Capitulo 27: "El que surge de la tierra"
(La pelea contra Orochi)
No podía ver con claridad, pues aquella sensación de calor que le hacia hervir la sangre afectaba gran parte de sus sentidos; comprendía que estaba ahí, mas no que es lo que estaba haciendo. Sentía que su corazón palpitaba tan rápido que cualquiera pensaría que se le saldría del pecho, era como si su cuerpo se moviera a propia voluntad, buscando apaciguar esa ira, esa sed de muerte y sangre.
Percibió varios sonidos a su alrededor, pero la neblina turbia que cubría sus ojos no lo dejaba enfocar hacia ninguno de estos, había tres figuras cerca de el, dos a su costado y una justo en frente, la que tenia mas próxima, la que parecía mas quieta.
—¡Liberala! — alcanzo a escuchar entre el silbido que le ensordecía de todo excepto esa venenosa voz que le repetía que continuara.
—¡Yagami! ¡Vas a matarla!
Poco a poco el sonido de las voces a su alrededor le comenzaron a parecer familiar, provocando que el silbido se difuminara. Esto le devolvió un ápice de su humanidad y su mente le permitió por un instante enfocar lo que tenia al frente, aquello que sostenía entre sus manos, presionando y tratando de estrujarlo como si lo quisiera hacer añicos.
Estaba a punto de arrancarle la vida a la persona mas importante para el, y esta, con un gran esfuerzo, estiro el brazo para tratar de tocarlo, logrando apenas rozar una porción de su mejilla con la punta de la yema de sus dedos y dejando salir su ultimo aliento.
—I, Iori…
Desde el inicio del torneo, y el enfrentamiento contra el New Faces, Iori Yagami había iniciado una lucha interna de la que no cayo en cuenta hasta aquel momento en el que él y Leona Heidern, habían flaqueado ante la sutil presencia del dios serpiente. Justo después no dejo de cuestionarse en sus adentros si realmente tenia la fuerza para combatir contra aquella oscuridad que deseaba arrebatarle su humanidad, pero aunque esa pregunta se le cruzo a ratos, jamas la pronuncio en voz alta, pues su orgullo le dictaba lo contrario, sin embargo su subconsciente tomo la decisión de apartarse durante todo ese tiempo, alimentándose con la esperanza de cumplir su promesa a la chica de ojos turquesa. En el fondo, nunca se imagino de que no solo no podría sostener su palabra, sino de que acabaría con sus manos en el cuello de esta, tratando de rompérselo.
La respiración de la chica se detuvo al momento en que ella pronuncio su nombre y sus brazos cayeron a los costados; en el mismo instante en que él la reconoció al haber sentido el roce de su piel. Entonces la libero, pero esta no toco el suelo tan de golpe, ya que la guardiana del espejo la recibió, provocando que la pelirroja se dejara caer de a poco.
—¡No respira! — exclamo Chizuru.
Un enorme escalofrío recorrió la espalda de Kusanagi al escuchar esas palabras que hace ya tres años se le habían presentado.
La mezcla de sucesos y la oscuridad que continuaba devorando su ser, provocaron un caos en Yagami, sus recuerdos se cruzaban entre si, torturándolo y haciendo que de nuevo se perdiera entre sus gritos tal cual una bestia.
Todo estaba en manos de Chizuru Kagura y Kyo Kusanagi, que tenían ante ellos a un Yagami que parecía derrotado ante el disturbio de la sangre, controlado como un perro feroz por aquel que estaba a su espalda, esa presencia imponente que lograba reponerse del previo ataque de los tres tesoros…
Varios minutos antes.
Por los pasillos, la gente corría en dirección opuesta a la arena, entre empujones, tirones y pisotones trataban de apresurarse para abandonar el lugar lo mas pronto posible.
No había control, no había protocolo, pues el grupo de Ikari se vio rebasado y pocos elementos quedaron salvaguardando las salidas; debido a que el coronel Jones y el teniente Still se encontraban tratando de controlar la situación.
—¡Leona! — exclamo el de pañoleta roja y de un salto, habiendo corrido entre las gradas, cayo hasta la parte baja, donde fue alcanzado por el de gafas oscuras.
—¡¿Pero que le sucede?! — pregunto el rubio, ante una Leona completamente perdida entre rugidos.
Ambos, perplejos, la contemplaron unos segundos; sabían que era ella, pero realmente no lo parecía, estaba mas cerca de ser un animal rabioso que una persona, su cabello azul había quedado atrás por un tono escarlata y su piel se había oscurecido notablemente; sus ojos eran como dos esferas brillantes y amarillentas, y de su boca expelía vapor.
Con un segundo alarido, intento abalanzarse contra sus compañeros de equipo y escuadrón.
Clark se aparto en un reflejo mas no demoro mucho en tomar acciones al ver que Ralf la recibió de lleno.
—¡¿Que sucede contigo?! —Jones, trataba de razonar, al mismo que forcejeaba con la increíble fuerza que se despertó en ella.
—¡Heidern! —Incluso el teniente intento llamarla.
La melodía del C.Y. S. aun sonaba mientras el caos se esparcía y los miembros de Ikari intentaban someter a Leona. El equipo campeón estaba teniendo los mismos problemas en tratar de contener a Iori Yagami, que al igual que la soldado silenciosa, había caído presa de la presencia de los reyes celestiales.
—¡¿Que demonios le pasa?! — dijo Nikaido, atónito. Cubriendo uno de los flancos mientras que Daimon estaba del otro y Kyo al centro.
—¡Kyo! ¡¿Hay alguna manera de hacerlo entrar en razón?! — pregunto Goro que fue casi embestido por el que tenia el pelo en tonos violáceos.
—¡Goro! — dijo Benimaru y de inmediato arrojo su relampagueante ataque hacia su "lunático" oponente.
Sin responder y con los puños en alto Kusanagi trataba de mantener sus pensamientos lo mas fríos posibles para saber como proceder.
—Esto… ¿será esto lo que Kaoru no quiso revelar? ¡¿Este Yagami y su estado en el torneo pasado?! —pensó al mismo que encendió sus llamas para no esperar que el otro lo atacara desprovisto.
Por su parte, la sacerdotisa de Kagura, se dirigió junto con el comandante y sus compañeras de equipo hasta la cabina, donde pretendían confrontar a los reyes celestiales; sin embargo al ver de paso lo que ocurría con Yagami y Leona, Chizuru y el Coronel se detuvieron un segundo, en el cual tenían que decidir si regresar o continuar.
—¡Nosotros seguiremos a la cabina! — dijo el comandante, colocando su mano sobre el hombro de Chizuru.
—¡Pero, Coronel! ¡Su hija…
—En una situación como esta, con su conocimiento y sus poderes, usted puede hacer mas por ellos que yo, ademas, ella no esta sola, hay quienes están preocupados tanto como yo — el único ojo del altísimo Heidern, se poso en sus soldados, que luchaban desesperadamente por apaciguar la furia de Leona sin infligir daños que pudieran serle terribles — Apreciare que en el futuro, usted pueda ayudarme a explicarle todo esto a Leona, por ahora, es mejor continuar con nuestro deber, estoy seguro que ella lo comprenderá.
Las palabras del estoico hombre fueron como una bofetada para regresar a la serenidad, y así, Chizuru, haciendo uso de sus poderes, se transporto hasta donde los otros tesoros estaban.
Cuando el comandante, King y Mai, llegaron a la cabina; solo se encontraron con los cuerpos del personal.
—¡Deberíamos buscarlos antes de que abandonen el lugar por completo! — dijo Mai.
—No, ellos no escaparan — respondió Heidern — Su plan consiste en que nada ni nadie les impida llegar a la señorita Kagura y los que están en el centro…
—¡Entonces! ¡¿Que haremos nosotros?!
El comandante entrecerró el ojo mientras contemplaba la transmisión que se reproducía en una de las pantallas del interior del lugar.
Habiendo dejado su vehículo a una considerable distancia, los Sakazaki arribaron a la arena, avanzando contra la marea de gente, trataron de abrirse paso para llegar al centro.
—¡¿Que rayos fue eso?! — pregunto Garcia al escuchar el rugido de Leona y Yagami que alcanzaba a resonar por todo el lugar.
De inmediato, Kaoru se sintió un tanto mareada, debido a la fuerte presencia de Orochi.
—Iori… — murmuro, cubriéndose de inmediato la boca, casi perdiendo el equilibrio, pero evitando la caída gracias a Yuri que la hizo apoyarse en ella.
—¡Ustedes quédense aquí! — Indico Ryo.
—N, no… ¡tengo que llegar! ¡Es importante! — exclamo la pelirroja, recuperándose con esfuerzo —¡Las personas mas importantes para mi están ahí adentro! — dijo con determinación.
—¡Chica! ¡No seas terca…
—¡Por favor! — bajo la cabeza.
—Hermano — Yuri miro al rubio como si le suplicara que les permitiera continuar.
Ryo exhalo y las dejo ir tras de ellos.
Conforme iban atravesando los pasillos el lugar se hacia mas difícil de recorrer debido a la gente que iba en contrasentido y finalmente terminaron por separarse unos de otros.
—¡Hermano! ¡Robert! — Yuri levanto un poco la cabeza para tratar de buscarlos entre la multitud.
—En la plataforma, todos deben estar reuniéndose ahí — le dijo Kaoru que trato de caminar por su cuenta.
—¡¿Estas segura?!
—Si, puedo olerlo y sentirlo.
—¡Muy bien!
Las chicas se dispusieron a continuar, Yuri por delante y la pelirroja ligeramente rezagada, rengueando. No avanzaron mucho hasta que se encontraron otro grupo de conocidos.
—¡Yuri-chan! ¡Kaoru-chan!
—¡Athena!
Asamiya junto con el fiel Sie Kensou, el maestro Chin y Shingo Yabuki, se aproximaron sin demora para alcanzarlas.
—¡¿Que hacen aquí?! ¡¿Por que no están evacuando?! — dijo Kenosu, el cual fue ignorado.
—Yuki-san, ¡Yuki-san fue secuestrada por el New Faces! ¡ellos son reyes celestiales! —Kaoru no demoro ni un segundo en externar la situación.
—Esos muchachos están aquí — comento el maestro Chin seguido un chillido por el hipo.
—¡Ellos harán algo terrible con Yuki-san! ¡Tenemos que decirle a Kyo! ¡Tenemos que evitarlo! — Kaoru casi se dejo caer sobre la psíquica, la cual, la escucho sin pasar desapercibido su semblante de desespero.
—¡Muy bien! — Con una mirada seria, Athena se giro hacia la parte que conducía al centro.
—¡¿Que demonios quieren con Yuki-chan?! — pregunto Kensou mientras todos corrían para auxiliar a la novia de Kusanagi.
—¡Se dice que para romper el sello y despertar a Orochi, se requiere de sacrificios de sangre dados a voluntad! — respondió agitada la discípulos de los tres tesoros —¡Pero ellos mismos me lo mostraron, la sangre que pretenden derramar es la de Yuki-san!
—¡Dijiste que era a voluntad! — Continuo Kensou.
—¡Si, eso decía en los pergaminos…
Al notar que Kaoru se esforzaba de mas, Yabuki bajo el paso hasta quedar junto a ella y sin preguntarle, la tomo de la cintura para pegarla a el, como si fuesen a correr una carrera de tres piernas.
—¡Entrelaza tu pierna con la mía, así podremos correr mas rápido!
Kaoru le arrojo un vistazo rápido y acepto su ayuda sin pensarlo, cruzando su brazo por la cintura de Shingo, por un momento se impresiono de ver que el decidió respetar su orgullo de continuar avanzando de esa manera y no la llego a cargar.
—Gracias — le dijo en voz baja.
—P, por nada — le respondió con las orejas rojas.
—¡¿y por que Yuki-chan?! — ahora fue Asamiya la que insistió —¡¿A caso se debe a que es novia de Kyo?!
—No estoy segura, supongo que para ellos es una conveniente… coincidencia…
—¿Coincidencia?
—Kushinada era el nombre de la ultima doncella que Orochi no tomo como ofrenda hace mas de mil ochocientos años…
Sin que la pelirroja concluyera la frase, Athena se detuvo repentinamente, habían llegado al final del camino, ahora estaban siendo espectadores de los dos peleadores víctimas de la presencia de Orochi.
—Fue exactamente eso, una coincidencia para todos, jamas creímos que esa doncella Kushinada y la novia de Kusanagi estuvieran relacionadas, pero al parecer, Orochi nunca quito sus ojos de ella — En el mundo astral, Maki Kagura continuaba a la expectativa de la situación y por supuesto, las otras dos Hakkesshu tenían el mismo interés por saber que es lo que sucedería —Se supone que los Kusanagi se emparentaron con los Kushinada que descendieron de aquella doncella y lo mas obvio era que el linaje Kushinada se perdiera con el tiempo — Continuo Maki — algo debió suceder para que ambas familias volviesen a separarse.
—Me pregunto si Goenitz tendría conocimiento de eso — comento Vice.
—No en un principio… Aquella noche que el se presento en el templo, tenia toda la intención de liberar el sello y una vez que acabo con la vida de todos los que intentamos protegerlo, habría tenido el camino libre, pero fue entonces que se percato que no solo bastaba con fragmentarlo, seguramente paso tiempo tratando de averiguar el ritual.
—Eso quiere decir que ese viejo, debió comunicarle lo que sabia a los otros reyes celestiales — Dijo Mature cruzando los brazos.
—¿Insinúas que Goenitz aun esta entre nosotros?
—No solo ustedes poseen habilidades especiales, esa es la diferencia entre los Hakkesshu como nosotras y los reyes celestiales — sonrío maliciosamente.
—¡Maldición Yagami! — exclamo Kyo, peleando fervientemente contra su rival, que aun permanecía bajo el estado del disturbio de la sangre.
—¡Es como si tuviese energía ilimitada! — comento Daimon.
—¡Es el disturbio de la sangre! — La voz de Chizuru se extendió para ser escuchada con claridad al llegar hasta donde estaba Kusanagi y el resto de los miembros de Japón —¡Están fuera de control, razonar no servirá! — dijo de manera contundente y viro un poco la cabeza, lo suficiente para que los Ikari también la escucharan —¡Si quieren detenerlos, tendrán que reducirlos!
—¡De acuerdo! — Kyo encendió sus llamas.
Aprovechando que Iori no tenia un patrón de ataque, los tres miembros del equipo lo rodearon. Con sus ataques eléctricos y su agilidad, Benimaru trato de evitar que él buscara salir del cerco que ellos habían formado, Goro Daimon aprovecho para sujetarlo con toda su fuerza, mientras que Kyo le propino un ataque combinado con sus llamas carmesí.
Al ver que el equipo Ikari se contenía y que los miembros de Japón se habían organizado, Chizuru se aproximo al coronel Jones.
—¡¿No me escucho Coronel?!
El otro vacilo en responder.
—¡Se que tienen miedo de lastimarla, pero créame que ella esta sufriendo más de esa manera!
Ralf se miraba intrincado, realmente no quería hacerle daño, pese a que Leona estaba manifestando una fuerza bestial, ellos se habían abstenido de usar toda su fuerza, ademas, les era difícil predecir sus ataques.
—¡Ella tiene razón! — le indico Clark a su superior — recibiendo la embestida de Leona —¡Arg!
—¡Clark!
—¡Es ahora Coronel! — Chizuru se emparejo y extendió su brazo —voy a inmovilizarla unos segundos, será su oportunidad! ¡No la desperdicie!
Viendo que el teniente estaba sudando la gota gorda y con las palabras de la sacerdotisa resonando, el Coronel Jones sacudió la cabeza y escupió una poca de sangre producto de los ataques de Leona.
—Disculpa princesa, esto es por tu bien — pronuncio entre dientes y aprovechando que entre Clark y los poderes de Chizuru, Leona estaba imposibilitada, la impacto directamente en un punto clave para que ella perdiera la conciencia sin sufrir graves daños. Toda la fuerza de Jones aterrizo en aquel punto, en un golpe que le dolió mas a el por dentro que a ella.
Ambos, Iori Yagami y Leona Heidern, habían sido apaciguados.
Estaban agotados, sobre todo por la tensión, los golpes por parte de Leona, habían sido bastante contundentes, y a pesar de ello, Ralf se aparto el sudor de la frente con el antebrazo y se acerco a la joven Heidern, para levantarla, tratando de ser lo mas delicado que le permitiera su ruda naturaleza.
Aun jadeaba agitado mientras la contemplaba, su rostro como el de una muñeca que no se notaba generalmente por la expresión firme que siempre se cargaba, se había atenuado, ahora podía verla con claridad.
—Su semblante… ella realmente parecía estar sufriendo… ¿a caso estabas peleando ahí adentro, Princesa? — pensó.
—Será mejor que se la lleven de aquí — dijo Chizuru — los civiles ya evacuaron, por lo demás, será mejor que nos los dejen a nosotros.
Clark no respondió, giro la cara en dirección a su superior, esperando la decisión, a lo que Ralf acento con la cabeza y se acomodo a la joven peliazul para avanzar a la salida.
—Nos mantendremos cerca del área — indico a la sacerdotisa y después se marcharon por la salida mas próxima.
—¿Esta bien esto? ¿Que hay de la misión? — pregunto el teniente Still, caminando por detrás de su comandante.
—La misión es importante, pero… nuestros elementos son la prioridad.
Y Clark no respondió, tan solo esbozo una media sonrisa que Jones no pudo mirar.
Cuando el grupo, encabezado por Asamiya, se quedo de pie justo al final del pasillo, vieron los últimos golpes que recibieron los que manifestaron el disturbio de la sangre.
—¡Iori! —Kaoru se cubrió la boca de nuevo, esta vez recordando lo que había pasado en el torneo anterior —El…
—Parece que llegamos justo a tiempo, ya controlaron la situación — dijo Kensou —No hay de que preocuparse.
Pero Asamiya aun no se movía, los ojos de esta y de los otros se deslizaron hacia las gradas, donde el "clap clap clap" de un par de manos se escuchaba claramente a pesar de la estridente música.
Era Shermie que aplaudía como una burla a la victoria de los que estaban al centro.
—¡Son esos sujetos! — Exclamo Benimaru.
—La sangre de Orochi sea esparcido y ahora hierve entre todos sus hijos — Fue lo primero que Yashiro pronuncio una vez que los tres miembros del New Faces estuvo frente a ellos.
—¡Esos chicos! — Kensou se sobre salto al verlos —¡Lucen diferente de la primera pelea!
Una vez mas Kensou fue ignorado, pues todos se quedaron perplejos al ver que Yashiro traía en brazos a Yuki Kushinada.
—¡Yuki-chan! — dijo Athena.
—Estamos muy agradecidos de todo lo que han hecho hasta ahora — expreso Shermie.
—Una vez que hayamos terminado con ustedes, tendremos la energía suficiente para comenzar el ritual —añadió Chris.
—Eso quiere decir, que la energía liberada durante todo el torneo —Chizuru abrió los ojos a la par — ¡Pretenden usarla para despertar a Orochi!
Kyo quien se había quedado atónito al ver que su novia estaba inconsciente y en las garras de sus enemigos, enmudeció por un momento, no obstante al ir escuchando a los reyes celestiales hablar, la furia se incremento dentro de él.
—¡Si lo que quieres es pelear contra mi! ¡Entonces adelante! ¡Lo haré! ¡Así que deja ir a Yuki! ¡Ella no tiene nada que ver en esto! —le grito a Nanakase.
—En eso te equivocas — contesto Chris, dibujando esa sonrisa que parecía angelical, sobre el resto de un semblante ensombrecido — La ultima pieza, un sacrificio de sangre…se debe terminar lo que ha quedado inconcluso hace mil ochocientos años, siete doncellas fueron sacrificadas y solo resta una — su sonrisa de hizo mas amplia — la ultima de las Kushinada.
—¡La descendiente de Kushinada! ¡No fue una coincidencia! — pronuncio la miembro de Kagura.
Con la boca entreabierta el joven maestro Kusanagi había comprendido la situación, aun cuando no tenia conocimiento previo sobre el ritual, fue como una corazonada, si permitía que los Hakkesshu continuaran con todo, su Yuki no regresaría a casa.
—¡No lo permitiré! — apretó los dientes —¡No dejare que lastimen a Yuki!
Entre risas, el trio de sirvientes de Orochi, dejaron a la joven Kushinada en una zona elevada antes de arrojarse directamente hasta los peleadores del centro. Con un ligero vibrar de la tierra, Nanakase fue el primero en aterrizar, y sin decir mas, solo se ajusto los guantes para liberar su furia.
—Benimaru, Daimon, ustedes pueden irse, no es asunto de ustedes — externo Kusanagi. Tomando en cuenta las heridas que sus compañeros tenían tras enfrentar a Yagami.
—¿y dejar que te hagas el genial frente a todos? No lo creo — respondió Nikaido, tratando de sobre ponerse como si nada, a pesar de sus lesiones.
—Llegamos hasta aquí como un equipo y así nos iremos — añadió Goro Daimon.
Kyo no respondió, mas no los detuvo; en el fondo, estaba agradecido de contar con amigos como ellos.
Elemento contra elemento. El rayo contra el trueno, la tierra contra la fuerza y el fuego carmesí contra las llamas oscuras. El equipo campeón estaba peleando con todo lo que tenia.
—¡Athena-chan! ¡Mira— apunto Yuri Sakazaki hacia el cuerpo de Kushinada — dejaron a la chica sola.
—¡Es nuestra oportunidad! ¡Vamos! — Asamiya parecía que ya había trazado un plan y aprovechando que los otros estaban distraídos en la pelea, fueron en dirección hasta donde la novia de Kyo.
Shingo dio un paso al frente y se percato que su compañera no se movía.
—¡¿Que pasa?! ¡¿Te duele?!
—De esta manera solo los atrasare, será mejor que vayas con ellos — indico la pelirroja.
—Kaoru…
—Estaré bien, no te preocupes — le respondió tratando de darle un semblante optimista a Yabuki.
—Muy bien, ah, ¡Ten por seguro que regresare para sacarte de aquí!
La otra solo movió la cabeza en afirmación y sustituyo el apoyo de Shingo por el de la pared, permitiendo que el otro alcanzara al grupo.
Una vez vio la espalda cubierta en añil de Shingo alejarse, Kaoru regreso la vista hacia Iori Yagami, que permanecía en el suelo inconsciente, y tomando un segundo aire, se aproximo con esfuerzo hasta él, reuniéndose junto a Chizuru que también estaba inspeccionado al heredero de la magatama.
—No parece tener heridas mayores, sin embargo, el disturbio de sangre ha consumido mucho de su energía.
—¡Tiene que abrir los ojos, es necesario!
—Chizuru junto sus manos y las aproximo hacia el pelirrojo.
—¡No! — la detuvo la joven discípula —Chizuru-san, tu debes conservar toda tu energía, es muy importante ahora.
Lentamente, la empresaria giro el rostro hacia el equipo de Japón que se enfrentaba a los reyes celestiales, percatándose que Daimon y Benimaru, no podrían sostener por mucho el combate.
Kaoru, tomo a Iori y lo acomodo de tal modo que este pudiera sostenerse en el regazo de ella, coloco sus manos sobre las mejillas del pelirrojo y con los ojos cerrados entrego gran parte de su propia vitalidad a Yagami.
—Despierta, Iori… — susurro una vez que termino —anda Iori…
La chica arrugo el entrecejo en desespero y le deposito una bofetada, provocando que Yagami abriera los ojos de golpe. Ni tiempo le dio al heredero de responderle cuando ella agacho el rostro para tener su atención.
—¡Vamos Iori! ¡Te necesitamos!
El cuerpo del maestro Daimon, golpeo con fuerza la piedra de la plataforma y junto a este cayo su otro compañero de equipo; la desventaja con la cual habían iniciado el combate, finalmente los hizo caer.
—¡Benimaru! ¡Daimon! — exclamo Kyo, que aun se mantenía en pie.
—Fu, fu, fu, fu, solo queda el heredero Kusanagi — rió una ya no tan despistada Shermie — ¿crees que tu solo seas rival para nosotros?
—No deberías subestimar a un heredero del clan Kusanagi, ni mucho menos a aquellos que poseen las reliquias — pronuncio Chizuru desde atrás.
A la plataforma subieron, los otros dos tesoros sagrados para unirse a Kyo y cumplir con su obligación como las cabezas de sus clanes.
—Este enfrentamiento, era inevitable — sonrío Nanakase.
—Es el destino — añadió Chris.
Kaoru intento apartarse, dirigiéndose lentamente hacia donde el grupo de Athena, en el trayecto le fue difícil no mirar a sus tres maestros frente a los reyes celestiales. Su corazón palpito fuertemente, mas no de nervios, sino por emoción.
—¡Ellos ganaran! — dijo para si, sujetando su dije de la luna…
—¡¿Como que no podemos regresar?! — En la parte externa de la arena, algunos de los peleadores que habían acompañado a los civiles durante la evacuación, se encontraban indignados al negárseles el paso, debido a los refuerzos del comandante Heidern.
Entre ellos se encontraba, el equipo de Bogard, así como también Ryo Sakazaki y Robert Garcia; quienes al notar que Yuri se había extraviado, dieron vueltas para encontrarla, terminado en esa área.
—¡Mi hermana y mi amiga están ahí adentro! — reclamo Ryo, refiriéndose a Yuri y a King.
—¡Mai tampoco ha salido!
—Y el equipo de Athena tampoco — Terry se sumo al reclamo de su hermano.
—¡¿A caso quieren que los hagamos a un lado a la fuerza?! —dijo Robert. Pero los miembros de Ikari no les respondían.
—Por lo menos deberían tener la decencia de decirnos ¡¿que es exactamente lo que esta ocurriendo?! —Andy parecía sobre saltado, estaba realmente preocupado de que su chica no diera señales.
—Algo malvado — el sonido de una voz muy grave se aproximo a quienes estaban exigiendo ingresar — puedo percibirlo, el mal se siente en el centro de la arena — se trataba del maestro Kim Kapwhan, que con los brazos cruzados levanto los ojos hacia la parte alta de la arena, contemplando el gris del cielo.
—¡Andy! — finalmente la ninja Shiranui apareció por la salida, acompañada de King y el comandante.
—¡Mai! ¡¿Estas bien?! —la recibió Bogard.
—¡Si! Estábamos ayudando al comandante a asegurarnos de que no quedara nadie en el lugar y de que los heridos recibieran auxilio.
—¡King! ¡¿Viste a Yuri?!
—¡¿no esta con ustedes?!
Garcia y Sakazaki intentaron meterse por la fuerza al saber que su hermana aun no había sido localizada y fue el mismo Heidern quien se interpuso.
—La orden es de que nadie entre — se mantuvo firme y estoico.
—¡Yuri sigue ahí! ¡Llego con la chica de cabello rojo! ¡Las dos están ahí adentro e iban a buscar a Kyo Kusanagi!
—Comandante, esas niñas no son las únicas, los psyco soldier aun continuar en el lugar, al igual que los miembros de Japón, quizás necesiten ayuda —Terry intento convencer al comandante, usando un tono mas sereno.
—Mis hombres están adentro.
—¿Se refiere a Clark y Ralf? Ellos salieron hace unos minutos, con la miembro de su equipo inconsciente.
El ojo de Heidern se abrió debido a la sorpresa y medito un poco respecto a las ordenes.
—Si el coronel y el teniente, están indispuestos — murmuro — Bien, solo unos pocos— se hizo a un lado momentáneamente, permitiendo el paso a Terry y Ryo — para buscar a los peleadores extraviados.
Andy se aproximo a la entrada al igual que Robert, no obstante sus compañeros los detuvieron.
—Esta bien, será mejor que cuides a Mai — le dijo su hermano.
—Robert, es mejor que te quedes aquí por si Yuri sale de alguna parte — le indico Sakazaki — confío en ti para ello.
—¡De ninguna manera! ¡¿Quien mas podría ir sino yo?!
—Yo lo haré — se ofreció el maestro Kim —No puedo simplemente quedarme de brazos cruzados ante la presencia de la maldad.
Terry y Ryo se enviaron una mirada rápida al ver la seriedad de Kapwhan.
—¡Chang! — llamo a su compañero de equipo —Este es tu momento de brillar, es probable que necesitemos de tu fuerza, vendrás conmigo.
—Pero ¿quien cuidara de Choi? — En realidad, el enorme hombre, estaba algo asustado por la actividad sobre natural que rodeaba la arena.
—El puede cuidarse solo — Lo palmeo su maestro para darle ánimos.
Y con eso, aunque no estaba del todo de acuerdo, Garcia acepto esperar.
Los demás vieron como sus compañeros y amigos, re ingresae a la arena y algunos minutos después, se volvieron a escuchar gritos estremecedores provenientes del interior y el cielo comenzó a transicionar, de aquel gris, hasta un negro sin estrellas.
—¡Ankoku Raikokuken!
Shermie arrojo uno de sus poderosos ataques eléctricos hacia la sacerdotisa, la cual logro evadirlo usando su ilusión de Yata.
—Esa técnica —Chizuru entrecerró los ojos sin bajar la mano con la que dirigía sus ataques — Es idéntica a la de Benimaru Nikaido, la única diferencia es el poder oscuro del cual proviene…
La guardiana del espejo se mantenía firme, no arrojaba sus ataques, pero tampoco tomaba una posición defensiva, Chizuru no era el tipo de peleadora que desperdiciaba su energía, primero analizaba a su contrincante para saber como podría tomar ventaja o contrarrestar los ataques venideros.
—Chizuru-san parece serena aun durante la pelea, ese es el nivel de una gran sacerdotisa de Yata— pensó Kaoru mientras miraba como los tesoros se enfrentaban a los reyes celestiales.
—¡Veamos que llama es la mas poderosa! — dijo Chris a Kusanagi, intentando confundirlo con sus ataques veloces.
—¡Tienes demasiada confianza para intentar desafiarme, niño!
—¡Eso es por que se que soy mas fuerte que tu!
Tomando la iniciativa, arrojo su versión oscura del orochinagi de Kusnagi.
—¡¿Que rayos?! — Kyo retrocedió hasta topar por descuido con la espalda de Yagami.
—¡¿Que demonios haces?! ¡Deja de pelear como un imbecil y pon atención! — le reclamo el pelirrojo, alejándose de su rival sin quitar la vista de Nanakase.
—¡Ellos utilizan nuestras técnicas!
—¡¿Y eso que?! ¡Mas razón para tomar ventaja! Esos sujetos no eran peleadores, todas estas habilidades son recientes y aunque tienen los poderes de reyes celestiales, no son iguales a Goenitz.
Kyo enmudeció unos segundos y comenzó a mirar con mas cuidado a su oponente.
—… Comprendo — apretó el puño.
—Ellos están completamente distraídos — dijo Shingo que trataba de mirar la pelea con cautela —¡vamos Kusanagi-san! —se cubrió la boca para no delatar a los otros
—Perfecto! tomemos a Yuki-chan y salgamos de aquí — Yuri se arremango aun mas el traje, dibujando una expresión de determinación.
—No creo que podamos hacer eso tan fácilmente, puede que nos vean cuando la llevemos a la salida —respondió el maestro Chin.
—¡Pero no podemos permitir que lastimen a Yuki-chan!
—Eso es evidente Kensou — añadió Athena y se llevo la mano al mentón — tengo una idea.
El ultimo golpe de Yashiro Nanakase, provoco que la plataforma se fragmentara.
—A diferencia de los otros, los ataques de Yashiro tienen una gran carga, esto debe ser por que esta lleno de odio —Kaoru continuaba analizando los enfrentamientos — Iori —exhalo.
—¡Maldición! ¡¿Como es posible que este sujeto aun este de pie a pesar de mis ataques?! — El líder de la antigua banda C.Y. S. apretaba los dientes al ver que el heredero Yasakani se mantenía casi entero —¡¿Como es que puedes encarar el poder de Orochi?! — le grito.
A lo que Yagami comenzó a sonreír, esa sonrisa que se hacia retorcida y no demoro en convertirse en una tenebrosa y estrepitosa carcajada, burlándose de las palabras de Nanakase.
—¡¿De que te ries?!
—¡De lo estupido que eres! —Con las manos y las garras extendidas fue hasta este tomándolo desprevenido —¡Creer que no puedo hacerle frente a algo que ha corrido por las venas de los Yagami durante siglos! — comento a atacar al de cabello platinado con un shiki ya otome.
—No puedo percibir odio en los golpes de Iori, pero si una gran cantidad de violencia — Kaoru observo la expresión de Yagami —Iori esta sumamente molesto…
—¡Esa técnica! ¡es la técnica de las ocho doncellas! ¡Una técnica de Orochi...— fue lo ultimo que Nanakase pudo decir antes de sucumbir ante el violento ataque del pelirrojo, que no lo dejo ahí.
—¡Ni siquiera ustedes! ¡Reyes celestiales! ¡Son oponentes para mi! — con el rostro desencajado, Yagami termino por reducir a quien controlaba la tierra con un shiki saika.
Los ojos de Chris se deslizaron a donde el otro rey celestial había colapsado.
—¡No te distraigas! ¡Tienes a un oponente al frente! — Kusanagi comenzó a presionarlo, aprovechando que el chico dejo de moverse —¡Ahora te voy a mostrar la diferencia entre esas flamas oscuras! —su cuerpo se ilumino con el fuego de Kusanagi — y las llamas carmesí de mi clan!
Fue demasiado, aquella técnica, Saishū kessen Ōgi - mu shiki que al perecer, Kyo utilizaba en ocasiones especiales no permitio a Chris levantarse.
Por su parte, la fémina de flequillo prolongado, elevo la mano al cielo, provocando que este oscureciera aun mas, dejando caer una serie de rayos sobre la arena, principalmente en la parte donde se encontraba Chizuru.
Confiada de que uno de estos, tomara a la guardiana de Yata desprevenida, no vio venir el hecho de que la otra ya había logrado evadir sus ataques, dejando varias ilusiones en su lugar.
—¡¿Donde esta?! — vocifero Orochi Shermie.
—¡Justo aquí! —a precio ante sus ojos y le propino un ataque múltiple.
La pelirroja de coletas se levanto, un tanto confundida por la situación, y nuevamente elevo su mano al cielo, pensando que podía tomar desprevenida a la sacerdotisa.
—¡El cielo decidira!
Un enorme rayo cayo, pero este no fue en dirección de Chizuru, al ver que el cielo la había traicionado, Shermie intento apartarse del punto critico.
—¡No puedo moverme!
Chizuru la había sellado por unos segundos, dejando así que su propia técnica la acabara.
—Al parecer, aun les falta mucho por aprender — dijo Chizuru en un prolongado suspiro.
Los reyes celestiales habían caído.
—¡Lo sabia! ¡Sabia que ellos lo lograrían! — unas ligeras lagrimas de emoción brincaron de los ojos de Kaoru al parpadear, mientras sonreía — por fin…
—¡Maldita sea! — Pronuncio Yashiro y se limpio la sangre que le corría por el rostro.
El trio de reyes celestiales se puso de pie con mucho esfuerzo y comenzaron a retroceder.
—Ustedes… ¡¿de verdad piensan que han acabado con nosotros?! — se dirigieron lo mas rápido que pudieron hasta Kushinada.
—¡Yuki! — Kyo rebaso a Yagami y dejo atrás a Chizuru, mas no llegaría a tiempo —¡No! — Shermie y Chris se interpusieron para retrasar al heredero.
Yashiro, con el brazo en alto y una sonrisa malévola, dejo caer la mano como si fuera una cuchilla hacia la novia de Kusanagi. Pero esta detuvo el ataque con ambas palmas y abrio los ojos de golpe.
—¡¿Que?!
—¡No lo permitiremos! — dijo Yuki y de un salto se bajo de donde estaba.
—¿Yuki? — murmuro Kyo, totalmente confundido.
—Yuki-chan esta a salvo ahora — la supuesta Kushinada que había estado ahí, se transformo en unos segundos.
—¡Athena!
Asamiya había asumido la forma temporal de Yuki, para suplantarla y así los reyes celestiales no se dieran cuenta. Mientras los demás, ya iban camino a la salida.
—Kyo, lo demás esta en tus manos — con eso Asamiya uso sus poderes para alejarse aun mas del rey celestial.
El grupo de Asamiya se reunió cerca de la salida, justo donde estaba Kaoru, Shingo traia en brazos a Yuki y Kensou cargaba al maestro Chin.
Por fortuna, Terry y los otros aparecieron y lo primero que vieron fueron a los peleadores perdidos.
—¡Yuri! — Exclamo Ryo y fue rápidamente hacia ella.
—¡¿Que es lo que esta sucediendo?! — pregunto Terry.
—Es complicado de explicar — respondió Athena —por ahora debemos ayudar a los heridos — señalo a Benimaru y al maestro Daimon que aun estaban inconscientes.
Tal y como lo había calculado el maestro Kapwhan, gracias a la presencia de Chang, se pudo sacar a Goro Daimon por que este era el único que podría cargarlo. A Nikaido lo levantaron entre dos, Kim y Ryo, fueron quienes se pusieron de acuerdo para que pudieran moverse mas rápido y Terry le solicito a Shingo, el cargar a Yuki.
Con Yuri Sakazaki al frente de todos, guiándolos a la salida de la arena, procedieron a avanzar.
—¿Esta bien que dejemos todo así? — se pregunto Terry, que miraba hacia Kusanagi.
—Parece que ellos ya controlaron todo — le respondió Kensou.
—Es su deber — dijo Kaoru en voz baja mirando hacia sus maestros —Esta pelea era inevitable.
El viento soplo ligeramente frío y sin decir mas, Bogard se encamino detrás de los otros.
—Vamos — Shingo se acerco a su amiga para volverla a sujetar y que pudieran avanzar juntos —debo ponerte a salvo.
Pero Kaoru no escucho lo ultimo, una parte de ella no quería abandonar el lugar y su mirada se mantenía sobre los tres tesoros.
Al ver que su plan había fallado, Nanakase se dejo caer de rodillas al suelo con las manos en la cabeza.
—Se termino — dijo Chizuru y avanzo hacia ellos — Ya no tienen alternativa…
Después de unos segundos de silencio, Yashiro comenzó a reír, había perdido completamente el juicio.
—No, no, no no no no, no… esto, apenas va a comenzar — le envío una mirada desquiciada a la sacerdotisa y de un movimiento rápido sujeto a su novia —¡Una doncella y un sacrifico de sangre! — diciendo esto, desgarro por detrás la espalda de la pelirroja de flequillo largo, llegando hasta su corazón, provocando que Shermie arrojará un alarido de dolor.
Kyo y Chizuru quedaron atónitos, con la boca abierta y Yagami tan solo hizo una ligera expresión de desagrado.
—¡No! ¡¿Por que?! — Kaoru se detuvo y se soltó de Yabuki, tropezando un poco queriendo correr hasta los reyes celestiales, con el brazo extendido, mientras veía como Yashiro acababa con la vida de Shermie.
—¡Kaoru! — el discípulo de Kusanagi intento detenerla sujetándola por la cintura —¡N, no vayas! — forcejeo para tratar de impedírselo.
Al escuchar el alboroto, Athena también se detuvo, junto con Kensou que traía en la espalda al maestro Chin.
—¡Dios mío!
Quizás fue por un segundo de lucidez o su locura ya lo había rebasado, pues al verse bañado de la sangre de su chica, Yashiro dio un ultimo vistazo a los otros.
—¡Nosotros cumplimos…
Nuevamente sangre corrió, la de Yashiro y Shermie baño las escaleras de las gradas, como un velo de color tinto que llego hasta el suelo.
—¡Diablos! ¡esos sujetos están realmente locos! — exclamo Kusanagi, al ver los cuerpos caer.
—¿Que fue eso? — pregunto Yagami —Es como un latido.
—Pensé que era mi imaginación — comento Chizuru y aquel sonido que rebotaba entre los oídos de los presentes se hacia cada vez mas agudo —Es la tierra — se agacho con una rodilla la suelo y coloco su mano sobre esta —La tierra ¿esta latiendo?…
De repente la tierra comenzó a sacudirse, aun mas fuerte que cuando Yashiro la golpeo, abriendo grietas entre estas, tan profundas que los peleadores tuvieron que retroceder.
—¡Oh no! — Maki Kagura, que estaba presenciando todo junto a las ex secretarias de Rugal, se llevo la mano al pecho al ver lo que su espejo reflejaba —¡El ha despertado! — de inmediato viro los ojos hasta la cueva simbólica y presencio como la piedra comenzaba a ceder.
—¡¿Que esta pasando?! —pregunto Mature.
—¡No es el momento! ¡No ahora! — la sacerdotisa no respondió a la Hakkesshu y de inmediato se dirigió hasta el lugar del tori.
Mientras que Vice y Mature se miraron una a la otra.
—¿Deberíamos seguirla?
—Algo me dice que las cosas van a empeorar.
—Por supuesto, Orochi ha despertado — sonrío Vice.
—Si — respondió Mature que no parecía tan emocionada —y nosotras estamos muertas…
—Tienes razón ¿no se supone que deberíamos haber revivido con su presencia?
Volvieron a mirarse una a la otra y después regresaron la vista a lo que ocurría con los tres tesoros.
—¡No es posible! ¡¿De verdad?! — pronuncio la gemela de Maki, Chizuru con los ojos en alto y una palidez en la cara.
En el momento en que la tierra se abría, fue Chris quien floto al centro de todo, su mirada era aun mas distinta, como la de una serpiente y sus brazos se extendían lentamente.
—¡¿El es Orochi?! — Kyo compartía la misma expresión que Chizuru.
—¡¿Que esta pasando?! — Grito Kensou al ver como el joven rey celestial estaba suspendido en el aire —¡Athena vámonos!
Cuando el miembro de Psyco soldier intento buscar la mano de su amiga, se percato que ella estaba cerca de Yabuki, ambos, distraídos con algo.
—¡Kaoru-chan! — La psíquica estaba pasmada al igual que Shingo mientras veían como la mas joven parecía contorsionarse de una manera terrible. —¡¿que le esta pasando?!
Su cabello estaba teñido en negro y sus ojos eran completamente blancos, mientras que su piel comenzó a rasgarse, como si fuera un vasija con varios cortes. No respiraba adecuadamente, solo un silbido salía de su pecho mientras Yabuki intentaba sostenerla a pesar de los movimientos convulsivos.
—¡¿Que sucede?! — el chico estaba seriamente consternado.
Ella no parecía poder escucharlos.
—¡¿Será epiléptica?! —pregunto Kensou.
—No, todo indica que se esta resistiendo a algo — comento el maestro Chin — pobre niña…
—Lo han intentado, pero no fueron lo suficientemente inteligentes — la voz de Chris parecía mezclase con otra —Estoy completamente despierto — un resplandor que venia del interior del suelo, envolvió el cuerpo del chico, y ante sus ojos, fue transformado.
—¡Soy el grito de la tierra! ¡Soy el que lo sabe todo! ¡El que los devolverá a la nada!
En un abrir y cerrar de ojos, el joven rey celestial desapareció por completo, quedando ante la presencia de todos, un ser tan imponente que provoco un ligero escalofrío en dos de los tres tesoros.
—¡Yo soy Orochi!
—¡¿Aun no termina?! — exclamo Ryo al ver el resplandor proveniente de la arena. Junto con los demás que aun permanecían fuera de la arena
—Hermano, Athena Asamiya y el resto de su equipo aun no han salido, tampoco sus otros amigos — dijo Yuri en un tono nervioso.
—Si decidieron permanecer, es por que deben estar lidiando con algo — le respondió Terry Bogard.
—Athena-chan suele ser así, auxilia siempre a quien lo necesita — añadió Mai.
Y la ninja Shiranui no estaba equivocada.
Ante la presencia del dios serpiente, aquella que albergaba su contraparte, estaba sufriendo estragos dentro de su propia humanidad.
—¡¿Q, que debemos hacer?!
—¡No tengo idea! — la psíquica se hinco cerca de Yabuki que no soltaba a Kaoru.
De repente una voz se escucho dentro de la cabeza de la lider de los psyco soldier.
—¡¿Pueden escucharme?! Soy Maki Kagura, la primera maestra Kaoru.
—Maki Kagura — susurro la de cabello morado.
—¡¿Tu también lo escuchas?! — la cuestiono Shingo, a lo que Athena afirmo con la cabeza.
—Con el despertar de Orochi, aquel espíritu que esta en el interior de mi discípula esta intentando emerger, pero ahora es peligroso, el cuerpo de Kaoru y su fuerza no son suficientes para contener esa energía, ella lo sabe y se esta resistiendo…
—¡¿Que podemos hacer?!
—Traten de contener la energía de ella por ese lado, no dejen que se extienda mas allá, de lo contrario, el tomara el cuerpo de Kaoru y ella desaparecerá, yo intentare arreglar todo por este lado.
—¡Muy bien! ¡Cuenta con nosotros!
Athena se puso en pie y coloco sus manos en la posición para hacer su psyco reflector, creando una barrera que regresaba la energía que liberaba la otra.
—¡No se que hacer! — dijo Shingo al ver que Asamiya ya estaba comenzando a actuar.
—¡Sostenla! ¡Si la sueltas ella va a lastimarse con los movimientos!
—¡Muy bien! — ejerciendo un poco de fuerza, Shingo tomo lo que aun quedaba de la chica y la acomodo de forma que pudiera rodearla con sus piernas y brazos —Lamento no poder hacer mas que esto — comenzó a susurrarle, estrechándola firmemente a él —Chizuru-san me pidió antes de que iniciara el torneo que como guardián debía estar atento y que podría llegar el momento en que necesitaras de mi protección… Así que por favor, si pudieras pasarme tu dolor, se perfectamente que lo resistiré contigo.
—Kaoru esta llorando — dijo Athena en sus adentros al ver la escena que la conmovió por mucho y provoco que ella también soltara algunas lagrimas —La voz de Shingo esta llegando a ella.
Sin saber como enfrentar a su enemigo, los tres tesoros fueron barridos de un solo movimiento por el dios nacido de la tierra.
—Esta vez, no pienso subestimarlos — pronuncio la deidad con la cara inerte —los acabare rápidamente.
El primero en levantarse fue Yagami que sin demora, comenzó a avanzar hacia el que controlaba la nada. Segado por su orgullo intento atacarlo con el poder de su reliquia, sin embargo, solo le vasto a Orochi elevar sus manos para reducir al pelirrojo.
Seguido de este, aparecio Kusanagi, quien intento no atacarlo tan directamente, no obstante al igual que su rival, no pudo sostener su ataque ante el que se mantenía suspendido en el aire.
Siguieron ese patrón por algún periodo, atacando de manera aleatoria y cayendo ante el temible poder de la nada.
—¡Maldito seas! — pronuncio el heredero de Yasakani entre dientes, limpiándose la boca con la parte trasera de la mano y poniéndose de pie una vez mas, para ir de nuevo hasta Orochi.
—¡Aguarda Yagami! ¡No servirá de nada que pelees por tu cuenta, estando por separado no seremos rival para él! — lo detuvo Chizuru —Ya lo hemos comprobado numerosas veces.
—Entonces ¿cual es el plan? — pregunto Kyo, tallandose la cabeza por el ultimo gran impacto.
—¡Pelearemos tal cual hace mil ochocientos años, con el poder de los tres clanes! ¡No debemos contenernos! ¡Ni mucho menos dudar!
El espejo de Yata resplandeció en el pecho de la sacerdotisa.
Las llamas Carmesí chispearon en los puños de su maestro.
Y la flama púrpura se elevo de manera agresiva, entre las palmas del ultimo de su clan.
Al cortar la comunicación con los jóvenes peleadores, Maki concentro su poder de Yata para intentar regresar la piedra sagrada a su lugar.
—¡No puede ser! ¡No se mueve!
—Bueno, al menos no esta retrocediendo — Con una mano en la cintura, Mature y Vice habían alcanzado a la gemela Kagura, sin importarles que estuviesen en terreno sagrado.
—¡¿Como es que están aquí?! — las cuestiono con esfuerzo.
—Creo que eso no es importante ahora — con toda calma, ambas mujeres se dividieron, una de un lado y la otra junto a Maki.
—¡¿Que están haciendo?!
—¿No es obvio? Parece ser que si esta "cosa" se libera, nuestro boleto de resurrección desaparecerá.
—Y eso no nos conviene — añadió Vice.
—¿Por que creen que su poder puede hacer algo? ¡Ustedes son Hakkesshu!
—Sí, somos una extension de Orochi, somos la luz y la oscuridad en sus formas mas cruentas, pero no dejamos de ser elementos que conforman la nada y el todo.
—Y aunque este ser es su contra parte, esta regido por los mimos elementos que Orochi.
Maki permaneció en silencio unos segundos, sin dejar de arrojar su energía hacia la piedra, no sabia si debía confiar, sin embargo, en ese momento, no tenia otra idea
— Muy bien, entonces, derecha, izquierda y yo tomare el Centro.
La energía de la luz y la oscuridad sirvió como un potente detonador, y el espejo de Maki, logro que la piedra se mantuviera en la dirección adecuada, deslizando lentamente hasta volver a bloquear la entrada.
—Carga oscura, carga de luz y carga espiritual…. ¿Es lo que se necesita para sellar a este ser? Entones, hay una diferencia con Orochi — la gemela de Kagura cayo de rodillas, así tal cual Vice y Mature.
—¡Eso requirió mas energía de la que imaginamos! ¡Mature pudimos desaparecer!
—Tranquila Vice, ya termino… al menos por este lado.
Las tres volvieron a poner su atención a lo que se suscitaba en la arena del torneo.
—Parece que ellos también lo lograron — se refirieron al grupo de Asamiya.
Muy despacio, y con delicadeza, Yabuki fue apartando un poco a la chica para examinarla. Su cabello parecía estar volviendo a la normalidad, y aquellas particiones por todo su cuerpo, quedaron como cortes con fantasmas de sangre.
—¡Kaoru! ¡¿Me escuchas?! — la trato de reanimar.
—Debe estar agotada — comento Athena, Será mejor que la llevemos a un lugar seguro.
El pequeño grupo no pudo avanzar tan rápido como esperaban, pues no podían dejar de contemplar lo que tenían a unos metros por delante.
—Así que… ese es Orochi — pronuncio la psíquica — realmente es impresionante
—¡¿Creen que lo logren?! — pregunto Kensou con un considerable tono de duda — es decir, no creo que hayan podido infligir daño alguno hasta ahora…
—No lo se — respondió Athena, claramente angustiada.
—Chris — susurro Kaoru — es Chris…
—¿Chris? — dijo Shingo.
—Es el chico que se transformo en Orochi.
—Si, pero ¿que querrá decir Kaoru?
—Chris — volvió a susurrar y abrir los ojos despacio — Su cuerpo… tal vez no lo resista.
—¡Desperto!
—Las reliquias — intento bajarse de los brazos de Shingo — hace mil ochocientos años, las reliquias se usaron — respiraba con lentitud — para contener y sellar…
—¿Estas insinuando que lo están haciendo mal?
—No, por que Chizuru ya se de dio cuenta, tan solo… primero tienen que lograr llegar a él… la Chica se llevo la mano a la cabeza para sostenerla, como si le pesara.
—¡Arg!
De inmediato, Asamiya la intento tocar para ayudarla, al hacerlo compartió su visión: una y otra vez las mismas escenas, aquella de la noche en que Goenitz mato a su maestra y otra donde sus tres maestros se miraban derrotados.
—¡No le creas! — exclamo Asamiya —¡esta jugando contigo!
No obstante la otra no le respondía, pues una de esas imágenes había sido muy real años atrás.
—¡Rayos! — grito Shingo —¡Me siento tan impotente!
—¡Lo se Shingo, pero ahora no podemos hacer mas! ¡Esta es una pelea que inicio hace siglos! — dijo Athena.
Las dos llamas ardieron hacia la deidad, esta vez, estaban dispuestos a recibir el ataque de lleno con tal de llegar hasta el. Por su parte, Orochi, quien parecía tener múltiples miembros, golpeo con sus centelleantes luces a los tres guardianes.
Iori y Kyo cerraron los ojos un instante, y aun a ciegas no se detuvieron, mientras que Chizuru, con las manos juntas, proyecto su espejo tan amplio, que los rodeo a todos, tanto al dios salido de la tierra, como a sus compañeros.
Orochi estaba cercado y los peleadores no estaban dispuestos a retroceder.
Al reducir su espejo, Chizuru logro inmovilizar a su enemigo por unos escasos segundos, lo suficiente para que Yagami y Kusanagi cruzaran sus llamas para golpearlo con todo lo que tenían.
—¡Miren! — apunto Kensou —¡sus llamas se ven distintas!
Por un instante, el fuego púrpura se hizo carmesí, y las llamas de la espada se tornaron blanquecinas, como el destello que surgió del pecho de Kyo Kusanagi, recorriendo el camino hasta su puño.
Habían logrado que Orochi tocara el suelo, y que fuese arrojado de nueva cuenta hasta la grieta de donde había emergido.
—¡Eso es! — Kensou y su maestro comenzaron a bailar ridículamente de emoción.
Los tres líderes de los clanes, también llegaron al piso, exhaustos. Jadeaban mientras intentaban ponerse en pie pero apenas si lograban sentarse.
—Vamos Kensou, hay que decirle a los otros que vengan a ayudarlos, ellos están agotados.
El equipo de Psyco soldier se adelanto, y Shingo fue tras ellos, no obstante se detuvo para mirar a su amiga, que estaba sentada en el piso, ligeramente mas repuesta, observando a los nuevos héroes.
—Ven, Kaoru — le extendió su mano y ella la tomo.
—¿Se acabo? — pregunto Kyo arrojando la cabeza atrás y contemplando el cielo negro y en calma —¿esta muerto?
—Espero así sea — Chizuru se sacudió la ropa y logro levantarse — ¿habremos logrado mas que hace mil ochocientos años?
—¡Hermana! ¡No te confíes ahora! — le advirtió su gemela en un segundo, provocando un escalofrío en Chizuru.
Entonces la tierra se sacudió una vez mas y de la fisura, se escucho una voz a lo profundo que iba subiendo.
—Ustedes no pueden matarme, por que mientras exista una porción de mi presencia entre ustedes ¡yo seguiré existiendo!
Orochi se hizo presente, aunque su energía se había reducido notablemente, decidió darse tiempo para recuperarla y para ello utilizo, el poder que corría por la sangre de Yagami.
—¡¿Que pasa?! — Shingo se sorprendió al ver que Kaoru lo solto de golpe —¡Iori! — se viro y escucho el alarido de un Yagami invadido por el disturbio de la sangre.
—¡Matalos! ¡Mata a Kusanagi y a Yata! ¡Hijo de Orochi! — ordeno el dios serpiente.
Kyo se aparto rápidamente, ambos intentaron eludirlo, pero no estaban seguros si aun poseían la energía suficiente para confrontar a Yagami y aun Orochi que a poco iba recuperando su poder.
Pensando en la seguridad de su maestro, Shingo corrió para apoyarlo, mas no llegaría a tiempo, de un salto Iori se poso ante una Chizuru que acababa de eludir su movimiento anterior.
Sin pensarlo solo un poco y confundiendo aquella imagen con la muerte de Maki, Kaoru se teletransporto para sacar a su maestra de ahí, no obstante, Yagami fue mas rápido y cuando la chica empujo a su maestra, este atrapo su cuello entre sus manos.
El presente:
Con el cuerpo de Kaoru sobre los restos de la arena, Chizuru no supo como reaccionar de manera inmediata, estaba un tanto en shock por lo que acababa de ocurrir.
—No… no es posible — susurro Kusanagi.
Kyo estuvo de la misma manera, pero los alaridos de su rival lo hicieron percatarse de que este iba directo a el.
—¡Acaba con él! ¡acaba con Kusanagi! ¡demuéstrale que tu sangre es superior y que tu poder no se compara al de su clan! — continuo Orochi, quebrando la cabeza del pelirrojo — ¡recuerda todo lo que los Kusanagi han hecho a los tuyos!
Con un rugido, Iori se detuvo justo antes de tocar a Kyo y en un movimiento rápido atrapo al dios serpiente entre sus poderosas manos.
A pesar de ser una deidad, no podía quitarse a Yagami de encima
—¡¿Que haces?! ¡Suelta…
Iori Yagami envolvió su cuerpo entre su propia energía y sus llamas, creando un pilar que mantenía retenido a Orochi.
—¡¿Por que tiene tanto poder?! ¡Se supone que esta bajo mi control! — pensó y al mirar directamente el rostro del heredero de Yasakani, se sorprendió por lo que estaba viendo.
—¡Ya no esta bajo la influencia del disturbio de la sangre!
Kyo dudo, dudo en dejar que ambos se mataran entre sí, después de lo que presencio una sensación de rencor lo invadía.
—Heredero Kusanagi, no culpes al ultimo de nosotros por nuestro error — una voz se incrusto en la cabeza de Kyo.
—¡¿que rayos?! ¡¿Quien?!
—Nuestro ancestro cometió un error siglos atrás, arrastrando a todos los descendientes por esa alianza de sangre con Orochi— una segunda voz continuo.
—Somos quienes criamos a Iori, y luchamos por corregir nuestro error, Iori no debe pagar por esto con mas de su sufrimiento.
—Hace años fuimos aliados, ahora te pedimos que lo ayudes para que pueda tener mas tiempo.
—¡¿Que lo ayude?! ¡¿Como…
—Derroten a Orochi, juntos…
Fue tan solo un parpadeo que le parecieron varios segundos, aquellas voces que el no conocía se trataban del mismo padre de Yagami y su maestro de la infancia, Moriya.
Con esa sensación Kyo volvió a encender las llamas de sus manos, esta vez elevando su energía al máximo.
—¡Chizuru! ¡¿Estas lista?!
La guardiana dio un ultimo vistazo a su discípula y se puso de pie, tratando de enfriar su cabeza y tomar acción.
—¡Soy la guardiana del espejo y este es mi deber!
Cuando la energía de ambos llego al máximo, Kyo se lanzo hacia donde Yagami aun mantenía a Orochi, para ese momento, el pelirrojo ya no parecía aquella criatura letal y de reojo miro lo que estaba por detrás.
—¡Ustedes jamas podrán vencer a la tierra!— En un intento de contrarrestar a Yagami, Orochi intento repelerlo con su energía
—¡Aquí y ahora y este es el poder de los tres tesoros! — exclamo Kyo chocando su golpe de fuego contra Orochi al mismo que Chizuru extendía la energía de su reliquia.
El choque de poderes creo una explosión que barrio con la arena, Shingo se cubrió los ojos por el destello y trato de evitar el impacto, fuera de los muros, todos vieron como el estallido provoco que algunas partes se vinieran abajo.
—¡Cuidado! — gritaron y se fueron apartando.
Pero lo que mas los alarmo, fue ver el pilar de energía que se elevo hasta las nubes y se disperso en estas, proyectándose en un inmenso radio…
Varios minutos después, todo estaba en silencio, la plataforma y una parte de la arena, ahora eran solo un montículo de tierra y ceniza rodeada de una nube blanquecina, la tierra se había sellado una vez mas, tragando de nuevo a su dios vengador.
Y entre todo el escombro y la tierra suelta, una silueta de estatura pequeña yacía recostada. Era Chris, que agonizaba en soledad, sin moverse y con la vista borrosa, ya no tenia el aspecto del rey celestial, logro ver aquel trozo de papel que se había negado a abrir durante ese tiempo que como un juego del destino se dejo caer tal cual una pluma a su lado, extendido y pudo ver lo que contenía, era la foto del festival escolar, el ultimo lugar en el que había sonreído de dicha y atrás de esta el mensaje:
"Lo lamento, de verdad te quiero, eres mi valioso mejor amigo"
Las lagrimas corrieron por las mejillas del rostro casi frío del joven cantante y esbozo una ultima sonrisa.
—También lo siento — susurro y no pudo sostener mas su sonrisa— Hasta nuestra próxima vida… adiós — fue lo ultimo que pronuncio y su cuerpo lentamente se perdió entre los restos que removió una ventisca, llevándose también, la imagen de un chico que nunca crecería.
Al ver que el riesgo había acabado, algunos de los peleadores regresaron para inspeccionar el lugar, junto con el comandante Heidern.
—¡¿Donde están los otros?! — pregunto Terry.
—¡¿Hay alguien aquí?! — grito Ryo a todo pulmón —¡Hola!
—¡Aquí! — De entre los escombros vieron un brazo levantarse.
—¡Es Kyo! — corrieron a ayudarlo, sin embargo se encontraron con que era su discípulo, lo habían confundido por los guantes. —¡¿Estas bien?!
—S, si — sorprendentemente no parecía tener heridas graves.
—¡¿Que hay de los otros?! — pregunto el comandante —¡¿viste algo?!
—N, no no lo se —se apoyo en Terry —ellos estaban en el centro de la explosión.
—¡Entonces están muertos!
—¡No! ¡Kusanagi-san no esta muerto!
Todos permanecieron en silencio unos segundos, al escuchar como Shingo no parecía aceptar esa posibilidad.
—Ellos, ellos no pueden estarlo…
—Enviaremos los helicópteros de búsqueda, lleven a ese chico a que atiendan sus heridas — Dijo Heidern, mirando al horizonte, donde el sol comenzaba a descender.
—¿Donde estoy? ¿Estoy muerta?… hay algo sobre mi pecho, algo pesado — lentamente, Kaoru fue abriendo los ojos, esperando encontrarse con Maki y las Hakkesshu, no obstante, no era momento para reunirse con ellas —¡¿pero que?! ¡Kyo!
Totalmente inconsciente, su maestro se encontraba apoyado en ella, por la posición de sus brazos, era como si este la hubiera tenido abrazada o algo similar.
Lo primero que la chica hizo fue liberarse del peso de Kusanagi y procedió a revisar sus signos vitales, pegando su oido al pecho de Kyo.
—¡Esta vivo! ¡Su corazón esta latiendo! ¡Su respiración es débil!
Debido a la circunstancias, no le presto atención a sus propias heridas y sacando fuerzas de flaqueza, Kaoru intento cargar a su maestro, aunque tan solo lo apoyo sobre su espalda y lo fue arrastrando consigo.
—¡Tenemos que encontrar ayuda! — camino por algunos minutos — sin dejar de mirar a cada rato a su maestro, asegurándose de que aun respirara.
Finalmente se agoto, no podia seguir caminando y llevarlo consigo.
—¡¿Que hare?!
Sus desesperados ojos la llevaron hasta una zona donde parecía haber una escasa vegetación, la suficiente para bañar de sombra un pequeño espacio hasta donde llevo a su maestro.
Lo recostó y comenzó a recuperar un poco el aliento.
—¿Por que? — pensó —Kyo ¿tu me protegiste? — lo contemplo con detenimiento, sus manos ásperas, sus labios resecos, sus mejillas con los signos de pelea y sus ojos cubiertos por sus párpados —A pesar de… todavía tuviste la fuerza de cubrirme con tu cuerpo…— acaricio el rostro de su maestro — Por favor espera aquí, buscare ayuda y volveremos todos a casa — se levanto con esfuerzo para tomar su camino, pero se detuvo y regreso hasta Kusanagi — Muchas gracias — lo beso en la frente y luego se marcho.
Rengueando, la pelirroja se desplazo en dirección del sol que se ocultaba, rogando por que la noche no la alcanzara.
Estaba exhausta, deshidratada y adolorida.
—No puedo detenerme, Kyo… Kyo necesita ayuda, ademas, Iori… Chizuru-san — jadeaba.
Como un milagro apareció ante ella, a lo lejos a paso lento, se aproximaba la sacerdotisa de Kagura, con Yagami a cuestas.
—¡Chizuru!— grito y tomando un segundo aire, la alcanzo.
—Esta vivo, solo que muy débil — le dijo Kagura.
—¡Kyo esta por ahí! ¡El también esta inconsciente!
—Vamos, llévame con él.
Kaoru se coloco para apoyar parte de Iori en ella y aligerarle un poco la carga a Chizuru.
Las dos mujeres arrastraron medio cuerpo del enorme pelirrojo en dirección a donde reposaba Kusanagi.
—No falta mucho, estamos cerca.
En eso, un sonido llamo su atención.
—¡Un helicóptero! — Grito Kaoru —¡Es el comandante! ¡Va en dirección a donde esta Kyo…
Chizuru se detuvo y elevo la vista para inspeccionar el objeto.
—No parece que sea de los Ikari — entrecerrando los ojos, logro ver las siglas que se pintaban en la nave de color obscuro.
—NESTS...
Las dos se miraron una a la otra y la misma idea cruzo por sus cabezas, dejaron a Yagami y se apresuraron, para alcanzar a Kusanagi.
Lamentablemente fue demasiado tarde.
El helicóptero ni si quiera descendió hasta el suelo, habían tomado al campeón y lo habían elevado con ayuda de una camilla de cuerdas.
—¡No! ¡Deténganse! — exclamo Chizuru, mas no hubo nadie que la alcanzara a escuchar.
—¡Kyo! — grito Kaoru que persiguió a pie, inútilmente el objeto volador —¡Kyo! — gritaba desesperada —¡Regresenlo! ¡No! — cayo de rodillas —¡Kyoooooooooo!
El helicóptero se alejo hasta perderse en el horizonte.
