ROBOTECH

EL CAMINO DEL GUERRERO

HILOS SUELTOS

Celos

Aquel planeta estaba muerto.

Era un cadáver y así había estado por lo menos un millón de años.

Alguna vez había sido un mundo verde, hermoso, lleno de vida animal y vegetal, con una civilización próspera que, de haber tenido tiempo, hubiera llegado muy lejos para incluso tomar su lugar en la galaxia.

"Janet" llamó Kyle abriendo la puerta de su oficina, días después, sólo para encontrarla muy atareada frente a su computadora, junto a ella, una pila de papeles era la fuente de la información que alimentaba en la máquina.

Era una lástima, sin embargo, que sólo había tenido la oportunidad de llegar a los albores de la revolución industrial.

"Señor Kyle, ¡que bueno que llegó! " exclamó ella ,tierna y con un tono de voz tal que hizo sonreír al hombre, " Algo estoy haciendo mal."

La gigante estrella roja que calcinaba a aquel mundo era la causa de la extinción de toda forma de vida en aquel mundo en cuya superficie aún se erguían ciudades, como fantasmas calcinados, ennegrecidos, abandonados, muertos y sin vestigio alguno de su antiguo esplendor.

Kyle no pudo menos que acercarse de inmediato y lanzó una mirada a la pantalla.

La hoja de cálculo sobre los gastos de los últimos meses estaba a medio llenar, pero la joven había equivocado las columnas y las fórmulas que él le había pedido insertar por lo que aquello era un caos.

"No te preocupes, Janet, " le dijo Kyle, poniendo una mano en su hombro izquierdo, " te ayudaré, " continuó para luego arrastrar una silla, " te acostumbraras a esto, ya verás."

Ella sonrió, tímida.

"Supongo que no soy la mejor en esto."

Los vestigios de una luna que se había destruido por causas desconocidas habían formado un cinturón que giraba sobre el ecuador del planeta y, si se ponía atención, se podían observar cráteres de impacto sobre la superficie, muchos de ellos en zonas que antes habían estado habitadas.

"No, no lo eres." Aseveró Kyle, "pero, mejorarás, ya verás."

Janet lo miró mientras arreglaba las fórmulas y los datos, todo ese tiempo, el permaneció en silencio, al final, el le regresó la mirada y ella le sonrió.

Kyle no pudo resistir aquella hermosa sonrisa, menos aun cuando ella le tomo las manos entre las suyas y le dio un ligero apretón, era tan cálido su toque, suave, vigorizante, refrescante, algo en sus manos le hacia cosquillear la piel, y él lo disfrutaba.

El planeta había perdido su atmósfera, destruida por las llamaradas de la estrella que alguna vez le había dado vida.

¿hacía cuanto tiempo que nadie posaba sus ojos en aquel mundo?

Medio milenio tal vez.

Nadie estaba tan loco como para arriesgarse a aterrizar, ni siquiera pasar cerca de aquella estrella asesina que te bombardearía con su radiación y su energía hasta destruirte.

"¿Qué relación tienes con Min May?" le preguntó Janet a Kyle aun sosteniendo sus manos.

"Es mi prima." Fue la respuesta, seca y automática.

"Por lo que he visto, quieres que sea algo más." Los ojos de Janet engancharon a los de Kyle, era hipnótico, y ´el lo disfrutaba.

"Ella ama a alguien más."

"¿Quién?"

"Rick Hunter"

Aquello ya no era una plática, era un interrogatorio y el lo estaba disfrutando.

Los Zentradi habían verificado aquel sistema solar hacia muchísimos años y lo habían catalogado como inútil pues no había protocultura en el así que ellos le sacaban la vuelta, dejándolo lejos de las rutas estándar de vuelo.

Era el lugar perfecto para esconderse.

Y Janet lo sabía.

Donde había estado el océano más grande se podía encontrar ahora un abismo que bajaba a las entrañas del planeta lo suficiente para evitar el terrible calor y la radiación que agobiaban a la superficie.

Fue ahí donde apareció el SDF-1, quirúrgicamente planeada la transposición, ahí donde el abismo era profundo y oscuro y lejos del fondo

"Señora, hemos completado el salto hasta el sistema Hest-laden Prime, en las coordenadas que usted proporcionó."

Janet Starlight se levantó del lugar del Almirante Gloval y se acercó al lugar que ocuparía Claudia Grant.

"Perfecto, "murmuró dándole unos golpecitos juguetones en la espalda al encargado de aquella posición del puente y luego giró sobre sus talones "Comunicaciones, ¿tenemos alguna señal?"

El Zentradi que usaba la consola de Sammy negó con la cabeza.

"El gigante rojo nos impide tomar una señal clara, "explicó, "debemos librar la pared de piedra para que las antenas tengan mejor recepción, pero no lo recomiendo de momento, estamos bajo una intensa radiación."

"Podemos esperar a que estemos del otro lado, durante la noche estaremos protegidos por el planeta." Explicó cansadamente. "por lo pronto, platiquemos con nuestros invitados."

La mujer al mando se dirigió a la puerta.

"Atentos, "dijo antes de salir, "Él llegará pronto."

Momentos más tarde, una muy cansada Azonia fue puesta en una silla frente a Janet en una salita en la que otrora Rick Hunter había recibido su puesto de líder de escuadrón de manos de Roy.

Janet estaba en otra silla, a respetable distancia de la de su visita, por su propia seguridad.

Azonia se veía cansada, pero sus ojos tenían la misma energía de siempre impulsada por el visceral odio que sentía por Janet.

"Espero estés cómoda, "le sonrió, pero, como esperaba, no obtuvo respuesta, " oh, mira, espero que entiendas que esto es solo algo, " la Invid buscó una palabra que fuera diplomática y correcta, " administrativo, veras, el Regente siempre estuvo molesto con la Regis y su amorío con Zor y deseaba encontrar la fortaleza."

No hubo respuesta.

"No era el plan que tu estuvieras aquí, "le explico Janet, como disculpándose, "pero mi poder no tenía efecto en Khyron, bueno, al principio sí, pero luego tú entraste en la ecuación y me lo arrancaste, ¿a qué crees que se deba?"

Más silencio.

"Oh, vamos Azonia, eres mejor que eso. "Janet la encaró, divertida, volteando la silla para apoyar su barbilla en el respaldo. "¿no me hablarás?"

"No sé qué le hiciste a Khyron, maldito Invid, pero estoy seguro de que pronto encontrará la manera de destazarte viva."

Janet fingió pesar.

"Lamentablemente, no creo que Khyron esté en condiciones de hacerlo." Un suspiro hondo, "creo que será una lástima cuando deba entregárselos al Regente, ¿sabes? Tu pequeño caso de contaminación microniana será muy interesante, no creo que antes un Zentraedi haya sido concebido naturalmente, ¿Quién iba a decir que sus sistemas reproductivos funcionarían tan bien?"

Azonia reaccionó esta vez, en plena curiosidad.

"¿De que estás hablando?"

"Oh, de eso mismo, "Janet apuntó a su vientre con un gesto de su barbilla, "estas embarazada, cariño, tendrás un hijo de Khyron, "el traidor", "y en franca burla, añadió, "esperemos que no sea como su papi."

"¿Un hijo de Khyron?" La pregunta se le escapó de los labios a Azonia antes de que ella pudiera contenerse, parte sorprendida, parte emocionada, "¿Cómo...?"

"Biología básica humana, tú sabes, hombre más mujer más sexo sin protección es igual a hijos, querida. "le explicó, "me gustaría decirte más, pero eso solo acrecentaría tus esperanzas y sinceramente no creo que vivas tanto como para verlo. "

Azonia la miró peleando contra su deseo de llevarse las manos al vientre: la idea era confusa, pero entendía que en su cuerpo crecía un pequeño ser, un zentradi (o Meltrandi) , como le había pasado a Miriya y que en su caso, había sido creado por ella y Khyron.

Un agradable calorcito hizo presa a su corazón, pero tuvo que posponer sus sentimientos para después…no era el momento para mostrar alguna debilidad…debía…ser Lady Azonia, líder de las Meltran, segunda en comando de Lord Khyron.

"¿Cuál es tu propósito al hablar conmigo, Invid?" pregunto con voz firme que hubiera hecho pensar que había dos Azonias, una futura madre y otra, la comandante.

Los sonidos que venían desde dentro de la celda eran contradictorios, unos eran de resuellos y quejidos, pero luego la misma voz que los emitía soltaba una carcajada que a veces sonaba dolorida pero no perdía para nada, su buen humor.

Los dos fortachones Zentradi que sostenían a Khyron no podían dejar de admirar a su antiguo jefe y ahora prisionero, ¿Por qué no se había puesto de lado de Janet?, era increíble que no vieran lo hermoso que era estar cerca de ella, no tocarla, no, solo, sentirla cerca de ellos.

Grell le dio a Khyron otra cachetada con su gran mano y luego siguió paseándose por la celda como león enjaulado.

Khyron escupió un poco de sangre y miró a su antiguo segundo al mando con el ojo que aun podía abrir.

"Tenías que cambiarme por esa mujer." Gruño Grell lanzándole una mirada de reproche, "Después de tantos años de estar juntos. "pausa para darle un golpe más a Khyron, "maldito pervertido…¡Cambiar a los Maestros de la Robotecnia por una Meltran! "bramó encolerizado, "Teníamos el plan perfecto, capturar el SDF-1, huir a Fantoma y entregar la nave a los vejetes, luego ofrendar a las Meltran para comprar nuestro escape… ¡Podríamos haber huido a los páramos del Velo de Perseo y abrirnos paso por los territorios de los Soles Azules! "

"Grell, Grell, "Khyron uso un tono de voz conciliador, "¿Qué no me cambiaste a mí por una mujer?"

Grell se acercó, lo agarro por los cabellos y se acercó muy muy cerca, cara a cara.

"No me dejaste otra opción. "le susurró, "tuve que traicionarte para quitarte a esa mujer de encima para que recobres la consciencia."

Luego, hizo un gesto que era completamente ajeno a aquella situación de violencia, literalmente, acarició la mejilla de Khyron con profundo afecto, amor incluso.

"Eres demasiado predecible, "le contestó Khyron con voz dura, "Nunca dejaré a Azonia."

Grell retiró la mano que acariciaba a Khyron y lo miró con ahora profundo despecho.

"Te prefiero muerto que con esa mujer." Declaró Grell levantándose y dándole la espalda.

"Te conozco Grell, "musitó Khyron, "Si me quisieras muerto, ya lo estaría, como ese Karbarrian en la batalla en los límites de espacio de Tuchanka, " pausa para escupir un poco más de sangre, " Le arrancaste los brazos y lo viste desangrarse, ¿Por qué no me has matado?"

Grell no pudo evitar sonreír, eran viejos tiempos junto a su antiguo líder, gloriosos recuerdos de cuando ellos estaban juntos.

"Fueron tiempos divertidos…" Declaró Khyron, suspirando con pesar. "lástima que tendré que matarte para salir de aquí "

Grell se detuvo, dándole la espalda, la boca firmemente apretada.

"Dudo mucho que puedas "ofreció el grandulón Zentradi, " A como yo veo las cosas te golpearé hasta matarte o recobres la conciencia."

"Deberías de buscarte una mujer." Le aconsejo Khyron, adolorido, pero aun sarcástico, su voz melosa y suave, su cerebro ágil como un depredador buscando una salida, siempre había una salida, siempre, especialmente para Khyron, el Traidor. "te quitaría ese mal humor que tienes."

Tal pareció que Grell se iba a lanzar contra el, pero no lo hizo, sólo lo miró profundamente, con una mirada cargada de sentimiento que Khyron había visto solo en una persona.

En Azonia, cuando lo miraba llegar a sus habitaciones.

La ágil mente de Khyron no alcanzaba a comprender el sentimiento que invadía al hombretón Zentradi que tantas veces había sido su fiel compañero de armas y de parrandas, pero una cosa sí sabía.

Lo utilizaría en contra de él.

"¿Sabes que creo?" Khyron empezó a decir. "creo que tu aproximación al problema no es la correcta" y le sonrió logrando una leve reacción en Grell.

"¿Qué quieres decir?"

"¿Qué te prometió esa mujer, Grell?" le preguntó Khyron y luego negó con un gesto, como decepcionado "por lo que veo a ti no te ha embrujado como a estos idiotas, no…tu estas aquí por voluntad propia."

Los dos idiotas, como los había llamado Khyron, miraron con curiosidad a Grell, pero sin reducir en nada la fuerza con la que sostenían a su cautivo.

"¿Qué quieres?"

"Ya te lo dije" le respondió el grandulón, "quiero que regreses a tus sentidos y dejes a esa mujer."

"¿Para irme contigo?" sugirió Khyron, meloso.

"Si." Fue la respuesta directa, "si tienes que estar con alguien, es conmigo…yo te he sido fiel…he cubierto tus espaldas…te he salvado el pellejo más de una vez, he declarado falsamente por ti en los juicios de los altos mandos…me he echado la culpa de tus trasgresiones. He sufrido castigos por ti…y tu prefieres a Azonia…" Grell escupió a los pies de Khyron, "¡A esa mujer!"

Todo aquello era cierto, completamente cierto.

"Grell, Grell, "Khyron negó un poco con su cabeza," Necesitas entender como son las cosas ahora. "pausa "Janet es un Invid, ha tomado el SDF-1, nos entregará al Regente." Otra pausa para escupir un poco de sangre, "no veo cómo quieres salir de esta, aunque yo regresare contigo, pero si fuera a la inversa..."

Grell reflexiono un poco en lo que su antiguo líder le estaba diciendo y encontró que en realidad Khyron estaba diciendo la verdad, no había manera de escapar de aquella situación; todos los hombres en aquella nave darían su vida por Janet Starlight sin pensarlo, los tenía embrujados, hacían todo lo que ella les pedía.

Todos menos él y Khyron.

Grell se había unido a Janet para matar a Azonia y liberar a Khyron de aquel embrujo Meltran.

Sus celos hacia la meltrandi lo habían cegado y encerrado en su plan de venganza.

¿o era su amor por Khyron?

Grell suspiró pesadamente.

"Llévenselo, enciérrenlo y denle algo de comer. "

Khyron sonrió para sus adentros, había logrado penetrar en la mente del hombretón, lo había desganchado de su absurda venganza, ahora, solo esperaría a que reflexionara y tomara cartas en el asunto; lo conocía, sabía que iría verlo.

Antes de que lo sacaran del cuarto Khyron le dedico una mirada a la que Grell reaccionó con una leve inclinación de cabeza.