Legado y despedida.

Adelphos y Diadelfo, los gemelos discípulos de Kira, no paraban de dar vueltas por el laberinto en el que Saga los tenía prisioneros. Por decisión y pedido de su maestra.

-¿Por qué nos lanzó a este lugar…?-Adelphos no parecía muy alegre… estaba desesperado quería ir ayudar a su maestra. Sentía como el cosmos de la mujer que les había criado desaparecía lentamente. Diadelfo estaba callado, su hermano ya hacía mucho berrinche por los dos. La única forma de poder ir a ayudar a su maestra era rompiendo la ilusión. Era eso, una ilusión muy poderosa y estaban prisioneros de ella.

-No podemos salir a menos que rompamos esta ilusión.-Comento el muy calmado joven… Miro las gemas verdes de su hermano mayor- Tenemos que concentrar nuestro cosmos para salir de aquí.

-¡Está luchando contra una diosa…! Y aún sigue con su estupidez de seguir entrenándonos…-Adelphos se sentía desesperar. Tenían 15 años… estaban con Kira desde los 4, para ellos la amazona era como... Como una hermana mayor o mejor dicho como una madre. Cuando ella los encontró llorando, luego de que el pueblo donde habían nacido fuera arrasado por guerreros con armaduras negras y rojas, se hiso cargo de los niños y se dedicó a darles el amor que necesitaban.

-Lo tenemos que intentar… Además este no es el cosmos de la maestra-Informo Diadelfo, ese no era el cosmos de Kira era uno muy distinto, uno que jamás habían sentido... Como Kira jamás los había sacado de Kanon por lo cual el cosmos extraño, como el del patriarca, le era por completo ajeno...- ¿Listo?

Su hermano asintió, rompería la ilusión de cualquier forma. Comenzaron a elevar sus cosmos que poseían un curioso color ocre claro… Poco a poco este fue tornando dorado. Era el momento de despertar el 7 sentido… Era momento de superar la última prueba impuesta. El deseo por querer ayudar a su maestra, fue lo que termino de generar un aumento excesivo de su cosmos, lo que provoco una distorsión en el ambiente de sombras mostrándole la salida. Los jóvenes aprendices la tomaron. Al salir, del laberinto, se encontraron con la vista de varias escaleras que conducían hacia arriba.


Miraron el lugar siendo sorprendidos por el paisaje que veían por primera vez. Templos de mármol blanco y sinfines de escaleras que comunicaban entre ellos. Pasando lo que parecía ser la casa de mayor tamaño, se encontraba la gran estatua de la diosa Athena.

-Esto… es…-Comenzó el sorprendido Adelphos, mientras volteaba para mirar el signo grabado en la entrada.

-El santuario… nos envió al santuario…-Diadelfo cayó de rodillas, mientras sus ojos se anegaban de lágrimas… Su maestra no quería que intervinieran, jamás había sido su intención colocarles una prueba en ese momento-Ella nos envió aquí… para que no interviniéramos… -Adelphos se arrodillo junto a su hermano y le abrazo mientras lagrimas traicioneras abandonaban sus ojos.- ¿Cómo pudo hacernos esto…? -Diadelfo abrazo a su hermano mientras ocultaba su rostro en el hombro de él.

-¿Que fue eso…?-Los hermanos se reincorporaron con los ojos llenos de lágrimas. El cosmos de la diosa Eris se había extinguido-¡LO LOGRO…! ¡MATO A ESA BRUJA!…-Los jóvenes sintieron un peso menos… Pero no había rastros del cosmos de la amazona…-Ella… no…-Adelphos sentía que el alma lentamente abandonaba su cuerpo y que su corazón era desgarrado en pequeñas partes.


Lo que aconteció después fue solo cosa de pocos segundos… Un destello dorado se produjo, parecía caer del cielo, pasado el primer micro segundo, los jóvenes sintieron el muy débil cosmos de su maestra dentro de la casa. Los jóvenes entraron corriendo

Kira estaba con una rodilla en el suelo, estaba desangrándose… Ya comenzaba a formarse un charco alrededor suyo. El casco de Géminis, apoyado en el suelo, comenzó a ser rodeado por la sangre de la amazona.

-MAESTRA…-El primero en llegar fue Adelphos… Intento ayudar a su maestra a ponerse de pie… esta solo dio un par de pasos antes de caer al suelo. Diadelfo se adelantó y evito que la cabeza de esta se golpeara contra el frio mármol. Se arrodillo, mientras miraba el agotado rostro de su maestra. Quien a pesar de la pérdida de sangre y la palidez que anunciaba lo peor, les sonrió a los jóvenes…

-No lloren…-La joven como pudo trato de limpiar las lágrimas de Adelphos. Ya ni poder levantar la mano podía… Su discípulo se la estrecho con fuerza…

-Maestra…-Diadelfos estaba llorando… Sus lágrimas saladas caían sobre el rostro de la abatida amazona. Esta les miro, aun sus ojos delataban el deseo de seguir viviendo, era lo único que parecía transmitir lo que pasaba por la mente de la guerrera. EL joven abrazo con más fuerza el cuerpo de la amazona moribunda. La armadura de Géminis estaba destrozada: del peto no quedaba nada, mucho menos las hombreras, los guanteletes estaban fisurados y parcialmente destruidos.

-No lloren…-La amazona les sonrió…- Solo me hacen sentir mal verles llorar, quiero que vivan todo el tiempo que yo no podré vivir, no repriman sus risas… rían cuanto quieran… No importa los que los otros piensen… Sean unidos…-Adelphos tomo con más fuerza la mano de su maestra… Las lágrimas tenían el paso abierto por sus ojos, no dejaban de caer…- No dejen que nadie los separe…- tomo las manos de los jóvenes y las junto, la amazona cerró los ojos-que Géminis no les separe… -Dijo con su último aliento, mientas embozaba una calma sonrisa…

-MAESTRA…-El corazón de la amazona dejo de latir. Su alma inmortal acababa de abandonar su cuerpo físico. Los jóvenes comenzaron a llorar… su maestra ya no despertaría. Escucharon un golpeteo el caballero Sagitario, la amazona de Leo y el caballero de Virgo. Llegaron acompañados del patriarca y la diosa Athena en persona. Héctor se acercó a los jóvenes.

-La mejor forma de honrar a su maestra no es llorándola… - cerró los ojos ¿Cuantos más tendrían que morir?-Sino que es demostrándole que no han olvidado lo que les ha enseñado.

Cementerio de los Héroes. Santuario de Athena

Los caballeros y amazonas de la orden dorada, que aun vivían, estaban reunidos. Presenciando el entierro de la que esperaban fuera la última muerte, aunque sabían que ese deseo seria en vano. Los aprendices de Kira volvieron a la casa de Géminis, donde tendrían que vivir a partir de ahora.

Nadie dijo nada durante el camino, nadie había tratado antes con los jóvenes. Kira les entreno en Kanon, lejos de las discordias del santuario. Lejos de todo lo que podría provocar lo que ella llamaba "la discordia de géminis".

Palacio del terror.

-Kanon….-Ares se presentó ante el ex caballero cautivo.-Te traigo una bonita noticia…-Sonrió con burla, mientras el hombre le atravesaba con la mirada.-Tu hija, Kira de Géminis, está muerta -Amplio su sonrisa- murió como toda una amazona de Athena-El dios estallo en risas mientras abandonaba la habitación.-Alégrate por ello, además me fue de mucha ayuda. Mato a la zorra de Eris...

-Kira…-Kanon sentía que el corazón se le encogía. Kira no pudo haber muerto, es una mentira de él… eso dijo para sí mientras cerraba con fuerza los ojos. Los demás guardaron silencio. Paris soltó un pequeño y ahogado lamento. Mientras sus ojos se anegaban de lágrimas. Comenzó a llorar no pidiendo contener su angustia, Jazmín le abrazo. No sabía cómo reconfortar a su amigo… Algo les decía que las palabras, de Ares, eran trágicamente ciertas.

Casa de Géminis.

Adelphos miraba sin mirar la biblioteca de la casa de Géminis, ya había pasado un día de la muerte de su maestra. Muchos de los libros parecían, y eran realmente, viejos. Títulos que habían pertenecido a los anteriores moradores de la casa, los que habían ido llenando esa biblioteca con el paso de los años. Había un libro que parecía completamente fuera de lugar. Estaba encuadernado con un color rojo intenso y poseía en su lomo letras impresas en dorado. Se acercó a este y le tomo: El Mago de Oz.

Saco el libro del estante, apenas lo hizo varios sobres cayeron de entre sus hojas. El joven se arrodillo para tomarlas. Su hermano y el caballero de Sagitario, que se había quedado con ellos para hacerles un poco de compañía (y de paso vigilar que nada malo les sucediera) se acercaron. Adelphos miro los sobres sellados con un botón de cera, que traía grabado el símbolo de géminis, los tomo en sus manos: uno era más grande (de color madera) tenía grabado un par de puntos, los sobres tenían escritos los nombre de sus respectivos destinatarios: Saga, Papa, Kiara, Athena, Daiitoku, Diadelfos y ¡ADELPHOS!

Abrió apresuradamente el sobre encontrándose con una carta escrita con la clara letra de su maestra. De sus ojos comenzaron a caer lágrimas anticipadas:

Adelphos:

Si estás leyendo estas líneas… es claro que eh muerto en mi combate con Eris o que estas de metiche y husmeas en mis cosas (sinceramente deseo que sea esto segundo. Aunque sé, que es imposible). Estas líneas no son mi nota de despedida, yo siempre estaré con ustedes. Por lo tanto no tengo que despedirme de nadie.

Solo la escribo para que sepas que no importa lo que pase, tú NUNCA estarás solo. Sé que Héctor de Sagitario esta con ustedes, si sé que también está tu hermano (mirándote con cara de perro mojado) en este momento (si te eh visto llorar como niña mientras lees esta carta) –El joven sonrió y se ruborizo un poco… Su maestra no perdía su actitud sátira incluso sabiendo que iba a morir.- Te eh hecho sonreír… por lo que veo aún el joven alegre que eh entrenado, y criado, todos estos años. Está vivo, debajo de toda esa tristeza que te embarga.

Adel… no dejes que Géminis destruya la bella relación que tienes con tu hermano, haz como Pólux y Castor que comparten la inmortalidad. Si ellos pueden compartir la inmortalidad ¿Por qué no pueden hacerlo ustedes? Pero no compartan la inmortalidad, según eh oído es monótona y aburrida, compartan el montón de oro retorcido en que deje convertida la armadura de Géminis.

Adelphos no pudo evitar estallar en risas. Su maestra no cambiaba nada, se la imaginaba riendo mientras escribía esas cartas. Mientras escribía sus cartas de despedida. A fin de cuentas eso era la carta, solo que disfrazada-

No te rías tan alto. Sé más disimulado, Dia y Héctor, te miran como si hubieras perdido un tornillo.

El joven miro a sus acompañantes, su maestra tenía razón, le miraban como si fuera un loco. Se sonrojo bastante, ante esas miradas

Sigue poniéndote rojo, parecerás un tomate.

Quería darles una pequeña idea a ti y a tu hermano… ¿Qué tal si viven un año en el santuario? Y se turnan por mes… ¿o que tal por estación? A tu hermano le gusta el invierno en Kanon… y a ti el verano cuando las estrellas son más visibles desde el punto más alto del cráter del volcán. Solo una pequeña sugerencia… Como también a tu hermano le gusta ver cómo, en otoño, los arboles cambiar de color (y el santuario está rodeado de bosques) y tu disfrutas de las brisas primaverales y en el santuario hay muchos lugares donde la sientes correr que tal si… ¿Cuándo es la temporada Otoño-invierno tu hermano está en la isla Kanon y en el santuario (dado que es verano en el santuario, si en Kanon es invierno)? De esa forma tú puedes disfrutar, todo el año, de las dos estaciones que más te gustan y tu hermano puede ver los arboles cambiar su follaje y ver caer las hojas todo el tiempo que quiere.

El joven suspiro… su maestra, incluso sabiendo que iba a morir, quería asegurarse que ellos pudieran compartir la armadura. Como ella lo había hecho con su gemela.-

Ya sé que te estoy aburriendo… y no me vengas a decirme que no es útil, ni viable, no podré oírte jaja. (Llevo haciendo eso, con mi hermana, por más de 10 años, por eso no me vengas con cuentos. Te recuerdo que estaré muerta jaja)

Ya yendo al grano, no dejes que el mundo te separe de tu hermano, él debe estar siempre junto a ti. Él será tu aliado, el único que siempre te escuchara como nadie más lo hará.

Si llegas a sentir un día fuertes jaquecas en la zona del lóbulo frontal... ¡VE CORRIENDO A DECIRLE A ATHENA O AL PAYASO CON TUNICA DE TURNO! Si me refiero al patriarca, haz me un favor, no intentes matarlo como tus antecesores y no le digas que le llamo payaso de turno.

Bueno… creo que es todo lo que puedo decirte ahora… nada más y nada menos… Nos vemos cuando los tiempos sean buenos.

Te quiere.

Kira de Géminis.

PD: Me gustaría realmente verte vestir por primera vez mi armadura.

PD2: Nunca te separes de tu hermano.

El joven sonrió con pena... su maestra se había asegurado que la tristeza que le invadía menguara en ese momento. Ella lo había dicho siempre estaría con él y su hermano. Le tendió su carta al caballero, que le miraba algo receloso. Este al ver lo que se trataba se la devolvió... Si estaba destinada para el joven. Él, Héctor, no tenía necesidad de leerla. Tomo la carta destinada a su gemelo y se la tendió. Diadelfos tomo la carta con manos temblorosas... Realmente no quería saber que decía esa carta... No se sentía listo, para leer la carta de despedida de su maestra. Ante una mirada, de Adelphos, abrió la carta y comenzó a leerla.

Diadelfos.

Ante todo Dia, tu hermano no perdió ningún tornillo. Solo le hice reír con lo que escribí en su carta.

El adolescente parpadeo, sorprendido, un par de veces. No esperaba ese comienzo.

Mucho no tengo para decirte... lo que te tenía que decir te lo eh dicho hace mucho tiempo, desde el momento que tú y tu hermano tuvieron la desgracia de caer bajo mi tutela.

¿Desgracia? Si ser criados por ella, para el joven, había sido lo mejor que le paso en la vida.

Dia lo único que lamento es que no podre verles vestir por primera vez la armadura de Géminis... Dicen que es una emoción incomparable, ver a tu discípulo obtener el "premio" por su esfuerzo.

La hoja tenía una pequeña mancha, supuso que a su maestra se le había escapado una lágrima al escribir esa oración.

Solo me quedan un par de palabras para decirte. Espero que las tomes en cuenta:

NUNCA DEJES SOLO A ADEL...

Siempre estén juntos, no serían gemelos si no estuvieran juntos... Nacieron juntos y juntos tienen que estar. Tu deber, primordial, será velar por tu hermano cuando esté o no este portando la armadura. Aunque nunca quiera admitirlo ese es el papel del segundo Géminis, velar por su hermano y brillar a la par de este.

Ya le eh dejado un par de sugerencias al llorón de Adel (si, sé que estuvo llorando como niña mientras leía la carta).

¿Te acuerdas cuando tú y Adel se pelearon? ¿Que se desearon la muerte mutuamente? ¿Recuerdas cómo te sentiste cuando, por medio de una ilusión, te hice creer que mate a Adel?

Supongo que lo recuerdas, luego de eso nunca más volvieron a pelear entre ustedes...

Dia, se feliz con tu hermano, es la única persona que sabrá entenderte. Por más afecto o cariño, que puedan llegar a tenerte los demás hacia ti, jamás serán capaces de entenderte como lo hará tu gemelo. Valora la piedad que han tenido los dioses con ustedes, al permitirles nacer gemelos.

Sigue siendo la excelente persona que has sido hasta el momento. Cuida de tu hermano como siempre. Compartan Géminis, sigan entrenando (POR QUE EL GRUÑON DE MI TIO, NO LES DEJARA TOMAR MI LUGAR TAN FACILMENTE), sigan viviendo... Rían y vivan lo que yo no podre reír. Permíteme decirte unas últimas cosas:

Ignora lo que dirán algunos... No por ser el segundo guardián, legitimo, de Géminis serás la sombra de tu hermano y poseerás maldad en tu corazón. Eso es una completa mentira.

Cuando te sientas sin rumbo, ven hablarme... aunque no pueda responderte, libremente, seguro que encontrare la forma de hacerte llegar mi respuesta (supongo, que para ello, sobornare al espectro que custodie Cositos en ese momento jaja)

El muchacho ahogo una risa, su maestra y sus ocurrencias

Como le dije a tu hermano... siempre estaré con ustedes aunque no puedan verme. NUNCA LES DEJARE SOLOS, SIEMPRE LOS CUIDARE.

El afecto y cariño que les tengo a ambos no puede ser roto por la muerte. Mi fe, en ustedes, supera todo los límites establecidos por la muerte.

Cuiden a Athena... es lo único que les pediré fuera de los típicos pedidos...

Cuídense entre ustedes, jamás se suelten la mano.

Como el primer día que les vi, tomados de la mano, Adel estaba decidido en no dejarte morir... Sus gritos fueron lo que me alertaron en ese momento, no me arrepiento y jamás lo hare de haberles rescatado de esa casa en ruinas... Ustedes se convirtieron en una nueva razón para pelear esta guerra santa... Para que ustedes tengan un futuro... para que puedan vivir, es que eh hecho ese sacrificio...

Sabía mi destino, y a pesar de ello, tome mi decisión. Ustedes tienen que seguir viviendo, tienen que proteger lo que aman hasta las últimas consecuencias. Sean más listos que su maestra, no se mueran a los 26... (Si, lo sé eso, no está bien decirlo) vivan la vida chicos y cuiden todo lo que eh protegido... Esa es mi última orden.

Bueno… creo que es todo lo que puedo decirte ahora… nada más y nada menos… Nos vemos cuando los tiempos sean buenos. -El joven sonrió, su maestra solía siempre decir lo mismo.

Te quiere.

Kira de Géminis.

PD: Cuida de tu hermano, estate atento de las jaquecas que pueda llegar a tener (darte cuenta a tiempo de estas pueden prevenir una tragedia), y cuida a Athena... Sé un buen muchacho y un gran caballero.

El joven suspiro... ¿Por qué tanta necesidad de estar atento a las jaquecas de Adephos? Su maestra siempre le preguntaba si le dolía la cabeza. Pero jamás les había dicho, la razón, por la cual eran esas preguntas. ¿Darse cuenta, de las jaquecas, podría prevenir una tragedia...? ¿Qué tragedia podría prevenirse por un simple dolor de cabeza?

Sintió que colocaban una mano sobre su hombro, volteo esperando hallarse con el caballero de Sagitario. Grande fue su sorpresa, cuando se encontró con un joven rubio de profunda mirada celeste.

-¿Cómo te sientes muchacho?-pregunto con una voz calma y hetera.

-Eh estado en mejores situaciones...-Dijo con voz apagada, el sujeto miro a su hermano gemelo.

-Me cuesta creer que ya no este...-comento Adelphos- ¿Tú quién eres? Esa armadura es dorada al igual que la de ella...-Comento, Dia volteo a mirar a su interlocutor. Era cierto vestía una bella armadura dorada. Eso lo colocaba en un orden superior al de ellos. Era un caballero dorado. Pero jamás sabrían, cual era, a menos que se presentara. Dado que jamás habían estado antes en el santuario. Desde sus tiernos 4 años, habían conocido solamente la Isla Kanon.

-Soy Daiitoku de Virgo, guardián de la sexta casa.-informo el calmado rubio.

-¿Daiitoku?-Adelphos reviso los nombres de la cartas.-Esto es para ti... te lo dejo mi maestra.-El caballero abrió los ojos algo sorprendido, para luego tomar la carta. A diferencia de los jóvenes su pulso no tembló cuando la abrió... Pero un par de lágrimas abandonaron sus ojos cuando una flor de loto, seca, cayó al suelo... El caballero de Virgo se arrodillo y la tomo... ¿Hace cuánto Kira guardaba esa flor? Él se la había regalado, el día que se conocieron...

El primer día que Kira puso un pie en el santuario. Luego de estar, casi 11 años, en la Isla Kanon. Miro la flor y luego comenzó a leer la carta.

Daiitoku.

¿Recuerdas el día que me regalaste esa flor? Seguramente no... O tal vez sí. Siento pena que ya no podremos hablar, tú siempre fuiste una buena compañía. Siempre calmo y con las palabras exactas para decir. No te pediré que no llores mi muerte, sé que eres lo suficientemente fuerte para no hacerlo. Te pediré que cuides de mis discípulos, por favor... que nada malo le pase a esos jóvenes. Eh dedicado casi la mitad de mi vida en entrenarlos y asegurarme que sean unidos.

Daii, sin duda lamento no poder besarte de nuevo. Aun me acuerdo cuando me robaste ese beso.-El caballero sonrió, el también recordaba ese momento- Lamento a ver sido cobarde... no decirte lo que sentía, pero coloque a dos personitas delante de mi felicidad. Para estar con vos tendría que dejar solos a mis discípulos, perdona por no haberte correspondido. Perdona por no haberte dicho lo que mi corazón sentía todo ese tiempo. Sé que lo sabías, solo que era muy cobarde para admitirlo. Perdóname por todas los besos que por miedo me eh negado a responderte. Perdóname por no decirte que TE AMO. Perdóname por decírtelo ahora, cuando ya es demasiado tarde para que oigas esas palabras. Solo espero que no me odies por decírtelo ahora, cuando ya es muy tarde. Realmente lamento

Quisiera poder verte una vez más... Es algo que desearía... pero realmente no quiero verte a mi lado... No ahora, que estoy muerta. Sé que sobrevivirás a esta guerra. Por eso te pido que no me odies por no decirte lo que sentía antes. Aunque siempre tuve la sospecha que lo sabias... -El caballero sonrió, sí siempre lo supo, pero él también había sido un cobarde por no haber insistido- Cuando sonríes te vez tan lindo... Me saca un peso de encima saber que a pesar de estas líneas estas sonriendo. Espero que el destino te permita encontrar a alguien que si sea merecedora de tu afecto, lo valore y respete. Que sea la persona que te mereces y no una cobarde como lo eh sido yo... Más no puedo decirte, porque sé que ya no sirve de nada. Solo te diré que extrañare tu sonrisa calma y tus dulces palabras. Esas risas que compartimos juntos, que tanto eh valorado y guardado en lo más profundo de mi corazón. Me estoy poniendo cursi... lo sé. Lamento que mi cobardía no me permitirá aceptar lo que realmente sentía por ti. Sé que te amaba, pero un miedo mayor (no a que tú me rechazaras) sino que algo malo le pasara a esos niños, mientras yo decidía vivir mi vida... Lamento que sea tarde... lamento que ya no pueda oír tu voz...

Sencillamente te extrañare.

Te amo, aunque es tarde para decirlo.

Kira de Géminis.

Daiitoku sonrió con tristeza, mientras sentía una extraña mezcla de emociones dentro de él. Pena, ira, impotencia y... ¿Felicidad? Estaba feliz, porque ella al fin había admitido que sentía algo por él. Aunque ella creía que ya era tarde, para él no lo era. Saber las razones, a las que ella denominaba como "cobardía", no le molestaba. Sino todo lo contrario, le hacían saber que no se había confundido, ni nada por el estilo. Había encontrado a la mujer, con la que él hubiera preferido compartir el resto de su vida. Suspiro y cerró los ojos. Una tenue sonrisa se presentó en sus labios.

-Kira... no era necesaria la carta... Yo siempre lo supe.-Miro a los discípulos de su amada amazona, les dedico una calmada y dulce sonrisa-Tuvieron a una excelente mujer como maestra. Nunca olviden sus enseñanzas...-Daiitoku se dio vuelta y abandono Géminis.

Había ido, para saber cómo estaban los discípulos. Los que nadie conocía, Kira siempre había sido muy recelosa con el tema de ellos. Nadie nunca les había visto antes... para no perder la costumbre, Kira esperaba el peor momento para hacer o decir las cosas.

-No es necesario que nos diga cómo era ella.-La voz de uno de los gemelos le hizo voltear.

-Sabemos cómo era... para nosotros ella no era solamente nuestra maestra, era nuestra madre-Concluyo el otro. Daiitoku de Virgo les sonrió, sin duda Kira había sido una gran mujer. Se dio media vuelta y comenzó a caminar hacia su templo. Tenía mucho que meditar.

-Adel...-Diadelfos busco la mirada de su hermano.- Yo no pienso dejar que su muerte y enseñanzas fueran en vano...-Su hermano le miro y asintió. Pensaba lo mismo.


Adelphos miraba la armadura destruida de su maestra... No podía creer, que ella... Cayó de rodillas y comenzó a llorar por la pena. Diadelfos llego a su lado y le abrazo.

-Ella ya no volverá...-dijo Adelphos con un nudo en la garganta.- ¿Porque...? ¿Por qué lo hizo?

-Ya... no llores...-le dijo su hermano, miro la armadura- Maestra... ¿porque nos dejó solos...?-que sabía, que había visto para tomar esa decisión- ¿Eh?-la armadura comenzó a resplandecer, aun tenia rastro de la sangre de la amazona.

Ambos hermanos se quedaron mirando la armadura. Esta poco a poco fue sanándose sola, cuando termino de brillar la armadura estaba sana. Se había sanado con la sangre de su antigua portadora.

-Maestra...-dijo Adelphos...-Aun nos cuidas... a pesar de ya no estar a nuestro lado...-se limpió las lágrimas.

-Ella lo dijo, nos cuidara incluso estando muerta-Diadelfos se arrodillo delante de la armadura.-Gracias, por haber sido nuestra maestra...

-Gracias, por haber sido nuestra madre-Dijo Adelphos mientras imitaba a su hermano.- gracias por cuidarnos siempre... Maestra.

-Prometemos, cuidar de la diosa Athena. Como usted siempre quiso-Informo Diadelfos mientras se ponía el puño derecho sobre el corazón, Adelphos le imito.

-Ante su memoria y la armadura de Géminis, prometemos defender la causa en la que usted defiende incluso en la muerte

Casa de Capricornio.

Benjamín abrió los ojos, se sentía mareado… Se sentía muy débil, miro apenas a su alrededor. Sentía el cuerpo arderle, principalmente en el pecho. Como pudo levanto un poco su brazo izquierdo…

-No…-susurro, mientras una lagrima caía de sus ojos…

-Tu cosmos, a cambio de tu vida-dijo una tranquila voz. Benjamín, miro hacia un costado encontrándose con su hermana mayor.- lo lamento Benjamín…-la chica le miro con pena.- quemaste todo tu cosmos y lo perdiste por destruir la lanza de Ares.

-Años de esfuerzos…-el chico miro hacia la pared- para perderlo en solo cuestión de segundos…

-Estas vivo…-Electra se sentó a su lado- salvaste a tu discípulo y destruiste la lanza de Ares…-le quito el cabello del rostro- hermano, no por perder tu cosmos… Capricornio pierde su honor.

-¿El niño?

-Papá esta ahora con él, lo llevo ante el patriarca.-Electra bajo la mirada- hay otras dos noticias…

-¿Cuáles?-el chico le miro.

-Lucían: vivo. Kira: muerta-el chico le miro sorprendido, quiso levantarse. Pero todo su cuerpo, le dio señales de que eso no era conveniente.

-Quédate acostado-su hermana humedeció el paño y lo coloco en su frente.- tienes fiebre… será mejor que descanses.-Además recibiste la herida de un arma divina… Agrego para sí, solo sobreviviste por que no la empuñaba Ares. Benjamín cerró los ojos, ya vería que haría cuando se recuperara.

Casa de Cáncer.

Miah entro sigilosa a la habitación donde, en ese momento, descansaba el muy herido caballero de Cáncer. Se sentó en la cama y le contemplo, parecía tan tranquilo. Temía que su armadura dorada le despertara. Si hay algo que tenía Lucían, de malo, era que el menor ruido le levantaba.

Temía que el rose, entre las piezas metálicas, de la armadura de Escorpio le despertara. Cuando en realidad el caballero necesitaba descansar. Trato de localizar a los demás por el cosmos, estaban lejos de ahí. Se acercó para susurrarle al dormido joven en el oído.

-Siempre lo supe tonto… Yo también te amo.-La joven le beso tiernamente los labios, para luego levantarse y abandonar la habitación.

Cuando escucho la puerta cerrarse Lucían abrió los ojos y sonrió ligeramente. Se había despertado, apenas escucho abrirse la puerta, pero la pereza le había hecho mantener los ojos cerrados.

-De no ser que tengo una pierna rota… ya me estaría levantando para ir tras tuyo…-Lucían miro hacia la ventana abierta.-Ya te llenare de besos cuando vuelvas… me importa poco si hay testigos...-Lucían, ignoraba lo que había pasado con su vecina de la tercera casa. Había estado inconsciente las ultimas, casi, 48 horas. Todo lo que había pasado en su inconciencia, le era ajeno hasta que se lo revelaran.

Continuara.