Los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi


"Ay! Ya para!!"

El sonido de las aves que volaban espantadas de sus escondites, huyendo del fuerte llanto, llenó el bosque.

Inuyasha cubría sus orejas con ambas manos, pero aún así el incesante chillido del llanto del bebé penetraba hasta lo más profundo de su cabeza.

No entendía que pasaba, hace poco el pequeño cachorro humano se encontraba tranquilo, incluso diría que se estaba divirtiendo. Pero esto definitivamente no era divertido, el Hanyou se atrevería a decir que si no paraba, sus orejas sangrarian. En momentos como este odiaba que sus sentidos fueran tan agudos.

Se encontraba a unos metros de la fuente de su dolor para poder cubrirse lo mejor posible y no dejar al pequeño salir de su vista, aún cuando lo único que quería en ese momento era alejarse de ella.

De pronto sus orejas se regocijaron en la deliciosa dicha del silencio. Estaba tan ensimismado en la paz, que olvidó por completo qué era lo que lo había preocupado en un principio.

Dandose cuenta de lo extraño del silencio repentino, el peliplateado giró su vista hacía donde había dejado al pequeño bodoque chillón.

Los pequeños apéndices en su cabeza se irguieron en incomodidad al notar que el pequeño bebé se encontraba mirandolo atentamente, mientras metía una pequeña y rechoncha mano completa a su boca.

Una gruesa ceja se levantó en el rostro del hanyou, al ver la extraña escena ante él.

¿Acaso los niños humanos se comian sus extremidades? No recordaba haber visto algo así jamás, inclusive en el palacio en el que vivió por un tiempo, nunca vio que un humano tuviera tendencias caníbales.

Bueno, al menos, el pequeño se había calmado. Eso era un alivio, pero algo en la idea de la causa de su silencio no lo tranquilizaba por completo.

Con cuidado se acercó al pequeño bebé que simplemente lo seguía con su mirada mientras saboreaba su festín. Inuyasha pensó que se sentiría mal si el niño de pronto ya no tuviera una extremidad.

Con horror ante la imagen que sobresalió en su mente, sacó la mano del pequeño de su boca.

Fue un segundo, uno muy rápido, aun así fue suficiente para que el inexperto hanyou se diera cuenta de su error. Grandes gritos comenzaron a salir de la boca del niño nuevamente, seguido por espezas lágrimas.

En su desesperación el peliplateado volvió a intruducir la babosa y pequeña mano del bebe en su boca, esperando que eso parara su llanto.

Y así fue, la pequeña se calmó.

Un suspiro salió de sus labios, y esperó a que sus oídos volvieran de donde quiera que hubieran escapado.

Cuando éstos lo hicieron, un sonido llamó su atención. Creyó que quizás lo había imaginado, o que era una secuela de fallo en ellos, pero este venía de la dueña de los curiosos ojos azules que de nuevo lo observaban atentamente. Quizás ahora lista para defenderse de aquel que le había quitado su postre anteriormente, o simplemente burlandose de cómo el hanyou ante ella no era tan inteligente.

Captando de nuevo el sonido, y ahora si, la fuente de su procedencia, una idea llegó al ojidorado.

El bebé tenía hambre.


¡Gracias por leer!

Si gustan pueden leer mi otro fanfic AU SesshomaruKagomeNaraku.

Agradezco su paciencia y comentarios!