Hola ¿cómo va eso? Aquí os dejo el segundo capítulo de este fic de Lyoko que la verdad estoy disfrutando mucho escribiendo. ¡Espero que os guste! Como siempre un review si es así que yo valoro mucho vuestra opinión personal;)
-smarty26: ¡Que alegría leer tu review! Y cuando he visto tus fics (miré tu perfil por curiosidad, jajaja) ¡me he llevado una sorpresa tremenda! Me han parecido súper interesantes, estoy leyéndome Code Galaxy y no puedo parar (ya dejaré un review).La verdad es que tienes un montón que me interesan mucho. ¡Muchísimas gracias por tu review y tus ánimos para seguir con la historia! Espero que este capítulo te guste también.
-¿Ppero… cómo puede ser?-Odd habló por fin, diciendo lo que estaba en la mente de todos-¡Si acabamos con él! ¿Te acuerdas, Jeremy? ¡Activaste el programa! ¡XANA fue borrado de la red! ¡Nos lo cargamos, tío! ¿No?
-Me temo que no Odd-Jeremy se limpió las gafas reflexivo mientras intentaba buscar los términos más claros para explicárselo. Él y Aelita eran expertos en la informática, pero no hay que olvidar que Yumi, Ulrich y Odd no poseían sus conocimientos superdotados-verás… yo diseñé un limpiador virtual que recorrió toda la red buscando y matando cualquier traza de la presencia vírica de XANA. En teoría tendría que haberle aniquilado…
-¡Pues eso es lo que estoy diciendo!-insistió él.
-Pero XANA consiguió aferrarse a la vida… o a la red, vamos. El único modo que tuvo de hacerlo, y que en aquel momento yo no barajaba en mis posibilidades por falta de conocimientos fue creando una copia de su código virtual para mantenerse con vida. Aisló una parte de sí mismo en una especie de búnker de la red al que mi limpiador no fue capaz de acceder. Como… como una especie de huevo.
-¿Un huevo?-repitió Ulrich, incapaz de contener la risa-¿XANA se metió en un huevito?
-No tiene gracia tío… ¿Qué cojones?-Odd miraba a Jeremy con el ceño fruncido-¡Einstein, joder, esto ya se había terminado! ¡Han pasado quince años!
-Trece-le corrigió Ulrich.
-¿Sólo?-Odd se quedó pensándolo.
-Lo siento mucho Odd pero yo no podía saber esto, e hice varios sondeos en la web para ver si podía encontrarlo. Se escondió bien. Supongo que ya se imaginaba que yo intentaría algo así gracias a la ayuda que repetí de Waldo… de Franz Hopper, quiero decir.
-Ya-Odd suspiró echando la cabeza hacia atrás-vamos, que te equivocaste… ¿y ahora qué?
-¡Odd!-el grito de Aelita les sorprendió a todos. La chica de pelo rosa miraba a su amigo con visible enfado. Odd sin embargo no se dejó achantar-¡Jeremy no podía contar con que XANA hubiera sobrevivido! ¡Ninguno pudimos!
-Bueno, que yo recuerde hice mi parte-gruñó Odd, que estaba en su habitual modo defensivo. Ulrich suspiró. Era mejor no discutir con su amigo cuando se ponía en ese plan-todos peleamos contra los monstruos de XANA. La parte de Jeremy…
-¿Era la más fácil? Venga ya-Aelita rió, casi histérica-si me vas a volver con lo del mejor guerrero Lyoko te diré que era él. Déjalo ya, ¿vale?
-Aelita…-Jeremy le puso una mano en el hombro a su esposa para tranquilizarla. Como era de esperar él no había perdido los nervios pese a los groseros comentarios de Odd. En realidad él ya se esperaba una reacción así por su parte. Pero no le importaba demasiado-mirad, la situación es esta: XANA sigue con vida y no solo eso, si no que quiere venganza. Ha tenido trece años para planearla, así que tenemos poco tiempo, y corremos mucho peligro. Todos nosotros. Y nuestros seres queridos.
Odd negaba con la cabeza mientras Yumi, encogida en su asiento intentaba asimilar todo aquello. En seguida la imagen de Hatori le vino a la cabeza… mierda, mierda… su hijo, tendría que haberlo pensado. Debía localizarle inmediatamente.
Ulrich por su parte tenía un par de dudas. El comportamiento de XANA no le encajaba demasiado.
-Pero Jeremy… ¿por qué vengarse así? Si es verdad que ha desatado el virus esperando que acabe con nosotros, ha soltado el peor ataque de todos los que ha realizado nunca. No solo era poco probable que nos contagiásemos y muriésemos, si no que además nos ha puesto sobre aviso para que podamos defendernos.
-Sí, hasta el osito Godzilla fue una estrategia más inteligente-corroboró Odd.
-A lo mejor espera que enfermemos y muramos como el resto…-dedujo Yumi angustiada.
-Pero hay una vacuna…
-No, todavía no.
Todos se callaron al contemplar a Jeremy, que permanecía impasible a pesar de que ya le habían interrumpido varias veces. El chico sabía que necesitaba su colaboración. Y si acababan peleando, como las últimas veces que se habían visto hacía ya años, la cosa se complicaría.
-Perdona Jeremy…-se disculpó Ulrich-sigue…
-Os diré lo que pienso-dijo él tras dar un trago a su vaso de agua-XANA está jugando con nosotros. Ha desatado el virus para exterminar a los humanos, y quiere que nosotros nos enfrentemos a él. Como en los viejos tiempos.
-¿Por qué?-preguntó Yumi, nerviosa.
-¿Para qué?-preguntó Odd, cabreado.
-No lo sé y no lo sé-respondió Jeremy-pero creedme, he sopesado todas las opciones. Y la única en la que tenemos un porcentaje de supervivencia es esta.
-¿Qué quieres decir?-Odd miró a Jeremy y luego a Ulrich con gesto de no entender nada.
-Que tenemos que encender el superordenador y virtualizarnos en Lyoko-dijo Ulrich, que lo había entendido perfectamente-la única posibilidad que tenemos de acabar con esto… es la forma de siempre.
Esa última frase fue como una sentencia. Todos agacharon la cabeza (nadie sabía qué decir) y durante unos minutos permanecieron en silencio, absortos en sus pensamientos. Había angustia, preocupación… y sobre todo miedo. Mucho miedo a lo que XANA podía ser capaz de hacerles. ¡Y pensar que hacía tan solo una hora se lo estaban tomando como un fin de semana de respiro antes de volver a sus agobiadas e insatisfechas vidas! Mierda… ninguno lo decía, pero todos deseaban ponerse a gritar hasta la desesperación.
-¿Por qué no nos lo dijiste antes?-le dijo Yumi a Jeremy con voz débil.
-No quería preocuparos antes de tiempo…-se excusó él-entendedlo… en cuanto supe lo que había pasado contacté con vosotros para fijar una fecha de encuentro, y empecé a preparar las cosas. Pero no podía decíroslo aún… tenía miedo de que… miedo de que…
-Miedo de que no viniéramos-completó Ulrich, y Jeremy asintió, vencido. Yumi miró a Ulrich con rabia. Le molestaba mucho la actitud de autosuficiencia con la que él se comportaba. Y sobre todo le molestaba el que en el fondo tenía un poco de razón.
-Ya, pues es así-Odd corroboró lo que Yumi se estaba temiendo-Jeremy, ya no tenemos trece años…
-¿Qué quieres decir?-preguntó él, mirándole con interés.
-Pues que…-Odd se dio cuenta de que se estaba precipitando, y por una vez se cortó un poco. Tartamudeó, buscando la forma más suave de expresarlo-pues que no es como entonces… no somos…
-Un equipo-completó Ulrich.
-No-confirmó Yumi, mirando a Ulrich enfadada. Él la devolvió la mirada sin miedo, firme y desafiante.
-No quiero decir eso-se apresuró a decir Odd al ver que Aelita volvía a asesinarle con la mirada-a ver, a ver… mierda… lo que quiero decir es que… uf, mierda… esto del virus es algo a escala global. Ya no afecta solo a nuestro colegio. Lo que quiero decir es que tal vez deberíamos… bueno… pedir ayuda… ¿me entendéis, no?
Todos le miraron fijamente, y luego a Jeremy, para saber cuál era su réplica. Como siempre, el superdotado joven tenía una respuesta para dar.
-No podemos hacer eso-dijo simplemente.
-¿Por qué no?
-Lo sabes de sobra.
Odd frunció el ceño, testarudo, cruzándose de brazos mientras se balanceaba en la silla mirando a Jeremy. No estaba enfadado con su amigo, aunque estuviesen enfrentando opiniones. Eso era el lazo más fuerte que unía a Odd y a Jeremy: aunque discutieran, nunca estaban realmente enfadados el uno con el otro. Odd no sabía por qué, pero simplemente era incapaz de guardar rencor a Jeremy.
No pasaba igual con Aelita.
-Los hombres de negro se llevaron a mi madre-dijo la chica con voz glacial-y luego quisieron llevarnos a mi padre y a mí. Para ellos, Aelita Schaeffer ha muerto, no saben que existe una Aelita Stones, en teoría nueve años más joven que es la persona a la que nunca pudieron atrapar. Y desde luego no saben que el superordenador existe, ni que Lyoko sigue funcionando… no saben nada. Si se lo contamos al gobierno, Odd… ¿qué crees que harán conmigo?
-Vale, vale…-él levantó las manos como señal de rendición-solo era una idea, ¿vale? Es que todavía no me hecho la idea que voy a poner mi vida en peligro otra vez. Joder…
-No tienes que hacerlo si no quieres-le respondió Aelita con dureza. Jeremy la miró alarmado. ¿Qué habían hablado antes de llegar?
-¿No? Bueno princesa, entonces me marcho-amenazó Odd de malas pulgas.
-Odd, no seas niño-le pidió Yumi poniendo una mano en el brazo de Odd.
-Venga Odd, no os enfadéis-pidió Ulrich, mirando a Jeremy en busca de ayuda-¿qué quieres… que hagamos?
-Discutir entre nosotros es inútil, tenéis que hacerme caso-dijo Jeremy mientras pasaba un brazo por detrás de Aelita intentando calmarla-mirad, esto es lo que vamos a hacer. Si he organizado estas actividades para hoy es precisamente para que nos despejáramos y pudiésemos tener un buen día… por la noche, sin embargo, quiero que vayamos a la fábrica… y una vez ahí cogeremos el ascensor… iremos a los escáneres… y os mandaré a Lyoko. Ahí empezará lo bueno.
-No puedo creerlo-dijo Yumi negando con la cabeza. Estaba de acuerdo con Odd, llevaban trece años sin luchar en Lyoko, ella ni siquiera recordaba cómo podía haberse defendido de un cangrejo gigante alguna vez, y además ahora se sentía totalmente superada. XANA había desatado el coronavirus. El virus que había puesto en jaque la economía global. ¿Qué clase de monstruosidad les tendría preparada en Lyoko? Se le helaba la sangre solo de pensarlo.
-En teoría en Lyoko no hay nada-dijo Jeremy, como si adivinase los pensamientos de su amiga-XANA no ha podido regresar a él porque el puerto está cerrado, al apagar el superordenador se cerró. Lo que significa que está en el mar digital.
-El Skidblandir-recordó Ulrich. Miró a los demás ¿era el único que estaba emocionado?
-Buscaremos el escondite de XANA y una vez allí Aelita deberá desactivar su clave… solo ella puede hacerlo.
-¿Cómo?-preguntó Yumi con sorpresa.
-Igual que en Lyoko. El código de XANA está programado para desactivarse con el de ella. Funcionará igual que en las torres. En teoría.
-¿En teoría?-Ulrich arqueó una ceja.
-Sí-admitió Jeremy con cansancio-todo esto es puramente teórico, pero creedme cuando os lo digo. Es cierto que no tenemos trece años. Pero en mi caso eso es una ventaja. XANA ya no se enfrenta a un amateur. Ahora el amateur es más bien XANA.
-No le subestimes…-le advirtió Ulrich-está claro que nos lo va a hacer pasar mal.
-Sí, pero no hay otra forma-dijo Jeremy. Luego cogió su vaso de cristal y los miró a todos, henchido por la valentía-mirad… sé que las cosas han cambiado… ya no estamos en Kadic… y todos nos jugamos algo. Empezando por la vida.
-Joder…-Odd se encogió en su silla al escucharlo. Ulrich apretó los puños. Se moría de ganas de cortarle los circuitos a ese capullo informático de XANA. Siempre había considerado que tenían una cuenta pendiente, ellos dos.
-Así que bueno… yo tengo una responsabilidad. Y voy a luchar. Aunque tenga que morir. Me gustaría… poder contar con vosotros… ¿estáis en esto?
Los miró. Ellos seguían sentados, con expresión circunstancial. Entonces Ulrich se levantó, y por un momento Jeremy se temió que fuera a coger la puerta y largarse, pero levantando su copa de vino la puso frente a él.
-Cuenta conmigo Einstein. Como la primera vez-dijo, sonriendo. Jeremy asintió. Tener a Ulrich de su lado le tranquilizaba bastante. Teniendo en cuenta que de salida se temía que él no fuese a aparecer, la cosa mejoraba bastante.
-Y conmigo-Aelita se levantó y besó a su marido en la mejilla. Luego le susurró al oído-siempre.
Solo quedaban Yumi y Odd. Ella se estaba debatiendo en una terrible batalla interior, y él miraba a Aelita con un brillo especial en su mirada. Finalmente la japonesa fue la primera de los dos en ponerse en pie.
-Si lucho Hatori puede perderme… pero si no lo hago seguro que me perderá. No me queda opción-dijo, encogiéndose de hombros-tú ganas, Jeremy.
-Ganamos todos-dijo él sonriéndola, y Yumi le dio una cariñosa caricia.
-Sí, sí bueno… sé que estáis esperando a que me levante-dijo Odd haciéndose de rogar.
-Tienes que dar siempre el espectáculo, ¿verdad?-dijo Ulrich, sonriendo a su amigo.
-Voy solamente para cargarme a un par de cangrejos y demostrar que soy el mejor guerrero de Lyoko-dijo Odd. Obviamente mentía. Tenía mucho miedo, como el resto. Pero jamás, ni aunque pasasen cien años sin verse, dejaría a sus amigos solos frente a XANA. Hay cosas que cambian, cierto. Pero hay otras que no.
Y los amigos son para siempre.
-¿Tú tampoco vienes?-Jeremy miró a Ulrich que estaba apoyado en el marco de la puerta mientras en el jardín de fuera Aelita y Yumi se ponían sus jerseys.
-No me apetece mucho… quiero estar un rato solo-dijo Ulrich-pero si veis a Jim saludadlo de mi parte.
-Le he escrito diciéndole que íbamos a ir todos-dijo Jeremy, apenado-pero tú y Odd no podéis faltar. Eráis sus castigados favoritos.
-Creo que el viejo Odd no está muy sociable ahora mismo-dijo Ulrich en tono burlón-mira, quizás en un rato le pueda convencer. Pero tienes que esperar, ¿vale?
-De acuerdo-dijo Jeremy afablemente-es solo que… esperaba que pudiésemos ir todos.
-Jeremy, Kadic no va a volver-dijo Ulrich, sin perder la sonrisa pero se le notaba más serio-sé lo que significa pero… es que no tiene sentido. Ya no.
Jeremy miró a Ulrich con un extraño brillo en los ojos, poniéndole la mano en el hombro casi con superioridad.
-Tiene todo el sentido del mundo Ulrich… confía en mí.
Dicho esto se marcharon. Mientras cogían el camino de salida de la Ermita hacia el Kadic, Yumi se volvió una última vez y miró a Ulrich, que seguía en la puerta. Largos segundos intercambiaron miradas, hasta que Ulrich se dio la vuelta y se metió en la casa. "Imbécil-pensó Yumi-¿por qué te tienes que comportar así?"-en verdad la estaba enfadando mucho. Tenía que olvidarse de Ulrich, dejarlo estar por lo menos. Su hijo corría peligro, y también Daniel. Pero por algún motivo ellos eran casi secundarios. Incluso XANA lo era. Para Yumi, y eso era precisamente lo que más la enfadaba a ella, lo más importante ahora era Ulrich y la actitud misteriosa y distante con la que le estaba tratando. No podía creer que hubiese vuelto a ese momento, como si tuviesen diecisiete otra vez y fuesen novios. Tenía que dejarlo atrás. Tenía que soltarlo.
Pero cuando giró la cabeza por tercera vez para comprobar que él ya se había metido de nuevo en la Ermita, se dio cuenta de que iba a ser incapaz.
-¿Tú tampoco vas a Kadic? ¿Y eso?-quiso saber Odd que jugueteaba con una vieja pelota de goma que una vez había sido de Kiwi, y siempre llevaba encima.
-No estoy de humor-dijo Ulrich-tengo mucho en qué pensar.
-Ya, yo también-corroboró el rubio cruzándose de piernas mientras seguía a Ulrich con la mirada. El chico se dirigía hacia las habitaciones de arriba-pero podría hablarlo…
Ulrich se detuvo y se volvió hacia él, mirándole interrogante.
-¿Conmigo?
-Sí.
Ulrich lo pensó un momento y luego fue a sentarse frente a Odd. Se acomodó en la butaca que solía ocupar Jeremy y le miró fijamente. Había una tele estropeada en el salón de la Ermita, debía de tener ya treinta años, y también un cassete y varias revistas sobre la polvorienta mesa.
Se miraron. En teoría parecía una tranquilo reencuentro entre dos viejos colegas. Pero no lo era. Para los dos el otro había sido como un hermano, y la persona más importante en sus vidas durante mucho tiempo. Hasta que poco a poco (o quizás no tan lentamente) se habían separado. Ulrich llevaba tres años sin escribirle un solo mensaje a Odd, y él lo mismo.
La cuestión era… ¿importaba eso algo ya?
-Y… ¿qué piensas?-quiso saber Odd colocando su cabeza sobre una mano y observando a Ulrich con atención.
-¿De qué?-respondió él, sorprendido.
-De todo esto, ya sabes. Sé que quieres luchar…. ¿pero no te da miedo?
Ulrich sonrió mientras se cruzaba de brazos y miraba a su interlocutor con evidente arrogancia.
-No.
Odd asintió mientras se frotaba las manos.
-Seguirás teniendo la espada, me imagino.
-Seguramente. Al final eran dos, ¿recuerdas?-respondió Ulrich con desgana.
-Es verdad, je, eran dos…-Odd no sabía qué decir. Le molestaba lo incómodo que se estaba sintiendo.
-¿Qué tal Funko?-preguntó Ulrich mirando por la ventana el bosque que rodeaba la Ermita. Se refería al nuevo perro de Odd, que se había comprado tras guardar un año de luto por su amadísimo Kiwi. La muerte del perro le había afectado mucho, había llegado a pasar varios días sin comer ni dormir por la pena.
-Oh bien, aunque me mete en líos-reconoció Odd, riendo-ha dejado embarazada a dos perras de las vecinas. Marlene estaba que trinaba, quería darlo. ¡Pero ya ves, un problema menos!
-¡Jajajaja, tú siempre ves el vaso medio lleno!-rió Ulrich.
-Lo que peor se tomó-añadió Odd, aprovechando que le había hecho reír de verdad-es la vez que le dije que si quería hijos tendría que probarlo con él, no conmigo. ¡Casi nos tira por la ventana a los dos!
-¡Jajajajaja!-Ulrich se retorció en el asiento de risa, y entonces Odd sí reconoció a su amigo. Fue como si en el rostro de Ulrich se hubiese abierto una ventana al pasado. Odd se quedó unos segundos tan asombrado por el impacto de aquel reencuentro que perdió el habla. Acababa de ver otra vez al Ulrich de verdad, al que había querido como a un hermano. Ahora sí que sentía nostalgia.
-¿Qué haces?-preguntó Ulrich extrañado señalando lo que Odd sacaba de la mochila.
-¿Quieres?-le ofreció Odd cuando terminó de liarlo.
-No fumo esa mierda desde hace años…-recordó Ulrich encogiéndose de hombros-pero bueno…
-Por los viejos tiempos-le ofreció Odd acercándosela.
-Por eso.
Ulrich dio unas caladas y luego se lo pasó a Odd, que lo fumó riendo.
-Te cuidas más ahora, ¿no? ¿Sigues haciendo penyacsila de ese?
-Pencak Silat-le corrigió Ulrich pacientemente-y puedes apostar que sí.
-Serás el mejor.
-También puedes apostarlo.
-Je…-Odd rió mientras le empezaban a subir los efectos. Luego miró a Ulrich nuevamente, y decidió hablar más claro-no has cambiado tanto…
-¿Te parecía que había cambiado?-quiso saber Ulrich, curioso.
-Pues… ¿tú que piensas?-dijo Odd-era evidente que sí.
Entretanto Aelita iba de un brazo de Jeremy y del otro de Yumi, mientras que los tres amigos charlaban en mayor armonía mientras recordaban tantas vivencias en el bosque.
-En realidad, después de las alcantarillas lo primero que recuerdo de este mundo es este bosque-dijo Aelita con ternura-¿te acuerdas Jeremy? Me llevaste por aquí dando un paseo… fue precioso.
-Cómo iba a olvidarlo-recordó él-fue uno de los momentos más felices de mi vida.
-También aquí fue mi primer beso con Ulrich-recordó Yumi, hablando más para sí misma que para ellos-ahí, cerca de ese árbol. Es increíble que no haya cambiado nada.
Yumi se dio cuenta de que sus dos amigos la miraban de refilón, y se apresuró a cambiar de tema, avergonzada. ¿Cómo podía haberlo dicho en voz alta?
-¿Qué es lo que más echáis de menos del Kadic?-dijo como quien no teme la cosa.
-¡Las clases!-dijeron ambos a la vez. Luego se miraron y rieron. Desde luego eran tal para cuál.
-No puedo creerlo-rió Yumi negando con la cabeza-yo me moría, sobre todo en las de la Hertz. Y en italiano.
-Para mí era todo muy interesante… nunca había dado antes clases-dijo Aelita recordando sus primeros días en los pupitres, cuando los profesores la miraban un poco asustados porque ella mantenía los ojos muy abiertos, impresionada por cada palabra que decían.
-Para mí era muy estresante. Quería mantener mi media de diez, y todos los profes querían demostrar que eran "el profe que no se lo va a poner tan fácil a Belpois". Como si alguna vez lo hubiese sido-recordó Jeremy. Sonreía con cariño al recordarlo. Física y química en Kadic eran casi preescolar para él, que después había cursado dos carreras increíblemente difíciles.
-A mí me gustaba cuando estábamos en el patio-dijo Yumi con ternura-Y los días en que me quedaba a cenar en la cafetería. ¿Os acordáis del día en que hicimos guerra de comida?
-¡Es verdad, qué bueno!-recordó Aelita y soltó una carcajada-¿y el día en el que hicimos ese baile en el polideportivo? ¡Todos creíamos que era el momento más difícil de nuestras vidas!
-¿No lo fue?-preguntó Jeremy, secándose la frente solo de recordarlo. Lo que le había costado declararse a Aelita.
-¿Sabéis cuál es el recuerdo que menos me gusta?-dijo Yumi-cuando me gradué. Fue horrible. Sé que hubo una fiesta y todo eso pero… se me partió el corazón.
-Yumi…-Aelita la abrazó cariñosamente. Ella la acarició la cabeza, agradecida-la nuestra también fue triste. ¡Pero viniste a vernos!
-Es verdad…-Yumi asintió recordándolo. Odd, Ulrich, Jeremy y Aelita recogían sus diplomas entregados por el señor Delmas, y una vez terminada la ceremonia Ulrich fue hacia ella y la besó con fuerza. Interrumpieron su apasionado beso porque el llanto de Sissy, que acababa de verlos, les desconcentró.
-¿Sissy no seguirá en Kadic, no?-preguntó Yumi, súbitamente alarmada. Jeremy y Aelita la miraron extrañados.
-¿A qué te refieres?-preguntó Jeremy rascándose la barbilla mientras intentaba seguirla.
-Lo último que supe de ella es que subió a su cuenta una foto de su graduado en magisterio-dijo Yumi asintiendo lentamente-me apetecería ver más a XANA en persona que a…
-Tranquila, no creo…-dijo Jeremy con tono profesional-Kadic no contrata simples maestros, se necesitan unos estudios de materia como en el caso de la señora Hertz o de Jim que tenían la carrera de química y la de Educación Física respectivamente.
-Ya…-dijo Yumi con más calma. Llegaron por fin hasta la entrada del Kadic. Cada uno de los tres sacó su mascarilla y se la puso antes de acercarse a la recepción. No había nadie. Echando un vistazo Jeremy se encogió de hombros y decidió pasar.
-Seguramente nos esperen dentro…
-Ay…-Yumi tenía un mal presentimiento con todo aquello, pero aún así prefirió no decir nada.
Kadic seguía igual que siempre: los verdes campos de fútbol y atletismo, el edificio de ciencias y el edificio principal, con alumnos asomándose por las ventanas y hablando a voces. Había chicos también en el patio y como ellos charlando en la máquina expendedora, aunque como ellos con mascarilla y alejados unos de otros.
-Da igual que llueve o truene, Kadic se adaptará a lo que sea-dijo Jeremy mirando a los críos orgulloso-¡Ya echaba yo de menos este patio!
¡ZAS! Un balonazo le dio en toda la cabeza y le tiró las gafas. Unos chicos con pinta de ser los broncas de la clase rieron y recogieron el balón mientras se alejaban corriendo.
-Mmmmn ya… esto no lo extrañaba tanto…-dijo el chico recomponiéndose y colocándose de nuevo sus lentes-ahora sí que es oficial, Kadic no ha cambiado nada.
-No, efectivamente-Yumi se apoyó en la misma pared en la que desde hacía diez años no se apoyaba, y observó el cielo. Caray… ¿por qué volvía a sentir que tenía catorce años? De repente era tan feliz. Y no sabía por qué. Pero por un momento quiso quedarse allí, seguir a los chicos hasta una de las aulas y sentarse como hacía siempre. Dar una clase con la armadura de su familia o hacer una presentación con William, lo que fuese. Ese sentimiento tan fuerte y desesperado la asustó bastante.
Tenía que dejar de…
-¡Belpois! ¡Ishiyama!-el vozarrón del profesor la sobresaltó. ¡Y ahí estaba una vez más! El hombre, la leyenda, Jim Morales (alias Paco, el rey de la disco), el profesor de deportes más cañero y al que sin duda recordaba con más cariño de toda su larga trayectoria por la enseñanza.
-¡Jim!-Yumi fue la primera en llegar hasta él para saludarlo. El profesor hizo ademán de abrazarla pero solo era una broma: ofreciéndola su codo la rozó con él y luego a Jeremy y a Aelita.
-¡Aelita! ¡Caray, cuánto tiempo ha pasado!-Jim los miró a los tres por turnos. Él seguía igual, quizá un poco más gordo y con más canas, pero por lo demás idéntico. Ellos en cambio habían cambiado mucho desde su última visita a Kadic hacía ocho años-¡Oh, chicos! Me habéis dado una alegría al saber que veníais hoy, no sabéis lo corta que se me ha hecho la semana por una vez.
-Jim, ¿quiénes son tus amigos?-preguntó uno de los niños acercándose curioso.
-¡Que te largues Trevor!-le gruñó él con su habitual mala uva-¡no intentes escaquearte de las flexiones!-se volvió a girar hacia los tres visitantes-como veis aquí sigo, al pie del cañón. Me gustaría poder quitarme esta mascarilla y daros un buen beso, pero ya sabéis como están las cosas. ¡Maldito virus!
-Sí, maldito…-dijo Jeremy sonriendo, nervioso.
-Yo ya lo advertí en cuanto pasó en China, claro que lo hice. "Si pasa en China pasará en Francia" le dije a Jean Pierre, pero nadie me hizo caso, qué va, nadie hace caso al viejo Jim. Yo sabía que pasaría por cuando trabajé para la científica en Singapur precisamente…
-¿Trabajaste para la científica?-preguntó Yumi, asombrada.
-Prefiero no hablar del tema…-declaró Jim haciendo una mueca. Los chicos se miraron entre ellos con complicidad y rieron. No, él sí que no había cambiado nada.
-¿Sigues cuidando los pasillos por la noche?-preguntó Jeremy mientras le seguían hacia el interior del edificio.
-Oh, ya lo creo-dijo Jim con bravura-¡y hacen lo mismo que vosotros, se me escapan, intentan tomarme el pelo! ¡A mí! Que vosotros, hay que ver… todo el día intentando meteros en el cuarto de las chicas.
-¡No hacíamos eso!-protestó Jeremy mientras Yumi y Aelita reían.
-Belpois, Belpois, que no me vas a engañar-dijo Jim-¿sigues haciendo alpinismo? ¡Tú y yo deberíamos ir juntos a escalar el Mont Blanc alguna vez!
-Últimamente he tenido que dejarlo Jim, estoy hasta arriba de trabajo-se excusó Jeremy mirándole divertido.
-¡Ah, pero nunca hay que abandonar el deporte! Si no te quedarás delgaducho y enclenque, como un insecto palo. ¡Mírame a mí! ¡Preparado para cualquier cosa!-hizo un movimiento de combate y Yumi y Aelita rieron de nuevo. Jim las miró con suficiencia-¿y tú sigues luchando, Yumi?
-Lo he retomado este año-dijo ella-al menos hasta la pandemia. Con Hatori no tengo tiempo…
-Ah, es cierto, el pequeño Hatori ¿cómo le va al niño? Tienes que traerlo aquí a que le ponga yo firme… ¡como sea igual que su tío Hiroki!
-No, tranquilo-rió Yumi.
-¿Quién es Hiroki?-preguntó Travis asomándose otra vez curioso por detrás de Jim.
-¡QUE TE LARGUES!-vociferó él.
La cafetería estaba vacía porque los alumnos ya habían terminado su turno, así que Jim se tomó algo con ellos allí, servidos por la nueva cocinera que no lo hacía ni la mitad de bien de lo que lo hacía Rosa. Una suerte que Odd no hubiera venido, porque conociéndolo sin duda no se hubiese cortado un pelo en echárselo en cara.
-¿Y Stern, Dunbar y DellaRobbia? ¡Pensé que dijiste que iban a venir!-exclamó Jim mientras comía de su plato con avidez-me hace falta un poco más de rebeldía aquí. No te ofendas, Belpois. Pero tú eres un pedazo de pan.
-Bueno, gracias Jim-respondió él con sencillez-Ulrich y Odd están avisados, tal vez vengan luego… William no lo sé…
-Oh, ya no habláis con él-dedujo Jim sin demasiado tacto-ese chico era bien raro. Era majete eh, pero raro. Estaba medio loco. Una vez vino a verme para decirme que se iba al extranjero. Volvía a Escocia con su familia, me suena, o algo así.
-Sí, volvió a Escocia, me lo dijo-confirmó Yumi con el rostro muy serio. Él también lo había hablado con ella. Con William no había acabado mucho mejor que con Ulrich. ¿Por qué los chicos tienen que ser tan complicados? En contra de lo que suele pensarse, son aún más difíciles de entender que las mujeres.
-Vi un cuadro de DellaRobbia el otro día. La verdad es que pinta bien, pero la temática es muy vulgar-recordó Jim frunciendo el ceño-debería escribirle. Fui crítico de arte, ¿sabéis?
-¿Siguen los demás profes aquí?-preguntó Jeremy, cambiando de tema.
Al terminar de comer Jim les acompañó por los pasillos. Jeremy fue a su vieja habitación, lugar donde se había encerrado tantas veces a trabajar en sus planes contra XANA, y no pudo evitar emocionarse.
-Al que le toca dormir aquí se lo digo siempre. "Intenta ser digno de dormir en la misma cama en la que durmió Jeremy Belpois". Se quedan impresionados-dijo Jim con suficiencia.
-Ggracias Jim…-dijo Jeremy, sollozando por la emoción.
Llegaron hasta el pasillo de la enfermería y el despacho del director, donde debían despedirse. Jim les había concedido sus dos horas libres para visitar el internado, pero ya no podía hacer más. Sin embargo se notaba que él no quería que se fueran.
-Se lo digo siempre a Susan, los niños de hoy no son como los de antes. Vuestro curso tenía… algo especial… cuando os fuisteis supe que habría un hueco que no iba a llenarse-confesó el profesor de deportes con humildad-es que hemos vivido muchas cosas juntos…
-"Y de las que no te acuerdas"-pensó Jeremy sonriendo. Tantas veces Jim había acabado mezclado en sus líos por su manía paranoica de perseguirlos. Y el profesor había demostrado muchas veces tener el valor de diez hombres, y que quería realmente a los niños.
-Saludad a DellaRobbia y a Stern de mi parte. Me gustaría verlos algún día-dijo Jim rascándose su mal afeitada mejilla mientras pensaba en ellos-deben de andar hechos dos monumentos, vamos.
-Jajajaja, créeme que sí-corroboró Jeremy. En ese momento la puerta del despacho del director Delmas se abrió, y una voz inconfundible los sorprendió a todos.
-¡Jeremy! ¡No puede ser!
-Ay, no…-se lamentó Yumi. Su peor temor se había hecho realidad.
Sissi no había cambiado demasiado. Es decir, sí había cambiado, pero en esencia seguía siendo la típica tía buenorra del curso que una vez fue cuando estaban en cuarto. Alta, delgada pero con perfectas curvas en los pechos y el trasero, llevaba muy cuidada su larga cabellera negra y como siempre muy bien pintadas las pestañas. Era la única en todo Kadic que no llevaba la mascarilla puesta, y Yumi enseguida imaginó que sería porque "no era estético" o algo por el estilo.
Sissi corrió a abrazar a Jeremy con emoción y luego miró a Aelita y a Yumi sonriendo.
-¡Aelita! ¡Yumi! ¿Habéis venido a visitarnos? ¡Qué bien!-dijo la chica mientras seguía sujeta al cuello de Jeremy sin ninguna vergüenza.
-Estooo… ay Sissi, suéltame…-pidió él, algo cortado-yo… también me alegro de verte.
-Pues claro-dijo ella-¡qué bien que os hayamos visto a tiempo!
En ese momento detrás de ella por la puerta del despacho salieron varios profesores más entre los que reconocieron a la señora Hertz, igual de formal y pulcra que siempre, al profesor Chardin, de teatro y al propio Jean Pierre Delmas, que lucía más mayor y cansado, pero al igual que la señora Hertz se mantenía como digno director de Kadic con un aspecto impoluto.
-Vaya Ishiyama, Stones, me alegro de veros-dijo Delmas yendo hacia ellas e inclinando la cabeza con educación-¡Y Jeremy, vaya! Como nos honra vuestra visita…
-¿Cómo os va todo chicos? Jeremy, leí tu ensayo sobre la biogenética en tu blog ¡me pareció impresionante!-exclamó la señora Hertz admirada.
-Oh, muchas gracias-dijo él contento.
-Sí Jeremy, el otro día saliste en TV5, te vi y les dije a mis alumnos que eras tú-añadió el profesor Chardin rodeándole por el otro lado.
-Blah, blah, blah, siempre con lo mismo-dijo Sissi poniéndose al lado de Yumi sin que Jeremy los escuchara-exactamente igual que cuando íbamos a clase ¿a que sí?
-¿Sigue estando el señor Caggia, el profe de italiano?-preguntó Yumi intentando quitársela de encima. Su profe de italiano era uno de sus favoritos (además de tener un fuerte crush en él durante toda su adolescencia).
-Por desgracia para mí, no. ¡Pero yo imparto sus clases! Y las de lengua. Soy la nueva profesora estrella…-le explicó Sissi echando a un lado su larga cabellera con descaro. Yumi asintió. No había cambiado nada…-oh Yumi, la verdad es que me alegro tanto de volveros a ver. Estar aquí trabajando me trae muchos recuerdos. Pero era el mejor sitio para mí…
-"O el mejor sitio donde tu padre te daría un sueldo"-pensó Yumi, pero no dijo nada. Sissi se estaba esforzando por ser amable, y no iba a ser ella quién le sacase el orco que llevaba dentro.
-Y dime, Ulrich y Odd no… ¿no han podido venir?-preguntó Sissi fingiendo estar distraída, aunque Yumi tenía claro que no se perdía detalle. Maldita sea. Pues claro que estaba siendo amable ¿por qué iba a serlo, si no por Ulrich?
-Pues la verdad es que no Sissi, no han encontrado tiempo-mintió Yumi conteniendo su enfado-es una pena…
-¿Sigues hablando mucho con ellos?-Sissi se hizo una trencita en el pelo fingiendo distracción.
-Más con Odd que con Ulrich-respondió Yumi, y esta vez no mentía. Eso era justo lo que Sissi deseaba oír.
-Yo hace mucho que no le veo, la verdad. Desde que íbamos al Decas con veinte años…-comentó la nueva profesora, nostálgica.
-"¿Íbamos? Tú nos seguías"-pensó Yumi malhumorada. No quería seguir hablando de Ulrich, y menos con ella. La sola idea de verlos hablando… la ponía mala.
-¿A qué se dedicaba? Ya no tiene Instagram…
-No, es cierto-reconoció Yumi-él trabaja como particular. Lo contratan para representar empresas en viajes, o algo así…
-Qué vida más interesante…-reconoció Sissi con voz melosa-me gustaría mucho volverle a ver… ¡tendríamos que hacer una reunión más grande! Con Herb, y Milly, y Tamilla, y Mathias, y Anais y… y ese amigo tuyo, William.
-"Vas tú buena…"
-Sería estupendo-dijo Sissi sin poder disimular su emoción. A quien ella deseaba ver con más ardor que a nadie era a Ulrich, claro, pero no podía decirlo en voz alta. Sin embargo hay una cosa más que deseaba saber-porque Ulrich claro… Ulrich no tiene… novia.
Yumi respiró profundamente tomándose su tiempo antes de contestar.
-No-reconoció, cansada-al menos que yo sepa…
-Oh vaya… sí, estaría bien volvernos a ver-reconoció Sissi relamiéndose con solo pensarlo. Ella seguía tan enamorada de Ulrich como el primer día que se vieron en primaria. Era patético… aunque cuanto más lo pensaba, a Yumi le parecía más y más romántico. ¡¿Pero qué tontería era esa?!
-¿y Nicholas y Herb? ¿Seguís hablando?-contraatacó Yumi, ya harta de aguantarla.
-Oh bueno, Herb sigue hablándome-dijo Yumi, visiblemente molesta-Nicholas no, desde la universidad que hizo unos amigos ya no supimos mucho de él…
-Me alegro… quiero decir, por Herb y tú-se apresuró a corregirse Yumi.
Mientras Sissi seguía interrogándola descaradamente, ahora sobre su hijo Hatori, Yumi vio que Aelita estaba un poco alejada del grupo de profesores que charlaba con Jeremy. La chica de pelo rosa estaba mirando por el pasillo hacia la enfermería. Tenía una expresión extraña en el rostro.
Algo la llamaba la atención allí. Era una especie de palpitación, un reclamo. "Aelita… Aelita…" la llamaba. Una voz desesperada, hambrienta de ella…
-Julie, me duele la cabeza-un alumno de tercer curso acababa de entrar enfermería a hablar con Julie, la nueva enfermera tras la marcha de Yolanda. Ella sacó un termómetro y le sentó en la camilla.
-¿Qué clase tienes ahora después?-preguntó mientras se lo ponía al niño en la frente.
-Deportes, pero no quiero ir…
-Vamos a ver… tú tranquilo. Sobre todo no te quites la mascarilla-dijo la enfermera mientras continuaba examinándole.
"Aelita… Aelita…". Ella lo escuchaba cada vez más claramente. Sintió un escalofrío recorrerla el cuerpo. Todos sus músculos vibraron. Y su vagina… la sintió de repente muy caliente. ¡Estaba ardiendo! ¿Qué le estaba pasando?
-Oooooh…-gimió Aelita cerrando los ojos un momento, descontrolada. De repente una mano se posó en su brazo, sobresaltándola.
-Aelita…-Jeremy estaba preocupado, mientras detrás suyo el director Delmas, Jim, Chardin y la Hertz la miraban con cara extraña. Al parecer el gemido había sido más alto de lo que ella se pensaba.
-Es… es la enfermería…-Aelita intentó sonar inteligente, pero seguramente nunca en la vida había parecido tan retrasada como hasta entonces.
-Bueno… yo voy a acompañarlos hasta fuera y luego voy con los de primero, Jean Pierre-dijo Jim dándole una amistosa palmada a Delmas en la espalda. Él suspiró. Con los años Jim había ido cogiendo más confianza, claro, ya eran muchos cursos juntos aguantándose.
-Oh, yo también papá-añadió Sissi cogiéndose del brazo de Yumi-¡ha estado tan bien veros!
-¿Sí, verdad?-graznó ella, incapaz de contener su sarcasmo.
-Que buenos chicos-dijo el director Delmas viéndoles alejarse-¡su promoción estuvo llena de grandes éxitos, como mi Sissi!
-Sí, claro…-respondió la señora Hertz, lacónica.
-Aunque esa Aelita siempre fue rara… ¿cuáles eran sus padres?-preguntó el señor Chardin, rascándose la cabeza intentando recordarlo.
-Pues ya habéis visto, por aquí todo sigue igual, pero diferente-dijo Jim mientras se apoyaba en la entrada del internado para despedirlos-el año pasado fue complicado por el encierro, pero creo que este curso nos adaptaremos.
-Seguro que sí Jim-dijo Yumi cariñosa-¡los chicos tienen que disfrutar del mejor profesor de deportes del mundo!
-Je. Eres un cielo-reconoció Jim sonrosado-siempre se lo decía a Stern…
Se dio cuenta de que el último comentario se le había escapado, y se apresuró a hablar de otra cosa. Yumi arqueó una ceja ¿cuándo había hablado Jim con Ulrich sobre ella? ¿Y de qué? ¿Y por qué estaba Ulrich hasta en la sopa? Desde que había llegado a Kadic no dejaban de mencionárselo, como si toda su vida estudiantil allí hubiese girado en torno a él… ¿y acaso no había sido así?
-¿Y dónde os alojáis?-quiso saber Sissi, con el cotilleo totalmente desbocado.
-En la Er…-empezó Jeremy.
-En un hotel cerca de aquí. El Nuance, ¿lo conoces?-se apresuró a mentir Aelita, dándole un leve codazo a su esposo. Jeremy se encogió de hombros.
-Sí que me suena-reconoció Sissi-pues que bien chicos… ¡en serio, hay que verse! A veces hecho mucho de menos la vida en el Kadic.
-Todo era más fácil, ¿verdad?-la secundó Aelita, y ambas rieron falsamente. Yumi, que no aguantaba más el asunto, se cruzó de brazos mientras esperaba a que terminasen con su educadísima despedida.
Se intercambiaron los números de teléfono e incluso las direcciones. Sissi se apuntó todo en el móvil y luego pese a las normas de seguridad les dio un fuerte abrazo a cada uno.
-¡Tened buen fin de semana!-dijo Sissi modosamente-¡y ya me contaréis!
-¡Igualmente Sissi!-dijo Aelita mientras los tres volvían a internarse en el bosque. Cuando por fin se hubieron alejado un poco más Yumi suspiró, al fin liberada. Jeremy y Aelita la miraron sonriendo.
-Creo que ha sido el reencuentro más bonito de todos, ¿verdad?-bromeó el chico mientras Aelita reía.
-No sigas-dijo Yumi, hastiada-es un error, no debería haber venido.
-¿Por qué no?-preguntó Jeremy con sorpresa.
-No, por nada…-Yumi se adelantó un poco, caminando sola por el bosque. Cada paso que daba era como estar en un sueño. Ahora que estaba en el lugar de su infancia y temprana juventud, volvía a ver todos los caminos que la vida le había ofrecido en aquel momento. Veía todos los que no había escogido, y el que finalmente había tomado… y, maldita sea, no le gustaba.
No le gustaba en absoluto.
-Déjame a mí-le dijo Aelita dándole un beso a Jeremy en la mejilla-tu vete adelantándote a por los chicos.
-Tengo la impresión de que me van a sorprender cuando llegue-reconoció Jeremy, y luego obedeció a su mujer.
-Yumi… ¿estás bien?-Aelita se acercó a ella y la tomó del brazo. Si había algo que su amiga necesitaba era una charla entre chicas. Y hacía tiempo que no hablaban. Yumi y Aelita nunca habían sido las mejores amigas como si lo eran Ulrich y Odd, para ellas la separación no era un problema ni se echaban tanto de menos, pero aún así se apreciaban mucho, y eran buenas amigas. Yumi agradeció su compañía en esos momentos, y su escucha.
-No debería haber venido. Yo ya tengo mi vida. Estar aquí, y volver a ver a Ulrich… es como abrir una puerta que estaba ya cerrada… como volver a ser una persona que ya no quiero ser más.
-¿No te gustaba quién eras en Kadic?-preguntó Aelita sorprendida.
-No, sí que me gustaba-se corrigió Yumi-claro que me gustaba. Pero no quiero volver a ser la persona que era… porque a la persona que era la rompieron el corazón, y se juró que eso no volvería a pasar. No quiero repetir los mismos errores.
-Pues yo creo que no son los mismos errores-dijo Aelita tras pensarlo un momento-creo que esa puerta de la que hablas nunca se ha cerrado bien.
Yumi la miró fastidiada, y luego echándose el cabello hacia atrás intentó serenarse. Se estaba despertando en ella un lado aventurero, salvaje, que le decía que volviese a la Ermita y hablase con Ulrich… y quizás incluso hiciera algo más con él. Solo imaginarlo desnudo bajo su cuerpo, como tantas veces cuando iba a visitarla a su campus universitario, la hacía sentirse viva y despierta de nuevo. Pero tenía a Hatori, y a Daniel… no podía permitir algo así. No, era un error.
Sus sentimientos por Ulrich tenían que ser falsos.
-A lo mejor no son errores… son aciertos. En la vida todo es un péndulo-dijo Aelita abrazándola-vamos, volvamos a la Ermita… allí podrás descansar.
-Allí está él-gruñó Yumi de mal humor.
-Bueno… pero yo estaré contigo. Si no quieres verle, ya me ocuparé yo de eso-dijo Aelita en tono burlón-¡además, no puedes dejarme sola con esos tres! Son un desastre…
-Sí, eso es verdad. ¿Has visto Jeremy, que mono? Se ha emocionado con lo que le decía Jim-dijo Yumi mientras empezaban a caminar, riendo.
-Siempre ha sido el profesor al que más admiraba, a lo mejor porque es la única clase en la que le pusieron un diez que no merecía. Le quiere mucho-reconoció Aelita, sonriendo. Ella estaba disfrutando más de Jeremy estos últimos días. Desde el reencuentro él era más… como antes. Y eso estaba bien.
Mientras las dos chicas seguían charlando ahora de temas más livianos y relajándose, alguien las espió desde los arbustos. Con una pérfida sonrisa digna de sus tiempos en Kadic, Sissi Delmas se frotó las manos complacida.
-"Así que Ulrich no había venido, ya…-pensó para sí misma-vas a ver, zorra". Había que obrar con prontitud. Si seguían enfadados entre ellos, ella debía interponerse y llevarse al chico antes de que tuvieran oportunidad de reconciliarse o algo así. Por fortuna para Sissi, el tiempo jugaba a su favor.
Desde luego ella tampoco había cambiado, en absoluto.
-Tío… esta mierda es buena-reconoció Ulrich mientras recostaba la cabeza en el sillón descansando, rodeado de humo.
-Mira, mira, eh-tumbado en el sofá, Odd se tiró un pedo.
-¡Venga ya Odd! ¡Eres un cerdo!-se quejó Ulrich levantándose y yendo hacia la cocina-¡joder!
-Jajajajaja-se carcajeó él, siguiéndole. Vio como Ulrich se vaciaba la botella de vino, distraído-oye, ¿puedo hablar claro?
-Depende-respondió Ulrich, ciertamente extrañado. Odd era una de las pocas personas que él era incapaz de predecir-¿de qué quieres hablar?
-De nosotros-dijo Odd-o sea, no pienses mal Ulrich-se apresuró a añadir al ver su cara de desconfianza-no voy en ese plan, en serio. Lo que quiero decir es que… ahora que te veo me acuerdo de muchas cosas.
-Sí. Yo también-reconoció él mientras tiraba la botella al cubo de cristales-echaba de menos el grupo…
-No, hablaba de nosotros dos-clarificó Odd con un deje de enfado-¡lo sabes de sobra! Es que… los primeros años de universidad siempre quedábamos… y luego…
-Luego ya no-reconoció Ulrich-pero bueno, seguimos viéndonos. ¿Cuál es el problema?
-Creo que ya lo sabes-Odd se cruzó de brazos. ¿Por qué era Ulrich tan hermético? Sabía bien que su amigo era muy reservado a la hora de hablar de sus sentimientos, al contrario que él. Pero ya fuese por el colocón que llevaba o por la emoción del reencuentro, que él pensaba hablar claro.
-Mira Odd… la vida es así…-dijo Ulrich-pero yo me alegro de verte tío, y lo sabes… no sé qué más quieres que…
Entonces Odd le dio un abrazo. No como el de cuando se habían reencontrado por la mañana, que fue un abrazo educado y vacío. Este fue un abrazo sincero. Ulrich al principio se resistió un poco, incluso llegó a protestar, pero su amigo no le soltó. Y poco a poco fue cediendo, hasta que finalmente correspondió al abrazo, y lentamente se fueron dejando llevar.
-Esto ya es otra cosa-rió Odd con la cabeza apoyada en el hombro de su amigo-sabía que seguías por alguna parte debajo de todo este disfraz de Terminator.
-Mira que eres gay-se mofó Ulrich antes de soltarle. Odd le miró sonriente y asintió. Fue como si volviesen a verse por primera vez desde que dejaban Kadic. Aquel sí que era Ulrich, su mejor amigo de toda la adolescencia, compañero de travesuras y suspensos en clase. Su hermano.
-¿Crees que es demasiado tarde para unirnos a los otros?-preguntó Odd señalando el bosque. Ulrich negó.
-No podemos ir a Kadic apestando a porro. Recuerda que Jim fue de la brigada anti drogas, aunque prefiera no hablar del tema.
-¡Ja!-Odd rió con ganas-¡pero sería una entrada triunfal, ¿no te parece?! Imagínate la cara de Delmas… ¡los antiguos alumnos, colocaos y con ganas de un buen castigo!
-Dos horas en la biblioteca copiando frases… eso como poco-dijo Ulrich sonriendo nostálgico. Vaya, se encontraba de muy buen humor. Y hacía mucho tiempo de la última vez-joder Odd… eres increíble.
-Ya lo sé-replicó él flexionando sus delgados brazos como si fuese un culturista-¡cómo habrás podido estar tanto tiempo sin mí!
-Diré en mi defensa que no he estado con nadie-dijo Ulrich sentándose de nuevo en la butaca mientras le miraba atentamente-pero tú si has hablado con Jeremy y Aelita desde la boda, ¿no?
-Sí. Te echamos en falta también-recordó Odd-yo necesitaba un poco de apoyo.
-Sigue gustándote Aelita, ¿hum?-rió Ulrich.
-Sí, pero es de Einstein, eso es lo único que respeto-dijo Odd apesadumbrado-así que en realidad con la que más he hablado y quedado ha sido con Yumi. También quedé con Milly, pero la cosa no acabó muy bien entre nosotros…
-Ella sigue con el gilipollas de Daniel, ¿no?-preguntó Ulrich queriendo hacerse el distraído. Odd sonrió, perspicaz.
-Sigue gustándote Yumi, ¿hum?-le picó. Ulrich le miró con enfado, aunque Odd sabía que lo tenía en el bote.
-Mejor vamos a dejarlo-dijo, cruzándose de brazos-me parece bien que seas sincero. Pero no me apetece hablar de mí.
-Oh bueno, como quieras-dijo Odd encogiéndose de hombros-pero sabes lo que me gustaría ya que estamos ¡Ver tu katana! ¡Uayyyá!
-Jajajaja, ¡vale!
Jeremy llegó a la Ermita un poco más tarde y se encontró en salón impregnado de un olor bastante reconocible y a Odd empuñando la katana mientras Ulrich guiaba sus movimientos.
-Tienes que dar golpes secos y rápidos… esto se llama molino-dijo Ulrich guiándole la mano para que la moviera con más soltura dando un sablazo-¿ves? Un solo corte y puedes llegar a llevarte un brazo.
-UO, es como en Kill Bill tío… mola mazo-dijo Odd mientras se movía por la sala cada vez más motivado. En un momento la espada se topó con la cara de Jeremy, deteniéndose solo a unos centímetros de rebanarle la nariz.
-Veo que no habéis perdido el tiempo, eh-comentó él, irónico-anda, ayudadme a arreglar un poco esta cueva para que cuando vengan ellas dos no salgan huyendo.
-Pero Einstein, únete-dijo Odd-tengo más hierba en la mochila…
-¿Sabes que mata neuronas, verdad? Al contrario que tú, yo las necesito para el trabajo-replicó Jeremy abriendo la ventana y haciendo salir el humo-anda, que vaya par. Pero veo que ya estáis al día.
-Sí, ha hecho falta un poco de amors, pero al final el pequeño Ulrich ha vuelto a ser humano-bromeó Odd frotándole el pelo a su amigo, que le miró con sorpresa.
-Yo me quedé aquí por ti, para ver si podía animarte-dijo, y Odd soltó una carcajada.
-Pues yo por lo mismo ¡Einstein me dijo que sería una buena idea!
-Qué puedo decir, soy una mente maestra-reconoció Jeremy ajustándose las gafas en la nariz con profesionalidad.
-Eres un manipulador Einstein-reconoció Ulrich, admirado-bueno ¿y qué vamos a hacer ahora? Supongo que es tarde para el Kadic.
-Sí. Pero ya tendrás tiempo de visitarlo, no te preocupes-respondió Jeremy con calma mientras sacaba su ordenador portátil-os recomiendo daros una ducha que os despeje las ideas… porque a las nueve nos vamos.
-Dabuti-exclamó Odd muy contento.
-Genial…-Ulrich se vio reflejado en el filo de su espada, muy serio. Por fin empezaría la acción.
Las chicas llegaron una hora más tarde y se los encontraron a los tres jugando a las cartas. Odd acababa de ganarle a Ulrich su katana en apuestas y se estaba pavoneando con ella, mientras Jeremy había perdido sus gafas y su portátil, y estaba sufriendo un ataque de ansiedad. Ulrich y Odd terminaron cogiendo a su colega en brazos y lo pasearon por la estancia cantándole un himno mientras Aelita y Yumi reían.
-Sois de lo que no hay…-dijo Yumi con una sonrisa. Ulrich la miró, y para sorpresa de ella la sonrió también. Yumi se dio cuenta de que se estaba quedando embobada (y que Aelita la miraba suspicaz) así que carraspeó y recuperó su habitual formalidad-estooo… ejem… si vamos a ir a la fábrica a las nueve, yo necesitaría cambiarme.
-Yo también-corroboró Aelita.
-Muy bien, os esperamos-dijo Jeremy riendo tontamente. Antes de subir al piso de arriba, Aelita se asomó y les echó una última mirada furibunda.
-No me puedo creer que hayáis estado fumando-les reprendió a los tres-sois terribles.
-Jaja, perdona. Es que si voy a tener que pelear con cangrejos y cucarachas gigantes es mejor ir en el mood-bromeó Odd.
-Eres un hortera-le dijo Aelita, y él rió, juguetón. Sí, ella era la de siempre. Esperaba que no volviera a enfadarse con él. Odd lo entendía, de todas formas. Para él tampoco era fácil verla, al igual que le pasaba a Ulrich con Yumi.
Y hablando de Ulrich y Yumi…
Ya era casi la hora de salir, y Ulrich se encontraba en el jardín, meditando. Había descubierto que la meditación le hacía estar más concentrado y atento a cualquier pequeño detalle en combate. Además cuando conseguía entrar en un estado de paz profundo se olvidaba de todas las cosas que le atormentaban. Adiós a sus padres, adiós a los problemas de pasta, adiós a los amigos… adiós a Yumi… no… esta vez no conseguía quitársela de la cabeza.
-Mierda…-el chico se incorporó de mala leche, incapaz de concentrarse. Decidió que daría un paseo por el bosque para ver si se despejaba, pero entonces se la encontró de cara. Yumi se había cambiado y llevaba un jersey negro y pantalones parecidos a los que solía ponerse cuando la conoció en tercero. Al verla así, Ulrich no pudo evitar una gran sonrisa.
-Hola…-la saludó, algo inseguro.
-Hola-dijo ella. Cruzándose de brazos se acercó hacia él. Ulrich pensó por un momento que iba a abrazarle igual que lo había hecho Odd. Pero solo fue una loca fantasía. Ella se apoyó en la vaya de la Ermita a su lado, mirando al bosque.
-¿Meditabas?-le preguntó, interesada.
-Pues… sí. ¿Tú lo haces?-le preguntó él con interés.
-Durante un tiempo sí-reconoció Yumi-incluso en la universidad…
-Sí, lo recuerdo…-reconoció Ulrich. Alguna vez había entrado a verla en su cuarto del campus de la universidad de Voltaire y se la había encontrado en la postura del flor de loto, meditando. Después de sacarla de su concentración, Ulrich se había encargado de ponerla en otras posturas…
Al recordar la universidad, sin embargo, había sacado a la luz el tema de su relación. Y eso era algo bastante doloroso para ambos. La última vez que se habían visto habían acabado gritándose. Pero de eso habían pasado casi seis años. El tiempo lo cura todo… ¿no? O eso dicen…
-"Me gustaría tanto explicarte… contarte tantas cosas…-pensó Ulrich. Pero no sabía cómo-Odd hace que parezca tan fácil hablar claro… pero no lo es, joder… no lo es".
-Jim ha preguntado por vosotros-dijo Yumi, rompiendo el silencio-el próximo día tenéis que acompañarnos a verle.
-¿Crees que habrá próximo día?-preguntó Ulrich, atreviéndose a mirarla por primera vez. Yumi palideció.
-Espero que sí…-dijo con un hilo de voz. Ulrich se dio cuenta de que una vez más no había estado muy acertado.
-Perdona, lo que quiero decir es que… claro, claro que lo va a haber-dijo.
-No, no, tienes razón. Yo también lo pienso… yo también tengo miedo-reconoció Yumi.
-No es que tenga miedo…-se apresuró a decir Ulrich. ¿Miedo él? Ja, no. Y menos delante de ella.
-Pues yo lo tengo-reconoció Yumi-no quiero morir sin… sin…
-"¿Sin? ¿Sin?-Ulrich la miró esperanzado. ¿Sin pedirte perdón? ¿Sin besarte otra vez? ¿Sin arreglar las cosas, y volver contigo, ahora para siempre?
-… sin hablar con Hatori… no quiero que le ocurra como a Aelita… no quiero que crezca sin madre.
Ulrich se cayó con todo el equipo. El niño otra vez. Mierda.
-No te preocupes… no le pasará nada-dijo él, tranquilizándola. Yumi asintió y le sonrió agradecida. Como Ulrich no sabía que más decirle de su hijo, prefirió callarse y seguir mirando a la luna que ya asomaba en el oscuro cielo. Estaba casi llena.
En el silencio Yumi apreció cosas de él que Ulrich no supo qué hacía: como su aroma, que hacía tiempo que no aspiraba. Ulrich olía muy bien, otra de las cosas por las que resultaba tan atractivo. Era un olor fresco y suave, como sus besos. "Oh, venga ya… termina con esto"-pensó Yumi enfadada. Mejor que volviera a dentro de la casa. Seguir ahí con él no iba a ninguna parte.
-Yumi, yo…-Ulrich se giró hacia ella, sobresaltándola. Yumi le miró sorprendida, mientras él se metía las manos en los bolsillos de su largo abrigo negro, buscando las palabras.
-¿Qué?-ella le miró expectante. No podía pensar en nada. Solo podía mirarle. Después de tantos años viendo su rostro por las noches, reconocer ahora sus facciones nuevamente y oír su voz era casi una visión del cielo.
-Nada…-Ulrich agachó la cabeza, avergonzado. A Yumi le pareció tan tierno, porque era exactamente el mismo gesto que hacía cuando tenían trece años, que no fue capaz de enfadarse con él. Pero no podía seguir ahí esperando a que se decidiera. Ella tampoco lo aguantaba más.
-No pasa nada Ulrich-dijo con sinceridad-yo… yo me he alegrado mucho de verte-dijo.
Ulrich la miró y asintió. Pareció pensar un momento en eso. Y luego se armó de valor.
-Yo no-dijo. Yumi, que hasta entonces había esbozado una sonrisa de comprensión, se quedó paralizada al escucharle decir eso.
-¿Perdona?-dijo, perpleja.
-Quiero decir que no me alegre verte después de tanto… o sea, que no es la forma que… aaaaah-Ulrich apretó los puños y cerró los ojos un momento, frustrado-lo que quiero decir es que no quiero vernos en estas circunstancias. Después de tanto tiempo sin hablarnos… y sin poder recordar lo que pasó… y sin… sin poder besarnos.
Yumi le miró pasmada. Luego abrió la boca, y la volvió a cerrar. Negó con la cabeza varias veces, y luego alzó las manos. Ulrich en cambio era el que sonreía ahora con comprensión. No sabía lo que sentía ella, pero él se notaba mucho más liberado. Como si un enorme peso con el que llevase cargando demasiado tiempo acabara de soltarse. Joder, era como si rejuveneciera seis años.
-Mira Ulrich…-empezó ella, que sí que no hubiese sido capaz de encontrar la respuesta a eso en horas-Ulrich… no podemos…
Pero él se había empezado a acercar a ella. Ulrich no había planeado nada de eso en absoluto. De hecho él había asistido a la reunión con la firme proposición de no intentar nada. De pasar página definitivamente. Ya eran mayorcitos. Pero con Lyoko, y XANA, y el Kadic, y Odd… era como dar una vuelta al pasado. Y los sentimientos no habían cambiado, eran los mismos, pese a la mella del tiempo. Eran iguales.
-No podemos…-repitió Yumi, pero ella también se estaba acercando. No era dueña de sus actos. Al menos no la Yumi del presente.
-No podemos…-repitió Ulrich asintiendo aunque ya estaban pegados el uno al otro.
Y pudieron.
Sus labios se juntaron, y poco a poco se fueron moviendo, reconociéndose, saludándose como viejos amigos. Ulrich notó el sabor de Yumi como un postre que no hubiese tomado desde hace tiempo. ¡Ahora sí que había vuelto, ahora sí que era lo mismo! El roce con los labios de la japonesa, aunque solo fuese un segundo, era recompensa más que suficiente para tantos años de separación. Y estaba siendo algo más que un segundo…
-Mmmmmn…-siguieron besándose apasionadamente, y Ulrich la rodeó con los brazos. Yumi le levantó uno de sus castaños mechones de la cara mientras le besaba apasionadamente. El tacto con la cálida piel del chico la enloqueció. Y Dios, como besaba. Ulrich pasó sus labios por las mejillas de Yumi y el cuello, mordiéndola, mientras ella gimoteaba levemente, aspirando su aroma. Estaba muy excitada.
-Para Ulrich… no.
Él insistió en besarla. Era demasiado bueno, no podía parar. La quería demasiado. Pero Yumi insistió.
-Ulrich, por favor, no-pidió, aún acariciándole la nuca. Ulrich se separó lentamente y la miró. De repente una buena dosis de realidad cayó sobre los dos, empapándolos en amargura.
-Lo siento…-Ulrich se separó de ella unos pasos y la miró muy serio-yo… yo no quería…
-Sí querías… y yo también-reconoció ella. Ulrich tragó saliva. Yumi como siempre era capaz de regular sus emociones mucho mejor que él-pero no podemos. Acabamos de reencontrarnos y… y yo…
-Estás casada-dijo Ulrich. Yumi le miró dolida. No le gustó el cómo se lo dijo.
-Sí, es verdad. Estoy casada-reconoció-y Hatori tiene un padre, no… no puedo hacerle esto.
-¿Entonces no puedes besarme por él o por Hatori?-le preguntó Ulrich con enfado. Yumi frunció el ceño, enfadada.
-Por… por Daniel. No puedo besarte porque yo… le amo-dijo. Intentó sonar lo más convencida posible, aunque en realidad no lo estaba. A Ulrich sin embargo sí le fue suficiente para romperle su corazón un poco más.
-Perdóname-dijo entonces, mirando de nuevo hacia el bosque, incómodo-ha… ha sido por el reencuentro… ha confundido las cosas.
-Claro…-Yumi asintió, con fingida madurez-claro, es perfectamente normal. Yo también lo he sentido así.
-Ya…-Ulrich le dio una patadita a una piedra del jardín y luego la miró nuevamente, traspasándola con sus intensos ojos castaños-pues… ya está.
Diciendo esto se dio la espalda y se alejó con pasos rápidos. "Gilipollas, gilipollas-se repetía a sí mismo, desesperado-¿cómo lo has podido hacer tan mal?". Pero la había besado una vez más. Después de seis años. Por fuerza algo tenía que haber hecho bien ¿no?
Sonrió para sí. Ella le había correspondido. No hubo ni bofetón ni escándalo. Así que… quizás no estaba tan lejos de él como pensaba. Quizás… quizás ella también le había echado de menos, después de todo.
-"Dios… esto ha hecho que el 2020 merezca la pena"-pensó Yumi mientras se llevaba los dedos a los labios y al cuello, sin aire. Dándose cuenta de lo que acababa de pensar, le pegó una patada a la misma piedra tan fuerte que la mandó al bosque.
-¡Fíjate, en esa alcantarilla casi me ahogo!-recordó Odd señalando el pozo al que XANA le había tirado una vez-¡De no ser por ti Yumi, ahora mismo seguía ahí mi esqueleto!
-No digas eso-dijo ella sonriendo mientras Odd la abrazaba.
-¿Por dónde vamos a ir?-preguntó Aelita poniéndose su abrigo mientras salía de la casa del brazo de Jeremy-¿por el túnel de la Ermita o el del bosque?
-Bueno, el del bosque le tengo más cariño-dijo el chico señalando la arboleda-¿os parece bien?
-Por mí estupendo-corroboró Odd, que se encontraba ahora de excelente humor. Con él era así de impredecible. Podía tomarse algo muy mal por la mañana, y reírse de lo mismo por la noche.
-¿Y Ulrich?-preguntó Aelita mirando a Yumi. Ella sospechaba que habían hablado, o algo por el estilo.
-No lo sé-respondió Yumi agachando la cabeza molesta.
-Yo tampoco-dijo Odd-¡Ey, Stern! ¡Que nos vamos sin ti! ¿Te dan miedo las tarántulas, o qué pasa?
-Estoy listo-dijo Ulrich saliendo por la puerta de la Ermita y cerrándola tras de sí-perdonad, tenía que hacer una cosa.
-No problemo, compañero-exclamó Odd echándole el brazo por la espalda, cariñoso-¿nos vamos?
-Sí-dijo Ulrich evitando mirar a Yumi en todo momento.
-Muy bien-Jeremy asintió, satisfecho-¡en marcha pues! Vamos… próxima parada… Lyoko.
-Sí… vamos…-Ulrich caminó al lado de Odd los primeros del grupo, mientras notaba los ojos de Yumi detrás suyo clavados en él.
El trayecto hasta la boca de la alcantarilla fue breve, y una vez allí Odd hizo los honores, y uno a uno fueron bajando por la tapa hasta llegar al subsuelo.
-Joder… he soñado tantas veces con esto-exclamó Odd mirándolo fascinado-bueno… más bien eran pesadillas pero… joder.
-¿Eso sigue ahí?-Ulrich señaló los skates y el patinete de Jeremy. ¡Era cierto! Nunca llegaron a recogerlos…
-Os echo una carrera, ¿eh? A ver quién llega primero-ofreció Odd. Pero esta vez los demás no le siguieron, no había ánimos. Yumi le puso una cara de "ya somos mayorcitos para eso"-… aburridos-dijo el chico, desganado.
Siguieron el camino por las cloacas, más malolientes de lo que recordaban e igual de sucias que siempre. Había sitios por los que la limpieza no parecía pasar nunca.
También vieron alguna rata, que les trajo muy malos recuerdos, pero por suerte no había peligro. XANA quería que entrasen en Lyoko, eso estaba claro… así que de momento no tenían de que preocuparse… de momento.
-La fábrica-Jeremy señaló la enorme fábrica abandonada una vez subieron las escaleras hasta salir de la alcantarilla en el puente. Allí estaba, igual que Kadic, su segunda casa cuando habían sido críos. Casi parecía estar esperándolos con los brazos abiertos. La vieja fábrica.
Ulrich sintió un escalofrío al cruzar sus puertas. Allí también habían estado en serio peligro de muerte un par de veces. ¿Y aquella vez que se había rodado una película por aquel director, ya olvidado, y el traje del alien había cobrado vida y había tratado de matarlos? Sissi y él habían corrido mucho peligro. Como la vez en que se quedaron encerrados en el ascensor. Allí nuevamente había estado Sissi. ¿Qué habría sido de ella? Hacía tiempo que no sabía nada…
-Ojojojo… ¡aquí empieza lo bueno!-exclamó Odd dando saltitos cuando entraron en el gran ascensor-joder… ¿nadie más está de los nervios?
-Sí, yo-reconoció Jeremy apoyándose a su lado-ahora lo primero que tenemos que hacer es encender el superordenador, en el sótano 2… luego subiremos a la sala de mandos, y bajaréis a los escáneres…
-Que sí, que sí, Einstein-dijo Odd quitándole las gafas y poniéndoselas él-ya nos sabemos todo eso. No ha pasado tanto tiempo.
-No… reconoció Aelita, mirando las paredes de aquel ascensor angustiada. La primera vez le había parecido maravilloso. Ahora en cambio le daba pánico-no ha pasado el suficiente…
Yumi miró su móvil un momento. Tenía una llamada perdida de Daniel. No había querido hablar con él después de lo ocurrido con Ulrich. Sabía que si lo hacía él notaría algo raro. Y no quería que lo supiera. Nunca. Así que le puso un mensaje explicándole que estaban cenando fuera, y que ya hablaría con él luego. No sabía si lo haría, porque ni siquiera sabía que iba a volver. Pero no quedaba otra opción.
"Hatori… si algo malo me pasa… espero que sepas que lo hice por ti-pensó Yumi, sintiendo repentinamente ganas de llorar-todo lo hice por eso".
-Ya estamos…-Jeremy avanzó con paso seguro hasta llegar a la batería del superordenador-¿quién quiere…?
-Hazlo tú-dijo Ulrich secamente-como la primera vez.
-Sí, eso nos traerá suerte-corroboró Odd.
-"No lo hagas Jeremy… por favor, no lo hagas… no quiero volver a Lyoko"-pensó Aelita, que sentía que no podía respirar. ¿Por qué tenía que rasgar así su vida? No era justo. Llevaba años intentando dejar atrás todo aquello, intentando olvidar. Y ahí estaba otra vez. A punto de regresar al mismo maldito lugar al que una vez había jurado no volver jamás. Lyoko.
-Pues… aaaahí va-dijo Jeremy tirando del interruptor con saña-por la suerte.
Lentamente las luces de la batería empezaron a encenderse. El símbolo de XANA brilló de un modo malévolo, casi sonriéndolos, y entonces una tenue luz anaranjada los iluminó a los cinco. Aquella sala era en la que menos habían estado. Pero cada vez que entraban era extraño… era como si no fuese parte de su mundo, ni de Lyoko. Una especie de… limbo.
-Vamos.
Subieron a la sala del superordenador. Fue un verdadero impacto ver a Jeremy subirse al asiento de mandos y girar en torno al mapa planisferico del reconstruido sector 5 de Lyoko, y como tecleaba unos comandos y el ordenador se encendía, tan brillante y enigmático como siempre. Allí estaban de nuevo.
-Bueno, en su momento me parecía muy moderno, pero ahora se ha quedado un poco viejuno ¿no?-bromeó Odd-en plan mac patata del 2005.
-No lo subestimes. Recuerda que con esto trajimos una persona del mundo virtual a la vida-dijo Jeremy estirando los brazos-no es precisamente un pc obsoleto.
-Mmmm ya…-Odd observó los cuantiosos números en el ordenador y las coordenadas a las que Jeremy iba a enviarlos-¿nos mandas directo al hangar del Skidbladnir? ¡Qué bueno!
-Sí, he mejorado algunas cosas. Ahora es mucho más fácil meteros y sacaros de Lyoko. Espero que también del mar digital-reconoció.
-Dios mío…-Yumi vio su carta de puntos una vez más. Era increíble que todo siguiese ahí guardado.
-Lo sabía-dijo Ulrich al ver su puntuación de monstruos, muy superior a la de sus compañeros.
-Eh, es que el Coloso contaba más-protestó Odd malhumorado-¡pero venga ya! Ay, ahí está la mía. Qué mono.
-Supongo que ahora será la versión adulta de nosotros mismos-dedujo Aelita mirando a Jeremy-¿me equivoco?
-No Aelita. Como siempre has acertado-reconoció Jeremy-bueno… ¿queréis que empecemos ya?
-Pues… no-reconoció Aelita, sonriendo-pero no hay otro remedio.
-La Tierra nos necesita-dijo Odd con decisión-una vez más. Joder, ojalá poder poner esto en mi currículum. Me iría mucho mejor.
-Sí, ¿verdad?-rió Ulrich.
-Chicos…-Jeremy los junto como una piña y les miró. A él también le costaba a veces expresar lo que sentía. Y llevaba tiempo preparándose para esto. Para él habían sido meses muy estresantes y sin sueño desde que había descubierto el regreso de XANA. Pero estaba dispuesto a luchar para corregir su error hasta el final.
-Me alegro de que hagamos esto juntos-confesó Jeremy con decisión-no podía desear nada mejor.
-Yo sí, un fin de semana normal, pero esto está chulo también-bromeó Odd, cargándose la epicidad del momento-¡Perdona Einstein, no me mires así!
-Anda, id bajando-dijo Jeremy fulminándole con la mirada-os iré escaneando de uno a uno, que esto lleva tiempo sin funcionar y creo que será más fácil.
-Muy bien Jeremy-dijo Yumi, y siguiendo a sus compañeros descendieron hacia la sala de escáneres.
-¡Muy bien, es el momento!-Jeremy tecleó rápidamente lleno de emoción mientras sus amigos lo escuchaban desde la sala de abajo. Aunque no le veían, él también estaba muy tenso. Ojalá todo fuera bien. El más mínimo fallo y quizás…
-¿Quién va primero?-preguntó Odd a los demás a bajo. Los cuatro se miraron con nerviosismo.
-Yo-dijo Ulrich finalmente, y dando un paso hacia el escáner que estaba abierto se metió dentro y se quedó mirándolos, muy serio.
-Ten cuidado Ulrich-le pidió Aelita angustiada.
-Todavía no depende mucho de mí-dijo él intentando tranquilizarlos. "Pero cuando estemos en Lyoko sí dependerá"-pensó, fiero-¡Cuando quieras Jeremy!
-Muy bien-dijo Jeremy, y pulsando un comando cerró la puerta del escáner.
-Ulrich…-Yumi fue la última a quien Ulrich vio antes de cerrarse la puerta. Joder… ¿qué estaba haciendo? Si un solo cálculo de Jeremy fallaba y él moría nunca podría decirle… tantas cosas… Pero confiaba en Jeremy más que nadie en todo el planeta. Así que esperó a escucharle una vez más decir…
-Transmitir Ulrich…
La luz del escáner se activó bajo sus pies. Una especie de chorro de aire empezó a ascender haciéndole subir las ropas y alborotándole el cabello.
-Escanear Ulrich…
El suelo comenzó a girar mientras una cegadora luz blanca le rodeaba subiendo y bajando por su cuerpo. Ulrich cerró los ojos y se preparó. No era doloroso, y sería solo un momento, pero quería que pasase ya.
"Estás otra vez aquí. Estás en Lyoko. Nada ha pasado… todo saldrá bien"-pensó el chico, armado de valor. Esperaba que sus padres recibiesen el mensaje que les había escrito antes de salir de casa.
-Virtualización.
La luz blanca se convirtió en un estallido de bytes y por unos segundos Ulrich sintió como si su cuerpo se deshiciera como papel mojado. Luego la luz lo envolvió y fue uno con ella. Y desapareció.
Viajaba a toda velocidad, tan rápido que no veía ni luz ni oscuridad, no era nada y a la vez lo era todo.
Y de repente estaba allí: no había olores ni sensibilidad. Las oscuras paredes azules del sector 5 brillaban en frente suyo, y poco a poco se fue materializando, junto a sus dos espadas, metido en aquel flexible traje de guerrero, hasta aterrizar en el suelo y quedarse allí quieto.
-¿Ulrich?-escuchó la voz de Jeremy que parecía venir de todas partes-¿Ulrich, me recibes?
Él sonrió mientras sacaba sus dos armas y las miraba complacido. Sí. La cosa pintaba bien.
-Aquí estoy Jeremy. Mándamelos-dijo Ulrich.
Desde la sala del superordenador Jeremy sonrió, aliviado. Era el momento de la verdad.
Allí estaban, juntos. De nuevo.
Todo iba bien.
En la sala de ordenadores, el ojo de XANA brilló con un despiadado resplandor rojizo.
Todo iba bien...
¿Os gustó? Como siempre Sissi ya la está liando. Una de mis partes favoritas ha sido la del reencuentro con Jim, que es de mis personajes favoritos en Código Lyoko porque es muy divertido y entrañable. Me recuerda a algunos de los profes que he tenido en el instituto, con los que aún guardo relación.
¿Qué pasará entre Ulrich y Yumi? ¿Y qué trama XANA? ¿Cuál ha sido vuestro personaje preferido hasta ahora? Deseoso de leer vuestras reviews me despido hasta el próximo capítulo, que subiré en cuanto pueda. ¡Un saludo y nos leemos!
