Está historia se desarrolla poco después del cambio de bando de Malkyn y Keltra a favor de los Amos del Universo, y sigue a Sy-Klone, quien acompañado de Slamurai se dirige nuevamente a su hogar, Anwat Gar, finalmente tras tantos años de exilio.
— ¿Que se siente volver a tu hogar, Dash-Shel? —Pregunto Slamurai una vez aterrizaron su Wind Raider en la costa.
— Si te soy honesto, Hiroki, no se cómo sentirme tras todo lo que pasó ese día, y no sé cómo habrá cambiado todo desde mi partida —Se sincero Sy-Klone.
— Se que es difícil, pero uno debe de afrontar sus miedos si quiere progresar en esta vida —Dijo Slamurai—. Aunque he de admitir algo, y es que comprendo el miedo a regresar y que nada sea igual, pues acabo de pedirle a la Reina Marlena que me dijera cuánto cambiaría mi país con los años, y la respuesta casi me tira de mi asiento, por lo que entiendo lo que puedes estar pasando.
— Aún así, tienes razón en que debo afrontarlo de frente, las cosas cambian, preocupante sería si no lo hicieran, y quién sabe, con suerte y ha mejorado para mejor —Esperaba Sy-Klone.
Con esa esperanza en mente, Sy-Klone y Slamurai se adentraron en Anwat Gar en dirección al asentamiento Gar. Y lo que ahí encontraron estaba a medio camino de lo deseado por Sy-Klone.
Si, el sitio todavía tenía condiciones poco aceptables, pero en comparación a la desgracia que era antes, sin duda era notorio el cambio. Aunque con las nuevas casas construidas por los hombres de Malkyn lejos de las ruinas a punto de derrumbarse y tener a enviados del Rey Adam repartiendo medicinas y ropa gratis ayudaba bastante.
— En cierto modo me alegro ver cómo están cambiando las cosas —Dijo Sy-Klone.
— Te lo dije —Expreso Slamurai sonriendo satisfecho.
— Dash-Shel, Hiroki, que bueno ver qué por fin han venido —Dijo una voz familiar acercándose a ellos.
Dicha voz pertenecía a Karryll, quien ahora por fin se mostraba con su verdadero color de piel púrpura similar a su otra mitad, Malkyn.
— Es bueno volver a verte a ti también, Karryll —Dijo alegremente Sy-Klone.
— Me sorprende que tú aún sigas existiendo aún tras haberte fusionado con Malkyn —Expreso Slamurai antes de ser golpeado por Sy-Klone con el codo en su costilla.
— Descuida, como les expliqué a Adam, Dare y Kay-La, yo seguiría existiendo dentro de la conciencia de Malkyn tras volver a ser uno, incluso podríamos volver a separarnos en cualquier momento, justo como este momento en el que Malkyn está demasiado ocupado para administrar Anwat Gar, por tanto heme aqui —Explico Karryll—. Pero basta de hablar de mi, que ustedes vinieron a ver cómo iban las cosas en Anwat Gar, y para eso he venido aquí a mostrarselos.
Su primera parada fueron las nuevas casas que se estaban construyendo, las cuales tenían el mismo estilo arquitectónico de las ruinas en su momento de gloria, asemejándose bastante a las construcciones del Japón Feudal, tal como noto Slamurai.
— ¿Puedes creer que antaño ese montón de rocas malamente unidas tenían semejante belleza? —Pregunto Karryll.
— Lo creo, pues estuve ahí para verlo con mis propios ojos —Contesto Sy-Klone para sorpresa y confusión de sus compañeros.
— Espera, ¿Que dijiste? —Quiso saber Karryll.
— Soy de la época de las Grandes Guerras. De hecho fui un soldado bajo el mando del infame General Gorto, he incluso mi armadura habitual era el uniforme reglamentario del Ejército Gar —Revelo Dash-Shel.
— ¿Gorto? ¿El mismo Gorto que dirigió a los Gar en la masacre de la Noche de las Lágrimas? ¿El mismo Gorto que junto al Sabio Adi son los responsables del estado actual de nuestra especie? ¿Ese Gorto? —Quiso saber Karryll.
— El mismo. Aunque aún a día de hoy me cuesta creer que alguien como el dirigiría una masacre contra gente inocente —Afirmaba Sy-Klone.
— Nah, no te creo, no hay forma que alguien de hace más de dos mil años siga con vida —Afirmaba Slamurai.
— Athraegotch no estaría de acuerdo contigo —Murmuro Karryll.
— Si tanto desconfían de mis palabras pueden lanzar un hechizo de la verdad sobre mi para que vean que no estoy mintiendo —Dijo Sy-Klone.
Estando de acuerdo, Karryll lanzo un hechizo de la verdad que tomo la forma de un anillo dorado sobre el cuello de Sy-Klone.
— ¿Entonces eso significa que conociste al Rey Grayskull? —Pregunto Slamurai tan pronto el hechizo empezó a surtir efecto.
— Lamentablemente no, las cosas no se dieron para que nos conociéramos, pues cuando llego a Anwat Gar yo me encontraba metido en una cámara de éxtasis que estaba curando mis heridas y volviendome el Cyborg que ven ahora tras mi batalla contra la Horda —Explicaba Sy-Klone.
— La Invasión Hordeana a Anwat Gar, nunca me imaginé que tu participaste en ella, dime todo lo que paso ese día —Pidió Karryll.
Más de dos mil años atrás.
— ¡Dash-Shel, cubre la retaguardia, no dejes que lleguen a los civiles! —Ordeno un General Gar bastante fornido de cabello negro y barba de candado.
— ¡Si, General Gorto, señor! —Acato Dash-Shel la orden y se dirigió junto a otros tres a proteger a los civiles.
Durante esta época, Anwat Gar tenía el tamaño del norte de África en la Tierra en contraposición a la pequeña isla a la que terminó reducida al final de las Grandes Guerras, lo que en realidad la hacía más difícil en su totalidad frente a la invasión total por parte de la Horda del Mal dirigida por un guerrero de piedra, Callix.
Ya llegando a dónde se encontraban los civiles, los cuales estaban siendo atacados por Horde Troopers, Dash-Shel no perdió el tiempo y ataco a los Hordeanos con unos generadores de tornados que tenía como brazaletes, salvando a así a varios el tiempo suficiente para que sus hombres llevarán a los civiles a un lugar seguro.
— ¡No dejen que… ¡Ahhhhh! —Exclamo un Horde Trooper al ser alcanzado por los tornados de Dash-Shel.
— ¡Mueran, malditos Hordeanos! —Exclamo Dash-Shel derrumbando un edificio sobre los Hordeanos y así bloquearles el paso—. Espero que con eso baste.
Una vez se reunió con sus compañeros, Dash-Shel no perdió tiempo y pregunto:
— Ly-Rax, ¿Los civiles están a salvó?
— Los logramos llevar con éxito hacia un transporte de evacuación —Contesto Ly-Rax.
— Perfecto, menos mal —Expreso Dash-Shel
En ese mismo instante, Dash-Shel y los suyos recibieron una transmisión de Gorto.
— ¡Las fuerzas Hordeanas se dirigen al templo mayor, van en busca de las Piedras del Legado, ustedes son los que están más cerca, no dejen que lleguen a ellas! —Ordenaba Gorto en medio de una lluvia de disparos que acabo con dos de los suyos.
— ¡Si señor! —Acepto Dash-Shel—. Morok, encargate de seguir protegiendo a los civiles, Ly-Rax y Lida, ustedes dos, síganme al templo mayor.
— ¡Señor, si señor! —Exclamaron los tres.
— Abran un camino hasta el templo mayor, debemos obtener posesión de las Piedras del Legado para Lord Hordak —Ordenaba Callix antes de susurrar para si mismo—, o de lo contrario volverá a hacerme explotar, me tomo tres semanas volver a reconstruirme después de eso.
— ¡Que te explote será lo último que te preocupe, basura Hordeana! —Exclamo Dash-Shel entrando en escena y no perdiendo tiempo en atacar con sus tornados.
Sus compañeros llegaron segundos después y abrieron fuego contra los Hordeanos antes de que se pudieran recuperar del shock del ataque de Dash-Shel, logrando así acabar con algunos de ellos antes de que pudieran responder a fuego enemigo y los obligarán a buscar cobertura desde la que seguir disparando.
Si bien varios Hordeanos fueron abatidos por dichos ataques, nada de lo que hicieron afecto a Callix, pues su cuerpo de roca era demasiado duro para que los láseres pudieran hacerle algo y era capaz de fusionar sus pies con la tierra, por lo que los tornados no le podían hacer nada, cosa que aprovecho para acercarseles y obligarlos a mantenerse a distancia de el lo máximo posible.
— Estúpidos y altaneros Gars, siempre creyéndose los más grandes y mejores de Eternia, es hora de bajarlos de las nubes y darles un golpe de realidad —Dijo Callix golpeando a tierra y provocando que se crearán estacas que atravesaron y mataron en el acto a Ly-Rax y Lida.
— ¡Noooo! ¡Tu maldito desgraciado! —Grito Dash-Shel a todo pulmón llevando al límite sus brazaletes para destrozar a Callix en cientos de pequeños pedazos.
Pero no sirvió de nada, pues Callix se reconstruyó en cuestión de segundos y lo atacó con las mismas estacas, las cuales lo atravesaron y lo dejaron como trapo desgarrado.
— Diría que luchaste bien, pero no pienso halagar a un Gar, tan solo muere y reunete con tus amigos —Dijo Callix a punto de aplastarle la cabeza con su mano derecha.
El daño masivo provocó que Dash-Shel perdiera la conciencia, con lo último que vio siendo una explosión que impacto contra Callix.
Presente.
— ¡Joder! —Exclamo Slamurai.
— ¿Y que paso después? —Quizo saber Karryll.
— No lo sé, solo puedo suponer que lograron repeler la invasión debido a que las Piedras del Legado no fueron robadas, eso se debe a que yo fui llevado dónde mi padre, uno de los más grandes científicos de Anwat Gar para salvar mi vida, y lo hizo convirtiéndome en el Cyborg que ven hoy y metiéndome en una cápsula de éxtasis para ser despertado cuando mi reparación estuviese terminada—Explico Sy-Klone—, es por eso que no pude hacer nada por mi gente cuando fuimos encerrados aquí en venganza por la Noche de las Lágrimas, simplemente aún no estaba terminada mi reparación.
— ¿Y cuando fue que terminó? —Quiso saber Slamurai.
— Quince años después, pero no estaba diseñada para abrirse automáticamente y nadie me despertó, por lo que permanecí en éxtasis hasta casi dos mil años después cuando la misma finalmente fallo y pude ser libre, con gran parte de mis sistemas fallando por el paso del tiempo y el desuso, pero libre a fin de cuentas —Respondió Sy-Klone—. Menos mal que Man-At-Arms me encontró al poco de despertar o no la cuento.
— No quiero ni imaginarme el como te has de sentir, prácticamente lo perdiste todo —Expreso Karryll.
— Es difícil, no lo negaré, pero tampoco tengo otra opción que aceptarlo y seguir adelante, mi familia y amigos no volverán, pero si quiero que su perdida valga algo no puedo quedarme con la cabeza baja y solo quedarme en una esquina acumulando óxido, es por eso que sigo luchando —Afirmo Sy-Klone—. Aún puedo ser útil a mi gente, es lo único que me importa en este momento, por lo que dejemos de hablar de mí y enfoquemonos en hacer que Anwat Gar recupere su antigua gloria.
— Así habla un verdadero campeón, cuenta conmigo para eso —Dijo Karryll.
— Y conmigo, te ayudaré en lo que pueda hasta que mate a Genji, recupere a mi esposa y vuelva a la Tierra —Aseguro Slamurai.
— En ese caso, tenemos mucho por hacer aquí —Dijo Sy-Klone—. Aunque me preguntó, ¿Que fue de Morok? ¿Acaso llego a tener descendencia? ¿Me pregunto cómo sería dicho descendiente?
En lo más lejos de ahí, en la Montaña Serpiente, Illumina de repente estornudó.
— ¿Quien está hablando sobre mi? —Se preguntaba Illumina—. Que raro, ¿Quien habrá sido?
— ¡Illumina, deja de perder el tiempo, que tenemos que ir a las Cavernas de Rakash de una vez antes de que vuelvan los Hombres Serpiente! —Le aviso Keyle.
— Ya voy, un momento —Dijo Illumina dejando de pensar sobre quién hablo de ella y dirigiéndose a su próxima misión.
