Perdonen la demora, tenia unos pequeños problemas con la escritura de la historia.

Perdidos.

Caminaba por el inmenso bosque, no sabía qué hacer. Se volvía a sentir perdido, como cuando había perdido a su madre y había tenido que hacerse cargo de Ariel. Él había sido quien sugirió a Elisa, ahora cargaba en su conciencia la muerte de la joven. No quería tener ese peso sobre sus hombros… Tenía miedo a la muerte, pero no a su muerte. Sino a la muerte, de las personas, que le rodeaban…

Su deseo de terminar con esta guerra era mucho mayor, ahora que sabía que a ellos les daba igual las vidas humanas. Pero aun así temía… Temía por la vida de las personas, de esas personas que peleaban por el bien de la tierra.

-¿Qué te preocupa? Mateo-La voz le tomo desprevenido, eh hizo que volteara veloz- bajaste la guardia, agradece que soy yo y no un enemigo…

-Tomas…-el chico le miro de reojo, la diadema de la Manticora provocaba que su flequillo ocultara sus ojos. Pero eso no evitaba que su teniente, y amigo, se diera cuenta de que algo le pasaba.- solo pensaba…

-Se nota… eran pensamientos muy profundos, dado que ni te diste cuenta que estas caminando en círculos-informo el joven trepado en el árbol. Estaba de cuclillas en una rama, alta, como si estuviera al acecho. Bueno a fin de cuentas, las estirges asechaban desde las ramas de los arboles a sus presas.

-¿Estabas cazando?-pregunto ligeramente burlón.

-No, pensaba.-informo, el chico, mientras caía con gracia frente a su líder.- que es muy distinto.

-Nunca bajas la guardia…-Mateo embozo una media sonrisa.

-Es algo que aprendí, en las calles de Venecia- el rubio miro fijamente al moreno- ¿Que te preocupa…?

-Mis razones…-informo el chico.- no creo estar haciendo lo correcto… Eh cometido muchos errores en mi vida y creo estar pagándolos ahora…-Tomas de Estirges arqueo una ceja- Nunca quise separarme de Ariel, me tengo que separar de él. Nunca quise enamorarme, lo hice... y tengo que perderla.

-Pensé que te gustaba Melisa…-dijo el joven algo distraído, realmente enterarse de eso- no creía que te…

-Ni es Melisa, ni es tu hermana-informo el joven, bastante cortante.- es otra persona…

-¿Quién?-El rubio le miro algo desorientado, solo quedaba una chica "disponible".- ¿Jana…? Demian se entera y te hará perder toda la suerte... El Roc destrozara.

-Enio.-informo una tercera voz, el portador de esta se hizo presente- te terminaste enamorando, de nuestra diosa. -Demian de Roc le miro- ¿o me equivoco?-Miro fijamente a su superior. Ignorando, al rubio que había sugerido a su novia como candidata.

-Desde que esta guerra inicio, ella ya no es ella-el chico cerró los ojos y le dio la espalda a sus amigos- esa es una razón, por la que dudo… De mis pensamientos...

-¿Dudas de tu lealtad?-pregunto algo molesto Demian. Podía esperarlo de Tomás, de Elisa, Darío, Verónica o él mismo... Pero jamás lo creería de su amigo, su líder, dudara.

-No, dudo de si es lo correcto…-miro a los dos rubios- Ser quien dirige a los guerreros, eso es de lo que dudo.-informo el chico con un tono helado. No quería dejar al descubierto sus verdaderos temores.- cada vez que ustedes parten a algún lado… Temo que algo les pase, temo a ver cometido un error y que este le cueste la vida. Dudo de si es lo correcto, ser el líder militar...

-Nosotros…-Tomás se acercó a su amigo y apoyo su mano en su hombro- nos aseguraremos de que tus temores jamás se cumplan…-Mateo coloco su mano sobre la de su amigo, sobre esta se depositó la de Demian.

-Nosotros, somos los devastadores de la diosa Enio-informo el joven mientras las tres manos seguían juntas, ahora en medio de ellos.- somos los que renacimos luego de destruirnos…-Informo Demian.- nos destruimos a nosotros mismos, ahora renacimos como guerreros...

-Soy el temible Estirges…-comenzó Tomás, mientras sus ojos adquirían una tonalidad ámbar, para luego volverse verdes- El que puede jugar con las sombras y enloquecer a las personas. Soy el guardián de la locura en la guerra.

-Yo soy el gran Roc-le continuo Demian- él que puede atraer la desgracia-su cabello se oscureció y sus ojos se volvieron rojos como la sangre- o la fortuna-su cabello volvió a ser dorado al igual que sus ojos. El Roc, la mítica ave, cuya alma compartía con él... Acababa de hacer un breve acto de presencia.- soy el guardián de la suerte en las batallas.

-Yo soy el fiel Manticora -comenzó Mateo- él que vive sin miedos… él que vive para proteger a su familia… Mi destino es proteger a los míos, sin importar lo que pase. Soy el guardián de la fraternidad en la guerra-informo mientras sus ojos, por breves segundos se volvían verdes y su cabello se volvía de un rojo furioso. Luego, volvían a ser castaños. La manticora que dormía en él, el alma animal que dormía en el, volvió a esconderse en las sombras de su alma.

-Nosotros somos los guerreros que renacemos una vez destruidos… Somos los que podemos levantarnos y comenzar de nuevo…-dijeron los tres mientras sus cosmos cobrizos se hacían presentes, para luego extinguirse.

-No somos inmortales como los dioses-concluyo Tomás.- pero tenemos algo que ellos no… Nosotros somos humanos y podemos aprender de nuestros errores, mucho más rápido que ellos…

-Muy bien dicho chicos…-Los tres guerreros se dieron vuelta. Encontrándose a su diosa, vistiendo su armadura color sangre- me siento orgullosa, de tenerles a mi lado una vez más…-la joven cerró los ojos.

-¿Hace cuánto que escuchaba?-Mateo bajo la vista, lo único que le faltaba era…

-Lo escuche todo.-la diosa le miro con calma, para luego acercarse a él y tomarle del mentón. Encontrándose con las sonrojadas mejillas del moreno.- no podrá ser… soy mucho mayor que tu… Seria-la diosa sonrió, para destensar el ambiente y apaciguar el sonroje del chico.- ¿Cómo es que le dicen, en la Argentina, cuando una mujer mayor sale con un joven mucho menor?

-¿Roba cuna?-pregunto el chico. El sonroje no media de sus mejillas, y para rematar a su orgullo, sus dos amigos ahogaban las risas con poco disimulo.

-Correcto, sería una roba cuna-informo la deidad, soltando una diminuta risa, para luego rosar la mejilla del chico con sus delicados dedos. La armadura rojo sangre emitió un suave replique, cuando la diosa comenzó a alejarse- Les tengo una misión a los tres…-informo- espero, que no les moleste.

-Sera todo un placer, llevarla a cabo-Tomás choco su puño derecho con su palma izquierda- más si tengo que matar a alguien en el proceso…-comento, mientras sus ojos por breves segundos volvían a ser ámbares.

-Espero que no lo hagan…-informo la deidad- Tienen que ir al santuario de Athena.-los tres chicos se miraron entre sí- sí, sé que es una orden muy extraña. Pero necesito que le consulten algo en mi nombre…

-Díganos y con guste transmitiremos su pregunta- informo el devastador de Roc, con su voz siempre sutil.

-Pregúntenle… Si Niké, ya está en el plano de los vivos…

-¿La diosa de la victoria?-Estirges arqueo una ceja. Los chicos se miraron entre ellos, para luego mirar a su deidad.- ¿qué sucede con ella?- la diosa se dio vuelta. La armadura rojo sangre volvió a soltar una suave harmonía, de repliques, por el movimiento.

-Existen tres espadas, igual de poderosas… Pero que son utilizadas con diferentes fines.-informo la joven- una es la del señor del infierno, Hades, la otra es la mía y por último está la de Nike.

-Usted tiene en total cuatro espadas. -recordó Demian, porque era cierto... Su diosa tenía cuatro espadas, dos las llevaba en la cintura y las otras dos en la espalda.

-Ya lo sé… pero hay una que es especial-informo la deidad que apoyaba una de sus manos, en la empuñadura de una de las dos espadas que pendían de su cintura.- pero mis espadas, la espada de Hades, los tridentes de Poseidón y el de Anfitrite, los arcos de Apolo y Artemisa, los báculos de Athena y Perséfone… Son inútiles contra la espada de Niké.

-¿Ares la quiere?-se atrevió a preguntar Mateo. La diosa asintió…- las armas de la diosa de la victoria, es... algo invencible.

-Pero, para tomar las armas de Niké. -Estirges le miro, le gustaba poder corregir a su amigo.- la necesita a ella…-Mateo arqueo una ceja- Nike no dejaría sus armas desprotegidas… Esta en los escritos, de la biblioteca, de la guerra.-la diosa sonrió de medio lado.

-¿Estuviste husmeando en mi biblioteca?-el chico se hizo, que no escucho esas palabras.- estas en lo cierto, pero cualquier objeto, que haya entrado en contacto con él cosmos de Niké, también es útil para liberar las armas de la Victory…

-¿Cada cuantos, años, reencarna Nike? ¿Dónde están las demás armas de ella?-se aventuró a preguntar Demian. Él tenía la habilidad de alterar las suertes, como todo buen Roc, pero no quería arriesgarse a meter la pata.

-Cada 750 años-informo la deidad…-pero no lo hizo, últimamente, por alguna razón… No ah reencarnado, debió de haberlo hecho en el siglo XI o XII aproximadamente, pero no lo hizo…

-¿Cree que algo le haya sucedido?-pregunto Mateo, algo no olía bien en ese asunto. Enio estaba dando muchos rodeos al asunto.

-Es que algo le sucedió...-informo la deidad- Niké resulto ser, en verdad, la amazona de Acuario… en las guerras santas contra Ares.

-Pero… Acuario es niño-informo Demian…-estoy seguro de eso…-lo vi la otra vez que vigilaba el santuario de Athena, pensó para si- ¿O acaso Nike cambio de sexo?-una expresión de duda se presentó en su rostro. De los dioses, se podía esperar cualquier cosa.

-Es porque no reencarno en este siglo-informo la diosa- el alma del caballero de Acuario, le corresponde al discípulo de ella… En ausencia de su maestra, en todas sus vidas anteriores, el su lugar como caballero de Acuario. Ella no ha despertado o no ah reencarnado... En este siglo.-dijo mientras fruncía ligeramente el señor.

-mmm…-Mateo cerró los ojos un momento- ¿sospecha que Niké está viva…?

-No lo sospecho-la diosa comenzó a alejarse, mientras la falda de su armadura (corta y de estilo romano) se mecía a sus pasos.-estoy segura de ello... Eh sentido su presencia-miro el cielo, que comenzaba a oscurecerse.- ¿Recuerdan cuando fuimos a observar el combate en la entrada del inframundo?

-Si-informaron los tres al unísono.

-Pues, juraría que sentí el cosmos de Nike.-la diosa de la destrucción les miro atentamente- Partan ahora. Si Nike, vive, habrá que rediseñar nuestros planes de combate.-Los tres jóvenes desplegaron sus alas y dejaron sola a la deidad.

Casa de Capricornio. Santuario de Athena.

Benjamín se levantó, al escuchar un ruido, y miro hacia su ventana. Una joven de armadura blanca, con adornos en bronce, le dedicaba una expresión maternal.

-Quien...-¿Es una guerrera de Perséfone? Se preguntó al mirarla nuevamente. Si era una de las guerreras de la diosa de la primavera, recordaba las cuatro bellezas que habían venido con la deidad.- ¿qué haces aquí?

-Contemplar a alguien, que ha perdido sus esperanzas.-informo, mientras daba un salto y entraba.- Tu mismo, has cerrado tu cosmos...-le dijo con un tono maternal, mientras se aproximaba a la cama.

-Lo eh perdido, yo no eh cerrado el paso a mi cosmos. Este me ha abandonado...

-Este es infinito... nunca pudo abandonarte-el chico miro hacia otro lado.- ¿por qué esa debilidad en el caballero más leal?

-Jamás lo entenderías...-murmuro el joven, mientras miraba hacia otro lado.

La chica deposito una mano sobre el pecho de Benjamín y una cálida aura le rodeo. Benjamín se sentó en la cama y se quitó las vendas. Su cuerpo estaba sanado. Pero la expresión de culpa y pena no abandono sus ojos. Ahora estaba sano, pero su cosmos seguía sin hacer muestra de su anterior presencia.

-Ni tu tampoco lo entiendes-le informo la ninfa- como yo tampoco entendí mi misión... y la termine de entender al final-Benjamín le miro atentamente, podía ver la empuñadura de la espada sobresalir de la espalda de la joven.- esa es la espada de la naturaleza.-informo la chica, al entender hacia donde se dirigía la mirada del joven- yo represento a la primavera... mi espada corta con los fríos lazos del invierno-informo con una cálida sonrisa- Aun no es tiempo de darse por vencido, has que tu cosmos regrese... Este está dormido aquí-apoyo su mano en el corazón del joven- aparta los miedos a la muerte... y vuelve a pelear una vez más...-el chico apoyo su mano sobre la de la ninfa. Le miró fijamente a los ojos, tenía unos ojos bellísimos. Dos gemas verdes, que dejarían encantado a cualquiera.

-¿Es cierto, que si miras a una ninfa a los ojos quedaras ciego?-la chica se ruborizo un poco y miro hacia otro lado.

-Nadie, nunca me ha mirado mucho tiempo a los ojos, así que desconozco la respuesta.-informo con un tono tímido en la voz. El miedo a la muerte, era lo que había provocado que perdiera su cosmos...

Salón del trono. Casa patriarcal.

-¿Al Ártico?-Helena miro sorprendida al patriarca y a su diosa.

-Sí, haya encontraran un templo enterrado en los hielos... -informo la diosa.- tienen que ir y colocar estos sellos-la diosa se los tendió dentro de una pequeña cajita.- esas armas no deben caer en manos equivocadas.

-¿De quién son las armas diosa Athena?-pregunto cordialmente Héctor de Sagitario.

-De Nike-informo la diosa- es la espada y su armadura lo que se haya en el Ártico.-les miro con pena- es una misión muy peligrosa y los considero los únicos capases de llevarla a cabo.-los jóvenes no dieron muestra de los alagados que se sentían con esas palabras.- tengan cuidado, Nike, por alguna razón escondió la Victory (su armadura) en ese lugar.

-Lo tendremos diosa Athena. No se preocupe-informo Héctor mientras se ponía de pie.- sellaremos sus armas... Nadie podrá usarlas...

-Escuchen-Saga les dedico una mirada atenta- pase lo que pase, no toquen esa armadura... solo coloquen los sellos, pero eviten entrar en contacto directo.

-No se preocupe Patriarca, tendremos cuidado.

-Partan ahora mismo, cuanto antes puedan hacerlo... Sera mejor, para todos...-sentencio el patriarca- y para el mundo.-Los dos jóvenes se retiraron, mientras Saga cerraba los ojos- por favor, regresen con vida...-murmuro. Athena le observo, podía leer el sufrimiento en el rostro de su patriarca.

Cámara del tesoro, Santuario de Hera.

-Esas son...

-Las Arpías que te mencione-Aquiles observo a su amigo. Los dos dirigieron la mirada al centro del recinto. Sobre un alto pilar, estaba el objeto donde Hera podría ser encerrada. Los jóvenes seguían, a una prudente distancia, detrás de los pilares que indicaban la entrada a la cámara.

-Algunos restos, son de niños-Marcos apretó los puños- esos bastardos, les han alimentado con niños pequeños.

-Las arpías, no solo comen carne sino también que devoran las almas...-recordó Aquiles de Perseo.

-Pues, espero que hayan comido varias, porque las quemare vivas...-murmuro el caballero de ojos rojos.-alguna idea...

-Tu eres el demente-el de ojos verdes le miro- dime tu que hacer... Por qué los planes descabellados, que siempre funcionan, son tu fuerte.-el otro sonrió divertido, ante las palabras de su amigo.

Salón del trono, Santuario de Athena.

-Enio está en lo correcto-Athena miro a los tres emisarios de la diosa de la destrucción.- Ella está viva, pero hasta donde sabemos no recuerda quien es...

-Diosa Athena.-el guerrero, a la diestra del líder de los devastadores, le observo- eso le hace un peligro tanto para aliados como para enemigos.

-Tienes razón...

-Demian de Roc-se presentó el rubio- ese es mi nombre.

-Demian de Roc-repitió la diosa- estas en lo correcto, pero hasta que no se esté seguro... Las armas de Nike estarán selladas, envié a dos de mis caballeros a cumplir esa labor.-los tres guerreros asintieron.

-Diosa Athena-El líder de los devastadores le observo- si no es mucha molestia, desearía ver a mi hermano...

-¿Tu hermano?-Athena le observo y luego sonrió- esta con su maestro, el caballero de Tauro... Si el no muestra molestias hazlo, por mi puedes verle.-el joven se colocó la diadema y se retiró en compañía del devastador de Roc.- ¿Sucede algo?

-¿Usted confía en sus guerreros?-pregunto el joven que llevaba su casco bajo el brazo.

-Sí.

-Entonces, porque no le muestra la misma confianza y le dice la verdad a Piscis.-el chico se dio vuelta y comenzó a caminar hacia la salida. Antes de llegar a esta, Saga apareció frente a él.

-¿Tu que sabes con respecto a la amazona de Piscis?

-Que ella, sospecha la verdad.-informo el joven rubio- si quieren confianza en su orden, muéstrenla primero... si no le molesta, córrase de la puerta, quiero salir.-Saga se hizo a un lado- en las calles, las confían en los otros es muy importante. En las guerras, la confianza tiene el mismo valor-comento cuando salió de la habitación.

-Saga-Athena se acercó al patriarca- ya es hora que le digamos la verdad a Valentina... Es mejor aclararle la duda... Antes de que esta cause una discordia.-El patriarca miro a la diosa y asintió.

Casa de Piscis.

Valentina caminaba por el jardín, se detuvo de golpe y se voltio con una rosa negra lista. Una pequeña sonrisa se formó en sus labios.

-Estas, decidido a tentar a tu suerte...-murmuro, mientras la rosa negra se marchitaba y desaparecía de sus manos- ¿No es así...? Tomás

-¿Tentar a mi suerte?-el rubio le observo, su casco le hacía que parte del flequillo ocultara uno de sus ojos- cuando vea a la condenada, tendremos un ajuste de cuentas.-informo mientras hacía tronar sus nudillos- Por eso la estoy tentando, para haber si aparece.-Valentina soltó una pequeña y lúgubre risa.

-¿qué te trae a la casa de Piscis?-pregunto la joven, mientras se acercaba al devastador.

-Nada, solo quiero hacer tiempo mientras mi amigo visita a su hermano...

-¿Cual amigo?-la joven le debido una expresión desconfiada.

-El devastador de Manticora, su hermano menor es el aprendiz de Tauro-informo mientras miraba el cielo- ¿Siempre estuvo nublado?-la joven levanto la vista.

-No, hace unos breves minutos...-la chica le miro- había sol...

-Demian...

-Sí, lo note... Hay un cosmos junto a estas nubes...-Informo el devastador de Roc.-No logro encontrar a Mateo...

-Me parece, que tengo que dejar la charla para luego.-el joven desplego sus alas, similares a las de un murciélago- creo que habrá problemas con Z mayúscula...-Valentina le vio partir. Mientras prestaba atención a los cosmos en el santuario.

-Esto no podría ser peor.-murmuro al sentir el magno cosmos.

Campos de entrenamiento.

Giovanni de Tauro fue impulsado hacia tras, el ataque había sido muy rápido. Ni tiempo a reacción había tenido, su discípulo le mira aterrado. Su oponente se acercó haciendo aparecer en su mano, un nuevo rayo. Cuando alzo la mano, un látigo terminado en una cuchilla. Le impidió el movimiento. Zeus hizo un movimiento con su brazo, haciendo que Mateo de Manticora saliera despedido hacia arriba. El chico soltó el látigo y desplego sus alas, lo que provocó que el objetivo de Zeus no se cumpliera. El látigo volvió a aparecer en su mano y lo enrollo colgándolo en su cintura

Mateo miraba fijamente al chiquillo de 15 años. Giovanni de Tauro, puso a su discípulo tras él. A pesar de las heridas, su mente estaba muy clara. No podía explicar, como era posible que su armadura dorada no hubiera sufrido ningún daño, pero su cuerpo si lo hubiera hecho.

El cosmos que salía del joven, de cabellera rubia y ojos azul eléctrico. Era realmente intimidante y de magna amplitud, el devastador, ahora tenía toda la atención del dios.

-Llévate a mi hermano-gruño el devastador, sin un dejo de miedo en su voz.

-¿Qué?-Giovanni de Tauro le miro preocupado- No te dejare enfrentarle solo...-informo.

-Tienes que defender la casa de Tauro y poner a mi hermano a salvo...-el chico no quito sus fríos ojos, castaños, del aparecido oponente.- ¡VETE!

-Mateo...-el niño quiso acercarse a su hermano.

-Estaré bien Ariel, ve a Tauro...-le sonrió, para despreocupar a su hermano.- Los devastadores, tenemos la regla de uno contra uno... ¡LARGO! Pon a mi hermano a salvo, este es Zeus... Vete al santuario y da la alerta...

-Zeus...-Giovanni miro atentamente al chiquillo. Prácticamente, debido a su apariencia, diría que podría darle una tunda. Su cuerpo era de apariencia frágil y la túnica griega no brindaba protección alguna. Había sospechado que se trataba del dios del Olimpo. Pero la apariencia delicada del contenedor, le había hecho dudar.- ten cuidado...-dijo mientras tomaba al niño.

-Yo no tengo miedos, no le temo a la muerte... A mi muerte-murmuro el devastador, mientras Tauro se alejaba con la criatura.

-¿Es valentía o estupidez lo que estas por hacer...? Guerrero de Enio.-pregunto la deidad, con un tono frio.

-¿Es valentía o estupidez... lo que tú haces? Yo diría que estupidez.-informo el joven mientras elevaba su cosmos.

-Levantarle la mano, al rey de los olímpicos es un acto inútil y profano.

-¿Me lo dice quien ha hurtado el cuerpo de un mortal? El cuerpo de un mortal que no es nada más que un NIÑO-le informo mientras tomaba de nuevo su látigo.- Eso es más profano, todavía.

-Silencio.-Zeus le miro atentamente- Solteiros, nació con el único fin de ser mi contenedor...-informo el dios con tranquilidad- no es ningún acto profano, el cumplir para lo que fue creado.

-Para ser el dios de los cielos, eres un imbécil... No ves que te mienten en la cara-informo, mientras comenzaba a caminar con recelo alrededor del dios. Su látigo estaba enrollado en su mano.- Ese chico, no nació para ser tu contenedor... Nació para ser un guerrero al servicio de Apolo... Sin duda, eres un idiota que traiciona a los suyos ante el menor índice de miedo...

-Lo dice, quien sirve a una traidora-el dios le miro, sin inmutarse a sus palabras.- Hera tenía razón, debimos sellar a Enio... Apenas le negamos el lugar en el Olimpo...-sonrió suavemente.- Era obvio que tarde o temprano se revelaría...

-A mi señora, no le interesa el Olimpo-informo el joven, sin prestar atención al dios- solo le interesa, el bienestar de quienes le servimos.

-¿Bienestar?-Zeus dejo libre una risa burlesca- La diosa de la destrucción ¿se preocupa por el bienestar de alguien? Ella solo se preocupa por si misma...

-Dime Zeus.-el chico le miró fijamente- ¿quiénes, realmente, se preocupan por ti?-el dios corto su risa de inmediato.- porque a nadie, de tus secuaces, le importas.

-Cierra el pico.-un rayo se formó en la mano del dios, rayo que arrojo contra el chico. Este hizo su látigo y el rayo se disemino en varias partes.- se nota que eres fuerte...-informo burlón- ese rayo fue de prueba.-comento mientras hacía aparecer otro.- veamos, hasta dónde eres capaz de llegar Devastador de Manticora.-el chico se mantuvo sereno.

Llegare, hasta el punto necesario de poner a salvo a mi hermano. Pensó fríamente el joven.

-Tomás. Demian... Regresen con Enio... Yo me encargare de Zeus, tienen que informarle lo dicho por Athena.

-¡TE MATARA!-Recibió como respuesta de los otros dos.

-Soy su superior y les estoy dando una orden, váyanse ahora.-Tomás se detuvo en pleno vuelo, Mateo tenia razón... Era su superior, pero también era su amigo. Demian no tardo en alcanzarle, el de ojos dorados le miró fijamente... Seguir sus deberes como guerreros o sus deberes como amigos...

-RELAMPAGO REAL...-El dios realizo su técnica, el devastador de Manticora, solo pudo ver apenas el ataque que le impulso hacia atrás. Técnica que provocó el paso de una gran descarga eléctrica por su cuerpo.

-La misma técnica que uso con Tauro.-dijo mientras se ponía de pie.- ¿Es lo mejor que tienes Zeus?-El joven elevo su cosmos.-PUAS ARDIENTES DE LA MANTICORA-El chico llevo hacia adelante sus manos, generando un sinfín de cuchillas con su cosmos que lanzo contra el dios. Este solo levanto la mano y detuvo la técnica del chico.

-Eres patético, muchacho...-informo el dios. Mientras elevaba su cosmos...-¿por qué peleas? ¿Qué obtienes con enfrentar una muerte que es segura?

-¿Que obtengo?-Mateo sonrió, mientras elevaba su cosmos.- Defiendo lo que creo eso obtengo y lo que creo, es que un idiota como tu... Solo traerá sufrimiento en este mundo, peleare para evitar ese futuro...

-Idiota-Zeus invoco una especie de tridente, formado por un rayo de tres puntas.- todo lo que dices es una idiotez...

-Tal vez, para ti lo sea... Para mí, es todo lo contrario.-Informo mientras volvía a ponerse en posición.- lo que para los humanos es mucho, para ustedes no es nada... Dado que la inmortalidad, le ha quitado el valor a la belleza de la vida.

-¿Belleza de la vida?-Zeus sonrió burlón, mientras Solteiros le dijera que no se atreviera que dejara en paz a ese muchacho.- Acaso un drogadicto, puede apreciar a la belleza de la vida...-Mateo apretó los dientes- sí, lo sé...sé que eres un adicto.

-Corrección-el chico tomo su látigo, terminado en un cuchillo.- yo ya no soy un adicto... Eh renacido de mis propias cenizas... A diferencia tuya, que no importa cuántas veces renazcas... Seguirás cometiendo los mismos errores. Tú estás perdido, yo no... Por qué me eh encontrado a mí mismo...

Cueva, en algún lugar perdido en el ocaso.

La Graya estaba caminando por la cueva, Pefredo se detuvo al escuchar pasos. Cuando dio vuelta, movió el ojo hacia quien era responsable de los ruidos que importunaban su silencio.

-Bruja...-Dijo algo indignado- Eres la bruja Hindú que esta con mi hermana- Verónica de Naga le miro indiferente, su armadura cobriza resaltaba en la completa oscuridad del lugar. Las perneras llegaban hasta sus muslos, tenía dos protectores largos a los laterales y dos cortos saliendo de su cintura, los brazales eran lizos y tenían unos pequeños dibujos, su pectoral se amoldaba a su cuerpo sin problema, las hombreras redondeadas protegían todo su hombro. Su cabeza, era adornada por un casco del cual escapaban sus cabellos negros.

-No soy una bruja indu-informo con un tono calma, mientras miraba a la graya despierta y dirigía su mirada a la otra durmiente- mi señora me envió...

-Sí, ya sé...-dijo con su voz rasposa- sé muy bien a que vienes...-embozo una pequeña sonrisa.- realmente, jamás creería que llegaría el día que ayudara a Enio... Ella nos traiciono al irse, pero entiendo sus deseos...-la graya se quitó el diente y le tendió el ojo.- Dile a Enio, que ya era hora que abriera los ojos... Zeus debe pagar por lo que Hera le hizo a los hijos de Equidna y la muerte de la reencarnación de nuestra hermana...

-Veo, que entiende el sentir de nuestra señora.

-Equidna era mi hermana, no tendríamos la mejor relación... Pero no dejaba de ser nuestra hermana... Con Dino estuvimos esperando a que ella naciera de nuevo, solo para que ese par de idiotas le mandara a rebatarle la vida.

-Enio se los regresara terminada la guerra.-informo la joven, mientras tomaba los dos objetos sagrados y la bruja quedaba dormida. Las Grayas, sabían que serían consultadas... Por lo tanto, antes que traicionar a sus hermanas: Enio, Jana (reencarnación de una de las gorgonas) y a Elisa (reencarnación de Equidna) prefirieron sumirse en el más profundo sueño.- Sin duda, ustedes no tienen miedos.

Ni Zeus, ni Ares podrían consultar a las Grayas ahora. Estas guardarían absoluto silencio, hasta terminada la guerra solo habría silencio de las dos hermanas durmiente. Ninguno de esos dioses, se podría beneficiar con las palabras de las hermanas de su señora. Era una perdida, muy grande, para sus rivales. No podían contar con el Oráculo de Delfos, tampoco lo harían con las profecías de las Grayas.

Continuara.

Nota:

Segun el mito de Perseo, la guarida de las grayas se encuentra en algun lugar perdido en el ocaso.