Aquí os dejo el siguiente capítulo, me ha llevado un poco más escribirlo porque ya tengo deberes y esas cosas. ¡Espero que os guste mucho! Dejadme reviews y me comentáis, por fa, que me interesa mucho.

-Smarty26: Que bien que te esté gustando, de verdad que me alegra mucho viniendo de otro escritor de fics de Code Lyoko tan bueno :D La verdad es que Ulrich y Yumi siempre tienen sus líos, sí que es verdad, pero es que aunque se atraen mucho el uno al otro sus personalidades son muy incompatibles, jajajaja. Y en cuanto al rated del fic sí que tienes razón. Pensé que no me pasaría tanto con el sexo y la violencia como en otros fics, pretendía rebajarlo pero al final sí que se me ha ido un poco la mano, así que seguramente lo cambie a M, gracias por comentarlo. ¡Un abrazo muy fuerte, espero que este capítulo también te guste!

-Q: Thank you so much for your kind words! I hope you keep on enjoying it!

-Dianaa34: ¡Como me alegro de que te haya gustado, jajajaa, ya sabía que este lo leerías sin duda! No te puedo decir nada sobre el hijo de Yumi, pero sí que será importante para la trama ;) Y la verdad es que la historia de Aelita es algo amarga, pero bueno, ya veremos que ocurre más adelante. ¡Muchas gracias por leer y comentar, espero que estos dos capítulos también te estén gustando!


-Transmitir Odd… escanear Odd… virtualización.

La voz de Jeremy retumbaba por los fríos pasillos del sector 5, mientras Ulrich y Aelita estaban ya esperando la llegada de sus dos amigos. Odd se materializó enseguida, y aterrizó como solía hacerlo hace años con la agilidad de un gato. La última en llegar fue Yumi, que tropezó un poco pero consiguió mantenerse firme. Después de tantos años pasados costaba controlar el aterrizaje.

-No puedo creer que estemos realmente aquí-dijo Yumi mientras observaba su ropa. Seguía siendo el actualizado uniforme de combate que les había hecho Jeremy durante su último año como guerreros Lyoko, cuando habían comenzado a tripular el Skydbladnir. De su espalda pudo sacar dos largos abanicos, de cuchillas afiladas y letales-no puedo creerlo.

-¡Uo tío, y yo sigo teniendo una pinta de payaso!-exclamó Odd mientras correteaba persiguiéndose la cola. Todos estaban idénticos, salvo que eran más altos y parecían más atléticos, al menos en su versión virtual-ojalá tener estos músculos en la realidad…-comentó Odd pasándose las garras por los abdominales.

-Sí, no está nada mal-reconoció Aelita contemplándose las curvas, admirada-la cuestión es si nuestros poderes siguen intactos.

-En teoría sí, pero tenéis ocasión de probarlo-dijo Jeremy desde el ordenador-¿cómo veis todo?

-Bueno… la verdad es que raro-confesó Odd, pestañeando varias veces-cuesta acostumbrarse a la luz del mundo virtual. Pero una vez te acostumbras es como…

-Como estar en casa-completó Aelita, y todos la miraron, preocupados. Para ella, Lyoko había sido su hogar durante años, y también el de su padre. Y también donde le había perdido. Volver allí era una experiencia mucho más dura para ella de lo que podía ser para ninguno de los demás.

-¡Flecha láser!-una vez más, Odd los sobresaltó a todos arrojando un disparo a una de las paredes. El proyectil salió disparado y causando una fuerte explosión hizo un hueco en la pared-¡Uo, eso es nuevo! ¡Antes no causaban tanto daño!

-He reseteado vuestros poderes-Jeremy no pudo evitar ocultar la emoción que sentía-sé que estar ahí no es plato de gusto, pero os tengo preparadas un par de sorpresas que os gustarán. Todos tenéis poderes nuevos…

-Vaya…-Ulrich sonrió mientras giraba por el pasillo con sus espadas, calibrándolas para manejarlas de la mejor forma posible.

-¿Qué nuevo poder tengo yo, Jeremy?-preguntó Odd dando saltitos impacientes-siempre he querido poder ponerme verde y hacerme gigante…

-Parecido-dijo él, haciendo que a Odd le saltasen estrellas de los ojos-pero ahora lo mejor es que os dirijáis al hangar del Skidbladnir. Tenemos que salir cuanto antes.

-¿No sería mejor que nos explicases primero todas esas mejoras?-intervino Yumi con prudencia.

-Tranquila, hay tiempo. Mientras Aelita pilota os las explicaré por el camino-dijo Jeremy-¿a qué esperáis, venga? ¡Vamos chicos, a paso ligero!

Siguieron las indicaciones del genio informático hasta el hangar donde se encontraba el Skidbladnir, la legendaria nave con la que habían recorrido el mar digital, y todos la observaron, asombrados. No estaba igual que cuando eran críos, ahora parecía más grande y presentaba ciertas mejoras: la cabina principal del piloto, que era la de Aelita, y las de los tripulantes estaban conectadas y se podía acceder de unas a otras por unos pasillos, y había incluso una sala de reencuentro, además de contar con muchas más armas y escudos defensivos. Más que un submarino, el Skydbladnir era ahora una fortaleza acorazada.

-No os dejéis engañar, no solo es más grande, si no también más rápido-les explicó Jeremy mientras ellos paseaban alrededor suyo, fascinados-XANA va a tener que mandar algo más que tiburones si quiere que nos alejemos.

-También tiene un busca-les informó Aelita mientras se colocaban en las posiciones para entrar-así nos será fácil detectar la actividad infecciosa de virus y dar con él rápidamente.

-Uau Einstein, pero habéis pensado en todo-observó Odd, que estaba encantado.

-Sí Jeremy. Esto es impresionante-reconoció Ulrich, que miraba a la nave emocionado. Esperaba que pudieran separarse para luchar en individual, y poder guiar su vaina él mismo-esta vez te has superado…

-Me he pasado los últimos cuatro meses trabajando en estas cosas-confesó Jeremy y todos supieron que sonreía aunque no pudiesen verlo-sería una porquería de informático si no os hubiera preparado un par de cosas chulas.

-Si me dices que hay un jacuzzi hay dentro cuando vuelva te beso-bromeó Odd mientras se teletransportaban al interior de la nave.

-No le prives de ese honor, Odd-se rió Ulrich.

-Muy bien. A los mandos-Aelita tomó los dos mandos de la nave y con mucha seriedad se preparó para la inmersión-¿estáis listos?

-Odd listo-dijo el chico, revolviéndose en su asiento, mucho más cómodo y espacioso que antes.

-Ulrich listo-dijo Ulrich observando todas las nuevas opciones que tenía el submarino de combate.

-Yumi… lista-dijo también la chica. Allí iban otra vez. Cuando dejasen el hangar, dejarían atrás el último remanso de seguridad que les quedaba. Serían ellos, contra el mar abierto.

-Allá vamos-dijo Aelita, y entonces el Skidbladnir se elevó y descendió después rápidamente hacia el túnel de salida de Lyoko. Lo recorrieron a toda velocidad hasta que pudieron apreciar la hipnótica luz del mar digital, que significaba su salida. Aelita frunció el ceño mientras aceleraba y alcanzaba por fin el mar digital. Al alejarse de la esfera de Lyoko, una vista poco usual del mundo virtual, Ulrich se giró y vio que Jeremy cerraba el túnel de salida. Hacía bien. Lyoko era uno de los pocos lugares a los que XANA ya no podía acceder, porque estaba protegido por el cortafuegos creado por Franz Hopper. Cuanto menos facilidades le dieran de volver a alcanzarlo, mejor. Aunque Ulrich estaba seguro de que, al igual que Aelita, a XANA no se le había perdido nada en su antiguo hogar, que había sido también una prisión por tantos años.

-¡Uau, tío, el mar digital!-Odd parecía un niño pequeño, dando saltos en el asiento y pegando su cara al cristal-¡está mucho más transitado de lo que recordaba!

-Eso es porque Internet ya no es como lo era en 2007-razonó Yumi sabiamente-y por entonces ya era algo. Pero ahora la red está literalmente desbordada.

-Efectivamente Yumi-confirmó Jeremy-transmitidme una imagen visual, por favor. Tengo mucho interés por ver como es el flujo de Internet en el mar digital hoy en día. Deben de circular por él millones de datos.

-Que heavy tío…-Odd observaba por la ventana las enormes estructuras submarinas que conformaban el mar digital, grandes torres sumergidas llenas de datos que emitían destellos de colores rosados y verdosos. El Skydbladnir torció varias veces entre ellas, mientras varias nubes de peces virtuales y enormes bloques de datos se movían de un lado a otro.

-¿Qué son los peces?-preguntó Odd interesado.

-Mensajes, creo-dijo Jeremy-hay muchísimos. Deben de ser sms, WhatsApp, y demás comunicaciones. El mar digital es infinito.

-Ooooh, tíiiio-Odd observó en los enormes cubos de datos unas fotos de mujeres desnudas en actitudes poco aptas. Había más de las que se esperaba.

-Sí Odd…-Jeremy rió con ganas-casi el cincuenta por ciento del mar digital es material erótico.

-Porno tío…-Odd parpadeó, asombrado-la base de Internet.

-Por favor…-dijo Yumi, avergonzada de su amigo, y Ulrich rió también con ganas.

-Jeremy, el busca indica una señal vírica en el este-dijo Aelita observando la pantalla-voy a poner rumbo hacia allí.

-Antes de eso… ¿podemos pasar por mi nube, por fa?-preguntó Odd, esta vez totalmente en serio-hay un par de cosas subidas que me gustaría disparar…


Mientras los chicos continuaban su navegación por el mar digital, en Kadic ya era de noche. Jim estaba metiendo a los niños en la cama, lo que como siempre era una batalla campal, y ahora más que nunca con el virus.

-¡Os lo he avisado, al que pille yo hoy fuera de su cuarto lo mando de vuelta a casa! ¿Me habéis entendido?-dijo mientras agarraba a Travis por la oreja y lo llevaba a rastras-¡lo digo en serio chicos! ¡Poca broma con el virus! ¿Y dónde está Cassady?

-Se encontraba mal por la tarde y fue a la enfermería-recordó una niña de primero, compañera de su curso-no le hemos vuelto a ver.

-Mmmmn ya. Bueno, gracias Veruca. ¡Y ahora vete al piso de las chicas!-ladró Jim mientras se ajustaba los pantalones a su gruesa cintura-voy a ver si le encuentro… así de paso saludo a la nueva.

Bajando las escaleras a la primera planta, Jim se acordó de Sissi. En teoría, la chica tendría que estar ayudándolo a vigilar los pasillos porque era parte de su sueldo. "Que cara más dura que tiene-gruñó Jim poniendo los ojos en blanco-y si la digo algo seguro que se queja a su padre… hay que jorobarse". Bueno. A ver si al menos se alegraba la noche intentando algo una vez más con la nueva enfermera. Con Yolanda había conseguido salir, aunque solo fueron unos meses.

Sissi por su parte estaba efectivamente en su cuarto, aunque no tenía pensado quedarse allí por mucho más tiempo. Mientras se depilaba las cejas para tenerlas a la perfección la chica se miraba en el espejo sonriendo malignamente.

-"Deben de estar en la Ermita, como siempre. Bueno, si están peleados no será difícil. Ay Ulrich, cariño… he mejorado mucho desde que íbamos al instituto…no vas a poder resistirse". Y si esa zorra intentaba interponerse, la haría pedazos.

Sissi decidió que se depilaría en todas partes. Estaba claro que esa iba a ser su noche de suerte. El amor de su vida volvía a estar cerca de ella, y esta vez sería suyo, aunque para ello tuviese que emplear todos y cada uno de los trucos que había aprendido con los hombres.


-…¿entonces puedo controlar a los monstruos? No lo entiendo-dijo Yumi, extrañada.

-Solo durante un tiempo limitado-reconoció Jeremy-pero en teoría sí. Además, el pasillo de luz te permitirá volar, y también te protegerá de ataques enemigos.

-Es impresionante, Jeremy-reconoció Yumi.

-Creo que todos estamos satisfechos con nuestros poderes-reconoció Ulrich, que sabía a quién le iba a fastidiar el comentario.

-Pues yo no…-gruñó Odd, tal y como su amigo había previsto-¿bolas de pelo? ¿Vas en serio, macho?

-Piénsalo Odd-insistió Jeremy, intentando mantenerse positivo-es un poder muy original, porque te permite…

-Ya, ya, déjalo, no quiero volver a oírlo-dijo Odd cruzándose de brazos-con lo de las Siete Vidas me has ganado. Pero lo demás… falta que meé y eche ácido.

-Bueno, en realidad…

-¡JEREMY!

Llevaban ya casi dos horas siguiendo la pista de XANA, y seguían sin encontrar nada. Los ánimos que habían empezado muy arriba se encontraban ahora bastante decaídos, y Ulrich empezaba a cuestionarse en su mente si realmente aquello había sido una buena idea. A lo mejor era mejor esperar a que XANA moviese ficha en vez de ir a buscarlo. Puede que Jeremy estuviese equivocándose…

-Sabéis… necesito una repesca de la cena-dijo Odd, tocándose las tripas-¿creéis que nos va a llevar mucho más tiempo encontrar a ese pesado?

-Siempre estás igual Odd, como cuando teníamos catorce años-le regañó Ulrich desde la otra vaina-¡te dije que zampases extra para la noche, que nunca haces caso!

-¡Eh, que no es culpa mía!-protestó Odd, al que el hambre ponía de un pésimo humor-¡si Einstein al menos me diese el poder de invocar snacks mágicos!

-Chicos, no creo que sea el momento…-dijo Aelita mientras esquivaba un enorme banco de datos parecido a una ballena.

-Ulrich es un aguafiestas-gruñó Odd cruzándose de brazos con saña.

-Odd es un pesado-respondió él con sorna.

-A lo mejor deberíamos hacer una pausa, es cierto-reconoció Jeremy-os recuerdo que ahora puedo desvirtualizaros en cualquier momento, siempre que estéis dentro del Skidbladnir.

-¿Lo dices en serio?-saltó Odd, perplejo-¿Y lo dices ahora?

-Bueno, no sé… no se me había ocurrido comentároslo-respondió la voz de Jeremy en la lejanía.

-Ya, claro. Pues yo sí me quiero bajar un rato si es que se puede.

-Venga ya Odd, estamos en una misión, tienes que aprender a controlar eso…

-Necesito pilotar, así no hay quien pueda-les reprendió Aelita.

-Pues que te sustituya Ulrich un rato, a ver si así me deja tranquilo…

-¿Sabes Odd? Yo creo que lo que pasa es que…

-¡XANA!-gritó Yumi. Todos dieron un respingo en sus asientos, y se quedaron súbitamente mudos.

-¿Pero a ti que te pasa?-soltó Odd con tono gamberro.

-¿Dónde?-preguntó Ulrich, que la había entendido a la perfección.

-¡Ahí! ¡A la derecha!-gritó Yumi, excitada. Todos pegaron los ojos al cristal hacia donde ella indicaba, y entonces lo vieron.

No era mucho más grande que un brazo humano, y tenía el aspecto de una quisquilla, pero claramente ese pez pertenecía a XANA, porque llevaba su símbolo, aquel extraño ojo con círculos como dianas, La quisquilla se había quedado mirándolos unos segundos, enfocándolos como lo estaban haciendo también ellos. En cuanto lo hizo, echó a nadar a toda velocidad en dirección contraria, perdiéndose entre los bloques.

-Mierda-dijo Ulrich dándole un puñetazo a la pantalla-¡Vamos a por ella!

-¡Venga Aelita, arranca!-gritó Odd, estresado-¡Vamos, tenemos que cogerla!

Ella no necesitó que se lo dijeran dos veces: el Skidbladnir pegó un acelerón bestial pasando de 0 a 100 en apenas unos segundos y se echó en persecución del pezqueñín, cuyo brillo azulado pudieron distinguir enseguida. Maldita criatura escurridiza… no conseguían alcanzarlo.

-¿Por qué no lo ha detectado el busca?-preguntó Aelita mientras torcía por un callejón y luego sobresaltaba al monstruo de XANA poniéndose delante suyo.

-Es una actividad vírica muy pequeña-explicó Jeremy en tono profesional-para el busca es ínfimo. Pero si la seguís puede que nos lleve a algo más grande…

-¡Pues de momento vamos mal!-berreó Odd-¡se está yendo!

-Tenemos que separarnos, será más efectivo-dijo Ulrich, que en el fondo lo que se moría era de ganas de probar su esquife el mismo-¡Jeremy, ¿cómo se sueltan estas cápsulas?!

-Pulsa el botón verde izquierdo-indicó él. Ulrich obedeció y en el acto su parte del Skidbladnir se liberó. Odd y Yumi le siguieron.

-Muy bien, ahora… ¡todos a por él!-gritó Ulrich con decisión. Las cuatro naves persiguieron a la quisquilla por todo el mar digital esquivando datos y callejones sin salida mientras ella hacía todo lo posible por dejarlos atrás, sin éxito.

-¡Eh, mirad, ahí hay más!-señaló Odd a otro grupo de aquellos peces azules con el ojo de XANA. Al verlos las quisquillas echaron a nadar lo más rápido que pudieron, pero por fin consiguieron acorralar a una de ellas cerca de un ancho estuario.

-Jeremy… el busca…-dijo Aelita, asombrada. La pantalla de peligro brillaba toda roja como la sangre.

-Sí, ya lo veo…-confirmó él.

-¡TOMA!-Odd disparó uno de los torpedos que le dio de lleno a la quisquilla. Estalló y se deshizo en micropedazos, hundiéndose en las profundidades del mar digital.

-¡ODD!-protestaron Ulrich y Yumi a la vez-¡joder, tío, que ya era nuestro!

-Perdón, me he dejado llevar-se excusó él, cortado-como solíamos cargárnoslos…

-Pero se trataba de que nos llevase a algún sitio, tolai-le recordó Ulrich, tamborileando los dedos.

-No os preocupéis chicos-intervino Aelita que había sido la última en llegar hasta el lugar en el que estaban-lo ha hecho…

Al girarse descubrieron algo que los dejó mudos. En aquella zona del mar había una enorme mancha oscura de anti materia que parecía estar absorbiendo datos de la red. La mancha maligna mataba todas las bases de datos que se le acercaban. Y los pezqueñines azules nadaron hasta ella, desapareciendo dentro.

-XANA…-susurró Ulrich, asombrado-esto…

-Esto no lo había visto nunca…-reconoció Yumi.

-Ya lo suponía. Yo no soy el único que se ha preparado para esto. También XANA tendrá listas un par de bromas de las suyas-dedujo Jeremy interesado-parece una mancha de chapapote… sencillamente genial.

-Ya, pero no hemos venido para chuparle la polla, tío-le recordó Odd cabreado-¿ahora qué hacemos? ¿Nos metemos en la mancha de mierda esta a buscarle, o esperamos a que salga él?

-Hay que entrar-dijo Aelita con convencimiento.

-¿E-estás segura?-preguntó Yumi, mirando la mancha negra, asustada. Era una mancha de perdición, de muerte.

-Él está ahí dentro, y está trabajando…-dijo Aelita, a la que el corazón palpitaba muy rápido-creedme… lo presiento….

-Pues entonces vamos-la apoyó Ulrich.

-De acuerdo-dijo Yumi. "Por favor, que no nos pase nada. Por favor Dios… que lo matemos… que lo matemos rápido".

-Espero que estés preparado, XANA-dijo Odd valientemente.

-Sí… y nosotros-susurró Aelita. Luego juntaron nuevamente todas las piezas del Skidbladnir y entraron. La oscuridad por unos segundos no les permitió ver nada… Luego se sucedió un fuerte destello color rojo sangre. El fulgor, un temblor irrefrenable… luego la nada.

-¿Chicos, me oís? ¿Chicos…?-Jeremy tamborileó en el teclado, nervioso. Se le habían bloqueado todas las pestañas en el superordenador. Si XANA había conseguido asaltarle los sistemas…

-¿Jeremy? Aquí no se ve una mierda…-la voz de Ulrich supuso una cascada de alivio para Belpois, que suspiró, aliviado.

-¿Habéis conseguido entrar? ¿Qué es lo que veis?-les pidió, nervioso-Necesito que me trasmitáis una imagen…

-Pues de momento nada, Einstein-la voz de Odd se recibía mal. Jeremy ya se esperaba problemas con el trasmisor-está todo negro… parece un túnel.

-Estáis entrando en el circuito binario de XANA. Debéis de encontraros ahora mismo en la conexión online de su ancho de banda, lo que significa que podéis encontraros con los LAN y los WIRE…

-En cristiano, tío.

-Es como sus intestinos… de lo que se trata es de llegar… a su corazón-clarificó Jeremy con frialdad.

-Ya… que romántico-dijo Odd-espera Aelita, ¿qué haces?

-Es por aquí…-indicó ella. ¿Cómo lo sabía? El Skidblandir no se lo estaba indicando… era un presentimiento. Sentía la llamada de XANA una vez más, como la enfermería. Era un reclamo, de lo más profundo de su alma.

-Joder…-Ulrich abrió mucho los ojos al ver lo que se encontraba a la salida del túnel: habían llegado a un sector, parecido a los de Lyoko… solo que nunca habían visto un sector así.

-Es... es lava-dijo Ulrich, asombrado.

-¡El sector lava tío! ¡Jajajaja, XANA nunca decepciona!-exclamó Odd, asomándose por el cristal de su compartimento, risueño-¡Guay!

-Odd nunca entenderé tu sentido del humor-respondió Yumi, que estaba consternada-¡Jeremy, ¿cómo vamos a luchar aquí?!

-Tranquilos chicos… buscad un lugar donde aterrizar el Skid… de lo demás me ocupo yo mismo…

-¿Ves Yumi? Aquí el amigo lo tiene todo controlado-dijo Odd recostándose en su asiento-yo lo que quiero es reventar a un par de cangrejos. De momento llevo uno de esos pescaos.

-El pescado no cuenta-se apresuró a contradecirle Ulrich.


-Tomamos tierra…-Aelita aterrizó el Skydbladnir sobre un fragmento de superficie rocosa: el nuevo sector creado por XANA como base de operaciones era un dantesco desierto de piedra negra atravesado por infinitas corrientes de lava hirviendo. Había grandes elevaciones, como en el antiguo sector de las montañas de Lyoko, pero estas escupían lava y humo negro que cubría el cielo. A Ulrich le recordó a Mordor, del Señor de los Anillos, pero en una versión virtual. Bueno… no todos los días puedes pelear en Mordor. Eso es un gran honor, después de todo.

-¿Podemos bajar?-preguntó Odd impaciente-se me están durmiendo las piernas aquí dentro…

-Sí, es seguro… por lo menos por ahora-respondió Aelita mientras activaba la apertura de las puertas del Skidbladnir.

-Por fin…-Ulrich bajó del suyo y se encontró enseguida con la mirada de Yumi. Ambos desviaron la mirada enseguida. En aquella extraña situación, con aquellos trajes tan apretados, y después de tanto tiempo… sus sentimientos estaban más confundidos que nunca.

-Jeremy, ahora tú nos guías-dijo Aelita bajando también.

-Eh, eh, ¿y el Skid…? ¿quién se queda vigilándolo?-intervino Odd señalando la poderosa nave.

-¿No sería mejor continuar en él hasta encontrar a XANA… en vez de tener que ir andando?-preguntó Ulrich rascándose la cabeza, extrañado.

-Tío… ¿y cómo pollas es XANA? Siempre me lo he preguntado…

-No lo sabemos-dijo la voz de Jeremy resonando en sus cabezas-pero no vais a tener que recorrer este sector andando, tranquilos por eso. Como dijo Odd, he pensado en todo…

-¿Los vehículos?-exclamó Yumi atónita.

-¡SÍ!-saltaron Odd y Ulrich contentos.

Efectivamente, Jeremy hizo abrirse un compartimento del Skidbladnir y de ellos salieron la moto de Ulrich, la tabla de Odd y el deslizador de Yumi. Cada uno de ellos renovado con nuevas armas y una mayor manejabilidad.

-Impresionante, Jeremy-reconoció Aelita mientras observaba a los chicos subirse en cada uno de ellos-¿los has comprimido en un zip?

-Efectivamente… y para ti, tengo también algo nuevo-dijo él sin poder ocultar su emoción.

-¿Qué?-saltó la pelirrosa con sorpresa. Instantes más tarde se materializó delante suyo otro vehículo: tenía la forma de una especie de coche con dos plazas, y era de color rosa. A los lados de este extraño vehículo asomaban claramente dos enormes metralletas.

-¡Increíble! Me tendrás que llevar a dar una vuelta…-comentó Odd, apoyándose a su lado.

-¡Súbete si quieres! Pero de copiloto…-rió Aelita. Odd dudó un momento, y luego finalmente se sentó a su lado.

-Dirección este, de ahí vienen las pulsaciones-les informó Jeremy-pero os lo advierto… pronto os encontraréis con problemas.

-No pasa nada, Jeremy…-dijo Ulrich con calma-estamos preparados…

El joven pisó el acelerador de su motocicleta y salió disparado sorteando los ríos de lava y elevándose hasta el cielo. Ulrich cerró los ojos sintiendo la velocidad en el rostro, y después soltó un grito de exaltación. Se sentía más libre que nunca. Realmente era el único que deseaba volver a Lyoko. Él había nacido para el mundo virtual… había nacido para luchar…

-No vamos a dejar que Ulrich nos lleve la delantera, ¿verdad?-saltó Odd, señalando a su amigo que iba desapareciendo en el horizonte-¡vamos!

Aelita obedeció a su amigo arrancando, y Yumi también los siguió por detrás, más despacio. Ella echó un vistazo al desolado paisaje que los rodeaba. Era realmente perturbador. Pero le extrañaba no encontrar a ninguna criatura todavía… ¿Qué estaban haciendo los monstruos de XANA? La sensación cada vez más clara de que él los estaba esperando la tenía muy preocupada.

-Bien chicos, seguid así…-los controló Jeremy desde la pantalla-de momento el plano está despejado…

-¿Y eso es bueno?-preguntó Ulrich, desconfiado.

-Pues no… será la calma que precede a la tormenta-reconoció él.

Y la tormenta se aproximaba enseguida sobre ellos…


-Youuu… meheheee… I promise that you never find somebody like meee…-canturreaba Sissi distraídamente. Había terminado de arreglarse, y estaba lista para salir. No le había dicho nada a su padre, claro, pero aunque la pillase no pasaría nada. A fin de cuentas, ella era quien controlaba Kadic realmente, por medio del viejo director. Y cuando él ya no estuviese, le cedería el cargo a ella… Sissi sonrió, encantada. En realidad, gracias a su padre ella ya tenía la vida resuelta. Era bastante liberador saber que todo está bien atado en tu futuro…

Sissi se disponía a atar una última cosa en su futuro. Ulrich sería suyo, y esta vez no aceptaría un no por respuesta. Esperaba poder ver a Yumi a un lado, con la misma expresión de dolor que una vez se le había quedado a ella. Eso la ilusionaba más incluso que él propio chico…

Recorrió el pasillo sigilosamente para luego bajar las escaleras hasta el primer piso. Iba a torcer hacia el patio, cuando se encontró cara a cara con un niño que la estaba mirando.

-"Mierda…-pensó la chica, malhumorada-ya tenían que estar los críos para dar el coñazo".

-¿Cassady? ¿Qué haces aquí a estas horas? Te… te estaba buscando… ¡Vete a la cama ahora mismo, mañana estás castigado!-le ladró al niño, furiosa. Pero Cassady no retrocedió ni un ápice. Sissi arqueó una ceja, molesta-¿Me estás oyendo o es que estás sordo, eh? ¡Cassady!

Agarrándole de los hombros lo sacó a la luz. Por un momento pensó que estaba sonámbulo, pero no: en sus ojos brillaba una extraña forma, una especie de ojo circular, con líneas extrañas… no sabía por qué, pero le resultaba terriblemente familiar…

-¿Cassady?-preguntó la chica, soltándole un poco preocupada-¿estás… estás bien?

-Ugh-el niño la agarró entonces a ella, y la lanzó por los aires. Sissi se golpeó con la pared y dando un fuerte grito cayó hasta el suelo. Se había hecho mucho daño en el hombro. ¿Pero cómo se atrevía?

-¡CASSADY! ¿PERO QUÉ ESTÁS HACIENDO?-gritó incorporándose, furiosa-¡AY! Mi brazo…

-Jejeje…-rió el niño. Sissi iba a decirle algo, pero le dio miedo. Tenái mucha fuerza. Una fuerza que no era normal… era demasiada fuerza para un niño de su edad… era demasiada fuerza para un ser humano.

-¡Cassady, vuelve a la cama!-le gritó Sissi, pero supo que eso no iba a servir de nada-¡Por favor, ayuda! ¡AQUÍ! ¡Que venga alguien!

Ningún profesor parecía oírla. Sissi se dio la vuelta para subir a por Jim, preocupada, cuando se lo encontró frente a ella, con una expresión muy seria.

-¡Jim, menos mal!-suspiró la joven, aliviada, yendo hacia él-¡Cassady me ha atacado! Tienes que hablar con él, en serio. Escucha…

Sus ojos. Aquel símbolo, también. No… no podía ser. Aquello tenía que ser una pesadilla… ¿qué estaba pasando? Mmierda…

-¡AU!-Sissi chilló cuando Jim la agarró las muñecas y empezó a triturárselas con su increíble fuerza. No, aquello no era ninguna pesadilla… y ella corría un peligro mortal. La chica miró con pavor la sádica expresión de placer que Jim exhibía en su rostro… ¡se había vuelto loco!-¡NO!

Agarrando su bolso consiguió sacar el spray de pimienta. Siempre lo llevaba encima, desde que con veinte años la habían asaltado unos agresores sexuales. La chica roció con el spray el símbolo en los ojos del profesor, que aulló de un modo inhumano mientras se veía obligado a soltarla. Entonces le propinó un fuerte golpe con el bolso en la entrepierna, y después una patada.

-¡Toma! ¡TOMA! ¡PAPÁAAA!-chilló la chica. Pero esta vez su padre no parecía poder salvarla…

"Ulrich… tengo que encontrarle…"-pensó ella. Sí, estaba claro… él siempre sabía qué hacer. Él la protegería, era un profesional, y peleaba con el kung fu ese que solía practicar en el instituto. Sissi esquivó al pequeño Cassady que se arrojaba sobre ella y luego siguió corriendo por el patio hacia la salida. La vieja casa, la Ermita… tenía que encontrarla. Tenía que llegar a ella antes de que la alcanzase Jim.

-Jejeje…-el profesor de deportes rió malvadamente mientras a su lado Cassady, la enfermera y otros dos niños aparecían y sonreían también. Iba directa a su trampa…


-¡Por fin! Algo de trabajo-Ulrich señaló a los avispones que se acercaban revoloteando hacia ellos.

-¡Siiii! ¡Da gusto saludar a viejos amigos!-exclamó Odd.

-Tened cuidado… hay tarántulas ahí abajo-Aelita señaló a la orilla de la lava, donde un grupo de tres tarántulas se acercaban hacia ellos y comenzaban a dispararlos.

-Esto es muy poco para lo que somos, ¿no?-observó Odd rascándose la barbilla con interés-¡me pido las tarántulas!

-Yo los avispones-dijo Ulrich sacando una de sus dos espadas. En ese momento el abanico de Yumi pasó volando y desintegró a todo el enjambre de una sola tirada. Ulrich se volvió y la miró con una tenue sonrisa.

-Lo siento…-se disculpó ella, divertida-ya lo había lanzado antes de que lo dijeras…

-Hay para todos, tranquila-dijo Ulrich, y luego desvió la moto hasta ponerse al lado suyo-¿me concedes esta pelea?

-Ulrich…-Yumi asintió mientras los dos se dirigían hacia las tarántulas. Desde el coche, Odd y Aelita ya les estaban disparando con las ametralladoras.

-¡GGGGYYYYU!-lloriquearon las tarántulas antes de desintegrarse, al ser disparadas en su ojo.

-¡Pleno!-Odd le ofreció su mano a Aelita, y ella se la chocó-¿Qué más tienes, XANA?

La respuesta no se hizo esperar: un montón de mantas rayas aparecieron volando por el cielo, y de entre las rocas empezaron a brotar pequeñas cucarachas que les dispararon también.

-Ah, ya decía yo-asintió Odd-bueno Einstein, tú cuenta los puntos.

-Como digas, Odd-asintió Jeremy-pero recordad que no pueden eliminaros aquí… XANA podría robar vuestra forma virtual.

-¿No has dicho que ahora nos podías recuperar desde dónde fuera?-recordó Ulrich.

-Solo si estáis cerca del Skid… es lo que os ata a Lyoko-explicó Jeremy-pero tranquilos, chicos… de momento, probad con lo nuevo.

-Ah, sí-recordó Odd, lacónico-los nuevos poderes…


La boca le estaba ardiendo. Hacer ejercicio en el gym estaba bien, pero en la realidad lo cierto es que no tenía ninguna gracia.

Sissi notó como la sangre le subía a la cabeza mientras las piernas le pesaban como dos losas, dos lápidas. Se sentía incapaz de dar un paso más, había ido demasiado rápido al principio y ahora estaba pagando el precio de su falta de preparación. Resollaba. En cambio Jim y los niños no parecían cansados. Caminaban con paso firme hacia ella, sonrientes, macabros. Estaban cerca de cogerla…

Pero… ¿qué era eso que veía? ¡Por fin! La Ermita… estaba a salvo…


-¡Oh sí, tío! ¿Cómo he podido vivir sin esto?-Odd disparó sus flechas láser contra las cucarachas que iban hacia él. Las patatas deformes explotaron una tras otra, mientras él daba una voltereta en el aire y soltaba una carcajada-¡SI!

-Eso me preguntaba yo. Cómo he podido dejar pasar tanto tiempo…-dijo Ulrich mientras giraba sobre sí mismo y le cortaba las patas a otra de las tarántulas, que emitía un insoportable chillido.

-… sin pelear a nuestro lado-completó Odd, guiñándole un ojo. Ulrich asintió. No era lo que él pensaba en decir… pero en realidad era lo que debería haber dicho.

-Creo que es hora de que pruebe tu nuevo regalo, Jeremy-dijo Yumi mientras se protegía de los disparos de dos mantas con sus abanicos-¡Pasillo de luz!

Saltando de su vehículo Yumi se elevó por los aires haciendo una elegante pirueta. Por un momento pensó que iba a caer, pero Jeremy había estado tan certero como siempre: bajo sus pies una estela dorada apareció e impidió que eso pasara. Yumi alzó sus brazos al cielo abriendo los abanicos una vez más y luego echó a correr. Por donde Yumi iba, la estela la seguía, soportándola en el vacío. Así pudo alcanzar a las mantas rayas y destrozarles los caparazones, matándolas.

-¡YIIUUUUUU!-gimieron las rayas retorciéndose como culebras.

-¡Nada de tacos!-las advirtió Yumi. Iba a volver a su vehículo, cuando vio horrorizada que otras dos rayas lo acababan de desintegrar con disparos.

-¡Jeremy!-exclamó la japonesa, preocupada.

-No hay problema, no hay problema-repuso él-enseguida te lo recargo…

-Yo por mi parte estoy bien-dijo Odd que se había vuelto a encontrar con sus viejos amigos, los bloques-¿tú cómo vas, Aelita? ¿Disfrutando con los viejos tanques?

-Megatanques-le corrigió Ulrich, que había corrido a ayudar a Aelita. Ambos chicos luchaban contra tres de aquellas enormes esferas metálicas que disparaban rayos láser. Ulrich frenó un ataque con su espada y luego corrió hacia ellas-¡Triangular!

Enseguida dos clones suyos rodearon al megatanque permitiéndole deshacerse de él enseguida. Aelita por su parte probaba otra de las mejoras de poderes que le había otorgado Jeremy: estirando sus brazos de una forma elástica rodeó al megatanque y luego le disparó dos bolas de energía con las que acabó con él.

-¿Qué ha sido eso? ¿La mujer increíble?-rió Ulrich, encantado.

-Bueno… sí, sí… de ahí cogí la idea…-respondió Jeremy, claramente cortado.

-¡Chicos, mirad ahí! ¡Los cangrejos! ¡Por fin!-exclamó Odd dando saltitos de emoción.

-Oh no… son más de los que solían ser…-observó Ulrich. Aunque aquel combate fuese un sueño, lo cierto es que estaba empezando a preocuparse: al principio eran pocos monstruos pero cada vez venían más y más, y no parecían acabarse. Además, aunque les iban ganando terreno de XANA no se veía ni la sombra… confiaba en que los nuevos poderes bastasen para mantener a XANA a raya.

-¡Viento sangrante!-gritó el chico levantando sus dos espadas y entonces se convirtió en un torbellino de luz blanca que avanzando hacia los cangrejos los rebanó a todos en cuestión de segundos. De los diez que se habían acercado, no quedó ni uno solo.

-¡Venga ya!-protestó Odd señalando a Ulrich enfadado-¡que los cangrejos eran míos!

-Tranquilo Odd, ya vendrán más-respondió el chico preocupado-de momento...¡AAAAAGH!

Un disparo a traición le sorprendió: por el cielo con tremendo sigilo acababan de acercarse un montón de mantas rayas, y detrás venía una nube de avispones tan grande que cubría el cielo virtual de aquel sector infernal.

-Bueno…-Odd alzó su brazo hacia los avispones y empezó a disparar flechas-menos mal que ahora tengo un recargo infinito… ¡puedo estar así toda la noche!

-Pero no es una opción barajable-dijo Aelita-Jeremy ¿y XANA?

-El busca indica que vais en buena dirección: se encuentra a unos kilómetros de donde estáis… si cogéis los vehículos, llegaréis enseguida…

-¿Y no habrá diez mil bichos de estos esperando para freírnos a tiros?-protestó Odd, corriendo para huir de los disparos de los insectos.

-Sí… protegerán a la madre al precio que sea…-razonó Yumi cubriendo a Odd con sus abanicos.

-Al padre-dijo Ulrich mientras se lanzaba sobre los avispones y los atravesaba rápidamente. El chico sin duda estaba reventando el listón como guerrero más mortífero, lo que a Odd y a Yumi les frustraba en secreto.

-Siempre he creído que XANA era una mujer…-dijo Yumi protegiéndose de un disparo de los avispones y luego atravesándolo con su abanico. La manta raya bajó hacia ella con ganas de bronca, pero Yumi dio un salto, se puso encima del monstruo y lo atravesó también con su arma.

-Es un tío, claramente-respondió Ulrich sonriendo ante la terquedad de su amada-solo a un tío se le ocurren estas cosas…

-Sí, una mujer es más inteligente-le siguió Yumi, matando a dos bloques de un solo tajo.

-Es tía Ulrich, lo juro. Le molo, me lo dijo una vez cuando poseyó a Jim-dijo Odd disparando contra un bloque que traicioneramente esperaba poder atacar a Ulrich por la espalda.

-Cómo puedo NO volver a pensar en eso-bromeó Ulrich. Por el horizonte venían más y más cangrejos. Los tres estaban listos para enfrentarlos, pero Aelita se les adelantó.

-¡Bolos de energía!-gritó la chica, y creando una esfera más grande que una torre, la arrojó contra los monstruos de XANA, desintegrándolos a todos. Aelita se volvió y miró a Ulrich, Odd y Yumi, que se habían quedado boquiabiertos-¿la mejor guerrero de Lyoko?

-Pues… sí-reconoció Odd, sonriéndola. Aelita le guiñó un ojo, pero luego sus oídos de elfa parecieron captar algo más, y su rostro se oscureció. Girándose, vio que entre la humareda de los monstruos de XANA eliminados surgía algo más. Una criatura como nunca se habían enfrentado. Un…

-¡Joder!-exclamó Odd señalando al monstruo mientras Ulrich y Yumi se ponían en posición defensiva, intimidados-¡Un dragón! ¡Venga!

La enorme criatura los miró y volando hacia ellos disparó un enorme chorro de fuego eléctrico.


CODE: VIRUS


El dragón no era un dragón como podían verse en películas medievales. Su cabeza era redondeada, parecida a la de los gusanos del sector 5, y con la marca de XANA reluciendo en el centro. Sus alas alargadas eran membranosas como las de un murciélago y su cola carnosa y flácida, de un feo color café. Al disparar el fuego eléctrico la repugnante criatura estuvo a punto de darle a Aelita, pero la chica se apartó a tiempo y luego le lanzó una bola de energía, que por desgracia no acertó.

-¡Tenemos que ir a los coches!-gritó Odd y subiendo sobre su tabla se elevó recogiendo a Aelita y llevándola hacia su vehículo.

-¡Joder!-Ulrich saltó a su moto y luego se acercó a Yumi, que miraba al dragón aterrorizada-¡Yumi! ¡Monta!

Ella le miró con desconfianza. A Ulrich le dolió eso. Sabía que ella no quería que estuviesen más juntos… no quería más tentaciones, más posibilidades de sanar un vínculo que hacía tanto tiempo ya habían cortado.

Pero ahora había cosas más importantes.

-¡VAMOS!-gritó Ulrich, y Yumi se decidió por fin a tomarle de la mano y seguirle. Aferrada al torso del chico, que no pudo evitar una sonrisa, Yumi vio como la moto de Ulrich se elevaba varios metros sobre el suelo y empezaba a perseguir al dragón. Odd y Aelita ya lo seguían en el vehículo rosa de esta, que intentaba ametrallarlo con sus nuevos gadgets.

-Hay otro…-advirtió Yumi. Ulrich ni siquiera tuvo que girar la cabeza para entender a qué se refería: con escuchar el aullido de la diabólica criatura lo entendió perfectamente. Otro dragón volaba hacia ellos por detrás, y su primera ráfaga de rayos ya estuvo cerca de freírlos a todos.

-Voy a dar la vuelta…-dijo Ulrich apretando el manillar del ciclomotor.

-¡No!-le pidió Yumi-¡tienes que ir hacia arriba! ¡Ve hacia arriba Ulrich, yo acabaré con él!

-¿Qué? ¡Yumi, no! Eso es muy…

-Confía en mí... por favor-le pidió Yumi con tono suplicante. Ulrich no pudo negarse a eso.

-Agárrate fuerte…-dijo antes de pisar el acelerador y subir en vertical hacia el cielo, directo a la bóveda virtual. Yumi cerró los ojos, concentrada. Tenía que calcularlo bien… iba a ser un buen salto.

-¡GGGGGGYYYYYYY!-el dragón en ese momento quedó justo debajo de ellos. En ese momento Yumi saltó de la moto, y cayendo en picado hacia él tiró sus dos abanicos. Las armas cortaron el ojo del dragón, pero Yumi no llegó a verlo porque ya iba en picado al suelo. Entonces volvió a invocar el camino de luz, pero este apenas funcionó unos segundos… había agotado la energía de su poder.

-¡YUMI!-exclamó Jeremy desde el ordenador, preocupado.

-¡NO!-Yumi consiguió generar suficiente energía para detenerse unos segundos en el aire, tiempo justo para Ulrich que la recogió en volandas mientras encima de ellos el dragón herido estallaba en mil pedazos.

-Me ha dado un vuelco al corazón…-confesó Ulrich, sosteniéndola con un brazo mientras con el otro guiaba la moto.

-Sí…-Yumi sonrió al verse tan cerca suyo-… a mí también me ha dado.

Entretanto Odd y Aelita perseguían al dragón, y finalmente fue el rubio quien le dio el golpe de gracia con una flecha láser que lo desintegró.

-¡TOMAAAA! ¡Yupiiii!-festejó Odd haciendo un bailecito triunfal-Pilota, choca esas cinco.

-Odd…-Aelita señaló a la explanada bajo ellos.

-No…-por una vez Odd ya no sonreía: la vista no le alcanzaba para diferenciar los cangrejos de los bloques y las tarántulas. Era un ejército tan basto que no se veía donde estaba su principio y dónde su fin. Eran las tropas de XANA.

-Vale… queríamos pelea…-dijo Odd atusándose la cresta-vamos a quedar servidos.

-Tranquilos chicos, hay un comando especial que podemos utilizar contra ellos…-les explicó Jeremy ajustándose bien el micro para hablar con ellos-mirad, si os ponéis todos juntos… ¿eh? Una llamada…

-¡Jeremy! ¿Te parece el momento?-protestó Odd mirando a los cielos.

-Más dragones…-Ulrich se preparó para contraatacar en cuanto las bestias de XANA llegasen frente a él.

-Es… es Sissi-dijo Jeremy sorprendido. En el mundo virtual, todos se miraron con sorpresa.

-¿Sissi? ¿Ahora?-preguntó Yumi, arrugando la frente.

Pero la mente de Jeremy funcionaba mucho más rápido que la de ellos. Era como si desde marzo estuviese jugando una partida de ajedrez contra XANA… y ahora veía su jugada maestra.

-Está en peligro-dijo Jeremy-seguro.

-¿Qué?-Odd miró a sus amigos, muy extrañado.

-Tienes que ir a rescatarla-dijo Ulrich, que también había entendido la situación al escuchar la última frase de Jeremy-no puedes dejar que muera…

-Yo no puedo abandonar el centro de mandos-dijo Jeremy, aferrándose a la mesa-uno de vosotros tiene que volver al Skid y desde allí.

-¡Jeremy, si se va uno a los demás nos matan!-exclamó Ulrich con decisión-¡no queda tiempo para regresar! ¡Tienes que ir tú, ¿no lo ves?! No hay más remedio…

Jeremy vaciló unos instantes. Ulrich tenía razón, no quedaban más opciones. Pero había un enorme riesgo. Exponerse a dejar el ordenador solo, a riesgo de caer en manos de XANA, era muy peligroso.

Por suerte él ya había previsto una situación así.

-Activar antivirus Belpois-dijo el chico mientras conectaba un puerto USB a una de las entradas del superordenador-chicos, no tardaré mucho… hasta entonces, procurad no alejaros mucho del Skid… si las cosas se ponen feas…

-Las cosas ya están feas-le recordó Ulrich frenando con sus sables los disparos de dos tarántulas-¡corre, vete!

-Eestá bien…

Jeremy cogió su móvil y pulsó el nuevo contacto de Sissi.

-¿Sissi?-preguntó el chico con voz grave.

-¿DÓNDE ESTABAS? ¡TENÉIS QUE AYUDARME, JODER! ¡ME VA A MATAR!

-Tranquila, tranquila, ya vamos… ya voy…-dijo Jeremy al que casi se le cae el móvil por los chillidos de ella-dime Sissi… ¿dónde estás ahora…?

-¡EN LA ERMITA, COÑO!

Jeremy echó a correr hacia allí sin decir nada más, cargado solamente con su mochila. En ella guardaba también una sorpresita para XANA… no podrían decir que no había venido sin tomar precauciones. El único problema era que XANA había encontrado un cabo suelto en sus planes, y esa era Sissi. Él sabía que la conocían… y que pese a todo, tratarían de ayudarla.

-No va a volver a tiempo… XANA nos la ha jugado bien…-dijo Ulrich decapitando un avispón mientras giraba en su moto, aún con Yumi aferrada a él.

-Tened confianza… Jeremy sabe lo que hace-dijo Aelita. Pero en su interior también rezaba porque a su marido no le ocurriese nada malo…


-Oh no…-Sissi vio como Jim se acercaba a la Ermita por la rejilla de una de las ventanas. Había bloqueado la puerta poniendo varios muebles delante, y cerrado también las contraventanas. Estaba muerta de miedo. Su corazón latía a mil por hora, y estaba exhausta tras la carrera a la Ermita. ¿Por qué Ulrich no estaba? Se suponía que habían ido allí… ¿o es que como siempre… habían desaparecido? Recordó como en sus años en Kadic ellos desaparecían de manera misteriosa muchas veces… sí, ahí había gato encerrado.

Ahora sin embargo el gato encerrado era ella, y llegaban los perros.

Jim reventó la ventana de una patada y Sissi chilló como una posesa mientras una lluvia de cristales caía sobre ella.

-Ggggrrrr…-el profesor estiró una mano sangrante para cogerla, pero Sissi le golpeó con el atizador de la chimenea y luego corrió a las escaleras de arriba, y metiéndose en el baño cerró con pestillo.

-La ventana…-Sissi vio una pequeña ventanilla que daba al jardín. Podía intentar escapar por ahí.

Era demasiado pequeña. Sissi maldijo su perfectamente bombeado culo mientras se restregaba como una culebra para escapar, cuando vio que a bajo estaban los niños, esperándola. No le serviría de nada salir por allí. La matarían de todas formas.

-¡AAAAARRRRR!-Jim empezó a dar golpetazos contra la puerta del baño. Sissi berreó como una cabra, desesperada, mientras la puerta iba cediendo y Jim entraba en el baño como una tromba, con aquella sonrisa sádica en los ojos.

-¡NNNOOO!-chilló Sissi desesperada, y tomando la cortina de la ducha se la tiró a Jim encima. Fue casi un acto reflejo, pero fue muy efectivo: con la pegajosa cortina por encima el profesor fue incapaz de verla y tropezó yéndose de bruces al suelo, momento que Sissi aprovechó para tirarle la estantería con los cepillos de dientes y las cuchillas de afeitar encima, y luego echar a correr-¡IIIIIIIIIH!

La chica derrapó por el pasillo hacia las escaleras para bajar a la primera planta otra vez, cuando de chocó con Jeremy que al igual que ella estaba colorado y sudoroso. El muchacho de las gafas había recorrido mucho en muy poco tiempo para llegar hasta ella, y aunque era delgadillo no estaba en una forma física óptima para hacer eso.

-¡Sissi!-exclamó Jeremy, asombrado. Ella le sacudió un bolsazo-¡Sissi!

-Perdona, era por si acaso-se disculpó ella. Luego volvió al ataque de pánico-¡TIENES QUE AYUDARME JEREMY! ¡YA VIENEEEE!

Jim se asomó por la puerta del baño, sujetando la barra metálica de la ducha como arma. Avanzó hacia ellos, y Sissi se encogió detrás de Jeremy, aterrorizada. Él sin embargo no perdió los nervios. Cuando Jim se estaba acercando a él sacó algo de su mochila, y le apuntó con ello.

-Hola, XANA-saludó Jeremy. Jim rió maliciosamente.

-Hola… Jeremy-dijo con una voz grave y retumbante, que desde luego no era la del profesor de deportes.

Jeremy disparó, y Jim cayó al suelo víctima del impacto.

-¡IIIIIIIIH!-chilló Sissi tapándose los ojos, horrorizada-¿le has matado?

-Tranquila, no-Jeremy le enseñó el arma. No era una pistola normal. Parecía más bien un fumigador de orquídeas, como los que había en la caseta del jardinero de Kadic-es un suero especial… la cura para el covid-19.

-¿Pperdón?-Sissi le miró con sorpresa. Jeremy asintió.

-Sabía que XANA utilizaría el virus como conductor. Llevo desarrollando esta cura durante meses, no me mires así, ya la he enviado a los laboratorios de Francia para que empiecen a distribuirla… lo que no sé es lo que los retiene tanto…

-¿Pero quién es XANA?-insistió Sissi, que estaba atónita-¿y dónde está Ulrich?

-Ah, claro, que tú no… a veces se me olvida que no te acuerdas de nada-dijo Jeremy, más para sí que para la chica. Se acercó a Jim, que se estaba convulsionando mientras su rostro pálido iba recuperando algo de color.

-¿Qué no me acuerdo?-repitió Sissi, perpleja.

-Supongo que este era tu plan, ¿no? Sacarme de la fábrica para controlar el superordenador… pero el cortafuegos ha funcionado-dijo Jeremy mirando al símbolo de XANA que aún continuaba brillando en los ojos de Jim, aunque ahora con menos intensidad.

-Nno…-dijo el monstruo, tirando de los músculos faciales del profesor para forzar una última y horripilante sonrisa-solo quería saccarte de la fábrica… ya no me interesa Lyoko…

-Que no te…-los ojos de Jeremy brillaron por la sorpresa-oh, no…

-Jaque mate, Jeremy…-rió XANA, e instantes después desapareció del cuerpo de Jim. El profesor boqueó varias veces, y luego cerró los ojos con fuerza, atontado. Jeremy le miró con lástima. Quería ayudarle, pero no era el momento. Había demasiado en juego.

-Tengo que irme-le dijo a Sissi, y sin esperar respuesta bajó las escaleras y echó a correr por el bosque.

-¡Espera!-Sissi le siguió, insistente-¿Y qué va a ser de mí, eh? ¡No puedes dejarme aquí sola! ¡Quieren matarme, son zombis!

-No son zombis, son enfermos de covid…-explicó Jeremy mientras disparaba contra dos de los niños que intentaron atacarle por sorpresa-XANA se fusionó con el virus, y ahora ha reunido la fuerza suficiente para controlar las mentes de todos los infectados. Corremos un grave peligro.

-¿Pero quién es XANA? ¡Oye, Jeremy!-chilló Sissi que estaba empezando a desesperarse-¡No me vayas a dejar aquí tirada, ¿entendido?! ¡Quiero que me des una respuesta!

-No hay tiempo ahora. Ven conmigo si quieres, pero por favor no me retengas-le dijo el chico abriendo la puerta del cobertizo que daba al túnel de la Ermita-y sobre todo, obedece todo lo que yo te pida.

-Sí, claro…-dijo Sissi, mirándole asqueada. "Ahora me viene de dominante, el mamarracho este… lo que me faltaba".

Pero no dijo nada más, y luego siguió al geniecillo por su túnel hacia Dios sabe dónde…


-¡Odd, cuidado!-Ulrich frenó un disparo de cangrejo justo antes de que le diese a su amigo.

-¡Eh, por los pelos!-dijo Odd girándose y agradeciéndoselo con un guiño-¡Jeanette, eres muy traviesa!

-¿Sigues poniéndoles nombres?-Ulrich volvió a triplicarse y mató a siete bloques que los habían conseguido rodear. El chico había perdido su moto por culpa de un megatanque. En aquellos momentos solo quedaba el coche de Aelita y la tabla de Odd, sobre la que el chico gato montaba ahora mismo.

-¡Flecha láser!

-¡Bola de energía!

La batalla contra las tropas de XANA continuaba, y cada vez más y más monstruos acudían al reclamo. Aelita se estaba ocupando de los enormes dragones que sobrevolaban el cielo, mientras Yumi lo hacía con las mantas rayas sentada ahora como su copiloto. En el suelo raso, Odd y Ulrich estaban llevando a cabo una bestial matanza contra las demás criaturas de Lyoko.

-Mira que monos…-rió Odd viendo a las cucarachas intentando matarlos.

-Monos pero cabrones-le recordó Ulrich, cercenándolos-Odd, te quedan pocos puntos. Ve con cuidado.

-Je, no te preocupes por mí, hermano-bromeó el chico y de un solo tiro consiguió acertarle al megatanque en su centro, haciendo que estallase y matase también a las dos tarántulas que estaban a su lado-¡Uo, bestial!

-No me preocupo… es que no quiero que la palmes, ¿vale?-le explicó Ulrich-buen tiro…

-Y esto acaba de empezar…-dijo Odd. De repente, sin embargo, un ruido espantoso resonó en su cabeza, y también en la del resto de guerreros Lyoko.

-¡Au! ¿Pero qué pasa?-preguntó Yumi llevándose las manos a la cabeza.

-Viene del micro de Jeremy… está pasando algo…-Aelita aferró las manos al volante, preocupada-oh no… Jeremy…

-Tiene que volver cuanto antes…-Ulrich entendió lo que Aelita pensaba-mierda, estamos todos en peligro.

-¿Qué quieres decir?-exclamó Odd sin comprender.

-XANA ha sacado a Jeremy de la fábrica… porque quiere dejarnos atrapados dentro…

-¿De la fábrica?-exclamó Odd.

-No… del mundo virtual-susurró Aelita-tenemos que volver al Skidbladnir enseguida… creo que puedo teletrasportarnos de vuelta desde allí. Jeremy le proporcionó una función manual interna, por si acaso esto pasaba.

-Joder…-Ulrich dio un salto y atravesó la gruesa coraza de uno de los cangrejos. Luego miró al coche de Aelita-¡Pues vamos!

-¡Tabla!-Odd subió sobre su skate volador y luego se acercó a Ulrich, ofreciéndole montar-¿te llevo, nena?

-Voy a pie-respondió él orgullosamente-¡Súper sprint!

Echó a correr a toda velocidad. Odd suspiró y luego le siguió. También lo hizo el coche de Aelita.

-Ggggkjjjffdddd-los monstruos de XANA emitieron una especie de rugido de victoria, y luego empezaron a moverse tras ellos. Las rayas, los avispones y los dragones eran los que iban más cerca de los guerreros, seguidas por los megatanques que rodaban por tierra a toda velocidad.

-No han podido hacerle nada al Skid… dijo Aelita, intentando convencerse a sí misma-el escudo protector no lo habría permitido…

Cuando llegaron sin embargo se encontraron a dos dragones que disparaban rayos contra el submarino, aunque aún no habían conseguido destruir su capa protectora.

-Tranquila princesa, nos ocupamos nosotros-dijo Odd preparando más flechas. El primer dragón volteó la cabeza al verlos y rugió amenazador. Entonces un abanico de Yumi le decapitó, haciéndole estallar después.

-Lo siento… me he vuelto a adelantar-se disculpó la japonesa mientras Odd la lanzaba una divertida mirada de interrogación.


-¡Aaaaah… no puedo más!-protestó Sissi que estaba al borde del agotamiento. Jeremy no la respondió: abrió la tapa de la alcantarilla y escaló hacia el puente de la fábrica. Esperaba que Aelita ya se hubiese dado cuenta de lo que XANA planease y los hubiera llevado de vuelta al Skidbladnir, como habían hablado en los ensayos de la batalla.

-Oh, no…-Jeremy casi se cae para atrás de la sorpresa, mientras el fuego brillaba reflejado en sus gafas: una cortina de llamas tapaba la entrada de la fábrica, que por las ventanas soltaba humo a bocanadas, tapando las estrellas del cielo. ¡Así que eso era lo que XANA planeaba! Destruiría la fábrica con los chicos dentro de los escáneres. Nunca podrían escapar del mundo virtual… y él se vengaría finalmente de ellos. Sacar a Jeremy a rescatar a Sissi solo había sido una distracción de su plan. Una ingeniosa distracción, estaba claro.

-¿Están ahí dentro?-preguntó Sissi angustiada-¡Jeremy, van a morir!

-No si yo puedo impedirlo-dijo el chico con decisión, y corrió hacia el fuego sin pensarlo más. Las llamas aún no eran muy altas. Podía atravesarlas si…

-¡AAAAAAAAGH!-al contacto con el fuego Jeremy gritó, pero consiguió soportarlo y llegar al otro lado de la puerta. Había un pequeño trecho hasta el ascensor que todavía no se había llenado de fuego. Jeremy lo recorrió a toda prisa y luego tomó las escaleras de la pared. Coger el ascensor era demasiado arriesgado en esas circunstancias. Bajaría desde allí a la sala del superordenador y los sacaría… si no moría en el intento.

-Oh Dios…-Sissi miró el incendio horrorizada. ¿Cómo podía su perfecta cita con Ulrich haber terminado en semejante tragedia?


-¡Flecha láser!-Odd eliminó al segundo dragón, y entonces Aelita descendió del coche y abrió las puertas del Skidbladnir.

-¡Entrad dentro!-ordenó-¡Todos, vamos!

-Vienen más…-dijo Ulrich tomando la espada que le quedaba (la otra se la había desintegrado una raya) y listo para seguir luchando.

-¡No, ahora no!-insistió Aelita, agarrándole del hombro y tirando de él-¡Tenemos que volver ya! ¡La fábrica está en peligro!

-Pero si la fábrica se destruye… ¿cómo vamos a volver luego aquí?-preguntó Odd arrugando la frente-es mejor quedarnos atrapados aquí y matar a XANA…

-¡No, no así!-Aelita cogió a Odd de la cintura y lo metió en su esquife sin contemplaciones-¡confiad en mí chicos… confiad en Jeremy! Confiad en Jeremy…

-Aelita, ¿qué vas a hacer ahora?-preguntó Yumi que era la única que había entrado voluntariamente.

-Nos llevaré de vuelta a la fábrica-explicó ella-la función manual debería dejarme…

¡FLUOOOOSH! Las llamas eléctricas de los dragones que los habían seguido hicieron que el Skid temblase como un flan. Ulrich se dio un cabezazo con el techo de su vaina, mientras que Odd se caía de bruces.

-¡Tienes que darte prisa Aelita!-gritó Yumi señalándolos.

-Ya… estoy… en ello-replicó la chica tecleando en su panel a toda velocidad-vale… creo que ya… tranquilos…

¡BAM! Otro golpe. Las luces de emergencia del Skid se encendieron y empezaron a pitar. Algo iba mal. Aelita vio en su pantalla como la nave empezaba a perder energía.

-No…-no podía ser posible… ya no quedaba suficiente energía para un escaneado de regreso… al menos no para cinco.

-¿Aelita, todo va bien?-preguntó Odd extrañado. Ella tragó saliva. Era una decisión difícil… pero tenía que tomarla enseguida…-¿Aelita?

-Nno… tranquilos-dijo la chica intentando sonar normal, aunque estaba muerta de miedo-voy… voy a llevaros a todos de vuelta, ahora mismo.

-No nos queda mucho tiempo…-dijo Yumi encogiéndose en su asiento cuando el fuego de los dragones golpeó a chorro su cristal. La chica solo pensaba en Hatori, y en que necesitaba volver a verlo enseguida. Si moría, su hijo…

-Ya está… desvirtualización en 3, 2…-dijo Aelita. En ese momento se soltó y abrió su compartimento para salir del Skid. Odd hizo lo mismo.

Hubo un flash de luz muy fuerte. Luego el Skidbladnir desapareció, y también sus ocupantes.

-Lo siento mucho chicos…-susurró Aelita, llorosa.

-No pasa nada, mujer-bromeó Odd. Ella pegó un chillido al girarse y encontrárselo a su lado.

-¡ODD! ¿Por qué no te has ido?

-Sospechaba que ibas a hacerlo-respondió él, encogiéndose de hombros-ahora será mejor que subamos a tu coche, princesa… porque van a freírnos.

Efectivamente, cada vez había más monstruos de XANA rodeándolos.


Volvía a viajar por el túnel de luz nuevamente a toda velocidad. Ulrich entrecerró sus finos ojos cegado por la intensidad cuando de repente se encontraba en las puertas del escáner, que se estaban abriendo para dejarle desplomarse como solía hacer siempre. Cerca suyo, Yumi ya había salido de su cámara, y estaba de rodillas en el suelo, recuperando el aire. Salir del mundo virtual era como nadar hasta la superficie después de haber buceado muy profundo y haberte quedado sin aire en los pulmones.

-Ppero…-Ulrich miró el otro escáner. Allí no estaba Aelita… ni Odd…-¿dónde están? ¿Dónde han ido?

-Ulrich…-Yumi se llevó las manos a la boca, llorosa-creo que no había energía para más.

-¡NO!-Ulrich le sacudió una potente patada al escáner, furioso-¡No, no, joder! ¡No puede ser así!

-Ulrich…

-¡No puede ser así!-insistió el chico, desesperado. No podía volver a perderlos. Acababa de recuperarlos… no podían irse de nuevo… y esta vez para siempre.

-¡Ulrich, hay fuego!-gritó Yumi, agarrándole del abrigo y tirando de él hacia las escaleras de la sala-¡Tenemos que irnos!

Las llamas se extendían rápidamente por la habitación, y una plancha del techo cayó, estando a punto de aplastarlos.

-¡No podemos dejar los escáneres!-gritó Ulrich, desesperado-¡Los perderemos! ¡No podemos dejar que eso pase!

-¡No podemos apagarlo!-gritó Yumi, y tenía razón. El incendio era demasiado intenso, y no tenían nada con lo que apagarlo. Ulrich miró las lenguas de fuego unos instantes más, horrorizado, y luego subió detrás de Yumi. Aquello no podía estar pasando. La fábrica se estaba destruyendo… XANA había ganado.

Subieron las escaleras de la pared del ascensor hasta que Jeremy se asomó por la ventana de la sala del superordenador.

-¡Chicos!-exclamó, alegre de verlos. Luego palideció-¿Y Aelita y Odd?

-No han salido…-le dijo Yumi-pero están vivos… Jeremy, ¿qué…?

-Tenemos que salir de aquí…-el chico señaló al superordenador, o lo que quedaba de él, que eran escombros. El fuego lo estaba destruyendo todo: las pantallas y el teclado eran ahora negras y chisporroteaban. Toda la sala era un Infierno.

-¿Y qué va a pasar con ellos?-Ulrich agarró a Jeremy por el cuello de su jersey, desesperado-¿qué vamos a hacer, Jeremy?

-¡Podemos sacarlos Ulrich, confía en mí!-gritó Jeremy desesperado-¡Hay otro escáner! ¡Tenemos que irnos o moriremos todos! ¡Por favor, VAMOS!

Ulrich se quedó asombrado de escuchar que había otro escáner. Jeremy no podía estar mintiéndole. Le siguió por las escaleras hacia la salida del ascensor. Pero al salir del fuego los tres chicos se encontraron con un montón de fuego, rodeándolos. Toda la fábrica se había convertido en un horno. Y las llamas ahora eran demasiado densas para sortearlas como la primera vez. Era el fin.

-Ulrich…-Yumi necesitaba hablar con él antes de que todo acabase. Tenía que decirle… y confesarle… muchas cosas…

-¡IIIIIIIYAAAAAAAA!-un extraño líquido blanco que enseguida identificaron como espuma de extintor les sorprendió. Por unos instantes las llamas del fuego se apagaron, dejándoles paso para escapar. Los tres chicos salieron de la fábrica a todo correr mientras las vigas del techo se caían y las llamas consumían rápidamente el armazón que la sostenía en pie. Ver la fábrica en ese estado era un espectáculo dantesco. Sobrecogedor. Era como si toda su infancia y juventud ardieran allí.

-¡Sissi!-Jeremy sonrió al verla-¡Nos has salvado la vida!

-Pues claro que lo he hecho-chilló la chica con voz histérica-era tan fácil como ir a por un extintor a la urbanización de al lado… ¡y he llamado a los bomberos!

-Demasiado tarde… es demasiado tarde para eso…-dijo Ulrich que ya había visto como las llamas habían destruido la sala de los escáneres. Para la fábrica era el fin…

-Hola Ulrich…-saludó Sissi con voz dulce. Él solo dio una cabezada, ignorándola.

-¿Ahora qué?-le preguntó a Jeremy. Pero el chico parecía preocupado por otra cosa.

-Ahora deberíamos irnos-dijo señalando al puente. Un ejército de enfermos avanzaba hacia ellos. Muchos eran personas normales, que guardaban la cuarentena en sus casas. Otros venían directamente con la bata del hospital.

-Joder…-Ulrich miró a los enfermos poseídos con rabia. Si era necesario cascarles, lo haría.

-No me queda mucho antídoto…-dijo Jeremy mirando su arma. Los repuestos se los había dejado en la Ermita…

-Jeremy…-Yumi miró a su amigo preocupada-creo que nos tienen rodeados…

Entre los enfermos y la fábrica en llamas estaban cercados. Yumi se puso también en posición de combate como Ulrich. Hacía tiempo que no practicaba el pencak silat, pero era un buen momento para retomarlo donde lo había dejado.

Por suerte, no fue necesario llegar a eso. Los poseídos se apartaron ante el pitido de un coche. Un viejo audi rajado y gastado, con Jim Morales al volante.

-¡Subid, rápido, maldita sea!-gritó el profesor haciéndoles señas. Ellos obedecieron sin rechistar. Jeremy se puso en el asiento del copiloto, mientras Yumi, Ulrich y Sissi se apiñaban atrás.

-¡Arranca, ARRANCA JIM!-gritó Sissi dándole golpes al asiento de adelante desesperada.

-¡VOY!-el profesor pitó nuevamente y dando un giro magistral en su vehículo alejó a los enfermos y se dirigió a la carretera.

-¡IIjjjjjjj!-un señor de cincuenta años barrigón y canoso se pegó al cristal del coche y empezó a aporrearlo hasta hacerle un roto, pero Jim le apartó activando el parabrisas.

-¡Ahora me rajas el cristal! ¡Pero serás animal!-gritó el profesor enfadado. Consiguió quitarse a los zombis de XANA de encima y luego siguió por la carretera. Habían conseguido alejarse lo suficiente.

-Tomad mascarillas, chicos… no vayáis a contagiaros-les dijo el profesor pasándoles una caja llena a los de atrás.

-Jim…-resopló Jeremy, agotado-¿cómo lo has…?

-Me recuperé enseguida, y vi que os estabais yendo-recordó el profesor-Vi el túnel de la casa y deduje que llevaba aquí. Siempre supe que pasaba algo en esta puñetera fábrica. Ocultabais algo aquí…

-No has podido ser más oportuno…-dijo Jeremy sonriendo emocionado-gracias…

-Sí, ya, vale… ¡Stern! ¡Ahora me saludarás, ¿no?!-saltó el profesor, de malas pulgas.

-Hola, Jim…-dijo Ulrich con voz seca. Luego miró a Jeremy-¿qué vamos a hacer? Ellos se han quedado en el mundo de XANA… ¿cómo vamos a llegar hasta ellos?

-¿Dónde está el otro escáner?-recordó Yumi, perpleja. Jeremy cerró los ojos un segundo, mientras tomaba aire. Luego les enseñó su teléfono móvil.

-¿Veis esto? Es la señal de Aelita y Odd… XANA me está bloqueando, pero podré contactar con ellos enseguida-les explicó con calma-están vivos, y bien…

-Por ahora-dijo Ulrich, pesimista. Cuanto antes los sacasen del mundo virtual, mejor.

-Otra vez con la XANA esa…-bufó Sissi, que como siempre no estaba demasiado metida en la situación-Ulrich… hacía años que no nos veíamos…

-Jim, necesito que nos lleves al barrio de Le Marais… tengo una casa allí-dijo Jeremy convencido.

-Sin problema, chico, yo encantado de ayudar, pero me encantaría saber qué es lo que está pasando, y qué me ha pasado a mí antes. No me encuentro demasiado bien-dijo el profesor sin apartar los ojos de la carretera.

-De acuerdo, te lo explicaré cuando lleguemos-dijo Jeremy limpiándose las gafas con profesionalidad-en cuanto a ti, Sissi ¿qué piensas hacer?

-¿Yo?-preguntó ella con sorpresa. Se había quedado embelesada mirando el cuerpo sudoroso de Ulrich, que estaba cruzado de brazos intentando no pensar en lo que podía estarles pasando a Aelita y Odd-pues yo… yo voy con vosotros, claro…

Yumi suspiró al oír aquello. Estaba agotada, y solo le faltaba Sissi dando el rollo para rematarlo. Pero Jeremy aún no había respondido a su pregunta, y estaba claro que era algo importante.

-Jeremy… ¿dónde está ese otro escáner? ¿Lo has hecho tú?

-Sí-admitió el chico mirando a la japonesa por el espejo del coche-y está cerca…

-¿En Le Marais?

-No, no… bueno… está… está en Escocia-confesó Jeremy.

Ulrich y Yumi se miraron con sorpresa. ¿En Escocia?

Pero…


-Por fin solos, princesa…-dijo Odd, sonriendo. Aelita le miró con enfado-quiero decir… que por fin nos hemos librado de ellos-se apresuró a añadir el rubio, intimidado.

-No tenemos ni el Skid, ni el coche… ni siquiera tu tabla-dijo ella, agotada-estamos perdidos.

-¿"Ni siquiera"?-replicó Odd, picado-¡Venga ya, mujer! Será como en los viejos tiempos, cuando no teníamos nada… y sobrevivíamos.

-Es cierto…-Aelita suspiró, mirando por encima de las rocas tras las que se ocultaban. No parecía haber peligro cerca-¿por qué te has quedado?

-Porque sabía que te sacrificarías por el resto… en cuanto dijiste que no pasaba nada lo entendí-dijo Odd, y sus ojos relucieron con un brillo especial.

-Odd…-Aelita le miró sonriendo levemente. Pero la tristeza seguía imperando en ese rostro, más que nunca. Odd odiaba verla tan triste-… te agradezco mucho que te hayas quedado a ayudarme…

-Somos un equipo, princesa-le recordó él-solo espero que Ulrich y Yumi estén bien… y que hayan encontrado a Jeremy…

-Debería ponerse en contacto con nosotros enseguida…-recordó Aelita, preocupada. De repente una voz les sobresaltó. Pero no era la que ellos estaban esperando.

-¿Aelita? ¿Odd? ¿Me estáis escuchando?-dijo una voz grave y varonil que ambos conocían bien. Joder… esa voz sí que llevaban años sin escucharla.

-¿William?-Odd miró a Aelita, perplejo. Ella sin embargo parecía tenerlo más asumido.

-¿Sabes dónde está Jeremy, William?-preguntó la pelirrosa, y Odd la miró con aún más sorpresa.

-Me acaba de escribir… viene hacia aquí-le explicó William en tono tranquilizador-no os preocupéis, todo saldrá bien… yo estoy aquí para echaros una mano.

-Ah vaya, con eso me quedo mucho más tranquilo…-Odd miró a Aelita con fastidio-pero si no os importa mucho… ¿Alguien puede explicarme que puñetas está pasando?

Se suponía que aquel iba a ser un fin de semana sencillo, y no lo estaba siendo para nada.

Aunque también iba a ser un fin de semana de reencuentro. Y eso, visto lo visto, sí que lo estaba siendo.


Y al final, sí que apareció William, jajajaja ¿Os gustó? Sé que el sector de lava aparece en Code Lyoko: Evolution, pero este fic no tiene en cuenta esa serie, ni tampoco los tres libros que se escribieron, solo los eventos acontecidos en la serie original.

Mis favoritos en este capítulo han sido Ulrich y Odd cargándose monstruos, y Sissi que como siempre la lía allí a dónde va ¿y los vuestros? ¿Os gustaron los dragones? Contadme vuestras impresiones en la review ¡y pronto nos leemos! Un abrazo fuerte desde el mar digital.