¡Por fin, después de tanto tiempo, subo el siguiente capítulo! Ha pasado más entre uno y otro de lo que me gustaría, pero no he podido actualizar antes. En fin, de un modo u otro este capítulo no tiene desperdicio, se resuelven muchas partes de la trama, y estoy seguro de que os gustará. ¡Así que sin más dilación, aquí os dejó el episodio 5!

-smarty26: Sí, lo del Ford fue un poco fantasmada pero que le voy a hacer, jajajaja. La relación entre Yumi y Ulrich yo creo que es mi favorita de las que estoy escribiendo, sin faltar como siempre William que es realmente el padre de Hatori. ¿Qué opinará el esposo de Yumi de todo esto? Por otra parte el triángulo amoroso de Odd-Aelita-Jeremy también me gusta mucho, y siempre he pensado que Aelita se sentía atraída por el carisma de Odd aunque también quiera a Jeremy. Y en cuanto a XANA... ¡ya lo verás en este capítulo! ¡Muchas gracias por leer y un abrazo muy fuerte!


"Break break break dance… break break break dance… ¡break break break dance quiero máaaaaas! Break break break break dance…"

La cancioncilla continuaba sonando en la cabeza de Odd mientras flotaba en medio de la nada, o mejor dicho, del todo. Estaba dentro de XANA. Y la verdad, estaba bastante asustado.

"Dios, era insoportable… ¿cómo pude llegar a grabarlo?"-pensó el joven mientras observaba sus zarpas pestañeando con lentitud. Aquel lugar tenía sus sentidos embotados. Algo no iba bien del todo. Pero en lo que respecta a la canción, Odd sabía en el fondo que cuanto más insufrible, mejor. En realidad lo que más le gustaba de su primera gran composición melódica era lo insoportable que resultaba para los oídos humanos. Recordó cuando se la había enseñado a Ulrich y él le había sugerido arrancarse los tímpanos, pisarlos y comérselos después.

"Ulrich nunca acierta en lo que tiene qué decir… pero cuándo lo hace… joder"-Odd sonrió pensando en su amigo. Ojalá pudiese volver a verlo. Pero no estaba muy seguro de que eso fuera a pasar. En aquel lugar hacía frío, pese a que fuese el mundo virtual él podía sentirlo, y una sensación muy desagradable le estaba invadiendo. Es ese vacío interior que sientes cuando tienes miedo, es esa angustia existencial que te recorre algunas noches cuando no puedes dormir pero vas a tener que madrugar mañana, y suplicas por conseguir caer presa del sueño. Ojalá todo aquello fuese en verdad un sueño, y ahora se despertase y Ulrich estuviese en la cama de al lado, como hacía tiempo.

Siguió avanzando por los pasillos sigilosamente, todos blancos con rayas rojas. No había nadie. Tampoco se escuchaba un solo sonido, ni siquiera el de sus pasos. Odd estaba seguro de que si intentase hablar ahora, no podría emitir ruido alguno él tampoco. Tampoco había sombras. Ni siquiera tenía claro que hubiese luces. Ni siquiera tenía claro que él estuviese allí realmente.

Un cangrejo. Eso Odd sí que lo distinguió claramente, y además enseguida. El monstruo de XANA caminaba, patizambo, por la lisa superficie, en dirección opuesta a la suya por un pasillo colindante. Odd se ocultó en una esquina rápido como un gato y le espió mientras continuaba su camino. Decidió seguirle. Tal vez podría llevarlo a algún lugar interesante, y si no por lo menos era la única pista que tenía hasta ahora. No quería seguir perdido por esos pasillos por más tiempo.

A cuatro patas tras el cangrejo y cuidando las distancias Odd continuó su búsqueda de Aelita por aquel laberíntico infierno blanco, deseando que sus amigos volviesen pronto, o al menos, que Jeremy pudiese hablarle. Pero al parecer allí no podía hacerlo.

"No tardéis tíos. Os necesito. Por favor"-Odd se obligó a sí mismo a reafirmarse en su propio valor y luego volvió a ponerse en camino.


No iban a tardar demasiado. Jeremy terminó de teclear unos comandos, y luego William entró en el escáner.

-Cuando quieras-dijo el chico cruzándose de brazos mientras le miraba expectante. Jeremy asintió.

-Muy bien. Prepárate-dijo mientras abría el programa de virtualización.

-William…-Lara se acercó a él, candente, y lo besó fuertemente en los labios. Él la correspondió y durante unos ardientes segundos permanecieron pegados. Jim y Sissi desviaron la mirada, cortados, mientras Jeremy esperaba a que se separasen para poder comenzar.

-Vamos, ya tendréis tiempo para esto luego, sí…-dijo cuándo por fin Lara se descolgó del cuello del chico-y tú Jim, hazme el favor de ir a avisar a Ulrich y a Yumi. Diles que es importante que vengan ya.

-Pero… ¿no estarán…?-preguntó Jim, sin poder evitar ruborizarse.

-¡No tenemos tiempo!

Jim obedeció y salió del sótano mientras Sissi, cruzada de brazos y enfadada por la situación en la que debía encontrarse su amado Ulrich, intentaba ignorarlo. Jeremy cerró al fin el escáner de William y dio comienzo al proceso.

-Vamos allá… transmitir William, escanear William…

-Te quiero…-susurró Lara mirando las sólidas puertas del escáner, aunque él ya no podía oírla.

-Virtualización.

-Lara…-William puso su mano al lado desde dentro en la puerta y cerró los ojos. Instantes después una luz muy potente lo envolvió, y notó aquella extrañísima sensación de estar flotando en el aire a través de la red. Su cuerpo se había desintegrado, para volver a formarse en una entidad virtual… habían pasado tantos años desde la última vez… y para él había sido tanto sufrimiento.

-Guau… ¡ha salido bien, Jeremy!-exclamó William encontrándose a sí mismo en el hangar del Skidbladnir en el sector 5. Luego vio su propio reflejo en la enorme espada que con tanto odio había empuñado durante mucho tiempo, al mando del ejército de XANA. Apretando el mango con furia la acercó hasta notar el acero pegado a su rostro-XANA… voy a por ti…

Por fin ajustarían cuentas. Nunca lo había contado, solo a Lara, pero llevaba muchos años esperando ese momento. Era la hora de la venganza.


En la habitación de invitados Ulrich tenía los pantalones bajados hasta los pies y de cintura para arriba llevaba solo la camiseta interior, también levantada. Tumbado encima de Yumi flexionó sus fuertes glúteos mientras terminaba de correrse dentro de ella, besándole los labios para ahogar sus fuertes gemidos.

-Oooooh Ulrich… ¡Oooooooh ULRICH!-Yumi le clavó las uñas en la espalda por debajo de la camisa, causándole largos arañazos en los homóplatos mientras él la mordía en el cuello.

-Yumi… Yumiih…-él aceleró el ritmo hasta que la penetración no pudo ser más profunda, y la excitación tampoco. Sentir el grueso pene de Ulrich en su interior de nuevo después de tanto tiempo fue una de las sensaciones más fuertes que Yumi experimentó en su vida. Más que cualquier otra de las muchas y muy fuertes acontecidas hasta ese momento.

Yumi agitó las piernas descontrolada mientras él apoyaba las manos en el dosel de la cama y daba un fuerte grito, llegando ambos al clímax. No siempre habían sido tan sincronizados, pero después de años de noviazgo en la universidad y tantas noches juntos sabían perfectamente donde tocar, como moverse y cuándo descontrolarse para acompañar al otro. Yumi notó el esperma de Ulrich llenarla en su interior mientras él gruñía como un animal, y luego se quedaron tumbados, abrazados, sudorosos.

-Aaaah… aah… yo… quisiera repetirlo…-dijo Ulrich mientras ella le acariciaba la leve barba de su barbilla y le besaba en uno de los lunares de su hombro.

-No podemos… tenemos que bajar ya… Jeremy…

-Ya. Tienes razón…-susurró él con voz gutural-pero… te quiero… te quiero muchísimo… joder… no te vayas más.

Yumi le miró emocionada, y después volvieron a besarse de forma apasionada y lujuriosa mientras ella le acariciaba el pene con una mano y con la otra le sujetaba el cabello.

-No voy a irme Ulrich, ni podría aunque quisiera. Me quedó aquí contigo…

Él asintió. Sería más grande y musculoso ahora, pero seguía sintiéndose como un niño ante ella. Eso era lo que más le gustaba, Yumi le hacía sentir pequeño y débil, pero también protegido. En sus amorosos y cálidos brazos él siempre iba a encontrar el afecto.

-Yumi…-Ulrich despegó los labios para decirle algo más, cuando el ruido de la puerta les interrumpió-¿sí? ¿quién es?-preguntó Ulrich, con un leve deje de enfado. Como fuese Jeremy, le iba a oír. ¡Bajaban enseguida, joder!

Volvieron a tocar, y Yumi y Ulrich se miraron extrañados.

-¿Quién es?-dijo ella mientras se incorporaba y empezaba a recoger su ropa del suelo. Ulrich había desgarrado sus bragas, ya no le servían para nada.

-¿Jeremy?-preguntó Ulrich, levantándose y subiéndose los pantalones mientras iba a la puerta.

-Soy yo chicos, eh…-Jim estaba en el umbral de la puerta con cara de circunstancia. Ulrich no sabía si reír o enfadarse al verlo ahí plantado-esto bueno, chicos… que os llama Jeremy… dice que bajéis ya para… eso ya sabéis… que os mande por fax a Lyoko o eso que hace con el ordenador.

-Vale, sí, bajamos ahora mismo-dijo Ulrich-¿Yumi?

-Lista-dijo ella pasando la puerta rápidamente, ya vestida al completo. Intentó no mirar a Jim, roja de la vergüenza. Ulrich en cambio sí que le miró, sonriendo con malicia.

-Eres consciente de que es una mujer casada, ¿no, Stern?-le dijo Jim poniendo los brazos en jarras, como si él aún fuese un alumno suyo en Kadic.

-¿No es mejor si es así?-bromeó Ulrich-no te enfades, Jim, era broma. Es que es... complicado.

-Ya, siempre lo es-gruñó él mientras lo guiaba al sótano-más te vale tener buenas intenciones Stern, porque si no ya verás cómo se complica mucho más.

En el sótano Jeremy ya los esperaba, claramente molesto.

-De uno en uno, da igual el orden-dijo sin molestarse en mirarlos.

-Perdona Jeremy…-se disculpó Yumi con voz suave al verlo así. Él sonrió ante eso, dando a entender que no estaba enfadado.

-No os separéis los unos de los otros, ¿entendido? Ni dejéis solo a William.

-¿William ha ido?-Ulrich y Yumi miraron a Jeremy, pasmados.

-Sí-respondió él, que ya se esperaba que aquello causase polémica-yo le prometí que le dejaría ir, y he hecho honor a mi palabra.

-¿Sabes lo que pasó la última vez que William fue a Lyoko?-le recordó Yumi, nerviosa.

-Él está preparado, lleva mucho tiempo preparándose-intervino Lara mirando a Yumi con enfado-tiene las mismas posibilidades de sobrevivir que vosotros.

-Vamos Yumi… tenemos que ayudar a Odd y a Aelita…-la pidió Jeremy, nervioso. Ella vaciló unos instantes. No, no estaba de acuerdo. Lo mejor sería desvirtualizar a William enseguida, y luego…

Pero vio la mirada suplicante en los ojos de Jeremy. Él tenía razón, y ya habían perdido demasiado tiempo. Derrotada, entró en el escáner y dejó que las puertas se cerrasen, echándole una última mirada a Ulrich que la observaba, circunspecto.

-¿Si no detectas a Odd y a Aelita… cómo vamos a encontrarlos?-le preguntó Ulrich a Jeremy, mientras este realizaba el proceso de virtualización con Yumi.

-Tranquilo, ya he encontrado el hogar de XANA. Esta vez venceréis, os lo prometo-dijo Jeremy. Ulrich arqueó una ceja, no muy convencido. Jeremy lo notó-confía en mí, Ulrich. Tengo un plan.

Ulrich se encogió de hombros y después entró en el escáner.

-Buena suerte Stern…¡dales una buena de mi parte!-le animó Jim.

-Nos vemos enseguida-le dijo Ulrich antes de que las puertas se cerrasen.

-Adiós…-le dijo Sissi con un hilo de voz. Él no llegó a oírla.

-Transmitir Ulrich… escanear Ulrich… virtualización…

El escáner, Jeremy, Sissi y todo lo demás desaparecieron al instante, y Ulrich sintió por segunda vez que salía de su propio cuerpo y viajaba en el espacio y el tiempo hacia otro mundo, más allá de lo real y lo tangible. Durante unos segundos la oscuridad se apoderó de él, y solo oyó sus propios pensamientos. "Salvar a Odd y a Aelita… cuidar a Yumi, vigilar a William… salvar a Odd y a Aelita, besar a Yumi, vigilar a William… A William…"

Cuando abrió los ojos Ulrich se topó cara a cara con él, y de modo instintivo se llevó las manos a las dos espadas.

-Tranquilo. Soy de los buenos-dijo él haciéndole una mueca. Ulrich soltó las armas, aunque no bajó la guardia.

-Vale…

-Es el momento, tengo la ruta trazada para que no tardéis nada-dijo la voz de Jeremy resonando por todo el hangar.

-¿Quién pilota esta vez?-preguntó Yumi mientras entraba en su vaina. Ulrich sonrió, deseoso de ser él el encargado de llevarlo.

-Piloto automático, no os preocupéis-dijo Jeremy, y la sonrisa del castaño se borró en el acto-vamos. No es un viaje de placer.

-No, desde luego-dijo William-vamos chicos… espero que no haya corrientes-bromeó.

-No tentemos a XANA-dijo Jeremy mientras tecleaba la clave de salida.


La sala en la que se encontraba Aelita era circular, al menos le daba la impresión de serlo por alguna leve sombra, porque era totalmente blanca, parecía el vacío. La joven miró a un lado y a otro tratando de buscar una salida, pero no vio nada. En esa estancia solo estaban ella… y su madre.

Pero eso no era su madre… ahora estaba segura.

No podía serlo.

-Aelita-dijo la voz. Era grave, y atropellada. Robótica. No, esa no era la voz de Anthea.

-XANA…-susurró la chica apretando los puños mientras la miraba con rabia-deja que me vaya…

En los pálidos labios de la falsa Anthea se dibujó una ancha sonrisa. Aquella criatura era grimosa y extremadamente perturbadora: sin pelo en la cabeza y con el ojo de XANA en el lugar en el que tendrían que haber estado sus genitales, daba el aspecto de ser una especie de maniquí de tienda al que hubiesen dejado sin la ropa de muestra. Un maniquí raro y morboso. Lo que más asustaba a Aelita eran sus ojos blancos. Aunque no tuviesen pupila, ella estaba segura de que la estaban mirando.

-Deja que me vaya-repitió la chica, enfadada.

-Sabes que no puedo hacerlo-respondió finalmente Anthea/XANA con su ronca voz. Luego estiró una mano lentamente y la acarició las mejillas a la chica. Aelita ahogó un gemido al sentir su tacto. Estaba fría, más fría que un témpano de hielo-… llevo tanto tiempo esperando a tenerte de nuevo… Aelita… tú lo sabes…

-No, nno, yo no sé nada-respondió ella, mientras empezaba a notar que le faltaba el aire ¿de qué le estaba hablando?-esta vez has ido demasiado lejos, XANA… mi madre…

XANA abrió mucho los ojos mientras abría la boca emitiendo un gemido de satisfacción, y luego se frotó las manos.

-¿Sí?-la apremió a seguir.

-Mi madre… cómo has podido tomar su forma… eres… eres repulsiva… te odio…-escupió esas palabras con desprecio absoluto. Había discutido con Jeremy a veces si XANA era capaz de entender bien lo que significaban expresiones humanas como "te odio" o "te quiero". Jeremy lo ponía en duda, alegando que los conocimientos de XANA sobre los humanos eran relativos e incompletos, pero Aelita estaba segura de que sí. XANA era más humana que muchas personas que había conocido… Aelita se había preguntado a veces hasta qué punto lo era.

-Déjame irme XANA…-repitió Aelita, y comenzó a pasear por la estancia buscando una salida-o dime qué quieres de mí.

-Eras tú quién quería encontrarme ¿no es cierto? Eras tú la que me andaba buscando, con Odd, y Ulrich, y Yumi…-recordó XANA contándolos con los dedos. Oír los nombres de sus amigos pronunciados por la monstruosa voz del programa le heló la sangre a Aelita.

-Sí. Queremos desactivarte de una vez por todas-dijo Aelita enfrentándola con fiereza-ahora dime… ¿qué quieres tú? Porque si no me has matado todavía… significa que quieres algo…

Anthea la miró con orgullo, y luego acercándose a ella la tomó de las manos y sin dejarla tiempo a pensarlo la besó. Aelita sintió los labios de su madre pegarse a los suyos de una forma desesperada y frenética, y al notar su saliva fue como si una descarga eléctrica la recorriese por todas partes.

-¡NO!-gritó, apartándola de un empujón-¡ALÉJATE DE MÍ!

-Tú misma lo has dicho Aelita… te quiero a ti… siempre te he querido…

-¡NO!-Aelita rompió a llorar mientras chocaba con una de las blancas paredes cóncavas de la estancia y resbalaba por ella, acorralada.

-Te he echado mucho de menos, mi niña…-dijo XANA acercándose a ella de nuevo.

-No… no…-Aelita consiguió serenarse, mientras se enfrentaba al rostro de su madre nuevamente. Dios, estaba tan asustada. ¿Qué era todo aquella locura? ¿Qué nuevo horror tenía XANA preparado esta vez?-tú… tú no eres ella…

La sonrisa en el rostro de Anthea se borró lentamente. Aelita la miró preocupada. Tenía miedo de lo que pudiera venir después.

-Sí lo soy-dijo.

Aelita sonrió, nerviosa, y luego negó con la cabeza.

-No, no lo eres… XANA, por favor tú no… no sigas con esto… no vas a conseguir nada.

-Aelita, soy Anthea-dijo XANA con voz lenta y de alguna forma, más humana-soy tu madre.

-No es verdad-Aelita la miró con una mueca de asco-eso no es cierto… déjalo ya o… usaré mis poderes.

-Puedes hacerlo si quieres, pero es cierto-dijo XANA sin intimidarse ni lo más mínimo-Aelita, soy tu madre, Anthea, y lo he sido todo este tiempo… tu padre preparó Lyoko para poder esconderte aquí, y yo… yo debía guardarte siempre de todo peligro.

Aelita no pudo impedir que XANA la acariciase el rostro de nuevo con las frías yemas de sus dedos mientras asimilaba como puñaladas cada una de las palabras que le acababa de decir. Eran basura. Puta basura. Su madre había muerto años atrás, se la llevaron los hombres de negro. Todo aquello era solo otro truco mental de su más odiado enemigo.

-¿Pp… por qué me haces esto…?-susurró Aelita apretando los dientes mientras la aferraba de la muñeca, apartándola de su lado-nno vas a conseguir nada… yo…

-Mira en tu corazón Aelita, en el fondo sabes que es cierto. Llévate las manos y siente los latidos…-XANA guió la mano de la joven hasta su pecho, y luego al de ella misma-¿ves? Son los mismos Aelita… somos una. Los dos códigos de la misma ecuación.

-Cállate… ya-dijo Aelita, pero esta vez no pudo zafarse, no porque XANA la sujetara más fuerte, sino porque no tenía fuerzas. ¿Podía ser verdad lo que decía? ¿Había algo de cierto…? Eran los gestos de su madre, su tacto… y sobre todo, su esencia. Aelita la percibía a través de aquel mundo virtual lleno de tantos misterios.

-Tu padre, Waldo, ideó un modo de introducir un código humano en el mundo virtual, de forma que este pasase a ser un individuo corpóreo en una realidad generada por una ecuación sistémica de binomios técnicos. Pero eso era solo la punta del iceberg. Él lo desarrolló todo a partir de un primer proyecto, el proyecto que yo realicé sola mientras vivíamos en Ginebra, y que iba mucho más allá. Mi objetivo era dividir a una entidad humana en todas sus conexiones neuronales y reorganizarlas robóticamente de forma que no recuperase su forma corpórea en el mundo virtual, si no que se uniera al sistema de forma que formase parte de él, y pudiese controlarlo. En otras palabras, que un ser humano se convirtiese directamente en un programa, capaz de controlar la red, de moverse por ella y alterarla a voluntad sin tener que estar atado a sus normas. En una especie de… dios.

Aelita volví a llorar mientras hiperventilaba. No quería escuchar todo aquello, era demasiado. ¿Dónde estaba Jeremy? ¿Por qué no la tomaba de la mano y le decía que nada de aquello era cierto, que todo era de hecho un mal sueño? ¿Por qué no se la llevaba lejos de allí? Él la había prometido que nada la haría daño… la había mentido, de nuevo.

-Creando un escáner especial con un casco adherido al bulbo raquídeo probé mi experimento. Waldo no lo aprobaba, así que no le hablé de ello. Por aquel tiempo desarrollábamos el proyecto Cartago para el Fenix Verde, aunque tú eso ya lo sabes, y cuando yo desaparecí en la red Waldo creyó que me habían secuestrado. Pobre Waldo. Para cuando te metió en el escáner, te envió a Lyoko y fue él detrás, ya era demasiado tarde. Yo había dejado de ser Anthea, su devota y torturada esposa… ahora era mucho más… muchísimo. Mis ojos y mi mente se habían abierto, porque mis ojos y mi mente ya no estaban: me había convertido en un programa virtual, en una inteligencia artificial… en…

-XANA…-susurró Aelita, ahogada. Ya ni siquiera podía mirarla. Se odiaba a sí misma por escuchar con tanta avidez cada una de las palabras que su madre le estaba dirigiendo.

-Yo ya tenía planes, pero antes quería saber que había sido de vosotros… así que os busqué en la red… y cuando os encontré en Lyoko, ese pequeño y sencillo mundo virtual que habíamos creado entre tu padre y yo para el Fénix como primera prueba, me presenté enseguida ante vosotros, aunque no en forma corpórea. Esperaba que tú te alegrases, y que Waldo me recibiese con los brazos abiertos, pero… bueno, tú te alegraste, desde luego.

Anthea se detuvo un segundo. Girándose, observó la sala con cierto recelo. Le daba la impresión de haber escuchado un ruido, pero no estaba segura… en aquellos momentos todos sus circuitos estaban concentrados en su hija y en que comprendiera lo que le estaba explicando.

-Waldo me… me odió. Me dijo que había cometido una locura… y se aterró aún más al saber los planes que yo tenía para el futuro… para el mundo. Había empezado a invadir los sistemas operativos de Estados Unidos y Rusia para controlarlos y someter a su fuerza militar… pero nada de eso le gustaba a Waldo. En cuanto lo supo, creó un programa especial de bloqueó que me dejó encerrada en Lyoko. Luego te borró la memoria para que me olvidases, y te llevó consigo, intentando alejarte de mí… ¡a mi propia hija, Aelita! Intentó separarnos… lo consiguió… era un monstruo…

lo demás ya lo sabes… Waldo había creado a Lyoko, pero yo había diseñado a sus habitantes, que en principio tenían como misión servirnos. Los convertí en mi ejército. Y finalmente avispones, cangrejos y megatanques, como tus amigos los llaman, acorralaron a tu padre y acabaron con él… o eso pensaba yo. Conspiró en la sombra, mientras yo te buscaba y buscaba la forma de escapar de aquel maldito mundo. Y finalmente cuando Jeremy te encontró el 10 de septiembre de 2006, Waldo le ayudó a que te sacara de Lyoko, y después a que acabases conmigo… me volvió a arrancar de ti, cuando yo casi te tenía. Fue horrible y… y me dejó destruida. Pero sobreviví… como siempre hago. Él en cambio, no lo hizo. Nunca quiso que tú supieras la verdad sobre mí, porque creía que te haría daño. Pero debió de saber que una madre es una madre, Aelita… y que volvería otra vez. Eso es más fuerte que cualquier código o cualquier barrera dimensional.

Anthea terminó de hablar mientras se apartaba de ella un poco. Pero Aelita no estaba aliviada. Aún había algo que ella no le decía. ¿Cuál era su plan ahora? ¿Qué quería de ella?

-Volver contigo. Solo quiero eso-Anthea respondió a sus pensamientos. Aelita la miró con sorpresa, mientras ella se cruzaba de brazos y la miraba con dulzura, o algo parecido. Era difícil identificar sus siniestras emociones.

-¿Volver… a dónde?-preguntó Aelita con voz rota. Seguía sin poder mirarla directamente. Todo aquello la superaba.

Esta vez Anthea se tomó un poco de tiempo antes de responder. Por primera vez desde que la conocía, Aelita la vió nerviosa. XANA paseó por la estancia con pasos lentos y esbeltos, como una modelo, hasta que finalmente se detuvo y la sonrió de nuevo.

-No puedes tener hijos-dijo con un susurro. Aelita palideció.

No. Fue como si lo viese escrito en su frente.

-¿Qué me has hecho…? ¿Qué va a ser de mí?-susurró la chica, llevándose las manos al bajo vientre. Ahora la sentía: una esquelética y descarnada mano de la muerte, que la desgarraba en sus ovarios. XANA era la culpable.

-Antes de que abandonaras Lyoko la primera vez, como sabes, te quité un par de funciones, de manera que Jeremy no pudiese desconectar el superordenador una vez tú estuvieses fuera de peligro. Una de ellas fue… la función reproductora… la guardé en mi base de archivos… donde la conservo hasta hoy.

-No… nno…-Aelita negó nuevamente, notando como le ardían las entrañas. Todo aquel sufrimiento, todas aquellas noches en vela pensando en sus hijos… XANA, siempre XANA… Anthea. Siempre Anthea-…¿por qué…? ¿por quéehee?-no pudo seguir hablando, porque rompió a llorar.

XANA la observó hacerlo con curiosidad. Su niña preciosa. Cada uno de los gestos, por minúsculo que fuera, que Aelita hacía, a XANA le parecía una obra de arte. Su más maravillosa creación era también su más mortal enemiga. Su hija.

-Quiero volver a la Tierra-dijo XANA en un susurro. Al oírlo, Aelita dejó de llorar. No entendía eso último-… pero no puedo virtualizarme en mi forma original como tú… no de un modo permanente, y humano. Perfecto.

-No…

-La única forma de hacerlo sería injertando mi código binario en una base de datos matriz, y luego añadirla en un ser humano… es decir… que en tu archivo de reproducción, antes de devolvértelo, yo…

-No…-Aelita sintió un escalofrío que la recorrió todo el cuerpo. Ahora su madre volvía a avanzar hacia ella. Y esta vez no sonreía-No, no, ¡NO! ¡NO!

-Sí-dijo XANA simplemente-quiero volver a la Tierra. A través de ti, es la única manera. Como humana controlaré el mundo virtual desde mi mente, y podré vivir en el mundo humano… contigo… como antes.

-No… para… ¡Aléjate de mí! ¡VETE!

Intentó golpearla, pero XANA se apartó a tiempo, y luego la miró con dureza. El rostro de la madre se ensombreció, y a ella le dio mucho miedo.

-Aelita, quería explicártelo antes para que lo comprendieras. Pero que tú quieras o no a mí no me importa. Voy a hacerlo. Me tendrás como hija. Y luego… luego mataré a tus amigos. Uno, por uno. De forma muy dolorosa.

-¡VETE, NO! ¡ALÉJATE DE MÍ! ¡SOCORRO, POR FAVOR, AYUDA! ¡QUE ALGUIEN ME AYUDE, POR FAVOOOOR!-chilló Aelita desesperada, pero entonces su madre la agarró y tumbándola en el suelo se tumbó encima de ella.

-No te resistas-pidió, de nuevo con aquella voz ronca y agresiva-¡Aelita! ¡Quieta!

-NO, SUÉLTAME ¡SUÉLTAMESUÉLTAMESUÉLTAME! ¡JEREMY POR FAVOR AYUDA! ¡AYUDAAAA!-gritó desesperada.

XANA entonces la tapó la boca, y lentamente se fue tumbando encima suyo. Cuando el símbolo situado en su parte baja se conectó con la vulva de Aelita la joven chilló horrorizada, y luego sintió una especie de descarga eléctrica en sus zonas erógenas mientras su madre comenzaba la transferencia de datos. La violación.

-¡MMmmmmmmmmNNNN!-Aelita se retorció indefensa mientras XANA sonreía con sádico placer y se movía lentamente, pegada a su vulva. Cada rozamiento era más doloroso, pero a XANA parecía provocarle algo parecido a un orgasmo, pues sus pezones se encendieron. La chica cerró los ojos, rendida. Había perdido. Estaba atrapada, y no había nada que pudiera hacer esta vez. Nada para salvarse…

-Ey, perdón por interrumpir. Me estáis poniendo cachondo-dijo una voz.

XANA giró la cabeza lentamente sobre el cuello, hasta encontrarse cara a cara con Odd, que pegado a una pared la miraba con una traviesa sonrisa.

-¡XANA!-saludó el chico con voz jovial-¡Eres una tía! ¡Lo sabía, joder! ¡Y además estás buena!

-Tú-escupió XANA con intenso odio, y sin decir nada más levantó una mano y liberó una bola de energía, parecida a las de Aelita, pero mucho más destructiva.

-¡Ooops!-Odd esquivó la bola ágilmente y luego aterrizó en el suelo a cuatro patas, mientras se recomponía-por poco…

-¿Cómo has entrado? Debería haberte sentido…-siseó XANA mientras se incorporaba y dejaba a Aelita en el suelo tirada. La pelirrosa se quedó tendida, con las extremidades abiertas como una muñeca rota.

-Es el nuevo poder que me ha dado Jeremy ¿sabes? Lo llama "capa de invisibilidad"-explicó Odd, jocoso-pero tranquila, dura poco, solo llevo aquí unos minutos… lo suficiente para saber que estás como una regadera.

-¡RRRRAAAAARGGG!-XANA volvió a lanzar otra esfera de energía contra Odd, pero este la volvió a esquivar y después disparó una flecha láser que la dio en el vientre. La criatura saltó por los aires, herida, y se estrelló en el suelo con estrépito, chillando y retorciéndose de dolor.

-Toma…-Odd corrió hacia Aelita y tomándola en sus brazos la sacudió levemente-¿Estás bien? ¡Aelita!

-Ooodd…-ella pareció volver en sí mientras los atractivos rasgos virtuales de su amigo se volvían a formar frente a sus ojos-¡ODD! ¡QUE NO ESCAPE!

-Oh, vale, se dice gracias-respondió él indignado, pero luego al levantar la mirada vio que XANA ya corría hacia la salida de la estancia, resollando como un animal-¡Ni hablar! ¡Flecha láser!

Nuevamente XANA recibió un impacto, esta vez en la espalda, y cayó de bruces al suelo, quedándose K.O.

-¡Jajajaja, eres más manta que Aelita!-se burló Odd-erabromanomeodies…-se apresuró a añadir al ver la mirada furibunda de ella.

El chico se acercó hasta donde estaba tendido el cuerpo de XANA, levantándole un poco la cabeza con su pie.

-Se parece a… joder, es clavada a tu madre, Aelita…-dijo Odd observando a la criatura inconsciente.

-Es que es mi madre, Odd-replicó Aelita con un chillido histérico. El arqueó una ceja, volviéndose a mirarla, extrañado.

-¿Cómo que es tu madre? ¿Qué cojones…?-en ese momento XANA saltó encima suyo con un fuerte alarido-¡AAAAAAAH! ¡AELITA!

-¡MUERE!-rugió XANA estrangulándolo el cuello con fuerza mientras Odd resoplaba, tratando de liberarse. Las manos de la mujer chisporrotearon hasta volverse negras y entonces la cara de Odd empezó a oscurecerse también, mientras el chico dejaba de forcejear y empezaba a perder fuerzas.

-Aaaa…Aelita…-Odd miró a su amiga, que observaba la escena horrorizada-Aaaaelita haaaz….

-Oh…-Aelita estaba demasiado asustada para hacer nada. Era incapaz de moverse, mientras veía a su madre asesinar a Odd.

-Tú siempre has sido… el peor de todos…-rió XANA entre dientes mientras los ojos de Odd se ponían blancos y el chico perdía el sentido-adiós Odd…

-¡NO!-chilló Aelita, mirándola furiosa.

-Jajajejajaja…

-¡Bola de energía!

XANA volvió a ser golpeada, esta vez por la energía de Aelita que la dejó nuevamente tirada en el suelo, incapaz de moverse. La chica se acercó a Odd para comprobar que estaba bien (que no se hubiese desintegrado era buena señal) pero no le quitó los ojos de encima a su madre.

-Jjajajajejaja…-seguía riendo, pero esta vez muy débilmente.

-¿Por qué te ríes? Te he vencido-dijo Aelita fríamente.

-¿Vas a eliminarme?-preguntó Anthea mientras echaba la cabeza hacia atrás y cerraba los ojos, fatigada.

-Sí… no me dejas alternativa-dijo Aelita, pero ahí vaciló un poco. Odiaba a XANA, era cierto. Pero su madre… era su madre… llevaba tantos años pensando en ella, tanto tiempo soñando con volver a sentir su presencia consigo…

-Pues hazlo… vamos… no vas a tener una mejor oportunidad que ahora…-la incitó Anthea volviendo a abrir los ojos y mirando a su hija fijamente-no puedo moverme… es el momento…

-Aelita…-Odd estaba semi inconsciente, mientras ella lo sujetaba en sus brazos. Aelita le acarició la cabellera, lentamente, mientras pensaba en ello. XANA tenía razón, estaba indefensa… nadie podía ayudarla allí…

Aelita se levantó y caminó hacia su madre lentamente. Notaba los latidos del corazón martillearla en el pecho ¿o era solo su cabeza, a punto de estallar? Eran demasiadas cosas, en demasiado poco tiempo. Y sobre todo, era su madre. Pero había miles de vidas en peligro… incluyendo a Jeremy, y a sus amigos. No podía seguir con ello.

-Bola de energía…-Aelita juntó las manos y comenzó a crear una enorme esfera que iluminó toda la estancia, pasando esta de blanca a rosa. Odd, jadeando en el suelo, cerró fuertemente los ojos cegado por el destello, mientras que XANA se encogía en el suelo, mirándola fijamente. Aelita quería escucharla. Quería oír quejidos de dolor, súplicas de clemencia… quería oír a su madre.

"Nunca quiso matarte… a ti no…"-Aelita se vio reflejada en los ojos sin pupila de XANA. Era como si la estuviesen quemando. Podía escuchar la voz de Jeremy en su cabeza. Él le decía que lo hiciera, que la matase. "Vamos Aelita… acaba con ella… termina con esto… Aelita, por favor…".

-"No sabes nada"-Aelita levantó las manos en el aire, a escasos centímetros de dónde estaba XANA. Ella la miraba fijamente, inexpresiva. Pero Aelita podía sentir su miedo. Sí, ahí estaba. XANA estaba muerta de miedo… tenía miedo de ella.

¡CHAS! La bola de energía desapareció al estirar Aelita sus dedos, y la sala volvió a su color blanco original. No podía hacerlo. Aún necesitaba respuestas.

-Lo… lo sabía…-susurró XANA mientras una sonrisa se dibujaba lentamente en sus pálidos labios-mi Aelita…

-Vendrás conmigo-respondió ella, cortante, mientras se inclinaba para sujetarla. Debía tener mucho cuidado.

-Ay no, Aelita-respondió XANA mirándola con sorna-has tenido tu oportunidad… ahora me toca…

En ese momento detrás de ella aparecieron dos enormes cangrejos y varios gusanos del sector 5, que abrieron fuego contra la chica antes incluso de cruzar el umbral de la estancia.

-¡NO!-Aelita retrocedió evitando los disparos y luego fue hacia dónde estaba Odd-¡TENEMOS QUE IRNOS!

-Aaaagh… no puedo…-musitó él. No tenía buen aspecto: era como si le hubiesen degradado el color virtual, estaba grisáceo y enfermizo. Aelita le tomó de los brazos, desesperada.

-¡ODD!-insistió, desesperada. Uno de los disparos de los cangrejos la dio en el hombro, derribándola.

-Joder…-Odd se giró mucho más rápido de lo que en sus condiciones se hubiese esperado, y disparando una sola flecha le acertó al gusano que había al lado del cangrejo en la cabeza. El gusano estalló en el acto, y desequilibró a su compañero cangrejo, que al dar un tropiezo chocó también con los otros dos que venían detrás suyo, dándoles a los guerreros Lyoko un momento de reacción.

-Odd…-Aelita sonrió esperanzada al verlo tenerse en pie, apuntando a los cangrejos, desafiante.

-Está bien, vámonos ¡rápido!-dijo él disparando otros dos flechazos y luego echando a correr con Aelita hacia la puerta.

-Que no escapen…-ordenó XANA a los dos gusanos que la habían ayudado a incorporarse, pero Odd y Aelita esquivaron a sus perseguidores y salieron hacia los pasillos, no sin que antes al rubio le diese tiempo para hacerle un corte de manga a XANA.

-Sé por dónde es…-dijo Odd mirando a Aelita con una débil sonrisa. Ella dejó que la pasase un brazo por la espalda y la utilizase como apoyo para poder andar bien-sígueme…

-Has venido…-susurró Aelita, y la voz la tembló de la emoción.

-Claro-dijo él, frunciendo el ceño-solo espero que no nos maten a los dos…

La guió por los pasillos corriendo lo más rápido que podían mientras escuchaban el rugido de los cangrejos, gusanos y mantas, mezclado con el de la propia XANA, tronar por toda la Torre furiosos por que se les hubiese escapado la presencia de él.

"Esto no puede acabar bien…-pensó Odd, con el corazón en un puño-Jeremy tío… sorpréndeme con otro milagro". Necesitaba contactar cuanto antes con su amigo, había algo muy importante de lo que debía advertirle.


-¿A dónde vas?-le preguntó Ulrich a William cuando este bajó del Skid y echó a correr por la saturada superficie volcánica del sector XANA. Él se volvió y arqueó una ceja con frialdad.

-Yo a salvar Aelita…-respondió, sin poder evitar cierta incertidumbre bajo su habitual chulería.

-Por mí vale-replicó Ulrich, altivo. Claramente estaba disfrutando con aquello-te dejaremos algunos bloques…

William entendió enseguida a que se refería cuando en el cielo se virtualizaron la moto de Ulrich y el deslizador de Yumi. La japonesa aún no había salido de su vaina de conducción, pero al ver su vehículo cargado se apresuró a dejar el Skid.

-Alguien debería quedarse a cuidarlo, no sea que pase como la otra vez-dijo Yumi en voz alta.

-Tranquilos, he programado un doble escudo-dijo la voz de Jeremy nuevamente en los cielos-todo está bajo control, espero…

-Sí, eso-gruñó Ulrich no tan convencido. Subió a su moto y luego volvió a dirigirse a William sin poder evitar que el rostro le brillara con satisfacción-bueno, si quieres te llevo, Dunbar.

-No hace falta Stern… Yumi puede llevarme-dijo William apretando los puños, furioso pero a la vez divertido.

-Intentaré ir a vuestro paso entonces-replicó Ulrich mientras hacía rugir el motor de su vehículo y miraba sombrío el horizonte rojizo que había ante ellos. XANA aguardaba.

-En realidad, Ulrich, había pensado que ya que William no tenía vehículo propio podría… hacer un duplicado de archivo-la voz de Jeremy tembló un poco por la risa. Ulrich tardó unos segundos en entenderlo.

-Ni hablar-replicó, negando con tanta energía que perdió el balance en la moto-Jeremy, ni se te ocurra.

En ese momento otra moto idéntica a la de Ulrich apareció a la izquierda de William. El rostro del joven se ensanchó con una perversa sonrisa mientras se colocaba encima de la moto y apretaba los manillares.

-Jajajaja, gracias Jeremy…-dijo, guiñándole luego un ojo a Ulrich-intentaré ir a tu paso, Stern…

Ulrich suspiró mirando al frente e intentando ignorar la picajosa satisfacción que William exhibía. Sin decir nada más, apretó el pedal y salió disparado siguiendo la matriz que Jeremy les había enviado. William arrancó al momento, yendo lo más rápido que podía para alcanzarlo.

-William, ten cuidado-resonó la voz de Lara desde el altavoz. Estaba muy asustada por él.

-No te preocupes, no le pasará nada-dijo Jeremy tranquilizador-ha estado entrenando… y los monstruos de XANA no son un problema.

-No…-Yumi arrancó también su vehículo, ligera y elegante como un pájaro-mientras no se maten el uno al otro…

Los tres guerreros Lyoko se pusieron en marcha. Desde la pantalla del ordenador de Jeremy eran solo un par de centímetros de distancia, y ellos tan solo tres puntos. Pero la realidad es que eran ellos eran tres seres humanos asustados por sus amigos y ansiosos por luchar para recuperarlos, y aquellos escasos cinco centímetros una inmensidad de roca y fuego que se extendía por todas partes, desesperanzadora y sin aparente fin. Ulrich zigzageó entre las altas rocas rozando los ríos de lava pero sin llegar a tocarla. Unos avispones revoloteaban distraídos mientras vigilaban los territorios de XANA, pero Ulrich pasó al lado de ellos, rápido como el rayo, y desenvainando su espada los destruyó en unos segundos.

-Creo que está vez no va a haber duda de que eres el campeón absoluto-el comentario de Jeremy lo recibió solo Ulrich en una comunicación privada. El alemán sonrió para sus adentros.

-Dejad a XANA para mí…

Estaban cada vez más cerca… pero eso no era algo necesariamente bueno.

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-Pero Belpois, no lo entiendo-Jim continuaba vaciando la despensa de Lara, esta vez engullendo una enorme caja de galletas-¿no has dicho que Sanex tiene un ejército?

-Así es-confirmó Jeremy tecleando distraídamente-¿por qué lo dices?

-Pues porque… porque ¿cómo van a poder con un ejército solo ellos tres?

-Y Odd y Aelita…

-Ya, ya, me has entendido. Cinco contra cien ¡contra mil! No me parece muy alentador…

Al escuchar las palabras de Jim, Sissi miró a Jeremy también preocupada. Su antiguo compañero no le aportaba ninguna confianza. A Sissi Jeremy le recordaba a uno de esos científicos locos de película. Ni siquiera tenía claro que estuviese muy bien de la cabeza, como la pirada ninfómana de Yumi.

-Vas a decirme que quieres unirte a ellos, ¿no?-dijo Jeremy, leyendo a su veterano profesor de deportes como si fuese un libro abierto.

-¡Pues claro! ¡Morales presentándose al servicio!-dijo Jim poniéndose firme, y luego dando dos puños al aire-¡partiré un par de caras, será como en Las Vegas! Venga, Belpois, ¡no te arrepentirás!

-Lo siento Jim, pero no tienes ninguna experiencia en Lyoko, prefiero no arriesgarme y… y el escáner está diseñado para soportar una limitada cantidad de masa molar.

-¿Me estás llamando gordo?

-No, no, no es eso, pero…-Jeremy se quitó las gafas y las limpió con su jersey, mientras intentaba encontrar las palabras-es que lo estás planteando del modo equivocado, Jim.

-¿Cómo es posible?

-Sí, cómo-dijo Sissi, mirando a Jeremy fijamente. Había demasiada calma en el ambiente, para la situación en la que estaban viviendo.

-Ya os lo he dicho. Es todo… es como una partida de ajedrez. XANA tiene sus fichas, y yo las mías. Pero ninguno de los dos sabe todas las cartas que tiene el otro. Se trata de tener el mazo más fuerte.

-¿Ajedrez o cartas, en qué quedamos Belpois?-protestó Jim.

-Lo que quiero decir es que cuantos menos sean, menos son las posibilidades de que XANA atrape a alguno para siempre desvirtualizándolo. Mientras permanezcan juntos, no corren peligro. Y de hecho, si se juntan los cinco…

-¿Si se juntan?-le interrumpió Sissi con sorpresa. Jeremy sonrió, misterioso.

-Si se juntan… bueno, mejor que lo veáis por vosotros mismos…

Activó el modo de captura de imagen, de modo que Jim y Sissi pudieron ver por primera vez como era el mundo virtual con sus propios ojos: Jeremy los miró de reojo, interesado. Siempre era curioso ver reaccionar a cualquier persona al conocer la existencia de Lyoko y la dimensión digital.

-Vaya… parece esa película de Disney, la de los anillos, vaya frikada-dijo Jim embotado.

-Pero que modelito más hortera me lleva Yumi-criticó Sissi, escandalizada.

-Creo que voy a silenciarnos-suspiró Jeremy mientras veía en la pantalla a Ulrich y a Yumi carcajeándose.

-¡Atención Jeremy! ¡XANA a la vista!-exclamó Yumi señalando hacia el horizonte. Efectivamente, se podían distinguir cuatro cangrejos. Cuatro no, cuarenta. Cuatrocientos… miles, había miles de ellos. Conforme los tres vehículos fueron aproximándose, pudieron ver que XANA había movilizado a todas sus tropas, y así los cangrejos (que eran los más visibles desde la lejanía), las cucarachas, los bloques, los avispones, megatanques, gusanos, tarántulas y mantas rayas, además de los recientemente estrenados dragones, unas enormes medusas parecidas a la scyphozoa y dos Colosos que apretaban los puños listos para estrenarse.

-No puede ser…-susurró Yumi, sin aliento, consternada.

-¡Si puede ser!-exclamó Ulrich emocionado.

¡Por fin, comenzaba la batalla!

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Aelita cerró los ojos. Podía escuchar las palabras de Ulrich resonar en su propia cabeza.

-Están aquí…-susrró, mientras Odd, aún apoyado en su hombro caminaba con torpeza.

-Sí… yo también los he sentido-respondió él con vaguedad. Aelita arqueó las cejas, extrañada de que eso fuera posible, mientras seguía sus pasos. En teoría, la salida debía de estar cerca. Pero a ella no se lo parecía.

-Odd… ¿a dónde vamos?-preguntó la chica mientras él comprobaba que no había nadie esperándoles en el siguiente cruce de pasillos-tenemos que encontrar la salida…

-Lo sé, lo sé, pero esto es más importante-respondió él sin hacerla caso, gateando ahora hacia una esquina más oscura.

-¿El qué?-chilló Aelita, desesperada. No quería reconocerlo, pero tenía miedo. Miedo de que XANA la encontrase de nuevo… y de sentir de nuevo que no quería alejarse de su madre. Ese sentimiento, leve pero siniestro, no dejaba de estrangularla-¡Odd, ¿a dónde…?!

Él la tapó la boca. Lentamente, extendió una de sus garras y señaló hacia delante. Donde el pasillo terminaba había una larga caída. Luego, un pasillo más abajo, varios monstruos de XANA se movían rápidamente, dirigiéndose a lo que parecían unos enormes submarinos, decorados como siempre con su enorme ojo circular.

-Qué está haciendo ahora…-susurró Aelita. Por unos momentos, dejó de pensar en su madre, y en todo lo demás. ¿Cuál era el siguiente movimiento de XANA? Tenían que encontrar el modo de anticiparse.

-Se los lleva al mar digital-le explicó Odd con los labios pegados a su oreja para no hacer mucho ruido-buscándote antes seguí a uno de los cangrejos y me llevó aquí… está llenando los submarinos con los bichos… sale uno cada cuarto de hora.

-No puede ser cierto…-Aelita se llevó las manos al corazón, preocupada. Luego se volvió hacia Odd-¡no puede ser, Odd! ¡Se los lleva de este mundo para esconderse en otro sitio, porque va a volver a atacarnos!

-No-respondió Odd con una traviesa sonrisa-creo que los evacua para salvar lo que pueda de este sitio… porque sabe que lo vamos a machacar, Aelita.

Ella no supo qué decir.


-Uno por cada flanco-ordenó Ulrich. William quiso preguntarle quién le había nombrado a él el capitán de los Avengers, pero prefirió no decir nada y trabajar en equipo. Moviendo vagamente los dedos de la mano derecha hizo aparecer un humo negro que se convirtió enseguida en su espada gigante. William se tambaleó en la moto hasta que consiguió adaptarse al nuevo peso de la espada. Luego volvió a observar la marea de bestias de XANA que emitía repugnantes chillidos frente a ellos, como una legión de demonios del mismísimo Infierno. Llevaba meses entrenando para esto. Ahora por fin podría desquitarse del mal que lo aquejaba hacía años.

-¡AAAAAAAAAAAH!-William se tiró en picado hacia los monstruos de XANA y parando sus disparos con el filo de la espada comenzó a cortar patas y cráneos de los cangrejos y las cucarachas, haciendo que los miembros cercenados saltasen por los aires con un efecto casi cómico. Enseguida se empezó a formar un pasillo hacia la oscura Torre que los monstruos custodiaban. Ulrich y Yumi decidieron hacer lo mismo desde sus lados.

-¿Eso era un grito de guerra?-se mofó Ulrich descendiendo con velocidad supersónica hacia sus enemigos. Los bloques lo dispararon repetidas veces pero él detuvo los disparos uniendo sus dos katanas.

Comenzó a atacar y destruir a los monstruos de XANA, pero eran demasiados disparos por todas partes, así que se vio obligado a ascender nuevamente con la moto para alejarse de la marabunta de criaturas. Una scyphozoa lo agarró por la espalda y lo arrancó de la moto con sus tentáculos. Ulrich vio como la criatura abría una especie de boca circular con algo parecido a colmillos, pero antes de que pudiese morderlo él la atravesó con una de sus dos katanas. La moto seguía corriendo sola por el cielo y estaba demasiado lejos. ¿Cómo podría alcanzarla?

-¡Aaaaaaah!-Ulrich saltó sobre la cabeza de la siguiente scyphozoa antes de que la primera estallase. Apuñaló en el ojo de XANA a la segunda, y de ella saltó sobre la coraza de un cangrejo. Desde allí se impulsó hasta clavar su katana en el vientre de su manta raya, y agarrado a ella voló por el cielo hasta que estuvo lo suficientemente cerca de su moto para saltar a ella de nuevo y volver a su asiento.

-¡Por poco!-Ulrich rió, aliviado, al verse de nuevo protegido por su vehículo mientras los monstruos disparaban fuego a discreción de nuevo. Ulrich dio un rodeo para alejarse de sus disparos.

-Mmmmmn ¿Ulrich? ¿Va todo bien?-preguntó Jeremy. Era aquel tonito impaciente que usaba cuando creía que no lo estaban haciendo bien. Él que no era capaz de deshacerse ni de un bloque…

-Sí, todo bien-respondió el chico, molesto. Miró hacia donde debía estar Yumi. Su novia ya estaba metida en medio de la refriega lanzando sus mortíferos abanicos contra las tarántulas de XANA, manteniéndolas a duras penas a raya. De igual forma William llevaba los cuerpos de tres cucarachas ensartados en su espada mientras esquivaba a varios cangrejos con la moto y se dirigía hacia sus antiguas aliadas, las mantas rayas.

-Vale.-Ulrich hizo un caballito en la moto y luego volvió a descender hasta colocarse a la altura de las patas de los cangrejos. Esquivándolas, se inclinó en la moto hasta quedar a ras de suelo, de forma que su cabeza rozaba las rocas volcánicas. Entonces con la mano que no manejaba la moto sacó nuevamente una de las katanas y fue cortando las patas de los cangrejos y las cabezas de las cucarachas. A una distancia tan baja era complicado para los monstruos acertarle con los disparos ya que tenían que inclinar las cabezas (sobre todo los cangrejos) y se chocaban unos con otros. Serían muchos, pero seguían siendo los torpes de siempre. Ulrich continuó con su ataque dejando sin piernas a una fila de veinte cangrejos y luego fulminando a otra entera de bloques, pero entonces un megatanque le disparó un rayo y se volvió a caer de la moto.

-Joder…-Ulrich vio como su moto rodaba por el suelo y enseguida comenzaba a ser tiroteada por los monstruos de XANA-¡La moto ni la miréis!

Saltando sobre ellos como una furia Ulrich se colocó alrededor de la moto para protegerla, y comenzó a girar ambas katanas tan rápido que solo se veía un destello plateado girando alrededor de su mano, como una hélice a toda máquina. Los disparos rebotaban contra las armas de Ulrich, sin llegar a darle a la moto. Él sonrió, aliviado. De momento lo tenía controlado, pero un solo descuido y acabarían con él. Esperaba que a los otros les fuese un poco mejor.

-¡William!-Yumi protegió a su amigo de un disparo traicionero por la espalda y luego lanzando su abanico acabó con el gusano que lo había emitido.

-Tenemos… que llegar… a la Torre-jadeó William que había colocado su espada en forma horizontal para detener los disparos.

-Pero… ¿cómo?-preguntó Yumi preocupada. Luchaban ambos espalda con espalda, rodeados por todas partes. Los ataques venían de derecha e izquierda, y también de arriba por parte de las rayas y avispones. Uno de los Colosos empezó a acercarse a ellos, y con cada paso el suelo retumbaba como si sufriese un terremoto. Yumi palideció.

-Puedo llevarte a la Torre… convertida en súperhumo-explicó William ofreciéndole su mano a Yumi. Ella la miró con los ojos iluminados. La verdad es que la idea de que la sacasen de aquel Armaggedón era tentadora… pero Ulrich se quedaría allí solo. Y aunque él quisiera pensar otra cosa, solo no tendría una sola oportunidad.

"No dejéis a William solo"-les había advertido Jeremy. Yumi tragó saliva. Por un momento apenas escuchó los disparos y los rugidos de los monstruos. Era su decisión. Maldita sea ¿por qué siempre le tocaba decidir a ella? Siempre tenía que tener la última palabra en los momentos cruciales. Pero en el fondo, sabía que ni Ulrich ni William tomarían una decisión acertada. Solo podía confiar en sí misma.

-Aelita y Odd nos necesitan-dijo Yumi lentamente. A su lado William corrió hacia una tarántula y saltando encima de ella la atravesó de la cabeza al abdomen con su arma.

-¿Qué? ¡Yumi!-exclamó William, que no la había escuchado bien por el intenso ruido de los monstruos.

-Entra tú y tráelos… yo me quedo con Ulrich-dijo Yumi-¡Entra! Os daremos tiempo.

-¡Pero Yumi…!-protestó William. Uno de los dragones voló muy cerca de ellos y disparó un chorro de fuego eléctrico que estuvo a punto de eliminarlos.

-¡William! ¡Por favor, corre a la Torre!-gritó Yumi, desesperada. Se miraron a los ojos, y él por fin la entendió. Debía confiar en ella. Asintiendo, William miró una última vez a Yumi, y por un momento él también se olvidó de todo lo demás. "Te necesita… y Hatori también" .

William corrió a la Torre. Una manta raya intentó impedírselo y le disparó en el talón, pero William se reincorporó casi al segundo y la partió en dos pedazos simétricos. Luego siguió su carrera y entró en la Torre de un solo golpe. Fue como sumergirse en una piscina de agua caliente. Todos sus sentidos se aletargaron, y el ruido de los disparos y la rugiente batalla desapareció de repente. Solo estaba él, en medio de una intensa oscuridad que poco a poco se fue despejando para rebelar unos inmaculados pasillos blancos muy luminosos, con rayas rojas a los lados. William reprimió un escalofrío. Todo aquello le era increíblemente familiar. Él ya había estado allí antes. La mancha en el mar digital, el sector de lava, todo eso le resultaba familiar, pero al ver aquellos pasillos blancos y silenciosos fue como si eclosionara en su cerebro una parte de su memoria que él mismo había enterrado.

William se tambaleó, y la espada se le cayó de las manos, retumbando en el suelo con un ruido insoportablemente potente, debido al silencio que reinaba en aquel lugar. Retrocedió hacia la salida de la Torre mientras se llevaba las manos a la cabeza. Notaba los recuerdos aguijonearlo violentamente, hasta hacerlo gritar. XANA y él… cuando solo eran uno…

-Quiero salir… quiero salir, por favor…-volvía a ser aquel impetuoso chico de quince años, pasional y desafiante. Un chico que se había enfrentado a fuerzas que no entendía del todo bien, y que había perdido. Tirado en el suelo de la Torre, estaba rodeado por aquel maligno humo negro. El humo de XANA.

-Quieren eliminarme…-la voz de XANA retumbaba en las paredes de los pasillos blancos, que ahora no brillaban si no que eran más oscuros que la muerte-ellos quieren desactivarme para siempre… están preparando un antivirus… pero no pueden lanzarlo mientras te tenga a ti.

-Deja que me vaya… por favor, no lo hagas más…-William lloró, desconsolado, mientras a su alrededor el humo continuaba susurrándole sus palabras envenenadas. La primera vez que XANA lo había hecho, William no había suplicado. Tampoco la segunda. Pero en cada ocasión que se metía en su cuerpo, el maléfico programa le causaba un inmenso daño. William se mareaba y notaba un dolor en los huesos como si se los estuviesen arrancando. Veía imágenes borrosas de Ulrich, Yumi y Odd luchando contra él, pero nunca tenía claro lo que estaba pasando. Y sentía la rabia de XANA. Y la rabia de XANA era como si le echasen por encima aceite hirviendo.

-No lo hagas… déjame marchar… no… nno te haré nada…-pidió William, con los ojos desorbitados y babeando. Era tanto el dolor y la desesperación, que empezaba a perder la cabeza. XANA lo sabía. Y disfrutaba torturándolo.

-Mataremos a tus amigos, uno a uno… ¿cómo podemos matarlos? ¡DÍMELO! ¿Qué manera hay más sencilla de que caigan en la trampa? He probado todos los medios…

-No lo sé, no lo sé…-repetía William, cerrando los ojos e intentando ignorarlo-déjame, no lo sé… vamos…

-DÍMELO WILLIAM ¡DÍMELO! SÉ QUE SABES CÓMO HACERLO… SÉ QUE SABES CÓMO HACERLES DAÑO… DÍMELO… SOY TU DUEÑO.

-Nno…-gruñó William. Notó como el humo de XANA se metía por todas las partes de su cuerpo y le retorcía las entrañas-¡AAAAAAAAAAH!-gritó William, incapaz de resistirlo más-¡PORFAVOR!

-Dilo.

-Aaaaaaah… aaaaaah… Ulrich…-susurró William, desolado. XANA le observó en silencio. Ahora tenía toda su atención-Ulrich… ama a Yumi… y ella le… ella le ama a él…

William apretó los puños. Él lo sabía, siempre lo había sabido en el fondo de su corazón. Yumi nunca podría dejar de querer a Ulrich.

-Darían su… su vida el uno por el otro…

-¿Su vida?-el tono de XANA era peligrosamente suave ahora.

-T…todo…-jadeó William. Su cuerpo deseaba perder el conocimiento, pero XANA no se lo permitía.

-Vale… esto es lo que vamos a hacer…-susurró XANA, y envolviéndolo en el humo se lo llevó consigo a las profundidades de su escondite. William sabía lo que le haría ahora.

-¡No, por favor! ¡NO, NO! ¡PARAAAAAAA!

William tenía los ojos enrojecidos mientras lo recordaba todo. Y el dolor de su yo de quince años era su dolor, y el miedo era su miedo. William se llevó las manos a la garganta, mientras intentaba gritar, pero no le salían los sonidos. "Darían su vida el uno por el otro…" ¿Qué había planeado XANA después? Tenía que seguir recordando, aunque le doliera. Apretó los puños mientras se concentraba, soportando el dolor del pasado, pero en ese momento un cangrejo entró también en la Torre desde fuera. William se dio cuenta de que su arma estaba en el suelo, y que no le daría tiempo a cogerla.

El cangrejo disparó.


-Tenemos que impedir que salgan más buzos-le dijo Aelita a Odd, decidida-si vuelve a huir, todo esto no habrá servido de nada.

-Pero no sabemos nada de Jeremy ni de Ulrich y Yumi, creo que es mejor que primero nos pongamos en contacto con ellos-razonó Odd, apoyado en la pared de enfrente suyo con bastante pachorra-lo último que me dijo Jeremy es que iba a mandarlos a ayudarnos…

-Jeremy no sabía esto, Odd. Habría contado con ello-insistió Aelita, perdiendo los pocos nervios que aún le quedaban-¡hazme caso! ¡Tenemos que acabar con ellos!

-¿Podrías empezar por calmarte…?-Odd iba a perder también la paciencia, pero consiguió contenerse: la última vez que se habían peleado solo habían empeorado las cosas, discutir no serviría de nada. Si tan solo hubiese escuchado a Jeremy desde el principio, su sabio amigo ya se lo había avisado-Aelita, hagamos una cosa… te saco de la Torre y hablas con Jeremy… y yo me ocupo de los monstruos de XANA.

-¿Por qué tú?-replicó Aelita, enfadada-¡ve tú a hablar con Jeremy, yo puedo ocuparme de esto sola!

-¡Pero de que te vas a ocupar tú si…!-empezó Odd, pero se corrigió sobre la marcha antes de pasarse mucho-Aelita, a ti XANA no te hará daño… eres su hija, ¿no? Te quiere con vida.

-Razón de más para que me quede yo en la Torre-argumentó ella-vete tú, Odd. Yo me quedo solucionando esto.

Se dio la vuelta para marcharse, cuando Odd la agarró de la mano y la obligó a mirarle. Volvía a exhibir aquella magnética y desafiante mirada que a ella la fascinaba tanto. Aelita intentó decir algo, pero solo le salió un suave gemido.

-Princesa. Vamos a hacer esto juntos, ¿vale? Confía en mí… solo una vez más.

Se observaron el uno al otro, hipnotizados. Aelita tembló sintiendo las manos de Odd apretarla, y entonces él sin meditarlo si quiera acercó sus labios a los de ella y la besó fuertemente. Fue algo extraño, porque en el mundo virtual las sensaciones son diferentes, pero ambos sintieron como si una corriente de electricidad pasase de uno al otro y los hiciese cosquillas en los labios. Se separaron, divertidos, y entonces se besaron otra vez.

-A… Aelita…-Odd no sabía que decir. No había planeado besarla, solo había sido un impulso muy fuerte, y él siempre hacía caso a sus impulsos.

Aelita mantenía los ojos cerrados, y una suave sonrisa se fue formando en sus labios lentamente.

-Otra vez…-pidió con voz ahogada.

-No…

-Por favor…-gimoteó ella. Aquello fue más de lo que Odd podía soportar. Se lanzó sobre ella y la besó descaradamente, pasando su lengua por los labios de la elfita mientras ella le rodeaba la cabeza con los brazos y enganchaba sus piernas en torno al torso de Odd.

-Mmmmmnn, sí… princesa…-Odd la mordió el cuello y la tocó las tetas con sus afiladas garras, haciendo que ella soltase un gemido mucho más fuerte. Sin dejarla tiempo Odd la besaba por todas partes, dominándola. Ella era su presa.

Cuando sus zonas íntimas se rozaron, la sensación eléctrica fue tan potente que tuvieron que separarse para que no los consumiera.

-Aelita…-al dejar sus labios, la mente de Odd fue regresando lentamente a la realidad-hay… hay que irse.

Ella quiso besarle de nuevo, pero Odd la detuvo. La dirigió una mirada locuaz, y ella se detuvo finalmente. Él tenía razón. Corrían peligro.

-Ya habrá tiempo para hablar de esto… tú y yo-la consoló Odd tomándola de la mano y guiándola por el pasillo hacia la salida.

-Y… y Jeremy-dijo Aelita con un deje de histerismo en su voz. Odd asintió, abatido.

-Y Jeremy.

-Y XANA-dijo una tercera voz. Odd y Aelita chillaron (él más agudo de lo que le hubiera gustado reconocer) al girarse y encontrarse con Anthea flaqueada por cuatro gusanos del sector 5 y muy cerca de ellos.

-Gracias por entretenerla Odd-dijo Anthea con la maldad brillándole en su fantasmal rostro-no os habríamos alcanzado si te hubieses puesto a hacerla gemir…

-Ya, fallo mío ¿quieres que te enseñe cómo lo hice?-bromeó él haciendo un gesto sucio con su lengua. Pero la situación no estaba para bromas y Odd lo sabía. Tenía que moverse muy rápido para deshacerse de los gusanos, y los poderes de XANA eran muy peligrosos. Ojalá Aelita entendiese lo que él esperaba de ella.

-He enviado una imagen virtual al ordenador de Jeremy-explicó Anthea frotándose las manos como un repugnante insecto. Aelita perdió el poco color que había ganado desde que había escapado de ella hacía quince minutos-…seguro que le interesa mucho ver a qué os dedicáis ¿a qué sí?

Efectivamente, XANA había establecido una conexión con el portátil de Jeremy le había enviado una pestaña con la grabación del interior de la Torre. El tórrido beso entre Aelita y Odd se había transmitido en directo para los que se encontraban en la casa de Escocia.

-Seguro… seguro que es falso…-dijo Lara con delicadeza, mirando a Jeremy preocupada.

-Menuda bruja-gruñó Jim observando el viscoso cuerpo de XANA que ahora se proyectaba en la imagen, burlándose de Jeremy. Sissi en cambio no podía evitar sonreír. No podía evitar encontrar la infidelidad de Aelita deliciosamente divertida y humillante para ella, Odd y Jeremy.

-Jeremy…-Jim le puso una mano en el hombro, buscando las palabras para decirle.

-No pasa nada, Jim-replicó él con calma. Su expresión no había mudado ni un ápice desde que XANA le había enviado la imagen-perdona, pero tengo que concentrarme en ayudarlos…

Continuó tecleando comandos y códigos incomprensibles para sus acompañantes, que se alejaron mirándole con preocupación pero sin atreverse a decir nada más. Jeremy no mudó un ápice su rostro, pero sus labios estaban ligeramente más tensados, y sus ojos brillaban de forma especial detrás de las gafas. Lo sabía, lo sabía, siempre lo había sabido. Y estaba seguro que desde Navidades… pero no había tenido tiempo para preocuparse por ello debido a la invasión del virus. Ahora ya no había modo de seguir tapando el abismo que se había abierto entre él y su mujer. Y… y Aelita… él no deseaba volver a verla nunca más.

Como siempre, Jeremy Belpois mantuvo la cabeza alta y ejecutó su trabajo de un modo impecable, sabiendo que sus amigos (y el mundo) contaban con él. Pero por dentro, la tormenta lo estaba destrozando.

-Disparadles-ordenó XANA con maligna satisfacción.

Odd se puso delante de Aelita para protegerla, pero en ese momento una pared apareció entre ellos dos y los monstruos de XANA, impidiéndoles atacarlos. Jeremy había conseguido acceder al sistema de la Torre de XANA y lo estaba hackeando.

-Has cometido un error… hijo de puta-dijo Jeremy en voz baja mientras tecleaba furioso intentando desactivar los sistemas defensivos de XANA para mortificarle.

-Jajajajaja, Jeremy… no va a ser tan fácil como crees-dijo XANA llevándose las manos a las sienes para conectar con sus sistemas y expulsar la filtración de Jeremy fuera de la Torre-este mundo es mío… disfruta de la muerte de tus amigos desde el tuyo.

-No puedes vencer, XANA. Nunca lo has hecho-le dijo Jeremy por el micro. Era la primera vez que hablaba con ella… el corazón de Jeremy se aceleró al hacerlo. Había pasado tantas noches desde que era niño pensando en XANA y en formas de destruirlo que hablar ahora con ella era como ver por fin a un amigo por correspondencia. Se odió a sí mismo por desear hacerle tantas preguntas.

-Siempre hay una primera vez, Jeremy. Tú lo sabes mejor que nadie-rió XANA-encontradlos y matar al chico-le ordenó a sus gusanos, que se apresuraron a obedecerlo-no deben llegar a la salida. Son míos.


Ulrich había recuperado su moto, y ahora se movía a toda velocidad en círculos concéntricos en el cielo. Como un tiburón en medio de un banco de peces, estaba rodeado por una espiral de criaturas asesinas que lo disparaban por todos lados, y él, más asesino que todas ellas juntas, se movía dando tajos a diestro y siniestro con sus dos armas, liquidando a todo lo que se le ponía por delante. Ya había recibido varios disparos, pero todavía conservaba puntos suficientes para llevárselos a todos al infierno.

-¡Gggggggaaaah!-Ulrich se impulsó en el aire dejando atrás su moto por unos segundos, giró sobre sí mismo como una peonza y descuartizó a cinco avispones que llevaban rato molestándolo. Después cayó en picado aterrizando en el asiento de su vehículo, y aceleró para alejarse del Coloso que se había acercado demasiado.

-Tenemos que deshacernos de ese Coloso Jeremy-dijo Ulrich derrapando mientras una tropa de mantas lo perseguía sin descanso-¿cuál es su punto débil?

-Estoy en ello. Pero te recuerdo que tienes armas-respondió Jeremy cortante. Estaba a tres cosas a la vez, no tenía mucho tiempo para hablar.

-¿Armas?-Ulrich miró sus katanas, extrañado. Luego cayó en la cuenta de lo que su amigo quería decir-aaaah… claro.

Acelerando de nuevo Ulrich encendió el menú de su moto, comprobando que tenía más de diez modos de combate. Sí, la verdad es que Jeremy se lo había currado bastante para su vuelta a Lyoko. Ulrich se dio cuenta de lo bien que le conocía su amigo cuando vio las dos metralletas laterales que le ofrecía el algoritmo.

-Te vas a enterar…-Ulrich activó las dos metralletas y condujo hacia el Coloso esquivando a los otros monstruos que se le ponían por el medio (o en el caso de las cucarachas, atropellándolos). Cuando estuvo a una distancia suficiente comenzó a dispararle en las piernas y en los brazos, intentando encontrar su punto débil. La última vez había estado en la enorme espada del monstruo. Pero XANA no repetiría el mismo patrón. Efectivamente, Ulrich comprobó que cerca del arma del Coloso no había ninguna diana, lo que significaba que tendría que seguir buscando.

-¡Eh, grandullón! ¡Que te aproveche!-exclamó el chico y volvió a dispararle, esta vez en los brazos. El Coloso movió las manos dando golpes al aire intentando liquidar al molesto microbio que se atrevía a plantarle cara.

-Dios, Ulrich-Yumi vio a su chico pelear con el Coloso, preocupada, pero ella tenía sus propios problemas ahora mismo: una scyphozoa y cuatro tarántulas la habían rodeado, y era imposible que pudiese escapar de ellas sin que la friesen a tiros. Tal vez era el momento de probar otro de los nuevos poderes que Jeremy les había preparado.

-Ooooooommm…-Yumi cerró los ojos tal y como Jeremy le había explicado. Seguía oyendo los disparos y rugidos, y el latir de su propio corazón desbocado. Pero empezaba a oír algo más. Eran como voces… no eran voces humanas, desde luego. Pero de alguna forma podía entenderlas.

-¿Qué está haciendo ahora?-esa era una de las tarántulas, que la estaba señalando con sus delgados brazos-¿será otro ataque?

Disparadla antes de que pueda destruirnos!-les apremió la scyphozoa-¡Vamos, .99975k3g, acaba con ella!

-¡NO!-gritó Yumi, y todos los que estaban alrededor se quedaron paralizados. La tarántula dejó su cañón en el aire, incapaz de retirarlo pero luchando contra la orden de Yumi. Al verlo, la japonesa decidió insistir-¡No me disparéis! ¡Alejaos…! ¡Alejaos!

Las tarántulas vacilaron un momento. Luego obedecieron la orden de Yumi.

Maldita humana! ¡No podemos no hacerte caso!-chilló la scyphozoa, obedeciendo también-¡Matadla, vamos! ¡Que alguien haga algo! ¡Me quedaré con tu mente…!

-Sí, claro-rió Yumi, sarcástica. Luego tuvo una idea-acabad con ella-ordenó, señalando a la scyphozoa. Las tarántulas movieron sus brazos hacia la medusa, que tembló, asustada.

No, no, un momento! ¡Ella es la enemiga de XANA! ¡Ella! ¡Parad, PARAD!-chilló la scyphozoa, pero instantes después las tarántulas la llenaron de agujeros. La scyphozoa se vació derramando un repugnante líquido blancuzco por todas partes y luego se desplomó en el suelo. A una orden de Yumi, las tarántulas se dispararon las unas a las otras, y corrieron el mismo destino.

Yumi volvió a abrir los ojos, y se dio cuenta de que tenía campo libre de nuevo.

-Jeremy…

-¿Sí?-respondió el chico, que había observado la escena sin intervenir.

-De todas tus invenciones, esta es mi favorita-dijo Yumi con una dulce sonrisa. Jeremy se sintió reconfortado al oírla decir eso.

-Vamos, no hagas esperar al resto. Y no lo intentes con los bloques, no tienen mucho tema de conversación-bromeó él mientras la observaba correr dando volteretas sobre sí misma para aproximarte a su siguiente enemigo.

Tanto Yumi como Ulrich estaban cumpliendo con su cometido manteniendo a raya al inmenso ejército de XANA, pero los puntos se iban restando, y aunque estuviesen dándolo todo empezaban a notar el cansancio. Si los demás no aparecían pronto, Ulrich empezaba a temerse que ellos dos tendrían que hacer una retirada estratégica y volver al Skid, o seguir aguantando el tipo hasta que no les quedase ya nada más que morir.


-¡Tenemos que encontrar otra salida!-exclamó Odd, nervioso-¡Jeremy, Jeremy!

-¿Qué haces?-le preguntó Aelita, nerviosa.

-Antes se ha podido conectar dentro de la Torre-recordó Odd-¡Jeremy, ¿nos estás escuchando?! ¡Estamos perdidos!

Hubo unos segundos de silencio. Aelita iba a decir algo, cuando la voz de su esposo resonó por los pasillos. Ella debía reconocer que se sentía enormemente aliviada de volver a oírlo. Pero también culpable… y dolida.

-Sí Odd, te escucho. Id por el pasillo de la izquierda, yo os guío-dijo Jeremy observando el holomapa de la Torre que del que acababa de hacer una retropología.

-¡De acuerdo Einstein! ¡Gracias!-exclamó Odd, tirando de Aelita.

-De nada…

Siguiendo las señales de Jeremy se fueron acercando a la salida del laberíntico castillo de XANA. Esperaban no tener que volver a encontrársela de nuevo…

-Oye… Einstein…-dijo Odd de repente. Aelita le miró sorprendida. Él intentaba sonar despreocupado, pero no podía engañarla-lo que ha pasado antes… yo…

-No pasa nada Odd, en serio-dijo Jeremy, cortante-ahora tenéis que torcer una última vez más hasta un pasillo muy largo…

-¿Entonces no estás enfadado?

Hubo un silencio. Odd se dio cuenta de que había sido demasiado directo. Iba a disculparse, cuando Jeremy le interrumpió.

-Ahora hay cosas más importantes-dijo el chico, inexpresivo. Odd asintió, no queriendo insistir, pero a Aelita no le gustó anda como sonaba esa frase. De repente, dejó de correr.

-¿Las hay?-dijo. Odd se volvió hacia ella preocupado, mientras que en el sótano de los Dunbar Jim, Sissi y Lara miraban a Jeremy preocupado. El chico respiró profundamente antes de volver a hablar por el micro.

-Es un pasillo muy largo… en la pared del fondo encontraréis la salida.

-Sal tú Odd, yo me quedo aquí-dijo Aelita, desafiante.

-Venga ya…-Odd movió la cabeza hacia los lados, nervioso-¡Aelita!

-Si XANA os atrapa habremos perdido. Seguid, por favor-insistió Jeremy, en un tono de voz más duro.

-A mí no me hará daño, Jeremy. Soy… soy su hija-dijo Aelita con voz temblorosa. En el sótano, todos ahogaron un grito.

-¡Vaya, ahora resulta que ella es su hija! Esto está plagado de referencias…-exclamó Jim, pegándose a la pantalla del ordenador para ver mejor.

-Su hija… que asco…-dijo Sissi horripilada. Aquella tal XANA había intentado asesinarla en el coche, y según Ulrich muchas más veces, de las que no se acordaba. ¿Y era la madre… de Aelita?

-Aelita, XANA no quiere nada bueno. Te hará daño si tiene la ocasión de hacerlo. Por favor, sigue adelante.

-¡Sabes que me robó mi maternidad! ¡No puedo tener hijos, por culpa de ella! ¡Tengo que recuperarlo!-gritó Aelita, alzando los puños al aire. La frustración se había convertido en rabia, y ahora esa rabia era toda contra su marido-¡pero a ti eso no te importa, ¿no?!

-Claro que me importa-dijo Jeremy, ahora también sin poder contener su enfado-no eres la única que se preocupa por ti, Aelita. Pero lo puedo solucionar todo, tú solo sigue adelante…

-¿Qué no soy la úni…?-Aelita estaba fuera de sí. Odd se dio cuenta de que esta teniendo una crisis nerviosa, lo cuál era casi inevitable después de todos los traumáticos acontecimientos que había experimentado en las últimas horas.

-Anda, vamos…-dijo Odd cogiéndola de los hombros, pero Aelita se zafó de él de un codazo.

-¿Tú te preocupas por mí, Jeremy? ¿Sí? ¡Porque nunca hemos hablado de esto! ¡¿Sabías si quiera que no podía tener hijos?! ¡¿Te importaba al menos?!

Jeremy se había cruzado de brazos y negaba con la cabeza, incapaz de responder. No sabía como enfrentarse a sus reproches. Él había hecho lo que había podido por hacerla feliz. Si se había equivocado, si había dado cosas por sentado, no había sido su intención… ¿por qué no podía ella entenderlo?

-Intenté contártelo varias veces, y no quisiste escucharme-escupió Aelita, intentando adivinar la cara que tenía él. Se lo imaginaba aburrido, despectivo, aunque no era así, claro-… todo era Lyoko, y el reencuentro y antes el trabajo… todo eran números Jeremy… solo eso…

-Chicos…-Odd miró a Aelita llorar, pero esta vez no intentó consolarla. Él no quería encontrarse en el medio de ellos dos. Pero en el fondo, sabía que había estado en el medio siempre. Aelita llevaba años intentando buscar en Jeremy cosas que nunca encontraría en él, si no que eran propias de la otra persona a la que ella amaba y con la que sabía que no podría estar nunca.

-Esto no va de nosotros, Aelita. El mundo entero está en peligro, lo que yo sienta ahora da igual-dijo Jeremy, perdiendo la poca paciencia que le quedaba-por favor, cumple con tus responsabilidades…

-¿MIS RESPONSABILIDADES?

-Vas mal, Jeremy-le susurró Sissi al chico al oído, como quien no quiere la cosa.

-¡No pienso seguir escuchándote!-gritó Aelita, volviéndose hacia el otro lado-¡No voy a…!

Pero en ese momento Odd la cogió y se la cargó en la espalda como un saco de patatas.

-¿Qué haces? ¡Odd, suéltame!-protestó Aelita, revolviéndose contra él. El rubio no la hizo caso y siguió corriendo por el pasillo-¡ODD!

-¡Hablaremos de esto más tarde, ¿vale?! ¡Los tres, como putos adultos!-exclamó el chico a toda pastilla hacia la salida-¡Por que tiene cojones que yo os recuerde a vosotros que ya no tenemos quince putos…!

No pudo terminar la frase porque una placa con afilados pinchos estuvo a punto de llevárselo por delante. Era una "pequeña" sorpresa que XANA acababa de hacer aparecer para matarlo. Odd la esquivó por los pelos, pero cayó al suelo con Aelita haciendo un ruido seco.

-Ufffff…-bufó Odd notándose las costillas magulladas mientras se incorporaba. Un poco más y lo habrían hecho papilla. Aunque claro, aún le quedaban seis…

-Aelita. -XANA apareció volando desde el techo, y de los pasillos laterales varios gusanos los rodearon. El pasillo se oscureció mientras XANA hacía aparecer otra enorme esfera de energía negativa y apuntaba con ella a Odd.

-¡Vale, si quieres caña te daremos caña!-exclamó Odd desafiante. XANA arrojó su esfera de energía contra él, pero ni siquiera se acercó a darle-¡JA! ¡Eres una manta, XANA!

En ese momento los gusanos dispararon sobre Odd violentamente y lo desintegraron. Todo había sido un truco.

-¡Odd!-gritó Aelita aterrada. Luego recordó algo y se tranquilizó un poco. Pero XANA no debía darse cuenta…

-Ven, debemos volver a la Sala Mater-dijo Anthea extendiendo un brazo hacia su hija-sé que anhelas una criatura… yo voy a proporcionártela…

-¡No!-Aelita se alejó de ella pero los gusanos la obligaron a acercarse nuevamente-¡Mamá, tú no estás bien!

-Créeme Aelita, yo nunca he estado mejor-siseó XANA con una amplia y siniestra sonrisa.

-¡Estoy igual que usted señora!-Odd apareció de la nada y disparando tres flechas láser mató a los gusanos de XANA. La madre de Aelita gritó furiosa mientras Odd aterrizaba al lado de Aelita y se ponía delante suyo en actitud defensiva.

-¿Cómo es posible? ¡Deberías estar eliminado! ¡Dos veces!-chilló XANA, recordando como ya debería haberlo matado en su anterior enfrentamiento en la sala.

-El nuevo poder de Jeremy. Siete vidas-se jactó Odd hinchando el pecho con chulería-menos puntos por cada una, pero siete al fin y al cabo ¿qué te parece? Aún me quedan cinco, por si quieres seguir luchando. Yo no tengo ningún problema…

XANA sí debía de tenerlo, porque de repente su rostro se deformó en una mueca de rabia, y sus ojos se volvieron de un intenso color morado, mientras comenzaba a levitar y todo el cuerpo se volvía lila. Su cuerpo empezó a emitir rayos y a rodearse de un intenso humo negro.

-¡CORRE!-le gritó Odd a Aelita, empujándola para que pasase por el hueco que había dejado XANA al elevarse-¡FLECHA LÁSER!

La flecha se desintegró por los rayos emitidos por XANA sin hacerla ningún daño. Odd seguía teniéndola de frente, mientras Aelita, al otro lado, tenía vía libre para escapar.

-¡ODD!-chilló la chica de pelo rosa preocupada. Él seguía fulminando a XANA con la mirada, intentando acertarle con sus flechas láser, sin éxito-¡Bola de energía!

Aelita lo intentó también contra XANA, pero su madre fue muy rápida y la esquivó, lanzándola luego un rayo que la dejó tirada en el suelo.

-¡ESTÚPIDO!-XANA agarró a Odd con sus rayos y lo tiró sobre Aelita, dejándolos a los dos tendidos el uno al lado del otro-¡No has querido ayudarme, Aelita! ¡PUES AHORA VERÁS LO QUE OCURRE CUANDO ENFADAS A TU MADRE!

La bola de energía generada por XANA, más grande y más potente que las anteriores se cernió sobre sus cabezas, deslumbrándolos. Esta vez XANA se aseguraría de que Odd no pudiese sobrevivir a ella, ni siquiera con sus siete vidas. Iba a fulminarlo.

-¿Te despides de tu amor, Aelita?-preguntó XANA, burlona. Aelita miró a Odd con desesperación. Le venían a la cabeza tantas cosas que decirle. Pero en ese momento solo podía mirarlo, intentando memorizar cada rasgo de su rostro. Era lo único que quería hacer.

¡CHAS! XANA se quedó paralizada en el aire con la bola de energía aún en sus manos. Rápidamente, esta se hizo más pequeña hasta desaparecer. En el pecho de la mujer había aparecido una larga espada negra, que la había atravesado desde la espalda. William resoplaba mientras sujetaba su arma con pesadez, mirando a XANA con un odio tan intenso y animal que parecía que le ardían los ojos.

-¿Qué tal si mejor te despides tú, hija de puta?-gritó William con voz potente. XANA se giró para encontrarse con su antiguo vasallo, y por un momento abrió y cerró la boca intentando decir algo. William entonces giró su espada, retorciéndosela en su vientre, y XANA chilló con todas sus fuerzas y se desplomó en el suelo.

-Ma…mamá…-susurró Aelita con los ojos como platos. XANA la miró con sus globos oculares enteramente blancos, y luego extendió una mano hacia ella, intentando tocarla.

-¡NO!-William sacó su espada del vientre de XANA y esta vez se la clavó en la cabeza, de forma que la criatura, con un último y espantoso chillido, se quedó inmóvil mientras del cráneo le salía algo parecido a la sangre, que salpicó a Aelita y a Odd. Los tres chicos se quedaron contemplando el cuerpo de XANA, Aelita con los ojos llorosos porque era su madre, y ellos dos sin poder contener su curiosidad por contemplar el cadáver de XANA, y lo más parecido a la sangre que habían visto hasta ahora en Lyoko.

-¿Entonces… ya está?-Odd fue el primero en romper el silencio.

-No lo sé-reconoció William, dándole una patada al cuerpo para comprobarlo, ceñudo.

-Nno… nno puede ser…-dijo Aelita. Odd y William la miraron con sorpresa.

-¿Por qué no?-preguntó William alarmado. Como ella no respondía, la agarró de los hombros y la obligó a mirarlo-Aelita, ¿por qué no?

El cuerpo de Anthea se deshizo en una humareda negra que chillaba con la voz ronca y retumbante de XANA y con una más aguda y femenina, la que ella tuvo alguna vez. El humo se alejó por el pasillo dando tumbos rápidamente, mientras ellos lo miraban desvanecerse.

-Ha escapado-dijo Odd, mirando a William y a Aelita respectivamente-¿ha escapado?

-Habéis destruido su forma física-explicó Jeremy desde el micrófono-pero aún no está acabado, sigue siendo un programa. No se le puede matar hasta que no se limpie todo el sistema. Para eso hay que liberar el antivirus

-Pues entonces rápido… venga, Aelita…-dijo Odd mirando a su compañera, pero ella negó, tensando los labios con enfado.

-Se va al mar digital… ya no podremos alcanzarla…

-Los submarinos…-recordó Odd, angustiado-¿pero entonces qué…? ¡Jeremy!

-Odd, no te preocupes, yo ya había previsto que XANA escapara de su nuevo mundo llegado el caso. Pero en el mar digital no encontrará lugar seguro: he liberado un antivirus que acabará con todo el rastro que deje por la red y si lo atrapa lo eliminará.

-¿Pero cómo estaremos seguros?-exclamó Odd preocupado.

-Solo hay un lugar al que puede ir-les explicó la voz de Jeremy, ahora con más paciencia-y es el único lugar donde puede ir a meterse después de haber perdido su mundo…

-Lyoko…-susurró William, consternado. Luego frunció el ceño, furioso-¿pero por qué…? ¡Lo tenías planeado!

-Necesitamos a XANA con vida para recuperar los datos que le robó a Aelita, y terminar con el coronavirus. No podía contároslo, porque peligraría el plan-dijo Jeremy que se alegró de no estar en el mismo espacio que sus compañeros para que no viesen su inmensa satisfacción-solo yo sabía el plan, así XANA no tendría ninguna forma de enterarse. Pero en cuanto entre en Lyoko volverá a quedarse atrapado. Y una vez eso pase, lo buscaremos, recuperaremos los datos y entonces sí… lo mataremos.

-Joder…-William asintió lentamente, mientras escuchaba las frías palabras de Jeremy. Él humano había sido más listo que el programa. XANA ahora volvía a estar perdido, y se arrastraría hacia su prisión original solo para ser destruida finalmente allí.

-Eh, eh, Einstein, un momento. Todo guay, pero ¿qué pasa con todos los monstruos que sigue teniendo aquí? Los dragones y todo eso.

-¿Yumi y Ulrich están bien?-preguntó William-hay todo un ejército ahí fuera…-les explicó a Odd y a Aelita.

-Ya los vimos…-respondió el rubio.

-Tenéis que acabar con ellos-dijo Jeremy-salid y reuniros con Ulrich y Yumi… debéis estar todos juntos para hacerlo.

-¿Hacer el qué?-preguntó Odd, cada vez más rayado.

-El último arma contra XANA, Odd-dijo Jeremy con una suave risa-¿recuerdas? La unión hace la fuerza…

-Es verdad-gruñó el chico-está bien, vale ¡No quiero dejar que Ulrich se lleve toda la diversión él solito!

-Vamos…-dijo William, y los tres corrieron hacia la salida.

-Por cierto William, que alegría verte-comentó Odd mientras llegaban a la pared que delimitaba la Torre-ese traje negro te va muy bien…

-Luego me lo puedes quitar Odd, guarrilla-respondió él guiñándole un ojo provocador, y Odd soltó una carcajada.

-Solían tener estas bromas los últimos años de Kadic, no me preguntes por qué-le explicó Jeremy a Lara, mientras Sissi también se reía al escucharlos.

-Belpois, pero entonces ¿estás seguro de que se irá al Lyoko?-preguntó Jim, rascándose la barba con preocupación.

-Sí Jim, pero tranquilo. XANA tiene los días contados-aclaró Jeremy, muy seguro de sí mismo.

-Ya… recuerda que no hay nada más peligroso que un animal herido-dijo Jim, desconfiado.

-Hay muchas cosas, Jim. Uno sano, por ejemplo.


-¡JA! ¡HA!-Ulrich volvió a clavar sus katanas en la espalda del Coloso, pero allí tampoco estaba el ojo de XANA. Maldita sea, ¿dónde se había metido? Llevaba ya mucho rato peleándose con aquel titán, mientras Yumi tenía que lidiar sola con cientos de monstruos, hasta quedar exhausta.

-¡Ulrich, te necesito aquí!-chilló la chica mientras usaba su control mental para hacer que dos rayas se chocasen entre sí.

-¿No puedes… controlarlo?-preguntó Ulrich con voz ahogada.

-¡Ya lo he intentado antes!-gritó Yumi. No había conseguido acceder a la mente del Coloso. Tal vez se debía a que era el monstruo de XANA con el cerebro más grande, y por tanto el más difícil de controlar.

-¡Necesito… saber… su punto débil…!-gritó Ulrich de mala leche, y entonces Yumi lo vio: el Coloso había levantado la pierna un segundo para avanzar, y en la planta de su pie había un ojo de XANA, pequeñito y escondido.

-¡ULRICH!-Yumi pensaba a toda velocidad una forma de acabar con él. Era demasiado peligroso que Ulrich lo hiciera con sus espadas, porque corría el riesgo de que le pisase. En cambio ella… podía hacerlo a distancia.

-¡ULRICH, BÁJATE! ¡Necesito que hagas que corra!-le gritó Yumi dando saltos para hacerse oír.

-¿Qué se qué?-gritó Ulrich asqueado.

-¡BÁJATE! ¡HAZ QUE TE PERSIGA!

Ulrich no entendió el plan de Yumi, pero la hizo caso: saltando desde la cabeza del Coloso a donde se había encaramado aterrizó en el suelo como un ninja, y luego echó a correr por la orilla del río de lava.

-¡Vamos, grandullón, ven a por mí! ¡Eh, vamos!-lo llamó Ulrich. El Coloso no necesitó que se lo repitiese: acelerando su paso comenzó a perseguirle, y Ulrich tuvo que admitir que se movía más rápido de lo que se esperaba-¡SUPERSPRINT!

Ulrich aceleró la marcha por que cada cien pasos suyos equivalían a uno del Coloso, y el monstruo estaba empeñado en aniquilarlo. Detrás de ellos, Yumi se deshizo de varias tarántulas y luego corrió también para darle alcance.

-¡YUMI!-Ulrich tenía al Coloso pegado a la espalda. El monstruo alzó su descomunal brazo para aplastarlo-¡YUMIIIII!

-¡JIÁ!-Yumi lanzó sus dos abanicos que volaronpor el cielo esquivando a varios monstruos, directos a la planta del pie del Coloso. Uno de los dos abanicos se quedó encajado en la cabeza de un avispón desprevenido, pero el otro llegó a su destino, y rajó profundamente el ojo de XANA que estaba en el pie del Coloso. La descomunal criatura lanzó un alarido atronador que hizo quie retumbase el suelo, y luego con sus últimas fuerzas intentó aplastar a Ulrich, pero el joven ya estaba preparado y con otro sprint consiguió alejarse y evitarlo.

-Yo tampoco cometo el mismo error dos veces, XANA-dijo Ulrich frotándose las manos con satisfacción mientras contemplaba al Coloso desintegrarse.

-Aún queda otro de estos, no lo olvides-le recordó Yumi señalando al fondo del ejército, donde otro Coloso tronaba de furia al ver a su hermano caído.

-Mientras no tenga escondida la diana en el culo…

Al ver la caída del Coloso, las tropas de XANA se habían quedado paralizadas por el miedo, pero entonces las cabezas de los monstruos comenzaron a vibrar y todos se quedaron en una especie de estado de shock. Con su nuevo poder de comunicación, Yumi pudo oír que era la misma XANA quien hablaba en sus cabezas.

-Es vuestro amo quien os habla-decía XANA, y su voz era tan grave y retumbante que Yumi sintió un fuerte dolor de cabeza-mi deseo es… destruid a los guerreros de Lyoko ahora ¡Ahora, AHORA!

-Mierda…-Yumi abrió los ojos y vio como todos los monstruos de XANA rugían y alzaban sus patas al aire, furiosas. En el cielo, las rayas volaban en círculos, y los dragones escupían llamaradas eléctricas.

-¿No puedes…?

-Son demasiados para controlarlos-explicó Yumi, angustiada-Ulrich… ¿qué hacemos…?

-No me importa luchar-respondió él valientemente-¿Jeremy?

-Ellos ya están en camino-les respondió el rubio que había vuelto a concentrarse en ellos-XANA ha huído…

-¿Entonces qué hacemos?-preguntó Yumi, sorprendida.

-Tenéis que llegar hasta ellos, Yumi. Para el último asalto-dijo Jeremy con calma.

-Bueno… eso es fácil-dijo Ulrich moviendo sus katanas con chulería.

-No se yo…-replicó ella. En ese momento una manta raya bajó hacia ellos, encabezando la avanzadilla de monstruos que los iban a atacar. La raya soltó un disparo y Ulrich y Yumi tuvieron que separarse para esquivarlo. Yumi se quedó demasiado cerca del río de lava. La raya iba a atacarla de nuevo, cuando un proyectil voló por el cielo y se estrelló en su espalda, desintegrándola.

-¿Qué..? ¡Odd!-exclamó Yumi, sonriendo. Su amigo la saludaba desde la Torre, e iba acompañado de Aelita y de William.

-¡Ulrich, Yumi!-gritó Odd dando saltos para hacerse oír por encima de todo el estruendo-¡estamos aquí chicos! ¡Lo hemos conseguido! ¡Bienvenidos a la fiesta!

-Han escapado-dijo Ulrich, aliviado.

-Y todo gracias a William-comentó Jeremy, y el castaño puso los ojos en blanco-… llegad hasta ellos. El ataque solo se activa si estáis los cinco juntos.

-Está bien. Pero son unos cuantos-dijo Ulrich viendo la enorme masa de monstruos que había entre ellos y sus amigos-Yumi, ponte detrás de mí…

-Sí, claro-se rio ella, avanzando sin miedo-¡te echo una carrera!

-Está bien-Ulrich sonrió encandilado y la siguió. Al llegar hasta los monstruos tuvieron que frenarse y empezar a matarlos para abrirse paso hasta sus amigos. Ellos, desde la perspectiva de la Torre, hicieron también lo mismo.

-¡POR LYOKOOOOO!-gritó Odd enardecido antes de posarse en el caparazón de un cangrejo y reventarlo con un flechazo.

-Mademoiselle-le dijo William a Aelita, haciéndole un elegante gesto con la mano. Ella sonrió levemente.

-¡Bola de energía!-gritó Aelita, arrojándola contra un bloque.

-¡Súper humo!-William se deshizo en un humo negro similar al de XANA y se deslizó entre las patas de los monstruos, asomando su espada y matándolos de cuando en cuando.

Las tropas de XANA eran demasiadas, y no les dejaban acercarse los unos a los otros, así que Ulrich decidió que era el momento de utilizar su arma secreta.

-¡CENTUPLICAR!-gritó el chico levantando su espada, y de repente un ejército entero de clones apareció a su lado, todos armados y con la misma fiera mirada en sus ojos oscuros.

-A por ellos, tropa-les dijo Ulrich a sus clones paseándose frente a ellos como un general.

-¿Eh, y a ti quién te ha puesto al mando?-preguntó uno de los Ulrich en tono despectivo.

-Eso mismo iba yo a decir-añadió otro dando un paso al frente también.

-Qué infantiles…-criticó un tercero.

-Ay…-el Ulrich original se frotó las sienes mientras negaba con la cabeza-manda el que mate más monstruos ¿de acuerdo?

-¡De acuerdo!-respondieron todos los demás, y todos corrieron a matar monstruos. Si solo entre Yumi y Ulrich habían conseguido mantener a raya a todas las criaturas, el equipo entero y noventa y nueve Ulrich más los estaban masacrando. Pero por cada monstruo que mataban parecían aparecer diez más, y los dragones y el último Coloso eran demasiado peligrosos. Diez Ulrichs rodearon al Coloso y comenzaron a acuchillarlo por todas partes buscando el ojo secreto, y él comenzó a aplastarlos uno a uno.

-¡Nosotros nos ocupamos del Coloso, tú rescata a Yumi!-dijo uno de los Ulrichs al Ulrich original.

-Si queréis yo la rescato-sugirió otro Ulrich.

-Tarde-señaló otro más. Yumi estaba luchando al lado de otro clon, que no paraba de piropearla.

-Jeremy, estos clones son demasiado librepensadores-bromeó el Ulrich original observándoles.

-Opresor…-le criticó su clon más cercano.

-No sé si esto está bien…-le dijo Yumi al Ulrich clon que se le había pegado, y que ahora intentaba besarla.

-¡Eh, vosotros, los Ulrichs, venid para aquí! ¡Tenemos que juntarnos!-les apremió Odd, que estaba junto a William deshaciéndose de los megatanques.

-¡Vamos con Odd!-varios Ulrich obedecieron mientras otros se quedaban atacando al Coloso.

-¡Yumi!-William corrió a abrazarla cuando ella y Ulrich se unieron a su grupo-¿todo bien?

-Perfectamente William ¿tú?-preguntó ella sonriente.

-Acabo de apuñalar a XANA, la verdad es que guay-replicó él tomándola de la mano.

-Eh, eh, las manos quietas, William-dijo uno de los Ulrich clones metiéndose entre ellos.

-Eso, campeón-dijo otro Ulrich, poniéndose detrás de William.

-¿Dónde está Aelita?-preguntó Yumi preocupada. Todos se miraron entre ellos alarmados.

-Estaba contigo, ¿no?-le dijo Odd a William. Él asintió.

-Sí pero luego nos separamos…

-Está a vuestra izquierda con un megatanque…-explicó Jeremy-¡cuidado Aelita!

-¡IIIIIIIIIIH!-la chica gritó al verse atrapada nuevamente en los fauces de un dragón. Forcejeó para liberarse como la primera vez, pero la tenía bien sujeta-¡SOCORRO!

-¡NO PUEDE LLEVÁRSELA!-gritó Jeremy nervioso-¡HACED ALGO CHICOS!

El dragón iba a meterse en la Torre. Seguramente pensaba escapar por el mismo conducto que XANA, pero si le llevaba a Aelita, la trampa que Jeremy le había preparado ya no serviría de nada.

-Tengo una idea-les dijo Odd a Ulrich y William-pero no os va a gustar.

-Si la salva sí me gusta-se apresuró a responder Ulrich. Odd sonrió.

Segundos más tarde los clones habían hecho una columna vertical, y Odd y William escalaron por sus espaldas hasta subir a lo más alto.

-¡Cuando yo te diga, tienes que lanzarme!-le dijo Odd a William. Él asintió.

-Pues sí que es verdad, no me gusta-reconoció Ulrich mientras uno de sus clones le pisaba la cabeza.

-¡SOCORROOOO!-chilló Aelita revolviéndose en la boca del dragón-¡CHICOS!

-¡AHORA!-exclamó Odd, y William le impulsó con todas sus fuerzas por los aires. Odd vio a todos los monstruos de XANA desde el cielo observándole y preparándose para dispararlo. Entonces estiró su mano hacia la cabeza del dragón y disparó él también-¡FLECHA LÁSER!

Su afilada flecha fue directa a la cabeza del dragón, pero con una de sus alas el monstruo la detuvo. Odd soltó un chorro de palabrotas mientras caía hacia el suelo, y todos los monstruos lo freían a disparos, restándole otra vida.

-¡GRROOAAAAAARR!-rugió el dragón, satisfecho con su victoria. Pero al hacerlo, liberó los brazos de Aelita.

-¡BOLA DE ENERGÍA!-gritó la chica, y su esfera estalló en las fauces del monstruo, que perdió la cabeza. Aelita y el dragón decapitado cayeron a plomo hacia el suelo, pero William saltó desde la cabeza de los Ulrich y la agarró a tiempo.

-Gracias William… ya te debo dos…-le dijo Aelita algo cortada mientras él la dejaba en el suelo.

-Así saldo mi deuda-respondió él, haciendo referencia a las veces en que la había secuestrado.

-¿Estamos todos?-preguntó Ulrich, adelantándose a sus clones para alcanzar a sus amigos.

-¡Aquí está Odd!-señaló Yumi. Su amigo acababa de revirtualizarse tras perder su tercera vida.

-Jo, esto de tener menos puntos es un rollazo-gruñó Odd yendo hacia ellos con los puños apretados.

-El caso es quejarse-le picó Ulrich.

-Daros las manos-les apremió Jeremy. Todos lo hicieron. Cinco guerreros Lyoko. Cinco destinos unidos. A su alrededor, los cangrejos, avispones y demás bichos los rodearon, y el Coloso se acercó con su arma levantada para destruirles.

Ulrich miró a su alrededor viendo a todos aquellos demonios, y luego las caras de sus amigos. Volvían a estar juntos, y a luchar, como hacía tanto tiempo. Y pese a estar en el mismísimo Infierno rodeados de desesperanza, y pese a haber visto tanto dolor y muerte, se volvió a sentir como en casa. Su mirada se cruzó con la de Yumi, y se dio cuenta de que los dos sentían lo mismo.

-¿Preparados?-dijo Odd dándole una mano a Aelita y otra a William-¡Pues vamos allá! ¡ACTIVANDO!

De las manos de los chicos comenzó a salir un potente brillo dorado, que enseguida siguió expandiéndose hasta sus cuerpos. Los monstruos de XANA rugieron furiosos y les dispararon, pero sus láseres no les afectaban porque rebotaban en su nueva coraza. La luz dorada los rodeó, y comenzó a hacerse más y más fuerte y a expandirse por todo el maléfico reino de XANA.

-¡RRRRROOOOOGGG!-los cangrejos y tarántulas seguían disparándolos. A Ulrich le vino directo el disparó de un megatanque, y no le hizo nada de nada. Era el arma definitiva de Jeremy contra los monstruos de XANA: la bomba de equipo.

-¡A LA UNA!-gritó Odd. Yumi cerró los ojos y pudo escuchar los lamentos y los gritos de frustración de los monstruos de XANA-¡A LAS DOS…!

-Ya está hecho…-susurró Aelita cerrando también los ojos y dejándose llevar.

-¡TRES! ¡ZEEEEEEEN BALL!-el estallido fue brutal: una onda expansiva de cegadora luz dorada salió de los cuerpos de los chicos y se extendió por todo el sector lava volviéndolo todo blanco a su paso. Al recibir el impacto, las bestias de XANA estallaron una a una con sonoras explosiones: las vísceras de las tarántulas y los gusanos saltaron por los aires, los megatanques se partieron por la mitad, y el cuerpo del Coloso se resquebrajó llenándose de grietas, e instantes después se desmoronó uniéndose a los restos de sus hermanos. Hubo una scyphozoa que estuvo a punto de escapar tratándose de meterse dentro del Skidbladnir, pero a ella también la encontró la luz y la condenó al olvido.

De los miles de monstruos que se habían reunido en el campo de batalla para defender la Gran Torre de su amo no quedó ni uno solo, ni uno, para contarlo. Instantes después de que la luz hubiese extinguido a los monstruos, toda huella del trabajo de XANA en aquel mundo virtual comenzó a destruirse: sin su amo para controlarlo y con los monstruos destruidos, la dimensión no pudo aguantar el ataque de los guerreros Lyoko. La lava crepitó antes de desvanecerse como si nunca hubiese existido, las rocas y montañas se deshicieron y el cielo rojo se rasgó dejando en su lugar una negra oscuridad, con algunos códigos virtuales flotando en medio de ella, de forma que parecían estrellas. Flotando en medio de aquella galaxia inesperada, estaban solo ellos cinco, aún de la mano, Yumi y Aelita con los ojos cerrados. Los clones de Ulrich habían desaparecido también, a una orden del Stern original.

-Ya… ¿ya está?-preguntó finalmente William mirando hacia los lados. Las luces del cosmos iluminaban su atractivo rostro anguloso, mientras al lado suyo Odd se rascaba el cabello con alivio.

-Parece que sí Willy-le dijo el rubio, dándole un puñetazo amistoso en el hombro.

-La Torre…-susurró Ulrich, que se había soltado de las manos y señalaba hacia detrás de ellos: la Torre de XANA seguía allí, tan gigante y terrible, pero empezaba a temblar, y se fue desmoronando poco a poco. Los chicos lo vieron hacerlo, mientras desde el ordenador Jeremy, Sissi y Jim también lo veían.

-Es el fin de XANA… todo lo que ha conseguido construir en estos trece años, acaba de irse al garete-sentenció William, viendo sus ojos reflejados en el filo de su espada y sonriendo satisfecho.

-Esto aún no ha terminado-dijo Aelita con voz rota-aún sigue suelta… aún tenemos que encontrarla y detener… detener a mi madre…

Instantes después rompió a llorar. Yumi avanzó flotando hacia ella y la abrazó, compasiva, mientras los tres chicos la contemplaban incómodos, rascándose las cabezas sin saber que hacer.

-Ulrich…-Odd sonrió a su amigo. No podía describir con palabras lo mucho que se alegraba de verle. Para su alegría, él le correspondió, y yendo hacia él también le dio un fuerte abrazo. Se dijeron muchas cosas de esa forma, más de las que hacía tiempo se habían dicho.

-Vale chicos-la voz de Jeremy anunciaba el tan esperado final-volvemos a casa…

Pudieron disfrutar unos instantes más de la hermosa constelación de códigos antes de que se desvirtualizasen y regresasen al mundo real.

En cuanto al mundo de XANA, el denso algoritmo del mar digital lo absorbió enseguida, como a tantas otras cosas en desuso de la red.


Él le recordaba a Waldo. Igual de arrogante, igual de creído, un niñato egoísta que para nada quería a su Aelita… pero iba a ajustarle las cuentas… XANA sabía que el único lugar del mar digital donde podría estar segura de ahora en adelante era Lyoko. Era hora de dar marcha atrás… era hora de volver a casa.

Pero antes de quedar atrapado nuevamente en el limitante sistema de las torres de Lyoko, podía permitirse el lujo de enviar un último e-mail…


El agente Carter debía quedarse una vez más haciendo papeleo hasta tarde. Él era un hombre de acción entrenado durante muchos años para matar y proteger, para ser una máquina más que un humano. Y allí estaba, sentado en su escritorio archivando aquellos archivos, alto secreto del FBI, cierto, pero aburridos papeles, después de todo. Se alegraba de poder archivar por fin aquel caso. La búsqueda de sospechosos en la fuga del laboratorio de Wuhan era un sin sentido, el tenía claro que debía de tratarse de un accidente desde el principio, por mucho que sus superiores insistieran en sospechar del gobierno chino.

-Te veo mañana en el muelle-le dijo el agente Richardson al pasar a su lado, cogiendo su gabardina. El agente Carter miró a su jefe con aburrimiento. Richardson era un buen jefe, era cierto, pero empezaba a estar cansado de que solo le usase como su chico de los recados. ¡Él podía ser joven, pero estaba preparado, y necesitaba algo de acción!

Carter estaba ensayando una vez más la conversación que iba a tener con su jefe en la que pensaba dejarle claro que no iba a ir a por su café a la máquina ni una sola vez más cuando su ordenador se apagó, y un extraño símbolo brilló por unos segundos en la pantalla negra. Carter lo miró con atención: dos círculos concéntricos y líneas, parecía una diana… o un ojo.

Carter parpadeó, y el ojo ya no estaba. Volvía a ser su ordenador, y la foto de su novia con poca ropa aquella tarde en la playa. Frunciendo el ceño, hizo un click y comprobó que todo seguía bien. No podía tratarse de un hackeo… ¡no en la sede este del FBI! Buscó en los archivos del sistema e incluso probó a resetearlo, pero no encontró nada extraño.

De repente, la impresora al lado del ordenador comenzó a funcionar. Carter miró el papel extrañado. Él no había mandado nada… intrigado, cogió el papel y lo volteó para ver la imagen… no sabía por qué, pero se empezó a poner muy, muy nervioso.

-Mmmmn… me he dejado la gabardina ¿Carter, puedes traérmela?-preguntó el agente Richardson entrando otra vez en la planta. Se paró al ver que su subalterno estaba pálido-¿se puede saber que te pasa?

-Toma…-Carter le acercó el papel, que Richardson le arrebató de las manos, intrigado-acaba de llegar de los agentes de Wuhan… sí hubo un ataque al sistema de seguridad de defensa del laboratorio… el ordenador corresponde a esta persona…

-Belpois, Jeremy…-Richardson frunció el ceño mientras se rascaba su cuidado bigote-licenciado en matemáticas e ingeniería informática… diseñador de sistemas de Microsoft, ha escrito tres libros sobre informática, dos de física y química y uno de filosofía… a mí no me cumple el perfil.

-¿En serio…? Porque para mí tiene todas las características…-señaló Carter. Richardson asintió mientras se guardaba el papel.

-Llamaré a Dorough… pero seguramente nos asignen el caso-dijo, dándole una palmada-¡enhorabuena, agente, tú primera misión! Y además, nada menos que en París…

Mientras Richardson seguía hablando relatando las maravillas de la ciudad de las luces, Carter habría jurado que el ordenador había parpadeado de nuevo…


Me parece que Jeremy ha cometido un error tocándole las narices a XANA... pero ya lo veremos. Espero que os haya gustado, y sobre todo que hayáis pasado un buen rato. Es un capítulo muy intenso, quizás el más hasta ahora, con la traumática revelación de la identidad de XANA y la caída de su ejército...

En fin, si me dejáis un review con vuestras opiniones (la relación entre Odd, Aelita y Jeremy, lo que más os haya gustado de la batalla...) que me interesan mucho, y siempre enriquecen mucho la historia ¡un abrazo muy fuerte, y nos leemos pronto!