Salió del aula con pereza y estiró piernas y brazos, la primera lección del lunes por la mañana era la más larga y sentía sus músculos entumecidos. Le siguió un bostezo en el que cerró los ojos, al abrirlos tenía parada frente suyo a una abrumada pelirroja.

-¡Ay!- Casi tira sus cosas -¿Y tú de dónde saliste?- Se llevó la mano al pecho.

-Fantaseo con el- Lo dijo tan rápido que Amanda tardo en decodificar el mensaje.

Después de contarle todos los detalles y de recibir el esperado regaño de Amanda, sintió que su pecho se destensaba un poco.

-¿Cuánto llevas sin tener noticia suya?

-Una semana, no debería importarme tanto, es solo un pequeño flechazo, tal vez si solo supiera que esta bien, ayer mientrás lavaba la ropa me vino un pensamiento… es policía, ¿Qué tal si lo hirieron o algo peor? No podría saber si el-…-

-Cálmate.

Inhaló y exhaló despacio -Solo que, desde la ultima vez que lo vimos, no he podido dejar de pensar en que tal vez esa fue la despedida definitiva, creo que de verdad me gusta.

Amanda hizo una mueca burlona -Oh vaya, así que ya lo admites en voz alta.

-¡Amanda!

-No te estoy diciendo que le digas todo esto, probablemente lo asustarías, a mi me asustaste.

-¡Oye!

-Pero ya me acostumbre. Solo hazle saber que quieres seguir en contacto con el. Bueno, ya es tarde, hay que ir a clase.

El resto de la mañana transcurrió igual, cada vez que Ariana sacaba un "¿Y si…?" su amiga lo cortaba con la misma frase "Lo verás, las personas no desaparecen porque sí", Amanda reflejaba seguridad en lo que decía, pero hasta ella tenía sus dudas. Cuando les tocó separarse ninguna se animó a sacar el tema, Amanda únicamente se atrevió a tomarla del hombro y sacudirla ligeramente.

-Animo, quizás hoy- Ariana la miró alejarse, quizás hoy.

Para el jueves comenzaba a hacerse a la idea: encontró a alguien atento, desinteresado y gentil, coincidieron en más de una ocasión y ella tiró a la basura cualquier oportunidad de conocerlo más a fondo. Solo quedaba resignarse, la vida seguía y ella tenía otras preocupaciones más importantes que una desilusión amorosa. En definitiva solo era una tristeza pasajera y en un par de días se olvidaría de ello.

Mantuvo su mente ocupada, pensó en los exámenes venideros, en que su calentador de agua estaba volviendo a fallar, su departamento era humilde pero quedaba cerca de su circulo habitual: escuela y trabajo. Eso le hizo recordar en que no salía mucho de su rutina, fuera de algunos encuentros con amigos o reuniones de estudio. Fantaseó con la idea de lo que haría si tuviera más tiempo libre, el primer lugar que visitaría sería una pequeña cafetería que descubrió haciendo sus entregas, tenía pinta de las películas de blanco y negro, iría con Amanda o tal vez…

-¡Ay!- De nuevo se distrajo demasiado

-Discúlpeme.

De repente las mariposas volvieron a revolotear en su estomago, el temblor que le produjo el tropiezo se quedó en sus manos y toda intención de resigno desapareció. Allí, a pocos centímetros de ella estaba el oficial White, tan sorprendido como ella.

-Ariana, cuanto tiempo.

No tiene idea. -Ah…¿Cómo ha estado? ¿Está patrullando?

-De hecho no, pasé por la pizzería, tenía antojo.

-¿Se la comió ahí?

Eres un idiota. -Pues…había mucha gente y decidí esperar a que se vaciara un poco- ¡¿Quién se tragaría eso?!

-Ya veo- Sonrió y el la imitó -¿Quiere acompañarme? Tal vez haya menos personas.

En el camino hablaron de cosas triviales, pero se contestaban con tal efusividad que hasta el que hiciera calor fuera el más interesante de los tópicos.

-¿Ha estado ocupado?

-Bastante, fue una semana agitada.

-¿Así? ¿Qué ha hecho? Deben ser historias interesantes.

-Bueno…- Dudo unos momentos, pero decidió relatarle, eran amigos después de todo, ¿no?.

-Los refuerzos llegaron justo a tiempo, mi pareja entró junto con ellos, fue una misión difícil.- Su voz sonaba tranquila, pero no se atrevía a mirarla a los ojos.

-Pero, no hubo heridos, fue un éxito- Continuaba con la vista fija en el camino, no sabía que más agregar, el silencio se prolongaba, comenzó a arrepentirse de haberle contado como casi fue asesinado en servicio.

-Ser policía… es realmente duro. Respondió con seriedad.

-Lo es, no te desmentiré, pero me gusta lo que hago- Sentía que debía justificarse por alguna razón.

Ella lo seguía mirando, con una expresión indescifrable, luego volvió a tomar la palabra.

-He pensado mucho estos días, siempre nos vemos por casualidad, pero, ¿Qué tal si deja de pasar? ¿Me extrañaría oficial?

Dejaron de caminar, todo se detuvo a su alrededor, sintió que le faltaba aire, buena parte de su sistema nervioso se fundió en ese momento y todo convencionalismo que conocía fue olvidado, dejándolo expuesto.

-Sí.

-Oficial, ¿por qué no salimos?

Todo sucedió tan rápido que no podía recordar los detalles, recordaba haber aceptado su invitación, recordaba haber intercambiado números, también que sería un viernes a las ocho y el lugar en que se verían. Más no recordaba haber sido él quien respondía, sino un autómata imitándolo.