Retroalimentación.

Florencia Silva chapter 10 . Feb 12: ¡Hola! Gracias por tu comentario. Hay mucho de verdad entre tus deducciones, viene la confirmación de algunas. Espero te guste esta nueva entrega, y gracias por incluirme en tu lista de preferidas. ¡Un abrazo!

zaoryGuerrero chapter 10 . Feb 12: Hola. Descuida, aunque te extrañé. Esa es la Sakura que todos conocemos, abnegada y decidida, y todos los que la rodean tienen un rol muy importante que cumplir. Sobre el accidente, sí, es penoso, veamos si tus suposiciones son correctas y hasta dónde. Gracias por reseñar, y espero lo siguiente te guste. ¡Un beso!

Ailin79 chapter 10 . Feb 12: ¡Hola! ¡Muchagracias por tus palabras de ánimo! Sobre la pregunta, estamos por averiguarlo. Veo que Akiho comparte un nivel variable entre la indiferencia y el desagrado, ¿me pregunto si podré cambiar eso? Es muy interesante la interpretación de Gemini, pero una de las más acertadas, pronto te enterarás de cómo funciona ese mecanismo, aunque tienes la esencia. ¡Disfruta la nueva parte!

carmennj chapter 10 . Feb 12: ¡Gracias por reseñar! Sobre eso, qué bueno que te sorprendí, aunque coincido contigo… este destino cruel y sus rebuscadas formas de alcanzarnos. ¡Gracias a ti por leer y comentar!

Wonder Grinch chapter 10 . Feb 15: Tranquila, tranquila… ¿por qué tanto desprecio? Es un alma buena en una circunstancia adversa, nada más… ¿o no? Las separaciones a veces son lo mejor, en especial considerando lo que podría perderse en un afán orgulloso de mantener el status quo. Y sí, la obscuridad viene por todos nosotros de su mano… ¿será? ¡Gracias por comentar!

cerezo01 chapter 10 . Feb 22: ¡Hola! Sí, un poco. En efecto. Hay una extraña relación amor odio entre los dos personajes que mencionas, pero me atreveré a ir un poco más allá con sus personalidades y las situaciones que los rodean, ya lo verás. Sobre los niños, pues ya veremos… primero hay que tenerlos seguros a todos. Sobre Yuuko, es todo acertado: ella es sólo una mención, y quizás la volvamos a ver más adelante, pero de forma sustancial, su participación ha terminado. El planteamiento filosófico que elaboras alrededor de Sakura tiene mucho sentido, lo único que puedo compartirte al respecto es que deberás esperar un poco para ver la forma que ella interviene en el mundo. La reflexión sobre las hermanas guías también es bastante atinada, sobre eso, diré que la motivación de cada una es más sencilla de lo que parece, pero no por ello menos profunda o conflictiva, las personas que sufren suelen tener extrañas formas de manifestarlo para el mundo mismo. La idea de la antítesis va justo por el camino que planteas, sería concurso y extraño ver a la misma persona en un combate interno a nivel filosófico y moral, cuando el punto es algo más físico. Las consecuencias de todo esto serán más obscuras cada vez. ¡Muchas gracias por tu reseña! Disfruta la actualización.

Reader2109otp chapter 10 . Feb 25: Eso sí. Qué bueno que regresaste. Bueno, al final, madre de chancla en mano y oído biónico. Yuuko tendrá una participación fugaz, pero no podía dejar de mencionarla, y descuida, sus miradas a Sakura eran más producto de la curiosidad. Y sí, desde mi concepción, Eriol tenía un rol con Clow que cumplió desde la conversión de las cartas Sakura, merecía una vida aparte a los recuerdos del pasado. Lo de Tomoyo fue algo que había pensado desde hace mucho, es bueno ver que logré sorprenderte, y sobre Akiho… pues uy… Sigue haciendo suposiciones, ahijada, muchas de ellas están bien sustentadas, y a medida que las vayas confirmando… supongo que me irás odiando un poquito cada vez. ¡Gracias por tu reseña y disfruta lo que viene!

¡A lo que venimos!


X.

Despertar.

Incapaz de soportar el mareo terminadas esas palabras, Sakura se desvaneció al tiempo que la ensoñación de Hinoto terminaba. Xiao-Lang la recibió en brazos justo para evitar que cayera de espaldas.

«Me alegro de su elección. Para mí será un privilegio darle la guía que necesita en el camino que comenzará a recorrer desde hoy. Sé que no será fácil, pero en nuestros hombros descansa ahora el porvenir de todos los que hemos o habremos de conocer, entre ellos, nuestros seres amados. Mientras hablamos, seguramente el portador del Poder de Dios de los Dragones del Destino ya habrá despertado». Hinoto dirigió sus ojos cubiertos de cataratas a las otras dos personas que estaban ahí antes de los cazadores de cartas. «Subaru y Yuzuriha ya han conocido a otros dragones, ellos mismos se enfrentaron entre ellos en primer lugar, luego descubrieron que compartían un objetivo: la preservación de la vida como la conocemos».

Ambos dieron el visto bueno, pero la verdad era que aquel que respondía al nombre de Subaru no parecía muy convencido de esas palabras, lo que quedaba de manifiesto por su sola actitud, y con desenfado encendió un cigarrillo. Parecía venir de una pelea, y aún cuando ya no tenía cicatrices o heridas, la ropa costosa que llevaba encima parecía desaliñada, con algunas rasgaduras y quemaduras.

—Algunas veces no podemos evitar que algo de daño residual pase a la realidad. Por fortuna, hasta hoy no hemos tenido nada que lamentar de verdad —aclaró el sujeto, restando importancia.

Sakura, por su lado, pensó en la frecuencia con la que la tierra se estremecía en los últimos meses, y en cómo el último de esos terremotos llamó de hecho su atención sólo unas horas atrás, haciéndola pensar en que el origen de ese movimiento estaba en el mismo Tokio, y eso hacía que todo cobrara sentido.

—Entonces han sido ustedes los responsables por esos sismos… ustedes estaban protegiendo a la ciudad —dijo más para ella que para su interlocutor. Él sólo asintió—. Gracias por protegernos —resolvió Sakura, haciendo una reverencia que todos sus acompañantes imitaron—. Soy Sakura Li Hoshinomegami, es un placer conocerlo, señor…
—Subaru Sumeragi.
—Y usted… —algo parecido a la condescendencia apareció en los ojos de Sakura al mirar a la jovencita a un lado del recién presentado, era prácticamente una niña—. Muchas gracias también.
—Es un gusto conocerlos. Soy Yuzuriha Nekoi.
—¿Y este hermoso amigo cómo se llama?

Ante la sorpresa de todos los presentes, Sakura se acercó a un punto a un lado de la muchachita, y luego de arrodillarse, comenzó a hacer cariños a la nada. Sin embargo, ella podía ver lo que nadie más: un enorme husky gris estaba sentado junto a la muchachita, y reaccionó con gran entusiasmo a las caricias de la mujer.

—¿Puede verlo? —preguntó la jovencita.

Sakura la miró un poco desconcertada, cayendo en cuenta de que nadie además de ella y la recién conocida Yuzuriha podían ver o interactuar con el animal.

—¿Cómo se llama? —preguntó luego de asentir.
—Inuki.

Pasaron algunas horas más conociendo detalles de la intrincada forma en que el poder que yacía en ellos funcionaba. Hinoto tenía la facultad de hacerlo parecer lo más simple del mundo, pero nada más lejano a la realidad. El trabajo era pesado y, al parecer, muy doloroso.

Ahí, la oráculo explicó lo que recibió en visiones: el hecho de que trece dragones nacieron marcados como tales, y por más que lo intentaran, no podrían escapar de ese destino, sólo uno de ellos era decidido al inicio mismo de la contienda, definido por la elección del portador del poder de dios. Les contó también que el epicentro de todo el conflicto era Tokio, al menos en la versión que estaban celebrando, y aunque las batallas se llevarían a cabo en ámbitos locales, su impacto y consecuencias serían globales.

«Algunos de ustedes ya son personas habituadas a alguna de las manifestaciones del poder que otorga la naturaleza, como los usuarios de la magia, sin embargo, eso no determina el verdadero poder que descansa en ustedes. Cada quien tiene un rol que cumplir, y todos deberían pensarse como una unidad», relató cada vez más entusiasta. «Los hechiceros podrán seguir haciendo uso de esas facultades, mismas que verán potenciadas por su condición de dragones. Quizás no lo hayan notado, pero desde hace unos años, su fuerza, resistencia, capacidad de sanación, e incluso su lucidez han ido aumentando. El honorable Subaru es la muestra más cercana de esta condición: acaba de estar en una contienda que provocó sismos en la zona, estoy convencida que fue una pelea digna de leyendas épicas, y que resultó herido… pero ahora mismo, no debe quedar ni una cicatriz, ¿me equivoco?»
—No. —El aludido no tenía siquiera que mostrarlo. Su ropa podía estar maltrecha, incluso con ligeros salpicones de sangre, pero en perfecto estado de salud.
—Entonces… ¿somos inmortales? —preguntó Tomoyo, aún sin poder creer todo lo que escuchaba.
«No, honorable Tomoyo. Nada me haría más feliz que esa condición aplicara a ustedes», "dijo", dando un matiz condescendiente a la afirmación. «Aún cuando su esperanza de vida es mucho mayor a la de cualquier otro ser, siguen siendo mortales, y de hecho, eso es algo determinante en los eventos que componen al día de la promesa».

Una nueva proyección, aunque mucho menos agresiva se presentó en la mente de todos, era una nueva visión, la mayoría reconoció los alrededores de Sunshine 60, lo que hizo pensar a los más listos en que en realidad estaban viendo el combate de ese mismo día, unas horas antes. Hubo destellos de magia, edificios siendo pulverizados en un parpadeo, incluso algo de combate cuerpo a cuerpo a la distancia. La realidad superando a la ficción en todo su macabro esplendor.

«Deben pensar que "el día de la promesa" es sólo un nombre alegórico, pues esto no pasará en un día, sino que se irá desarrollando, hasta que finalmente el portador del poder de dios y su gemini se enfrenten y uno de los dos muera. La capacidad de supervivencia de un contendiente es la forma en la cual el mundo da equilibrio y cierto nivel de rudimentaria justicia al evento, del mismo modo que sus capacidades de combate, u otras formas de hacer daño… en resumen, un dragón sólo puede morir a manos de otro dragón».
—¿Y no podríamos llevar esos encuentros a despoblados? —preguntó Xiao-Lang, con tono sombrío.
«No, honorable Xiao-Lang. El propósito expreso de un dragón del destino será la destrucción de los puntos geográficos más importantes de Tokio, por lo cual, deberán ser controlados in situ. De conseguir su objetivo de derribar ese punto, la corteza misma de la tierra se fracturará. A cada rompimiento, la superficie se irá haciendo más frágil, aumentará la temperatura del núcleo de la tierra, cambiarán los polos magnéticos, y tantas cosas más… imagino que se dan una idea de lo que podría pasar luego de eso».
—Si esta persona… este dragón del destino ataca a la región de alguna manera, ¿cómo evitamos que la destruya si se nos adelanta? —El tono grave de Kurogane sonaba casi como un rezo.
«Esa es quizás la parte más dura de la misión que tienen ante ustedes: la creación de una barrera. Deberán aprender a fabricar una barrera espiritual, que es, en resumen, un espacio de realidad alternativa que les permitirá no sólo llevar el combate a un lugar donde no pueda lastimar a nadie, sino que también se encargará de absorber todo el posible daño que el mundo real pueda recibir».
—Como las barreras que Tomoyo Amamiya y la abuela Miu creaban en Edo… —reflexionó Sakura, buscando a Kurogane con la mirada, él confirmó su teoría con un asentimiento.
—Pero esa facultad tiene un costo, ¿verdad? —preguntó Xiao-Lang, suspicaz.
«Eres sabio al asumir que esa habilidad no es gratuita. El dragón de la voluntad que cree esa barrera, deberá mantenerla mientras su pelea dure, y al término de esta, cuando la levante, su cuerpo y su espíritu absorberán el daño ocurrido en el lugar. Los costes serán proporcionales al tamaño de la destrucción, y se convertirán en agotamiento, heridas físicas, pérdida temporal de capacidades mágicas, migrañas, incapacidad, coma…»
—Muerte… —completó Eriol, ausente.
«Sí, honorable Eriol, ese es un posible resultado o consecuencia. Los honorables Subaru y Yuzuriha los instruirán en la forma en la cual pueden crear una barrera».
—Eso responde a la pregunta sobre cómo evitamos que una barrera caiga… pero queda otro asunto pendiente… ¿cómo detenemos el ataque de un dragón del destino? —Li bajó aún más su tono de voz al hacer esa pregunta, puesto que sabía la respuesta desde antes de formularla.
«Asumiremos que ellos tienen claro su propósito y objetivo. Por lo tanto no se detendrán hasta morir, y como mencioné antes, eso sólo puede ser a manos de otro dragón».
—Entonces…. ¿señor Subaru? —preguntó Sakura exaltada, viendo a aquel hombre que ella ignoraba que era un sacerdote sinto.
—No, señorita Sakura. Nadie murió hoy… —respondió, dando un largo suspiro—. Digamos que mi contrincante tiene un asunto personal conmigo y le gusta jugar.
«A propósito de la muerte… al ser ustedes la última línea de defensa para la región que protegen, deberán evitar a toda costa morir durante un enfrentamiento. Si esto llegara a suceder antes de haber tomado el daño en la zona, este pasará a la realidad. La barrera caerá inevitablemente, todo lo que quede en su rango de alcance será destruido en el acto, es muy probable que se generen sismos, y estos tendrán réplicas en otras partes del mundo, no sólo en Japón. El avance del fin será gradual, lo que significa que cada barrera que caiga provocará un grado de destrucción exponencialmente superior al anterior, así hasta que no quede ninguna, y entonces…»
—Todo habrá terminado —susurró Tomoyo.
«No habrá lugar en la tierra donde ocultarse del cataclismo, la tectónica de placas completa se revolverá, continentes submarinos emergerán y muchos de los actuales serán ahogados en océanos nuevos, por años la luz del sol no podrá penetrar las espesas nubes de cenizas de miles de volcanes activos simultáneamente, los polos otrora congelados se fundirán, y nuevos polos aparecerán en otros lugares… y sólo estoy hablando de lo que la naturaleza hará por sí misma. Lo que los hombres harán a otros hombres será igual de calamitoso en su último afán de supervivencia, mostrando su verdadera naturaleza y condenándose».
—Entonces nuestra primera misión es simplemente no morir… —concluyó el samurái.
«En parte, pero a pesar de lo horrible y descorazonador que pueda sonar, la muerte no sólo traerá desgracia a los dragones de la voluntad. Ustedes ahora son una unidad, en ustedes siete está concentrada la fuerza misma de este mundo, y esa chispa, esa energía no simplemente desaparecerá al morir. El portador del poder de dios recibirá la fuerza de los caídos, de cara al inminente enfrentamiento final. Aún en la muerte, ustedes serán la fuerza y las ganas de vivir de nuestra especie».
—¿No sería mejor que fuera directamente a buscar a mi contraparte para… —Sakura se negaba a utilizar el término "matar"—, negociar con él o ella? Eso evitaría que se derramara sangre innecesariamente.
«He visto, aunque de forma simbólica, algunos encuentros suyos con su gemini, honorable Sakura. Cualquier intento de entendimiento será imposible, porque de alguna manera no tratará con el raciocinio de esa persona, sino con el deseo del mundo de liberarse de la enfermedad en que nuestra especie se ha convertido. He visto la naturaleza de su alma, la pureza y legitimidad de sus intenciones, por lo mismo no le diré que no intente un convencimiento, pero la anticipo a que tendrá que actuar según los términos que le digo tarde o temprano. No hay un futuro en el cual se pueda negociar la paz sin guerra. Y eso me lleva a un punto particularmente funesto y terrible».
—¿Y de qué se trata?
«El instrumento por medio del cual esa última batalla ha de darse, el único objeto que puede terminar con la vida de un portador del poder de dios, el arma única que es capaz de asesinarla a usted y a su contraparte: las espadas sagradas. Estos objetos actualmente no existen, se presentarán a usted y a su contraparte cuando las peleas reales inicien, y sólo empuñando una de ellas es que tendrá real oportunidad de salvar a este mundo o terminarlo según el bando».
—¿Cómo se crean estas espadas? —preguntó interesado Xiao-Lang.
«Estas espadas no son objetos mágicos como los que acostumbran a usar, por lo tanto, no pueden forjarse, pues a diferencia de esos objetos que tiene algunas características que emulan vida, las espadas sagradas son seres vivientes y conscientes. Estas espadas literalmente nacerán, se compondrán de materia orgánica de seres vivos, pero también tendrá una parte espiritual. Esta última vendrá del corazón mismo del portador del poder de dios».
—¿Significa que tendré que darles una parte de mi alma? —preguntó Sakura, sintiendo que no era la gran cosa.
«No precisamente». El "silencio" hecho por la profetisa crispó los nervios de la maestra de cartas. «Esa parte de su alma será ofrecida voluntariamente o arrebatada de alguien a quien ame. El proceso terminará con la vida de esa persona.»
—¿Qué? —La mujer miró a todos, aterrorizada—. ¡No puedo permitir que eso pase!
«Lamento ser portadora de un conocimiento tan obscuro y funesto, pero es inevitable».
—Y… ¿Y si me resisto a obtener esa espada?
«No existe otra forma de enfrentar a su contraparte y regresar con éxito. Resistirse sería sentenciarnos a todos.»
—Pe… ¡Pero yo no puedo hacer tal cosa! —exclamó Sakura, al borde del llanto.
—Detengámonos aquí por hoy —intervino el lobo, tomando por los hombros a su muy afectada esposa.
«Es lo más sensato. De verdad, estoy muy apenada por tener que decirles todo esto de forma tan repentina y no tener para ustedes más que malas noticias… pero si queremos que el mundo como lo conocemos subsista, es mi deber mostrarles este camino. Volvamos a reunirnos cuando estén listos, no quisiera presionarlos con el tiempo, pero la contraparte de la honorable Sakura ya debe haber despertado, y vendrá a Tokio a cumplir su misión. Mientras esto sucede, tomen las precauciones que deban… sé que la mayoría de ustedes tienen familias, descendencia… arréglenlo todo para que estén a salvo, en lo personal, les recomendaría que los alejaran lo más posible del epicentro de todos los eventos, quizás sacarlos del país».


La entrevista terminó. Aún en shock, los recién revelados "Dragones de la voluntad" abandonaron el recinto guiados por Sohi, dejando en completa soledad a la oráculo, que se dejó caer de costado sobre el lecho hecho por su propio cabello, invocando al sueño para apaciguar un poco la agitación que asediaba su frágil cuerpo. El mundo onírico, aquél al que realmente pertenecía, se manifestó dentro de su mente.

—Y así como así han aceptado el camino que tienen por delante. Eres una gran negociadora, querida. —La voz sobresaltó a Hinoto, que buscó por todas partes a quien interrumpía su búsqueda de descanso.
—No había nada que negociar. El destino está escrito así, yo sólo lo muestro a sus actores.
—Sigue en ese papel de mártir, amada mía, sólo así garantizarás nuestra supervivencia.
—Los dragones de la voluntad, el mundo mismo morirá si seguimos por este camino.
—¿Y eso que nos importa? No es como si realmente te preocupara lo que pase con ellos. Cuando todo termine habrás demostrado que tienes razón, y no sólo habrás garantizado tu supervivencia… apenas el polvo se haya asentado, las hordas de supervivientes vendrán a clamar tu consejo y guía.
—El mundo ya no será apto para la vida que conocemos…
—Y aún así te dará tiempo para vivir con dignidad hasta que fallezcas de forma natural. En eso deberías enfocarte, eso es lo que debería motivarte a seguir con el plan.
—¡Basta! ¡Sal de mi cabeza! ¡Yo no soy como tú!

Un par de manos tomó con salvajismo los huesudos pómulos de Hinoto, obligándola a mirar hacia arriba. Ahí estaba otra Hinoto, pero que lucía muy diferente: estaba de pie, su piel no era castigada con la cenicienta palidez de la real, a pesar de lo violento de su agarre, sus manos eran cálidas, sus mejillas eran esponjadas y suaves, y aún bajo el traje ceremonial, su cuerpo evidenciaba las curvas propias de una mujer sana.

—Oh, claro que no eres como yo, amada mía… y aunque ciertamente yo soy mucho mejor, no pierdas de vista que… yo soy tú y tú eres yo. —Sonrió mostrando condescendencia y cinismo a partes iguales, relajando el agarre, y llevando la cabeza de la Hinoto marchita contra su regazo—. Ahora duerme, deja que yo me haga cargo de nuestro futuro.


El dolor comenzó a ceder lentamente. La vigilia regresó justo cuando los fierros retorcidos a su alrededor eran removidos, aunque su visión seguía borrosa y todos los sonidos le resultaban confusos y aterradores. Pudo ver los destellos y sentir el calor del fuego a su alrededor, y su mente, aún en vías de reiniciarse, la hizo pensar que había llegado ni más ni menos que al infierno.

Con un sonoro crujido, el chasís que la tenía cautiva se partió, liberando sus laceradas extremidades, de las cuales sintió como los detritos iban cayendo lentamente, dejando un tétrico rastro de sangre mientras ella parecía flotar lejos del auto ahora incendiado.

No era presa de una ingravidez como pensó originalmente, y comenzó a construir los últimos eventos con las pocas pistas que sus disminuidos sentidos le permitían: por principio de cuentas, seguía viva, la noche había caído ya, pero la carretera estaba completamente desierta y a obscuras, las luminarias habían fallado por varios kilómetros, o eso pensó hasta que se dio cuenta que el cableado propio de todo el iluminado público la rodeaba con cuidado, haciendo el rescate. También tenía muy extrañas sensaciones en el cuerpo, bastó con bajar un poco la mirada para ver incrédula como sus piernas destrozadas se reconstruían, soldando huesos y cerrando heridas, apenas dejando un recuerdo del dolor indescriptible que padecían sólo minutos antes.

Era muy difícil calcular si el proceso tomó horas o minutos, pero lo cierto es que más allá de la ropa rasgada, los rastros de sangre y el calzado ausente, Akiho estaba en perfecto estado de salud, tanto que la parte lógica de su cerebro, la misma que estudió por años fisiología y que sabía que una recuperación de ese tipo era imposible, obtenía nuevamente su usual lucidez.

Con cuidado fue depositada por el cableado sobre un pequeño claro a varias decenas de metros del auto destruido, siendo las llamas del mismo las que le daban un pobre panorama de la escena a su alrededor. Aún sin terminar de entender a cabalidad lo que pasaba, levantó la vista.

Los cables, como una enredadera siniestra, comenzaron a alejarse, dejándola sola con una mujer que la observaba con bien disimulado interés.

—¿Quién eres? —atinó a preguntar la rescatada.

No hubo una respuesta. En su lugar, Satsuki caminó un par de pasos, se inclinó para que su rostro coincidiera en altura con el de Akiho. Después de mirarla hasta hacerla sentir incómoda, se alejó de vuelta, tocándose el oído izquierdo con el índice.

—Objetivo encontrado. He visto lo suficiente para confirmar su identidad. —Esperó unos segundos antes de continuar—. Hembra, ciento sesenta y ocho centímetros, delgada. La llevaré allá en breve.

Terminadas esas palabras, regresó a donde Akiho trataba de ponerse de pie, tomándola de una mano y ayudándola con su usual toque de indiferencia.

—Por favor… —pronunció la accidentada en una súplica—, ¿podrías decirme qué es lo que está pasando? ¿Acaso morí…?
—No. Un evento tan banal no podría provocar tu muerte. —Sin soltar su mano, comenzó a guiarla de vuelta a la carretera, donde una motocicleta encendió el motor apenas Satsuki le hizo un guiño—. Por favor, espera un poco, todas tus preguntas serán respondidas, pero debemos irnos, testigos o las propias autoridades llegarán pronto y no sería eficiente deshacerme de ellos. De cualquier manera… tu despertar es la garantía.
—¿Garantía de qué?
—De que todos ellos morirán.

Akiho tomó asiento a espaldas de Satsuki en el vehículo. El primer impulso de su raciocinio fue asustarse un poco ante la declaración escuchada, sin embargo, había algo en esas palabras que inexplicablemente… encajaba, y que tenía mucho sentido.

Se miró las manos, sintiendo la brisa colarse entre sus dedos, haciendo ondear su cabello, haciéndola descubrir estímulos de los que nunca antes fue consciente. Incapaz de resistirse a la oleada de sensaciones que la inundaba, levantó los ojos hacia el firmamento obscuro y hermoso tan propio de las montañas, lleno de estrellas, mientras estiraba los brazos para que el viento la abrazara, libre al fin, dejando que se reconociera con esos campos verdes, con el aroma petricor, con los colores de la noche, con la vida en su forma más rudimentaria, en equilibrio. Era como si ella misma fuera el corazón del mundo, y los ojos y oídos con los cuales ese mismo mundo se exploraba y conocía, era liberador y bello.

La sensación de paz se interrumpió en la última curva tomada por Satsuki. Al mismo tiempo que las luces de Ishikawa opacaban el fulgor de las estrella, y la paz de los campos era perturbada por la escandalosa carrera de una ambulancia y un par de patrullas que se cruzaron con las viajeras, sin lugar a dudas, alertadas por algún conductor que reportó el choque del que ellas mismas venían.

Akiho miró la ciudad ante ellas con un desdén que nunca antes sintió por nada o nadie. Tenía muchas preguntas, pero pensó que lo mejor sería no expresarlas hasta llegar a su destino entre las calles de esa ciudad, porque tenía la impresión de que la respuesta a todos esos cuestionamientos la dejaría satisfecha.


Toda posibilidad de iniciar una conversación había sido dejada atrás, en el capitolio. No había más que un suspiro eventual, mientras que todos los pasajeros de la SUV iban distraídos en sus respectivas ventanillas. Incluso Xiao-Lang había dejado el volante a beiji-Hu sin mucha resistencia, y él y Sakura observaban las calles de la capital tomados de la mano, en un ensimismamiento absoluto.

Tomoyo, por otro lado, luego de haber pasado la mayor parte del viaje recargada en el pecho de Kurogane, sostenía su móvil con indecisión, hasta que finalmente se animó a hacer lo que sabía que era correcto.

—Llama a mamá —ordenó al dispositivo, el cual respondió de inmediato, haciendo la marcación. Tomoyo esperó sólo unos segundos, pues al parecer Sonomi estaba al pendiente de esa llamada—. Hola, mamá… sí, ya encontramos a la persona que buscábamos… ojalá fuera así… sobre eso… ¿recuerdas que te pedí que tuvieras lista la documentación de todos para salir del país ante cualquier eventualidad? Bueno, la eventualidad ha llegado. Te daré detalles cuando lleguemos a tu casa… sí… sí, mamá… gracias… —dudó un instante—. ¿Podrías… pasarme a Yuzuki un momento? —Una nueva espera—. ¡Hola, nena! Sí, ya vamos en camino… ve seleccionando las cosas que quieras llevarte de casa de la abuela, porque vamos a tener que hacer un viaje un poco más largo esta vez… claro que sí…

Su voz se descompuso un poco. Kurogane presionó sus hombros con suavidad, e hizo una seña para que saludara a la niña de su parte. Tomoyo frunció el entrecejo y le tendió el teléfono, mismo que el samurái recibió con una sonrisa resignada.

—Princesa. Sí… descuida, te contaré todo llegando a casa. Pórtate bien, y aléjate de Hiiragizawa.

Aunque la última broma antes de colgar aligeró un poco el ambiente, el gesto compungido de Tomoyo no cambió. Muchos pensaron en imitarla, pero prefirieron llegar a la mansión Daidoji primero.

Nadie lo mencionó, pero era claro lo que iba a pasar: mandarían a sus familias fuera del país por su propio bien.


El modesto hotel en Ishikawa tenía un salón de té bonito y amplio con varios servicios, entre ellos, un baño completo y algo parecido a un camerino. Satsuki llevó a Akiho hasta ese lugar, indicándole que había ropa para ella ahí. La médico hizo caso sin rechistar. Su atuendo estaba hecho jirones y sucio por todos lados, además de que su cabello olía a gasolina.

Se dio una brevísima ducha mientras trataba de encontrar un poco de lógica a su situación actual. Todo se había dado de manera tan repentina, pero a la vez tan determinante que sentía en su corazón que muchas cosas cambiarían de forma definitiva a partir de ese momento. Era como si su vida entera hubiera estado ligada a ese momento, como si todo lo demás no importara ya.

Así, unos minutos después, fresca y un poco más relajada, al menos tanto como le permitía saber que había estado en un accidente potencialmente fatal, salió al salón de té, encontrando que un puñado de personas ya la esperaba ahí.

Al momento que cruzó el umbral, los dos hombres y la mujer que acompañaban a Satsuki hicieron una respetuosa reverencia.

—Doctora Shinomoto. Es un placer y un privilegio para mí finalmente conocerla. —La mujer fue la primera en levantar la vista, revelando una gran alegría por encontrar a la chica.
—Gracias, es un placer, señorita…
—Kanoe.
—Gracias… ¿cómo es que sabe quién soy?
—Satsuki, la persona que la encontró y la trajo aquí averiguó todo lo que pudo sobre usted, espero que eso no la moleste… —su tono de voz mostraba cierta precaución—. Sé que tiene muchas preguntas, descuide, responderé a todo lo que tiene que ver con…
—El día de la promesa, ¿no es así? —interrumpió Akiho.

Al principio pensó en disculparse, en primer lugar porque no le gustaba interrumpir a la gente, pero pasaron dos cosas al decir esas palabras, la primera: no tenía idea de dónde vino esa frase, era como si formara parte de su memoria corporal, como si hubiera estado guardada desde siempre en el núcleo mismo de su alma. La segunda: sintió que nunca tendría que volver a disculparse ante nadie nuevamente.

—Así es… —Kanoe miró a sus acompañantes con suficiencia—. Entonces su contraparte ya ha elegido un bando. ¿Tiene alguna noción de qué es lo que tendrá que hacer en adelante?
—Por favor, háblame de "tú". Y creo que tengo una idea… no sé como explicarlo, pero… supongo que debo hacer que el destino se cumpla.
—Así debe ser. —Hizo una seña para que se sentaran en la mesita para té—. Bebamos algo, esta explicación será prolongada, pero nos ayudará a establecer un plan.

Al sentarse, Akiho descubrió sobre la mesita una carta de tarot. La examinó con divertida curiosidad. El Mundo. El último de los catorce arcanos, el único que no estaba ligado a alguien desde su nacimiento. El Dragón espontáneo, el antagonista último, la segunda manifestación del poder de Dios.

X.

Fin.


Gracias totales a Wonder Grinch por sus impresiones tan auténticas, y a Cherry Lee Up por su guía y ojo crítico. ¡Regálenme una reseña!