La vuelta de las estaciones (parte I): oculta y perdida.

Siglo IV.

-TERRA-La joven corría apresurada por el bosque. La guerrera apareció volando a su lado-TOMA…-le arrojo su báculo impregnado de su benévolo cosmos- TERRA HUYE…-ordeno la joven de cabellera castaña y ojos verdes.- AQUA… USA TU TECNICA DEFENSIVA…-otra joven apareció a mitad de camino interponiéndose entre la perseguida y los perseguidores…

-CORTINA DE LLUVIA…-Un escudo de agua se interpuso… pero no fue del todo útil contra los tres dioses.

-Terra me escuchas…-llamo la deidad por cosmos.

-Sí, mi señora.

-Terra mantén el balance de la naturaleza… ve al antiguo escondite y quédate ahí… Los sellos no son eternos… cuando me libere iré a buscarte… lo prometo.

-Mi señora yo…

-No quiero ni peros ni dudas, confió en ti. Terra de Naturaleza.

La guerrera estuvo varios días, merodeando el olimpo, esperando a hallar el momento preciso para llevarse las tres vasijas. Con ayuda de la diosa Deméter, la joven hurto las tres vasijas con sellos del temible Ares. En una de esas vasijas estaba aprisionada el alma de una mortal, en la otra había una ninfa y en la tercera estaba ella… su señora. Ares le había acusado de traidora al ayudar a Athena en la guerra santa. Terra de Naturaleza se dirigió a un templo oculto… entro a una sala especial y coloco las tres vasijas en ella. Se sentó en posición de loto (aun vistiendo su elementary) sujeto con ambas manos al báculo, que coloco en posición horizontal, y cerró los ojos dispuesta a meditar hasta que llegara el día que esos sellos se rompieran y su diosa pudiera reclamar su arma. Ella mantendría el balance del mundo transfiriendo su cosmos al báculo, para mantener el poder que su diosa impregno en él, fuerte… Para que las estaciones siguieran su curso… Hasta que su señora despertara y trajera consigo devuelta la verdadera primavera.

Siglo XX

-Esas dos son fieras...-Saga miraba un entrenamiento entre las amazonas de Géminis y Leo. Ninguna le daba oportunidad a la otra estaban muy parejas.-Supongo que Kira no está usando su clarividencia...

-Si lo hace, dado que es algo natural de ella, no es un poder.-Informo el tranquilo Héctor.-Lo que pasa que Helena es muy rápida... ser clarividente y predecir los movimientos no ayuda si no superas la velocidad de tu contrincante.-los demás miraron al joven con ropas de entrenamiento. El debería de saber las mañas de combate de sus camaradas.

-En otras palabras…-Camus le miro-Solo se puede vencer a Kira si eres más rápido que ella.-Héctor asintió.- Pues Helena por momentos parece estar a punto de asestarle el golpe.

-Helena tiene que a cada momento intensificar su velocidad…y llevar a Kira al límite de la suya.-informo Héctor.- Cuando lo logre obligara a Kira a usar sus técnicas y no a evadir los ataques solamente… pasara de la defensa al ataque.

-¿Estás seguro?-Héctor les miro, estaba seguro de lo que decía. Como había predicho Héctor, cuando Helena supero la velocidad de su contrincante, asestándole una buena patada en las costillas bajas, por lo cual Kira se vio obliga a usar su telequinesis. Ahora el ataque físico de Helena se desviaba contra su voluntad… o se hacían más lentos.

-Ya empezamos a hacer trampa-Helena sonrió con burla, Kira tenía que reconocer que Helena era más rápida, lo había reconocido varias veces.

-Vamos Helena… sabes muy bien que siempre uso la telequinesis en los combates-Kira le sonrió con burla-Sabes mi forma de pelear y yo se la tuya… ¿Qué te parece si dejamos de jugar?

-Me parece una excelente idea… PLASMA RELAMPAGO…-Helena lanzo su ataque, que fue detenido sin problema por la "muralla de la fortuna" de la Géminis. Fueron al encuentro una de la otra, entrelazándose en un veloz combate de intercambio de golpes.

-Aioria…-Kanon le miro-Tengo que reconocer que tienes una excelente guerrera como hija.

-Lo mismo se puede admirar de la tuya…-Kira evadió un puñetazo de Helena y le asesto un gancho izquierdo a su oponente en el mentón, arrojándole a la distancia. Helena realizando un hábil movimiento en el aire cayó con gracia quedando parada y limpiándose la sangre del labio.

En otro lugar del santuario.

Kiki estaba muy aburrido, su maestro estaba con el patriarca, por lo cual prefirió investigar unas antiguas ruinas. Las había encontrado hace unas semanas atrás, ocultas en un campo de flores. Pero con el entrenamiento de su maestro aún no había podido ir a husmear en ellas. Se dirigió a un sector de columnas derribas que privaban el acceso a unas escaleras subterráneas. Siendo el de contextura pequeña paso sin problema por la abertura dejada.

Saco una pequeña linternita que le había regalado Milo una vez que le llevo de acampamento. Camino un trecho largo por las escaleras de mármol… Si esas escaleras no eran de piedra común, eran de mármol blanco… miro las paredes, estaban cubiertas de madre selva. Era curioso ¿Esas plantas no necesitaban luz para crecer? Siguió bajando, el olor a flores se intensificaba a cada paso. Cuando llego al final de la escalera miro hacia arriba, no se notaba la salida… Tenía dos opciones: seguir inspeccionando o volver buscar a su maestro convérselo y volver a ese lugar.

La segunda opción era imposible, por lo tanto siguió inspeccionando el lugar. Mirando las columnas recubiertas de madreselva. Llego a una bifurcación de caminos… decidió hacerle una pequeña marca en la entrada al camino que iba a tomar una por el cual había venido…

-Que es ese cosmos…-el niño siguió avanzando siguiendo el bondadoso cosmos que parecía venir de una habitación al final del inmenso pasillo. Corrió la cortina hecha por las flores y se halló frente a un inmenso cuarto… Al final de este había una estatua de un ángel y tres vasijas. Cuando comenzó a acercarse se dio cuenta que no era una estatua sino una joven con armadura blanca con adornos en bronce.

-No tengas miedo…-el niño abrió bien grande los ojos-No te hare daño… Hace tiempo que no percibo un cosmos que no sea el mío… Por la fuerza del tuyo, haz de ser un niño…

-¿Estas meditando? ¿Quién eres?-pregunto el curioso niño… era claro que esa joven, que parecía dormida, meditaba como el señor Shaka.

-Sí, pero mi meditación no es para alcanzar el nirvana o para almacenar mi poder para cuando sea necesario.-informo la joven sin cambiar la expresión serena de su rostro, su voz era suave como una brisa de primavera.-Mi nombre es Terra.

-¿Terra? Qué bonito nombre… ¿Qué eres?

-Soy una guardiana elemental, burdamente considerada un ángel de Perséfone.

-¿Perséfone?

-Sí, ella es mi diosa… Fue sellada por el dios Ares luego, de que ayudáramos a Athena en la última guerra santa que tuvieron los señores de la guerra. Yo estoy esperando que el sello pierda su fuerza y mi señora pueda liberarse.

-¿Pero esa guerra santa no fue hace mucho tiempo?

-Sí, yo soy una ninfa… por eso el tiempo no me ha afectado y eh podido mantenerme en mi deber.

-¿Y cuál es?

-Sostener el balance de las estaciones hasta que mi señora se libere…-informo la ninfa tranquila.- ¿Es de día o de noche?

-De día…-informo Kiki.

-Hace tanto que no veo el sol, que ya eh olvidado como es…

-¿Cuándo termina tu meditación?-pregunto el niño-Si quieres puedes acompañarme… y mirar el cielo… El sol esta hermoso.

-Aunque la propuesta es tentadora, me veo obliga a negarla… Tengo que meditar y sostener el balance de las estaciones, y esto lo logro por medio de mi meditación y mi cosmos…

-Ah… que pena.-dijo el apenado Kiki.

-Prometo que cuando termine mi meditación, miraremos un amanecer, juntos…-informo la joven-Algún día.

-¿Puedo venir a visitarte? A si se cuando terminas tu meditación…

-Claro…-la voz sonó jovial, los breves momentos en los que llevaban hablando- tener alguien con quien hablar será un alivio… rompería mi aburrida rutina de eterna meditación… Solo hazme un favor.

-¿Cuál?-pregunto el niño un tanto temeroso.

-Aunque sé que estoy en tierras de la diosa Athena, no puedo dejar que ella sepa que estoy aquí.-Informo con una voz triste la joven-Nadie puede saberlo, la idea de meditar en este lugar fue que el cosmos de Athena ocultara el mío… Para que nadie pudiera encontrar las vasijas donde está mi señora y mis dos amigas…

Kiki miro atento los tres jarrones, estos poseían un papel que sellaba las tapas. Ahora entendía que hacia ahí esa chica. ¿Quién buscaría a la reina del infierno en unas ruinas del santuario de Athena?

-¿No puedes romper los sellos?

-Me temo que no… eso alteraría el curso de las cosas… y no puedo hacerlo. Por cierto: ¿Cómo te llamas?

-Kiki, soy el aprendiz de Aries.

-Un futuro caballero dorado, un placer y espero que tengas éxitos… portes con honor y lealtad, hacia tu diosa, esa armadura.-Kiki sonrió, Terra le estaba cayendo simpática. Aunque parecía no tener intensión de moverse. Le estaba agradando hablar con ella.

Sector de Montañas, Santuario de Athena.

Mu buscaba a su escurridizo discípulo, se le había vuelto a escapar de los entrenamientos. Hablando con Héctor, se enteró que Kiki se mostraba estricto con ellos con respecto a los entrenamientos. Dado que era el caballero más joven solía dar el ejemplo a los más chicos que le veían como una especie de ídolo o ejemplo a seguir. No podía creer que se tratara de su Kiki, ese niño que cuando podía se saltaba los entrenamientos. Corriendo y teletransportandoce por ese lugar pudo ver a una joven recargada contra una piedra parecía agotada. Le llamo la atención verle ahí, se suponía que las personas comunes no podían entrar al santuario. Se acercó a ella con recelo podría ser una trampa. La joven llevaba puesta una gabardina negra larga, pantalones de tela negros ajustados, botas del mismo color similares a las usadas para montar que le llegaban hasta las rodillas y una camisa blanca, algo percudida por el paso del tiempo... Miro atentamente el rostro de la joven, parecía estar haciendo un gran esfuerzo por algo. Su cabello negro y ligeramente ondulado le tapaba un poco los ojos, estaba de rodillas junto a la piedra, con los brazos apoyados y la cabeza apoyados en ella. El caballero se le acercó un poco más sus ojos estaban cerrados, pero tenían marcas de ojeras, su piel era pálida a pesar de estar bronceada, sus labios estaban agrietados por la falta de agua. Mu se arrodillo con cuidado junto a ella.

-Despierta…-le sacudió suavemente el hombro.

-Por favor, aléjate…-suplico la joven con una voz agotada-No podré contenerme si estas tan cerca… ya no podré contenerlo.-dijo en un hilo de voz.

-¿Ya no podrás contener qué?-le pregunto Mu un tanto preocupado, en eso noto la empuñadura de plata debajo de la gabardina.

-El frenesí… ya no podré contener el deseo de sangre… Aléjate. Por favor…-volvió a repetir se notaba que estaba haciendo un gran esfuerzo.

-¿Quién eres?

-Alguien que perdió su camino…-respondió la joven, mientras cerraba con más fuerza sus ojos.-Aléjate… no es prudente que te acerques a mi…-Mu la tomo en brazos, esa joven estaba delirando seguramente. Pudo ver la empuñadura de la espada, parecía de estilo griego… las antiguas espadas griegas- Bájame… déjame sola caballero de Athena.-suplico la joven.-Déjame sola, yo ya estoy perdida, me destruí a mí misma.-Mu se sorprendió, la joven tenía los ojos cerrados y parecía muy débil.

-No puedo dejarte en estas condiciones…-se tele transportó, al mismo tiempo sintió un cosmos poderoso emanar de la joven, un cosmos que delataba confusión.

Arroyo del santuario.

Para sorpresa de Mu, aparecieron a una gran distancia de las Doce casas… estaban en uno de los arroyos, depositó a la joven con cuidado contra una rocas y fue por un poco de agua.

-Soy una desconocida…-la chica seguía igual con los ojos cerrados, haciendo un gran esfuerzo para detener eso que llamo frenesí.- ¿Por qué me ayudas?-Mu volvió con un poco de agua que manipulaba con su telequinesis y se la dio de beber.

-Está débil, no sería un caballero si te dejara sola en ese lugar.-le informo mientras le colocaba su capa encima con cuidado.- ¿Quién eres? Tu cosmos no es el de un guerrero…

-Ya no sé quién soy…-dijo la joven como respuesta.-Salí de mi camino y me eh perdido.

-¿Qué camino?

-El que me obligaba a ser una marioneta más de él-respondió la joven, parecía que en cualquier momento perdía el conocimiento.

-¿Cómo te llamas?

-Enio…-dijo la débil joven para luego mirarle con intensos ojos escarlatas- Enio… ese es mi nombre.

-La primera diosa de la guerra…-Mu de Aries le miro.- ¿Cómo es que una diosa esta así?

-Athena quiso hacerme un bien: quito la venda de mis ojos y corto los hilos que me volvían una marioneta…-la joven cerro los ojos- Ya no soy nada… estoy perdida… ya no se en que confiar ni en quien creer.-soltó un suspiro, Mu le miro parecía realmente perdida, eso habían mostrado sus ojos un alma perdida.

-Si no te pierdes… no encuentras el camino.-le dijo Mu.

-Pues deja que me siga perdiendo para que pueda encontrar mi camino.-la chica le miro y le tendió de regreso su capa-Tengo mi tapado de gabardina…-la joven sonrió apenas- No le digas a Athena que me viste… si se entera de ello…-La joven como pudo se paró y miro a Mu de nuevo.-Dile que aún recuerdo sus últimas palabras… que eso es lo que me mantiene en pie y me hace buscar mi camino…-la joven comenzó a caminar alejándose de Aries.-No te me acerques, el frenesí de sangre y guerra cada vez me es más difícil de controlar… Y no quiero destruir el santuario de ella.-Mu le miro irse, tomo su capa y regreso a Aries por medio de la tele transportación.

Casa de Aries, esa misma noche.

Mu revisaba unos libros… No había rastro de Enio en el último milenio. ¿Cuánto más debería retroceder para hallarle? Esa diosa le había perturbado, algo le decía que ese cuerpo con el que le había visto no era una reencarnación.

-Maestro Mu…-Kiki se le acerco vestido con su pijama.-Son las 3 de la mañana… ¿Qué hace despierto?-Mu miro el reloj era cierto, ya pasaban de las tres.

-Mañana hablaremos sobre tu desaparición del entrenamiento.-le informo su maestro.-Vete a dormir ahora me acuesto también…-Mu volvió la vista al pergamino que leía, uno viejo que databa del siglo IV, por alguna razón lo había tomado. Aunque no sabía decir cuál era esa razón.

"La diosa Athena perdono la vida a la diosa de la destrucción y la guerra violenta, Enio, que había sido traicionada por su propio aliado el dios Ares. Antes que Athena se retirara en compañía de los caballeros de Tauro, Virgo y Acuario y las amazonas de Leo y Piscis… les dedico un par de palabras a la diosa de la destrucción:

-Tú no eres mala Enio, solo estas perdida.-le informo nuestra sabia señora, la diosa le replicó que ella no estaba perdida a lo que nuestra señora respondió- Si lo estás, dejas que Ares te utilice como si de un esclavo te trataras.

No seas lo que los demás quieren que seas, se lo que tú quieres ser. La destrucción no solo trae caos, también representa el comienzo… La posibilidad de comenzar de nuevo. Algo de vio de suceder en Enio, dado que pude apreciar la duda en sus ojos- Enio… si tienes alas úsalas para volar… no dependas de las palabras de otros. Demuéstrale a los dioses y al mundo que tú, eres capaz de ayudar al renacer de los hombres…"

Doy fe que las palabras de nuestra benévola señora han quitado la venda de los ojos de Enio y han roto las cadenas que la sometían a los caprichos del violento Ares."

-Eres la diosa de la destrucción…-Aries cerro los ojos-Pero Athena le ha dado otro significado a tu deber… Eso desestabilizo tu psiquis… por eso no sabes qué hacer con vos misma. Te perdiste en tus dudas… será mejor que le informe a Athena que estas cerca del santuario en ese estado eres presa fácil para Ares… Si Athena te ha perdonado, no debes de ser una mala persona… Incluso hacías un esfuerzo para no sucumbir al frenesí y atacarme… ¿Hace cuánto que contienes ese deseo?

Continuara.

Nota:

Madreselva.

La madreselva es una planta perteneciente a la especie de las caprifoliáceas y oriunda de América del Norte o zonas mediterráneas según especies. La estación más propicia para la floración de los ejemplares de esta planta es desde bien entrada la primavera hasta mediados de verano, por lo que su plantación deberá de realizarse preferiblemente en los meses de otoño.