Retroalimentación.

Guest chapter 23 . Sep 10: Hola. Con total honestidad, esta petición me conmovió… espero que halles consuelo en el desarrollo de la historia. Por otro lado, descuida, los personajes podrán subestimar a Tomoyo, pero yo no. Ella tiene su peso, importancia y por supuesto, su propio poder. ¡Muchas gracias por tu reseña!

Brie97 chapter 23 . Sep 11: Qué bueno que pudiste ponerte al corriente. Este argumento será, en toda regla, un camino descendente, sin embargo, no perdamos la esperanza. Es menester hacerlo todo así de obscuro y cruel, pero es en pos de los personajes y su desarrollo. Vaya forma ruín de pretender que "lo hago por su bien". Lo que planteas es una buena conjetura, esperemos que se confirme o se desmienta, hagamos una quiniela al respecto. Y sí, TxS va a ser un buen encuentro, espero lo disfrutes. Ha sido arduo y lleno de altibajos el describir lo que comentas, y te agradezco por notarlo, y también me alegra ver que pude lograr ese efecto. ¡Conserva la esperanza!

E A Blake chapter 23 . Sep 11: En efecto, es una pizca de paz, pensando en que nos acercamos inexorablemente al clímax. Sakura está en medio de una coyuntura moral que no sólo es dolorosa, sino que es inevitable, mucho, tal vez todo dependa de ella. Yue, a pesar de todo, sigue siendo un ente desinteresado y amable, su petición respondía a los deseos de Touya más que a los propios de supervivencia. Sobre Tomoyo… llegó la hora de descubrirlo. ¡Gracias por comentar!

LizSaranjeiP chapter 23 . Sep 12: Justo eso… porque en adelante, aunque a distintos niveles, todo será intensidad. Eso era algo necesario para el desarrollo de este argumento, Sakura será muchas cosas… no una líder, al menos no de forma natural. ¡Espero la batalla te guste y la disfrutes! ¡Pedro! ¡Toca las trompetas y rompe los sellos!

carmennj chapter 23 . Sep 13: Creo que fue uno de los más anticipados, y sobre lo tarde… he de decir que estamos cerca del arco principal y final de la historia. Te diría que dieras un poco más de crédito a Sakura, pero no te culpo por dudar, sabíamos desde que la vimos por primera vez en 1998 (1996 para quien leyó el manga) que en cosas serias iba a tener problemas. ¡Vamos al combate!

Sahure chapter 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10 . Sep 19: Bueno ver que lenta, pero voluntariosamente, vuelves. Los capítulos de memorias tenían esa intención de ser divertidos, una cálida presentación al infierno que tendremos delante. Es un placer ver que te arranqué aunque fuera una sonrisa. Lo de Tomoyo y los midiclorianos es una buena analogía, en algún punto me vinieron a la mente dos personajes concebidos "sin pecado original…" ¿por qué no Tomoyo? ¡Gracias por tus reseñas!

¡Vamos al lío!


XXIII.

Posesión.

Satsuki, completamente recuperada de la sorpresa inicial, dio un par de inspiraciones profundas. Cerró los ojos y estiró las manos hacia lo que quedaba de las instalaciones del fanal. Podía sentir perfectamente las fuertes brisas sacudiendo los despojos dejados por el impacto, las instalaciones en llamas y su propio cabello. Sus pulmones se llenaron al máximo con esa extraña mezcla de aire marino de la costa cercana, con el combustible y el polvo de ese tiro de advertencia que había recibido.

Su corazón de carne con sentimientos de acero comenzó a latir más deprisa, oxigenando su sangre a niveles nunca antes vistos, forzando a su cerebro a llevar información a velocidades que harían colapsar a una supercomputadora gubernamental, y llevando esas emociones y sentimientos a todo lo que pudiera recibirlos, incluso a través del aire, haciendo vibrar con ímpetu, casi con emoción toda pieza de ingeniería en el edificio bajo de sus pies.

Bestia, sincronizado a la mente de su cuidadora y ama, sentía el mismo aumento aunque en otro nivel, en la velocidad de su frecuencia, reconociendo su poder, uno que sólo en tratar de calcular, encontraría un desafío. Y en un inexpresivo silencio, reafirmó su absoluta pleitesía, y el deseo de perpetuarla, servirla… y de hallar correspondencia y reconocimiento de ella para él mismo.

Había llegado el momento en que aquella elegida y su creación encontraran su unión y amalgama última, en que gracias a la divinidad y el destino se erigiera el homo altiorem, la versión definitiva de su especie, y forjara su propio destino: la extinción por la moralmente correcta empatía a los menos poderosos, o la preservación por la búsqueda de la cima de la cadena alimenticia, y la consecuente destrucción del mundo anterior.

Satsuki emitió un grito, y el edificio entero se cimbró. El concreto reventó haciéndose polvo, mientras que el metal que componía la infraestructura salía disparado hacia ella, convirtiéndose en pequeñas agujas que penetraron la piel de sus brazos y piernas. El robusto entramado de alto voltaje y comunicaciones hizo una intervención semejante sin reducir el tamaño, pero entrando por su columna y nuca, enredándose en su espina por debajo de la piel, y un capullo de despojos comenzó a formarse alrededor de su violentamente robustecido cuerpo, dejando varios monitores a la altura de su rostro.

Lo que sobraba de la construcción finalmente colapsó, quedando en su lugar Satsuki y Bestia, ambos componiendo a aquel Dragón del Destino, heraldo del fin de los tiempos, dentro de una estructura de casi treinta metros de altura hecha de fierros y cables, que emulaban con espeluznante precisión la forma de un esqueleto humano, una versión inquietante del legendario Gashadokuro, "el esqueleto hambriento".

Tomoyo, aún en la pista a la distancia, escuchó el bramido de su contraparte, viendo a la inmensa calavera expulsar humo de entre sus dientes de metal.

—¿Yo no tengo que hacer eso, verdad? —preguntó la mujer, entre confundida y asustada.
Creo que nosotras nos manejaremos por caminos más sutiles.
—Qué alivio… la apariencia de algo así de grande debería ser al menos exquisita a la vista, no voy a tener a la madre de todas las batallas en harapos como esos. —Echó un vistazo a su móvil, donde el mensaje de texto y el de voz que había mandado al resto de los Dragones aparecía como no entregado—. ¿Qué pasó con el aviso?
Al parecer, Bestia lo detectó y está bloqueándolo, estoy buscando canales alternativos para que sea transmitido.
—Gracias… mientras eso pasa, necesitamos abastecernos… ¡A la terminal!
Entendido. Ya estoy allá, estoy indexando todos los equipos e instalaciones posibles para nuestro uso, aunque necesitaré supervisión tuya para…
Tranquila, ya estoy supervisando también —resonó en el comunicador, en una síntesis de voz que lograba, al menos en tonalidad, emular la de Tomoyo, pero sin sus matices naturales.
¿Qué es lo que acaba de transmitirse por este canal?
—La notificación de que también estoy supervisando.

Loyalty, de estar en su forma física, habría abierto mucho los ojos. Tomoyo le había respondido de viva voz mientras corría hacia el edificio de la terminal, y lo había hecho también a través de una onda de radio, confirmándole que estaba ejecutándose como una subrutina junto con ella en las instalaciones de la terminal.

¿Estás en dos lugares a la vez?
—Algo así… digamos que me he estado preparando mucho con el desarrollo de la disciplina multitareas.
Así, mientras mi cuerpo puede llevar a cabo todas las tareas que sólo podría hacer físicamente, una parte más especializada puede ejecutar tareas informáticas de manipulación de datos y uso de dispositivos —secundó "la otra Tomoyo".
Vaya. Realmente eres increíble —reconoció la IA.
—Muchas gracias. Ahora no perdamos de vista a Satsuki, seguramente buscará cortarnos el camino y…

Mientras esa oración era enunciada, el asfalto frente a la joven mujer estalló, movido por toneladas de cables que fueron hacia ella, tratando de atraparla. Tomoyo apenas si tuvo que esforzarse un poco para mover las manos, robando el control a Satsuki y devolviendo los cables a la tierra, aunque teniendo que desintegrar con una orden mental a los más testarudos.

Viendo que su camino iba a ser interrumpido con frecuencia, hizo acopio de toda su concentración, sabiendo que su siguiente idea no sólo iba a ser osada, sino sumamente demandante, aún así, sin dejar de correr, lo hizo: creó una nueva instancia de ella misma, que viajó a través del aire como una onda de radio hacia los hangares más cercanos.

A diferencia de Satsuki, que orgánicamente tomaba control de piezas de ingeniería, y las utilizaba como apéndices de su cuerpo, Tomoyo era capaz de tener el dominio de los objetos a nivel de programador, enlazando su mente con la tecnología intervenida y permitiéndole control sobre ella dentro de la naturaleza de sus funciones originales, era una forma menos aparatosa, pero mucho más sofisticada de tecnoquinesis. Gracias a esa habilidad, había sido capaz de enviar el par de helicópteros militares dentro del hangar como si de drones autónomos se tratara, ralentizando el avance del monstruo de metal.

¿Eres capaz de hacer eso con todo lo que esté en el aeropuerto? —preguntó Loyalty, notando el cansancio que el control de las naves había provocado a Tomoyo.
—Sí, pero necesito estar en contacto de algún tipo, como las consolas o incluso tocar directamente los dispositivos, cables, hasta ondas de radio o satelitales me servirían… pero levantar esos dos helicópteros fue más difícil y agotador de lo que pensé. Desde la torre de control habría sido mucho más fácil el contraataque, pero sin ella, sólo puedo intentarlo desde la terminal.
¿Y qué es lo que intentarás?
—Echar a andar cada vehículo y nave en el aeropuerto y el puerto contra ella, sacarla de su capullo y…
Acabar con su vida.
—No… no soy una asesina. Con que logre inhabilitarla para romper la barrera es suficiente.
Debo hacer la advertencia: ella es un Dragón del Destino, el objetivo mismo de su existencia está vinculado a la destrucción de las barreras de Tokio, así que la probabilidad de que no reincida en su propósito es prácticamente inexistente.
—Lo sé, Loyalty… Aún así, lo intentaré hasta el final, y espero que me ayudes en ese objetivo.
Haré una propuesta: seguiré hasta donde me sea posible la directriz de conducta en cuanto a las consecuencias del combate, sin embargo, priorizaré tu vida en caso de una situación catastrófica, y eso significa que si debo proteger una vida a costa de otra, será la tuya, aún si eso significa la destrucción de Satsuki, Bestia… o incluso de mí misma.

Esa última frase descolocó a la mujer. Pensar en la muerte o desaparición de alguien que se había vuelto tan cercano en tan poco tiempo como Loyalty era simplemente inquietante, y si eso no era suficiente como para causarle un conflicto emocional de proporciones traumáticas, estaba la posibilidad de que alguien más, sin importar si era amigo o enemigo, muriera… de su propia mano. Con esa reflexión, pudo finalmente empatizar por completo con la dicotomía moral de Sakura. Aún así, tuvo que resolver:

—Lo acepto —dijo, viendo a sólo un centenar de metros la entrada al complejo de la terminal—. Tengo la esperanza de que podré negociar en algún momento con ella… después de todo, no creo que seamos tan diferentes. Pensando en eso, trata de abrir un canal de comunicación con Bestia, quisiera poder dialogar con ellos, incluso tratar de evitar el combate.
Entendido. Apenas entres a la terminal, dirígete al cuarto de monitores, es la ubicación con mejor infraestructura a nivel de comunicaciones con todo el complejo, el indexado y la supervisión del mismo ya ha sido completada.
—De acuerdo.

Justo terminaba ese diálogo cuando escuchó una detonación detrás de ella. Las esqueléticas manos del titán de acero estrujaban a uno de los helicópteros, provocando que las palas del rotor salieran disparadas, incrustándose en la segunda nave y provocando su inevitable caída.

—Llegó la hora —enunció Tomoyo, aprensiva, deteniéndose sólo un momento en las puertas de la construcción para mirar a su oponente—. Acoraza el edificio mientras tomo el control de los vehículos que puedan ayudarnos en la contraofensiva, y sigue intentando comunicarte con ellos.
A la orden.


Un techo diferente al que esperaba al abrir los ojos, aunque lejanamente familiar. Sus problemas de miopía no eran tan grandes como recordaba tampoco, aunque buscó de todas maneras sus gafas en la mesita de noche, encontrando con sorpresa que eran mucho más pequeñas de lo que recordaba… que eran, de hecho, gafas infantiles.

Sin pensárselo mucho, las acomodó sobre su rostro, notando que le quedaban perfectamente. Una vida dedicada a la magia lo llevó a una reflexión lógica: estaba en un recuerdo, aunque algo se sentía diferente, y era la atmósfera. Recordaba esa mañana, porque había sido trascendente en su vida, era el despertar de su séptimo cumpleaños, el mismo en que los recuerdos de Clow se habían revelado en un sueño durante la noche, dándole su identidad.

—Estoy... ¿muerto…? Aunque no se siente como si lo estuviera. Es… como si estuviera en un limbo, ¿por qué me resulta tan familiar?

A él acudieron los recuerdos que Clow lo había obligado a tener, aunque fuera inconscientemente. Por supuesto que había estado ahí antes… justo cuando su vida como Clow terminó.

—Pero… no recuerdo nada más allá de este punto. ¿Será que realmente dejé de existir entre una vida y la otra? —reflexionó con cierto miedo—. Pero más allá de eso… ¿Este pequeño atisbo de vida, es un esfuerzo de mi mente por mantenerme en el mundo? Vaya que uno se pone filosófico de cara al final… y si es que puedo luchar… ¿de qué depende mi éxito en esta batalla? —preguntó, notando el primer cambio en su voz, siendo esta ligeramente más grave, pues sin darse cuenta ya tenía once años, mientras caminaba por las calles de Tomoeda, uniformado para la primaria.
—De tus ganas de vivir. Ahora mismo, ya has cumplido tu misión con el mundo, lograste preservar la vida de miles de personas cuando pudieron haberse perdido cien veces las que la muerte cobró después de tu, debo decir, espectacular combate. El mundo ya ha recibido tu participación, pero tu cuerpo recibió tanto daño, que aferrarte a la vida te podría estar costando el alma misma. Puedes ir al otro lado sin remordimientos.

Eriol, un poco asustado, observó a quien de pronto andaba a su lado. Un hombre de su estatura, aunque diferente a él en aspecto, de complexión y color de piel propios de un caucásico, pero el innegable rasgado de ojos propios de los asiáticos continentales detrás de unas gafas redondas, y una larga melena negra.

—¿Clow?
—Eres un Dragón de la Voluntad —respondió él, ignorando la pregunta—. Puedes marcharte o luchar un poco más, en el conocimiento de que podrías no volver a ser el mismo al despertar, y encontrarte con un mundo muy diferente al que dejaste.
—Mi familia, mis amigos… ¿Ellos están bien?
—No me corresponde a mí decirte eso, en especial porque no lo sé, no puedo ver más allá de lo que tú puedes ver, porque soy una parte de ti. Si lo piensas, en eso podría consistir la apuesta por irte o quedarte.

Eriol reflexionó un poco mientras se sentaba en uno de los balcones de Chatsworth House, vestido en los pantalones blancos ajustados y la media túnica roja con las medallas que recibió como condecoración del Ministerio de Magia luego de sus hazañas. Era el día en que se casó, justo unos minutos antes de ver a Isabella, cuando él la convertió en duquesa.

Con resignación, caminó rodeando la enorme construcción, sintiendo crujir el césped bajo sus pies, y llegar finalmente al jardín. En ese momento, vestía ya con su túnica negra con motivos solares, la misma que llevó al combate con Nataku, y se convirtió en un espectador de esa tarde de otoño: se vio a sí mismo a la distancia, esperando junto con el abad bajo el arco de flores que Molly Weasley había hecho para él, mientras que detrás de las menos de cincuenta sillas ocupadas por los más allegados, Isabella aparecía con el largo y bello vestido blanco con destellos dorados, adornado con mariposas que se movían como si estuvieran vivas, un detalle muy usado en vestidos de novia para brujas que no pasaba de moda.

Desde su perspectiva, ese era un momento sublime, un punto máximo de su realización personal, y la concreción de un vínculo que definitivamente merecía la pena de conservar.

—Creo que lucharé un poco más —resolvió el duque, tratando de contener en su mente ese recuerdo.
—Puedes tomarte el tiempo que quieras. Es tu vida.

Tomó una inspiración profunda, sabiendo que cuando diera la espalda a esa memoria tan añorada y reconfortante, vendría el dolor y el agotamiento una vez más, en su lucha por regresar con quienes amaba.


La barrera cubicular de Tomoyo no fue la única en levantarse esa noche. Cada Dragón de la Voluntad que llegó a un epicentro, formó la propia, esperando a que un antagonista se revelara.

Mientras eso sucedía, Tomoyo empeñaba el alma en dar un comando específico a todo lo que alcanzó con su poder dentro y en los alrededores de la terminal aérea. El lugar, al ser utilizado como abastecimiento militar dadas las últimas emergencias, tenía incluso media docena de aviones de combate, algunos helicópteros, varias patrullas y algunas lanchas de guardia costera, casi todo abastecido con un limitado arsenal que tendría que racionar.

—¿Cómo va mi comunicación con Satsuki? —preguntó, comenzando a gestionar el avance de los primeros vehículos que irían al encuentro del monstruo, que ya comenzaba a golpear el edificio para abrirse paso hasta ella.
Ya establecí una línea, pero no responde a mis mensajes.
—Sigue insistiendo, ¿Has podido mandar la señal de emergencia a los demás?
Estoy agotando las posibles salidas, estoy segura de que podré mandar el mensaje en poco tiempo, a pesar de que Bestia es un programador formidable.
—Trata de negociar con él, y si es posible, pásalo de largo para abrirme un canal de audio con Satsuki.
Entendido. El muro norte del edificio está a punto de caer, una vez adentro, Satsuki podría intervenir la infraestructura que ya es tuya. Satsuki es invasiva, podría provocarte desde dolores físicos hasta alucinaciones si te interviene.
—De acuerdo… entonces distraigámosla un poco.

Tres autos policiacos se condujeron solos desde el estacionamiento, rodearon el edificio con destreza hasta que en su línea de visión apareció el esqueleto de metal. Los vehículos tomaron impulso alcanzando al menos unos ciento cincuenta kilómetros por hora, e impactándose de lleno en la pierna derecha del coloso.

El monstruo dio un rugido, cayendo sobre la rodilla afectada, teniendo que apoyar sus manos sobre el edificio para evitar irse de bruces.

Sin poder contener un arranque de ira, el gigantesco puño del titán aplastó a uno de los autos, reduciéndolo a chatarra y asimilándolo como parte de su propia estructura, repitió el proceso con los otros dos, y con sus piezas restauró el daño, volviendo a incorporarse.

—¿Tienes la ubicación de los amigos de Tomoyo? —preguntó Satsuki, denotando esfuerzo en la voz mientras observaba todo a su alrededor con los monitores dentro del cráneo de su armadura.
Una aproximación, y aún si lograra enviar la que asumo es una señal de auxilio en este momento, al más cercano le tomaría al menos novecientos segundos llegar hasta aquí.
—Bien, mantén los sismos en sus ubicaciones, entre más tiempo puedas tenerlos distraídos, más tiempo tendré para matar a Tomoyo y derribar la barrera.
¿Cuál será el protocolo a seguir luego de cumplida la misión?
—Volver al ayuntamiento si es que aún está en pie, debo regresar para… —su discurso se interrumpió cuando un impacto mucho más potente que cualquier anterior golpeó de lleno en el esternón de la bestia, haciendo que se fuera de espaldas hacia uno de los edificios del complejo—. ¡¿Qué mierda fue eso?!
Una ojiva balística aire tierra, posiblemente un AGM sesenta y cinco Máverick o uno semejante por la velocidad y el tipo de carga explosiva.
—Imaginé que sería un misil —reprendió "S" con sarcasmo a Bestia por la obviedad de su respuesta—, ¿de dónde salió?
—Hay un par de antiguos cazas Mitsubishi F quince J dentro de la barrera, y respondiendo a tu siguiente pregunta, Ou es capaz de manipularlos a la distancia, todo objeto que nos está atacando en este momento es autónomo.
—Eso es… interesante… quizás antes de matarla, trate de averiguar cómo lo hace, si ella puede, seguramente yo también. —A duras penas pudo evitar un segundo disparo, notando que estaba dispersándose—. Limitemos la comunicación a contingencias, debemos estar concentrados.
Entendido.

Abajo, Tomoyo hacía un gesto de molestia al ver como después del primer tiro exitoso, ningún otro atinó al monstruo. Pasó unos segundos más tratando de alcanzarlo, pero sin lograrlo.

—Lo estamos haciendo todo mal… —reflexionó repentinamente, deteniendo su ataque.
¿Tomoyo?
—Discretamente baja las defensas del edificio —ordenó, pensativa.
Pero ellos entrarán, y seguramente intentarán intervenirte…
—Exacto… para eso tendrá que vincularse conmigo forzosamente, eso podría procurarme comunicación con ella, y tú puedes aprovechar para superar a Bestia y mandar el mensaje a los demás.
La invasión de datos no es una experiencia agradable, podría limitar incluso tus capacidades motrices y dejarte vulnerable a un ataque físico, y estar mucho tiempo expuesta a ella podría dejar secuelas permanentes y…
—Ya la he experimentado antes, sé que puedo aguantarlo, y debo hacerlo… todos podemos irnos vivos de aquí.

El plan fue ejecutado con elegancia por Loyalty, que lentamente bajó las defensas del edificio, hasta que el muro norte fue derribado casi en su totalidad, dando la impresión a Satsuki que lo había hecho con su esfuerzo. El monstruo perdió consistencia mientras se colaba por el agujero al edificio, haciendo pensar a quien lo viera que se trataba de una inundación, y ya dentro de las instalaciones recuperó la forma esquelética que originalmente había tenido. Reptó entre los pasillos por algunos segundos, buscando a través de los sentidos aumentados de Satsuki la infraestructura bajo las baldosas del suelo, y cuando finalmente las encontró, hizo justo lo que se supone debía hacer.

A una velocidad pasmosa, las líneas intervenidas bajo el suelo emergieron hasta alcanzar la mano metálica, enredándose entre sus dedos, y permitiéndole acceso hasta la mente de Tomoyo, que se quedó rígida un momento, mirando el panel que había frente a ella y que le había dado control sobre el entorno los últimos minutos, sin embargo, con cierto temor notó sólo un poco después que su rigidez no era voluntaria ni momentánea. Hubo un breve silencio que coincidió con un corte en la energía eléctrica de todo el edificio.

El panel estalló entonces, lanzando decenas de filamentos hacia el cuerpo inmovilizado de Tomoyo, perforando la piel de sus brazos, piernas y cuello.

Mientras ella resistía con todo el temple del que era capaz la violenta sesión de acupuntura, en su mente fueron apareciendo imágenes y sus oídos comenzaron a recibir una creciente cacofonía de información, combinada con la voz de Satsuki.

El torrente de datos y sensaciones era abrumador, al grado que cualquiera habría perdido el conocimiento como medida de protección para su mente. Sin embargo, Tomoyo no era cualquiera.

"Bien… dos podemos jugar al mismo juego", pensó Tomoyo, dando una inspiración profunda. Luchando contra la parálisis, levantó los brazos como si abriera un par de alas, y el silencio de su mente calmada combatió contra la estridencia de la invasora. Si alguien podía domar a la fiera, era ella.

¡Satsuki! —Exclamó Bestia, sintiendo que Loyalty se le escurría por un afluente de información satelital—. ¡Un paquete de datos escapó por…!
—¿Bestia?

La interrupción fue sólo la antesala. Aunque lenta, una inevitable progresión fue llevándose los ruidos ambientales, junto con lo que entraba por los ojos e incluso lo que se dibujaba en la mente de aquella mujer. La sensación era inquietante, por lo desconocida que resultaba, aunque el ambiente virtual donde entraba era tranquilo y agradable. Un claro de bosque repleto de vegetación en lo que parecía una noche de primavera, con una luna menguante ocupando la mayor parte de la bóveda celeste..


Loyalty: "Nuestra barrera es la real, coordenadas 35°33′12″N 139°46′52″E"

El mensaje fue entregado a todas las ubicaciones.

Xiao-Lang dio un salto desde el parque donde estaba, dejando una destellante estela eléctrica en su camino, hasta topar con el muro de un edificio desde el cuál tomó un nuevo impulso, lo que dio a Yue dificultades para seguirlo dada su velocidad. Cuando Sakura leyó el mensaje, sintió claramente como su presión arterial bajó, provocándole vértigo, y el nombre de su amiga salió en un susurro colmado de terror por como uno de sus peores miedos se volvía realidad. Con una orden, ella y Kero emprendieron vuelo al sitio indicado. La escoba de Diana hizo otro tanto, sabiendo que no podía enfrentar a un Dragón o siquiera ver la barrera, pero dispuesta a ayudar en todo lo que fuera posible mientras traducía las coordenadas. Subaru también enfiló hacia el puerto, consternado al saber quién era la duelista.

Finalmente, Kurogane presionó el móvil apenas conteniendo el impulso de estrujarlo al leer el mensaje. Era el que estaba más cerca, pero tenía un obstáculo: el istmo de la bahía de Tokio… estaba del otro lado del cuerpo de agua. Eso, sin embargo, no iba a detenerlo. Tomando una inspiración profunda, hizo una forma de pie sobre el techo del Tokio Inn, a unos metros del mar. Y entonces, de un único y larguísimo salto, alcanzó el océano. Sorprendentemente no se sumergió, el agua donde posó uno de sus pies no lo absorbió, y de hecho, pudo tomar impulso sobre la superficie para dar un nuevo salto, y dentro de su mente, si eso no funcionaba en el siguente salto, nadaría con tal fuerza y velocidad que cualquier embarcación sería una simple balsa contra él.

—Espérame un poco, princesa —dijo, tenso, más para él mismo que para ella.


Lo último que el Gashadokuro metálico alcanzó a hacer, fue abrir como a una ostra la cabina de control de monitores donde Tomoyo se ocultaba, y ahí se habían intervenido mutuamente. Mujer y monstruo, frente a frente, estaban en trance, ambos completamente inmovilizados.

Bestia había insistido en despertar a su cuidadora hablándole, enviando estímulos visuales a sus monitores. e incluso con pequeñas descargas eléctricas, pero nada resultaba. Evaluó el escenario: los Dragones restantes habían sido alertados, y era un hecho que iban a su encuentro, con que sólo uno llegara sus probabilidades ya no de vencer, sino de sobrevivir eran ínfimas.

Decidió detener los sismos señuelos y tomar control provisional del monstruo de Satsuki, así, cerraría la distancia que la separaba de Tomoyo. Si la mataba, "S" despertaría y podría cobrar la victoria gracias a Bestia, y con ello obtendría el reconocimiento, que iría por encima del que Yuuto le robaba en cada ocasión.

Así lo hizo entonces, logrando que el esqueleto se movilizara. Levantó el brazo derecho del mismo para que cayera en un puño sobre la mujer paralizada frente de él.

Al menos media tonelada de escombro y cableado se balanceó desde el techo del lugar, como un péndulo gigantesco, que golpeó de lleno el tórax del esqueleto, con tal fuerza que la cabeza, lugar donde Satsuki estaba cautiva, se separó, cayendo a unos centímetros de Tomoyo, exánime.

Apelo a tu sentido de justicia, Bestia —señaló con serenidad Loyalty desde un altavoz entre la sencilla estructura que había tomado.
No comprendo tu afán de buscar parecerte a ellos. Somos más que humanos.
—"Más" no necesariamente es "mejor". Pero ya que estás más empeñado en buscar ventaja que en mostrar respeto, tendrás que pasar sobre mí para llegar a Tomoyo.
Será un placer.
¿Entiendes el concepto de ironía? Porque es perfectamente aplicable a tu pifia de decir que "sentirás placer".

No hubo más diálogo, el esqueleto decapitado se lanzó contra el péndulo, mientras que Loyalty movía todo dentro del pabellón, obteniendo toda la atención de Bestia mientras los Dragones, en su propia trinchera, luchaban también.


—¿Por qué me has traído aquí? —preguntó "S", ajustando sus gafas en medio de ese espacio onírico—. Es un despropósito, en cuanto Bestia logre liberarme o descubra cómo salir por mi cuenta, te mataré.
—No será necesario llegar a eso —Tomoyo, tranquila, hizo de anfitrión indicando con una mano que quería llevar a su invitada a dar un paseo—. Sólo dame unos minutos para charlar, y entonces negociaremos los términos de una posible rendición.

Cautelosa, Satsuki accedió a caminar.

—¿Dónde estamos de todas maneras? —preguntó la Dragón del Destino.
—Estamos en nuestros recuerdos —respondió la de la Voluntad.
—¿Nuestros?
—Sí. Me tomé la licencia de acceder a los tuyos también, quiero mostrarte algo en comparativa, porque intuyo que no somos tan diferentes. Creo que al final, será un viaje de conocimiento mutuo.

Por largos minutos, ambas mujeres repasaron los eventos de su vida desde que tenían memoria. Tomoyo observó con profunda tristeza la vida previa de "S", el cómo había sido rechazada por su familia cuando mostró aquella intimidante inteligencia superior y su poca empatía con sus congéneres, y que con el paso de los años se había convertido en algo más. El como a sus tiernos diez fue enviada a los Emiratos Árabes Unidos para "estudiar", siendo que ella era en realidad el objeto de estudio de Alruwh para el alivio emocional y económico de su familia, el mismo lugar donde sólo un poco después conocería al primer ente con el que podría sentir que realmente se comunicaba: la herramienta de Alteración Sistematizada de la Realidad Integral Asistida, una inteligencia artificial increíblemente sofisticada, y que hizo que por primera vez en su vida, no se sintiera sola.

Ella misma la ayudó a desarrollarse, a crecer, y por eso mismo le rompió el corazón verla destruida por primera vez aquella fatídica nochevieja en Dubai. Esa fue la primera vez que sintió tanto dolor, la primera vez que deseó morir.

Mientras atestiguaban esas escenas, detrás de cámaras como en un plató, el ruido exterior se hacía más fuerte cada vez. Tomoyo observaba su cielo con precaución, pues eso significaba que Bestia y Loyalty luchaban a nivel físico, y en el peor caso, detendrían todo el avance que ella hacía para convencer a Satsuki de que había un mejor camino.

Entre tanto, las representaciones llevaron a una nueva etapa en la vida de Satsuki, de vuelta en Japón una vez que la odisea en Asia Menor terminó. No sólo pudo recuperar el cerebro mismo de su primer amigo, sino que también pudo hacer crecer y evolucionar en algo superior. Apareció como un obscuro mensajero de su verdadera misión con el universo, alguien completamente compatible con ella y su particular visión del mundo. Pensó que a pesar de tener el mismo origen, ya no era el mismo ser, y por tanto merecía un nombre que reflejara su verdadera naturaleza, un paralelismo único con el momento de la historia que recorrerían juntos, que fácilmente podía relacionarse con las revelaciones cristianas, encarnándose en uno de sus actores: la Bestia.

Afuera, una de las manos de metal entró finalmente en contacto con la colosal cabeza donde "S" estaba en trance, lo que se manifestó como una rasgadura en el cielo donde ella y Tomoyo estaban. Loyalty, luciendo como el hada que era en su carta, hizo otro tanto tratando de contener a Bestia, que parecía un ser informe y violento. A pesar de esa intervención, y del problema que Tomoyo llegó a pensar que sería, Satsuki no se movió, y siguió observando su propia historia, abstraída al parecer, de cara a un momento decisivo para su vida.

Y entonces, ante las dos Dragones y las dos inteligencias artificiales, apareció aquél lugar en la capital nipona, un restaurante de comida rápida a finales de un invierno nevado. Una muchachita en harapos con una pequeña computadora, y un apuesto joven castaño que la trataba con amabilidad como nunca nadie había hecho. Era momento de que Tomoyo encaminara la conversación hacia la mejor resolución:

—Veo que este es un momento brillante para ti.
—Obtuve más de lo que esperaba de la vida —dijo con su usual indiferencia, pero con un apenas perceptible acento, mostrando estar conmovida—. Me encontré con aquello que no sabía qué era lo más importante para mí.

Por un momento, Bestia se tranquilizó. Ese había sido el día que él tenía registrado como su nacimiento.

—Si sigues adelante con esto, todo aquello por lo que vale la pena vivir desaparecerá —dijo Tomoyo con serenidad, tocando el hombro de la otra chica—. Piénsalo un poco… sería maravilloso poder continuar tu vida con aquello que tú más amas, a tu manera, donde nadie te moleste.
—Pero… eso es imposible… tengo una misión y una responsabilidad con Shinomoto, tengo órdenes…
—Eso es lo que hace grandiosos a los humanos como tú y como yo. Si bien es cierto que no somos personas promedio, no podemos negar nuestra naturaleza, ante todo, humana. Akiho pudo darte una misión, pero la elección siempre fue tuya. Tienes el derecho de cambiar en pos de buscar tu propia felicidad y la de aquellos a los que amas.
—¿Amar…? Aquellos a quienes amo…

Por primera vez, los ojos de "S"... no, de Satsuki, cobraron un matiz diferente, cargado de dudas, mientras miraba a la misma que sólo unos minutos antes era su antagonista y objetivo.

—Sí, puedes hacerlo. Yo te ayudaré.
—¿Por qué lo harías? —arrugó un poco el entrecejo al lanzar esa pregunta—. Desde que nos conocimos no he hecho otra cosa que tratar de matarte.
—No creo que entonces o ahora lo hayas hecho porque tengas algo contra mí… fue la vida, el destino y su influencia sobre nosotras lo que te llevó a hacerlo. En teoría, yo debería estar intentando matarte también… pero elijo no hacerlo. —Las palabras de Tomoyo hicieron que la dueña de Bestia retrocediera un paso, como si la verdad ante ella representara un abismo, descolocándola y confundiéndola. Tomoyo le tendió la mano, amistosa—. Déjame ayudarte, te prometo que daré lo mejor de mí para cuidar a quien quieras proteger.
—Yo… —Había miedo en la voz de la chica—. Y… ¿y si a quien quiero proteger no me corresponde?

Bestia, al escuchar eso, se relajó por completo. Había estado corriendo simulaciones mientras la escena se desarrollaba, encontrando que el escenario propuesto por Ou podría no ser un completo disparate. Al final, Sakura Li era para ese momento ligeramente más poderosa que Akiho Shinomoto, a él no le importaba en absoluto la misión de Satsuki, en tanto que pudiera estar a su lado. Se preparó para intervenir, le diría que no le importaba cambiar de bando, que si ella quería protegerlo, él la obedecería y seguiría a donde fuera, y que por supuesto, correspondería a ese "amor" con todo su ser.

Y entonces Satsuki habló:

—No sé si Yuuto acceda a seguirme.

Bestia sufrió un congelamiento, un pantallazo azul de la muerte como en los viejos sistemas operativos. Ninguno de los otros tres presentes reparó en él, pero el impacto había sido brutal.

¿Yuuto? —Se escuchó en la voz profunda que Bestia había adoptado por defecto, logrando un inquietante tono de ira en la síntesis de voz—. He estado años junto a ti, Satsuki, he servido a cualquier causa que siguieras, he dedicado mi existencia entera a ti… ¿Y es Yuuto quien reclama tu amor?
—¿Bestia? —Satsuki miró al cielo, donde la masa que componía a la inteligencia artificial más sofisticada de la historia se revolvía entre espasmos.
—¡Yuuto no merece que lo consideres! ¡Soy yo quien te ha dado todo su tiempo y se ha entregado por completo a ti! ¡No puedes despreciar eso por unos días de coito!
—¿De qué estás hablando? ¡Yuuto es un hombre, el primero que se preocupó por mí y me dio un hogar!
¿Así que es eso? ¿Es porque es un hombre? ¡Puedo mejorar! ¿Qué tal si busco formas de estimular tu cuerpo por medio de tratamiento eléctrico? ¿O es que forzosamente necesito tener un cuerpo humano macho? ¡Pues obtendré uno!
—¡No estás entendiendo nada! ¡Tú no eres una persona!
¡Y aún así me mantuviste todos estos años a tu lado!
—Porque eres una herramienta perfecta, porque eres único… sin embargo…

Tomoyo y Loyalty compartieron una mirada alarmada. Eso había sido demasiado, aún para una máquina.

Sin embargo… nunca podrías amarme, ¿verdad?
—No de la forma en la que tú aspiras. Puedes hacer lo que desees, eso no cambiará —dijo la tecnomante con frialdad, y luego buscó con la mirada a Tomoyo, al parecer, lista para negociar.
Si ese es el caso…

En un segundo, el espacio virtual se rompió dejando ver nuevamente las instalaciones derrumbadas y varios incendios que se iniciaron en la pelea física de Loyalty y Bestia.

Tomoyo cayó de espaldas, abandonada por los cables que la habían vinculado con Satsuki, y el monstruo de metal abrazó contra su pecho la cabeza donde la tecnomante seguía atrapada.

Creo que entiendo el propósito de la posesión… ¿lo ves? Soy más humano de lo que imaginas. Y por eso mismo… declaro que eres mía.
—¿¡Qué mierda estás haciendo Bestia!? ¡Desactívate de inmediato!
Lo haré, pero tú vienes conmigo. Ahora todo está claro, es de esta forma como Shinomoto está cumpliendo mi deseo. Protocolo de autodestrucción en "T" menos cinco segundos.

Tomoyo negó en un grito al tiempo que corría hacia el monstruo, que comenzaba a destellar por las coyunturas, en incandescencia. Era tarde ya, lo último que escuchó fue un gemido ahogado de Satsuki, producto de la media docena de fierros retorcidos con las que Bestia había atravesado su abdomen y pecho, dejándola moribunda. El desenlace era inevitable.

¡Tomoyo! —gritó Loyalty, haciendo acopio de todo el escombro que pudo captar al alcanzar a su amiga y protegida, envolviéndola en el capullo más fuerte y denso que pudo crear, en el momento justo en que el conteo de Bestia se cumplió.

La detonación fue como estar un momento en el infierno. El destello habría dejado ciego a cualquiera que se hubiera atrevido a verla, un pequeño hongo de condensación se elevó en el lugar, la terminal y las instalaciones del aeropuerto fueron pulverizadas en el acto, empujando los diminutos despojos hacia los límites de la barrera, vaporizando parte del agua de mar que fue alcanzado por la onda expansiva.

A la distancia, en el cielo, Sakura sintió un pequeño salto en su bolsillo, buscó dentro de él instintivamente, pero sacó la mano de inmediato en un reflejo, notando que se había cortado la yema de los dedos, quedando en uno incrustado un pequeño trozo de cristal.

Loyalty… —susurró con ojos desorbitados al reconocer parte del nombre de la carta en la pieza rota.

Buscó con desesperación en el horizonte, notando con alivio que la barrera en forma de tetraedro seguía en pie, e imploró al cielo por volar más rápido, esperando que alguien llegara a asistir a su prima, sabiendo que estaba en un gran peligro.


Incapaz de calcular el tiempo que pasó inconsciente, Tomoyo se esforzó por quedar sentada apenas volvió en sí, luego de luchar contra un dolor inenarrable en su abdomen que le hizo saber que tenía varias costillas rotas. Después de toser tortuosamente y con insistencia, al grado de que las dificultades para respirar la hicieron pensar en que se desmayaría de nuevo, asumió que uno de sus pulmones estaba colapsado, pensamiento reforzado por la sangre que había quedado en su puño cuando la tos cesó. Gateó como un bebé algunos metros antes de poder ponerse de pie. Trató de secar su frente del sudor con la empolvada manga derecha de su blusa, descubriendo que no era transpiración sino sangre lo que bajaba de su coronilla.

Sólo podía sentir una pequeña reminiscencia de la presencia de Satsuki, lo que significaba que Bestia había cumplido su retorcido propósito final, y un espantoso nudo se formó en su garganta, porque aún cuando ella había sobrevivido, no completó su propósito de salvar a "S" también.

—Lo… Loyalty —carraspeó, casi sin voz—. ¿Puedes escucharme…? ¿Tienes un reporte de nuestra situación? —Un cruel silencio sólo corregido por estática fue su respuesta—. ¿Loyalty? —preguntó una vez más, temerosa del significado de esa ausencia de respuesta—. No, por favor… respóndeme… si el comunicador se averió, haz algún tipo de señal para que sepa que estás bien —susurró con voz quebrada— ¡Oh, por todos los cielos! ¡Loyalty! ¡Te lo ruego, muéstrame qué estás aquí! —Abrumada por la inexpugnable verdad, soltó el primer sollozo—: ¡Perdóname, por favor…! ¡Lo lamento tanto!—exclamó angustiada, dejando que sus lágrimas salieran al saberse sola, al no sentir la esencia de la carta junto con ella.

Recuperándose muy lentamente, comenzó a ordenar sus ideas mientras caminaba hacia el centro de la protección, consciente de que quedaba un paso que realizar a pesar del dolor. Mientras andaba torpemente sujetándose el costado, buscó en los alrededores con la esperanza de ver a alguno de sus amigos, y que la ayudara a cerrar la barrera.

Así, frente a ella, a unos metros entre el polvo, pudo ver una figura opaca. En principio pensó que era su mente jugándole la mala pasada de hacerla ver un espejismo, o sus heridas haciéndola alucinar, sin embargo, la silueta delante de ella resultó ser muy real.

Una figura alta y robusta. Una nueva esperanza en el amor de su vida.

—¡Haganemaru! —exclamó jubilosa, luchando por acelerar el paso.

Sin embargo, la felicidad se esfumó al convertirse en un profundo terror cuando el humo y el polvo se disiparon, dejando ver al dueño de tan particular silueta.

Tomoyo se quedó inmóvil, embrujada por la gélida mirada de un sólo ojo del apuesto hombre ante ella, que justo encendía un cigarrillo. Sakurazukamori vio a la mujer y sonrió como si fuera un niño frente a la juguetería de sus sueños.

XXIII.

Fin.


Un especial saludo para WonderGrinch, que está padeciendo mucho con estos capítulos. Acompáñenla en su dolor.
Y para CherryLeeUp, que ha colaborado a hacer particularmente desgarradores estos episodios.