Los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi


El sonido de los grillos comenzado su canto colectivo, poco a poco inundaba el bosque.

Una pequeña de ojos azules jugaba distraídamente con su pequeño objeto redondo, siempre claro, manteniéndose en el lugar en el que el señor orejas graciosas le había ordenado.

La pelota rebotaba de un lado al otro, y el cielo comenzaba a tornarse oscuro.

Entre salto y rebote, el juguete se escapó de las manos de la pequeña, y fue a caer entre unos árboles.

La azabache infló los cachetes en impotencia y se mordió el labio con preocupación.

Por un momento se vio tentada a no moverse a un lugar donde la luz de la fogata no llegara, pero... no quería perder el regalo que Yasha le habia dado.

Jugando con sus manitas, la pequeña le dirigió una mirada a la fogata y se convenció a sí misma de que seria algo rápido.

Así que decidida fue hacía los arbustos lentamente, pero antes de que se adentrara más en la búsqueda de su regalo, la pelota regreso a ella, sola.

Después de parpadear tres veces comicamente, unos grandes ojos azules confundidos vieron al redondo objeto sin poder creerlo, tomándolo en sus manos.

Aun asombrada la pequeña dirigió su atención a la dirección de donde había venido la pelota segundos antes.

Un destello dorado brilló entre la oscuridad. Y una sonrisa se pinto en el rostro regordete.

Con paso seguro se adentro poco a poco entre los arbustos, para llegar con su amigo, pero algo la detuvo.

Las esferas doradas,

eran frías.


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