Retroalimentación.

Sandra Matute chapter 1 . Sep 25: ¡Gracias! Veamos a dónde nos lleva todo esto.

Florencia Silva chapter 1 . Sep 25: Qué bueno que te tengo. Sobre tu conjetura, sólo puedo decir que la vida es difícil, pero ¿quién sabe?, tal vez la verdadera felicidad auténtica estaba lejos y con alguien más… descubrámoslo juntos. Sobre tu propuesta, incluso se me ocurre… ¿un párrafo leído en adelanto, pero… en grabación de voz? Ya veremos. ¡Gracias por tu reseña!

LizSaranjeiP chapter 1 . Sep 25: Hola. Sobre tus preguntas: *Sakura está en casa, siendo feliz. *No. *Sí. *Algo así… Y sé que aún tienes muchas preguntas más, pero sólo te puedo anticipar que no todo es lo que parece, y que no pierdas las esperanzas. Algunas comenzaremos a responderlas en este mismo capítulo ¡Sé fuerte!

Reader2109otp chapter 1 . Sep 25: Escuché el grito… bueno, nunca he escuchado tu voz, pero el acento centroamericano debe hacerlo especial. No será todo sufrimiento… bueno, lo cierto es que quiero algo más fuerte que en ocasiones anteriores, pero también trataré de darles algunos destellos de felicidad entre todo esto. Y por supuesto, esperaré con muchas ansias esas largas "reacciones" que me parece un término más adecuado para tus reseñas, y que disfruto a horrores. ¡Abrazo asfixiante para ti también ahijada! ¡Arriba el estrés!

zaoryGuerrero chapter 1 . Sep 25: Tenía que iniciar fuerte, espero te guste el caminó que tengo para ustedes. ¡Gracias por tu reseña!

cerezo01 chapter 1 . Sep 25: Hola. Como bien dices, o como se dice en mi país "no doy paso sin huarache", no me gusta tener situaciones fortuitas, y aún cuando (anticipo) Yukko no es parte orgánica de esta historia, era un excelente pretexto para mantenernos dentro del multiverso CLAMP y que diera sentido a eventos que debían darse en el futuro. En menor o mayor medida, aciertas en el pronóstico de lo que exploraremos en esta obra. Sobre lo de los Li… híjole, ¿cómo te explico…? Bueno, que el texto lo haga en adelante… sólo te diré que ella es feliz. Espero que esos giros den algo de sosiego a lo atribulado que dejé en tu corazón con Oda. Sobre los personajes, son también parte del multiverso CLAMP y son parte de la obra "X", y por esa pertenencia no creí conveniente poner todo como un crossover. ¡Gracias por tus palabras de apoyo, espero disfrutes el resto de la obra y al pendiente de tus comentarios!

Isa chapter 1 . Sep 25: Hola de vuelta. Gracias por tus palabras, me hace muy feliz haber logrado emocionarte con las historias anteriores. No tengo forma de describir lo bien que me hacen sentir los elogios que haces a mi trabajo, y espero poder conservar el nivel que esperas y deseas del resto de la obra, y espero me lo hagas saber. ¡Gracias por tu reseña!

Ailin79 chapter 1 . Sep 25: Comenzaba el borrador mientras terminaba "Odisea", aún así, siento que tardé de más. Sobre tus pregunta… bueno, preparando mi estómago para lo que viene… lo importante es que ella es feliz, pero no nos anticipemos a los hechos. ¡Gracias! Sigo al ritmo de publicación que llevé en las partes anteriores de la saga, así que mantente al pendiente. ¡Nos vemos prontito!

Guest chapter 1 . Sep 25: ¡Gracias por tu reseña! (le alcanza la cajita de pañuelos).

Wonder Grinch chapter 1 . Sep 26: Tus miedos son completamente justificados, y sí… la felicidad cuesta, y como dice un célebre dramaturgo mexicano conocido como "El Ferras", "la tomas o la derramas". La retribución será cruel. ¡Gracias por tu ayuda y por seguir aquí!

Brie97 chapter 1 . Sep 26: ¡Hola de nuevo! Y lamento la confusión. Pronto, lentamente, todo comenzará a cobrar sentido, y tienes toda la razón, la paciencia es una gran virtud. ¡Muchas gracias por continuar conmigo! Nos vemos en nuestras respectivas actualizaciones.

James Birdsong chapter 1 . Sep 26: Thank you!

CherryLeeUp chapter 1 . Sep 28: ¡Hola! El inicio del fin, efectivamente. Sin anticipar demasiado, esta parte del camino es la que realmente no conocerá retorno, y esa esperanza que depositas sobre la máxima de Sakura es quizás la que más está en riesgo. Aunque sería conveniente conocer algo de "X", tengo la impresión de que el argumento podría caminar sólo aun en ausencia de esos conocimientos, así que lee con tranquilidad. ¡Gracias por todo!

AZULMITLA chapter 1 . Oct 6: ¡Hola! Bueno… esa conjetura quedará resuelta en breve. RIP a nuestros pobres corazones. ¡Qué comience el estrés!


I.

Reencuentro.

Li se volvió a la puerta de la habitación del hotel donde se estaba hospedando, alguien había llamado y esperó a que la puerta se abriera. El cansado rostro de Wei detrás de unos cada vez más gruesos espejuelos se asomó, dibujando la sonrisa paternal de siempre.

—Estamos listos para irnos, señor Li. —Dijo con voz cansada.
—Gracias, Wei. Los veré en el lobby en unos minutos.

El mayordomo hizo una reverencia sutil y lo volvió a dejar en soledad.

Con cierta melancolía, caminó hasta el balcón de ese hotel en Takayama que era propiedad de su familia, y estaba a menos de una hora del lugar donde habían sido convocados para aquella celebración especial. Era un jueves agradable, un primero de abril, y la noche estaba reservada para una cena en conmemoración de una persona muy importante para él y para su familia. Tenía algunos años de no verla y recordaba algunos detalles de su vida desde que se vieron por última vez.

Ella se había establecido en la provincia, lejos de todo y de todos. Y para ese punto, una legítima curiosidad le hacía preguntarse sinceramente cómo se encontraría.

—Será una noche interesante —dijo para sí mismo mientras encendía un cigarrillo, dejando que sus ojos se deleitaran con la atmósfera provinciana de aquella pequeña ciudad.


Tomó algunos años de dura gestión, muchos sacrificios económicos y una voluntad de acero, sin embargo, los esfuerzos de la nueva familia propietaria de Chatsworth House, habían logrado sacar a la propiedad de los terribles problemas financieros que sufrió en las últimas décadas, devolviéndole así la privacidad y la presencia regia de antaño, el corazón del ducado había recuperado el brillo y la gloria que en épocas más prósperas tuvo.

Todo, por el empeño y la dedicación de los duques de Devonshire: lord y lady Hiiragizawa.

Eriol se sintió tan complacido entonces que había pedido a sus padres que usaran esa casa y administraran los terrenos, en tanto que él atendía los asuntos del parlamento en la capital inglesa. Sin embargo, su matrimonio y consecuente paternidad, lo hicieron pensar finalmente que Londres no sería un buen lugar para educar a su descendencia, y había terminado mudándose junto con su esposa a la imponente construcción; no por la opulencia, sino por la tranquilidad que le ofrecía.

Desde que Eriol se había despedido de sus amigos, habían pasado doce largos años, siendo los primeros dos de autodescubrimiento entre la comunidad mágica latinoamericana e Inglaterra, acompañado de su escritora favorita que en poco tiempo se reveló como el amor de su vida, desposándola un muy breve tiempo después.

Así, tres años luego de recibir el ducado, el último ya casado, Gustav Alejandro Hiiragizawa nació en la provincia de Bakewell.

No podía estar más tranquilo sobre la vida que estaba llevando, la cual se reflejaba completamente en el desarrollo de su unigénito: Gustav, a sus nueve años, había heredado toda su apariencia física excepto por sus problemas de visión, y tenía el cabello enrulado propio de su ascendencia latina. Era dueño de la inteligencia de su padre, y al mismo tiempo del temperamento y carácter de su madre, lo que lo hacía sociable y leal, pero demasiado sincero para su propio bien, y al haber dado signos de ser un dotado, también llevaría la herencia mágica de ambos.

Lady Isabella Hiiragizawa seguía en la diplomacia haciendo nuevos puentes entre las naciones, dedicaba buena parte de su tiempo en misiones de ayuda humanitaria, y había logrado que parte de la fortuna del ducado fuera canalizada a labores de asistencia social, especialmente en Centroamérica y África, y en sus ratos libres seguía dedicándose a su verdadera pasión: escribía novelas, teniendo como primer filtro al mismo Eriol que disfrutaba la exclusiva de leer un nuevo best seller antes de que este pasara siquiera por las manos de un editor.

Tenían una vida feliz.

Había días, no obstante, en los cuales la añoranza golpeaba al duque, dejándolo nostálgico y hasta un poco intranquilo. Supo por Albus Potter, al que casualmente encontró en el ministerio un día, que Sakura y Li habían desaparecido del aeropuerto el día que debían volver a sus países, sin embargo, Diana Cavendish le contaría unos años más tarde que Xiao-Lang Li había asumido el liderazgo de su clan, pero en soltería, misma que, según sabía, mantenía hasta la actualidad.

Y ese era el alcance de sus conocimientos. Su esposa, preocupada de verlo tan embebido en el pasado, le recomendó no investigar más, y luego de un tiempo, Eriol hizo caso, pero no tenía idea de que había sido de Sakura, o de Tomoyo, o de cualquier otro de aquellos amigos tan importantes para él en su juventud, y eso lo preocupaba.

Todo cambiaría en los albores de ese marzo, cuando su despacho perdió toda la calidez tan propia de la primavera por nacer.

Aún cuando su pasado como Clow no lo atormentaba más, conservaba muchas de sus habilidades. Por eso mismo, notó cuán diferente era la atmósfera que lo rodeaba, como la temperatura disminuía y una sensación inquietante subía por su garganta. No había posibilidades de que esa coyuntura le trajera un buen presagio.

Una de sus muchas ventanas se abrió por una brisa sin aparente origen natural, haciendo que sus puertas impactaran los muros, reventando sus cristales. Asustado, pero sin perder el temple, el mago fue hasta la ventana afectada, viendo el alboroto de vidrios en la alfombra y preguntándose si tan estrepitosa interrupción tenía relación con lo que sus sentidos percibían. Se agachó a ver de cerca el tamaño del daño, justo a tiempo para evitar ser golpeado por el intruso que se introdujo a la habitación.

Majestuoso e inmenso, negro como la noche más obscura, robusto y de voz adusta, el cuervo cuya belleza sólo podía ser comparada con lo intimidante de su presencia dio un vuelo de reconocimiento por la estancia, posándose en el perchero junto a la puerta. Sin poder evitar que la escena le recordara una de las más célebres obras de Poe, decidió que no era una buena idea buscar diálogo con el intruso.

Reparó entonces en el suelo nuevamente. El animal no llegó solo, una misiva venía con él, que en la ruda entrada había caído a unos pasos del dueño de la mansión. Eriol caminó lentamente hasta el sobre, sin perder de vista el proceder del ave, que en definitiva no parecía natural. Levantó el papel, abriéndolo con lentitud, dejando ver en su interior una nota, junto con una larga y rígida carta de tarot.

El día de la promesa ha llegado, y al destino no te puedes resistir.
Uno de siete eres, a la lealtad jurada en antaño habrás de cumplir.
El día de la promesa ha llegado.
¿Ayudarás a que se cumpla el destino inevitable
o buscarás una prórroga para la humanidad de existir?

Un poema breve, pero contundente. Sabía que había un significado enorme en él, tanto que le erizó la piel, y tratando de buscar respuestas, miró a los ojos a aquel que se invitó solo. El pájaro intentó marcharse como llegó, pero no pudo evadirse de los reflejos de Eriol que lo atrapó por una de sus patas a vuelo, mientras aleteaba para escapar. La puerta de la oficina se abrió de un golpe. Issy, varita en alto, con Ruby Moon y Spinel a sus espaldas, entró exigiendo una explicación y encontrando a su esposo forcejeando con el pájaro. Bastó que él la mirara para que ella supiera que hacer. La bruja disparó sin dudarlo, incendiando al animal que se desintegró al instante dejando en el suelo un ofuda escrito en japonés antiguo.

Luego de superada la sorpresa, el matrimonio examinó el papel con muchas dudas en la mente, releyendo varias veces el poema, y finalmente echando un vistazo al arcano ante ellos: El Sol.

Sin que lo supieran, en los últimos años doce personas más habían recibido su propio arcano, un boleto exclusivo para el evento del milenio. Habían recibido un mensaje, pero no tenían idea de su verdadero significado, tenían mucho que averiguar.

De eso habían pasado poco más de tres semanas. La familia se dedicó entonces a buscar pies y cabeza a todos los acontecimientos, indagó con sus allegados y con conocedores de todos los tipos de magia, y a causa de esa investigación, Eriol tiraba de una única maleta por los pasillos del aeropuerto de Komatsu, una terminal pequeña y modesta que nada tenía que ver con las enormes y casi futuristas instalaciones de Narita en la capital nipona. Él y sus acompañantes eran la mitad de todo el pasaje que llegaba desde destinos internacionales, y estaba un poco desorientado. A pesar de que la terminal era diminuta, lograba confundirlo con sus muchos letreros, en especial porque tenía prácticamente la edad de Gustav de no estar en Japón.

—Te dije que usáramos transportes mágicos —advirtió Issy.
—¿Y perdernos la experiencia de un vuelo internacional? De ninguna manera. Las personas que visitamos no usan la magia con tanta liviandad como nosotros, además, Gustav lo está disfrutando.
—Se la pasó dormido todo el vuelo.
—Bueno, lo disfrutó dormido, ¿no es así? —desvió Eriol la pregunta hacia el niño que miraba con curiosidad a todos lados. Era su primera vez en Asia.
—¿Me cargas? —ignoró la pregunta, tomando la mano de su padre.
—Olvídalo, eres demasiado mayor para eso.
—Lo intenté —dijo el pequeño, deshaciendo el agarre y mostrando una sonrisa de cejas levantadas a su madre, que le correspondió el gesto.
—Si vuelves a poner esa cara, te desheredo —amenazó Eriol, viendo el chantaje encarnado en el rostro del niño, era como verse en un espejo, y se preguntó cómo sus amigos lo llegaron a soportar en su niñez y adolescencia.
—¿Qué hay de malo? Es la misma cara que ponías tú y lo hacías por razones menos legítimas —se escuchó en la aguda voz de Spy desde dentro del bolsillo de Eriol.
—¿No te dije que fueras discreto?
—Bueno, este aeropuerto es por mucho el más vacío en el que hemos estado.

La conversación iba a continuar cuando el mago finalmente pudo ver a su anfitrión. Era inconfundible, su presencia destelló como la luna en una noche sin estrellas en cuanto la vio.

—¿Es ella? —preguntó Issy al ver a la mujer que levantaba la mano para ellos unos metros adelante.
—La misma.
—Bueno, no puedo criticarte, siempre has tenido un gusto exquisito —dijo ella con cierto matiz ácido, conocedora del pasado amoroso de su esposo.
—Por eso te elegí a ti.
—Excelente respuesta.

Caminaron hasta quedar frente a frente con Tomoyo. Si bien, fue una jovencita muy hermosa, esa característica se había potenciado al convertirse en mujer. Vestía casual y, aun así, lucía muy elegante, y apenas sus invitados la alcanzaron, hizo una educada reverencia ante ellos.

—Bienvenidos. Me hace muy feliz recibirlos —dijo, sonriente.
—Muchas gracias, Tomoyo… ¿cuánto tiempo…?
—Doce años. —La joven no continuó, en su lugar miró con duda a los acompañantes de Eriol.
—Ah, claro, qué modales los míos… —extendió la mano, explicando—: Lady Isabella Hiiragizawa, mi esposa, y Gustav, mi hijo, y a Spy ya lo conoces.

Issy tenía tres tipos de modales para ese momento: los propios de Japón e Inglaterra, aprendidos por la doble herencia de Eriol, y los latinoamericanos, traídos de su propia educación, y fueron estos últimos los que mostró al final, tomando a Tomoyo por los hombros y besando su mejilla a modo de saludo. Aunque desconcertada, la japonesa no pareció incómoda, y comenzó a guiarlos hacia el aparcadero donde un vehículo familiar negro sería su transporte, con otro rostro conocido esperándolos.

—Ou —dijo Eriol, con un muy sutil deje de desafío en la voz.
—Hiiragizawa —respondió el saludo con una actitud semejante. Cambiando completamente de modos, hizo una reverencia completa para Issy y Gustav—. Lady y joven Hiiragizawa, bienvenidos a Japón, soy Kurogane Ou.

Después de que la recién llegada repitiera tan extraño saludo con el samurai, Kurogane abrió la puerta lateral del auto, dejando ver a una última persona.

—Preséntate —ordenó el hombre con firmeza.

Una niña bajó, tenía el rostro y cabello de Tomoyo, con los ojos carmín de Kurogane. La chiquilla obedeció al instante.

—Es un gusto conocerlos —dijo con voz melódica, inclinando la cabeza— mi nombre es Yuzuki Ou.

Hechas las presentaciones, abordaron todos el auto con Kurogane al volante, mientras comenzaban a hacer camino entre las montañas.

—¿Y viven por aquí? —comenzó a hablar Eriol en inglés en consideración a su propia esposa, siendo que aunque entendía el japonés, no lo hablaba con fluidez.
—No —dijo Tomoyo—, vivimos en Tokio, nuestros trabajos y la escuela de Yuzuki están allá. Sólo vinimos a visitar a Sakura para su cumpleaños.
—Debo decir que me sorprendió bastante recibir una invitación a este evento después de tantos años… pero con todo lo que ha pasado…
—Sí, sé a qué te refieres. —Tomoyo miró de soslayo por el retrovisor a los niños, que parecían llevarse bien entre ellos y con Spy, mientras se mostraban cosas en los móviles—. Supongo que también recibiste esa extraña correspondencia… de hecho, el cumpleaños de Sakura fue sólo una circunstancia, este reencuentro iba a llevarse a cabo de todas maneras.
—Pues me alegra haberlos encontrado. Tenemos mucho en lo que ponernos al día. —El inglés recuperó el ánimo, mostrando la sonrisa serena de su ahora lejana niñez—, primero traté de buscar a Sakura, pensando que ella podría orientarme un poco, pero no pude encontrarla. Asumí que había dejado Tomoeda para estudiar o trabajar, pero no encontré nada a su nombre. Vaya… me muero de ganas de verla. —Dio un vistazo por la ventanilla, con una ligera añoranza—. Me di cuenta muy tarde que su poder ya era tal que yo no era capaz de rastrearla con magia. ¿Quién iba a decir que iba a ser tan escurridiza la pequeña Sakura Kinomoto?
—Tal vez ahí radica el error de tus métodos —intervino Kurogane, buscando los ojos de Eriol a través del retrovisor.
—¿Qué quieres decir? —preguntó el duque, sospechando que había algo que aún no sabía.
—¿Qué hiciste para buscarla?
—De todo. Redes sociales, matrículas de universidades, bases de datos laborales, el buró de crédito de Japón e incluso de Hong Kong y Beijing. Incluso recurrí al Estado Imperial Japonés de Asuntos Mágicos. Varias decenas de coincidencias, ninguna Sakura Kinomoto era la que buscaba.

Tomoyo y Kurogane compartieron una mirada extraña entre ellos. Fue Tomoyo la que se atrevió a hablar.

—El asunto es que desde hace unos años, ella ya no se llama así.
—No entiendo… —Una extraña incomodidad se alojó en el pecho del inglés.
—A que… bueno, ella se llama ahora Sakura Sato.

Un desconcertado silencio inundó el auto, uno que combinaba perfectamente con el rostro contrariado de Eriol, quien luego de unos segundos de estupor, entrecerró los ojos y negó con la cabeza, como espabilando, tratando de entender lo que pasaba.

—Sonará estúpida mi pregunta, pero…
—Sin lugar a dudas —dijo Kurogane con burla, Eriol lo ignoró.
—¿Ella se cambió de nombre?
—Por decirlo de alguna manera —respondió Tomoyo—, pudo ir al registro civil y hacerlo así, pero hay un método más tradicional y sencillo.
—¿Y cuál es ese?
—Se casó —dejó ir el samurai.

Eriol e Issy cruzaron una mirada. Ella entendió al momento la extraña expresión en su rostro, por lo que lo recién descubierto significaba.

De alguna manera, el inglés se sintió conmovido y triste, porque un escenario donde Sakura y Xiao-Lang no estuvieran juntos, o más aún, donde hubieran hecho vidas aparte, sonaba como el peor final posible para una historia de amor como la que aquellos dos habían protagonizado.

—Pero… ¿cómo? —logró articular luego de un par de minutos de silencio.
—No me sentiría cómoda contando detalles, seguramente entre hoy y mañana tendrás oportunidad de ponerte al día con ella. Si te hace sentir un poco mejor, Sakura es muy feliz... Pero mejor háblenme de ustedes —reorientó Tomoyo, rescatando de su congoja al duque.

Los siguientes minutos, un poco más hecho a la idea, Eriol y su familia comenzaron a contar de forma muy resumida sus últimos doce años lejos.


Las actividades de los clubes habían terminado y la escuela estaba prácticamente sola. El trabajo administrativo, sin embargo, solía demandar un poco más, en especial al inicio del año escolar tal como era el caso para ese momento.

Después de revisar y firmar un montón de documentos sobre su escritorio y archivar algunos, Sakura se levantó y caminó hasta la ventana de su oficina, estirando la espalda y alzando los brazos sobre su cabeza. Afuera, el sol vespertino bañaba con su luz el patio deportivo del colegio, y más allá de sus límites, los valles multicolor y las colinas cubiertas de pinos de Shirakawa, en la prefectura de Gifu.

Sonrió con cierto nerviosismo agradable. Era su cumpleaños, y en esa ocasión el festejo sería muy especial y diferente: tenía años que no veía a muchos de los invitados que ya habían confirmado su asistencia, y pensó que muchos de ellos ya deberían estar en camino a su casa. Veía a Tomoyo, Kurogane y Yuzuki con cierta regularidad, igual que a su padre, hermano y cuñado que vivían cerca de la capital del país, incluso reforzó el vínculo con Akiho, una amiga de la niñez involucrada con ella en asuntos mágicos, superados para el momento y prácticamente olvidados, que vivía en la prefectura vecina de Ishikawa, a sólo un viaje breve en auto.

Esta vez tendría la oportunidad de volver a ver a Eriol y conocer finalmente a su familia.

Y volvería a ver a los Li.

Sintió algo de inquietud ante ese hecho. En especial porque sabía que había algo más que la aceptación a departir con ella en su aniversario, algo mucho más serio, enorme e importante.

Conocía perfectamente la sensación de estar en el inicio de una temporada definitoria en su vida: la sintió cuando encontró el libro de Clow, la sintió cuando comenzó a crear las Cartas Sakura, también cuando enfrentó a Void, al crear las Cartas Transparentes, en su gesta por Japón antiguo y en su accidentada odisea por Inglaterra y Medio Oriente. Su niñez y adolescencia habían estado plagadas de aventuras, unas más felices que otras.

Desde la última había pasado más de una década. Los primeros años luego de eso, se la pasó más bien ansiosa, esperando a que algún nuevo adversario apareciera o alguno viejo regresara a buscar revancha. Sin embargo, el tiempo seguía su marcha y dicho escenario no se mostró. Con el paso de los años llegó a pensar que finalmente su tarea con el mundo o con la magia había concluido, aún a pesar que sabía que había recibido una advertencia mucho tiempo atrás en forma de una carta, y que no había llegado a una culminación, asunto que con el paso de los años fue perdiendo relevancia y quitándole inquietudes.

Con todo, pudo relajarse y concentrarse en vivir una vida común y tranquila, dedicándose a lo que le gustaba, y como realización última, fundar una familia.

A mediados de ese mismo año, también cumpliría su duodécimo aniversario de bodas.

Sin alejarse de la ventana, miró fugazmente a su escritorio, donde un pequeño marco digital mostraba una presentación de fotos de ella, su esposo e hijos. Sonrió dando un suspiro. Quizás no era exactamente la vida que imaginó, pero estaba satisfecha, las pérdidas habían sido recompensadas y el trabajo duro hizo lo demás, llevándola hasta esa actualidad, en la cual no podía quejarse de la forma en que se dieron las cosas, y sólo quedaba disfrutar la felicidad que había construido.

—Espero no interrumpir, directora Sato… —se escuchó en una voz a la entrada de la oficina.
—Estamos solas, ¿qué te he dicho sobre las formalidades? —respondió la antigua maestra de cartas sonriendo ampliamente a la joven docente en la puerta. Eran tocayas.
—Ay, no, qué vergüenza… —dijo mientras entraba rascándose la nuca.
—Me recuerdas mucho a mí misma cuando era más joven —afirmó, invitándola con un gesto de su mano a acercarse al escritorio, mientras ella ocupaba su propio lugar—. Tome asiento, profesora Kasugano.

El trato por profesión y apellido se daba sólo en la escuela, porque en realidad, eran buenas amigas.

—¿En qué puedo ayudarla, directora?
—Necesito que mañana apoye al subdirector con las cosas administrativas de la escuela, estaré de licencia.
—Por supuesto.
—Y… —miró con cierta culpabilidad a aquella joven, como lamentando no poder… despedirse correctamente. Tomó sus manos por encima del escritorio, haciendo aparecer una mueca de duda en su rostro—. ¿Sabes…? Es posible que emprenda un viaje la próxima semana y deba extender mi licencia… conoces esta escuela tanto como yo, y sé que tus alumnos te quieren.
—No es para tanto, sólo doy gimnasia…
—Una de mis asignaturas favoritas de toda la vida… En fin, el punto es que he pedido que te hagan evaluaciones para buscar tu promoción. Quisiera dejar en manos de alguien de confianza esta escuela si es que mi licencia se extiende más de lo que pienso.
—¿Promoción…?
—La subdirección, la dirección tal vez. Esfuérzate, sé que tienes lo necesario.
—Eh… Sa-Sakura… ¡es decir, directora Sato…! No… no sé qué decir…
—Di que darás lo mejor.

Después de un efusivo "Sí", compartieron una amplia sonrisa.

Un sonido subterráneo se dejó escuchar en todo el valle, seguido casi de inmediato por una vibración violenta. Las dos docentes miraron al techo, viendo como todo el mobiliario y las lámparas se sacudían, y muchas cosas terminaron en el suelo.

Después de algunos segundos, el movimiento terminó, permitiendo que las dos mujeres se pusieran de pie. Luego se sonrieron con nerviosismo.

—Ese fue fuerte… —dijo la directora.
—Al menos seis grados Richter… —respondió la profesora.
—En mi niñez los sismos me asustaban mucho… y en los últimos años han sido muy frecuentes. Recuerdo que en ese entonces eran uno o dos notorios por año… este ha sido el…
—El sexto desde enero. Y el año pasado también hubo muchos.
—Debe ser el mundo acomodándose luego de una larga siesta —bromeó Sakura, tratando de bajar la tensión del momento.
—Pues sólo esperemos que no tenga planeado despertar.
—Bien, acompáñame a hacer la inspección de rutina, luego de eso, podrás marcharte.
—Claro… llamaré a mi prometido para que no se preocupe y estaré contigo en un momento.

La inspección fue breve, y viendo que no hubiera nada digno de atención, Sakura se despedía de la joven pareja que se alejaba en una bicicleta hacia el pueblo, mientras ella hacía otro tanto abordando su compacto.

Condujo con calma, pasó a la tienda de conveniencia por algunos encargos, entre ellos, golosinas para sus niños, y un poco más, pensando que muy seguramente habría sobrecupo de infantes en su hogar. Saludó a sus vecinos y recibió algunas felicitaciones de los enterados, incluso de algunos alumnos y padres de familia.

Los dedos de Sakura se apretaron contra el volante con más fuerza de la que le hubiera gustado mientras esperaba a que el tren le diera finalmente el paso. Hasta sólo unos instantes atrás estaba tranquila e incluso feliz, pero el recuerdo de la profecía echó por tierra su buen humor en sólo un momento. ¿Por qué el destino insistía de manera tan recalcitrante en llevarla de regreso a lo que fue?

Sakura Kinomoto Hoshinomegami había sido una hechicera poderosa, Maestra de Cartas Mágicas en su niñez, Señora del Tiempo embajadora de la modernidad en el pasado, creció para convertirse en Señora de la Muerte unos años después, evitando que una extraña forma de tiranía tecnológica engullera a la civilización y la despojara de sus raíces y tergiversara su sentido de la libertad. Eso tuvo altos costos emocionales y morales para ella.

Pero todo eso había terminado. Optó por buscar el anonimato y mantener un bajo perfil, desaparecer a plena vista, ser aquello que durante su niñez creyó que era la realización misma de su vida: ser feliz.

Y esa era Sakura Sato. Docente que por méritos y disciplina había alcanzado una dirección a pesar de su juventud, esposa leal y madre amorosa, viviendo su vida con la mayor normalidad posible, reconociendo su magia, pero sin permitir que permeara su vida, siendo feliz por más de diez años, lejos de todo aquello que, aunque le costara reconocer, le diera tantas satisfacciones y poder, pero al mismo tiempo, le quitaba la libertad que tanto deseaba, alejándola justamente de la oportunidad de vivir en plenitud.

Y aunque sabía que no dependía de ellos, que al igual que ella misma, eran sólo un instrumento del destino, tenía miedo e inquietud por recibir nuevamente a los Li.

I.

Fin.


¡Así empezamos esta historia! ¡No se olviden de comentar y dejar su opinión!

Gracias totales a Wonder Grinch por su medición emocional y a CherryLeeUp por sus invaluables servicios de corrección.

¡nos vemos en la actualización!