El comienzo de los caminos.
-mmm… ¿Porque tanto movimiento si Ares dijo que reencarnaría? Se supone que debería estar casi abandonado o con las guardias mínimas…-el joven, de mirada verde como el pasto, observo atentamente el lugar desde uno de los tejados. Vestía una corta túnica de estilo griego que le llegaba a las rodillas, sandalias marrones con alas y en la cabeza llevaba una corona de laureles hecha en oro.- Hora de curiosear por aquí…-dijo el sonriente Hermes dios del comercio, los heraldos, los ladrones y los atletas.
Interior del palacio.
Kira abrió una pequeña puerta y entro en ella, debería de aguardar ahí unos momentos para luego salir de ese lugar.
Entrar, sospechosamente, había sido demasiado fácil. Ahora estaba lo difícil, todos los guardias presentes estaban alertas y buscaban a alguien. Helena y los demás sonrieron… al parecer Kira había logrado hacer una de las suyas.
-No debemos separarnos…-informo Afrodita, los jóvenes asintieron- es muy peligroso hacerlo.
-Si Kira esta libre, eso quiere decir que sabe que venimos…-informo el tranquilo Héctor con arco en mano. Los demás asintieron, tenía razón, pero no podían dejarle todo el trabajo a Kira. Más aun ignorando el estado en que esta se hallara.
Salón del trono.
Hikari de Lechuza golpeo a Desuellamente al saber las razones por la que la amazona había escapado.
-¡Eres idiota…! Ahora entiendo por qué razón el señor Ares me coloco a cargo.-Miro atentamente a Augusto de Desuellamente-además perdiste un ojo de la forma más patética posible… ve, búscala y tráela ante mi presencia… La clarividente no debe abandonar el palacio.
Hermes escondido tras un pilar escucho esa orden… ¿Clarividente? ¿Para que quisieran las tropas de Ares una clarividente? Frunció el entrecejo, algo no estaba bien en ese palacio. El siendo un dios, sin duda localizaría a la clarividente antes que ellos. Le dio un pequeño golpe a su corona de laureles, regalo de la diosa Nike, mientras la llevara puesta obtendría siempre la victoria y encontrar a una joven clarividente sería un chiste para él... Trágicamente, casi 27 años más adelante, no la llevaría consigo cuando fue convocado por Zeus y tomado prisionero por Ares. No lo haría porque sabía que si algo sucedía y esa corona en manos equivocadas sería muy peligrosa.
Pasillos del palacio.
Afrodita y Dohko estaban de acuerdo en algo, no era la primera vez que invadían territorio enemigo. Se movían con cautela, como si hubieran sido entrenados para ello. Afrodita y Dohko le seguían los pasos a los jóvenes, mientras todo siguiera así podrían encontrar a Kira. Entraron a un corredor que se hallaba por completo vacío, comenzaron a caminar sin bajar la guardia y atentos a las puertas que aquí se hallaban.
-¿Que hacen caballeros y amazona por aquí?-dijo una alegre voz, para luego el dios Hermes se hiciera presente ante ellos.- Ellos están en estado de sitio, es peligroso andar por estos pasillos.
-¿Quién eres?-pregunto helena poniéndose en guardia al igual que los demás.
-Soy Hermes, dios del comercio bella señorita.-se presentó el sonriente dios, para luego cambiar su semblante a uno completamente serio- Sé que Athena no atacaría el santuario de un dios que no puede defenderse… ¿Qué hacen aquí?-el dios del comercio les miro atentamente, sabía que su hermanastra jamás haría un ataque a traición como Ares.
-Buscamos a mi prima.-dijo Héctor mientras colocaba una flecha en su arco por si las dudas…-Un guerrero de Ares le rapto…-si el dios le daba razones le dispararía la flecha, sabía muy bien que su flecha impactaría en el dios no importara que hiciera este para esquivarla. Sus flechas siempre eran certeras.
-mmm…-Hermes se mordió un momento el labio... Si ellos están aquí buscando a una camarada y los guerreros sangrientos buscaban a alguien.- ¿Por curiosidad es la clarividente que andan buscando?
-Se los dije, se escapó.-comento la sonriente Helena.
-Pues… la loca, que está a cargo, acaba de mandar al tuerto. Con cosmos fuerte, tras ella.
-¿Qué tuerto?-preguntaron todos al unisonó. Ellos no conocían a ningún tuerto.
-Uno que se llama… Desuella no sé qué.-dijo el dios mucha importancia no le había dado al nombre.
-Desuellamentes.-dijo Afrodita, el dios asintió.
-No sé qué tramara Ares, pero es claro que no es nada bueno y como a mí me gusta este planeta… pues… -el dios les miro atentamente- ¿Qué les parece una alianza momentánea?-pregunto cordialmente el dios.
-Por que aceptar una alianza del dios de las mentiras-pregunto Héctor mientras miraba fijo al dios, no le habia caido en gracia que el dios le coqueteara a su esposa...-Puedes estar engañándonos…-el dios miro fijamente al joven, quería leer su cosmos, era tan distinto al de un humano normal era…
-Vaya… Un mestizo…-exclamo jovial el dios- Hace tiempo que no veía uno…-comento el sonriente dios, ante la cara de duda de los guerreros- Pueden creer en mi palabra, por que eh participado siempre del lado de Athena en sus guerras contra Ares.-informo el dios, estaba diciendo la verdad- un caballero de su orden y yo, nos encargábamos de "recolectar" información para ella…
-Entonces si eres un aliado…-Dohko le miro atentamente ¿Qué haces aquí?
-Curiosidad… Estaba volando y vi mucho movimiento y quería saber a qué venía.-informo mientras se encogía de hombros.-Vamos a buscar a su camarada…-dijo al fin el dios.
Habitación alejada.
Kira se mantenía en la habitación a oscuras, se había escondido detrás de lo que suponía sería un escritorio. En vano intentaba sacarse la pulsera, extrañaba a Keira… Quería escucharle decir algo que a ella se le escapara y le diera la solución para ese dilema. Se llevó la mano a la cabeza, lo que fuera que hubiera hecho Desuellamentes para anular a Keira le había dejado un gran dolor de cabeza. Cerró los ojos un momento… a su mente venia la imagen de un hombre de unos 24 años, que vestía una túnica griega hasta las rodillas, tenía los ojos y el cabello de un verde vivo que parecía el color de la hierba y sandalias aladas. Abrió los ojos… ¿Enemigo o amigo? ¿Quién era esa persona…?
Corredor.
-Dios Hermes… ¿Cree que pueda adelantarse?-Pregunto cordialmente Afrodita-usted es un dios y tengo entendido que algunos dioses con su cuerpo Inmortal pueden hacerse invisibles al ojo humano.
-Correcto… Pelirroja y de ojos de dos colores. Creo que puedo recordar eso.-dijo el dios sonriente antes de desaparecer. Los caballeros siguieron caminando por el corredor. Todo estaba medianamente bien hasta que sintieron algo que… trágicamente, les previno de la presencia de Desuellamentes a destiempo.
-RECUERDO SINIESTRO…-uno de los cuatro afectados no logro bloquear su psiquis para defenderse del ataque…
Ilusión.
-Papi ¿Tu armadura se llama Mufasa?-Pregunto la pequeña niña, cuyo cabello no decidía si era marrón o rojizo. Caminaba de la mano de un hombre que no aparentaba más de 30. Aioria miro a su hija un tanto sorprendido y divertido ante la pregunta.
-¿A qué viene esa pregunta?-sin duda su hija preguntaba las cosas más hilarantes. La infante, de no más de 5 años, le miro como si la pregunta de su padre fuera la más absurda que había oído.
-Tu dijiste que tu armadura representa al león que está en las estrellas-El adulto asiente.- ¿Mufasa no está vigilando a Simba desde las estrellas?-Al oír esto, el caballero se detiene y mira a su pequeña hija. Con que por ahí venia la cosa.
-Un día de estos matare a tu tío por regalarte películas de Disney. –Murmuro por lo bajo, encima que las canciones eran un tanto agotadoras. La chiquilla siempre terminaba preguntando sobre esta cosa y la otra. Casi estalla en risas cuando recordó que, la pequeña, le dijo al caballero de Ballena que era muy malo por comerse a Pinocho- No Helena… Mi armadura representa al León de Nemea.
-¿Entonces no se llama Mufasa?-pregunto la chiquilla con tristes ojos verdes.
-Aioros… juro que te matare por esto…-volvió a murmurar por lo bajo- Si quieres entre nosotros le llamaremos Mufasa… pero solo cuando estas con migo, nada de decirlo frente a los demás.
-SIII-La niña comenzó a dar saltitos… Se dio vuelta, su padre no festejaba ni reía, su expresión era seria.- ¿Papi?-Algo en su padre le preocupaba… Miraba el entorno con suma frialdad como si buscara algo… o alguien.
-Helena… quédate cerca mío-ordeno su padre mientras intensificaba el agarre de la mano de la niña. Esta sentía la estática que parecía emanar de su padre, con seis años, sabía muy bien lo que era el cosmos de su progenitor manifestándose.
-Papi... ¿qué pasa...?-Su padre tenso la mandíbula para luego tomar a la niña en brazos y comenzar a correr velozmente. La niña no podía ver nada, pero sabía que su padre no actuaba asi por nada... tendría casi seis años, pero no era tonta... Su padre escapaba de algo o de alguien.
Unas boleadoras se trabaron en los pies de Aioria, quien cayó al suelo y dejo caer a su hija. Se destrabo rápidamente e invoco su armadura que acudió inmediatamente. Helena se escondió detrás de su progenitor... Tenía miedo, el viento le traía una advertencia.
-Leo, Aioria...-dijo una burlona voz...-Un hombre se hizo presente... Tenía el cabello rubio y los ojos azules fríos. Vestía una armadura negra y roja.-Soy Maxiliano de Drow...-Detrás del hombre se aparecieron más guerreros con el mismo tipo de armadura.
-¡YA BASTA!
Fin de la ilusión.
Helena estaba de rodillas en el suelo, su respiración era agitada. Sea lo que fuera ese recuerdo, sin duda no era para nada grato.
-¿La leoncita tiene miedo…?-pregunto Augusto de Desuellamentes burlón. No podía ver como continuaba el recuerdo. Pero sabía que recuerdo era... Uno muy importante que decidiría el futuro de muchos.
-Púdrete…-le gruño la joven.
-Ustedes vayan por Kira…-ordeno Héctor, cuando termino de decir esas palabras habían sido rodeados-O mejor dicho… yo me encargo de Desuellamente y ustedes del resto…-los otros tres asintieron.
-Esto estará muy divertido…-dijo el ahora tuerto general.- No los maten, los usaremos de carnada para atrapar a la niña.
Puerto de Athenas.
Enio caminaba mirando la nada misma, la luna brillaba intensamente en el firmamento nocturno. Debajo de su gabardina negra había una espada de empuñadura de plata. Miro uno de los inmensos cargueros y sonrió. Otro aire le haría bien, estar lejos de Europa y Grecia le haría muy bien… Podría ir a tierra neutral y dejar libre a sus pensamientos… Decidir qué rumbo tomar, ahora estando en Grecia no podía hacer nada. Era una muñeca desarticulada… Era un títere sin hilos que dominaran sus movimientos. Su mente desde el siglo IV era un torbellino de confusiones… Destrucción y renacer, guerra y vida… ¿Qué era ella realmente? Una diosa nacida para la destrucción y la muerte… o una diosa primordial que nació para la guerra y el renacer de los hombres…
-Soy más antigua que Ares y Athena… yo soy la primera guerra… Soy todo y a la vez nada…-cerro los ojos. Volvió a mirar el inmenso carguero y sonrió con pena.
Sala del timón.
-Buenas noches capitán…-el hombre de unos cincuenta años se dio vuelta encontrándose con una atractiva joven de cabellera negra y ojos brillantes como rubíes.- ¿A dónde va este barco?
-Porto alegre, Brasil.-La chica le arrojo algo al hombre, que atajo en el aire el objeto.
-Ahí tiene… No molestare ni nada… Ni siquiera se enterara que estoy aquí.-Informo para luego comenzar a irse.- habrá más de lo mismo cuando lleguemos a Brasil.-El hombre abrió la pequeña bolsita de cuero, diamantes puros y rubíes en el mismo estado…
-Santa María…-dijo el hombre. "Habrá lo mismo una vez lleguemos a Brasil"- Este será mi último viaje…-dijo el hombre mientras escondía las preciosas piedras en su ropa.
Habitación alejada.
Lágrimas de dolor caían de los ojos de Kira, a cada momento en dolor de cabeza era más agonizante… Si seguía así no sabe cuánto más lograría resistir al dolor… Su cuerpo estaba cansado… Necesitaba descansar cuanto antes.
Killarney, Condado de Kerry, Irlanda.
-Auch…-Kanon levanto la vista del diario que leía al escuchar la queja.-La panza de mami no es un balón niñas…-dijo Alice en un tono alegre.
-¿Te patearon?
-Y de lo lindo…-dijo la chica mientras soltaba una pequeña risa. – No sé qué les estará pasando, nunca patean tanto… al parecer saben algo que ignoro…-Kanon se levantó del lugar donde estaba sentado y se puso de cuclillas junto a su esposa. Coloco una de sus manos sobre la sobresaliente pancita. Realmente se estaban moviendo… y como nunca antes.
-Si así se mueven ahora… no me quiero ni imaginar cuando nazcan…-comento, sonriente. Ella le acaricio la cabeza y paso sus suaves manos por el rostro del gemelo.
-No veo la hora de que eso pase…-informo con una bella sonrisa-No veo la hora de conocerlas y tenerlas en mis brazos…
Palacio del terror.
-PLASMA RELAMPAGO…-el último ataque de Helena abrió una abertura en la pared, aparte de eliminar a una buena cantidad de enemigos.-POR AQUÍ…- Los cuatro miembros de la orden dorada abandonaron el pasillo y salieron al patio. Ahora sería más fácil pelear.
-Nada mal para ser el más pacífico de tu orden.-comento el burlón Augusto cuando Héctor bloqueo uno de sus puños- Me pregunto si abra un temible lobo debajo de la piel del cordero…
-No te gustaría saberlo…-le informo para luego meterle un puñetazo en el mentón y alejarlo de él.- te lo aseguro…
Habitación alejada.
La chica se corrió velozmente bloqueando los movimientos de la persona que había entrado como un fantasma.
-Calma… soy un aliado…
-¿Quién eres?-pregunto sin soltarle el agarre, con o sin cosmos seguía teniendo su propia fuerza.
-Me llamo Hermes…-Kira tuvo una visión… y soltó al dios.
-Disculpe por lo de privarle de sus movimientos…
-Muñeca si hubiera querido me hubiera soltado… Tus camaradas…
-Ya se no es necesario que me diga…-dijo mientras comenzaba a salir de la habitación, seguida del sorprendido dios, que se volvió a acomodar la corona de laureles dorados y le siguió.
Continuara.
