Los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi
Con el sol escondiendose en el horizonte, escondido entre las ramas de un árbol, ojos dorados no se perdieron de cómo una pareja de humanos junto con un grupo más de ellos se acercaban hacia el cachorro ahora envuelto en lagrimas.
Vio como los primeros dos se adelantaron a abrazar a la pequeña y entre llantos agradecian a kami.
Ambos, los que el peliplateado suponia eran sus padres, susurraban palabras dulces al bebe llorón.
Decidiendo que había visto demasiado, dirigió su atención al cachorro extraño por última vez, y sin más se marchó, del bullicioso claro.
Todo aquello no pasó desapercibido por la femina de las hebras de tinta quién aún se encontraba llenando de besos a la pequeña en sus brazos.
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