Retroalimentación.

Wonder Grinch chapter 3 . Oct 23: Misterio resuelto. Tienes toda la razón, no puedo separar a estos dos, aun en la muerte deben mantenerse juntos (guiño). Eriol es ciertamente el contacto con el fandom, y también la forma de retribuir las que hizo pasar a los personajes en el pasado. Hablar de un ejército es un poco exagerado, pero te puedo anticipar que no será necesario. Y sí, Erron tuvo la digna muerte que todo personaje de MK debe tener. Fatality.

Guest chapter 3 . Oct 23: Eriol como nuestro catalizador, ajeno a los eventos, pero descubriendo una verdad que finalmente calma sus ansias. Más adelante hablaremos de lo que pasó en estos años de separación. Los villanos apenas están apareciendo, esta vez darán un poco más de miedo. ¡Gracias por la reseña!

Sandra Matute chapter 3 . Oct 23: Gracias. Descuida, hay mucho que contar y muchas explicaciones que dar, así que disfrútalas.

Guest chapter 3 . Oct 23: ¡Gracias a ti! Aquí la continuación.

Isa chapter 3 . Oct 23: Para hacer un buen omelette, hay que romper los huevos. Debía dar la sensación de la trágica separación antes de revelar la verdad. Pero lo que sí puedo anticiparte es que nada volverá a ser como antes apenas la historia entre en materia. Lo que sintió Eriol, y por extensión tú, es una pequeña parte de todo lo que quiero transmitirles esta vez. ¡Gracias por tu comentario!

Guest chapter 3 . Oct 23: Qué bueno que pudiste visualizarlo, y descuida, sabrás todo lo que pasó en estos años en los próximos capítulos. ¡Gracias por comentar!

carmennj chapter 3 . Oct 23: Lo sé, lo sé… lo siento, pero era necesario. La idea de una familia falsa nunca pasó por mi mente… suena como una propuesta interesante. Las fechas eran ciertamente sospechosas, una pista diminuta que lograste ver. Y sí, la retribución debe pagarse. Erron era un gran personaje, pero no daba el perfil para seguir con nosotros. ¡Gracias por comentar! ¡Un abrazo para ti!

Michelle chapter 3 . Oct 23: Imagino el resentimiento generado, y sé que no fuiste la única que protestó pacíficamente, pero como has visto, hay un contexto detrás que justifica todo, y que exploraremos a partir de aquí. Eriol confundido era algo que nos merecíamos en algún momento. Es bueno tenerte de vuelta, te agradezco mucho los elogios y espero seguir en tus gustos. No se te olvide pasarte por la página de Facebook, semanalmente hago un avance hablado. Y sí, he pensado en publicar, pero aún no tengo la historia que amerite ese salto, pero se los haré saber cuando llegue. Gracias por todo y te mando un abrazo.

Mavi Hotaru chapter 3 . Oct 23: Hola. Muchas gracias. No quería pecar de rebuscado, pero no quería tampoco que le fuera fácil al lector. Es bueno ver que logré el objetivo. Es bueno saber que de a poco me voy reivindicando. ¡Gracias por tu apoyo!

cerezo01 chapter 3 . Oct 24: Mission complete! Ver que logré sorprenderte es un gran aliciente, en especial porque intuí que verías ese camino en algún momento. Como bien dices, a lo largo de la historia previa se fueron dejando pistas apenas perceptibles de lo que tenía que pasar aquí. Black encontró la muerte del guerrero que merecía (no de forma despectiva), y tienes razón en ver en Satsuki a parte del bando antagónico como una parte orgánica del mismo. También eres sabia en ver a Hinoto y Kanoe como algo más que líderes de equipo… estas mujeres tienen muchas explicaciones que dar. ¡Gracias por este análisis! Es un placer para mí el leerlos.

LizSaranjeiP chapter 3 . Oct 24: Oh, no hay nada de qué apenarse. Era justamente el propósito poner algunas migajas de pan sobre el camino equivocado y crear esa interesante relación amor-odio con los lectores. Yo también sueño con el romanticismo de esta pareja, y hubiera sido triste dejarla así. La razón te asiste en ese razonamiento: están demasiado lejos de lo que fueron en su juventud, trece años ajenos (aunque no completamente) de la magia podría tener un costo, veamos cómo les va. ¡Gracias por tu reseña!

Ailin79 chapter 3 . Oct 25: ¡Y yo que pensaba que eventualmente todo mundo llegaría a este razonamiento! Y gracias por dejar de desearle el mal a alguien que padece de gastritis nerviosa. Para saciar esa intriga, las próximas entregas versarán justo sobre ese periodo de ausencia, hay mucho que contar al respecto, y tendremos un pelín de todo en ello. ¡Gracias por tu opinión!

zaoryGuerrero chapter 3 . Oct 25: Y sí, era efectivamente sospechoso. Me alegra haberles hecho recuperar el aliento que tan alevosamente les quité, pero ya estamos bien. Es complicado pensar en esta Ieran, porque me gusta explorar con ella caminos que otros no han tomado, y en especial en este relato porque ya hablamos de una mujer de casi setenta que ha visto lo mejor y lo peor del mundo. Creo que todos hemos coincidido que tarde o temprano debía haber justicia para Eriol. CLAMP nos da personajes maravillosos, pero los acartona llegado un punto y no les permite crecer, y eso no iba a pasar en mi guardia. Y que el asesino de Black te haya recordado a Sakurazukamori tiene un porque… y es que es el mismo Seishiro Sakurazuka a quien vimos en acción. ¡Gracias por tu reseña!

Sahure chapter 3 . Oct 25: Es bueno ver que comienzo llenando parte de tus expectativas desde el inicio. Esta historia va a tener mucho más de eso que las anteriores. Desde aquí vamos a empezar a conocer a las familias de verdad, te van a gustar. Y sí, ¿cómo no evocar a la legendaria "En la Torre de Tokio", es una inspiración, pero de muchas maneras diferente. Ya lo verás. ¡Eriol debía pagar con sangre su deslealtad en la juventud! Y sí… CLAMP lo volvió a hacer… no puede terminar X ni CCS, pero ya trajo desde el país de los muertos a Tokyo Babylon… en fin la hipófisis. ¡Gracias!

Lisbania Melina chapter 3 . Oct 31: Tuve que buscar a Frede Brocha para saber de qué me hablabas… qué buena onda. Ya bastante tendría cualquier fémina de la audiencia con ver a un Li ante ella, ahora imagínate dos haciéndote sandwich (ok, eso no sonó nada bien). Era necesario el sufrimiento para que apreciaran la alegría cuando esta finalmente se presentó. Un enorme saludo para ti, y muchas gracias por comentar.

Reader2109otp chapter 3 . Nov 3: Olakease. Descuida, la vida ha sido dura para todos este año, pero como decimos por acá: "a lo hecho, pecho". La introducción con mi voz, eso suena interesante… en fin. Sé que pudo ser complicado todo esto, pero no fue precisamente una broma, fue más bien una forma de redimir a los personajes, ya te enterarás en el correr de los próximos episodios lo que nuestros héroes tuvieron que pasar para llegar a donde los encontramos. Eriol ciertamente necesitaba esa confrontación para salir de su estupor, y es que creo que él fue quien mejor lo expresó: sería realmente trágico pensar que ellos, después de todo lo vivido, tuvieran que terminar lejos uno del otro. Erron Black… en realidad, creo que tuvo una muerte hermosa, y es la epítome de decir "estar en el momento equivocado en el lugar incorrecto". Lo lamento, pero no podría competir en lo que viene, lo único que quedaba para él para despedirse dignamente de esta saga era morir. Gracias por tus comentarios, ahijada, y claro, te mando una súper felicitación de cumpleaños.

A lo que nos convoca:


III.

Sol.

Ribera del río Usumacinta, región fronteriza México - Guatemala, siete meses después de la caída de Alruwh.

En otras circunstancias, como acampando, por ejemplo, aquello habría sido muy incómodo. La jungla en lo que alguna vez fue territorio Maya, y especialmente durante el verano, ofrecía tal calor y humedad aún cerca de la media noche que daba la sensación de tratar de respirar miel a cada bocanada. También había mosquitos enormes de actitud pendenciera, además de serpientes y arañas ocultas entre las rocas, troncos y follaje del suelo, la mayoría ponzoñosas y aunque no letales, eran garantía de dolor.

Eriol, venido de una nación fría, había pasado mal las últimas noches, pero no se quejaría y quedaría como un delicado ante sus nuevos amigos, aunque para ese momento no tenía mente para esas trivialidades, había una misión seria que atender.

Issy y él estaban agazapados, ocultándose entre las altas raíces de una enorme ceiba, observando desde un relieve al grupo de hombres a medio centenar de metros, que con carretas transportaban como si de ganado se tratase a un grupo importante de personas.

El canto de un ave nocturna se escuchó y compartieron una mirada, sabiendo que ese no era un sonido natural de la noche, sino la señal que estaban esperando, asintiéndose mientras él aferraba el cetro dorado del sol, y ella su báculo ceremonial de madroño.

—A la carga —susurró Issy, saltando sobre las raíces.

Justo al momento que ellos se expusieron, al menos una veintena de personas salieron de las copas de los árboles y del cauce del río, emboscando al grupo. Conjuros y disparos comenzaron a sonar, asustando a las aves y bestias nocturnas de la selva.

La tierra, elemento principal de la compañera de Eriol, de inmediato obedeció a los comandos mentales de la misma, provocando una ola que derribó a los atacados apenas ella puso su cetro sobre el suelo, y diligente repartió golpes a todo aquel que quedó en su camino. Eriol no era un mago elemental sino de proyección, por lo que invocó toda suerte de objetos no incendiarios que golpearon a los operadores de la caravana, noqueando a algunos al instante, pero quedando, en un descuido, a merced de uno armado con un rifle.

Justo el hombre apuntaba a la espalda de Eriol, pero su intención de dispararle terminó con la manga de su camisa atrapada contra un tronco, cortesía de los cristales de Ruby Moon, que observaba todo desde las alturas.

Emily se apareció en medio de la contienda, aunque sin involucrarse en ella directamente, y se escurrió hasta las rejas de una de las carretas, abriéndola con conjuros no verbales y comprobando que los ahí encerrados eran mayormente niños.

—Bajen la cabeza, pequeños, pronto los sacaremos de aquí —dijo sonriente, ignorando por completo la violencia a su alrededor.

Emily, a diferencia de sus amigos, no usaba objetos catalizadores al ser una encantadora, sólo sus manos eran suficientes para conjurar. Era una magia más complicada, pero muy poderosa.

—¡Ah, no! ¡No escaparás! —sentenció Issy al reconocer a su presa.

El líder del grupo, viéndose cerca de la derrota, comenzó a correr hacia el caudal, esquivando hechizos mientras blandía su varita con desesperación, pensando que de lanzarse al río podría intentar evadirse aprovechando la obscuridad de la noche. Al ver a la bruja elemental ir a su encuentro, gritó algunas órdenes a su compañía, que concentraron su ataque en ella.

Aunque aguerrida y poderosa, la desventaja numérica cobró su factura, y uno de tantos hechizos lanzados contra ella en conjunto arrancó de sus manos su báculo, lanzándolo lejos de su alcance. Pensó por un momento que eso le costaría la contienda, y bufó de rabia. Se había esforzado tanto por atrapar al malnacido que escapaba… pero no contaba con Eriol. Sólo le bastó escucharlo pronunciar su nombre para buscarlo entre la tribulación, viendo como le lanzaba el cetro del sol. Apenas lo atrapó, sintió recorrer por su cuerpo parte del poder del mismo Eriol, haciendo que su piel se erizara. Ella controlaba a las mil maravillas la tierra y el agua, pero había algo incendiario y turbulento en el objeto recién recibido, y no dudó en dejar que esa fuerza se manifestara. Levantó la figura dorada del sol asimétrico sobre su cabeza, creando un vendaval de fuego que asustó a sus atacantes, haciéndolos huir. Buscó desesperada al líder, viéndolo acercarse junto con un par de sus hombres a un despeñadero del que podría saltar al río, y por un momento pensó que lo había perdido… pero la noche no había terminado aún.

De la copa de uno de los árboles en el camino, rugidos felinos resonaron mientras una pantera negra alada embestía a uno de los escoltas desde un flanco, y del lado opuesto aparecía un jaguar más grande de lo normal, haciendo lo propio con los otros dos tipos. Sin contemplaciones, el jaguar apresó con sus fauces al guardaespaldas, lanzándolo por el acantilado, para luego correr hacia el mismo hombre que Issy perseguía con tanto afán. Saltó hacia él, propinando un par de zarpazos en su rostro, y retrocedió sólo hasta recibir un potente hechizo aturdidor en el vientre, aunque su ímpetu no redujo.

Mago y bestia caminaron en círculos, estudiándose, y aunque había una diminuta guerra a muy corta distancia, podía escucharse claramente el gruñido del animal, que mostraba amenazante los colmillos.

—¡Avada kedavra! —se atrevió al fin el fugitivo.

El felino saltó hacia él, esquivando con pericia la maldición. A medio salto, dejó de ser un jaguar, convirtiéndose en un hombre, Esteban aterrizó hundiendo ambos puños contra el abdomen de su oponente.

Los magos perseguidos estaban llegando justo para asistir a su jefe, pero al final no pudieron. Una fuerza invisible manipuló las lianas de todos los altísimos árboles, haciéndolos primero caer de bruces, y luego tirando de ellos hacia arriba, colgándolos por los tobillos de las copas, cortesía de no otra que Emily, que reía por el espectáculo que ella misma había creado.

Esteban plantó la cabeza en el mentón de su contrincante, al mismo tiempo que arrebataba la varita de su mano, dejándolo aturdido y desarmado.

El enfrentamiento terminó. Esteban guardó la varita recién robada en su bolsillo y apuntó con la propia al derrotado, que se sacudía la cabeza sentado en la tierra.

—Se terminó, Arteaga. No hay escape esta vez —sentenció el cónsul.
—Hijo de perra… —susurró Issy entre dientes. Sin mayor ceremonia impactó con la parte baja del cetro el pómulo del abatido apenas lo alcanzó, para luego poner una de las puntas del sol dorado contra su cuello, obligándolo a levantar mucho la cabeza—, dame un buen motivo para no atravesarte el cuello y dejar que te desangres como el cerdo que eres…
—Basta, Issy… —dijo por lo bajo Esteban, tratando de calmarla—. Esta basura pagará, no manches tu victoria por un impulso.
—¡Tú sabes lo que este malnacido ha hecho! ¡No sólo en mi país! ¡Toda América ha sufrido por él!
—Y es por eso que todos los afectados merecen juzgarlo y hacerlo pagar también —intervino Eriol, tomando la mano ejecutora de la bruja, y retirando su cetro del cuello del vencido.

Ella quiso refutar a él también, pero el brillo determinado de los ojos del duque la dejó sin palabras, y para evitar sucumbir a esa mirada, le devolvió de un empujón el báculo prestado y se dio la vuelta, furiosa, caminando hasta perderse entre los árboles.

Esteban dio un suspiro resignado a tiempo que un grupo de gendarmes ponían en custodia a los recién capturados. Emily se acercó también justo cuando la espalda de su amiga salía de su campo de visión.

—¿Y ahora qué le hiciste? —preguntó la venezolana.
—¿Yo? Esta vez fue el duque —respondió Esteban, levantando las manos.

Eriol miró con reproche al embajador, convirtiendo su cetro en llave, y recuperando del suelo el de Issy.

—Hablaré con ella, denme unos minutos… —decía Emily, que no había dado un paso cuando Eriol la detuvo.
—Iré yo —La resolución del británico fue tal que no dejaba espacio a discusión—. Ustedes tienen que hacerse cargo de todo este desastre. Descuiden, la traeré enseguida. —Comenzó a andar hasta salir del claro—. No sabía que eras animago, Esteban.
—Nahual, muchacho, nahual. No es lo mismo.

Una vez que el inglés se fue, los otros dos magos se miraron entre ellos, poniendo cara de circunstancia.

—¿No crees que esos dos están juntos pa'rriba y pa'bajo? —comenzó la encantadora.
—Sí, lo creo. Y está bien, Chabela siempre prefiere la soledad, y no creo que eso sea sano, si no fuera por nosotros, no saldría de casa.
—Busca tu muerte natural. Sabes que detesta que la llames así.

Él sólo rió, y luego se volvió a los gendarmes.

—Bien, empaquen a estos perros, que regresamos a la civilización hoy, y por favor, que alguien baje a esta gentuza de los árboles —no pudo evitar reír nuevamente, viendo a los delincuentes colgados de cabeza, y luego se volvió a Emily, que miraba arriba y luego hacia él, enarcando las cejas con suficiencia.


Con las precauciones propias de quien no acostumbra ambientes tan naturalistas como el de la selva misma, Eriol descendió entre raíces de árboles y rocas cubiertas de musgo algunos cientos de metros, hasta ver lo que buscaba sobre la roca erosionada a un lado del potente cauce del afluente. Issy acomodaba su mentón sobre sus brazos, mirando ausente el agua correr al favor de la luz de luciérnagas y cocuyos.

Tratando de ser lo más discreto y respetuoso posible, avanzó con cautela hasta llegar a su lado. Ella notó su presencia, pero no hizo nada, él entendió en ese gesto que lo estaba autorizando para estar ahí y en el mismo silencio, tomó asiento a su lado.

—Perdona por irme así… es sólo que…
—Descuida, te entiendo —la detuvo Eriol. Ciertamente no quería o necesitaba una explicación.
—No. No lo entiendes… —retomó ella, nuevamente enervada—, ¿en tu país pasan este tipo de cosas?, ¿tienen que entrar a las selvas para capturar a personas con este… maldito…? ¡Es un traficante de personas! ¡Es un ladrón de vidas humanas! El mundo definitivamente estaría mejor sin él…
—Te doy la razón sobre la selva, en especial porque Inglaterra no tiene este ecosistema —respondió él, sin perder la compostura—. Pero también hay gente muy mala por allá. El punto es que… la justicia no es un fenómeno natural, Issy. Uno debe buscarla, pero esta no siempre se manifestará de la forma más evidente o al capricho de nuestros deseos. Arteaga quizás deba y merezca morir, pero hizo tantas cosas malas en su vida, que debemos asegurarnos que pague por ellas en vida… si te resistes un poco al impulso, verás que el resultado será mejor.
—Supongo que tienes razón… después de todo, ¿quién soy yo para…?
—Oh, no, no te atrevas a decir eso, siquiera a pensarlo —esta vez, el británico fue quien se exaltó, levantándose sólo para acuclillarse frente a la managüense, tomando sus manos—. Eres, por mucho, la mujer más fuerte, abnegada y desinteresada que conozco, y una hechicera muy poderosa. Y también la que más se demerita. Te recuerdo que todo esto fue tu idea, que tú, por tus convicciones e ideales hiciste que tres cónsules y un duque participaran en esta operación, la cuarta desde que inició el año, todas exitosas.
—Vaya, no sabía que estuvieras tan… al pendiente.
—Claro que sí, Isabella… esto de perseguir criminales o la diplomacia no es lo mío, el ducado fue una sorpresa allá en casa, y desde la primera operación luego de llegar aquí, quería renunciar…
—¿Y por qué no lo hiciste?
—¿De verdad me harás decirlo?
—Sí, porque no estoy entendiendo nada.
—Bien… me quedé por ti.
—¿Por mí…? No entiendo… —cuando ató cabos, dibujó una gran "o" con la boca, mirando con espanto al inglés— Pe… pero eso no tiene sentido… tú eres un duque, eres nobleza en tu país, y eres varios años menor que yo… y yo sólo soy…
—Una bruja virtuosa, en una sintonía con la naturaleza que no he visto con nadie más, también una mujer amable y afectuosa, fuerte y temperamental, que escribe hermosas historias sobre un mundo mejor, y de la que por una razón que no alcanzo a comprender, no me quiero separar.
—Eriol…
—Isabella…

Pasaron largos segundos perdidos en la mirada del otro, sintiendo que el universo mismo se reducía al espacio que ocupaban los dos.

—¡Bésala de una vez, puñetas! —Se escuchó a unos metros de ellos, desde la rama de un árbol.
—¡Naguara! ¡Eres un corta nota! —gritó Emily a su lado, golpeándolo con una rama.


Hiiragizawa siguió con su camino compartido por Latinoamérica, no pudiendo ocultar que su principal interés era la bruja escritora, tanto así que declinó la invitación de Esteban de pasar unos días en la capital mexicana, misma que no pudo ofrecer Emily por las aún ríspidas relaciones internacionales de Venezuela. Al final, Eriol decidió acompañar a Issy a Centroamérica, a su natal Nicaragua, mientras llegaba el tiempo de volver a Inglaterra para todos.

—Y ahí lo tienes, declinando una invitación de meses de diversión y comida abundante —dijo Esteban, hombro a hombro con Emily, en la sala de abordaje del Aeropuerto Internacional de Campeche, viendo a la naciente pareja marchar.
—Da la impresión que prefirió un caballo bayo a una taquiza. No lo culpo, ¿qué será lo que puede darle Issy que tú no? —respondió ella con burla, fingiendo una reflexión.
—¿No tienes una arepa que comerte o algo así?
Gafo.

Sin más, se dieron un abrazo.

—Nos veremos en Londres en seis meses —concluyó él, en una tónica más amistosa—. Saludos a la familia.
—Nos veremos allá.


El siguiente medio año pasó demasiado rápido para Eriol. Descubrió en la bruja elemental un espíritu que no se cansaba de ayudar aún en su asueto, mientras que ella pudo reducir muchísimo el estrés con las largas charlas con el inglés, un conversador consumado, dueño de una gran sabiduría, con un refinado sentido del humor y hedonista discreto que lograba llevarla a lugares pacíficos sólo con sus palabras, hallando en esos diálogos la inspiración para nuevas obras.

Isabella no tenía familia cercana para ese momento, y salvo por los amigos hechos en su carrera política, pasaba sola y trabajando el tiempo que no estaba cumpliendo labores diplomáticas, cosa que Eriol llegó a cambiar. Luego de una larga discusión sobre la naturaleza del vínculo que los mantenía unidos, la instó a volver unos días antes de lo planeado a Gran Bretaña para ser presentada a la familia del duque, y así lo hizo.

La mujer, ansiosa, parecía estar muy empeñada en parecer lo más pequeña posible cuando estuvo frente a frente con Masayoshi y Agnes Hiiragizawa, que lejos de parecer los estirados aristócratas ingleses de la literatura, eran personas amables y sencillas, que habían tenido orígenes modestos. Ellos también habían sido tomados por sorpresa por el nombramiento de Eriol, y recibieron con los brazos abiertos a aquella potencial nueva integrante de la familia.

—Y tenía que ser nuevamente alguien mayor, ¿no? —preguntó el señor Hiiragizawa mientras fumaba una pipa, sentado en la mesa del jardín principal de Chatsworth House, en única compañía de su hijo.
—No en realidad… uniendo mis dos vidas, ella es al menos veinte años menor que yo.
—Dile eso a un médico.

Eriol trató de alcanzar la pipa de su padre, llevándose como única recompensa una palmada en la mano.

—¿Qué piensas de Isabella? —retomó el hechicero, masajeando la mano afectada.
—Creo que no importa realmente lo que yo piense, sino lo que tú piensas sobre ella.
—Eso no me ayuda mucho.
—Pues debería, es lo más profundo que obtendrás de mí, piénsalo por un segundo. —Masayoshi observó a su confundido hijo, y suspiró con algo de resignación—. De acuerdo. Te explicaré: un buen día, cuando tenías unos seis años, te levantaste de la cama y llanamente le dijiste a tu madre y a mí que eras la reencarnación de alguien que vivió hace muchos años. Desde luego, pensamos que debíamos llevarte a un psiquiatra, hasta que tu madre reveló el lado mágico de nuestra familia y tu historia se confirmó. Desde entonces, si bien no nos has ignorado, has hecho lo que has querido sin que intervengamos… no nos pediste una mascota, creaste guardianes. No pediste permiso, sólo empezaste a trabajar en Hogwarts. No pediste vacaciones en Disney, simplemente a los once tomaste la maleta y te fuiste a Japón. A tu regreso, no preguntaste, sólo nos presentaste a una mujer más de veinte años mayor que tú, diciendo que era tu pareja.
—Sigo sin entender.
—Bueno… llegas hoy, con una chica encantadora, culta y poderosa… y por primera vez en tu vida, pides mi opinión y buscas la aprobación de tu madre. ¿De verdad eso no te dice nada?

Eriol se quedó pensativo. Aquello era cierto, pero se había dado de forma tan natural que simplemente no lo vio. Kaho fue importante para él sin lugar a dudas, pero era como una parte accesoria de su vida. Tomoyo de hecho pudo tener un papel semejante, aunque después de todo lo pasado, lo cierto era que habría iniciado y concluido una relación con ella y hubieran seguido siendo amigos, pues eso era principalmente lo que le transmitía… pero su padre tenía razón con el último razonamiento: Isabella era diferente, realmente necesitaba aprobación y respaldo de su familia sobre ella, pues veía una inserción real de esa persona en su vida, tal vez de forma definitiva.

—¿Y ahora qué hago? —preguntó desconcertado.
—No puedo responder a esa pregunta, Eriol. Descubrirás que la vida adulta es un interminable pozo de incertidumbre. La única forma honorable de buscar la felicidad es entregarlo todo y hacer caso a tu intuición, que no siempre es explícita, como en esta ocasión. Ofrécele tu mundo, y recibe lo que ella te ofrezca. Sólo así sabrás realmente…
—Si ella es La Chica.
—No, Eriol. Si ella es La Mujer.

Siguiendo el consejo de aquel modesto hombre que a pesar de todo nunca dejó de procurarlo como el padre que era, hizo según le dijo.

El año siguiente fue rápido en virtud a todo lo que los Hiiragizawa hacían, como integrarse a la nobleza del país, involucrar a Eriol en las actividades parlamentarias, buscar honrar su nuevo título, y por supuesto, con las más serias intenciones, comenzar a salir formalmente con Issy. A pesar de ser un duque y una embajadora, lograron mantener un bajo perfil durante todo ese tiempo, y la convivencia los hizo ver que aquello que sentían era muy real, y que valía la pena luchar por ello. Se hicieron promesas y revelaron secretos, se expusieron las verdades de ambos, como un matrimonio previo de ella y las extravagantes aventuras de él con otras mujeres.

Cuando todo terminó, habían hecho promesas que en breve fueron juramentos, y un par de años después se anunció el compromiso que nadie esperaba.

Y así, ante el esplendoroso renacer del ducado de Devonshire, la ilustre embajadora Isabella Valles se convertía en Lady Isabella Hiiragizawa duquesa de Devonshire. Un año después, nació su unigénito.

El duque, a pesar de su juventud, supo ganarse el respeto del resto de la nobleza británica, por su gran sabiduría y enorme carisma, siguió siendo docente en la más importante escuela de magia de su país, y por varios años se ocupó sólo de sus asuntos, al grado de que tomó con cierta resignación la noticia del ascenso de Xiao-Lang Li a la cabeza de su clan sin Sakura a su lado.

Convivió parcamente con los Weasley y los Potter, y en alguna ocasión pensó en preguntar a Meilin (que siguió viviendo en Londres) sobre su familia y amigos, pero la oportunidad lo evadía, y el interés, lenta, pero inevitablemente, decayó.

Apreciaba a Sakura, pero sabía que volver a verla, podría provocarle malos recuerdos de los funestos eventos que rodearon la caída del peor némesis que el mundo de la magia había conocido, en especial en materia de pérdidas. Asumió igualmente que eso pudo ser la brecha que provocara que ella y Li no tuvieran un camino compartido, al menos hasta donde las noticias que tenía le permitían saber.

Tal vez, era momento de dejar de pensar por ella. Sakura era una señora del tiempo y una señora de la muerte para ese momento, y su despliegue de poder y capacidad de toma de decisiones lo hacía pensar que era el momento de dejarla ir, y que sin importar las elecciones que hiciera, estaría bien, sola, en familia o por su cuenta, con o sin Li.

Eso sin considerar el hecho de que la vida familiar y la sociopolítica lo mantenían lo suficientemente ocupado para preocuparse por alguien más. Sakura había sido también parte del legado de Clow, y él no estaba dispuesto a seguir arreglando sus estropicios.

Con un extraño sentimiento de júbilo, soltó el recuerdo y preocupación por Sakura, como quien deja libres en la mar las cenizas de un ser querido, deseándole la paz y la bienaventuranza donde sea que el viento la llevara, aunque sin perder la esperanza de volver a verla en un futuro distante.


La fatídica noche del cuervo llegó a desestabilizar todo lo que Eriol ya daba por sentado sobre sí mismo y la vida que llevaba. La situación y las sensaciones que le provocaban no eran desconocidas para él, sabiendo que eran la antesala de algo enorme y horrible que de alguna manera ya estaba vaticinado, predicho, y de lo que no podría evadirse.

Issy y él estudiaron e investigaron en los días subsecuentes qué diablos era ese arcano y el ofuda, no pudiendo encontrar nada que les revelara su verdadera naturaleza u origen, siendo su única pista los caracteres escritos en el pergamino: japonés arcaico, un Shikigami hecho a la antigua.

Uno de los amigos de Issy era el letrado en temas de magia antigua y poco común, y cuando agotaron sus últimos recursos, lo llamaron aprovechando que vivía en Londres, en un intento de disfrazarlo de una visita social con fines de entretenimiento.

—Excelencia —anunció el hombre mayor que tenía el actual puesto de mayordomo en la casa de Eriol—. Los cónsules Ilhuicamina y Carey están aquí.
—¿Y qué estás esperando para hacerlos pasar? —preguntó el duque, impaciente, viendo como el hombre se hacía a un lado en la puerta, permitiendo que los invitados entraran al despacho.

Luego de saludarse, el anfitrión indicó a Emily la ubicación de Issy en la casa, quedándose con el mexicano, que comenzaba a fumar un cigarrillo.
—¿Te sirvo un trago? —preguntó Eriol, sirviéndose un whiskey.
—Esa cosa te va a matar —respondió, exhalando una espesa nube de humo—. Cosas malas pasan cuando uno bebe demasiado.
—Si supieras sobre lo que pasó con la secretaria Cavendish y su esposa la última vez que me embriagué con ellas, no pensarías lo mismo.

Esteban río, imaginando el camino que tomaría esa anécdota cuando se decidiera a contarla.

—¿Y? ¿Qué es ese objeto tan extraño que querías que te ayudara a comprender?

La jocosa familiaridad entre el par de hombres se obscureció un poco, y Eriol guió a Esteban hasta la urna donde había decidido guardar el ofuda.

—Tengo una idea muy parca de su posible origen, sin embargo, sé que tú eres experto en este tipo de objetos.
—La magia antigua es fascinante y misteriosa, Eriol. La modernidad también ha pasado factura a nuestra gente, haciendo de la magia un mero accesorio para facilitar la vida cotidiana, dejando de lado su impacto y consonancia con las fuerzas de la naturaleza y su…

El inglés miró a su amigo interrumpirse a sí mismo, desconcertado. Esteban había estirado el brazo para tomar el ofuda, pero no lo alcanzó siquiera, retirando la mano como si estuviera en presencia de una braza ardiente, manteniendo el puño unido a su pecho, con un gesto repleto de aprehensión.

—¿Cómo dices que recibieron esto? —preguntó un minuto después el cónsul, masajeando su brazo.
—Llegó solo en forma de un cuervo. Ignoro su lugar de procedencia, la única pista que tengo es la cultura a la que pertenece.

Extremando precauciones, Ilhuicamina sacó su varita del bolsillo de su guayabera, apuntando al ofuda y haciéndolo flotar para poder estudiarlo con mayor detalle, acercando mucho el rostro.

—¿Qué es lo que puedes ver? —preguntó Eriol, intrigado ante la evidente ofuscación de su invitado.
—Aún no he visto nada… pero la sensación… —hizo girar lentamente el papel— ¿no puedes sentirlo tú?
—Se siente como una presencia… un espíritu… aunque no necesariamente maligno.
—Pero sí muy antiguo… —susurró algunos encantamientos que resaltaron detalles en la superficie del papel—, el ofuda tiene al menos un milenio de existencia, es, de hecho, la magia que habita en él lo que ha evitado que el tiempo lo desintegre… por los residuos en la superficie, —dijo resaltando marcas luminosas—, esta cosa estuvo varios días expuesta a sal de mar y mucha humedad… es decir…
—Que el cuervo en el que estaba convertido cuando llegó, atravesó el océano a vuelo.
—Así que no es un disparate pensar que efectivamente viene de Japón.
—¿Conoces a alguien que pueda usar este tipo de magia? Es una manipulación de un objeto mágico a medio mundo de distancia. Yo mismo no creo poder hacerlo.
—Dumbledore mismo no pudo haberlo hecho… Esto, más que trazas de magia, parece un objeto cercano a la divinidad. No sé qué pensar al respecto. Soy experto en santería, magia que tiene su origen directamente en las fuerzas más primordiales de la tierra… esta cosa parece tener una naturaleza semejante, pero… —Una vez más se interrumpió a sí mismo, como recordando algo—. Tuve una sensación semejante al estar en presencia de una vieja daga de obsidiana de muchos milenios de antigüedad. Un objeto sagrado encontrado en las ruinas mayas. Un vestigio del final del cuarto sol.
—¿El cuarto sol? No entiendo.
—La herencia del fin de una era. Podríamos decir, de un fin del mundo y sus habitantes. Cuentan los códices que hubo una pelea, donde las serpientes se disputaban el dominio, y al acabar la contienda, el mundo terminó. Nada sobrevivió, y esas memorias se conservaron sólo en los pocos textos anteriores a la humanidad que han sido recuperados, y las interpretaciones son muchas, aunque la mayor parte de las culturas más antiguas a lo largo y ancho del globo hablan de eventos de ese tipo que extinguieron razas anteriores a la nuestra.
—Suena un poco contrario a la evolución e historia de la humanidad, ¿no crees? —preguntó con cierta incredulidad Eriol, aunque ciertamente nervioso.
—Piensa en esto, amigo duque: sólo entre la extinción de los dinosaurios y la aparición del primer ser humano hay más de sesenta millones de años de obscuridad histórica, sólo corregida por el registro fósil. ¿De verdad crees que nada remotamente inteligente o racional caminó por este mundo en todo ese tiempo?
—Habría registros. Tendríamos constancias de sus avances, aunque fuera en forma de ruinas…
—A menos que el final de su civilización fuera un cataclismo tal, que toda evidencia fuera borrada de la faz de la tierra.

Hubo un prolongado y feo silencio dicha esa oración.

—Eso suena espantoso y… muy, muy grave —cerró Eriol la reflexión, sentándose en la silla detrás de su escritorio, viendo cómo el misterio del arcano se convertía en algo pesado y aparentemente ineludible.
—Pero mata más la duda que el desengaño —respondió Esteban, encendiendo un nuevo cigarrillo—. Si te interesa un consejo mío, tal vez sea hora de viajar a Japón y buscar el origen de toda esta locura. El texto que venía junto con el arcano habla de honrar un compromiso, ¿le debes algo a alguien en aquella nación?
—Sólo una promesa hecha a una amiga hace más de diez años.
—Esa podría ser la pista que te ayude a desvelar todo este misterio. Deberías llamar a las chicas, creo justo que estén enteradas de lo descubierto… y quizás Emilia y yo debamos ir a casa y hablar con nuestras respectivas familias sobre que algo muy grave podría pasar en poco tiempo.
—¿Crees que sea tan grave?
—Comete un error quien no da la importancia a las señales, en especial cuando se muestran de forma tan radical ante nuestros ojos. Siento que tú estás involucrado en esto, y si es así, necesitas estar preparado para cualquier cosa. Podría ser algo sin importancia, o podríamos estar de cara a un momento de reciclamiento del mundo, a un final de era…
—Incluso a un fin del mundo.

Esa tarde no concluyó con la tranquilidad y alegría propia de una reunión de amigos en la casa de Eriol como hacían periódicamente. Luego de comparar puntos de vista, Issy y Eriol decidieron que lo mejor era buscar una respuesta en lugar de eludir la realidad como si por ignorarla, fuera a desaparecer.


Sólo había una pista que seguir, a pesar de que las primeras investigaciones no llegaron a ningún lado: cansados de la negativa a distancia, tomaron las maletas y a su hijo, contactaron a una Tomoyo que tampoco pensó prudente decirles mucho por teléfono y compraron sendos boletos de avión hacia Japón, pero no a Narita como hubieran pensado en un principio, sino a Komatsu.

Sin saber el porqué de la sensación, la herida volvía a abrirse, y nuevamente por la misma persona que los unió a todos en primer lugar, y la zozobra estaba ahí otra vez, los sentimientos afloraron, la intriga y esa extraña desazón demostraron no haber desaparecido como pensó en un principio a razón de la distancia.

Las respuestas a todas sus posibles inquietudes parecía tenerlas una escurridiza y prácticamente desaparecida Sakura Kinomoto.

III.

Fin.


Aprovecho para mandar una felicitación de cumpleaños a Reader2109otp, Daysi García, que está celebrando su cumple. ¡Te mando un abrazo!