Capítulo 23: Retorno a Canterlot High
Hola mis queridos lectores, estoy gustoso de verlos de nuevo en este nuevo año, han sido tiempos muy movidos y la verdad, muy estresantes, no solo para mí, todos estamos igual me imagino, solo me alegro que podamos encontrar consuelo en las páginas de fanfics de este foro, deseando que todos hayan tenido un buen inicio de año los dejo con el capítulo.
Sunset se vestía con extraño ímpetu, estar recostada por tanto tiempo la había hecho sentir entumida y flácida, su cuerpo se encontraba mucho mejor ahora, su recuperación no estaba del todo completa, pero al menos ya podía dejar aquel esterilizado sitio, nunca llegó a pensar que un hospital podría hacerla sentir tan nerviosa e incómoda, si bien durante el día tenía visitas casi diarias por parte de "su grupo de amigas" evitaba que se volviera del todo loca el tener su habitación ocupada por completos extraños a cada momento le hacía sentir un tanto cohibida pero a su vez un tanto apreciada, cosa que jamás admitiría.
Lo más loco fueron los mensajes que llegaron a sus redes sociales, una oleada de mensajes de apoyo y buenos deseos inundaron sus correos, por un momento pensó que se trataba de alguna clase de broma o error, pero aquellas coloridas chicas le contaron que la población estudiantil se había enterado quien sabe cómo de su accidente y todos esos mensajes eran de personas que apreciaban y admiraban a Sunset.
Aquello la dejó estupefacta, ella, ¿admirada? ¿querida? ¿era popular? No es que fuera un cero a la izquierda, sabía que era candente, hermosa, brillante y ruda, esas características hacia su persona encajaban perfectamente pero nunca se consideró alguna clase de ídolo de adoración, bueno, tal vez estaba exagerando un poco, pero por un momento pensó que su nuevo teléfono estallaría cuando le llegaron los avisos de mensajes sin leer.
Una vez terminado de prepararse miró por última vez aquel cuarto que sirvió de hogar por todo ese tiempo, fuera la esperaba una enfermera con una silla de ruedas y el medico que la atendió.
— Reglas del hospital — dijo el doctor anticipándose a la objeción de Sunset.
Sunset bufó y se sentó en la silla, la enfermera la llevó todo el camino, el médico le aconsejaba e indicaba todo lo que debía hacer y no hacer durante las próximas semanas, nada de diversión en pocas palabras, si bien prestaba atención su mente se preguntaba en donde estaban aquellas molestas e insistentes personas que todo el tiempo venían a verla, al llegar a la entrada sus preguntas fueron respondidas de una manera que jamás esperó.
En la acera se encontraban aquellas seis chicas, Pinkie, Rainbow, Applejack, Fluttershy, Rarity y Twilight, cinco de ellas sostenían una pancarta enorme mientras Pinkie disparaba una especie de cañón de confeti, en grandes letras rojas y amarillas se encontraba su nombre junto "congratulations", pero eso no fue lo que la dejó absorta, fue la enorme cantidad de personas que también se encontraban reunidas allí también, jóvenes de todo tipo, sexo y tamaños, era como ver una paleta de colores de todo tipo y todos gritaban, aplaudían y aplaudían, reconoció a un par por fotos y videos, estaban Vinyl, Octavia, Lyra, y BonBon encabezando ese grupo, vio por un lado a Discord acompañado de Luna, por lo visto Celestia no quiso echar a perder aquella sorpresa con su sorpresa.
Todos observaban a Sunset en su silla con alegría en su rostro, en especial aquellas seis chicas, Sunset mantuvo una expresión neutra en todo momento, una perfecta cara de póker, pero por sus adentros estaba sorprendida, confundida y absorta, sin nada en su mente decidió optar por la opción de reacción más lógica. Todos pudieron ver como Sunset tomaba las ruedas de la silla y daba vuelta de manera autómata y a toda prisa al hospital, pasándole por encima del pie a la enfermera, una escena muy graciosa, Discord tuve que entrar por ella y sacarla casi a rastras, la peli fuego fue rodeada y colmada por obsequios y grandes sonrisas, para ella aquello se sentía como si unos perros se acercaran a saludar al nuevo que acaba de llegar.
Sunset subió al auto de Discord después de… despedir a la multitud, dejó sus cosas en la cajuela y se sentó de copiloto, el alocado consejero le negó el poder conducir, por su parte Twilight se sentó en la parte trasera, haciendo que Sunset sintiera una extraña incomodidad en su nuca todo el trayecto a su departamento.
— ¿Y… quienes era ellos? — preguntó Sunset tratando de terminar aquel silencio.
— Ellos eran parte del club de teatro, el club de música, un par de equipos deportivos de la escuela y… creo que no me acuerdo quienes eran los otros — respondió Twilight un poco avergonzada de no reconocer a todos sus compañeros de escuela.
— Así que… ¿era la reina del baile? — ¿Qué estaba diciendo? Se recriminó mentalmente, ella fue reina del baile de hecho, solo que en ese momento se sentía demasiado abrumada como para pensar con racionalidad.
— Fuiste muchas cosas, sabionda — decía divertido Discord con todo aquello — correr o pelear, fue lo que te aconsejé siempre, pero nunca pensé el verte hacer lo primero — decía divertido el maestro.
— Cállate.
— Y eso que no has visto la fiesta — dijo Twilight tapándose la boca al acto.
Sunset se gira rápidamente hacia la pasajera de atrás con mirada incrédula, esperando que lo que acababa de escuchar fuera mentira, al ver en los ojos de aquella nerd supo que no era broma.
— ¿Cómo… donde… cuándo? — Sunset no podía formular las preguntas que se atropellaban en su mente.
— ¡Rayos! — Se recriminó a si misma Twilight — se suponía que era una sorpresa, verás, Pinkie reservó el Suggar Cube para hacerte una fiesta hoy más tarde, todos irán.
— ¿Te refieres a los que fueron al hospital? — por un momento Sunset imploró que fuera así, pero la negación con la cabeza Twilight le dio a entender que eran más, muchos más — uff… — Sunset se desparramó en su asiento con pesadez — … ¿Es de donde me traías aquel pastel de chocolate?
— S-Sí — respondió Twilight nerviosa.
— Bueno, al menos eso está bien… supongo — Sunset dudaba demasiado últimamente, eso no le gustaba.
Como aún faltaba mucho para la fiesta, Discord, dejó en su hogar a ambas chicas no sin antes que Sunset pasara por una tienda 24/7 para comprar unas cosas, Sunset sentía un nudo en su estómago ante la expectativa de ver por fin como era su nueva casa, el lugar no estaba mal, pero estaba lejos del lujo al que siempre estaba acostumbrada, el edificio era modesto pero tenía algo que te hacía apreciarlo, Discord se despidió de ambas jóvenes y tomó rumbo desconocido, el silencio reinó todo el trayecto al edificio, en el elevador pasó lo mismo, era la primera vez que ambas estaban solas y ninguna sabía que decir.
Twilight abrió la puerta del departamento, Sunset tomó aire para entrar, las fotos de su laptop no daban particular forma al departamento, verlo en persona fue una impresión muy fuerte para Sunset, todo el lugar era…
— Vaya — decía Sunset dando vueltas en si misma contemplándolo todo.
El lugar era bonito, pero solo eso, las decoraciones, las cosas, todo era suyo, pero no se sentía como tal, pensó que cuando llegara a su hogar sentiría… algo, pero solo se sintió entrar a la casa de un completo desconocido. Los juegos amontonados cerca del televisor, el rincón donde estaba su guitarra con partituras regadas en el suelo, pero lo más impactante fueron las pinturas, era tal vez lo único que realmente le fascinó de ese lugar, algo propio, pero tan ajeno a la vez.
— ¿En serio todo eso es mío? — le preguntó Sunset a Twilight señalando los cuadros.
— Tú los hiciste — le respondió Twilight.
Sunset contempló con más detalle aquellos cuadros y pinturas, en otro rincón pudo ver más material y obras inconclusas, ella era muchas cosas, era muy versátil y talentosa, pero ver aquellos trabajos… eran tan únicos, llenos de vida y calidez, cada pincelada era precisa y llena de pación, eran trabajos preciosos.
— Podría ganar mucho dinero con esto — comentó Sunset pensando que tanto podrían llegar a valer aquellas piezas.
— ¡No! —exclamó Twilight alarmada sobresaltando a Sunset — yo… lo siento — Twilight se abrazaba a si misma — no es que tenga derecho, pero… eran especiales para ti.
La boca de Sunset forma una línea dura, por un momento había olvidado que no estaba sola.
— Tienes razón — dijo Sunset, la preocupada expresión de Twilight se aligeró — no tienes derecho.
Twilight sintió como una daga clavarse en su pecho y era peor cuando alguien a quien tanto ella amaba se las decía.
— No me desharé de ellas — siguió Sunset al ver la expresión de dolor que le provocó a Twilight.
Twilight miró aliviada hacia la dueña del departamento, luego hacia aquellos cuadros que tanto amor les tenía su amada Sunset, bueno, al menos antes.
Por su parte Sunset solo se llevó la mano al pecho de nuevo, cada vez que decía o hacía algo que hiciera sentir mal a Twilight sentía una punzada de dolor en su cabeza, como si alguien quisiera perforarla con un taladro, pero aquello desaparecía si se corregía al acto, cosa que estaba siendo ya muy molesta.
— Bueno, la fiesta aun no empieza — decía Sunset, tratando de romper el silencio encaminándose a la exploración de su morada — puedes irte preparando mientras yo veo que hay y…
Sunset no pudo terminar porque sintió unos suaves y delgados brazos apresándola por detrás rodeando su vientre, aquel brazo era cálido y posesivo, podía sentir la respiración de la chica en la base de su cuello, su tacto provocaba que una corriente eléctrica recorriera su cuerpo, tensándola al acto, no era que se pusiera nerviosa por cosas como esas pero que alguien de improviso te abrace no estaba en su lista de cosas favoritas.
Por su parte Twilight había tomado todo su coraje y valor y había realizado aquella impulsiva acción, esperando a que la peli fuego no reaccionara a mal, separándola de golpe o en el peor de los casos que la golpeara, cosa que no era del todo errónea de pensar al recordar su encuentro en la cafetería el primer día de Sunset en la escuela.
— Emm… Twilight — llamó Sunset — ¿puedes soltarme?
A Sunset la sorpresa se le había ido, ahora solo la incomodidad estaba presente, pensó en apartarla de golpe, pero se contuvo por alguna razón, en otras instancias dependiendo de quien se atreviera le rompería la nariz o peor, no podía entender aquello del todo.
— Te he extrañado — le dijo aun sin soltarse Twilight.
— Soy inolvidable — decía con arrogancia la chica tratando de bromear, el abrazo se afianzó más —¿sabes? — dijo ya un poco cansada y desesperada — las únicas veces que permito contacto a otras chicas es cuando me las llevo a la cama, así que si me no te importa…
— Hazlo — interrumpió Twilight.
Sunset quedó congelada en su sito.
— ¿Eh?
— Podemos hacerlo — siguió Twilight.
— No hablas en serio — Twilight la suelta y la gira para que la mirara a los ojos — mierda, hablas en serio — Sunset carraspea su garganta — mira, estoy alagada y todo, pero no me acuesto con cualquier chica que… espera, si lo hago, ¡espera, no! Escucha… tu y yo… lo nuestro… no recuerdo nada — trataba de explicarse Sunset — para mí eres una extraña, lo que trato de decir es que no eres mi tipo, digo, no eres para nada fea y con un trago o dos tal vez podría…
De nuevo fue Twilight quien interrumpió a Sunset a abalanzarse hacia ella y besarla con fuerza, Sunset abre los ojos como platos ante la súbita acción de aquella chica que se afianzaba a ella con fuerza, por un momento luchó por separarla, cosa de lo más bizarra, ella rechazando el beso de una chica linda, Sunset logra separarse del beso de Twilight quien aún la tenía rodeada del cuello, el aliento de ambas estaba entrecortado, Sunset miró el rostro sonrojado de Twilight, sus ojos brillaban con un extraño resplandor, como… estrellas, su labio inferior temblaba al igual que todo su cuerpo, esa imagen era por alguna extraña razón… muy erótica, Twilight lucía muy inocente, vulnerable y ansiosa, una extraña mezcla que le hacía encender algo dentro de sí que desconocía.
— Al diablo — se dijo Sunset para retomar ella el beso.
Sus labios contra los de ella, sus lenguas en una danza enérgica recorrían la cavidad de la otra, Sunset debía admitirlo, aquella chica besaba increíble, eso sumado a su sabor y textura, era dulce y fragante, suave y cálido, era como si supiera como… fue allí que lo comprendió.
— Oye… espera — trataba de decir Sunset entre besos, pero Twilight no la dejaba.
No supieron cómo, pero ambas terminaron en el sofá con Sunset encima de Twilight, el velo de fuego credo por el cabello de Sunset cubría el rostro de ambas, sus respiraciones agitadas y sus corazones desbocados, sus ojos conectados en un extraño dejavu. Twilight retoma el acto abrazando y besando el cuello de Sunset
— Parece que te enseñé muchas cosas — decía Sunset sorprendida, la forma en que Twilight la besaba y la acariciaba eran totalmente de su agrado, cosa de lo más rara, por lo regular era ella quien daba el placer.
Antes de que Sunset pudiera reaccionar Twilight le quita su chaqueta de cuero y su blusa casi al mismo tiempo.
— ¡Wow! — Sunset se sienta a horcajadas encima de Twilight ante la sorpresa separándose así de ella— no tan rápido.
Twilight estaba agitada y hecha un mar de nervios, decir que estaba desesperada era decir poco, lo que ocasionó que se dejara llevar de más, cubrió su rostro con sus dedos tratando de regular su respiración y pulso, estaba sumamente avergonzada por su actuar, de nuevo la mente de Sunset se reseteo al ver semejante cuadro, estaba viendo la posible causa del porque empezó a salir con ella.
Sunset retoma donde lo habían dejado, tenía mucho en lo que pensar, pero eso sería después, le abre la blusa rompiendo unos botones en el proceso y comienza a besarla por todas partes, Twilight suelta suspiros y gemidos ante el tacto de Sunset, la acaricia y la besa, subiendo la intensidad en el acto de ambas.
— Por favor — decía en su mente Twilight — por favor, recuérdame.
Pinkie con ayuda de su novio, Rainbow Dash, Rarity y Applejack preparaban los últimos detalles de la fiesta para Sunset, todo debía estar perfecto, tanto fue su obsesión que todo el lugar se había vuelto un mosaico de todas las vivencias que la peli fuego había tenido desde su arribo a Canterlot High, claro, obviando las cosas malas, si llegaba a recordar algo esperaban que no fuera lo malo primero, aunque ya sabía en buena medida de algunas cosas al respecto gracias a sus constantes visitas.
— Todo debe estar perfecto — se dijo por vigesimoctava vez la fiestera.
— Cariño ¿recuerdas cuando me pediste que te recordara la próxima vez que alguno de los dos exageramos y llevamos demasiado lejos una fiesta? — le dijo Cheese a su pareja.
— ¿No? — dijo Pinkie sin borrar su gran sonrisa, pero con un notorio tic en el ojo.
— … Esta bien — Cheese levantó las manos en señal de rendición, debía de preparar el escenario para la banda y aquel inflable que habían pedido personalizado — es mi chica y la quiero y la apoyo — se repetía el chico cual mantras se alejaba.
— ¿Creen que le guste? — les preguntó Pinkie a sus amigas.
— Yo creo que se va a asustar — respondió Applejack un tanto insegura.
— ¿Era necesario el mural de la vergüenza? — preguntó Rainbow viendo las fotos en un mural con el nombre en letras grandes, dichas fotografías eran de la fiesta en que todos se habían embriagado, el oscuro pasado de los chicos de Canterlot High.
— Debemos mostrarle todo lo que se perdió y lo mucho que importa —le respondió Pinkie acomodando unos globos en forma del tatuaje de Sunset.
— Al menos será una gran fiesta — dijo Rarity — la última del verano en realidad antes de volver a nuestro último año en la escuela.
Esta última frase dejó un silencio pesado en la atmosfera, de las presentes ninguna lo había pensado hasta ese momento, pero era cierto, ese era su último año en la preparatoria… juntas, aquel comentario había desatado la caja de pandora.
No es que el futuro las agobiara, todas sabían que querían hacer y a que dedicarse de mayores, algunas incluso ya habían comenzado, pero fue la idea de separarse que las dejó inseguras y melancólicas, más aún cuando una de sus más importantes amigas estaba teniendo tantos problemas en ese momento.
— Traje a las aves como me pediste — decía Fluttershy entrando con una docena de aves detrás suyo — ¿me perdí de algo?
Sunset se ponía devuelta los pantalones, su cuerpo estaba ligeramente entumido, producto de la falta de actividad debido a su accidente.
— Debo admitirlo — decía Sunset con media sonrisa — tenía mis dudas, pero eso no estuvo nada mal.
El silencio le respondió.
Sunset se rasca la cabeza, ella no era de las que decían algo después de acostarse con alguien, usualmente solo se marchaba, pero ahora estaba allí, en su departamento, con una chica sentada con mirada depresiva en su sofá, Twilight tenía nueva ropa, pues la suya ya no la podía usar, esa sería la primera vez que una chica terminaba insatisfecha con ella, lo cual era extraño y frustrante para su orgullo.
Ambas habían tenido una intensa y vigorosa actividad sexual, Sunset lo disfrutó mucho, pero solo sexualmente, no sintió nada más, como ya había pasado antes en el pasado, solo era sexo y ya, pero parecía que esa no era la intención de Twilight al parecer, Sunset no era estúpida, conocía el porqué de repente Twilight sugirió aquello, bueno, más que sugerir ejecutó.
— Sé que una de las formas de hacer que un paciente con amnesia recupere su memoria es por la exposición emocional o informativa de hechos que le pasaron — comenzó a decir Sunset — y esto califica como ambos, no te culpo por intentarlo, pero créeme, de haber sido así puedo recuperarla con otras cosas aparte de… esto.
Twilight seguía en silencio, en su mente había una gran batalla interna, era el cuerpo de Sunset, se sentía como Sunset, besaba como Sunset… pero no era su Sunset, era más parecido a como cuando la besó por primera vez, solo… tenía esperanzas de que esto hiciera algo, lo que ellas tenían era único y especial, no solo era sexo, ellas se amaban y parte de ella se torturaba con la posible idea de que lo suyo no era tan especial como ella creía que era.
— ¿No sentiste… nada? — preguntó Twilight con ligera esperanza en su voz.
— Y esto se volvió incomodo— dijo Sunset más para sí misma — mira, no eres mala persona — empezó su explicación — eres buena y me doy una idea del porque con semejante maestra que tuviste, pero… no hubo nada más — soltó con una extraña sinceridad no típica en ella, no era tan cortes con las personas como para andar con tantas trabas — no me molesta que vivas aquí o que quieras tener sexo otra vez, pero creo que debo dejar en claro que si sigues con esto debemos establecer reglas.
— ¿Reglas? — preguntó Twilight con confusión palpable.
— Sí — prosiguió Sunset — primero; no somos pareja, novias o alguna tontería así — enumeró con un dedo la dueña del departamento — segundo, no dormiremos juntas, consigue un colchón o algo o duerme en el sofá o yo que sé, tercero procuremos mantener la familiaridad lo más bajo posible, no me caes mal, con eso te llevas un punto, cuarto…
Twilight no lo podía creer, Sunset hablaba, movía los labios, pero no escuchaba sonido alguno, sabía que sería difícil pero no pensó que sería tanto, había intentado una medida desesperada que resultó terriblemente mal y ahora se sentía más perdida que al principio y con cada minuto que pasaba se sentía que la persona con la que estaba era cada vez menos y menos su Sunset Shimmer.
— Noveno, creo que deberíamos hablar sobre tu renta y… — Sunset notó que Twilight la miraba con una expresión de incredulidad absoluta, había lanzado una fuerte bomba, lo sabía, pero debía de ser clara, no quería volver a pasar por algo como con Sunflower… no de nuevo.
Sunset busca de entre su chaqueta de cuero y saca una caja de cigarrillos toma uno y se lo lleva a la boca, estaba a punto de encenderlo, pero un manotazo le tumba el encendedor y una mano le arrebata el cigarro de su boca, Sunset mira sorprendida a Twilight quien con expresión de horror la miraba.
— ¿Qué carajo? — preguntó Sunset.
— ¡¿Qué carajo tú?! — le recriminó Twilight señalando el cigarro que le arrebató para luego arrojarlo lejos.
La mente prodigiosa de Sunset unió los cabos y piezas de aquel puzle, la respuesta llegó rápidamente.
— ¿No sabías que fumaba? — le preguntó dudosa a la amante de los libros.
— ¡Tu no fumas! — le espetó Twilight aun en shock.
— ¡Espera, tú no sabes eso! — había sido muy paciente, pero a Sunset no le gustaba que nadie le alzara la voz.
— ¡Claro que lo sé! — Twilight no retrocedió ante la fulminante mirada que le daba Sunset — ¡Te conozco completamente y tú no eres así!
— ¡¿Así como?! — Twilight supo que no había escogido las palabras idóneas — ¡¿Remilgada, santurrona y pulcra?! ¡Y un carajo que no y eso está bien para mí, me gusta ser mala, hacer cosas horribles a otros y hacer lo que me plazca siempre que me viene en gana y me importa una mierda que a ti no, hago lo que quiera cuando yo quiera!
Twilight recordó la primera discusión que tuvo con Sunset cuando la conoció en el estacionamiento de la escuela, era como ver un reflejo de Sunset de aquel día.
— No… — musitó con voz temblorosa y débil, todo lo que creía conocer de Sunset se fragmentaba y se caía a trozos en su mente.
— ¡Con un demonio que sí! — le gritó Sunset — ¡tal parece que no me conocías del todo como pensabas si ni siquiera sabías que fumaba y eso no es lo más escandaloso!
— … Detente.
— ¡Apenas estoy empezando! ¡Bebo, consumo drogas, golpeo a idiotas, miento, estafo, robo, engaño, mi mierda es tan grande que no cabría en este departamento!
— … Por favor — Twilight no podía aguantar más.
— ¡¿No querías conocer a la real Sunset Shimmer?! ¡pues aquí la tienes! ¡La que tu conociste ya no existe si es que acaso realmente existió!
Gotas salvajes empezaron a caer por el rostro de la amante de los libros, su llanto no se hizo esperar, a pesar de intentarlo no podía ahogar sus gemidos de dolor, Twilight trataba de limpiarse las lágrimas, pero por cada una que limpiaba diez más aparecían, no podía parar, tenía su corazón destrozado y herido por la persona más importante en su vida… o al menos la que lo había sido.
La furia de Sunset se había apagado al ver la primera lagrima caer, había dicho todo eso para esto, para dejarle en claro que no sería la persona que ella deseaba y no le importaba lastimarla, pero entonces… ¿Por qué se sentía tan horrible consigo misma? Una necesidad por querer consolarla empezaba a surgir con fuerza desde su pecho, estiró su mano de forma trémula hacia Twilight, pero esta la aparta de golpe y corre hacía la salida, Sunset estuvo a punto de seguirla, pero su mente racional la detuvo en seco, eso no era lo que ella hacía, le dijo su cerebro, ella no consolaba mujeres histéricas ni las perseguía, ella era Sunset Shimmer carajo y si Twilight se iba mejor para ella, estaba mucho mejor sola… sola.
Sunset mira la puerta abierta de su apartamento por largos minutos, al cabo de un tiempo se va a recostar a su cama, sube los escalones y se deja caer sobre esta que se sacude estridentemente, un plop suena, amargando más el humor de Sunset.
— Mierda ¿Qué se rompió?
Sunset verifica su cama, estaba perfecta a simple vista, solo por las dudas revisó bajo la cama, bajo esta solo había una que otra prenda, calzado y basura, justo estaba a punto de levantarse cuando un brillo dorado llama su atención entre tanta penumbra, con cierta dificultad logra alcanzarlo, se levanta sacudiéndose el polvo de encima mira lo que tiene en sus manos, un libro polvoriento.
— ¿Qué es esto? — se preguntó Sunset.
Por mucho que ella hubiera cambiado no era de las que maltrataban libros, aunque este solo se veía cubierto de polvo y pelusa, Sunset limpia lo mejor que puede el objeto quedando sorprendida con su portada, el libro estaba forrado por cuero café pero el logo sí que era llamativa, no había palabras, pero si un símbolo muy familiar, era un sol, más específicamente un sol idéntico a su tatuaje. Al abrirlo reconoció la letra, era suya, parece que había más cosas molestas que ella no conocía, la fecha coincidía con su fecha de ingreso a Canterlot High, sin muchos ánimos leyó la primera página.
— Qué tontería — se dijo a si misma pasando a la segunda hoja — ok, esto si es algo… interesante.
Ya era bastante tarde, las chicas no pudieron dar más excusas para retrasar el evento, ni Twilight ni Sunset respondían a sus llamadas o mensajes, así que sin más remedio Pinkie dio inicio a su ultima fiesta de verano antes de que todos volvieran a la escuela, la música, los juegos y la diversión no se hicieron esperar, los jóvenes desenfrenados soltaban toda su tensión por el retorno a las aulas, para muchos ese sería su último verano de diversión antes de entrar al mundo real, pues fuera en universidades, proyectos o futuros empleos todos tenían en común la enorme presión sobre ellos por lo cual aquel festejo era uno muy bien recibido.
Las únicas que no parecían del todo divertidas eran cinco amigas que esperaban a las dos últimas integrantes de su círculo íntimo, Rainbow sugirió ir a buscarlas, pero cabía la posibilidad de que no estuvieran en su apartamento, por un momento pensaron en preguntarle a Discord o a la directora Celestia, pero no querían preocuparlos, justo en ese momento una silueta taciturna y lúgubre capturó sus miradas, Twilight caminaba con la vista perdida en el suelo, su vista nublosa y ojos hinchados la hacían ver un tanto demacrada, sin mediar palabras las cinco se dirigieron a su encuentro, Twilight ni siquiera las notó, no era necesario preguntar, no estaba bien.
— ¿Y Sunset? — preguntó Fluttershy después un largo silencio.
Twilight sólo niega con la cabeza, había corrido un largo trayecto, lloró en la mayoría de este hasta que ya no pudo más, sentía una estaca enterrada en su pecho que le dificultaba el respirar, era tal su dolor que sus propias amigas podían sentirlo.
Todas rodean con un cálido abrazo a Twilight no dejando ángulo alguno sin cubrir, sentir la cálida presencia de sus amigas tranquilizaba a Twilight.
— ¿Y… que hacemos con la fiesta?
Todas miraron a su alrededor, parecía que solo unos pocos se habían fijado en ellas, pero fingieron no hacerlo y el resto estaba tan absorto en la música y el baile que ni se percataron.
— Sería grosero arruinarles el momento — dijo Twilight viendo los rostros alegres de sus compañeros y amigos.
— Una fiesta de honor sin la invitada de honor — pensó Pinkie en voz alta acariciando su mentón — cosas más raras he hecho, como aquella vez que hice un cumpleaños sin cumpleañero, nadie notó que no estaba hasta que iban a soplar las velas.
Todas rieron ante aquella anécdota de Pinkie que bien podía, sus sonrisas eran tristes, pero sabían bien que aquella labor tan enorme de traer a su amiga de vuelta no iba a ser sencilla, habían olvidado lo terca y reacia que podía ser aquella adicta al cuero y los problemas.
— Vamos — invitó Twilight a sus amigas al centro de pista, realmente no quería festejar en ese momento, pero no echaría el esfuerzo de Pinkie por armar todo eso a la basura.
El grupo se dirige al centro y comienzan a bailar, con un ritmo lento en un principio que fue cobrando más vida conforme pasaba más y más el tiempo, ellas también tenían grandes piedras en sus espaldas que deseaban soltar de alguna forma, aún estaban lejos de renunciar, eso era seguro, le demostrarían a Sunset que su amistad no era tan fácil de romper.
Sunset se encontraba recostada en su cama, su chaqueta en una esquina de la misma y el diario en su mano, había leído aquel cumulo de papeles en un principio solo por curiosidad, lo dejaría pasando unas páginas, pero lejos de lo planeado pasó las siguientes horas leyéndolo con viveza, repitiendo paginas una y otra vez cuando algo la dejaba absorta y sorprendida, como si no creyera que ella escribió todo eso.
Sus ojos turquesa buscaban la nada en su techo que estaba adornado por estrellas, como si aquello le brindara alguna clase de respuesta o señal, el contenido de su diario estaba grabado con fuego en su mente.
Discord me obligó a escribir esta estupidez después de mi incidente en la cafetería, "la autorreflexión es un buen método de apoyo emocional para sanar", menuda mierda sacada de la galleta de la fortuna, no creo que me pida que se lo dé, pero por si acaso estás leyendo esto: ERES UN IMBECIL.
En fin, lo único rescatable que me pasó este día fue ese encuentro con aquellas chicas, si las ponía en orden bien podrían ser una perfecta paleta de colores, algo gracioso, de no ser por lo fastidiosas que son, más esa nerd, no había conocido alguien más molesta que ella, incluso se atrevió a patearme… pero debo darle crédito, de toda la multitud ella fue la única que se atrevió a detenerme incluso a sabiendas que pude hacerle daño, eso fue… interesante.
Curioso primer encuentro, pensaba Sunset, por lo regular nadie le plantaba cara y se iba libre, esas ocasiones las contaba con una mano y le sobraban dedos, ojalá pudiera decir lo mismo de los dedos de aquellos menos afortunados.
No llevó aquí ni una semana y ya tuve que salvar a esa molesta nerd 2 veces, empieza a ser repetitivo… eso y el hecho de que ella sepa mi más oscuro secreto ayuda muy poco a mi sanidad mental, sigo sin creer que se lo dijera, estoy encabronada con Discord, solo espero que ella no se lo cuente a nadie, aunque… parecía muy sincera cuando me dijo que no lo haría, no confió en nadie pero ella me inspira una confianza que no creí que pudiera volver en alguien, es molesta, fastidiosa, metiche y se cree más lista de lo que es pero no parece una mala persona, ya veremos lo que ocurre.
Enterarse de aquello fue como una bofetada, en ningún momento nadie le dijo nada al respecto, su pasado con Sombra no era un recuerdo agradable y el enterarse por un trozo de papel que todos sabían su tormentoso pasado no fue la mejor forma de enterarse, pero lo que era más, nadie lo mencionó, lo que era peor era que a pesar de eso lo único que recibía era un buen trato por parte de todos ellos, lo que generaba cierto sentimiento de confianza hacia aquellas extrañas personas.
Es oficial, esta fue la peor semana de mi vida, nunca me sentí tan humillada en mi vida, bueno, miento, pero el ser superada y arrastrada por el suelo no es algo que disfrute, mi lado competitivo y mi sed de victoria me exigen retribución y con un demonio que la tendré, dejando eso de lado… fue divertido, todas ellas son molestas, agobiantes, asfixiantes, empalagosas y… maravillosas, no tiene caso negarlo, ellas son asombrosas, tan únicas y diferentes unas de otras pero nunca había una unidad así de grande ni fuerte, es envidiable y por gran curioso que suene ellas quieren ser mis amigas a pesar de toda mi mierda, es obvio que Celestia tuvo algo que ver en todo esto, pero aun después de conocerme ellas no desistieron, sobre todo Twilight, nunca pensé conocer a una persona tan amable, desinteresada, leal, sincera y maravillosa como ella, son demasiados halagos, tanto que da miedo, creo que debo borrarlo luego.
La forma en que describía a Twilight era fascinante como temible, parecía haber tenido una especia de fascinación por ella casi al conocerla, nunca se interesaba por nadie que no fuera ella misma y el querer conocer y estar con alguien le aterraba de solo pensarlo, más valía siempre estar sola, así duele menos que cuando alguien te lastime, eso lo aprendió a las malas en diversas ocasiones, pues al final solo podía contar consigo misma.
¡No puedo creerlo, deberás lo hice! No salió como tenía planeado, pero por fin hay algo entre nosotras, demonios, parezco una niña al escribir esto, nunca me había emocionado ni sentido así en toda mi vida, de hecho, jamás pensé llegar a amar a alguien así… o al menos algo parecido a lo que sentí con Sunflower… estoy asustada, tengo miedo de que esto solo sea un sueño, de despertar y que todo esto sea solo una fantasía, tengo miedo de que ella se aleje de mí, que me rechace y abandone, tengo miedo… de estar sola de nuevo.
Se había enamorado, aquello le sacó una risa cargada de ironía, ella, enamorada, ni en sus más locos sueño llegó a pensar que podría, en realidad nunca pensó en amar a alguien de nuevo, la amistad que tuvo con aquellas seis chicas fue lo que encendió la chispa de la esperanza en ella lo que le permitió volver a intentarlo al parecer, amor, pero por más que se repetía esa palabra nada le llegaba, no sentía nada, ni cariño, ni ilusión, nada, como si la chica del diario fuera otra persona, ella no estaba enamorada de Twilight y no se imaginaba estarlo alguna vez.
Después de eso hubo un enorme salto de tiempo, como si hubiera dejado de escribir por alguna causa o motivo desconocido.
Hace tiempo que no anoto nada, realmente no pensé retomarlo, pasaron tantas cosas en tan poco tiempo, cosas muy importantes, después de que Twilight me dejara caí a un vacío del que pensé que jamás podría salir, ideas oscuras se acumularon en mi mente, en un instante perdí todo… pero a la vez recuperé lo que había perdido, reconciliarme con mamá fue una extraña catarsis, nunca pensé que pudiera perdonarla, pero a la que debía perdonar no era a ella, demonios, por primera vez siento que soy libre de verdad, del rencor, la rabia y el dolor, aun me falta mucho camino por recorrer pero estoy segura que ahora estoy yendo por el camino correcto.
Escuchar, bueno, leer eso de ella misma era bastante diferente a oírlo de tercero, la gente debería de poder tener conversaciones con ellas mismas más seguido, no se engañaba, bueno, al menos eso debía de ser, aun odiaba a Celestia, pero ahora… era muy complicado, carajo, hasta la llamaba mamá y por más que tratara de mentirse muy pero muy en el fondo envidiaba a esa Sunset.
Ser libre, ella siempre pensó que lo era.
Ok, muchas cosas, poco texto, me han pasado tantas cosas en la escuela, muchas interesantes y otras fastidiosas, pude conocer gente nueva, hacer nuevas amistades y creo que mi imagen ha mejorado mucho, he descubierto cosas de mí que desconocía por completo, lo que antes me parecía inútil y tonto ahora me parece de lo más interesante, es emocionante el pensar que podría venir ahora, solo desearía… que ellas aun fueran mis amigas, las veo por los pasillos, charlando, unas con otras, aunque parecen un poco más tristes de lo que recordaba, pero sobre todo la veo a ella, con ese pendejo, no, cálmate, uff… me dije que lo aceptaría pero eso es mentira, aun la sigo amando, pero respetaré sus deseos, por más doloroso que sea debo dejarla ir y desearle lo mejor y toda la felicidad que sé que ella se merece, yo lo intentaré o al menos es lo que espero.
De nuevo con el amor y la amistad, aquello no dejaba de repetirse en cada puta página de aquel diario, parecía novela barata para adolescentes, lo cual era un tanto fastidioso, tanto drama, no se imaginaba vivir así, ahora entendía los nuevos gustos y cosas que ahora tenía plagado su departamento, se preguntaba si realmente sería buena en todo aquello, lo había olvidado claro, pero dicen que la memoria motriz aún perdura, aunque uno no quiera.
No creía posible, pero pasó, Rainbow, Pinkie, Applejack, Fluttershy, Rarity e incluso Twilight, todas estamos juntas de nuevo, de no ser por cierto hijo de puta todo sería perfecto, ellas conocen mi oscuro pasado y me brindaron lo más valioso que pude llegar sentir, el calor de su amistad, ellas son las mejores y si hay un Dios o lo que sea, gracias. Mi relación con Twilight fue lo más inesperado, pero como disfruté cuando ella me decía que me amaba, nunca pensé llorar tanto por felicidad, no le hemos dicho a nadie, prefiero mantenerla para mí un tiempo más.
No sentía nada.
Hoy se lo contamos a todas.
No le importaba.
Ahora vivimos juntas.
No recordaba nada.
La amo.
No significaba nada.
Sunset arroja el diario lejos, estaba harta, bajo casi de un brinco de la saliente, se dirigió a la zona de arte y tomo una lata de aerosol negro con el que al parecer hacía arte urbano, ese lugar, todas esas cosas, nada era suyo, eran de aquella misteriosa chica que había escrito aquel estúpido diario, pues ya no lo era, estaba muerta, ya no existía, solo estaba ella y ella haría las cosas como ella si recordaba cómo se hacían, a su manera.
Agitó la lata todo el camino hacia un cuadro de una puesta del sol, apuntó y disparó el contenido en dirección dela pintura, agitaba el brazo con velocidad tratando de abarcar todo el espacio posible, luego se dirigió al siguiente y repitió el mismo proceso con cada cuadro, una vez terminado se alejó para contemplar su obra con una sonrisa, su brazo le dolía por agitarlo tanto y su respiración estaba agitada, pero su sonrisa no duró mucho pues contemplo con asombro el resultado: nada.
Manchas negras se encontraban rodeando la pared, en contorno a los marcos delas obras de arte, pero ninguna tenía ni por asomo una mancha de pintura, ¡eso era ridículo, ella había…! lo hizo… ¿lo hizo?
Con grandes zancadas se dirige de nuevo al cuadro de la puesta del sol y sujetando con fuerza la muñeca de su mano derecha apuntó al centro del cuadro, estaba vez se aseguraría de no fallar ni por error, su dedo presionó el aerosol, pero en vez de disparar en dirección al cuadro.
— ¡Mierda! — gritó Sunset al ser rociada con la pintura negra.
Su blusa, manos y brazos y parte de su rostro quedaron salpicadas de negro, ¡se había auto disparado a sí misma! ¡Pero era imposible, ella no haría la estupidez de apuntar hacia…!
Sunset mira sus manos, su mano derecha aun sostenía la lata que templaba a la par que sus extremidades, arrojó la lata con miedo palpable en su rostro, eso era lo más extraño que había visto en su vida y era ella misma.
El sonido de la puerta siendo tocada provocó que pegara un pequeño brinco en su sitio, aliviándose un poco ante un nuevo llamado, al menos no se estaba volviendo loca… o al menos eso esperaba. Se dirigió a la entrada pensando quien podría ser, tal vez era Twilight, o alguna de las chicas había venido a buscarla para llevarla a "su" fiesta, estaba pensando ya en alguna excusa para no ir, pero grande fue su sorpresa al abrir la puerta y verla allí de pie en su umbral.
— ¿Luna? — preguntó Sunset sorprendida?
— ¿Ya no soy tía Luna? — preguntó divertida la subdirectora.
— No te he llamado así desde hace años — respondió Sunset malhumorada — ¿Qué quieres?
Su relación con la hermana menor de su madre adoptiva no era lo que uno podría llamar buena, si bien se pudo confiar en ella en el pasado la ahora cercanía con Celestia no era algo que a Sunset le gustara ni apreciara, pues a su ver había vuelto a ser un perro fiel de aquella falsa mujer a la que llegó a admirar tiempo atrás.
— Vaya humor de perros — se burló la mayor — ¿redecorando? — señaló la mancha negra en Sunset.
Sunset se encogió de hombros tratando de ocultar su vergüenza al ser vista manchada de pintura.
— Estaba inspirada.
— Ya veo.
Un incómodo silencio reinó el departamento la tensión era muy notoria.
— Escuché que hay una gran fiesta en tu honor — habló Luna aliviando un poco la tensión creada.
— No estoy interesada en ese tipo de evento — decía Sunset con fastidio — muy infantiles a mi parecer.
— Eso significa que estás libre, perfecto — en ningún momento Luna había quitado su sonrisa de satisfacción — esperaba que me acompañaras a un sitio.
Sunset por primera vez desde que Luna llegó le puso atención, más aún la forma de vestir de la adulta frente a ella, chaqueta azabache de cuero corta, pantalones ajustados con roturas en algunas áreas que dejaban expuesta la piel de la subdirectora, una blusa que cualquier padre calificaría de escandalosa y un par de botas sin cordones cortas con tacón, le gustaron al instante. Bajo el nuevo enfoque completo no parecía para nada una figura educativa, parecía una parrandera muy genial, cosa que no diría en voz alta, pero diablos debía admitir que se veía muy bien, de no ser hermana de Celestia tal vez hubiera intentado algo, este último pensamiento la estremeció y la asqueó.
— ¿Y adonde iríamos? — preguntó suspicaz saliendo de su trance.
— A un sitio divertido, pronto retornaremos a clases y quería disfrutar una noche antes de volver a ser la fría y atemorizante subdirectora.
— ¿Es permitido que yo vaya?
— Nadie te preguntará.
— ¿Lo sabe Discord o Celestia?
— Me matarían si se enteran.
— Entonces sí.
Sunset se limpia la pintura y se pone otra ropa, se calza su preciada chaqueta y guarda su arma de autodefensa nueva, la otra se había dañado con el accidente, ni loca iría a un sitio desconocido sin precauciones, ambas suben al ascensor y se encaminan al piso base.
— ¿Iremos en taxi o en tu coche de abuela? — le preguntaba burlona la menor a la mayor — mi motocicleta está hecha mierda y no quisiera pasar vergüenza en tu fea camioneta.
Luna ríe por lo bajo.
— Noche especial, auto especial.
Al salir del edificio lo primero que observa Sunset fue un vehículo estacionado justo frente a ella, decir que era increíble era poco, no era una experta en autos, pero hasta ella sabía lo que tenía en frente.
— Un Camaro del 67 — decía con asombro palpable — ¿Quién lo habrá dejado aquí en frente?
La respuesta de la chica fue respondida al ver como Luna se encaminaba hacia aquella maravilla a cuatro ruedas, negra como la noche y con una calca de una media luna que parecía tener una sombra con forma de corcel que parecía tener un cuerno en su puerta.
— Casi, del 69 para ser más precisa, de los tres modelos de primera generación fue el más exitoso, el primero con el mítico ZL1, motor 7.0 de 450 430 CV brutos, me costó un ojo de la cara conseguir las piezas originales y…
Luna detuvo su explicación al ver la expresión boquiabierta de su sobrina, era hilarante el ver la cara de tonta que estaba poniendo, no pudiendo aguantar el reírse de esta.
Al escuchar las risas de parte de la subdirectora Sunset ardió en vergüenza al ser vista en una segura penosa expresión, aclarándose la garganta para recuperar la compostura y un poco de dignidad puso una expresión de poca importancia.
— Entonces… es tuyo — decía Sunset simulando tranquilidad.
— Mi pequeño secreto, ni mi hermana ni Discord saben que lo tengo… me lo pedirían sin dudar y paso de que tengan sexo sobre mi bebe.
A Sunset le dieron nauseas con esa imagen mental.
— Lo llamo Nightmare — continuó Luna.
— Hasta tiene nombre — Sunset no pudo disimular una sonrisa.
— ¿Cómo se llamaba?
— ¿Quién? — preguntaba Sunset acercándose al auto para tocarlo y ver al acabado de los asientos.
— Tu motocicleta — Sunset se quedó congelada en su sitio — no creas que nací ayer, amabas esa cosa, casi tanto como yo amo a este auto.
— Solo era una simple motocicleta — dijo Sunset restándole importancia, Luna enarca una ceja dejando en claro que no le creía — es tonto.
— Ningún fanático de los vehículos veloces se reiría del nombre de otro aficionado — dijo Luna tratando de darle seguridad a la menor.
— … Daybreaker — musitó la adolescente con gran vergüenza al revelarle algo tan personal a alguien que bien podía ser un desconocido.
— Uh, me gusta — decía Luna con una afirmación aceptable.
— ¿Puedo conducirlo?
— Claro que no.
Ambas suben al auto el cual arranca como cohete dejando marcas negras en el asfalto, Sunset quedó pegada a su asiento por la intensidad, el motor rugía cual bestia salvaje y las imágenes se hacían borrosas al pasar, produciéndolo una sensación agradable, como cuando conducía su motocicleta.
— Vaya, creo que es la primera vez que te veo sonreír desde que ingresaste al hospital — Dijo con media sonrisa.
Sunset toco sus labios, efectivamente, estaba sonriendo cual niña en juguetería, al instante borra su sonrisa y pone una expresión de malos amigos.
— La vista en el camino — dijo avergonzada Sunset.
— No sueles estar feliz muy a menudo ¿no?
— ¿Esto es un interrogatorio? — le increpó la adolescente — porque saltaré del auto sin dudarlo.
— Bien podrías hacerlo y quien sabe, puede que recuperes tus recuerdos o puede que quedes más tonta — la voz de Luna tenía un tono venenoso pero juguetón.
— Tengo amnesia, no retraso mental — Sunset estaba perdiendo la paciencia, no le gustaba a ser la burla de nadie.
— Ya, bueno, no te saqué de tu madriguera para pelear, quiero disfrutar mi última noche libre antes de volver al trabajo.
— … ¿Por qué?
— ¿Qué cosa?
— Trabajar para Celestia, Discord me contaba las cosas que pasaron antes de venir a Equestria, pero aun con eso no pude entender que pudo pasar para que pudieras perdonarla.
— Bueno… es un tanto complicado — Luna trataba de organizar sus ideas para responder — más aún cuando no era a ella a quien tenía que perdonar en primer lugar.
— Primero tenías que disculparte contigo misma — siguió Sunset sorprendiendo a Luna, eso era lo que ella estaba a punto de decir — Sé que saben… lo de Sombra.
Luna frenó en seco el auto provocando un estridente rechinar de llantas, de no ser porque ambas tenían el cinturón puesto seguramente ya tendrían unos dientes fuera.
Luna miró sorprendida a Sunset por dos razones, la primera era que por convenio de todos no mencionarían cosas oscuras que Sunset les había ocultado durante todo ese tiempo, no querían agobiar a la joven con ese tipo de revelaciones debido a la actitud desconfiada y áspera que siempre caracterizaban a la antigua Sunset, arrojarle una bomba así sería como arrojarles piedras en vez de pan a los patos.
La segunda fue que fue la propia Sunset quien se lo había confesado, en su vida pensó que Sunset pudiera decir algo de su gran trauma del pasado a nadie de forma tan abierta.
— Me enteré de un par de cosas recientemente — habló Sunset después de recuperarse del susto propinado por la subdirectora — no es… algo de lo que disfrute de hablar.
— Y… ¿Cómo te sientes? — Luna sabía lo duro que debía de ser Sunset mencionar aquello.
— Bueno, eso es lo complicado, el que tantas personas conozcan mi más oscuro secreto y toda la mierda que me envuelve y aun a pesar de ello siguen conmigo — explicaba Sunset con una profunda inquietud — deben de ser unas tremendas masoquistas.
— O tus amigas — agregó Luna.
Sunset quedó en silencio, en lo más profundo de su conciencia el insecto de la culpa taladraba su pecho, si bien le ocultaron cosas, información muy importante a su parecer, bien podrían haberle escondido más cosas pero a su vez sentía mal por haberlas tratado como completas extrañas, el diario fue muy esclarecedor, aquellas chicas… eran buenas personas, lo cual le hacía inconcebible el poder estar con ellas, ella era el antónimo de lo que se podía entender por decencia, alguien de inmerecedora de ese tipo de todas esas cosas buenas de las que hablaba en su diario.
Luna podía ver aquel conflicto interno, suspiró con pesar, no era su idea para esa noche, pero parecía que necesitaba mostrarle algo a su sobrina.
— Sigamos, la noche aun es joven.
Ambas siguieron el viaje en silencio, Luna estacionó el auto frente a un gran edificio, luces de todos los colores escapaban por la ventana y se sentía el vibrar del suelo aun a la distancia, Sunset bajó del auto y siguió a Luna a la entrada, un gran guardia vigilaba la puerta, Luna se acercó a él con una sonrisa coqueta y le susurró algo al oído y le dio algo en la mano, el guardia se movió y les dejó el paso.
— ¿Qué le dijiste? — preguntó Sunset curiosa.
— Que hoy era el cumpleaños número 18 de mi hermanita y que quería celebrárselo a lo grande — decía jocosa la subdirectora.
— ¿Hermanita? Pufff, bien podrías ser mi madre — se burló la peli fuego
— ¡Ey, más respeto hacia tu madre, jovencita! — decía en falso enojo la mayor.
Ambas estallaron en carcajadas mientras se adentraban más al lugar, un largo pasillo las condujo hacia un enorme centro de bailes repletos de personas de todas la edades y géneros, un DJ tocaba suspendido en una plataforma que se encontraba justo en medio del lugar, estaba unos metros por encima de todos a manera de torre circular, una barra se encontraba a lo largo de la pared izquierda donde varios baristas preparaban y entregaban bebidas a los clientes.
Sunset miraba con aceptación el sitio.
— Tenía mis dudas cuando me trajiste — aceptaba Sunset alzando la voz — pero debo de admitir que tienes buen gusto.
Sunset se gira a mirar a su acompañante, pero esta ya no se encontraba su lado, la buscó con la mirada y grande fue su sorpresa al verla en el centro de la pista bailando de forma sensual y provocativa, Sunset miraba con los ojos como platos aquella muestra de salvajismo por parte de la subdirectora de una escuela, superando la impresión inicial decidió dejarse llevar igual que la mayor, claro, en su puñetera vida bailaría de una forma tan escandalosa y provocativa.
Las horas pasaban y el fulgor estaba en aire, su chaqueta la asaba, pero ni loca la dejaría por ahí, había logrado convencer a un barista que era mayor de edad y disfrutaba ya de su cuarta bebida, era deliciosa y potente, justo como le recetó el doctor, incluso había convencido a una chica con la que había estado coqueteando hace rato de que bailaran juntas, se veía universitaria, unos 3 años mayor que ella, pero eso le daba igual, estaba allí para divertirse y si jugaba bien sus cartas tal vez podría conseguir algo de acción esa noche.
Sus ojos turquesa giraban junto a las luces, pero aun así pudo notar como un sujeto se acercaba a un pequeño grupo de personas, este les daba una pequeña bolsa transparente y ellos le daban un fajo de billetes, grande fue su sorpresa cuando este se acercó hacia ella y le entregó un paquete igual a la chica frente a ella la cual le da un fuerte beso como pago.
— ¿Algo para tu amiga? — alzaba la voz para hacerse escuchar el sujeto.
Sunset se separa unos pasos de la chica y del tipo alzando sus manos en señal de negación y terminando con aquella interacción, no es que tuviera algo en contra de las drogas, ella misma las había llegado a consumir, pero era por eso que sabía lo peligrosas que eran más en ese tipo de ambiente en el que un descuido podía llegar a salir muy caro.
"Tu mayor fuerza es tu mente, si la tienes hecha mierda ¿Cómo esperas poder defenderte?"
Aquel sabio consejo que había recibido hacía tanto tiempo quedó gravado en su mente junto al feo recuerdo que le provocó aquel incidente cuando mezcló drogas con alcohol, era curioso, hacía mucho tiempo que no pensaba en ella.
Fue en ese instante que recordó que no venía sola, no pudiendo evitar preocuparse por su acompañante, ella era una adulta responsable que podía cuidarse por sí misma pero aun sabiendo eso se puso a buscarla por todo el lugar, después de un tiempo de búsqueda pudo dar con la melena azulada de Luna a la distancia, aun con las luces, la niebla y las personas estorbando pudo ver el estado de la mayor, se notaba a leguas que estaba completamente ebria al punto de casi no poder mantenerse en pie.
Más grande fue su horror cuando un sujeto que estaba a su lado bailando la toma entre sus brazos y empieza a llevársela a quien sabe dónde, Sunset atraviesa el mar de personas dando empujones y codazos tratando de apartarlas y de no perder la vista en Luna, el sujeto la lleva al baño de hombres y la alarma suena en la cabeza de la peli fuego, saliendo por fin de aquel tumulto corre a toda prisa atravesando de una patada la puerta que estaba entreabierta, frente a ella el sujeto ya estaba desvistiendo a Luna mientras la acariciaba y besaba de forma lasciva y asquerosa.
El seco sonido del golpe de la puerta asustó al hombre, pero al ver a la jovencita que había entrado su expresión de miedo cambio a una de enojo.
— Lárgate — dijo amenazante el hombre retomando su asalto hacia Luna ignorando a una furiosa Sunset que lo mirada con expresión asesina.
— Lárgate tú — las palabras de Sunset eran como navajas.
El tipo suelta a Luna y refunfuña fastidiado.
— Mira mocosa de mierda, si no… — el sujeto se giró para encarar a la entrometida que interrumpía su diversión, pero no pudo terminarlo porque un objeto metálico que sacaba chispas impactó contra su plexo solar.
El sujeto se queda tieso en su sitio paralizado por la descarga del indumentario, Sunset separa su arma del hombre el cual quedó entumecido y adolorido al punto de haberse mordido la lengua evitando poder gritar de dolor a la vez que de su boca salía un hilo de sangre, aprovechando la apertura Sunset le encaja su rodilla en su zona baja haciendo doblarse hacia en frente perdiendo el aire y la fuerza en las piernas pero el castigo no había terminado allí, Sunset lo toma del cinturón que llevaba y el cuello de la camisa del sujeto y tomando impulso lo hace correr hacia los urinales estrellándolo contra uno, dejando un mancha roja sobre la porcelana blanca, la nariz del tipo despedía chorros de sangre, el pobre desgraciado llevó sus manos a su rostro mientras ahogaba un grito con sus manos.
Sunset comenzó a patearlo de forma furiosa y cada vez que el tipo trataba de defenderse contra atacar recibía otra descarga voltaica, aquella tortura duró hasta que Sunset se cansó, dando largas bocanadas y sacando unas fuerzas de quien sabe dónde arrastra al sujeto y lo arroja fuera del baño cerrando la puerta con seguro, Sunset trataba de regularizar su respiración, había pasado de nuevo, todo era rojo en un instante y luego solo había rojo en sus manos y botas.
Después de calmarse un poco pasa su atención ante la supuesta adulta que la había llevado a aquel sitio, pero la persona en cuestión estaba vomitando ahora en el sanitario, Sunset bufa y se encamina hacia Luna y le sujeta su larga cabellera hacia atrás para que no se ensuciara con el asqueroso suelo o el baño, Luna descargó una buena y sustanciosa cantidad de porquería, después de unos momentos Luna se sienta sobre sus rodillas y le baja a la palanca.
— Eso fue asqueroso — dijo Luna completamente intoxicada — ¿porque nadie les baja a los baños?
— ¡¿Es en puto enserio?! — le gritó Sunset furiosa — ¡¿sabes acaso lo que te pudo haber pasado si no llegaba?!
— Relájate, niña, no es mi primer rodeo — Luna sentía que todo le daba vueltas mientras se ponía de pie y caminaba hacia el lavabo.
— ¡¿Estás mal de la cabeza o qué?! — la furia de Sunset solo creía como el fuego en hierba seca — ¡Casi eres violada en un baño de un antro y me dices "relájate"!
— Como ya te dije… no es mi primer rodeo — el semblante de Luna se ensombreció.
Sunset estaba a punto de volverle a gritar, pero su mente por fin pudo entender lo que estaba pasando, pero se negaba a creerlo, Luna se enjuago la boca, pero sus piernas se negaron a seguir sosteniendo su cuerpo, con pesadez se recarga contra el muro y se deja caer sobre su trasero quedando sentada en el suelo con las rodillas flexionadas con una mano sobre sus ojos y con el rostro apuntando al techo.
— Tu… lo hiciste a propósito — decía con consternación la joven.
— …
— ¿Por qué? — su mente no lograba concebir como alguien podía hacer algo tan malo de forma deliberada.
— … Tenías razón en el auto — contaba Luna aun sin mirar a Sunset — pero ¿qué pasa cuando no puedes perdonarte? ¿sabes? Una vez cada mes… salgo a sitios así, me mato con alcohol al punto de ni recordar mi propio nombre y tengo sexo con desconocidos, a veces en sus autos, en baños o lo que sea, luego vuelvo a ser la Subdirectora Luna por otros 30 días más.
— ¿Por qué te haces algo como esto? — inquirió una incrédula Sunset.
— … Para castigarme — aquella confesión fue como ser golpeada por una corriente helada — con todo lo que hice, a pesar de que perdonaran, yo no puedo, no lo merezco.
— … ¿Celestia lo sabe? — Luna niega con la cabeza — ¿Discord? — de nuevo negó — ¿… alguien? — la misma respuesta.
— No busco la autocompasión ni los consejos de ninguno de ellos, esta mierda es mía y yo lidió con ellas a mi modo.
— ¡Tu modo es autodestructivo y peligroso! — le embarró Sunset a Luna en la cara— ¡todo eso que haces no solucionará nada de lo que te ha pasado, solo cava más profundo el hoyo en el que te encuentras y un día de estos toda esta mierda va a supérate, puede pasarte algo irremediable, puedes contagiarte de alguna porquería o hasta morir!
Por primera vez los ojos de ambas se cruzaron, la mirada de Luna era triste y apagada, las palabras de Sunset revotaron en aquellos orbes turquesa y se clavaron en los suyos, todo lo que había dicho bien podía habérselo dicho a sí misma, mierda, aquello era tanto revelador como triste, era como ver un reflejo suyo en el suelo, ambas tenían demasiadas cosas en común, infancias de mierda, problemas con la misma personas, grandes traumas y problemas de personalidad, eran personas solitarias, frías y duras, tal vez… eran más parecidas de lo que Sunset quisiera admitir.
— Vete— le pidió suplicante la subdirectora con voz débil — déjame aquí.
Sunset apretó sus puños con fuerza.
— No — musitó la chica.
— ¿Qué? — Luna no la pudo escuchar.
— He dicho que no — respondió Sunset con firmeza.
Sunset acorta la distancia entre ella y Luna, coloca el brazo de Luna encima de sus hombros y usa toda su fuerza para levantar.
— Nos vamos — decía con esfuerzo la joven.
— ¡Te dije que me dejaras! — Luna trató en vano de soltarse — ¡no te traje para esto, te traje para que…!
— ¡Eso ya lo sé y no me importa! — gritó con fuerza y autoridad dejando muda a la mayor — ¡Puedes sentir autocompasión por ti misma luego, pero te voy a sacar de aquí, aunque tenga que arrastrarte de los cabellos! — Sunset empezó a caminar con esfuerzo — ¡No pienso abandonarte… uff, maldita sea pesas un montón!
Luna miraba a la joven que la llevaba casi a cuestas con fascinación, admiración y algo de envidia, ella ya sabía del alma noble que Sunset poseía y parte de ella agradecía que muy en el fondo era que la joven poseía dicha bondad incluso antes de todas sus memorias perdidas. Con dificultad, Luna, comenzó a caminar apoyándose de Sunset, fue un largo trayecto al auto, ambas estaban exhaustas, Sunset recarga a Luna en el cofre para que se sentara y trata de recuperar el aliento de tanto esfuerzo realizado poniendo sus manos en las rodillas.
— No exageres — se quejaba Luna — no soy para nada pesada.
— ¡Eres… uff… una puta vaca! — decía entrecortada Sunset sujetando sus rodillas tratando de recuperar el aliento
— Grosera… gracias.
Sunset vuelve a cruzar miradas con luna, ambos turquesas interconectados por un segundo el alma de cada una le habló al alma de la otra, Sunset siempre pensó en su tía como alguien fría y dura, de temperamento fuerte y voluntad de hierro, pero también como ella tenía demasiado en común, había un lado oculto a la vista de todos, un lado vulnerable que se negaba a revelarse por miedo a mostrar debilidad, en la otra se sentía que podían ser más honestas y abiertas, ambas pensaban lo mismo, pero al igual que la otra, ninguna lo diría.
— No hay de que — Sunset ya estaba recuperada — fue una buena noche hasta el final, yo te doy un 7 de 10.
— ¿Solo eso? — le siguió el juego Luna.
— Es un 7 de lastima.
Amabas tenían la sombra de una sonrisa.
— Deberías hablarlo con alguien — antes de que Luna dijera algo, Sunset, continuó — sé que sonará algo hipócrita de mi parte, pero hay cosas que son imposibles de manejar, al menos por ti misma.
— ¿Y qué sugieres?
— Odio admitirlo, pero mucha de mi mierda… no la pude sobrellevar por su misma — se sinceró Sunset — tuve… creo que fue lo más cercano a la ayuda que tuve.
— ¿Discord? — preguntó curiosa Luna.
— … Él me ayudó con Celestia, pero lejos nadie puede ayudarte, tan lejos que nadie puede salvarte, digamos que tuve suerte.
Luna sintió como su borrachera desaparecía, Sunset le había contado algo que ni Discord sabía ¿Sparkle lo sabría? No parecía, ahora tenía muchas preguntas, pero no deseaba presionar a la chica.
— Y si aun así no la encuentras — continuó Sunset — siempre puedes venir conmigo cuando sientas que vas a hacer algo estúpido.
— ¿Cómo una especie de reunión semanal? — preguntó escéptica Luna ante la propuesta y quien se la hacía.
— No me importaría salir una vez al mes contigo — Sunset se sentía muy tonta en ese momento — conoces buenos lugares y eso.
Ambas estaban tanto nerviosas como avergonzadas.
— Me encantaría — dijo con una sonrisa Luna.
— Lo sé, fue una estupidez, solo olvida lo que dije — Sunset lo dijo tan rápido que apenas se le entendió.
— ¡Dije que sí! — Luna no tenía la intención de levantar tanto la voz.
— Oh… perdón, estaba en automático.
Ahora Sunset quería que la tierra se la tragara. Apenas alcanza a ver un objeto dirigirse a ella, la oscuridad no dejó ver que era y apenas logró atraparlo, era pequeño y le punzó la palma de la mano, era un par de llaves, Sunset miró hacia la subdirectora quien la miraba con una sonrisa tranquilizadora.
— No creo poder conducirlo en este momento — habló Luna mientras abría la puerta del copiloto — además ahora que no tienes vehículo necesitaras un transporte para ir a la escuela… puedes considerarlo un préstamo.
— ¿Es una broma? — Sunset no podía creérselo.
— Si pregunta tu… si pregunta mi hermana o Discord diles que fue un regalo de tu tía Luna.
— Eres la mejor — Sunset luchaba con todas sus fuerzas el contener las emociones dentro de sí, cosa que le salió muy mal pues se notaba en todo su rostro la emoción desbocada.
— Pero si le pasa cualquier cosa te mataré — Luna sube al coche y cierra la puerta.
— Sí, sí, lo que sea — decía una apurada Sunset quien sube al asiento del conductor a toda prisa — soy más de motocicletas, pero este es un lindo detalle.
— Podemos tratar de reparar tu moto — Sunset la mira confundida — digamos que cuando Discord la llevó al depósito no pensó que alguien se la compraría al tipo antes de que la hiciera un cubo de metal.
— No puedo creer que diga esto, pero te empiezo a querer más con cada segundo que pasa — Sunset empezaba a admirar más a aquella mujer.
— Es imposible no hacerlo — decía con tono ufano la mayor — llévame a casa antes de irte.
— ¿Nos llevábamos tan bien antes de perder la memoria? — inquirió Sunset.
— Nha, éramos más formales, en realidad casi no congeniábamos — admitió Luna.
— Pues que estúpida soy.
Sunset hace rugir el motor y sale rechinando llantas, no era su moto, pero ella creía poder amar aquel nuevo juguete muy rápidamente, no le tomó mucho llegar al domicilio de las hermanas gracias a las indicaciones de la mayor dentro del vehículo, ambas se despiden con un gesto, no eran necesarias más palabras, Sunset avanza en las oscuras calles de aquella "nueva" ciudad, se preguntaba si hacia sus típicos recorridos a media noche en aquel sitio también, a lo mejor no lo siguió haciendo, pues al parecer tenía sus noches cubiertas con una novia.
Pensar en ella en ese momento la hizo recordar su pelea en el departamento, había tratado de evitar en eso y gracias a la distracción de su ahora "tía favorita" lo había hecho, recordando también la fiesta que le habían planeado generándole un sabor amargo en el paladar, ya era muy tarde, seguramente ya habría acabado, aun sabiendo esto tomó rumbo hacia donde le habían dicho donde se realizaría la celebración en su honor.
Era ya de madrugada y seis chicas y dos chicos limpiaban lo que había quedado de la mejor fiesta de verano de la historia, todos lucían cansados por tanto festejar, cabía mencionar que el único que no estuvo presente era el más disgustado.
— De nuevo ¿Por qué estoy aquí? — preguntó Quibble fastidiado de que le hablaran tan tarde para venir a limpiar un desastre del que no había sido participe.
— Porque eres mi novio — fijo Rainbow recalcando la palabra novio — y debes ayudarme cada vez que te lo pida.
— No recuerdo haber aceptado el formar una relación tan unilateral — le respondió Quibble — más aun cuando rechazaste disfrazarte de Daring Do cuando te lo pedí la semana pasada.
— Menos coqueteo y más movimiento — les reprochó Applejack — aún nos falta mucho que limpiar y no necesito escuchar sus raros fetiches.
— ¡No hacemos esas cosas! — gritaron la pareja rojos como tomates.
Quibble trató de serenarse y ser el mayor, bueno, realmente lo era.
— ¿Por qué no contrataron a alguien para hacer esto? — preguntó Quibble arto de limpiar pastel.
— Porque cierta compañía son unos hijos de su… — Pinkie se contuvo de terminar su oración — me hablaron hace una hora y me dijeron que su personal rechazó venir a limpiar y a recoger las cosas a pesar de que ya teníamos un convenio.
— Y para nuestra desgracia el permiso que solicitamos para hacer la fiesta nos obliga a dejarlo todo como estaba — continuó Cheese Sandwich — no se ustedes, pero yo ya metí el inflable a mi furgoneta.
— ¿Pero cómo…? — estaba a punto de preguntar Rarity, pero un vehículo negro se para cerca de ellos.
Antes de que alguno dijera algo el conductor de aquel fantástico auto abre la puerta, revelando a la "invitada" de honor de aquella celebración.
— Vaya, parece que se divirtieron — dijo Sunset sintiendo la tensión del ambiente.
Nadie dijo nada por un largo tiempo, ¿Qué se podrían decir? Ni siquiera Sunset sabía que esperar ¿podría ser reprendida o acusada? La verdad es que ni siquiera sabía muy bien porque terminó yendo. Todos los presentes la miraban incomodos, incluso Twilight parecía no poder verla directamente, cosa que le molestó y… ¿le dolió?
— Lindo auto — comentó Rainbow tratando de romper el hielo.
— Lo sé… yo… — Sunset sentía un nudo en su lengua — lo siento — incluso para ella había sonado extraño, ella no era de las que se disculpaban.
— No, en realidad, creo que nosotras debemos pedirte disculpas — dijo Twilight para sorpresa de Sunset — lo hablamos y… no fue justo de nuestra parte el arrinconarte de la forma en que lo hicimos.
Sunset sabía que no solo se refería a la fiesta.
— Tratamos de hacerte hacer algo que no querías y… no estuvo bien — decía AJ quitándose el sombrero — te tratamos de tratar como lo hacíamos antes y ese fue nuestro problema.
— Estábamos tan ansiosas de… no nos detuvimos a pensar en tus sentimientos — Fluttershy no pudo terminar su primera frase.
— Ahora nos damos cuenta que presionarte no es el camino — reconoció Rarity.
— Prometemos dejar de hacer cosas que no te gusten — prometía Pinkie — sin presiones ni compromiso, iremos a tu propio ritmo, claro, si aún quieres.
— No queremos imponerte ni obligarte a ser nuestra amiga — retomó la palabra Twilight — pero si nos dejas te aseguramos que no volverá a ocurrir y si quieres… todas queremos ser tus amigas, si nos lo permites.
Las seis amigas habían reconocido que su actuar no fue el más indicado y la única que lo terminaría pagando sería la propia Sunset, el empujarla hacía lo que ellas querían no era correcto, por más que desearan que volviera su amiga ese no era la solución ni lo correcto, debían de reconocer que la actual Sunset no era la antigua por más que fueran la misma persona, tenían miedo de que las rechazara, de que toda posibilidad que hubieran tenido desapareciera.
Por su lado Sunset tenía un gran conflicto interno, ante ella se encontraban dos salidas, la primera era mandarlas al diablo y marcharse, librándose de futuras situaciones incomodas y problemáticas, esa era la opción que debería escoger, después de todo ellas seguramente esperaban tener a… ¿ella? Cosa que no le terminaba de convencer, pero aun así el pensar en esta opción le producía una sensación de vacío y dolor en su cabeza, un dolor que se empeñaba en repetirse cada vez que algo así sucedía.
Pensó de forma lógica, evaluando los pro y los contra, pero por más argumentos que se daba la sola idea de irse y de no verlas le producía un extraño y profundo malestar, no quería, muy en el fondo no quería, era ridículo, aquel ofrecimiento, su amistad… sonaba extrañamente tentador.
— Se los dije en el hospital — habló Sunset — no estoy interesada en recuperar mi memoria y ser esa Sunset que conocieron — el semblante de todas decayó — pero… parecen un grupo interesante — todas la miraron expectante — será aburrido empezar el año sola y parece que siempre se divierten, así que ¿Qué demonios?
Sunset trató de sonar lo más casual posible, tratando de hacer sonar toda aquella cursilería lo más natural posible, poca fue su imaginación cuando cinco de las seis chicas frente a ella se lanzaron con brazos abiertos hacia ella derribándola en el proceso, estaba a punto de sacárselas de encima, pero la sensación de ser abrazada por ellas despertaba un gentil y cálido sentimiento en su interior, solo sería esa vez, se dijo a sí misma, solo esa vez.
Todas se apartan y levantan, Twilight le tiende la mano a Sunset para ayudarla a pararse, siendo ella la única que no la abrazó, Sunset sintió una corriente eléctrica recorrer su cuerpo al tocar la suave mano de aquella nerd, haciéndola sentir como una niña, algo desagradablemente vergonzoso a su parecer.
— Lo siento — se disculpó Twilight — por todo.
Sunset se reincorpora limpiándose el trasero del polvo. Los demás volvieron a retomar las labores de limpieza.
— No hay problema.
— Pensé en lo que me dijiste — el tono de Twilight era tenso.
Sunset rememoró lo ocurrido en el departamento
— Oh, eso, no te…
Sunset no pudo terminar de hablar pues Twilight continuó.
— Lo pensé mucho y creo que lo mejor es que me vaya del departamento.
Algo en aquellas palabras hicieron sentir a Sunset que algo se quebraba.
— No tienes que…
— Si tengo — volvió a interrumpir Twilight a Sunset — tenían razón, sobre todo, las cosas no serán iguales y no puedo actuar como si todo siguiera como antes, debo respetar tus deseos y la única opción que encuentro es irme.
— Pero… ¿Dónde vas a vivir? — eso no era lo que Sunset quería realmente decir.
— Mi cuñada ha hablado mucho conmigo desde tu accidente, ella me ofreció vivir con ella hasta que piense en otra cosa.
Sunset sabía del problema de Twilght y tenía una mejor idea de su situación gracias a su diario que no endulzaba la precaria situación de la chica frente a ella.
— No tienes que irte — las palabras de Sunset eran un hilo — puedes quedarte.
— Te lo agradezco la amabilidad, pero ya te causé demasiados problemas, pero creo que será lo mejor — Twilight sonrió de forma tranquilizadora — para ambas.
— Sí… lo mejor — la sonrisa de Sunset era tensa y dura al igual que su expresión facial.
— ¿amigas? — Twilight le tendió la mano.
— … Amigas — Sunset acepta el apretón.
Nadie pareció notar el tic en el ojo de Sunset, las palabras de Twilight si bien estaban cargadas de buenas intenciones para Sunset fueron como escupitajos por alguna razón, quería decirle que se quedara, que no se fuera, desconocía los motivos, pero la idea de que aquella chica de ojos violeta se marchara no le generaba ningún placer por más que llegó a pensar antes que sería grandioso que se marchara, pero ya había cavado su propia tumba y su orgullo no le permitía retractarse ni cambiar de parecer, mucho menos implorar que la joven cambiara de idea.
— Gracias — agradeció Twilight de corazón — oh y no tienes que preocuparte — Twilight le entrega su copia de las llaves del departamento — Applejack me llevará a casa de Cadence y…
— ¡No!
Aquella negación tan firme y fuerte hizo que Twilight saltara del susto en su sitio y que los demás voltearan a mirarlas, Sunset sintió sus mejillas arder al sentir como volvía a ser el centro de atención de nuevo, no quería alzar tanto la voz, pero sitió una enorme necesidad de gritar.
— Quiero decir — Sunset carraspeó su garante para tranquilizarse — quédatela, ocuparas mover tus cosas, me la devuelves cuando termines.
— Oh, es cierto — Twilight se rasca la nuca avergonzada de no haberlo pensado antes — muchas gracias.
— Debes dejar de agradecerme.
— Lo siento.
— ¿Qué te dije de disculparte demasiado? — preguntó harta la de ojos turquesa.
— … ¿Cuándo lo hice?
Sunset estaba por responder, pero se quedó trabada ¿Cuándo? Le preguntaba Twilight, era cierto, ella no lo lograba vislumbrar cuando es que ella se había disculpado ¿Por qué dijo aquello?
— Olvídalo — dijo Sunset sacudiendo su cabeza — ¿necesitan una mano?
— Por favor.
Ambas chicas se dirigen a ayudar a terminar la limpieza mientras dos chicos que se habían quedado de pie mirando todo aquello.
— ¿Estás cosas pasan tan a menudo? — preguntó Quibble a Cheese, era mucho drama para él.
— Oooooh mi querido y buen amigo, noo tienes ni idea — le respondió el fiestero alargando mucho sus palabras.
Gracias a la nueva ayuda pudieron terminar un poco antes, Applejack se retiró llevándose a Rarity y a Twilight consigo, Twilight se despidió de sus amigas en especial de Sunset, a quien le prometió llamarle para organizarse con la mudanza, Quibble llevó a Rainbow y a Fluttershy a casa de la primera, mientras Cheese se quedó un rato más con Pinkie, siendo Sunset la única quien noto que la pareja se miraba con complicidad.
De retorno a su departamento. Sunset, repasaba en silencio en su mente todo lo acontecido ese día, el recibimiento por parte de aquellos chicos fuera del hospital, el sexo con Twilght, su pelea con Twilight, su salida con Luna y ahora esto, era mucho que procesar, llegando a preguntarse si su otra yo tenía días tan ajetreados como aquel, aunque por más cansado que fuese… no era del todo malo.
Sunset se dejó caer en su suave colchón, estaba muerta, pero por más que trató de dormir no podía conciliar el sueño, aquel sitio era tan silencioso, frio y… solitario, sentía que algo faltaba, de forma instintiva de coloca a un lado de la cama y recuesta su cabeza en la segunda almohada, aquello la hizo relajarse más y sentirse más cómoda, el sitio era un poco más cálido y suave, despedía un ligero olor a lavanda, lo que la hacía relajarse aún más.
Sintiendo que su conciencia se desvanecía, Sunset, durmió por primera vez sin pesadillas en mucho tiempo, una lagrima solitaria recorrió su rostro cayendo en su vacía cama sin que nadie lo notase.
Bueno, pues aquí de vuelta con otro triste episodio, Dios, hasta yo quisiera ahorcarme, pero me doy auto puntos por demorar menos esta vez, lo que es ya tener contemplado todo, no esperen dos seguidos como la última vez, que si me lucí con los anteriores, bueno, ahora inicia un nuevo arco que estará repleto de drama, tragedia, romance y mucho dolorrrrrrrrr, dolor para todos MOTHERFUCKERS, es broma, los quiero y gracias por leer este olvidado fic alejado de la mano del señor, les deseo buenas noches y nos leemos luego.
