Voces al viento.

Valentina entro al recinto patriarcal. Delante, de ella, junto al trono esperaba el patriarca y Athena. La joven se quitó el casco y se arrodillo a diez pasos de su señora.

-Diosa Athena. Me ha llamado y eh acudido como se me ha ordenado.

-Valentina de Piscis.-Athena miro a Saga, habiendo sido la diosa la de la idea, ella seria quien hablaría.- hace ocho años… sucedió algo que involucra a tu persona…

-Ya se la verdad, la deduje por mi cuenta propia, mi señora.-Valentina se mordió el labio- solo estoy esperando saber las razones, por la que se me oculto el hecho. No es necesario, que me diga el pecado. Sino la razón, por la que no le recuerdo.

-Eras una niña.-informo Athena- tu mente había sido manipulada por un guerrero de mayor edad... No queríamos que te atormentaras, por el resto de tu vida, por una acción que tu no llevaste a cabo voluntariamente.

-Athena, mi diosa, hubiera preferido que se me consultara antes que se me borrara la memoria.-la joven cerro sus ojos esmeraldas.- siempre tuve confianza ciega en ustedes. Resulta ser que me ocultaron algo importante la mitad de mi vida. Es claro, que la confianza no fue recíproca.

-Valentina de Piscis- Saga le miro atentamente- lo que hicimos, lo hicimos creyendo en tu bien.

-Me hubieran hecho más bien, si me hubieran dejado el recuerdo.-la joven le miró fijamente- sin faltar el respeto a su investidura, pero las últimas semanas me quedo en claro que muchos sabían y yo lo ignoraba. Hubiera preferido, saber... antes que toparme con la verdad de esa forma...-Athena soltó un suspiro, no podía contradecir a la joven en ese punto. Ella confiaba en ellos y como respuesta había recibido un engaño. El ocultamiento de un hecho importante de su pasado.

-Se entenderá, si estas decepcionada.

-No lo estoy. Se mantener mi mente fría y eh tenido mucho tiempo para pensar el asunto.-informo la joven.

-Puedes retirarte.-informo Saga, la joven se levantó y realizo una reverencia. Para luego alejarse con el casco bajo el brazo.- No me gusta decirlo...

-Ya se.-La diosa miro al actual pontífice.- "yo ya lo había dicho". Pero en ese momento, me pareció lo mejor... Para ella.

Casa de Piscis.

-jamás, me habías parecido una casa tan solitaria...-murmuro la joven mientras comenzaba a caminar por la casa de Piscis.- Jamás me pareciste tan vacía...

Montañas, santuario de Athena.

En qué momento salió de Piscis, no podía decirlo con exactitud. Solo sabía que estaba parada al borde de un abismo. Cerró los ojos un momento, sentía tantas emociones dentro... Emociones que hacía unos minutos jamás creería que tendría dentro de su ser. Sintió que un nudo se le formaba en la garganta y que una poderosa mano estrujara su corazón. ¿Acaso estaba siendo presa de la angustia? ¿Qué era lo que causaba esa angustia? ¿Saber la verdad o saber que le había mentido la mitad de su vida? ¿Cuantos eran cómplices de ese secreto? ¿Sus padres y sus amigos estarían involucrados?

-Te dije, que hay cosas, que es mejor dejarlas pasar.

-¿Qué haces aquí?-espeso molesta, lo que le faltaba era que justo él apareciera. Él que había sido el responsable de que la intriga y la duda se enterraran más a en ella.

-Nada.

-Entonces largo.-ordeno fríamente.- No estoy de humor para sopórtate.

-Mi mejor amigo y mi hermana. Fue muertos en combates hace solo unas horas, así que ten cuidado con tu tono de voz.-le informo serenamente- Tampoco me encuentro del mejor humor.

-Pues yo tampoco estoy del mejor humor. -Gruño la chica- así que lárgate, si no quieres terminar con una flor blanca y terminar haciéndole compañía a tu amigo.-espeso molesta, ignorando lo que sus labios por la rabia acababa de decir- Mi problema no tiene solución... así que lárgate, no quiero la lastima de nadie.

-Lo tuyo, se soluciona. -Escucho los pasos del chico.- Mi problema no. -el joven se sentó en el borde del abismo.- Tu solo debes gritar, sacar la rabia que te causa la frustración. -Valentina se topó con los tristes ojos del muchacho, dado que el resto de su cabeza era ocultado por el casco- Yo por más que grite o patalee... mi amigo no volverá. Una decepción, se supera. Una muerte... por más que se quiera superar, no se lo hace. Solo se aprende a vivir con ella o no se aprende.

-¿qué pasa si no aprendes a vivir con ella?-pregunto fríamente la joven.

-No lo sé. -el joven se quitó el casco y dejo que sus bucles rubios taparan su rostro- lo eh perdido todo...-las lágrimas comenzaron a caer de sus ojos.- todo lo que llegue a considerar mi familia...

-Pero... los otros devastadores.

-Demian y Jana, solo son mis amigos. Darío y Verónica, mis camaradas. Enio, solo es mi diosa. -El chico le miro- ellos no son mi familia. Mi familia, era mi hermana y Mateo.-cerro los ojos conteniendo las lágrimas- Ellos (mis restantes camaradas) no me importan realmente, la única que importa ahora es Enio.

-¿Y si gritas?-Valentina le miro.- me dices que grite para liberar la angustia...-Se sentó al lado del chico y le quito las lágrimas con dos suaves roses de su mano.- pero tú no lo haces...

-Es distinto.

-Mi confianza ha muerto... ya no confió en los míos-informo Valentina mientras le dedicaba una triste mirada al cielo.- tampoco sirve gritar. Ya no se quiénes son... ni que soy yo.

-Créeme, si gritas, te sentirías mejor.

Casa de Aries. Al mismo tiempo.

Kiki caminaba en silencio, de un lado al otro de la entrada de Aries. Cerró sus tristes ojos y dejo libre un prolongado suspiro. Las palabras del joven Libra le habían desarmado. A pesar que de por sí, llevaba muerto varios años... Trece años, para ser precisos. Abrió los ojos dejando paso al temible y odiado recuerdo.

Caminaba alado de ella, su amada Yadis quien llevaba en brazos a la pequeña Yu, venían de un pueblo que se hallaba a los pies de la montaña. Podrían tele transportarse sin problema, pero ellos disfrutaban de la caminata. Hablaban del tiempo, de que tenían que poner otra frazada en la cuna de la bebe casi un año porque ya comenzaba la época de frio. Ella le sonrió, pero su sonrisa se borró inmediatamente.

-¡KIKI CUIDADO!-Se dio vuelta y esquivo a tiempo el ataque que iba dirigido hacia su persona. No tardaron en ser rodeados por guerreros con armaduras rojas y negras. Kiki se colocó delante de su esposa, Yadis de Noctua, quien coloco su cuerpo como escudo para proteger a su hija.

-¿quiénes son ustedes? Identifíquense ahora.-ordeno en un tono helado el caballero de Aries, mientras se iba preparando para lo que sin duda sería un combate.

-A ti eso no te incumbe...-informo una mujer con sonrisa retorcida y armadura alada. Parecía estar cerca de los 28 años... Tal vez tuviera más incluso, su apariencia era engañosa.- Acaben con ellos.-los guerreros se lanzaron contra Kiki, quien inmediatamente alzo su muro de Cristal y repelo el ataque.

-YADIS VETE.-La joven lemuriana se desapareció junto con su hija. Dejando solo al caballero de Aries, quien ya resguardado por su armadura se preparaba para lo que sin duda sería un combate feroz.

-Encárguense de él.-Escucho una segunda voz, esta vez masculina.- No te creas, que diciéndole a tu zorra que se tele transporte les pondrás lejos de nosotros.-el sujeto, también con armadura alada le sonrió con burla- encartaste Lechuza, yo iré por la zorra y la bebe.

-NO TE DEJARE.-El cosmos de Kiki ardió con intensidad- REVOLUCION DEL POLVO ESTELAR.-Los guerreros cayeron ante el ataque, pero no así los dos jóvenes alados. Bueno, en realidad la joven el otro había desaparecido de su campo visual.

La pelea fue equitativa, ambos eran poderosos, pero los pensamientos de Kiki estaban en otro lugar. Por esa causa no fue capaz de notar al segundo adversario que le ataco por la espalda. Oportunidad que su rival principal aprovecho para lanzarle su técnica más poderosa combinada con la más poderosa del aparecido. Kiki solo recuerda, de ese momento, que estaba cayendo.


Cuando despertó, tenía una mascarilla en la boca y varios vendajes en el cuerpo. La mitad del cuerpo lo sentía entumecido y la otra mitad ni le sentía. Escucho el ruido de una puerta y Aldebarán, el siempre bondadoso Tauro, entro a su campo visual. Una amarga sonrisa se formó en sus labios, solo fue una mirada y luego se retiró. Quienes entraron luego, fueron Mu y la mismísima Athena. Eso solo significaba malas noticias.

-Kiki-su maestro se mordió el labio antes de continuar.- Yadis, ha muerto.-el dolor ante esas palabras desgarraron su corazón- la encontré... en la entrada a la torre. Intente salvar, tenía graves heridas.-cerro los ojos- Yu, estaba sana, logro cuidarla. Juro Kiki, que lo intente. Intente salvarle la vida, pero no pude detener sus hemorragias.-Kiki cerró los ojos ante esas palabras, mientras las lágrimas caían de sus ojos.- has estado en coma por 11 meses... Creímos que jamás despertarías.-agrego en un tono ausente, pero a la vez cargado de dolor.

Cuando estuvo en condiciones, le pidió un favor a su maestro. Un favor que le destruyo por dentro. Que se hiciera cargo de Yu, que la criara como si fuera su hija. Él se sentía muerto por dentro y no se encontraba en el momento preciso (ni espiritual ni psicológicamente hablando) para hacerse cargo de la pequeña. La decisión le había destrozado, más de lo que ya estaba, pero sabía que su maestro cuidaría de su hija, mejor de lo que él había cuidado de su esposa.

Kiki levanto la mirada al cielo y vio a Noctus.

-Como te extraño...-dijo con lágrimas en los ojos- ¿Habré hecho lo correcto?-las estrellas nunca le devolvieron las respuesta.

Casa de Acuario.

Lautaro se movía intranquilo en sueños. Había comenzado a tener fiebre, fue algo que había llegado de golpe sin síntomas previos. Hyoga mojo un poco el paño y lo coloco en la frente de su primogénito. Había mandado a Flear y al más pequeño de sus hijos a Asgard. Donde su cuñada y los nuevos dioses guerreros les mantendrian a salvo.

-Tranquilo hijo...-susurro mientras limpiaba el sudor de la frente del niño- ya pasara... ya bajara la fiebre.-eso espero.- ya pasara la fiebre y también la guerra- tal vez la fiebre es causada por el miedo de la guerra, pero tú no eres de los que temen- pronto podremos ver a tu madre y a Patricio... Athena saldrá victoriosa nuevamente y nosotros podremos regresar a Asgard.

Entrada de Acuario.

-¿Que te hace pensar que quiero hablar contigo?

-No hablas ni con tu madre.

-Me entere que eras mi padre, de la forma menos grata.-gruño el chico.- ¿Cómo puedes ser tan sínico?

-Vas a dejarme a hablar o solo te vas a quedar con la idea de lo que "crees que paso".

-¡Nos dejaste solos!-ladro el joven de armadura blanca y reflejos amarillos- ¿Con que derecho crees que debo oírte?

-Con el derecho de que fui obligado a hacerlo.-Camus miro fijamente a su hijo- con ese derecho.-el chico no bajo la guardia- ¿Te crees que para mí era fácil saber de ti por cartas y fotos? ¿Poder ver tus primeros pasos a traves de un video?-Los ojos del caballero brillaron ligeramente pro las lágrimas contenidas- ¿Te crees que para mí era fácil estar apartado de tu madre y de ti?

-Si tanto te costaba-soltó el chico irónico- ¿Por qué no te acercaste nunca?

-Porque la guerra, había comenzado mucho antes de que tu nacieras.-El hombre le miró fijamente- ¿quieres saber lo que paso? ¿O te vas a limitar a juzgarme?

-Pues está bien... Quiero escuchar tu mentira.-el chico le miro- dime cual es esa mentira que por años te has dicho para no... ¡OYE! ¡SUELTAME!-Camus tomo al joven del brazo y comenzó a arrastrarle al interior de la casa- ¡SUELTA MI MUÑECA!

-Mi aprendiz, está enfermo agradecería que bajaras la voz y te comportaras como un adulto.-informo Camus, en un tono helado- te demostrare la "mentira" que me hizo estar alejado de ti... y de tu madre.

Despacho de Camus.

-¿Qué es esto?-el chico miro el contenido de la caja de fusta ferro y luego a su padre. Camus cerro los ojos, mientras su hijo miraba la ropa de bebe celeste manchada de sangre y luego leía lo que estaba rayado en la tapa de la caja que había contenido las prendas.

La próxima vez será la sangre de tu hijo.

El "tu hijo" estaba subrayado tres veces. Ahora comenzaba a entender el porqué de su padre... El por qué su madre había guardado silencio cuando le preguntaba quién era su progenitor. ¿Cómo hubiera reaccionado él si estuviera en el lugar de su padre? Pues la respuesta era sencilla. Hacerles desaparecer a ambos de su vida.

-No te llamas Jean...-susurro Camus, mientras volvía a guardar las cosas que por años le atormentaron.- tampoco naciste en las islas... Tu madre te llevo ahí cuando le dije que tenían que esconderse...

-¿Cuál es mi verdadero nombre?-murmuro el chico quien comenzaba a dudar de muchas cosas. ¿Sus padres se alejaron para protegerlo? ¿Protegerlo de qué?

-Luis.-Camus miro la caja cerrada.- Te puse así, por mi rey favorito de Francia.

-Hay tantos Luis en Francia-murmuro el chico revestido en la armadura blanca.

-Luis el justo.

-Luis XIII-murmuro el chico.- ¿por qué no me dijo mi madre esto antes?

-Por qué se protege mejor, si la persona no sabe que se la protege.-murmuro Camus- duele, duele apartarse de los seres que uno ama... Pero no encontramos otra opción.

-¿Algo más que no sepa?-el chico comenzaba a volver a estar a la defensiva.

-Eres de Capricornio, no de Sagitario. Naciste en Moscú, con 2,560 Kg... ¿Eso te es suficiente?

-Creo que sí...-murmuro el chico en tono ausente- necesito pensar...-salió del despacho de su padre. Necesito volver a armar mi mundo, dado que lo has tirado al suelo como si de un castillo de naipes se tratara.

Montañas, santuario de Athena.

-¿Quieres hacer un trato?-murmuro Valentina, dirigió su mirada al chico que permanecía en silencio a su lado. Hacia varios minutos que estaban en silencio. El joven se limpió las lágrimas para borrar el rastro de ellas de sus mejillas.

-Depende de cual sea-en la calle aprendí a no tomar tratos a la ligera, quiere agregar. Pero lo que estoy viviendo ahora, no se asemeja en nada a lo que viví en la calle.

-Tu no dices nada que me viste llorando.-la chica se limpió el rastro de las lágrimas- y yo no diré nada que te eh visto llorando.-una lúgubre sonrisa se formó en los labios del chico.

-Tenemos un trato señorita.-murmuro el chico, mientras la lúgubre sonrisa desaparecía de sus labios.- ¿quieres que sea honesto contigo?

-Me gustaría escuchar a alguien honesto...-murmuro la joven- comienzo a creer que gran parte de mi vida ha sido una mentira.

-¿Mentira?

-Si... Cuando Shion murió, mejor dicho, cuando lo asesine... tenía 10 años hacia poco cumplidos...-la joven cerro los ojos y un par de lágrimas comenzaron a caer de sus ojos- desde entonces me han mentido en la cara.

-¿Tus padres te abrazaron en esos años?

-¿Porque la pregunta?-la chica le miro algo confundida.

-Solo responde.

-Si... en esos ocho años, muchas personas me abrazaron.

-¿Esos abrazos, de tus padres y de todos los que te importan, te sabían a mentira?

-No...

-¿Alguien rio contigo en esos ocho años?

-Sí.

-¿Esas risas te sabían a mentira?-pregunto el joven de ojos verdes y cabellera rubia.

-No... ¿A dónde quieres llegar con este asunto?-el chico le miro- digo... con estas preguntas.

-Solo quiero ayudar a una chica que se siente perdida y no conoces.-Tomas soltó un suspiro.- No te conozco y no me interesa hacer un gran vinculo contigo...

-¿Disculpa?-la chica le miro confundida. No entendía de qué hablaba el chico, el tono helado que usaba le confundía.

-Solo somos un par de desconocidos que están hablando.-el chico le miró fijamente.- Nada más... ¿Lo entiendes?

-No entiendo a dónde quieres llegar con esto.-informo la joven rubia algo ¿ofendida? Se estaba sintiendo ofendida por la frialdad del chico.

-Te responderé, si me respondes a mi primero.

-Eso es una falta total de modales.-gruño la chica. ¿Por qué me enoja que sea frio conmigo?- primero se responde la pregunta de la dama.

-Perdón. Pero desde los cinco que me crie en las calles y los modales es algo que me faltan-el chico le miro de costado- Vivir en la calle me ha enseñado que hay personas que son testarudas y no hay caso cuando se las quiere hacer reaccionar.-Valentina le sostuvo la mirada de reojo- y es claro que tú eres de las crías testarudas a las que mami y papi le dieron caprichos.

-¿Testaruda?-la chica le miro fiero, tentada de enterrarle una rosa blanca.

-Hagamos un trato- el chico le miró fijamente a los ojos, por lo cual la psiciana no tuvo problema en sostenerle la mirada.- Solo hablamos y nada más.

-¿Solo hablar?-la chica le miro algo perdida, ahora no entendía de qué le hablaba.

-¿Nunca te paso de ponerte hablar de tus problemas con un desconocido y sentirte algo aliviada de tener ese oído extraño escuchándote?

-Si... Ahora está pasando eso-informo la chica- tu eres un perfecto extraño. ¿Por qué quieres que sea solo hablar?

-Solo estoy trazando los límites de nuestros encuentros...-el chico le miro de reojo.- Sé que puedo ser irresistible.-el chico le sonrió con burla, lo que enfureció a la joven.

-Pues... a mí no me faltan pretendientes-gruño la chica- ¿solo escucharnos? Bien, tenemos un trato.- El chico se paró y se sacudió un poco el polvillo.- ¿Ya te vas?

-No vez. Soy irresistible, las chicas ven que me estoy por ir y quieren retenerme.-la joven entorno su peligrosa mirada esmeralda.- Aun estas furiosa por lo que paso hace 8 años... Yo te diría que gritaras.

-No necito gritar, para sacar la rabia...-murmuro la chica, mientras miraba el sol salir.

-Te aseguro que sirve... Sacar la rabia de adentro.-el joven le miro con ligera pena.

-¿Tu gritaste por la muerte de tu amigo?-Valentina se levantó y se paró enfrente del chico. Quien miro hacia otro lado.- Por qué dices que me hará bien, si tu no pruebas el remedio...

-Por qué todavía me quedan fuerzas... para no caer en la desesperación-miro a la joven a los ojos- y creo, que tú también aun tienes fuerzas para no necesitar gritar... Para no eliminar las penas de tu voz.

Prisiones, Palacio de Ares.

-No le baja la fiebre...-Jazmín miro preocupada a los ex caballeros dorados, mientras retiraba parte del cabello celeste de la frente del joven- puede haberse infectado...-murmuro entre llanto.- esto es mi culpa...

-No es tu culpa pequeña.-murmuro Afrodita. Mientras veía como la respiración del menor era forzada. Paso su mirada a sus camaradas, todos sabían que si las cosas seguían así. El menor moriría. No tardaron en escuchar el ruido de pisadas, la menor sentada contra la pared del fondo abrazo al menor.

-Que no se lleven a Paris. Que no se lleven a Paris.-escucharon que murmuraba la joven. Un guerrero de Ares se hizo presente, tenía dos inmensas alas en la espalda. Si Kiki le hubiera visto, sin duda le reconocería a pesar que tuviera varios años más.

-Zeus, quiere tener una garla contigo mocosa.-informo el hombre que parecía estar cerca de los 34 años. Abrió la puerta e ingreso a la celda, tomo con brusquedad a la menor del brazo y la aparto del chico.

-No...-la mano de Paris sujetaba con fuerza la de Jazmín- no te llevaras a mi amiga.-Paris abrió los ojos apenas- no dejare que le hagas daño a mi amiga...-sus fuerzas cedieron y el agarre que ejercía sobre la muñeca cedió.

-Pobre crio iluso...-torció los brazos de la chica en la espalda, para evitar que esta se le escapara.- es igual que el padre-miro burlón a Kanon- y tan idiota como tu hija...-el ex caballero contuvo las ganas de dejar libres algún insulto.- andando preciosa.

Casa de Virgo.

Shaka despertó de golpe de un tormentoso sueño. Una y otra vez veía una estanque con flores de loto teñirse de sangre y las flores marchitarse lentamente. Aparte de ese horrendo sueño volvía a sentir la misma opresión en su pecho, esa horrible, que había sentido el día de la muerte de su esposa. Se levantó de la cama y comenzó a transitar los vacíos recintos de Virgo.

Jardín de los Sales gemelos.

-Has estado muy callado últimamente.-Shaka se sentó frente a su hijo- no es que siempre fueras un chico conversador... pero...

-¿Tú también sentiste que te arrancaron el corazón del pecho?-el joven mantenía los ojos cerrados y estaba recargado contra uno de los Sales.- ¿también te preguntaste el por qué tuvo que ser ella?

-Si.-Shaka no se esperaba que la conversación tan rápidamente tomara ese rumbo.- y se cómo te puedes estar sintiendo. Pero nada hará que cambie...

-¿Por qué no despertó el octavo sentido?-Daiitoku de Virgo abrió sus ojos y dejo a la vista su triste mirada azul.- Estuve esperando, que ella apareciera como lo hizo Lucían, pero es claro que no volverá.

-Ya la volverás a ver-Shaka se maldijo para sus adentros no saber que decir en ese momento.- Se volverán a encontrar.

-¿Sabes que es lo peor?

-No. Ignoro qué es lo que tu mente está considerando como lo peor.

-Ella... en su carta me aseguro que sobreviviré a la guerra-El joven rubio de cabellera corta cerro los ojos- Ni siquiera puedo contar con el hecho de saber que la veré pronto.-Shaka prefirió ahorrarse todos los comentarios que tenía con respecto a esa absurda idea que tenía su hijo.-Por favor, déjame solo.- susurro el joven. Shaka se levantó y comenzó a salir del jardín. Cuando llego a la puerta pudo escuchar el grito lleno de dolor de su hijo.

-Espero, que eso alivie tu dolor...-murmuro Shaka, a pesar que sabía que eso no servía de nada a su parecer.

Continuar.


Nombre: Tomas

Destructora (armadura): Estirges Signo: Géminis

Edad: 18 País de Origen: Italia Familia: Elisa de Equidna (Hermana/muerta)

Aspecto físico:

cabello: Rubio; ojos: verdes; piel: blanca; Altura: 1,79


Nombre: Jean.

Armadura: Manto de heraldo. Signo: Capricornio.

Edad: 24 Pais de Origen: Rusia Familia: Camus de Acuario y Tanya de Golondrina (Heraldo de Eros)

Aspecto fisico:

Cabello: Negro; Ojos: Celestes; Piel: bronceada; Altura: 1,81

El nombre se lo coloque por el biologo frances Jean Piaget.