El sol se había ocultado hacía unas horas, regresó caminando a su departamento, sus amigos le ofrecieron llevarlo pero basándose en las circunstancias, prefirió evitarlos. La gente aún paseaba por las calles, se cruzó con un grupo de adolescentes, iban amontonados soltando risotadas, pero al ver que un policía caminaba a su dirección enmudecieron, algunos bajaron la cabeza y otros miraron fijaron la vista al frente, habiéndolo pasado comenzaron a susurrar. Poco le interesaba a Jasper lo que una pandilla de mocosos tuviera que decir, mientrás no cometieran un delito enfrente suyo no tenía nada que hacer con ellos, simplemente quería llegar a casa.
Primero se cambió, era de las noches privilegiadas en que podría estar en piyama, se hizo un té de hiervas y lo bebió en su pequeña sala, pero se aburrió del sillón y se paseo por el lugar hasta dar con su habitación, todavía no tenía sueño pero la recamara contaba con la ventana más grande, daba una buena vista, podía ver a las personas yendo y viniendo de un lado a otro, cada una en sus propios asuntos. Hubo dos personas que llamaron su atención, eran dos hombres, parecía que discutían, hacían muchos ademanes con las manos, uno señalaba acusadoramente al otro, el segundo se sobaba sienes y luego le respondía con más señalamientos, en cierto punto ambos gritaban, pensó que la cosa terminaría mál, para su sorpresa los dos se echaron a reír dándose palmaditas en los hombros.
Eso le hizo recordar a Kurt y Nicole, su dinámica era peculiar, podrían intentar matarse entre ellos pero arriesgarían la vida por el otro sin dudarlo. Eran de los mejores oficiales de la fuerza, cuando lograban congeniar, no había quien los detuviera. Después pensó en sus otros compañeros: Neill y Nath, sus primeros amigos en la academia de policías, también estaba el novato Williams. Esto ultimo le hizo recordar la vergonzosa conversación que tuvieron en la sala de descanso, como prácticamente lo obligaron a decirles el nombre de Ariana.
Ariana. Se preguntó si estaría bien, viajó a la noche en que fue agredida. Recién comenzaba su ronda nocturna y debía patrullar por una parte del vecindario conocida por tener un alto número de criminalidad, estacionó su patrulla y comenzó a deambular, miraba de un lado a otro esperando ver algo, pero el silencio reinaba en el lugar, no se veía ni un alma, eso le daba mala espina, en todo el tiempo que estuvo merodeando no identificó ninguna actividad sospechosa, decidió regresar al vehículo. Fue entonces que escuchó un grito, una mujer, cada vez más cercano, en la dirección de donde provenía divisó al otro lado de la calle una chica corriendo, la perseguían, el agresor en cuestión estaba por alcanzarla. Logró interceptarlo justo a tiempo, habiéndolo esposado a la reja de metal de un negocio cercano llamó por refuerzos, enseguida oyó sollozos, era la joven. Gran asombro se llevo cuando el rostro de esta fue revelado, el recuerdo le llego de golpe, la pelirroja distraía de la mañana, una cruel coincidencia. Se dirigió a ella intentando trasmitir empatía, la acompaño durante todo el proceso, una vez terminados los trámites ella se fue a la recepción, había dicho que esperaría a su amiga, la miró en silencio, sentada con la vista pegada a la entrada, sintió la fuerte necesidad de acompañarla, cuando menos pensó ya estaban conversando, ahí soltó su pregunta, ¿sería posible que aún lo recordara? Su corazón casi da un vuelco cuando ella le sonrió, parecía feliz de reconocerlo.
También pensó en los días posteriores a su encuentro: en la mañana después del incidente, guardaba la pequeña esperanza de volverla a ver, como se sorprendió así mismo buscándola entre los transeúntes cuando hacia sus patrullajes; la felicidad que lo invadió cuando pudieron volver a conversar.
Las mariposas revoloteaban en su estomago, pensar en ella era peligroso, concluyó en que la mejor opción era irse a dormir.
Albert Williams tenía seis meses de haberse unido a la fuerza, durante su tiempo en la escuela policial había destacado por su destreza y capacidad de deducción, pero tan pronto se presentó al escuadrón le hicieron saber que las cosas funcionaban diferente en la realidad, poco importaba graduarse con honores, todos los oficiales arriesgaban su vida y una calificación llegaba a ser solo eso, una nota en un papel. Habiéndole dejado en claro que no difería de sus demás compañeros, se tomaban la libertad de recordarle que era el nuevo, asignándole rondines extra, mandándolo a hacer recados e inclusive bautizándolo como "el novato Williams", que lo llamaran por su apellido no le molestaba en lo absoluto, era el detalle de novato, parecía remarcarle que independientemente de su desempeño en las misiones, el siempre sería el chico nuevo.
Era su tercer semana en la comisaría y se encontraba llenando tres pilas de reportes, cortesía de Kurt, "Para ejercitar la mente novato", dijo, aplastando las pilas de papeles sobre su cubículo. Su turno había terminado hacía media hora y no llegaba ni a la mitad, su mano dolía y sus cienes palpitaban, su cabeza iba a explotar.
-¿Necesitas ayuda con eso?
Sin poder responder, una columna de hojas le fue removida, era White, no habían interactuado mucho, pero era de los pocos oficiales que no lo forzaban a hacer tareas ridículas, como terminó de demostrarle, su trato era frío, pero gentil.
-Oficial White, no tiene porque-...-
-Con Jasper basta- Seguía inexpresivo, sin embargo el ambiente no era tenso.
-Sobre el papeleo- continuó hablando:
- Kurt suele tratar así a los nuevos, puede ser un dolor de cabeza, pero le confiaría mi vida, es cuestión de tiempo. Aclarado eso, deberíamos continuar si queremos salir lo antes posible- Y se puso a llenar los reportes.
-Sí- Le seguía doliendo la cabeza, pero su estrés disminuyó considerablemente. Esa noche Williams hizo a su primer amigo en el escuadrón.
Jasper tenía un temperamento tranquilo, era introvertido pero contaba con muchas amistades en la fuerza, incluyendo a Kurt, con quien contrastaba bastante, gracias a esto ultimo su trato hacia el novato se fue ablandando. Jasper lo introdujo a su grupo de amigos cercanos y estos lo recibieron con los brazos abiertos, eran más salvajes que White, pero compartían su trato gentil. En ese transcurso logró integrarse como uno más del clan. Por dichas razones Williams le tenía mucho aprecio, en poco tiempo y sin esfuerzo Jasper y su circulo se convirtieron en sus amigos de confianza.
El día en que ordenaron pizza Williams descubrió otra faceta de su compañero, en la entrada de la comisaría el oficial White caminaba de un lado a otro.
-Está emocionado- Dijo Neill detrás suyo.
-¿Por una estúpida pizza?- La confusión de Nath era compartida por el resto.
-Tal vez no desayunó- Respondió Williams dudoso.
-Imposible- agregó Neill- Don disciplinado siempre se levanta temprano para desayunar.
-Miren- Williams señaló incrédulo.
Contemplaban estupefactos la escena, Jasper se encontraba inmóvil como piedra, observando con detalle a su interlocutora: una muchacha pelirroja de cabello corto, era bastante bonita, llevaba uniforme de repartidora y parecía ruborizarse cada vez que hacía contacto visual con Jasper. Lo más impresionante era que su típica expresión de indiferencia había sido reemplazada por una sonrisa de fascinación. No podían escuchar de que hablaban, pero poco importaba, su amigo y compañero, quien presumía una actitud de lobo solitario, había sido domado por una desconocida.
