Capitulo 29:

"Renuncia".

Como si le hubiesen arrojado un balde de agua, Iori Yagami se despertó de manera abrupta, bañado en su propio sudor frío; inmediatamente busco a su compañera que descansaba dandole la espalda en el otro extremo de la cama, profundamente dormida. La contemplo por unos segundos y recordó lo que le había provocado ese estado de alteración.

Desde la final del torneo y en conjunto con todo lo que había acontecido después de este, las pesadillas volvieron apoderarse del heredero de las flamas púrpura, siendo Yashiro Nanakase el narrador de estas. Aquel momento en el que el rey celestial había matado tan fríamente a su propia novia, causo una mayor impresión en Yagami de lo que manifestó durante la pelea, aunado a sus propios recuerdos de cuando sostuvo a la pelirroja por el cuello, bajo el disturbio de sangre.

Iori se froto el rostro con vigor y sin nada de sutileza, se acerco a la chica para envolverla con sus brazos por la cintura.

—¿Como puedes dormir tan tranquilamente al lado de mi? —le susurro —Aunque digas que no me temes, soy yo quien temo por ti.

La pareja no había vuelto inmediatamente a su país, por la hora en la cual abandonaron el hospital, no les quedo mas que alojarse en un hotel de las inmediaciones donde solicitaron camas separadas pero gracias al agotamiento cayeron rendidos justo después de tomar una ducha por su cuenta. Ni siquiera pusieron atención donde estaba cada quien, tan solo aterrizaron en la comodidad de la cama.

A la mañana siguiente, fueron directo al aeropuerto y se hicieron de los pasajes, no esperaron a contactar con Chizuru ni nadie mas para ello, tan solo deseaban regresar.

—Falta un rato para abordar, iré a ver si puedo conseguir algún recuerdo para Oda o para el señor Tamaki.

—¿Que? ¿Como rayos se te ocurren esas cosas en momentos así?

—Me siento mal por ellos, les pedimos que fuesen responsables por Hiei en nuestra ausencia y eso fue cuando apenas nos dirigimos al torneo, ha pasado demasiado tiempo lo correcto seria no llegar con las manos vacías ¿no crees?

El la miro fijamente y con atención, le parecía de lo mas absurdo, sin embargo no podría decirle que no.

—Haz lo que quieras, pero mas te vale estar aquí a tiempo.

—Si — sonrío.

Iori la vio correr por detrás con la larga sudadera que había comprado de emergencia, las mangas eran tan largas que no se le veían las manos, cosa que provoco una sutil media sonrisa en el pelirrojo.

—¿Realmente crees que puedes contenerte? — una voz familiar comenzó a hablarle al heredero.

Las pesadillas de Iori parecían cobrar vida, al estar despierto y no solo escuchar sino también ver al mismo Nanakase, sentado cerca de él, con los brazos extendidos sobre los asientos en una actitud muy fresca.

—¿Cuantas veces no haz intentado hacerle daño a tu noviesita? — prosiguió.

Iori evitaba mirar a aquella aparición del rey celestial.

—¿Crees que esto se acabo? ¿Que podrás vivir una vida tranquila con ella lo que les reste de existencia?

Yagami trataba de ignorarlo, dirigiendo la vista hacia la gente que iba y venia.

—Orochi no esta muerto y no olvides que por tus venas también corre su sangre — conforme continuaba hablando, la voz del también músico, se hacia mas próxima casi como si le hablara al oido — No lo olvides, siempre serás un hijo de Orochi…

Como un milagro que no había pedido, Kaoru apareció por detrás y lo abrazo de manera inocente, haciendo desaparecer a Yashiro y sus venenosas palabras.

—¿Que te parece esto? — le enseño lo que había comprado mientras pegaba su mejilla a la del pelirrojo — ¿Crees que les guste? — Ella sabia que el no estaba interesado y no esperaba una respuesta de su parte pero no se imagino lo que sucedería y menos en un lugar lleno de gente.

Iori coloco su mano por la parte de atrás de la cabeza de la chica y la beso en esa posición, no fue un beso corto, duro lo suficiente para que la sensación permaneciera en los labios de ambos al separarse.

—¿Pasa algo? — le pregunto ella en voz baja, sin levantar mucho la cara por la pena.

—Eso debería preguntártelo yo ¿Por que te avergüenzas? ¿No me lo pediste en el templo?

—S, si, es solo que aquí hay mucha gente.

—No estamos en Japón.

—A ti te molesta que te abrace en esta posición.

—Todos podemos cambiar de opinión alguna vez.

—Entonces ¿puedo seguirte abrazando así?

—Te dije que hicieras lo que quisieras.

Ella no respondió, se mantuvo abrazándolo varios segundos mas, con las mejillas coloradas.

—Han pasado tantas cosas, no hemos podido estar juntos como desearía en un largo tiempo — reflexiono en sus adentros — Durante el torneo me sentía tan intranquila por no saber de Iori y por que pensaba mucho en… Miro su muñequera.

La sonrisa de su amigo de C.Y.S apareció por su memoria un instante y ella soltó un par de lagrimas, como pequeñas burbujas que se elevan al cielo.

— Las cosas no resultaron como habría deseado, sin embargo, en mi mente y mi corazón siempre vivirá tu recuerdo, prometo no olvidarte nunca, Chris — Levanto la cara para mirar a Yagami, sentado junto a ella ya en el avión, mirando por la ventanilla — Quiero hacer feliz a Iori y seguir siendo feliz a su lado, es por eso que pondré todo de mi para lograrlo.

Kaoru cruzo su brazo por el del joven heredero de la magatama y pego su hombro a este, por su parte, Iori deslizo su mirada para contemplarla por el rabillo del ojo e hizo algo que tampoco la chica se espero en ese momento, comenzó a enredar sus dedos con los de ella y en un movimiento sutil llevo la mano de Kaoru hasta sus labios donde le otorgo otro beso, ella se sorprendió mas no dijo nada, tan solo se dejo caer sobre el regazo de Yagami, el cual suspiro y regreso la mirada a la ventana, aun sosteniendo la mano de su compañera.

—Iori… Te amo tanto.

Mientras tanto, la recuperación de Kyo parecía ir contra todo pronostico de los médicos, en un panorama alentador, los mismos doctores no dejaban de asombrarse de que este ya pudiera mover sus extremidades y sentarse en cuestión de horas.

—A este paso te podrán dar de alta pronto — comento su primo.

—Me parece bien, quiero volver a Japón lo mas pronto posible — respondió Kusanagi.

Souji siempre se mostraba seguro y positivo ante el mas joven de los Kusanagi, mas no era ajeno a la mirada de este y a la forma tan apática en la que se expresaba. Efectivamente la recuperación de Kyo iba rápido, sin embargo, eso solo era por fuera.

—El tío y la tía rentaron una habitación por la zona, Chizuru Kagura quería hacerse cargo de la factura pero nos pareció demasiado, ya que ellos están cubriendo los gastos médicos y el traslado — Souji le hacia conversación para mantenerlo lo mas distraído posible — Parece que se siente un poco culpable por todo…

—No tiene por que — interrumpió Kyo — Eso era nuestro deber — dijo sin mirar al otro — Lo que ocurrió después de eso no tiene nada que ver con Chizuru o con Orochi… Pero realmente me gustaría saber ¿por que? — susurro lo ultimo.

Cuando el avión aterrizo en el aeropuerto, el frío del invierno se sintió al momento de poner un pie fuera de este.

—Hay que ir a casa pronto — comento Kaoru, tratando de calentarse las manos. No obstante, vio que Yagami tomaba otra dirección —¡Iori! ¡Nuestra estación esta por este lado!

—No iremos al apartamento — continuo avanzando.

Parpadeando con una expresión de confusión, la chica de cabellos color cereza dio una "carrerita" para alcanzar a su compañero, desconociendo totalmente lo que tenia en mente.

—¡Un onsen! — Se quedo con la boca ligeramente abierta al contemplar el edifico que tenia una fachada tradicional —No sabia que te gustaran estos lugares.

—Hace frío — fue lo único que Iori dijo antes de entrar.

El lugar era mas ostentoso de lo que parecía por fuera, tenia varios pisos, baños e incluso una zona que de lejos lucia como una calle del antiguo periodo Edo.

—¡Wow! — Ella no paraba de admirarlo como una bobalicona —¡Este lugar es increíble! ¡No sabia que había lugares así en Tokio! ¡Y eso que hemos estado aquí por varios años! — no paraba de hablar de lo emocionada que estaba.

—No hagas tanto alarde, este lugar no es nada comparado con Hakone.

—No conozco Hakone, aun así es lindo aquí — le sonrío con todos los dientes.

Nuevamente Iori esbozo una media sonrisa, pues ese gesto por parte de ella siempre le había parecido jocoso.

La habitación a la que los dirigieron era elegante, amplia y tenia su propio baño al aire libre.

—¡Iori! ¡Nos congelaremos el trasero!

—¡Cállate! — La reprendió para evitar reírse del comentario — ¡Tonta! No lo vas a sentir, el agua esta lo suficientemente caliente.

—Parece que conoces mucho de esto ¿haz ido con otras personas? — pregunto torciendo un poco la boca imaginando que Yagami probablemente se hubiese alojado con alguna mujer durante sus viajes.

—Sí.

—¡Eh!

—Aun que esta es la primera que vez que estoy con una mujer en un lugar como este — le respondió mientras se desabrochaba la chaqueta.

Kaoru calmo por un momento su corazón.

—Espera ¿estuviste con hombres?

—Nos hospedaban en habitaciones de dos, era inevitable compartir con el idiota de Oda.

—Ah, el esta hablando sobre las giras, que alivio — pensó — Seguramente estabas muy irritado en esos momentos — le dijo entre risitas.

—No le veo la gracia.

Por mas que intentaba lucir serio como de costumbre, en el fondo Iori se estaba relajando e incluso divirtiendo, también disfrutaba de verla reír y dirigirse a el con libertad.

La cena llego en varios platillos, que incluían un buen corte de carne para el pelirrojo y varias piezas de Sushi para la joven.

—¡Esto es delicioso!

—Oye no hables con la boca llena — dijo él con la boca también llena.

—No puedo evitarlo, hace tiempo que no comía algo así, esta comida es exquisita.

—No negare que siempre viene bien un corte como este, pero prefiero tu comida.

Ella soltó los palillos torpemente al escucharlo.

—¿De verdad? ¿Si te gusta mi comida?

—¿Me vas a hacer repetirlo? — continuo comiendo.

Nunca se lo había dicho abiertamente, lo que significo mucho para la chica.

—En ese caso, te prometo que aprenderé a cocinar la carne de esa manera — comento ilusionada mientras seguía probando de aquellos platillos.

Dejando los tazones y platos en limpio permanecieron sentados unos minutos, satisfechos del festín.

—Ugh… comí demasiado — Kaoru froto su estomago.

—Eso es poco femenino y atractivo — dijo Yagami que estaba apoyado hacia atrás.

—No me importa, ademas el sushi se digiere rápido —Kaoru hecho la cabeza para admirar el techo del lugar — Todavía estoy impresionada de lo que paso en ese lugar ¿quien seria capaz de hacer algo como lo que le hicieron a Kyo?

—Olvidado, el lugar voló en pedazos, lo importante es que sacamos a ese imbecil, lo demás le corresponde a él —Yagami también tenia dudas al respecto de todo aquello, sin embargo no quería que Kaoru se angustiara —No vale la pena seguir pensando en eso.

Apretando los labios para no continuar con el tema, Kaoru se quedo en silencio, tratando de seguir el consejo de su compañero.

—Será mejor que preparemos todo para descansar.

La primera en tomar un baño fue ella, y Iori permaneció en el interior de la habitación para darle privacidad mientras ella se lavaba. A pesar de que Kaoru estaba a unos pocos metros detrás de una puerta que llevaba al exterior, Yagami empezaba sentirse ansioso, pues cada que ella se le despegaba la imagen de Nanakase se le hacia presente.

—Hombre ¿Que estas haciendo? ¿Realmente vas a seguir con este juego de la casita? — río levemente mientras se encontraba sentado frente a un Iori Yagami de espalda derecha y mirada al piso — Ni siquiera la haz hecho tu mujer ¿que pasa con eso? — parecía burlarse del heredero — puedo apostar que ni siquiera le haz dicho que la amas ni una sola vez, por que la amas ¿cierto? O ¿solo estas dejando que la chica suponga por medio de tus acciones?

Iori seguia sin responder.

—Ja, ja, ja, eres todo un caso.

—¡Suficiente! ¡Se que no eres ese sujeto por que él y yo nunca tuvimos un acercamiento, así que lo que digas no me importa en absoluto!

—Ah ¿si? Bueno y ¿por que no me miras si piensas así?

Yagami no respondió, cerro los ojos para tratar de concentrarse en el sonido del agua que le indico que Kaoru había entrado a la bañera de piedra.

—No importa a donde vayas o con quien decidas vivir — dijo el falso Yashiro — soy una parte tuya y cuando menos lo esperes te quitare lo que es más preciado para ti, por ser un hijo traidor — con una sonrisa que se torno en carcajada, la sombra de Yashiro se fue desvaneciendo.

—¡Maldito! — Yagami apretó los dientes

—¿Iori? ¿Todo esta bien? — pregunto Kaoru desde el otro lado — me pareció escuchar a alguien mas.

No obtuvo respuesta y pensó que era mejor salir para indagar.

—Quédate ahí — El pelirrojo corrió la puerta y apareció ante ella, como si hubiera adivinado su actuar. Luego comenzó a desvestirse.

—¡O, oye! — la chica se puso nerviosa de ver que el otro pretendía no quedarse solo en sus pantalones —¡Lo mejor será que salga y…

—Kaoru ¡quédate ahí!

No era una reprenda ni mucho menos un tono severo, era una advertencia de las intensiones del hombre.

—¡¿Que hago?! No he sido consiente de la situación — dijo para si mientras permanecía en el medio del agua caliente, de espaldas a donde Iori se estaba lavando — hemos compartido la habitación y la cama muchas veces a través de los años pero esta vez se siente diferente, pude percibirlo en su voz … Mi corazón no deja de palpitar.

Tanto estaba sumergida en sus pensamientos que no se dio cuenta cuando el ya había entrado al agua.

—Oi.

Kaoru se viro despacio y lo encontró tras de ella, el agua ayudaba a que no pudiera ver nada de lo que estaba debajo de su cintura. Ella se cubría el frente con una pequeña toalla que logro alcanzar antes de que le indicara que se quedara, pero tan solo era suficiente para cubrir una porción de su pecho.

—Si te quedas en el medio te dolerá la espalda, tienes que apoyarte.

—Ah, Umm — La situación la hizo bacilar.

Viendo que ella parecía indecisa, Yagami la rodeo y apoyo su espalda contra la de ella.

El silencio se hizo presente por unos minutos, siendo Iori quien lo rompió, de nuevo, algo muy inusual.

—Te había prometido llevarte de vacaciones, si bien mi idea era algo diferente… Feliz cumpleaños.

La chica no pudo evitar girarse y ver que el contemplaba la luna sobre aquella noche de invierno. Su cumpleaños seria en dos días, algo que hasta ese momento ella no había tenido presente con todo lo acontecido, pero que sin duda, Iori siempre recordaba sin importar nada.

—Hace un año estabas en America y no pude decírtelo en persona ni darte obsequio alguno, quería que fuera diferente ya que…

—¡Lo siento mucho! — dejando caer la pequeña toalla, ella lo abrazo por la espalda — Por haberme ido aquella vez, yo también quería verte, así que dímelo por favor, dímelo de nuevo.

El peleador de las llamas púrpura también se viro, con la luna ahora a su espalda iluminando solo una porción de su rostro.

—Feliz cumpleaños, Kaoru.

La pareja se beso en el medio de las verdaderamente cálidas aguas, dejando que ese calor los envolviera y los llevara mas allá.

—Perdona Chizuru-san no podré mantener mi promesa, por que yo… deseo ser de Iori — Un pensamiento que la hizo liberarse por si sola de cualquier culpa posterior y entregarse al momento.

En la habitación unos minutos mas tarde, con el cabello ligeramente húmedo y las batas puestas, continuaron donde los dejo ese beso, recostados en uno de los fotones, dejando el otro vacío y la oscuridad como el velo que guardaría el secreto.

Ella no sabia que hacer, no tenia experiencia y solo se dejaba llevar por los labios del pelirrojo que se presionaban en los suyos al tanto que el la recorría con su mano por sobre la prenda, deslizando inesperadamente su mano al interior para acaricia su pecho suave y cálido.

Kaoru dejo escapar un pequeño gemido y de inmediato se cubrió la boca.

La hábil mano de Iori volvió a moverse para desatar la prenda de la joven, todo sin despegar sus labios ni desenredar su lengua de la de su amante. Era diferente, totalmente diferente de todas las veces que había estado con alguna otra mujer, aquellas desesperadas por complacerlo a él y sus bajos instintos; quería grabar cada parte de ella con todo sus sentidos, su suavidad, el color, el aroma, el sabor de su cuerpo.

—Kaoru… — pronuncio cuando aparto un segundo sus labios para dirigirlos a otra de sus zonas erógenas.

La joven se cubrió la cara con las manos mientras él decencia, acariciando su piel con su boca, la chica apenas si podía hablar, por la intensidad del momento.

Yagami se detuvo tan solo para enderezarse un poco y proceder a despojarse de su bata.

—Iori — Kaoru susurro y se aparto las manos de la cara para mirarlo — Te amo.

Fue cuando la contemplo por completo y se percato que ella no se resistiría en absoluto. Su deseo mas pasional se estaba haciendo realidad, mirar su cuerpo entero recostado en el mismo lecho tan solo con la prenda de algodón blanco en la parte baja evitando que estuviese completamente desnuda para él, con el rostro hasta las orejas enrojecidas y los ojos cristalizados prueba de la inocencia que se llevaría.

"Si Iori Yagami sede ante el poder de Orochi, la única magatama que quedara será la de Kaoru" … "¡Casi te mato!"… "Yo no te tengo miedo"… "Ella lo seguirá ha donde sea" …"El que se vaya primero, alcanzara al otro" … "cuando menos lo esperes te quitare lo que es más preciado para ti"… "Iori, Te amo"…

—Kaoru… Paremos — dijo repentinamente.

—¿A caso hice algo malo?

—No… me refiero a nosotros, acabemos con esto.

Un silencio sepulcral se hizo en la habitación, ella lo miraba, pero el evitaba hacerlo, basto unos segundos para que se levantara y buscara su ropa aun sin decir nada.

—Yo… no entiendo ¿que quieres decir? — le pregunto en un tono sereno como por inercia.

Yagami exhalo con fuerza.

—Eres muy joven para comprender lo que realmente significan esas palabras que pronuncias tan abiertamente.

—¡¿Que?! — pensó ella —¡¿Que esta pasando?!

—Descuida, aun te queda tiempo, seguramente para cuando lo entiendas podrás fijarte en alguien más.

—¡¿Por que esta diciendo eso?!

—Y te darás cuenta que a mi no me amabas de verdad…

—¡¿Por que estas haciendo esto?! — se puso en pie e intento confrontarlo cuando algo comenzó a golpearle el pecho —¡¿Por que hablas por mi?!

— ¡Todavía eres una chiquilla que no ha caído en la cuenta de la magnitud de las cosas! ¡Estas conmigo por un capricho! ¡Y en cualquier momento yo podría matarte!

Kaoru quería responder pero aquello que se había incrustado en su pecho se había dispersado hasta su garganta impidiéndole hablar con claridad.

—N, n-no, no es así… ¡Te equivocas!

Iori parecía ignorarla, y en cuanto medio se acomodo la ropa se dirigió a la puerta, al verlo Kaoru corrió y lo detuvo por la ropa.

—¡No te vayas… ¡Por favor! — Estaba luchando por querer liberar sus palabras, a pesar de que el nudo en su garganta y la punzada de su pecho, ya le estaban cortando la espiración.

—Suéltame — exigió él.

—¡NO!

—¡No quiero empujarte!

—¡Escucha! — jadeaba para poder hablar — ¡Yo! ¡Y, yo te amo! ¡De verdad te amo! ¡Solo a ti! ¡Te amo desde siempre! — cuando Kaoru levanto la cara ya no pudo mas, las lagrimas corrían sin control por todo su rostro reflejando un enorme dolor —¡¿Tu me amas?!

No estaba seguro de como pudo resistir al verla de ese modo, de que su felicidad se iba con cada lagrima que ella soltaba y de del hecho de que…

—No, no te amo.

… Los había hecho pedazos a ambos.

—¡Mentiroso! ¡No te creo! — temblando se aferro a la manga de Iori.

El otro chasqueo la lengua y a parto la vista de ella.

—Eres igual a esas mujeres arrastradas — al escucharlo Kaoru lo soltó — Esta es mi decisión, mas te vale que la respetes y ni se te ocurra seguirme por que no tendré consideración, no cargare mas contigo.

No las creía, ninguna de las palabras que el había dicho le parecían ser ciertas, en realidad, todo le parecía una pesadilla, pero ya no pudo moverse, la cantidad de lagrimas que se desbordaban solo le permitieron ver de manera difusa la luna de su espalda desaparecer tras la puerta.

Al abandonar el lugar, Iori apretó el paso, no le importo que el frío de la madrugada lo acompañara tan solo quería alejarse lo suficiente y estar solo para que nadie lo viese tambalearse con las manos en el rostro.

"—¿Tu me amas?"

¡Sí! — cayo de rodillas sobre la tierra húmeda — ¡Te amo! — dijo y después arrojo un desgarrador alarido de desespero que resonó entre los arboles del camino…

—¡Oh! Ya estas de pie — dijo Shizuka al ver a su hijo parado frente a la ventana contemplando la densa lluvia que caía en esa ciudad — Le pedí a la enfermera unas cobijas para arroparte.

—No soy un niño mamá — respondió Kyo

—Lo dije para molestarte — le sonrío y Kusanagi le devolvió el gesto en forma de sonrisa pequeña — Deberías tratar de dormir.

—Algo me tiene inquieto … ¿Souji y papá están en el hotel? — regreso la vista a la amplia ventana.

—Si, querían que fuera con ellos pero preferí quedarme para ayudar a Yuki.

—Mamá, no necesitas inventar excusas, se que desde siempre no te gusta la lluvia.

—Es verdad — Shizuka también se dispuso a contemplar la ciudad bañada por el agua — Las gotas que caen son como lagrimas que indican que el cielo esta triste.

El joven heredero se mantuvo reflexivo por un momento.

—Que pena tan grande debe estar pasando para llorar de esta manera — añadió la madre del peleador que miraba con aflicción hacia el exterior.

Kyo bajo la mirada hacia la palma de su mano y la observo con detenimiento.

—¿Había alguien mas con ustedes en el hospital? Ademas de Chizuru.

—Estaba su primo, un hombre muy fresco — La esposa del sensei traba de llevar la conversación por otro lado.

—Mamá, por favor.

Shizuka humedeció sus labios, no le gustaba mentir y mucho menos a su hijo, así que aprovechando que Kushinada estaba ausente de la habitación para contarle los detalles de como lo habían localizado así como quienes fueron los que lo sacaron de aquel lugar.

—Iori Yagami y también Kaoru, ella estaba en esta habitación junto a ti.

Sin interrumpir, escucho con atención las palabras de su madre, manteniendo la vista sobre su mano.

Cuando termino de hablar, la madre de Kusanagi se enfoco en el perfil de su hijo y su expresión un tanto melancólica.

—Ellos ¿resultaron heridos? — pregunto en un tono de voz baja.

—Tengo entendido que no mucho.

—Ya veo — levanto la vista hacia la lluvia una vez mas.

La dama coloco su mano en el hombro de su hijo, pues hacia mucho que este la había rebasado y ya no lo podía abrazar como cuando era un pequeño para consolarlo.

—Muy probablemente se encuentren bien.

Aunque Shizuka sonaba convencida, eso no cambio la expresión de Kyo, respondiendo con un profundo suspiro.

Kaoru permanecía en el suelo donde se había alojado con Yagami. Había llorado hasta que su cuerpo no pudo mas y perdió la conciencia, sin embargo, las lagrimas todavía no se detenían y no quería moverse en absoluto para así evitar caer en la cuenta de su realidad. Sin tener idea de la hora que era, solo deseaba que su cuerpo y su mente se separaran para no sentir ese enorme peso que estaba en el medio de su pecho y la humedad que le brotaba de los ojos y le recorría la cara.

Mas no podría quedarse ahí para siempre.

—Iori… — susurro.

Tan solo pronunciar su nombre le dolía y volvía a provocarle un nudo en la garganta.

"—No, no te amo"

Cerro los ojos al recordar esas palabras, también le dolía, aun cuando ella estaba segura de que no eran verdaderas no cambiaba el hecho de que la habían destruido.

Dejo de llorar cuando su cuerpo se comenzó a deshidratar, sus ojos estaban hinchados, su cabello húmedo y enredado, un total desastre. Con movimientos muy lentos logro incorporarse, vestirse y dejar el lugar que ya estaba pagado.

Camino sola por la carretera, no tenia idea de que hacer, no podía parar de repasar lo sucedido y las palabras del pelirrojo. Fue así como llego a una estación y se acomodo en una banca, se había levantado la capucha de la sudadera y escondió la cara entre las rodillas para que no la vieran llorar de nuevo.

Estar ahí solo le trajo recuerdos de cuando eran niños.

—Esto, no puede ser real, ¡no puede! —trago en seco —¡Iori… tengo mucho miedo!..

Como un animalito perdido, deambulo por la parte central de la ciudad; en el fondo quería regresar a su hogar y al apartamento que compartía con Yagami, sin embargo, dudaba de la reacción de él o de lo que se pudiera encontrar.

La noche volvió a caer y ella se mantuvo por varias horas en el parque donde vio junto a Chris el alba, lo extrañaba mas que nunca.

Pronto, la exposición a bajas temperaturas, la debilidad de cuerpo y el hecho de que no había comido nada, comenzó a hacer estragos en su salud.

—Tengo mucho frío, Iori… ¿Puedo volver a casa? — murmuro mientras trataba de darse calor a si misma.

La media noche llego y el cielo nocturno de Tokio le obsequio una nevada que la obligo a afrontar la realidad y dirigirse finalmente al apartamento.

—Quizás cambio de opinión… quizás pueda hablar con el y arreglar las cosas — con un ápice de esperanza llego hasta el ultimo piso y levanto los ojos hacia el pasillo encontrándose con una sorpresa desagradable.

Todas sus cosas estaban regadas a un costado de la puerta que no tenia la placa con el apellido.

Su ropa, el cepillo de su cabello, sus fotos, el brillo que usaba en los labios, el osito Shingo, todo había sido arrojado como si se tratara de basura. Kaoru no lo podía creer, fue un golpe duro, su cuerpo volvió a temblar y se aferro al osito para no volver a caer al piso.

La pelirroja lucia a punto de llorar cuando algo la atrajo, un maullido detrás de la puerta y el resplandor de una tenue luz que se escapaba por debajo de esta.

—Hiei ¡Hiei! — desesperada giro la manija pero esta tenia seguro, demoro unos segundos en darse cuenta que no era la misma cerradura que siempre había tenido.

Al oírla, el gatito maulló aun mas.

—¡Hiei! ¡¿Estas bien?!

Por un segundo Kaoru pensó en derribar la puerta o destruir el seguro, no obstante cayo en la cuenta de algo, por debajo de la puerta había una sobra que parecía quieta, definitivamente no era la sombra de su gato, Hiei no estaba solo.

—Esta bien… comprendo — murmuro y se agacho junto a la puerta —Lo lamento mucho Hiei, tengo que irme, quisiera poder llevarte conmigo pero no puedo hacer eso, por que tu tienes una tarea muy importe — las lagrimas comenzaron a correr nuevamente —Tu tienes que cuidar de Iori ahora, no lo dejes solo por favor — hizo una pausa para tratar de que el llanto no la hiciera perderse en sus palabras — recuérdale que tiene que alimentarte con algo mas que leche, que no beba demasiado y que el también coma y descanse apropiadamente …

Kaoru lo sabia, sabia que Iori estaba del otro lado, sentado al piso con la espalda recargada en la puerta y sosteniendo al gato, escuchando como se despedía de ambos, por que esas palabras no solo eran para Hiei.

—¡Estarás bien, se que lo estarás! —la chica comenzó a quebrarse aun mas — Nunca voy a olvidarte, cada que mire a la luna, orare por ti… recuérdalo… recuérdalo Hiei y recuérdale a Iori que yo lo…

Varios sonidos se escucharon por el pasillo, la chica se hizo de lo que pudo de sus propios efectos y se marcho sin terminar de hablar, pues le parecía que seria en vano decírselo.

Algunas gotas cayeron encima del pelaje del minino y este dejo de maullar para levantar su cara con curiosidad hacia Yagami que permaneció mudo.

Dias mas tarde, el sol luchaba por brillar sobre el cielo invernal y en el interior de un lujoso auto, Chizuru se encontraba sosteniendo una conversación por teléfono.

—Me comunique con el maestro Saisyu, si, el me dijo que Kyo Kusanagi esta cada día mejor de su recuperación física, incluso ha entrenado esporádicamente… me gustaría visitarlo pero debo regresar a mis obligaciones, sin embargo me mantengo en contacto… No aun no llego a la oficina, hay algo que debo hacer antes ¿que que es? Bueno, debo cumplir con mi palabra…así es, ademas el comandante me pidió que tome la declaración… me lo pidió cuando me reuní con el y su hija, en efecto…Muy bien Reiji, te llamare mas tarde, adiós.

El chofer abrió la puerta y la elegante dama descendió para contemplar el edifico frente al que habían aparcado. Con portafolio en mano subió por su cuenta hasta el ultimo piso de aquel lugar y llamo a la puerta que no tenia nombre en la placa. Al no recibir respuesta volvió a tocar y espero, esta vez, sus ojos se deslizaron hacia la pila de cosas que estaban el suelo del pasillo, mas no le dio tiempo de identificarlas, pues la puerta se abrió repentinamente.

—Buen día — dijo Chizuru a un Iori que tan solo asomo medio cuerpo sin devolverle el saludo — Lamento haber venido sin avisar pero mi ritmo no había bajado lo suficiente para ocuparme por estas cosas.

Iori continuo sin hablar y Chizuru se percato que este no pretendía invitarla a pasar.

—Muy bien — aclaro su garganta y a como pudo abrió su portafolio para sacar un documento — Es el formulario, me tome la libertad de llenarlo y añadir la firma de mi primo Reiji y la mía, solo hace falta que ustedes firmen, para que la lleve al registro — la sacerdotisa le extendió el papel al pelirrojo y este no lo tomo —¡¿No me digas que no le haz dicho?! ¡¿No se lo haz pedido?! ¡Vaya que se llevara una sorpresa… — Chizuru se detuvo y alejo el documento, percatandose de que el apartamento estaba a oscuras y que había sido Yagami el que la recibió —¿Donde esta Kaoru?

Iori no respondió, ni si quiera miraba a la sacerdotisa a los ojos.

Kagura, volteo la cara hacia el desorden del pasillo, ahora con mas atención.

—Esa es…

De un moviendo repentino, Chizuru empujo al pelirrojo hacia el interior del lugar, este no pareció poner mucha resistencia.

—¡Kaoru! ¡¿Kaoru?! — la llamo y encendió las luces, encontrándose con un desorden total y la habitación de la chica vacía.

—Ella ya no vive aquí — dijo Iori.

—¡¿Donde esta?!

Yagami no le respondió

—¡La echaste! ¡¿Por que?!

—¿Por que? — sonrío burlonamente — ¿No eres tu la que dijo que era mejor que no estuviese conmigo? Ella es un ser valioso y yo podría hacerle algo terrible.

Chizuru lo contemplo con la boca entre abierta, le parecía imperdonable su actuar y lo primero que dejo caer sobre Yagami fue una fuerte bofetada, que el heredero permito.

—¡Aun si esas fueron mis palabras! ¡¿Como pudiste?! ¡La trajiste contigo! ¡La ilusionaste! ¡y luego la echas a la calle como a un perro! — le reclamo, mientras que el otro mantenía la mirada al piso —¡Finalmente había aceptado esta situación! ¡A un si me costaba el liderazgo del clan estaría tranquila por que pensaba que tu la protegerías y la amarías lo que quedara de su existencia! — había rabia en las palabras de la empresaria y para evitar seguir perdiendo la compostura, tomo su portafolios y se decidió a cruzar la puerta, no sin antes expresarle unas ultimas palabras.

—Voy a encontrar a Kaoru y asegurarme de que no la vuelvas a ver, no me importa si eres uno de sus guardianes, no permitiré que la hieras de nuevo.

Chizuru salió rápidamente del lugar con una mezcla de sentimientos y lo primero que hizo fue contactar con su primo.

—¡Reiji! ¡Kaoru ha desaparecido!… ¡No, no esta con él! ¡En mi cara me dijo que ella ya no vivía ahí mas no me dio razón de donde podría estar!…¡Reiji! ¡Tenemos que buscarla, no sabemos desde cuando Kaoru esta por su cuenta!.. Debe estar destrozada.

El auto se marcho a una gran velocidad, indicando que la sacerdotisa había ido por el paradero de la joven.

Iori Yagami se aproximo hacia el documento que Chizuru había dejado ahí, el formulario de matrimonio con el nombre de ambos escritos en el. Lo levanto del suelo y lo llevo consigo hasta la mesa, repaso todo varias veces hasta que por fin se decidió a darle la vuelta y con una pluma comenzó a redactar:

"Se supone que hoy seria el día en que nuestras firmas estuvieran aquí, pero eso ya no va a ser posible… medite esto por mucho tiempo. Desde que regresaste de America lo único que quería era que no te volvieras a ir de mi lado, los meses que pasamos juntos fueron los mas felices para mi y sí, tuve la ilusión de poder darte la vida que merecías; pero al final todo se convirtió en promesas que no pude sostener…

He decidido renunciar a tu amor e ir en contra del mío propio en busca de un bien mayor para ti, no puedo soportar la idea de que un día abra los ojos y me de cuenta que estas a mi lado sin poder abrir los tuyos nunca mas a causa de mi propia mano, no podría perdonarme algo así, prefiero vivir con el dolor de saber que me odias por la manera en la que te trate, de que no podré estar junto a ti con tal de que sigas en este mundo… eso será suficiente para mi, para mantenerme vivo solo hasta que el día final llegue…

Probablemente ahora estés asustada, pero tu eres fuerte, mas fuerte que de lo que yo soy y volverás a sonreír, como te gusta, con todos los dientes; volverás a emocionarte con las cosas nuevas y quizás alguien mas llene tu corazón y se haga merecedor de el…

Espero puedas perdonarme algún día, espero puedas ser feliz y sobre todo, deseo que vivas por que tu eres la fragancia que en vuelve mi alma y hace latir mi corazón, eres mi luna que brilla en lo alto entre la mas temible oscuridad, eres el aire que mantiene vivo, eres… mi todo…

Lo lamento tanto, mi Kaoru".

Con cuidado doblo el papel y lo introdujo en una gaveta, donde ya había puesto el diario de su padre, ahí mismo coloco la sortija que no se atrevió a darle. Dudo un momento en despojarse de la suya, la que ella le había obsequiado, mas decidió conservarla en su dedo, llevándola hasta sus labios y la pego a estos para cerrar los ojos y pensar que la tenia enfrente.

Cerro el cajón y contemplo una ultima vez la habitación que había pertenecido a la chica, con las cosas del pasillo vueltas a poner en su lugar.

—Soy tu guardián y mi deber es protegerte, incluso si es de mi.

La luz se apago y con llave sello la puerta que guardaría sus ultimas palabras de amor.