz de Géminis.
Nacionalidad: Griego.
Características físicas: Cabello: Azul corto; Ojos: Verdes; Piel: bronceada; Altura: 1,79
Lugar de entrenamiento: Isla Kanon
Maestra: Kira de Géminis.
Significado de los nombres:
Diadelfos
Es un término que proviene de dios, formado como genitivo de Zeus, y adelfos, "hermano". Es "el hermano de Júpiter". Su significado se acerca al de nombres como Adelfo y Filadelfo. Metafóricamente se relaciona con el "hombre celestial", de alta condición, el que está sobre los humanos. Tiene la fuerza y el poder que le otorgan los dioses y conoce la verdad de las cosas.
Adelphos
Significa hermanos o amor fraternal.
