Capítulo 8

Taichi estaba furioso. Ciertamente no debí haberlo hecho, pero me ganaron los celos. Maldición, sentir celos por un hombre…

Él cerró con fuerza la puerta del pent-house, empujándome para que me quitara de su camino. Mi hombro izquierdo golpeó la pared, acalambrándome el brazo por el impacto. Tomé mi hombro, haciendo una mueca de dolor. Él pateó la mesa de centro de la sala, rompiendo el cristal.

-¡Por qué demonios tuviste qué hacer eso, estúpido!

Golpeó la pared cercana a mí, asustándome. Estaba temblando de rabia, su respiración estaba agitada.

-¿Por qué demonios te empeñas en hacerme miserable?

-Joe está con Koushirou.

Él apretó los puños, mirándome con algo parecido al desconsuelo y la desesperación.

-Ya lo sé, ya lo sé.

Siseó con peligrosidad, mirándome como si deseara estrangularme.

-Entonces no te metas con ellos.

Él se acercó a mí con más enfado que el anterior, con los ojos casi desorbitados del coraje.

-¿Y a ti en qué te afecta? ¿Por qué me hiciste ver como el malo otra vez? Si no fuera por Joe…

-No fue mi intención hacerlo ver así, de verdad.

Él volteó a verme con ira, yo sólo tragué saliva.

-¡Maldita sea! ¡Déjame en paz, no vuelvas!

Me quedé ahí, de una sola pieza. Quizá había actuado de una forma equivocada, pero no tenía por qué ponerse así.

-No te enojes, no lo hice con el afán de…

El volvió a dar un puñetazo cerca de mi rostro, haciéndome trastabillar y perder el equilibrio. Mi cuerpo cayó sobre el suelo, lastimándome. Él me levantó por el cuello de la camisa, arrastrándome por el piso hasta entrar en su habitación. Mi pulso se aceleró. Comencé a temblar y a tartamudear, sin comprender un ápice del por qué la única persona que me daba consuelo y paz estaba causando tanto temor en mí.

-Si no te vas por las buenas, te irás por las malas.

Mi pulso se aceleró cuando él me lanzó a la cama y entre forcejeos me quitó la ropa. Me quedé sin voz, no podía moverme, no quería aceptar que él me estaba lastimando. Volví a escuchar esas voces que me atormentaban en la oscuridad, volví a revivir el sufrimiento y la angustia de antaño.

Él masculló algo por lo bajo, sentándose después en la cama, dándome la espalda.

-Lárgate, Yamato, por favor no vuelvas a mi vida, por favor ya no regreses. ¿Por qué me odias tanto? ¿Por qué me causas tanto dolor? Por favor, ten un poco de misericordia, por favor no vuelvas otra vez, por favor… por favor ya no me lastimes…

Su voz se entrecortó, estaba llorando. Aquella persona valiente y fuerte se había desmoronado por mi culpa.

Otra vez había sido yo quien le había arrebatado una ilusión, una esperanza, la sonrisa de sus labios. Nuevamente había despedazado sus sueños, le había quitado lo que él más quería. El saber eso, darme cuenta que él tenía algo muy preciado, me causó gran dolor en el alma. Yo no era nadie en su vida, no era más que un estorbo.

A trompicones me levanté de la cama y me vestí en silencio, soportando aquel desasosiego para no llorar, para retener el llanto que estaba próximo a salir.

No dije nada, tan sólo me dirigí al cuarto contiguo para tomar mis cosas e irme para siempre de su vida.

Antes de marcharme me detuve en el marco de su puerta; él ni siquiera volteó a verme.

-Gracias por todo –cerré los ojos, mirando hacia el final del pasillo-, y discúlpame por ser un tonto egoísta. ¿Podrías mandar mis cosas en paquetería por cobrar con mi hermano?

Él pareció no escucharme, así que comencé a alejarme.

-Deseo que puedas ser muy feliz, Taichi… Gracias por todo y perdóname.

Abrí la puerta y salí, sintiéndome completamente solo, como si no tuviera un rumbo qué seguir. Sentía como si fuera un niño que ha perdido a sus padres y no tiene nada, ni un hogar, ni nada qué hacer para continuar con vida.

Me sentía completamente desolado, como si caminara en un desierto con las últimas fuerzas de mi alma.

La puerta se abrió con estrépito, sorprendiéndome. Taichi se asombró de verme todavía frente a la puerta, pero después dijo con algo de "alivio":

-Vas a decir que estamos en una relación y que por eso reaccionaste con celos hacia Joe.

Yo abrí los ojos con sorpresa, debido a su reacción.

-¿Una… relación? –tartamudeé.

-Mi hijo estaba enojado porque pensó que yo iba a interferir entre Koushirou y Joe, no porque me hubiese gustado un hombre, además te aceptará más fácilmente a ti que a cualquier otro hombre o persona con la que pueda estar.

-¿Debo decir qué?

-Me la debes, Yamato –él se cruzó de brazos-, me debes ya muchas, así que compórtate un poco como hombre y di…

-¿Cómo hombre? ¿Cómo me voy a comportar como tal si digo que estoy saliendo contigo?

Él me miró con más enfado, así que me sentí intimidado. Bien, si eso quería, lo aceptaría.

-Cuando él venga vas a ir a dormir conmigo, vas a fingir que todo éste tiempo lo estuvimos escondiendo por lo que sucedió en el pasado. Y vas a ir a decirlo mañana a mi hijo.


Estaba nervioso y cansado, mientras Taichi conducía la camioneta que había rentado. No había podido pegar ni un ojo en toda la noche. Su hijo aún no respondía ningún mensaje y Natsu tampoco lo había hecho. Ella estaba de su lado, consolándolo, haciéndome sentir más celos. Pero eso no era lo que me preocupaba, sino decirles a mis familiares que estaba saliendo con Taichi.

Mi corazón latió con mayor rapidez cuando él aparcó en el estacionamiento de los edificios en donde vivían el superior Joe y Koushirou, y más cuando salió y abrió la portezuela de mi lado. No quería mirarlo, no podía hacerlo.

¡Maldición! –me bajé a regañadientes del auto.

¡Yo era heterosexual, sin importar lo que hubiera sucedido en el pasado, sin importar si me encontraba confundido respecto a lo que sentía por Tai! ¿Por qué estaba caminando rumbo al hotel con él a mi lado y preparándome para decir que éramos…?

-¿De verdad crees que lo crean? –dije por lo bajo, pero él me escuchó.

-Más vale que tu actuación sea buena –se cruzó de brazos.

Las puertas de cristal se abrieron automáticamente. El rascacielos me pareció todavía más grande, y pensé que si me lanzara desde el techo quizá podría matarme, para no afrontar esa situación tan embarazosa.

Cuando llegamos se abrió la puerta de cristal, pero fue grande nuestra sorpresa al encontrar a Joe en la recepción.

-Hola, Tai.

La amable voz del superior Joe me hizo sentir remordimiento. Él sonrió a Tai, con algo de tristeza.

-Superior Joe… -dije en voz baja-… yo… bueno, perdón por haber dicho eso… -cerré los ojos, estaba más nervioso de lo que hubiese querido-… estaba celoso de tu relación con Tai, lo siento.

-¿De mi relación? –parpadeó, algo confundido.

-Bueno… -jugueteé un poco con mis manos, mirando después al suelo-… estaba celoso porque pensé que ustedes dos tenían algo así como una relación secreta, debido a que él te tiene mucho aprecio y perdí los estribos, no debí decir esas cosas frente a Koushirou ni frente a nadie más. Me disculpo por los problemas que hubiese causado en su casa.

Él abrió los ojos como platos, al parecer había entendido lo que trataba de decir.

-¡No puedo creerlo! ¿Te pusiste celoso de la relación entre Tai y yo? –se cruzó de brazos- ¿Por qué? Sólo somos amigos –de pronto se puso serio cuando vio mis mejillas seguramente sonrojadas, me sentía sumamente abochornado-. Esperen, ¿ustedes dos están…? –después nos señaló a ambos- ¿Ustedes… están saliendo?

Asentí. Él se llevó la mano a la cabeza, peinando sus cabellos hacia atrás, pero su flequillo regresó rápidamente a su lugar.

-Perdóname si te causé problemas con mis celos.

El superior miró con más preocupación a Taichi, quien sonrió con condescendencia.

-Sabes cómo lo van a tomar todos, ¿verdad, Tai? –observó a mi acompañante con una mirada dura y penetrante- Sabes bien que no lo van a aceptar, quizá hasta te quieran linchar otra vez.

-Ya sé –él se cruzó de brazos-, pero pasó sin que nos diéramos cuenta.

-¿Sin que se dieran cuenta? –él parecía molesto- ¿No acabas tú de romper con tu esposa? –me señaló- ¿No crees que pensarán que únicamente estás escapando de la realidad con ésta relación?

El superior Joe me miró entonces, aún más duramente que a Tai, algo que me hizo sentir incómodo, quizá más de lo que ya estaba.

-Bueno… -bajé la cabeza, no podía sostener su mirada-… quizá sí, pero no estoy escapando de la realidad al salir con Tai.

-¿Esto es serio? –nos preguntó a ambos y asentimos- Por Dios, ¿cómo han podido llegar a esto? Mira –se dirigió a Tai-, yo no estoy enojado con la clara muestra de celos de… Ishida, ni Koushirou está molesto, él sabe lo que hubo entre nosotros.

Él se calló un poco al recordar que me encontraba ahí. Yo apreté los puños, acrecentando mis sospechas de que ellos habían sido más que amigos.

-De hecho nunca hubo nada entre nosotros –Taichi rió un poco-, él sabe que lo nuestro únicamente fue platónico; pero supongo que a veces le dan los mismos celos que a Yama –al decir eso me abrazó con suavidad, poniéndome nervioso-, es natural. Es por esto que quizá deberíamos de pensar en distanciarnos un poco, ¿no crees, Joe?

El aludido dejó escapar un suspiro, asintiendo con pesar.

-Creo que nos evitará problemas y malos entendidos –después rió un poco-. Aunque te extrañaré mucho, Tai.

-Ya sé, es que soy genial, ¿verdad, Yama?

Entrecerré los ojos al sentirme molesto por las "atribuciones" que se estaba tomando con mi persona, así que luego lo tiré a loco.

-Sí, claro –rodé los ojos.

Ambos rieron un poco, aunque la sonrisa se les borró de los labios cuando Taichi –hijo- se nos acercó tranquilamente, seguido de mi hija.

-¿Entonces estás saliendo con el señor Ishida? –el muchacho nos observó en silencio, como tratando de asimilar aquello.

-No quise decírtelo por lo difícil de la situación –Taichi me soltó lentamente-, pero sí.

Aquel muchacho pareció entenderlo, pero no aceptarlo. Ciertamente yo era un intruso en su vida.

-Esto me desconcierta bastante –el chico dejó escapar un suspiro de dolor-, ¿te gustan los hombres?

Taichi padre iba a decir algo, pero no supo cómo hacerle entender a su hijo lo que realmente estaba pasando.

-No –soltó él-, no propiamente los hombres, sólo Yamato me ha gustado –me miró a los ojos, sorprendiéndome-; hace tiempo lo amé y ahora…

El chico dejó escapar un suspiro y se cruzó de brazos, como pensando detenidamente la situación.

-Esto no es está bien –aclaró después-, no porque te gusten los hombres, o el señor Ishida, lo que me molesta es que cuando me case con Natsu pensarán que cometemos incesto.

Ambos chicos soltaron una carcajada. Era obvio que su relación se vería extraña, digo, Hikari y Takeru, hermanos nuestros, estaban casados, ambos eran sobrinos de ellos, ellos dos eran familia. Hice un mohín, como dispuesto a matar a ese chico por hacer esa aclaración y por decir que se iba a casar con mi hija, pero su padre me detuvo a tiempo con un ligero movimiento que nos acercó más.

-¿Casarte con quién? –también siseó peligrosamente.

Nuestros hijos se sonrojaron.

-Bueno, ayer me molesté mucho porque pensé que estabas interfiriendo entre mi tío Koushirou y mi tío Joe, por lo que no pude darte la noticia de que Natsu y yo somos oficialmente novios –se llevó la mano detrás de la cabeza, sonriendo con algo de pena-, sí, oficialmente porque ayer me le declaré y había vuelto para decírtelo, antes de que me quisieras linchar por no hacerlo, debido a que por una extraña razón parecía que no te agradaba la idea de que nosotros fuéramos más que amigos, pero ahora todo tiene sentido del por qué no deseabas que formalizáramos nuestra relación.

No sé si para ellos fue más impactante el decirle que sus padres, ambos hombres, tenían una relación, o para nosotros, al escuchar que ellos estaban "oficialmente" saliendo.

-Vaya… -Taichi entrecerró los ojos-… esto tengo qué hablarlo con Yamato tranquilamente.

Ambos se encogieron, como si supieran que la noticia no la habíamos tomado muy bien.

-Ja, ja, ja, con razón no dijiste nada, Tai –Koushirou le dio un codazo al muchacho-, sí que fue un gran shock para tu padre, tú ni siquiera parpadeaste cuando te dijo que se estaba acostando con Yama…

Joe le dio un codazo en el estómago, sofocando por unos instantes a su esposo.

-Dejen que Tai y Matt lo digieran –Joe les sonrió a los dos muchachos-, después de todo Taichi es hijo único y Natsu es la única hija mujer que tiene Yamato.

-Pero de verdad no puedo creer que estén saliendo –Koushirou rió un poco.

Sin embargo la sonrisa de todos se borró cuando vimos cómo Taichi quedó con el labio roto sobre el suelo; mi hermano lo había golpeado con mucha fuerza. Me sorprendí un poco al verlo, no esperaba que estuviera ahí.

-¡Maldito enfermo! –Takeru le dio una patada en el costado izquierdo.

-¡No, T.K! –quise detenerlo, pero mi pequeño hermano me volteó a ver con mucho enfado.

-¡Cómo puedes permitir eso, Yamato! ¿Te tiene amenazado?

Me mordí los labios, era algo así, aunque no propiamente una amenaza.

-N…no… -bajé la mirada, algo nervioso-… él y yo…

Taichi y Natsu no comprendían qué estaba sucediendo.

-¡Taichi! –Hikari miraba con mucho odio y resentimiento a su hermano- ¿Qué planeas ahora? Pensé que estabas arrepentido por lo que sucedió.

No supe qué decir, tan sólo lo ayudé a levantarse. Él parecía querer lanzarse contra Takeru y devolverle "el favor", pero se contuvo con todas sus fuerzas. Entonces se dio media vuelta, caminando con rapidez fuera de ahí. Yo me quedé con ellos, sin saber qué hacer.

-¿Por qué estás con él? ¿No recuerdas lo que te hizo en el pasado, Matt? –Hikari me miraba con la incredulidad pintando su rostro.

Yo tan sólo sonreí, sintiéndome más culpable.

-Natsu, vamos.

Ella asintió, despidiéndose con un ademán de la mano.

Taichi se despidió efusivamente de Joe y Koushirou y de sus "primos".

Los tres salimos de ahí, con rumbo a la camioneta, en la que él se encontraba recargado, sosteniéndose el pecho.

-¿Te encuentras bien, Tai?

Me intenté acercar a él, pero él me detuvo con su mano.

-Por favor… -dijo en un susurro-… llama a un médico.

Inmediatamente saqué mi celular, marcando al número de emergencias antes de que él se desplomara sobre el suelo, sujetándose con mayor fuerza el pecho.

Una ambulancia llegó cerca de cinco minutos después.