Oh, vaya, me merezco un cero por incumplida. Dije que actualizaría pronto, y bam, paso MUCHO tiempo! :(
(Como 3 años? 4? 5? No se jaja)

¿Que puedo decir? Problemas aquí, problemas allá. Trabajo aquí, trabajo allá. Bla bla bla. La vida, mudanza a otro pais, conseguir trabajo, estudios, casa, comida para mi perro, comida para mi, seguiria pero para que los aburro!

Mil disculpas :/

Sin mas que decir, si alguien todavía lee esto, los dejo para que lean.

Victorious, ni sus personajes me pertenecen. Son propiedad de alguien mas.


TORI POV

— ¡Suéltame, Cat! — Quería pegarle de nuevo, descargar toda la rabia que tenía guardada.

— ¡Deja de forcejear, Tori! ¡Nos van a sacar del hospital y no podrás ver a Jade! — Me detuve de inmediato.
Aunque tenga tantas ganas de pegarle, no estoy en condiciones de estar lejos de aquí. Me volvería loca.

Me quede mirándola fijamente, con ambos puños cerrados. Ella gimió adolorida, aun tocándose la mejilla.

Se fue levantando lentamente, con el ojo cerrado y la mano levantada.

Cat aflojo un poco sus brazos, pero no se confió. ¿Me pregunto de donde sacara tanta fuerza? Digo, es bastante pequeña y se manda una fuerza demoledora.

— Solo vine a..hablar, a explicar muchas cosas. — Hablo de pronto, mirándome con gran preocupación.

— ¡Yo no tengo nada que hablar contigo! ¡Vete de aquí!

— Tienes que saber la verdad, todos ustedes. Jade no hizo nada conmigo, es una larga historia, una muy larga historia.

¿Uh? — ¿De que estas hablando? ¿Qué quieres decir con que no hizo nada contigo?

Tori, cálmate. Nos sacaran de aquí si sigues gritando. — La mire de reojo, y tense mi mandíbula. ¿Cómo quiere que me calme si tengo a esta loca al frente mío?

— Fue algo inmaduro, algo tonto, y no espero que lo entiendas sinceramente. Pero... solo quiero que me escuches, que guardes silencio por unos minutos para explicarte todo. — Metió su mano en el bolsillo de la chaqueta y saco un celular, junto con un sobre pequeño.

Mire a Cat y fue ella quien recibió las cosas. — No es un truco, Victoria. Solo quiero ayudar, quise hacerlo hace tiempo pero... no me dejaron.

— Patrañas. — Bufe. — Eres despreciable, por tu culpa Jade y yo nos separamos, nos rompiste a ambas. — La voz se me quebró al final. — No sé cómo nos encontraste, pero no te quiero volver a ver aquí. No te quiero cerca de Jade nunca más.

No pude contener las lágrimas, era bastante obvio que el tema todavía me dolía. Y verla a ella me remataba mi pobre corazón.

Fijo la vista en Jade, y se le escurrió una lágrima. — No te atrevas a llorar, no tienes nada por que llorar.

— Se ve mal, y lo creas o no, me duele verla ahí. Con todo eso a su alrededor, luchando por vivir. — Tomo aire profundamente, y seco su lágrima. — No eres la única que quiere a Jade, Victoria.

No sé si fueron celos, o rabia acumulada, la que me dio el coraje y la fuerza de ir y pegarle de nuevo. — ¡Tú nunca la quisiste, si lo hubieras hecho habrías respetado lo que ella y yo teníamos! — Dios, ¿cuánto más podría aguantar mi corazón? — Ahora vete de aquí y nunca vuelvas. ¡No te quiero volver a ver! — Grite.

El médico general apareció de pronto. — ¿Señoritas, se puede saber que significa toda esta gritería? ¡Les recuerdo que están en un hospital! — Hablo exaltado pero con un tono moderado.
Cat tenía razón.

El medico nos miró a todas, y frunció el ceño al ver a Candance en el suelo. — Señorita, ¿Se encuentra bien? ¿Qué hace en el suelo? — Le ayudo a levantarse.

Agache la mirada y suspire cansada. — Lo siento, no volverá a pasar. Solo me exalte de momento.

El me miro con seriedad. — No quiero que se repita esto, o me veré en la obligación de pedirles que se retiren y no podrán ver a Jade hasta que yo lo vea conveniente.

No volverá a pasar. Lo prometo. — Por supuesto que no iba volver a pasar. No saldré de aquí.

Se formó un silencio incómodo en la habitación.

— Necesito que me escuches, Victoria. No me iré hasta que alguno de ustedes me escuche. — De reojo pude ver que tenía su mirada clavada en mí. — Por favor, dame una oportunidad.

— ¿Oportunidad? ¡Ja! — Voltee a mirarla. — No mereces nada. Ahora lárgate de aquí, antes de que pierda la cabeza por completo.

Le di la espalda, y me enfoque en el rostro de Jade para poder calmar todo dentro de mí.

— ¿Por favor? — Pidió de nuevo, pero esta vez se dirigió a Cat.

Cat se quedó callada por unos segundos. — Doctor, sáquela de aquí, no hace bien tenerla acá.

— Oh, vamos, son solo unos minutos no pido más que eso. — Protesto enfadada.

— Señorita le voy a pedir que se vaya de esta habitación o llamare a seguridad de inmediato.

— ¡Esta bien! No es necesario que llame a nadie, conozco la salida. Bufó de mala gana.— Volveré, tenlo por seguro.

— Aunque, primero debería dejar que alguien le viera esa mejilla. Se ve bastante mal. — Sugirió el doctor.

Se merece eso y mucho más después de lo que hizo.

— Gracias, pero con un poco de hielo estaré bien. — Escuche los pasos alejándose y pude por fin soltar el aire que estaba aguantando.

Le cogí la mano a Jade y cerré mis ojos. Cat llego por detrás y me abrazo. — Ya se fue, Tori. Ya se fue.

XXXXXX

Sabes, siempre me gusto estar aquí. Me relaja demasiado.Comento mirando hacia al frente, con la barbilla apoyada en sus muslos.

Mire a mi alrededor, y reconocí el lugar de inmediato. Estaba en la playa que compartía con Jade. Nuestra playa. Nuestro lugar secreto y único.

Ya casi no me acordaba cuán grande y hermoso era estar aquí.

¿Vega? — Pregunta una voz familiar.

Mire a mi derecha y la vi a ella de nuevo, observándome con sus grandes ojos azules, y una ceja levantada.

Me quede mirándola quien sabe cuánto, sintiendo un millón de cosas en mi estómago.

Estas aquí — Susurre aliviada. — ¡Estas aquí! — Repetí con gran emoción, levantándome de la arena y tirándome encima de ella.

Wow, hey, ¿Qué te pasa? ¿Por qué me atacas? — Pregunto divertida, colocando sus manos en mi cintura.

Me quede mirándola en silencio, y y perdiéndome en la perfección de su rostro. — Estas aquí, conmigo. — Susurre de nuevo, soltando una lágrima.

Ella frunció el ceño, y con su dedo pulgar me seco la mejilla. — ¿Dónde más estaría, torpe? — Pregunto con una sonrisa, pero sentí algo de preocupación en su pregunta. — Dime.

Por alguna razón, ya no sentía ese dolor y esa rabia que me atormentaba al verla todos los días hace unos meses atrás. Pero al no sentir esa tristeza, vino otra peor.

¿Vega? — Pregunto de nuevo.

Me mordí el labio y pude sentir como mis ojos se aguaban. En un hospital. En coma, con muchos cables a tu alrededor. — Apoye mi frente con la de ella y cerré mis ojos. — Pensé que nunca podría estar así contigo.

— Mmm, ¿Tori? ¿Porque estoy en coma? — Pregunto algo confundida, pero no sé porque sentía que ella ya sabía la respuesta a su pregunta.

La mire a los ojos y me aleje un poco de ella. — ¿Porque...? — Sinceramente no sabía la respuesta en concreto.

Hizo una mueca y aparto su mano de mi mejilla. Suspiro. — Con que es por eso. — Se fue sentando lentamente, quitándome de encima con delicadeza.

Me senté al lado suyo, mirándola fijamente. Bajo su cabeza y chasqueo la lengua. — Es tu culpa, sabes. Después de todo, no debí permitirme a mí misma enamorarme de ti. — Se levantó rápidamente y me miro a los ojos. Sus ojos azules ya no mostraban ese amor de hace algunos segundos.

¿Mi culpa? ¿Por qué me dice eso?

No me digas eso, Jade. Yo no... — Me levante para acercarme a ella, pero retrocedió. Se estaba alejando de mí. — Jade, por favor.

Me hiciste a un lado por meses, me dejaste como todos lo hacen, hiciste como si no existiera, Tori. — Me estaba hablando con mucha tristeza, pero se veía calmada, su rostro estaba calmado. — Y mira, se te cumplió el deseo. Ya no existo para ti.

¡No, por favor no! — Solloce. — Estaba dolida, Jade. Aun lo estoy. Era otra Tori, salió otra Tori. No era yo misma, tienes que creerme. ¡Por favor! — Estaba llorando de nuevo, quedándome sin fuerzas para mantenerme de pie.

Suspiro desanimada. — No puedes cambiar lo que paso, Tori. Ni yo tampoco. Me gustaría poder hacerlo, o que tu pudieras. Pero simplemente no se puede y ahora estoy así. Y así me quedare.

No, no puedes dejarme. ¡No te puedes ir! — Suplique adolorida. — No podría aguantarlo.

Me miro por unos segundos y empezó a caminar, alejándose de mí. — Ya olvídate de mí, Vega. Yo ya no te necesito, ya no te quiero más.

¡Jade! ¡Espera, no hagas esto! ¡JADE!— Me tape el rostro y caí a la arena llorando. — Por favor, no te vayas. ¡No me dejes aquí!

XXXX

Me desperté sobresaltada y apreté mi mano en lo que parecía ser el muslo de alguien.Auch, no me arranques la pierna, Tori. Cálmate. Cat coloco su mano en mí cabeza y con la otra trato de que aflojara la mía.

Cerré mis ojos un momento y trate de tomar aire para calmarme. Estaba asustada.

¿Tuviste una pesadilla? Pregunto preocupada.

Dios, una horrible y dolorosa.

Asentí y me senté correctamente aflojando mi mano sobre su muslo. Me había quedado dormida en las piernas de Cat después de salir de la habitación cuando llego Nicolás y su madre.

Masajee mi cuello y sostuve la chaqueta que me habían puesto como cobija. Mmm, ¿Es.. de Beck? Pregunte con curiosidad. André tenía saco.

Asintió lentamente, algo asustada. No pasa nada, Cat. Le anime. Es más, me sorprende que me la haya prestado, digo, por cómo ha estado conmigo no me lo esperaba de él.

Hizo un puchero. El solo está confundido por varias cosas, Tori. Pero ya hable con él y ya está mejor contigo. Es solo que nos sorprendió que tú estuvieras aquí, y que te mostraras tan preocupada por Jade.

Me confundí.¿Que les hizo pensar eso, Cat? ¿Fue por todo el tiempo que paso sin hablar con ustedes que ya no me conocían?

Fue más por tu actitud, Tori. Por como actuabas con nosotros, y con Jade en especial. Eras otra persona. Beck llego por detrás y respondió a mi pregunta. Me sonrió levemente y me ofreció un vaso con agua. Debes tener sed de tanto llorar, Tori.

Y tenía razón en eso, mi garganta estaba seca. — Gracias. Bebí y me arrope un poco más con la chaqueta. Era tarde y el frio estaba bastante presente.

Quiero verla. — Pedí levantándome, dándole el vaso de nuevo. Cuando empecé a caminar, André me detuvo. — Espera unos minutos, Robbie y Nicolás están adentro.

Suspire cansada y me senté de nuevo. — Tocara. — Murmure desanimada. André se sentó a mi lado y yo apoye mi cabeza en su hombro.

No pierdas la fe, Tori. Vas a ver que Jade saldrá de esto, y nos estaremos riendo de esto pronto. — Coloco su mano en mi muslo y me conforto un poco.

Cambiando de tema, llame a tus padres. Vienen para acá con tu hermana, están preocupados tanto de ti como de Jade.

Me cruce de brazos. — No me pienso ir de aquí, Andre. No estaré lejos de Jade ni por un segundo.

Lo sé. — Susurro preocupado y se acomodó mejor en la silla.

Escuche de lejos como Andre, Beck y Cat hablaban sobre avisarles a sus padres, a Lane, Sikowitz y sobre que harían después de unas horas. Para ser sincera me perdí en medio de la conversación en pocos minutos ya que el sueño que tuve seguía muy presente en mí.
Tenía miedo, y dolor, pero ese sueño solo intensifico eso, y de paso añadió culpa, y frustración.

Dios, soy muy joven para sentir todo esto — Murmure, bajando mi cabeza.

XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX

Mis padres llegaron al poco tiempo junto con mi hermana. Me abrazaron con fuerza al ver mi cara, y en el momento que sentí sus brazos rodearme, comencé a llorar sin poder evitarlo.
Tenía miedo por Jade, miedo de mis sentimientos reencontrados, miedo de mis recuerdos, miedo de mi dolor, pero por sobre todo, miedo de no poder volver a ver a Jade.

Es extraño. Hace unos meses no quería ni verla, no quería saber de ella, no quería tener nada a mi alrededor que me recordara lo más mínimo a ella. Simplemente no podía soportarlo.

Pero ahora, que siento que mi corazón se desgarra minuto a minuto, solo quiero saber todo de ella. Quiero tenerla a mi lado, quiero que se levante de esa cama y me diga que está bien, que vamos a estar bien. Que yo dejare todo este dolor atrás, y las cosas serán como antes.

Pero no será así. Aun con todo esto, no dejo de sentir esa rabia, y ese dolor por culpa de ella.

Me traiciono, me rompió en mil pedazos, y por si fuera poco, tuve que aguantar la humillación delante de toda la escuela.

¿Cómo podre estar mejor si aún siento dolor y rabia? ¿Cómo puedo perdonarla después de todo lo que me hizo? ¿Cómo podre amarla de nuevo si se va de mi vida?

¡No! ¡No, eso no! No se puede ir. No así.

Hija, cariño, no has parado de llorar desde que llegamos. Me duele verte así. — Mi madre me abrazaba con mucha fuerza, pero yo sentía que me rompía en pedazos. — Jade, va a estar bien, Tori. Siempre me contaste lo fuerte y determinada que era. — Me dio un beso en la cabeza, y me obligo a mirarla a los ojos. — Ella va a salir de esto, y tú vas a estar ahí, apoyándola, dándole fuerzas. — Limpio mis lágrimas con sus pulgares, beso mi frente y volvió a mirarme.

¿Cómo puedo creerte mamá? — Solloce. — ¿Cómo puedo si quiera perdonarla por lo que me hizo? ¿Cómo puedo saber que este hueco en mi pecho se llenara de nuevo?

Estaba agradecida de que Trina y mi padre me hubieran dejado a solas con ella. No podría expresarme delante de ellos.

Tendrás que aprender a hacerlo, hija. Eres fuerte, y tu corazón es muy noble y grande. — Al ver que empecé a llorar con más fuerza, me acuno entre sus brazos y me permití sacar todo lo que tenía de nuevo. — Este dolor no será parte de ti para siempre, pero aprenderás mucho de esto. Tanto tu como Jade están aprendiendo de esto, y seguirán haciéndolo hasta que ambas decidan perdonarse, y cuando llegue ese momento, van a decidir si quieren estar juntas de nuevo. Solo ten fe hija, y espera que el tiempo lo cure todo.

Gracias, mamá — Murmure después de un rato.

xxxxxxxxxxxxxxxxx

La señora West llego al cabo de unas horas. Creo que llore aún más cuando vi lo desgarrada que estaba al hablar con el doctor. Y ni siquiera empecemos cuando entro a verla. Fue de las cosas más dolorosas que he visto jamás.

Si es doloroso para mí, no me imagino para ella.

Mis padres estuvieron hablando con ella durante horas, tratando de darle apoyo y consuelo. Andre y Robbie estuvieron con Nicolás, y Beck, Trina y Cat se perdieron en algún momento porque no los volví a ver.

Yo… yo simplemente me las arregle para ir a la habitación de Jade y me quede observando la maquina con los latidos de su corazón. — Aún late. — Murmure, con una sonrisa a medias. Vi su brazo y empecé a trazar con mucho cuidado hasta llegar hasta su mano. Me gusta la sensación de su piel junto con la mía. Creo que me relaja un poco.

Coloque su mano en mi mejilla y sentí una lagrima escapar nuevamente de mi ojo. — Yo…te… yo — Suspire —Lamento que estés así, Jade. —Le di un pequeño beso en la palma y cerré mis ojos.

Yo.. yo no quiero que estas así. Llevas unas horas de esta manera y ya siento de todo, ¿sabes? — Murmure tratando de sonar calmada. — No… es justo, ¿verdad? — ¿Qué estoy haciendo? — Estarías diciendo cosas a regañadientes como raro. — Abrí mis ojos y me quede observándola por varios minutos.

¿Cómo lo haces, Jade? — Solté su mano, sintiendo como mi enojo subía por todo mi cuerpo de un momento a otro — Me rompes en mil y aquí me tienes, suspirando, sufriendo y anhelando por ti de nuevo. — Me enoje aún más y forme un puño con mi mano. — ¿Por qué demonios estas así? ¿Por qué demonios no estás bien en tu casa? — Me levante y la mire con rabia. — ¡Yo estaba bien, tú estabas bien! — Empecé a gritarle. — Estaba tratando de seguir con mi vida sin ti, y te desmayas y ¿Ahora estas en coma? — Reí con ironía, sintiendo un revoltijo de emociones. — ¡Jodete, Jade! ¡Jodete por todo esto! — Rompí a llorar y mis rodillas se hicieron débiles. —Jodete…Jade! — Caí al suelo y seguí llorando.

¿Tori, que te pasa? — Cat entro a la habitación y se agacho junto a mí. — ¿Por qué gritas? ¿Qué te pasa? — Me abrazo con fuerza.

No se puede morir, Cat. Ella… ella no se puede ir así. No cuando más dolor siento, no cuando he vuelto a ser la misma Tori que sufrió por ella y lloro tanto por meses. — Me estaba ahogando, sentía que no podía respirar bien. — La quiero, la amo, la quiero conmigo, pero al mismo tiempo tengo ganas de pegarle, de dejarla sola, de desearle lo peor. — La mire a los ojos. — Soy un revoltijo de emociones en este momento, Cat. No sé qué hacer.

Tori, tienes que calmarte. Estas muy exaltada, y estas temblando. Limpio mis mejillas — Te va a dar algo si no te calmas. — Me ayudo a levantar del suelo y me sentó en el sofá de la habitación. — Respira conmigo.

Empecé a inhalar y exhalar con ella. Duramos así como 5 minutos, era raro por un lado, pero relajante por el otro.

¿Mejor? — Pregunto con una sonrisa a medias. Asentí con simpleza.

Respire profundamente y recogí mi cabello en una cola para poder recostarme en el sofá correctamente. Cat hizo lo mismo.

La señora West va a llevar a Nicolás a dormir. — La observe. — Esta tarde, Tori, y las visitas se acabaron hace 2 horas.

Me tense. — ¡No! ¡No me puedo ir, no me quiero ir! ¡No puedo dejarla sola! ¡No ahora!— Me faltaba el aire de nuevo. — ¡Tendrán que sacarme de aquí a la fuerza porque no me pienso ir! Me sentí como una niña berrinchuda al sentir picazón en mis ojos. Sentía ganas de llorar.

Tori, cálmate. Respira de nuevo. — Me cogió de los hombros y empezó a inhalar y a exhalar para que hiciera lo mismo. — Por favor— Suplique.

La señora West arreglo para que te pudieras quedar junto con ella hoy. Andre hablo con tus padres para poder convencerlos de que te pudieras quedar. — Observo a Jade. — Nosotros lastimosamente tenemos que irnos. — Suspiro desanimada. — Yo tampoco quiero irme, Tori. Pero sinceramente prefiero que este contigo. — Sonreí. — Vendremos mañana a primera hora, eso es seguro. Pero…— Me miró fijamente. — Tienes que ir a la casa de Jade por algo de sus cosas, dejar a Nicolás, dejarme a mí, y podrás volver aquí sin ningún problema.

—No lo tomes a mal, Cat. ¿Pero porque tengo que ir yo? — Tenía curiosidad.

—Bueno, porque tú eres quien se va a devolver con las cosas de Jade. Además, la señora West va a dejar a Nicolás en casa, pero cada 2 horas ira a ver que todo esté bien. Quién sabe si pueda dormir hoy.

Suspire y eche mi cabeza hacia atrás sin dejar de mirar a Cat — Creo que nadie podrá. — Empezando por mí por supuesto.

Hizo un puchero triste y bajo su cabeza. — ¿Qué pasa? — Pregunte.

¿No quieres que vaya contigo? — Fruncí el ceño — Es por eso que no quieres ir conmigo a la casa de Jade. — Me miro— Yo solo quiero ayudarte a escoger algunas cosas, pero… pero si no quieres está bien, todavía alcanzo a irme con Beck. — Empezó a tartamudear — Yo.. solo.. p-pensé que… volvimos a hacer… a-a-amigas, después de esto… Ya sabes..

Sonreí por su ternura y cogí sus hombros— Cat— No me miraba. Suspire impaciente—Cat mírame.

Levanto el rostro apenada. — No quiero ir a la casa de Jade porque no me quiero alejar de ella ni un solo minuto, no porque no quiera ir contigo, torpe. — Sonreímos al mismo tiempo. — Iré contigo, pero prométeme que no demorara más de lo necesario. Y-yo…— Sentí sonrojarme. —Me pongo impaciente.

Ella asintió con una sonrisa que hace mucho no veía. —¡Yaaay! — Exclamo y me abrazo muy al estilo de ella. Me reí un poco.

..

...

...

...

Cuando llegue a la habitación de Jade me sentí rara. Me llegaron muchos pensamientos a la cabeza. Unos buenos, otros malos. Tuve que empezar a hacer esos ejercicios de Cat de nuevo para sentir que podía respirar. — Cuando te despiertes te hare ver Bob Esponja por todo un fin de semana.

¿Espera que? Oh, vaya, eso es nuevo. Hola, vieja Tori. — Ya hasta hablo sola. — Refunfuñe.

Cerré mis ojos por un breve momento, me prepare mentalmente de nuevo y empecé a empacar algunas cosas mientras escuchaba a Cat cantar en el cuarto de Nicolás.
Supongo que Cat empacaría el resto después.

Cuando termine, empecé a dar vueltas por la habitación. Había nuevas cosas raras, algunas me daban miedo, ni siquiera podía verlas por más de unos segundos. — ¿Qué le ves a esto? —Me acerque hacia la pared que daba hacia la playa y pude ver unas cuantas fotografías. Me llamo la atención una muy peculiar. — Sonreí por un breve momento. — Es muy tú hacer esto, Jade. — Murmure, viendo una fotografía de todos nosotros, pero Rex y Robbie tenían pintados con marcador negro, un par de cuernos, un cola de diablo, la palabra "idiota" en la frente de Robbie, y un bra negro en el torso de Rex.

Me acerque a su escritorio y leí algunos de sus escritos. Seguían siendo muy buenos, pero no pude evitar notar que eran algo… deprimidos. Era raro, Jade es una escritora excelente y no deja que sus emociones se mezclen en sus escritos.

Me senté en su cama y suspire desganada. Pero al notar algo bajo su armario, la curiosidad pudo más y me acerque con cuidado. Era una hoja arrugada en forma de bola, la cogí y trate de que fuera leíble.

"Te quiero. Simple y sencillo. ¿Pero y tú? Claro que no.
Creo que tu odio hacia a mi borro todo el cariño que me tenías.
¿Cómo lo hiciste? ¿Por qué no me enseñas? Yo también quiero dejar eso...
Para mí sería más fácil todo. Todo.
Porque cada vez que te veo pasar a mi lado sin sonreírme, sin rozarme la mano, o siquiera una mirada tuya, siento que me muero por dentro un poquito más.
¿Cómo le hiciste? ¿Tan poca cosa fui para ti?
Ya no me interesa comer, mucho menos dormir, y fumar se volvió un problema.
Y en medio de la soledad, sigo pensando en ti.
¿Cómo le hiciste? ¿Por qué fue tan fácil para ti? ¿Cómo pudiste dejarme así?
Idiota que fui…

Jade…— Sentí mi voz quebrada y como las lágrimas volvían a caer por mis mejillas.

— ¿En qué te ayudo, Tori? — Entro Cat de repente. — Oh, lo lamento. — Baje mi rostro y segui llorando en silencio. Cat se sentó a mi lado. — ¿Qué pasa Tori? ¿Qué leíste?

Sobe mi nariz. — ¿Cómo fue, Cat? ¿Cómo estuvo ella después de que… termináramos? — Dios, que dolor.

Tori, no deberías hacerte esto. Ya suficiente con todo lo que está pasando…— La interrumpí de mala gana. — Solo dime, Cat.

Pero T-tori…— Trato de hablar pero de nuevo la interrumpí, pero esta vez con una mirada seria. — Solo dime.

Mal… — Suspiro agotada y empezó a jugar con sus dedos. — Ella se sentía fatal, dejo de comer, de hacer ejercicio, solo tomaba café y andaba distraída todo el tiempo. Se fue perdiendo poco a poco, dejo de ser ella. Solo iba a la escuela por obligación, hasta considero la idea de irse de Hollywood Arts. Bajo la mirada — Ella… simplemente dejo de ser Jade, Tori. — Dolor… siento dolor de nuevo. Siento que me aprieta. — Claro que… al principio no dejaba de pensar en cómo recuperarte. Estaba como loca, pero… cuando paso algo, ella simplemente, dejo pasar todo.

Fruncí el ceño y la mire fijamente. — ¿Y ese algo es? — Tenía curiosidad.

—Tori, en serio, no es necesario que toquemos este tema, digo yo… — Se quedó callada cuando la mire de nuevo.

Ella se rindió cuando escucho que le decías a tu hermana que la odiabas una noche que estabas tocando el piano en tu casa. — Soltó con rapidez, haciendo un puchero al final.

Abrí los ojos como plato y empecé a sentir un nudo en la garganta. — ¿Qué?

Ella… ella quería hablar contigo de cualquier forma, y una noche logro entrar a tu casa y ella… ella simplemente lo escucho. — Ese dolor, ese sentimiento de derrota, ese sentimiento de cómo te llega un golpe en el pecho que te deja idiota e incapaz de respirar. — Después de eso, se le metió a la cabeza de que con el odio no se puede pelear. No así.

—Porque vio como su padre odiaba todos los días de su vida y se convenció de que al odio no se le puede ganar. ¿Es eso verdad? — Rabia, ahora vuelve la rabia.

Frunció el ceño confundida— ¿Y tú como sabes eso, Tori?

No era cierto, Cat. — Empecé a llorar de nuevo. Pero no sé con exactitud si era de rabia, de dolor, de miedo. No sé. — Yo nunca la odie, o no de esa manera. No como su padre, jamás podría odiarla como odiaba su padre las cosas. — Me levante y empecé a dar vueltas por toda la habitación. ¿Está más pequeña? — Tienes que creerme, Cat. Jamás haría algo como eso. — ¿Y el aire? ¿A dónde carajos de fue? — Si me enoje, me enoje mucho con ella. — Mire fijamente a Cat, retrocedió asustada. — Y esa noche creo que por la situación, salieron esas palabras de mi boca, pero jamás la odie. — Seguí dando vueltas. — Trate de hacerlo, pero no pude, aun cuando lo intentaba la amaba con todo mi corazón.

—Todo este lio se pudo haber evitado si ella simplemente no se hubiera acostado con esa imbécil. Me lastimo, Cat. Me rompió, me humillo y todo por una noche estúpida de ella. — Termine sollozando, sintiendo como todo me daba vueltas.

—Ella nunca lo hizo, Tori. Soltó de repente.

La mire de inmediato. ¿Qué? — ¿Q-que? ¿De qué hablas? — Ella me vio asustada y trago saliva pesadamente. — ¿De que estas hablando, Cat? ¡No te quedes callada por Dios Santo! ¡Contéstame! — Ok, creo que me pase. Cuando vi que empezó a hacer ese puchero triste a punto de llorar, me senté a su lado cogiendo sus hombros. — Perdón, perdón… —Suspire, tratando de llevar algo de aire a mis pulmones. — Por favor, dime de que estas hablando. — Hable con más calma.

Es… es algo largo. Un-na historia muy larga. — Empezó dudosa. — Tal vez debería dejar que Beck y Andre te cuenten, y-yo … no sé cómo contártelo, es… que, no sé.

Tuve paciencia—.Cat, solo dilo. — ¿Y porque ellos?

C-Candance me dio el sobre ¿Te acuerdas? — Pregunto dudosa. — ¿Y…?— ¿A que va eso?

Suspiro pesadamente y se quedó callada por unos segundos. Espere.

El sobre esta en el hospital por si quieres leerlo, Tori. — Empezó a decir, tratando de cambiar el asunto.

Jade… nunca se acostó con Candance, ella simplemente se quedó dormida. — Empecé a negar, tratando con todas mis fuerzas de no creerle. — Si, Tori, es verdad. Fue una trampa de Moose, e incluso de ella y la madrastra de Jade. Querían venganza, pero se les fue de la mano, y Candance trato de evitar todo esto, pero… hubo quienes no dejaron.

Sonreí con amargura. — Es mentira, ¿verdad? — Tiene que ser mentira. Es mentira de ella, de Candance, del sobre, de todo el mundo. — Vamos, Cat, dime que es mentira.

Negó asustada, levantándose con cautela. — Es verdad Tori, Jade y Candance jamás se acostaron. Hay un video de prueba e incluso fotos. — Empecé a negar con la cabeza, sentía que el aire me faltaba de nuevo. — Esas fotos que salieron a los pocos días, eran falsas, un montaje, todo es falso. Jade se quedó dormida esa noche, ella jamás te engaño.

—No, no es cierto, Cat. Me estas mintiendo…— Ansiedad, eso es lo que siento en este momento junto con unos cuantos miles de sentimientos más. — ¿Es una broma o algo así?

Ella trato de acercarse a mí pero yo me aleje rápidamente. ¿Qué intenta hacer con esta mentira?— No es mentira, Tori. Te lo juro por quien tú quieras. En el sobre esta todo, y Beck mismo lo confirmo de la boca de Candance antes de que se fuera del hospital.

No, no es cierto. — Ella. Jade simplemente... — Me va a odiar, me va a despreciar. — Murmure.

¿De qué hablas, Tori? Jade, jamás podría odiarte. — Me cogió por los hombros y trató de mantenerme quieta. — Te ama mucho para poder hacer eso.

No, no, no, no, me va a odiar, Cat. — ¿Y el aire? — Le dije cosas horribles ese día en la cafetería, fui indiferente con ella, la deje sola…— No sé de donde he sacado tantas lagrimas el día de hoy— Hasta creyó que la odiaba, Beck, Andre, hasta tu pensaste que la odiaba. — Todo se está moviendo — Ella me va a odiar, Cat. Hice lo que ella….

No fue tu culpa, Tori. No fue culpa de las dos. — Trato de alejarme de Cat, pero mis piernas me fallan, me siento débil, cansada, somnolienta. — ¿Tori? — Todo se volvió negro.

.

..

DOS SEMANAS DESPUÉS

.

..

— ¿Tori? — Dejo de leer mi libro y alzo la vista. — Dime.

¿Crees que… crees que cuando Jade despierte, podrán estar juntas de nuevo? — Esa emoción diminuta en su voz me hizo dudar su pregunta. Pero vi en sus ojos una esperanza enorme y muy contagiosa.

Fruncí el ceño y mire a Jade — ¿Cómo podrá perdonarme?

—Ella no tiene nada que perdonarte, Tori. Ya te lo hemos dicho. Hizo un puchero triste y se cruzó de brazos.

—No querrá verme, ni siquiera hablarme. Me hará lo mismo que yo le hice. — Se me corto la voz. — Las probabilidades de que mi quiera son nulas.

—Bueno… creo que cuando amas a alguien, vale la pena luchar por esa persona. Sin importar las probabilidades. ¿No crees Tori? — Extrañaba esta Cat.

Cerré mi libro y me acerque a Jade. Acomode algunos mechones de su pelo, y consentí su mejilla— Tal vez tengas razón, Cat. Pero… yo solo pienso en que ella despierte. Necesito que despierte. — Le di un beso casto en su mejilla y cogí su mano con suavidad. — Ya lleva dos semanas así, y no vemos que nada cambie. Ya me estoy preocupando, Cat. — La mire a ella. — ¿Y si no despierta?

Se levantó rápidamente y me dio un abrazo muy a su estilo. — No puedes pensar eso, Tori. No puedes siquiera perder la esperanza de que Jade despierte.

— ¡Buenas! — Apareció de repente Andre, Robbie, Beck, Rex y …¿Sinjin?

— ¡Beck! — Salto Cat emocionada, dándole un beso y un abrazo.

Hola, muñeca, aquí vino este príncipe azul para ser tu hombro por si quieres llorar — Me saludo Rex con esa voz de pacotilla.

No deje de mirar a Jade— Robbie— Advertí…

Lo lamento, Tor, a veces no se controla. — ¿A veces?

Andre me saludo como siempre y me regaño de nuevo por no tener algo de alimento en mi estómago. Beck se le unió unos minutos después y Sinjin como raro, solo estuvo sentado viendo a Jade de una manera muy peculiar.

Oye, Tori… — Pregunto Sinjin saliendo de su trance — Sé que falta mucho todavía, pero no quiero que cambies de opinión en este tiempo, y sé que cuando dices que si es si — Empezó a tartamudear —A-a-así que te preguntare de todas formas — Tomo aire— Quiero saber si puedo traer algunas cosas para el cumpleaños de Jade. Bueno, si todos podemos traer algo para el cumpleaños de Jade — Levante mis cejas y todos me voltearon a ver asustados. — Digo no es que quiera que dure hasta allá en este estado, pero como dije antes…

Lo interrumpí— Estaría muy feliz de que hicieran eso, muchachos. Solo manténganlo calmado, no quiero… problemas y mucho menos molestarla.

Todos sonrieron y Andre tuvo que calmar a Sinjin porque el muy loco empezó a saltar de alegría.

Todos empezaron a soltar ideas para hacer en ese día, pero con sinceridad no tenía muchos ánimos de querer escuchar algo de eso. Me deprimía la idea de que Jade estuviera en este estado todo ese tiempo.

Beck, te dejo a cargo. Iré por algo de agua y la enfermera. — Beck afirmo como un marinero, pecho inflado, espalda recta, y una sonrisa juguetona. — Si, capitán, como ordene capitán.

Rodee mis ojos irritada pero no pude evitar sonreír por el acto juguetón.

Me coloque los zapatos rápidamente y salí a buscar a la enfermera. Pero al no encontrarla, me topé con las máquinas dispensadoras. Solo había café y panecillos.

Jade ama el café. — Tome unas monedas y las inserte para pedir un café oscuro. — Y como yo amo los panecillos, creo que será una combinación perfecta. — Suspire. — Justo como ella y yo lo éramos.


Y fin. Ah no mentiras, jajaja

No se si alguien todavía me lee, pero bueno eso lo sabre después.

Y si solo es uno, pues te digo que... Hola señor/a lector/a, ¿como le ha ido? ¿Extraña Victorious tanto como yo? ¿Extraña Jori tanto como yo? Hoy en dia todo es Camren... "Ba dum tss" :)

Bueeeno... Victoria sigue siendo muy linda, y ni hablar de Elizabeth, y Avan, oh por Dios, los años les sentaron aún mejor, ¿No? ... Bue... Ya me fui del tema :)

No se cuando vuelva a publicar un capitulo, ya que me tardo uno años podre publicar este. Espero de verdad que no sean años esta vez, tal vez solo unos meses, ya que de por si ya tengo casi terminado el otro capitulo, solo necesito tiempo.
Si pienso terminar esta historia, no se como pero lo haré. Así sea para un lector, pero la terminare. Pinky ml

Nos leemos por ahi, review por favor, y se me cuidan las nachas.

¡Que tengan un buen año!

Ah que mentira, jaja, que tengan un buen dia, o una buena noche.
Bye.