Regresó a la jefatura poco después de despedirla, aún tenía el celular en la mano, lo apretaba con la misma fuerza, se dio cuenta que lo sostenía cuando vibro al recibir un mensaje:

Viernes a las 8 en Calvin's, tenga una linda tarde.

Sus dedos viajaban nerviosamente por el teclado, escribiendo y borrando palabras.

Ahí estaré, ten una linda tarde.

El cosquilleo viajó de su pecho a su espalda, provocándole pequeños espasmos. Se llevo la mano a la boca para ocultar su sonrisa de oreja a oreja, la llamada de atención de Kurt lo hizo reaccionar.

El resto de su jornada evitó dar más vueltas al asunto, sus amigos querrían averiguar la causa de su buen humor y no tenía deseos de recibir elaborados interrogatorios. Concluido su turno se despidió fingiendo cansancio para excusar sus evidente ganas de abandonar la jefatura. Mantuvo el semblante serio hasta cruzar la puerta de su departamento, habiéndola cerrado y sabiendo que no podía ser visto cerró los ojos, relajó las comisuras de sus labios, extendiéndolas hacia los lados formando una sonrisa que mostraba su blanca dentadura.

Tenía los viernes libres, curiosamente Ariana tampoco trabajaría ese día, ella le contó que normalmente descansaba los sábados, pero le dieron aquel viernes porque debería cubrir un turno sabatino, la fecha para su cita quedaba exacta para ambos. Mañana.

Tendido en su cama trataba de conciliar el sueño, cerró los ojos e inhaló profundo, sostuvo la respiración un rato y exhaló lentamente, repitió el ejercicio más veces hasta que comenzó a relajarse. Su paz fue interrumpida por el tono de su celular, lo tomó torpemente y casi se le cae de las manos, hizo una mueca de decepción al ver que la pantalla decía "Kurt".

-Pero mañana no pu-…-

-¡Te dije que te lo compensaré el lunes!- Le colgó sin despedirse, dejándolo de pie mirando a la oscuridad de su cuarto. Tenía una cita.

Se preguntó que debería hacer, el trabajo estaba primero que su recreación, Kurt de verdad lo necesitaba, tendría que cancelar la cena. Buscó la conversación que tenía con ella y comenzó a escribir el mensaje. Lo releyó y acercó su dedo al símbolo que indicaba el envío, pero no lo tocó, en cambio leyó el mensaje de Ariana: Viernes a las 8 en Calvin's, tenga una linda tarde.

Recordó su último encuentro, la decisión en su rostro, en su voz distinguió seguridad y algo más que no pudo descifrar, pero sintió sus palabras tan exactas como si necesitara oírlas o decirlas. La semana pasada había sido muy atareada y no tuvo señal de ella, sin querer esperaba verla aún en los puntos más lejanos de la ciudad. Cuando estuvo frente a esos sujetos armados sosteniendo su vida de un hilo pensó en ella, deseó volverla a ver con todas sus fuerzas, solo fueron unos segundos puesto que Neill y los refuerzos llegaron enseguida. Borró el mensaje y puso el teléfono a un lado, no podía cancelarlo, necesitaba verse con ella.

El despertador le sonó más fuerte de lo habitual, casi no durmió, los ojos le ardían y el cansancio le ganaba, su semana fue agotadora y esperaba el viernes para recargar energías. Se dirigió más rápido de lo habitual a su trabajo, en su desvelo improvisó un plan desesperado para llegar a tiempo a su cita, el departamento de policía contaba con baños y vestidores, dejaría su cambio se civil para ir directamente con Ariana, en lo que refería a las tareas, las realizaría lo más rápido posible e inventaría una excusa para salir temprano. No era un buen plan, pero era el único que tenía.

Al llegar lo recibió Neill esperándolo, giraba las llaves de la patrulla en su dedo.

-Justo a tiempo.

- ¿Algo bueno? - Fingió buen humor.

-Lo usual, robos en la zona este- Dijo acercándose a la salida.

El día transcurría lentamente, Neill atrapó a su pareja revisando el celular más de una vez, lo notaba distraído, lo observó con más atención: sus manos descansaban en las piernas, su índice derecho daba golpes presurosos contra la rodilla, estaba viendo al semáforo, apretaba un poco los labios y respiraba pesadamente.

-No importa cuánto amenaces al semáforo, no va a cambiar.

- ¿Qué? - Interesante. No respondía a sus burlas.

Williams se encontraba en la jefatura, se escondía de Nicole, ella y Kurt se dedicaban a mangonearlo cuando estaban aburridos o de mal humor, esa mañana Nicole no estaba de buenas y ya que Kurt no se presentó a trabajar, todo el peso recaería sobre él. Se deslizó sigilosamente al cubículo y procedió a llenar sus reportes con la cabeza baja, esperando no llamar la atención. Una mano lo apretó del hombro y puso los ojos en blanco.

-Calma hombre, no hay señales de ella por aquí.- Dijo Nath dándole palmadas en la espalda.

-Habla más bajo- Miró a los lados. Nath solo se rio.

-A todo esto, ¿sabes por qué Kurt no está? Ese trabajólico debe tener una buena razón para no venir, y encima avisar una noche antes.

-¿A nosotros que nos va?- Respondió mientrás tecleaba.

- Sabes que el rubio mandón no puede oírnos, ¿verdad? Ya le perderás el miedo.

-¡No es miedo!- Su arrebato se asimilaba a un puchero infantil.

-¿Y por qué te escondes?- Williams se quedó mudo, mientrás que Nath le sonreía sabiendo que había ganado.

Neill llegó poco después, buscaba algo o alguien, al verlos se acercó.

-¿Han visto a Jasper?

-¿No estaba contigo?- Preguntó Williams.

-Apenas llegamos a la estación lo perdí de vista, ha estado actuando raro todo el día.

-Puedo escucharlos- En el cubículo contrario al de Williams se encontraba Jasper, no sabían cuanto tiempo había estado allí, pero logró pasar completamente desapercibido, causándole un susto a sus tres amigos.

-¡¿Cuánto tiempo llevas ahí?!- La actitud confiada de Nath había desaparecido.

-No mucho- Prestaba más atención al monitor que a sus compañeros.

-¿Qué te pasa el día de hoy?- La curiosidad de Neill pasó también a sus amigos.

Se detuvo, se giró hacia ellos y dijo en tono casual. -No se que hablan-. Y se levantó sin más.

-Oye, ¡Espera!- Williams se disponía a seguirlo, detrás suyo iban Neill y Nath, pero antes de alcanzarlo Nicole los interceptó.

-Aquí esta el escurridizo novato- Lo tomó de los hombros con fuerza. -Vamos niño, aún tienes expedientes que acomodar.- Nicole funcionó como barrera perfecta para que Jasper escapara sin dejar rastro.

Lo siguiente que supieron de el fue que había ido a dar un rondín por la zona, esto avivó la intriga de sus amigos, acordaron mantenerlo vigilado, Neill iría a dar un rondín y Nath se esperaría su regreso, el que lo encontrará primero informaría al otro.

Neill esperó cerca de veinte minutos para salir, habían hecho el rondín varias veces y sabía donde estaría su pareja para entonces. El verdadero problema sería hacerse paso entre el gentío, a esa hora las calles estaban muy transitadas, caminó lo más rápido que los transeúntes le permitían, hacía calor, tan pronto se liberó de la masa de gente se quitó el sombrero, se hizo los pesados cabellos hacia atrás porque tenía la frente llena de sudor, sintió la ligera brisa de su improvisado abanicó refrescándole la frente y se sintió mejor. Todo aquello le tomó diez minutos, sabiendo que Jasper debió pasar también por lo mismo y que le llevaba casi media hora ventaja supuso que tendría que correr si quería alcanzarlo.

Jasper caminaba rápido, paseaba la vista a todos lados, sus inspecciones solían ser menos presurosas, trataba de mantenerse centrado en lo que hacía, tuviera prisa o no tenía que mantenerse alerta.

En cierto punto le ganó la ansiedad y revisó la hora, el tiempo se acababa y aún le quedaban deberes, cancelar no era opción, era tarde y quizá ella lo tomaría como una ofensa, temía que si eso llegara a pasar esa sería la primera y última oportunidad de salir con ella, no quería ni debía arriesgarlo. Continuó cruzando las cuadras cada vez más a prisa y prestándoles menos atención.

-¿Perseguimos una pista? – En alguna parte del trayecto Neill logró alcanzarlo haciéndole detenerse en seco y casi tropezar en el intento.

-¿Qué pasa Jasper? ¿Lo estas dejando huir?- Ya estaba frente a el.

-¿A qué te refieres? No estaba corriendo- Respondió lo más sereno que sus agitados pulmones le permitieron.

-Te faltaba poco para hacerlo, ¿Ya me dirás que tienes?- Jasper se mantuvo callado.

En pleno duelo de miradas, Neill alzó un poco la vista, y arqueando la ceja dijo: -¿No es tu chica la que viene allá? ¡O-…- Sin siquiera notarlo ya se encontraban dentro de un callejón, con un brazo Jasper le apretaba inmovilizándolo, y con el otro le tapaba la boca. Forcejeó unos segundos hasta que escuchó un ¡shhh!, después oyó unas voces femeninas, casi estaba seguro de reconocer la voz de la pelirroja. Se quedaron así unos instantes más, hasta que Jasper lo fue soltando de a poco.

-¡AHORA ME DEBES UNA JODIDA EXPLICACIÓN- Lo empujó tan fuerte que casi lo tira.

Jasper suspiró hallándose derrotado. -Está bien.

Un rato después de que Neill fuera tras Jasper, se escuchó un estruendo en la sala de archivos, Nath fue presuroso y al abrir la puerta se encontró al histérico novato jalándose los cabellos, debajo de el estaba un estante colapsado con los expedientes desparramados por todo el suelo.

-Aquí llegué, Nicole me matará.

Nath cerró la puerta y puso el seguro, dejó el sombrero sobre un anaquel y se arremangó la camisa. -Menos drama y más acción, créeme, de peores me he salvado-. Estuvieron limpiando cerca de una hora, al salir los dos hartos y adoloridos se encontraron con sus dos amigos, Neill se veía satisfecho y burlón mientrás que Jasper no estaba nada entusiasmado. -Oficiales, Jasper tiene algo que decirnos.

Terminaba de meter todo a su mochila, se encontró ante los espejos antes de llegar a la salida, llevaba una vestimenta casual, su rostro estaba igual de pálido pero percibía cierta inquietud, el imaginarla esperándolo sentada en una de las mesas del restaurante, tal vez emocionada y hasta ansiosa, la sonrisa que le regalaría al verlo, ¿Aliviada quiza? Salió de los vestidores sin notar enseñaba una ligera inclinación en los labios, llamando la atención de algunos compañeros.

-¡White! ¡Veinte minutos!- La advertencia de Neill lo bajó de su nube.

Sus tres amigos los miraban de pies a cabeza con desaprobación.

-¿Qué?- Mantuvo el timbre de voz, pero los nervios lo vencían.

-¿Ni una flor?- Williams se fingió ofendido.

-No es una regla- Nath saltó a la defensiva.

-¿De verdad estamos teniendo esta conversación?- Los temores de Jasper se cumplieron: primero fue Neill, en cuanto mencionó la palabra "cita" lo acosó todo el camino de regreso a la comisaría; después Williams y Nath, entre aullidos, sacudidas y felicitaciones dieron por enterado al resto de los presentes. Pero no podía reclamar, le ayudarían a cubrir las horas que le faltaban.

-Ya déjenlo respirar- Neill intervino -¿Qué no ven que esta aterrado? ¡Vean como tiembla!- Este último comentario sacó carcajadas en toda la sala, agradecía no sonrojarse fácilmente porque en ese instante quería morir.

Kurt se había ganado la reputación de ser un tipo duro, estricto y algo brabucón, amaba su trabajo y se notaba, su asistencia era impecable ganándole incluso a Nicole. Su repentina ausencia fue el foco de atención de la mayoría del cuerpo policial, el sabía que despertaría la intriga de sus compañeros, pero también sabía que pocos se atreverían a preguntarle.

La tarde en que recibió la llamada pasó muy rápido, únicamente recordaba responder el teléfono, escuchar que su madre estaba grave y en un chasquido ya estaba en el hospital, era apendicitis. Por fortuna fue detectada a tiempo y la operarían esa misma noche, ante las buenas noticias el golpe de realidad le llegó, ¿Quién lo cubriría? Jasper fue el mejor candidato, no solo era responsable si no que tampoco haría preguntas. De modo que ahora se encontraba de camino a la unidad, con una caja de donas y un café en manos, White había demostrado su paciencia y camadería con todos los oficiales, incluyéndolo, pensó que lo mejor sería agradecerle de alguna forma.

Las carcajadas se detuvieron, el silencio inundó el lugar y todos miraban temerosos al recién llegado. -A ver si entiendo, no podías cubrirme solo porque tenías una cita, ¡Y ENCIMA TE VAS TEMPRANO!-

Jasper no logró esquivar la dona, que le dejó una notoria mancha de chocolate. Nadie se atrevía a decir algo. Kurt se notaba arrepentido, más no se disculparía públicamente, su orgullo no le daba para tanto. Antes de siquiera reaccionar Nath rompió el silencio.

-Jasper, diez minutos, ¡Corre!- No lo pensó dos veces, en menos de un segundo ya estaba fuera del lugar. Escuchaba los gritos de Kurt y Nicole cada vez más lejanos: ¡¿QUÉ DEMONIOS PASA CONTIGO?!