ADVERTENCIA

La siguiente historia no fue iniciada en tiempos recientes, es un viejo trabajo perdido que quise publicar, aclaro esto debido a que ciertas cosas escritas aquí no respetan la línea argumental de los dos programas hoy en día, además, esto es un FanFiction, nada de lo que ocurra aquí escrito es canónico.

DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: No soy dueño de" The Loud House" ni de "El Increible Mundo de Gumball".


Capítulo 20: ¿Estoy arrepentido de algo?

Gumball y Sam, estaban dirigiéndose hacia el centro comercial, caminando.

—¿Y hace cuanto estás de novia con Luna?_ le preguntó Gumball.

—Hace cuatro meses, todo comenzó con una inofensiva carta de amor, la leí y me pareció muy bella. Unos días después, me invitó a salir, y yo dije: "Por qué no", entonces fui, la pasamos bien. Luego me preguntó si quería ser su novia, y le dije que si_ contó Sam.

—Wow, interesante...historia_ dijo Gumball, un poco asombrado, sin saber que decir_ ¿Y su primer beso cómo fue?_ preguntó Gumball curioso.

—Bueno, estábamos en un concierto de rock, y ella y yo estábamos saltando y agitando las manos, solo que ella estaba...un poquito borracha_ dijo Sam con gracia pero extrañeza a la vez_ Bueno, ella comenzó a insistir que la besara, yo me estaba resistiendo, pero ella seguía y seguía, y bueno, ¿qué le voy a hacer?. Y bueno, nos besamos, salimos del concierto, volvimos para mi casa, y...bueno, el resto es historia_ terminó Sam.

—Y, ¿hicieron algo travieso esa noche?_ le preguntó Gumball pícaramente, golpeando juguetonamente su hombro con sú codo.

—Ay, claro que no, yo no hago esa clase de cosas_ dijo Sam, un poco avergonzada, mientras se sonrojaba.

—Muy bien. Oye, pero algo me intriga, cuando Luna quería besarte, ¿tu lo hiciste porque realmente querías, o porque ella te insistía?_ preguntó Gumball intrigado.

—Bueno no es como que quería besarla pero, ya qué, no importa_ dijo Sam con desinterés.

—¿Qué?, no claro que importa si tú la besaste debería ser porque tu querías, no, porque ella te presionaba_ la regañó Gumball, con un poco de lástima.

—Oye, en su defensa, ella ya era mi novia en ese tiempo, por lo tanto, ya tenía derecho a besarme_ se defendió Sam.

—Pero para tener un buen noviazgo, tienen que estar ambas de acuerdo con lo que hagan, no que una quiera hacer una cosa y la otra no_ le dijo Gumball, poniéndose un poco más serio.

—Oye Mejor no hablemos de esto, ¿ok?, ya estamos apunto de llegar_ dijo Sam, tratando de ignorar el tema.

—Muy bien, pero escúchame, si algún día quieres hablar de algo serio, sabes que puedes contar conmigo, no dudes decirme si algo pasó con Luna y no te gustó, no tienes por qué avergonzarte de decirme, si ya se que solo somos amigos desde hace apenas unos minutos, pero eres una chica muy amable, no me gustaría que salgas herida de algo, ¿de acuerdo?_ le dijo Gumball seriamente.

—De acuerdo_ dijo Sam. Luego de toda esta charla, ambos ya habían llegado al centro comercial. Al entrar, Gumball y Sam, vieron Luna sentada en la fuente, así que, sin dudarlo, se dirigieron hacia ella.

—Ey, qué onda hermanos. ¿Cómo le fue con la clase de piano?_ preguntó Luna, chocándole los puños a los dos.

—Muy bien, de hecho. Sam y yo aprendimos las escalas básicas, mañana me enseñara una melodía para practicar_ dijo Gumball alegremente.

—Si. Además, Gumball, yo pudimos conocernos mejor_ dijo Sam alegremente, pasando su brazo alrededor de Gumball.

—Bueno me alegro de escuchar eso_ dijo Luna felizmente_ Muy bien, vayamos a recorrer el lugar, ¿De acuerdo?_ sugirió Luna, tanto Gumball como Sam, estuvieron de acuerdo. Fue así como los tres chicos, comenzaron a recorrer el centro comercial.


Lincoln y Penny, estaban saliendo del centro comercial, tomados de las manos.

—Bueno, la pasé muy bien Lincoln, gracias por aceptar ser mi novio_ dijo Penny felizmente.

—No tienes que agradecer nada, realmente te me haces una chica muy linda, me alegra que tú también me aceptarás_ dijo Lincoln. Luego de esto, ambos se miraron cariñosamente, para posteriormente, besarse tiernamente en los labios. Cuando finalmente se separaron, siguieron caminando, dirigiéndose a la casa de Penny.


Gumball, Sam y Luna, estaban sentados en una banca del centro comercial charlando sobre cosas normales.

—¿Estás seguro que vas a poder aprender de toda la melodía en sólo un mes y medio? No es por presionarte, hermano, pero sinceramente, la melodía que estamos ensayando es un poco larga y además tu apenas aprendiste las escalas básicas_ dijo Luna, un poco preocupada.

—Tranquilízate, Luna, un mes y medio mucho tiempo, Sam y yo seguiremos ensayando hasta que logre alcanzar a la clase cuando eso pase practicaré por mi cuenta en tu cuarto_ la tranquilizó Gumball, en un tono confiado y relajado.

—Como digas. En seguida vuelvo, voy al baño_ dijo Luna, levantándose de la banca.

—Que bonita es, ¿verdad?_ dijo , viendo como Luna se alejaba_ Muy bien, escucha, Sam, mañana después de la clase de música tendré que volver a tu casa para continuar con la clase de piano, como yo no tengo teléfono le pediré a Luna que te mande un mensaje diciéndote que...¿Sam?_ dijo Gumball, pero Sam ya no estaba a su lado. Al buscarla con la mirada, la encontró frente a una vidriera de una tienda de instrumentos, así que sin pensarlo, se dirigió hacia ella_ ¿Oye qué te pasa?, me dejaste hablando solo_ la regañó Gumball, pero al ver que no contestaba, dirigió su mirada hacia donde Sam veía, y vio que estaba viendo un bajo eléctrico_ ¿Un bajo?_ preguntó Gumball confundido.

—No es solo un bajo, viejo, ¡es el bajo!_ dijo Sam emocionada_ ¿No ves la preciosura que tienes en frente?_ le dijo Sam.

—Yo solo veo un bajo azul y blanco_ dijo Gumball extrañado y con desinterés.

—Pues tendrías que cambiarte los ojos, lo que tienes frente a ti es una reliquia musical, u tiene que ser mía_ decía Sam entusiasmada_ Pero es muy caro_ terminó Sam, hora un poco deprimida.

—¿Por qué?, ¿Cuánto sale?_ preguntó Gumball curioso, fijándose en la etiqueta_ A LA..._ dijo Gumball sorprendió al ver el precio del bajo_ ¡1500 DÓLARES! ¿Pero qué rayos tiene esa cosa adentró, diamantes?_ preguntó Gumball, aún sorprendido.

—No, lo que pasa que es único, es un modelo Fx-VanjO del 98, sólo se crearon 52 unidades en el mundo_ explicó Sam.

—A su madre. Y si lo quieres tanto, ¿por qué no ahorras para comprártelo?_ le preguntó Gumball intrigado.

—Si estoy ahorrando, lo que pasa es que Luna, muy a menudo, me pide dinero para ir a conciertos y eso disminuye mucho mi presupuesto para poder comprármelo_ le explicó Sam.

—Si ese es el problema, entonces déjale de prestar dinero a Luna_ le aconsejó Gumball.

—No puedo hacerlo_ dijo Sam.

—¿Por qué no?_ le preguntó Gumball.

—Porque ya lo hice, y créeme, no la pasé nada bien_ dijo Sam, ahora un poco triste y sentimental.

—¿Por qué, qué pasó?_ le preguntó Gumball, ahora un poco preocupado. Sam, soltó un suspiro de preparación, y comenzó a contar su historia.

—Fue una noche normal. Estaba preparando mi comida en la cocina, Cuando de repente, alguien tocó la puerta. Cuando fui a abrir, Luna estaba del otro lado, me dijo que una banda extranjera había venido a tocar en el estadio local y me había pedido unos $500 para ir a verlos. Yo al principio no creí que la entrada valga eso, creí que me estaba mintiendo, pero luego me mostró en su celular la página del grupo, y efectivamente, los boletos costaban $500 al principio tenía miedo decirle que no, pero tenía que hacerlo, en ese momento ya tenía $500 de presupuesto para mí bajo. Cuando me rehusé darcelos, ella me regañó, comenzó a levantar muy fuerte la voz y me dijo cosas muy feas. Entonces azotó la puerta con fuerza y se fue, yo me sentí muy mal. Después de eso no me habló por semanas, estaba muy enfadada conmigo. Entonces, un día fui hacia ella y entregue $300 para compensarlo, ella los aceptó, y nos reconciliamos_ contó Sam.

—¿Qué?, Sam no, eso no es amor, es utilizarte, si Luna en serio te amara, no te pediría dinero sabiendo lo que tú quieres ese bajo_ la regañó Gumball, intentando hacerla entrar en razón.

—Tu qué sabes, el amor también se trata de ayudar y apoyar a uno cuando el otro no necesita, eso es lo que hice con Luna cuando ella me pidió dinero_ se defendió Sam. A pesar de que que Gumball intentaba hacerla entrar en razón, tuvo que terminar esta charla, debido a que vio como Luna se acercaba hacia ellos.

—Ya volví hermanos. Oigan, no sé ustedes, pero yo me estoy muriendo de hambre. Gumball, ¿serías tan amable de ir a comprar unos unos perritos calientes para los tres?_ le pidió Luna, sacando $15 de su bolsillo.

—Um, si, de acuerdo_ dijo Gumball, agarrando los $15, y dirigiéndose hacia el carrito de perritos calientes más cercano_ Pobre Sam, no entiende que lo que hay entre ella y Luna, no es amor_ se dijo Gumball a si mismo, sintiendo lástima ajena por Sam_ Y a Luna, no le conocía ese lado, creí que ella era una chica tranquila, no una borracha gruñona. Creo que estoy cambiando mi opinión sobre ella_ se dijo Gumball a si mismo, razonando sobre Luna, y viéndola con otros ojos. Gumball, seguía buscando un carrito de perritos calientes para comprarle a él y a sus amigas. Pero en un momento de pura casualidad dirigió su mirada hacia un local de ropa, y ahí, vio a Leni detrás del demostrador tonteando con su teléfono. Al verlo, Leni puso una cara de sorpresa, y se lo quedó viendo, sin saber qué hacer. Luego de esto, Leni dirigió su mirada hacia Chaz, el cual estaba acomodando los maniquíes del local. Al mirarlo detalladamente por algunos segundos, Leni, puso una sonrisa de astucia y malicia, para posteriormente acercarse hacia él, fingiendo alegría e inocencia.

—Oye Chaz, creo que perdí mi bolso en la bodega, ¿serías tan amable de ayudarme a buscarlo?_ le pidió Leni coquetamente, tomándole de la mano a Chaz y dirigiendo a ambos hacia la bodega, mirando a Gumball con una sonrisa fría, aunque este último solo la vio con confusión, para posteriormente, seguir buscando un carrito de perritos calientes. Gumball, seguía buscando y buscando un carrito de perritos calientes, aunque como no tenía éxito, ya se estaba por dar por vencido. Cuando de la nada, vio un carrito de perritos calientes abandonado, sin nadie que lo atienda, así que sin dudarlo, se dirigió hacia él. Gumball, muy inocentemente, creyó que el que atendía el carrito, había ido al baño o haber hecho algún mandado importante, así que solo se limito a esperar al lado del carrito, esperando a que el que lo atendiera llegará.

—Muy buenas tardes, joven, ¿sería usted tan amable de prepararme un perrito caliente con mostaza encima?_ le pidió la voz de una señora adulta, quién lo había confundido con el vendedor.

—¿Qué? Oh no no, lo siento señora, usted está equivocada, yo no soy el que prepara los perritos calientes, de hecho, yo también estoy esperando a que él regrese_ explicó Gumball.

—Oh vamos, joven, no sea holgazán y haga su trabajo, por favor entregeme lo que le he pedido_ lo regañó la señora, insistiéndole.

—Pero es la verdad, yo no trabajo..._ intentaba explicar Gumball, pero se detuvo cuando vio que un hombre de seguridad se acercaba hacia él.

—¿Se puede saber que está ocurriendo aquí?, ¿por qué no está en su puesto de trabajo, joven?_ preguntó el de seguridad.

—Este muchacho de aquí es un holgazán, y se rehúsa a hacer su trabajo_ explicó la señora.

—¿Eso es cierto?_ preguntó el de seguridad, en un tono amenazante.

—No no, escuché, señor, todo es un gran malentendido, yo solo vine a comprar unos perritos calientes para mí y para mis amigas, pero el chico que los vendía no estaba, por eso me detuve aquí a esperarlo, yo en realidad no trabajo aquí_ explicó Gumball, un poco nervioso.

—¿De verdad?_ dijo el de seguridad, chequeando el carrito_ Siento contradecirla, señora, pero el chico dice la verdad_ dijo el de seguridad_ Verá, este carrito le perteneció a un chico llamado Steve, un muchacho no mayor a 20 años. Él trabajó aquí desde hace un par de meses, pero hace dos semanas, dijo que iba al baño y jamás regresó, por lo que deducimos que él había renunciado_ explicó el tipo de seguridad.

—Oh, entonces creo que nadie va a atenderme_ comprendió Gumball.

—Lo siento, hijo, lo que te pasó fue un error muy común pediremos que levanten este carrito y se lo lleven a la basura, no tiene sentido que se quede aquí, sin nadie que lo atienda, es inútil_ dijo el de seguridad, pero estas palabras le dieron una idea monetaria a Gumball.

—Oiga, ¿y no hay posibilidad de que yo pueda trabajar aquí?_ preguntó Gumball.

—Seguro. Es más, creo que Steve dejó su uniforme y su permiso de vendedor en el carrito, puedes ir a chequear eso_ le dijo el tipo de seguridad. Gumball, muy entusiasmado, fue a chequear el carrito, y efectivamente, ahí estaban el uniforme y el permiso de vendedor.

—Esto es genial, no sabía que así de fácil se conseguía un trabajo_ dijo Gumball emocionado y contento.

—Ya que estás aquí, ¿me preparas uno con mostaza encima?_ le pidió el tipo de seguridad.

—En seguida, señor, solo espere, a que me cambié de ropa en los baños, después lo atiendo a usted y a la señora_ dijo Gumball, dirigiéndose hacia los baños para cambiarse de ropa.


Lincoln está en la puerta de la casa de Penny, despidiéndose de esta última.

—Bueno, fue divertido, te veré mañana a la escuela Lincoln_ se despidió Penny, dándole un pequeño beso en la mejilla a Lincoln, este último se sonrojó, ante tal acto.

—Si, la pasé increíble, fue muy divertido estar contigo, te veré mañana a la escuela_ dijo Lincoln dándole un rápido y cariñoso beso los labios. Penny no tuvo ningún problema con esto, y de hecho le agradó. Justo cuando Penny estaba apunto de entrar a su casa, unas dulces palabras de Lincoln la conmovieron_ Te amo_ le dijo Lincoln.

—Aw, eres una dulzura. Yo también te amo_ dijo Penny con ternura, para posteriormente, cerrar la puerta. Luego de esto, Lincoln procedió a dirigirse a su casa caminando, reflexionando sobre lo que había hecho.

Está bien Lincoln, hiciste lo que quisiste, ahora Penny es tu novia y de arruinarte la vida un pobre individuo, lo arruine todo soy un tonto_ se regañó Lincoln a si mismo_ Aunque, pensándolo bien..._ comenzó Lincoln nuevamente_ Penny realmente se sentía bastante cómoda conmigo, y de hecho fue ella la que me invitó a esta cita, realmente sentía algo por mí como yo lo siento por ella_ se conmovió Lincoln a si mismo_ Además, ¿realmente dejaría ir la chica de mis sueños, por un tipo que lo único que hizo fue insultarme desde que me conoció? No lo creo, ese patán no se la merece, no fue un buen novio para ella, yo sería un mejor novio que él, además, yo siempre sacrificó mis cosas y mis beneficios por otras personas, ¿por qué no por una vez en mi vida, no me puedo poner primero que todos?_ se preguntó Lincoln, ahora enojándose consigo mismo_ ¿Saben qué?, es todo, se acabó, por una vez en mi vida, me pondré primero que todos, si quiero estar con Penny, ¡voy a estar con Penny!, si quiero quedarme con los Watterson, ¡me voy a quedar con los Watterson!_se dijo Lincoln a si mismo, muy firmemente_ Se acabó el Lincoln "correcto", nació el Lincoln independiente_ se dijo Lincoln.


Gumball, ahora vestido adecuadamente, estaba atendiendo el carrito de perritos calientes, mientras miraba como algunos posibles clientes pasaban frente a él, pero no le daban importancia y sólo lo ignoraban. De repente, Gumball vio como Sam y Luna se acercaban hacia él, y cuando lo vieron, comenzaron a reírse a carcajadas de el.

—¿Qué se supone que estás haciendo viejo?, ¿no te das cuenta que te ves ridículo?_ le preguntó Luna entre carcajadas.

—Qué, quería ganar un poco de dinero y se me dio la oportunidad de vender perritos calientes, y aquí estoy_ explicó Gumball.

—¿Y cómo te va?, ¿ya lograste ahorrar por lo menos $20?_ le preguntó Sam con sarcasmo y gracia.

—No, los únicos clientes que he tenido hasta ahora fueron nombre seguridad y una señora. Pero bueno, ya sabes lo que dicen: "con un poco de Esperanza las cosas buenas llegan"_ dijo Gumball entusiasmado.

—Buena suerte con eso_ le dijo Luna en un tono desalentador y burlón_ Oye, ya estás aquí, nos preparas uno a Sam a mi, nos estamos muriendo de hambre, al mío ponle mostaza sino por favor_ le pidió Luna, poniendo sus manos sobre su barriga.

—Claro, son $5 por perrito caliente_ le informó Gumball.

—¿Qué?, ay vamos, no seas tacaño, somos tus amigas, ¿no podría ser cortesía de la casa?_ le pidió Luna, con un tono implorante.

—Pero por supuesto que no, ya te dije que quiero ganar dinero, y no puedo hacerlo si le regaló un perrito caliente a cualquier tonto que me conozca_ dijo Gumball firmemente.

—Aquí tienes_ le dijo Sam, entregándole un billete de $10 a Gumball.

—Gracias, toma_ dijo Gumball, entregándole un perrito caliente a Sam, y un billete de $5, cómo cambio.

—Oye, ¿y el de Luna?_ preguntó Sam confundida.

—¿De qué hablas?_ preguntó Gumball confundido.

—Si cada perrito caliente sale $5 y yo te di $10, entonces estoy pidiendo dos perritos calientes, uno para mí y uno para Luna_ le explicó Sam.

—¿Sabes?, creo que el Luna puede pagar su perrito caliente sola, no tienes porqué pagárselo tu_ le dijo Gumball, en un tono algo serio.

—Bueno, yo solo quería ser amable, solo quería invitar un perrito caliente a mi novia_ le dijo Sam.

—Creo que ya has sido demasiado amable, ya le has invitado de cosas a Luna. No creo que estaría mal que ella te invitará por lo menos un perrito caliente_ le dijo Gumball, ahora un poco molesto. Sam, sabiendo a lo que se refería, puso una cara de molestia.

—Oye, nena, mejor vamos a buscar otra cosa para alimentar estómago tuyo. Nos vemos Gumball, buena suerte con tu trabajo_ dijo Luna, tomando de la mano a Sam, y marchándose del lugar. Gumball, por su parte, cambió su cara de enojo a una de pena, ya que sentía mucha lástima por la pobre Sam.


CONTINUARÁ