Día: uno
Su garganta empezaba a molestarla. Había pasado mucho tiempo fuera de juego o al menos así era como su cuerpo lo sentía y el ambiente del hogar no ayudaba a su estado. Esa casa no solo era pequeña y desagradable, la desdichada atrapaba fácilmente el calor convirtiéndola en un horno que asaba a sus habitantes, marinándolos en sus propios jugos. A las 7 de la tarde cuando el sol comenzaba a caer pero el calor se mantenía sobre los hogares el pequeño intento de horno obligaba ya a sus habitantes hidratarse constantemente. Excepto a sus antiguos inquilinos, aquellos revoltosos se habían adaptado al ambiente sofocador del hogar, años de vivir dentro y la necesidad de reducir los costos de agua y energía habían hecho que los ataques de deshidratación disminuyeran con el paso del tiempo, pero ella no era como ellos, ella ansiaba un vaso de agua fría que hidratara su cuerpo.
—Isuke quiere un vaso de agua~3—dijo rompiendo el silencio de la habitación. No era una petición, era una orden. Después de la llamada de su madre y del comentario de mal gusto de la chica pelirroja, ambas habían guardado silencio. Isuke no quería hablar de nada, aún seguía sopesando las palabras de decepción de su madre, la próxima vez que lo viera no sabría qué cara le pondría. Haruki decidió respetar ese silencio, ya había hablado de más aunque no sabía porque pero la mirada de Isuke lo demostraba, además aquella chica orgullosa necesitaba aceptar la situación en la que estaba. Después de un cuarto de hora Isuke no pudo aguantar más su cuerpo carente de líquidos, jamás pensó que su lengua podría estar tan pegada a su paladar.
—Sí, Isuke-sama —dijo Haruki sonriente. Aquella altitud altanera indicaba que volvía a ser ella.
—Fría —dijo cuándo Haruki pasó a su lado.
Al salir por la puerta Haruki se encontró con sus hermanos, los pequeños habían permanecido todo el tiempo al otro lado con las orejas pegadas a la puerta tratando de escuchar lo que acontecía dentro de la habitación, incluso juraría que una de las chicas había escondido en su espalda un vaso de cristal. Haruki gritó a sus hermanos que se apartaran a un lado y fueran a jugar a otro lugar de la casa, un tanto difícil aquello siendo la casa tan chica. Isuke miro la escena con indiferencia, que aquella chica lidiara con esas ratas, eso eran en sus pensamientos, los dejaría en paz, su sed de venganza se tendría que ver saciada por órdenes de su madre. Volvió a la cama a descansar esperaría ahí hasta que la chica volviera con el tan preciado líquido.
—Permiso —dijo Haruki al volver. Isuke ya había cerrado los ojos y casi cae dormida de nuevo, el calor y su cuerpo le decían que fuera a la cama por una siesta muy larga. —Espero te guste, no había agua fría así que tuve que improvisar con unos cubos de hielo.
—A Isuke no le importa, dale ese vaso… —se detuvo de repente. Haruki sostenía un vaso de vidrio largo y transparente, podía verse como las gotas de agua semi frías se deslizaban seductoras por los costados, pero era extraño, dentro del vaso además del agua había tres cubos de hielo color naranja.
—Toma, Isuke-sama — le dijo Haruki. Por unos momentos observo con desconfianza el vaso que la pelirroja le tendía. Que eran esos hielos de colores y de que estaban hecho eran las cosas que se cuestionó al observar el vaso y el curioso contenido. Pero sus divagaciones no duraron, tenía tanta sed que decidió ignorar aquellos cubos naranjas.
—Dale eso a Isuke —dijo arrebatándole el vaso, un par de gotas salieron fuera de él. Se llevó el vaso a la boca y bebió. —Puaj…! —escupió el agua, algunas volvieron de donde habían venido, otras cayeron fuera mojando las sabanas, frente a ella aun volaban partículas de agua.
—Veo que no te gusto—dijo como quien se disculpa por comprar las galletas incorrectas.
— ¿Qué mierda son estas cosas?
—Isuke-sama, debería ser más amable y agradecida, eso eran los últimos "hielitos" de Sabu-kun y los tomé sin su permiso —a Isuke no le importaba el ser amable y agradecida si lo que le ofrecían era algo repugnante. Esos cubos de hielo eran veneno para ella, el paladar de aquella chica orgullosa era muy delicado—por cierto…quizás ya sospeches pero quisiera aclarar una cosa…
— ¿Tú aclararle algo a Isuke?—dijo con sorna.
—Sólo escucha un momento, Isuke-sama—la miraba un poco seria y con la súplica casi escrita en el rostro, lo cual complació el lado egocéntrico de la asesina—por favor, no mates a ninguno de mis hermanos o les causes serias heridas…
— ¿Por qué no? Es lo menos que merecen luego de lo que hicieron y te haría un favor Haruki, te haría libre~3—le brindo la misma sonrisa que la del día en que Haruki se preparaba para su cita con Ichinose Haru.
—Tampoco permitas que se enteren de lo que…eres, el trabajo de asesina—continuo como si la chica jamás le hubiera interrumpido—ellos no saben nada de eso y quiero que continúen así…tu madre me prometió que no habría problema con eso y guardarías el secreto—la veía con ojos de cachorro, en verdad le preocupaba que sus ratitas se enteraran de cuál era la fuente de los buenos ingresos, suspiró recordando lo mucho que se parecía a la situación con su padre, mamá insistía en que él no supiera nada sobre su doble vida como asesinos a sueldo y comprendía el porqué, cuanto más sabes, más peligro corres en ese bajo mundo; en medio de un trago se decidió a no revelar esa información a los mocosos, no sería tan difícil.
—Lo are sólo por mamá.
Mientras intentaba no devolver el contenido de su delicado estómago se oyó un grito en algún lugar de la casa.
— ¡¿Y los hielitos?! —gritó Saburo.
~3~3~3~3~3~3~3~3~3~3~3
Era agradable tomar un baño después de tanto tiempo. Su cuerpo estaba pegajoso y cansado, un baño agradable con agua fría haría maravillas en su humor y en su cuerpo, un poco de agua y jabón servirían como una fuente de analgésico. El único inconveniente era el estado del baño, era pequeño y era el único en toda la casa lo que quería decir que todas esas ratas habían pasado por la modesta y pequeña tina. Al meter su cuerpo desnudo dentro del agua no pudo evitar sentir como las manos de los pequeños volvían encima de ella. Se sintió avergonzada y volvió a sentirse furica. Se obligó a reprimir la rabia hacia los habitantes de la de la casa al igual que la vergüenza, no dejaría que algo así arruinara su baño, se lavaría sus heridas, limpiaría su cuerpo y se sentiría rejuvenecida al terminar.
Se tomó su tiempo. Casi llego a la media hora dentro de aquel cuarto, la etapa en la que limpiaba su cuerpo había pasado muy rápido, el resto del tiempo se dedicó a retozar en la tina dejando que el agua ahogara sus preocupaciones. De nuevo la debilidad en la que se encontraba casi provoca que cayese dormida pera esta vez por las sensaciones placenteras del baño, cuando esto pasó decidió que era suficiente, no se había salvado dos veces en un día para morir ahogada en un tina, incluso fuera de ese riesgo el quedarse dormida mostraría debilidad ante Haruki y sus hermanos.
Se levantó y el agua se deslizo sobre su piel lechosa, sus pechos y sus nalgas brillaban ante la luz artificial del foco. Salió de la tina caminando con un estilo orgulloso que no desaparecía nunca. Excepto ante aquel guardia de seguridad. En el baño había un anaquel con 12 pequeños espacios, cada uno con una toalla, jabón y algo de champo para el cabello, al parecer cada espacio le pertenecía a algún miembro de esa descomunal familia "Al menos no comparten absolutamente todo" tomó una toalla que parecía estar limpia y se secó con ella, el algodón que acariciaba su cuerpo le daba una sensación relajante, el deslizar lentamente aquel utensilio por sobre su cuerpo era una caricia que necesitaba para deshacer sus preocupaciones. Se rodeó con ella una vez se sintió lo suficientemente seca y se dirigió hacia la puerta. Gracias al cielo no tendría que pasear su cuerpo semidesnudo por la casa para el deleite de sus habitantes. Podía saltarse esa humillación. Se dirigió hacia la puerta dispuesta a relajarse en la que ahora era su habitación autoproclamada, pero no estaba preparada para lo que aconteció luego de abrirla.
— ¡Lo sentimos señorita Isuke! —gritaron los niños al unísono haciendo que la chica se sobresaltara, casi perdiendo la toalla con el pequeño brinco hacia atrás que dio, un pequeño "Ah" se le escapó de los labios y la hizo enfurecer al segundo siguiente, cuando pensó en lo ridícula que se vio. Aquellos niños no querían dejarla sola, de nuevo esperaban detrás de la puerta pero esta vez se paraban ante ella con la intención de pedir disculpas. Se inclinaron ante ella en cuanto se hizo visible, el grito fue poderoso y abrumador, 8 niños gritando al unísono con sus voces agudas, combinado con el hecho de encontrarlos fuera de la puerta de baño cuando recién acababa de lavarse es algo que impresionaría a cualquiera.
—Joh —soltó Isuke después de sopesar la sorpresa con una clara mueca de irritación, lo último que quería era que esos mocosos molestaran ahora que se había relajado, es más ni siquiera quería verles la cara o no se haría responsable de sus acciones. No importaba que las 8 ratas se pararan frente a ella a pedir disculpas, no se las daría. Sin embargo se vio impresionada por la dedicación con que llegaron a disculparse ante ella. Esa sensación de superioridad egocéntrica volvía a llegar, en compañía de la misma furia y enojo de esa mañana al despertar con esas manitas tocándola.
—Pensé que te merecías una disculpa y estos pequeños debían dártela personalmente —dijo Haruki que apareció de repente del lado derecho de la puerta comiendo su típico pocky.
—Sí. Debían, eso y más—alza una ceja.
—Señorita Isuke —se adelantó Saburo, el chico al que había sujetado por la garganta —espero pueda…
—Isuke-sama —le interrumpió —Debes llamarme Isuke-sama —Saburo volteo a mirar a su hermana mayor con incredulidad. Haruki levantó los hombros y asintió con la cabeza.
—Ah… Isuke-sama… espero pueda perdonarnos a mí y a mis hermanos.
—Bien hecho sirviente. Y en cuanto a tu petición no es posible. No perdonare a tus sucios hermanos ~3
— ¡Por favor Diosa! —se adelantó Akira tirándose de rodillas.
— ¡Rogamos su perdón! —complementó Arashi, copiando a su gemelo
—Akira, Arashi. Les dije que guardaran silencio —dijo Saburo pero las cosas se salieron de control a partir de ahí. El resto de los hermanos empezó a adelantarse para ofrecer sus disculpas uno por uno, Saburo no podía hacer nada contra todos ellos. Haruki observo sonriente como se desarrollaba la situación sin meter mano, le resultaba divertido y luego de la llamada de Eisuke, se sentía un poco más relajada sobre la cercanía de sus hermanos e Isuke. Las disculpas convertidas en gritos convertían el ambiente en un lugar volátil, las buenas intenciones de los niños que poco habían llegado a Isuke perdieron el avance que habían logrado, los gritos de todos comenzaron a irritarla.
— ¡Guarden silencio!—Gritó Isuke apretando los puños en un intento por no estampar sus caras contra el suelo—No perdonare el hecho de que hayan ultrajado el cuerpo que esta fuera de su alcance. Así que guarden silencio y vuelvan a su humilde habitación —Isuke volteo hacia la derecha y se dispuso el ir hacia la puerta de su nueva habitación para echarlos a todos, cada uno atravesó la puerta con la cabeza gacha, una mano con perfecta manicura toco el hombro de Saburo, deteniéndolo un momento—Tú.
— ¡Sí!
—De todos los aquí presentes, fuiste el que respeto a Isuke, no deberías pedir disculpas—fue lo único que dijo, hasta las personas orgullosas son justas en alguna medida. Los niños vieron como la pelirosa cerraba la puerta de golpe sin miramientos, hasta su hermana mayor estaba fuera de la habitación, lo último que vieron fue la chica erguida y orgullosa como siempre, sus piernas largas que no alcanzaban a cubrir la toalla, sus hombros finos al igual que sus brazos, la esquina de la toalla enterrada entre sus prominentes pechos. Tanta belleza y era un demonio el que la poseía. Un demonio egoísta y frio que sólo se preocupaba por ella misma.
—Bueno, oficialmente les presentó a la malcriada con la que tendremos que vivir —dijo Haruki con una sonrisa—si me disculpan, esa chica no andara por aquí sólo en toalla ¿verdad? —sólo necesito ver por un instante la mirada de los huracanes para saber su posible respuesta—no digan nada.
Fue al cuarto de lavado dejando atrás a los pequeños, que recibían nuevamente el sermón de respetar a las mujeres a boca de su hermano mayor, le causaba algo de gracia, a esos chicos no se les podía tener con otras mujeres, jamás han podido comportarse, eso a pesar de vivir con 7 de ellas. Bueno, sea como sea, para que esos dos no hicieran mayores desastres había que vestirla lo más apropiadamente que ella se lo permitiese. Busco en el cesto de la ropa limpia sus prendas, entre aquel mar conformado por los trapos de toda la familia, no era ropa de la mejor calidad pero al menos tenían algo que vestir y eso era suficiente.
¿Pero lo sería para ella?
Los gustos de esa chica se asemejaban a los de una princesa, probablemente la ropa de segunda que ella usaba no sería suficiente para satisfacer la parte quisquillosa de su ser, pero habría que intentarlo. Las ropas de Isuke aún estaban sucias, le había mentido al decirle que ya estaban en la lavadora cuando en realidad lo que se lavaba era la ropa de la familia, sin embargo no podía dejarla desnuda dentro de la habitación, aún con llave probablemente esas tormentas disfrazadas de un cielo calmo irrumpirían en su habitación a media noche. Debía encontrar algo para que ella vistiera aquella noche y lo más cercano a su talla en casa era la ropa de Haruki.
Probablemente se sentiría asfixiada dentro de sus camisas, esos pechos eran enormes a comparación de los suyos, le daban un poco de envidia pero para su consuelo al menos ella podía dormir boca bajo y correr sin sufrir del centro de gravedad de esas cosas que atrae las miradas lascivas de los hombres. Tomó mucha de su ropa en brazos y se dirigió hacia su habitación, no le sorprendió ver a sus hermanos reunidos frente a la puerta, Saburo estaba frente a ellos intentando contener la avalancha que se cernía sobre él. Fue una ayuda del cielo la llegada de su hermana.
—Todos apártense —dijo Haruki.
— ¡Wah! ¡No te atrevas a cubrir la belleza de la Diosa! —dijo Akira que la señalo al ver el bulto de ropa que llevaban su brazos.
— ¡Para hacerlo tendrás que pasar por nuestro cadáver! —dijo Arashi alzando los puños.
—Están poniendo en juego sus vidas por la persona equivocada. Háganse a un lado o les daré un buen escarmiento—dijo con una sonrisa de sadismo, no era propio de ella el amenazar a sus hermanos pero si quería mantener el orden en el hogar hasta que todo terminara tendría que ser más estricta con ellos. Los gemelos tuvieron un pequeño sobresalto al mismo tiempo, y una gota de sudor bajo por la frente de cada uno, tragaron en seco perfectamente sincronizados. Cosas de gemelos —Bien, me alegro que entiendan —miro al resto de la manada— ¿Alguien más quiere debatir?—nadie respondió, todos se hicieron a un lado permitiendo que Saburo respirara—que bueno que sepan elegir sus batallas.
—Gracias Haruki.
—Gracias a ti Sabu-kun, por contenerlos mientras les daba la espalda. Cuida que ninguno entre mientras veo con que ropa vestirla.
—Sí.
Haruki abrió la puerta y entro tan rápido como pudo, pensaba negarles el gusto de ver de nuevo a Isuke lo más que pudiera así que con la velocidad con la que entro dentro de la habitación ellos apenas alcanzaron a ver un manchón color rosa. Dentro Isuke esperaba sentada a un lado de la cama. Nadie se lo había dicho pero parecía que ella ya estaba esperando a que le trajeran ropa para dormir, era lo más obvió y las chicas como ella estaban acostumbradas a recibir todo en las manos de aquellos a quienes consideraba inferiores. Ella la miraba con una mueca de impaciencia, estaba irritada de tanto esperar, en el vasto mundo que era su mente esperar 5 minutos era un insulto.
—Tardaste demasiado, haz hecho esperar a Isuke.
—Lo siento, lo siento Isuke-sama. No era mi intención —dijo Haruki sonriendo, la forma de hablar de la chica siempre le causaba gracia, era un pequeño encanto de esa chica demonio.
—Eso no le importa a Isuke, no vuelvas a tardar tanto, idiota.
—Jeje entiendo, no volverá suceder Isuke-sama, seré más cuidadosa con el tiempo que no le dedico —Haruki se acercó hacia ella y dejo caer la ropa a su lado, sobre la cama se extendieron las prendas recién lavadas de Haruki, era una avalancha de colores que contenía pantalones, shorts, mini faldas, ropa interior, blusas, chaquetas, entre otras cosas, intentaban lucirse ante los ojos críticos de la pelirosa, pero no bastaba, Isuke ya las estaba despreciando con la mirada —Elige la ropa que más te guste, Isuke-sama.
— ¿Qué se supone es todo esto?—alzaba entre sus dedos una camiseta roja sin mangas.
—Generalmente lo uso para dormir o entrenar—se sentó en el piso esperando a que la chica escogiera, como siempre saco un pocky para entretenerse.
— ¿Y tú pretendes que Isuke vista algo que tú ya usaste? Deja de joder y tráeme verdadera ropa—le aventó sin más la prenda a la cara pero Haruki la sujeto antes que la tocara.
—Es eso o pasar la noche con una toalla con la tormenta al asecho.
— ¿De qué hablas? ¿Cuál tormenta?
—Olvídalo—se levantó y encamino al armario, algo que debía recordar es que con Isuke era algo muy difícil que obedeciera simples ordenes, al parecer esa chica sólo obedecía a su madre. Tomó un par de mantas y una almohada extra, el sofá era algo incómodo, su cuello le había estado causando problemas todo el día y ser pateada por su hermano no era su idea de noche de descanso—escucha, sólo tengo eso, puedes usarlo o no, sabes que no estas obligada.
—Qué asco—dijo resignándose e inspeccionando una camiseta naranja, quería algo que no le apretara tanto en la zona del escote, la diferencia de tamaños era muy considerable.
—Busca algo para dormir que no te incomode tanto—dijo adivinando sus pensamiento—mañana veremos qué otra cosa te puedo dar.
—Esta es una situación de mierda—se quitó la toalla y la puso sobre sus piernas— ¿en serio Haruki? —dijo alzando unas braguitas con un corazón en la parte trasera, esto hizo que un sonrojo se apoderara del rostro de la chica, ¿en qué estaba pensando llevándole esa prenda a Isuke?—da igual—de cualquier forma iba a ponérselas, se paró y Haruki volteo en otra dirección al mismo tiempo que la toalla caía al suelo; Isuke eligió una camiseta negra de lo más simple, pero al meter una mano dentro de la manga un gemido de dolor se le escapó de la boca.
—Tus heridas, las había olvidado—dejo las mantas en la cama y tomó el pequeño ungüento y otras vendas—deja te ayudo—se le acerco con cuidado de recibir un insulto o una negación pero la chica se comportó dócilmente, la muñeca debía dolerle mucho para eso; con las manos torpes de una adolecente que nunca ha ayudado a vestir a alguien de su edad, le enfundo su ropa. Efectivamente, estaba un poco apretada en la zona del pecho, se notaban perfectamente dos pequeños montes bajo la prenda. Sacudió la cabeza y tomo cuidadosamente la muñeca, aplico algo del ungüento y comenzó a tallar—esta cicatriz…no la tenías en la academia.
—Agradécelo a la idiota de Azuma. La muy infeliz atravesó mi muñeca con uno de sus cuchillos.
—Auch entonces perdiste irremediablemente, que lastima, pensé que si había alguien allí que podría ganarle eras tú, Isuke-sama.
—Calla idiota—dijo viendo a la chica envolver su muñeca y pasar a su tobillo.
—Vale, vale, listo ya están tu muñeca y tobillo, déjame ver tu costado.
—Isuke no necesita más tu ayuda~3—dijo con un pequeño bostezo.
—Isuke-sama, estas cansada, déjame ayudarte para que puedas dormir—no aguardo respuesta, alzo un poco la prenda para ver su costado, estaba muy morado y no parecía que fuera a desaparecer pronto— ¿Quién te dejo esto?—tocaba con sus dedos la piel muy suavemente para no lastimarla aún más.
—Un estúpido guardia.
— ¿Igual que Azuma?
—Supongo, el muy imbécil seguramente era uno de los perros guardianes del objetivo. Usaba el combate cuerpo a cuerpo pero traía tonfas. Maldito hijo de puta.
—Je veo que no te gusta perder—dijo enrollando con cuidado una venda—eso me recuerda…lo siento mucho por lo de esta tarde, por…ahorcarte—un pie la empujo contra el suelo y debido a su posición en cuclillas perdió el equilibro muy fácilmente, ya derribada sintió la falta de aire debido a un peso en su garganta. Isuke tenía su pie sano aplastándole el cuello, sonreía de manera angelical mientras Haruki trataba de apartarla.
—Sólo porque debo permanecer aquí es que voy a disculparte, pero más vale que no vuelva a repetirse o aplastarte el cuello será sólo el comienzo~3—dejo de pisarla y se acostó sobre toda la ropa y revoltijo de sabanas, se acomodó boca arriba. Haruki tocia y aspiraba aire con rapidez, cuando se levantó pudo ver en la penumbra del cuarto que la chica ya se había dormido.
—Parece un ángel dormida, pero es un demonio despierta—se acariciaba el cuello con algo de dolor, a pesar de todo sabía que era justo, Isuke había sido incluso considerada con ella. Tomo una de las mantas que sacó para sí misma del armario y la extendió sobre la chica, la observo un momento y como si hubiera despertado de un trance, un rayo de comprensión la golpeo, estaría viviendo con Isuke-sama por un tiempo indeterminado, la misma chica que en la academia su sola mirada se le antojaba letal— ¿en qué me metí?
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Hermosa mañana de domingo, el más odiado y amado día de la semana, día de relajarse para aquellos que cumplieron debidamente sus obligaciones escolares y última oportunidad de hacerlos para quienes no las hicieron. Esta mañana igual representa el levantarse lo más tarde que te permita el cuerpo y para cierta chica fría, su cuerpo le dejaría dormir hasta las 11 de la mañana de no ser por un inconveniente.
—Señorita Inukai, el desayuno se servirá pronto, debe levantarse—cualquier buen descanso alargado que hubiese planeado se esfumo con el viento al sentir una manita tocarle el rostro, abrió un ojo encontrando a una de las hermanas más pequeñas, su cabello atado en coletas y sonriéndole.
—Largo~3—se cubrió aún más con la sabana haciendo caer a la pequeña de la cama.
—Mooo, que maleducada…—se levantó un tanto molesta y viendo con ese odio de un pequeño gatito, tomó la sabana con fuerza y de un tirón destapo a la princesita, la que se incorporó en cuanto sintió el cambio de temperatura, veía molesta a la pequeña insolente, que le devolvía la mirada de forma retadora.
— ¿Tú quieres morir? ~3
—Fuyuka-one-chan me envió a despertarle, si no están todos en la mesa, el desayuno no va a servirse.
—Bien por mí, que me traigan el desayuno a la cama, pequeña ratita, tostadas con miel y el jugo que sea de naranja—y con eso dicho se volvió a acostar arrancándole la sabana de las manos a la pequeña. Pero la terquedad estaba en cada miembro de esa familia, así que con todo el valor de una niña que desconoce que se le está subiendo a la espalda a una fiera, trepo a la cama y comenzó a dar saltos y gritos para que esta se levantara.
— ¡Hora del desayuno! ¡Hora del desayuno!—tanto jaleo y brinco termino con la paciencia de la chica de rosa, la cual no es mucha, que tiro las sabanas a un lado ya molesta por que la despertaran a esa hora.
— ¡Te voy a…!—trato de agarrarla pero la pequeña se le escurrió de las manos provocando que se fuera de boca al suelo de la habitación, Isuke tenía mal despertar, pero eso ya era irse a escalas mayores, la pelirosa tenía un tic nervioso en la ceja y le sonreía a la más joven con pequeñas lagrimitas asomándose en el bordecillo de los ojos—….corre.
— ¡Ahhhhh, la señorita despertó!—salió corriendo hacia la puerta como alma que lleva el diablo y con razón, ya había visto esa mirada la noche anterior y no auguraba nada bueno. Sus hermanos voltearon a ver exaltados al ver a la pequeña que salía corriendo de la habitación rompiendo la paz de la mañana, la mayor se levantó a pesar de su tobillo, el enojo matutino es un gran poder en las manos equivocadas, corrió detrás de la pequeña o eso intentaba.
— ¡Espera! ¡Tú!—la pequeña se dirigió al mueble que se encontraba en el centro de la sala, se detuvo un momento para voltear a ver a su perseguidor que apenas salía de la habitación cojeando del pie derecho, no era una amenaza muy grande para una niña que desbordaba la energía de la juventud y podía correr por toda la casa sin cansarse durante un largo rato, pero aquellos ojos la aterraban. La pequeña salto por encima del mueble y corrió hasta llegar al otro lado, donde se tiro y se escondió — ¡No puedes escapar de Isuke! —se acercó hacia al mueble e intento hacer la misma maniobra que Yuki para no tener que rodearlo, pero al intentar saltar sobre el mueble un dolor agudo pincho su tobillo de su pie interrumpiendo el salto, callo sobre su estómago en el brazo del sofá, sujeto el tobillo intentando en vano minimizar el dolor, la imprudencia volvía a hacer estragos en su persona.
—Señorita Isuke—a su lado el mayor de los varones le ayudaba a levantarse, su tono no era alarmado, lo hubiese empujado fuera de su espacio de haberlo sido, era muy calmo a pesar de que todo el mundo a su alrededor estaba gritando y preguntando si se encontraba bien—chicos, denle algo de espacio, por favor—su tono de voz era calmado y amable, sus hermanos le tenían mucho cariño por su forma de ser y comportarse para con ellos, era el hermano, además de Haruki, que velaba por su bienestar, por ello obedecían la mayoría de las veces cuando ordenaba algo, a diferencia de Haruki que en muchas situaciones se le salía de las manos la situación. Pero esta situación era diferente, había una variable nueva con cabellos rosados.
— ¿Dónde está esa idiota?
— ¿Eh? Perdón, pero creo que no le entiendo—la sentó con cuidado en el sofá y se arrodillo frente a ella— ¿puedo?—refiriéndose a su tobillo vendado.
—No confío en ninguno de ustedes, ¿Dónde está Haruki?
—Nee-san salió a entrenar, no tardara en volver; en cuanto a su tobillo, permítame revisarlo, en la escuela estoy encaminándome a la medicina—miro los ojos de la chica que lo observaban con superioridad—no le haré daño, téngalo por seguro.
—Isuke volverá a estrangularte si la lastimas.
—De acuerdo—quito con cuidado la venda y masajeo suavemente la zona, otra vez se había hinchado—el tobillo esta hinchado por el poco descanso que recibe.
—Isuke no puede descansar con todos esos viciosos que sólo la están atosigando~3—jugaba con uno de sus rizos, enredándolo en su dedo mientras unas caritas se asomaban desde detrás del sofá.
—Viciosos. Referente a eso—se aclaró la garganta y cerró los ojos, un sonrojo apareció en toda su cara—no debería andar por la casa sólo con una camiseta que claramente no es de su talla y ropa interior.
Las intenciones de Saburo eran buenas, pero él no podía contener a sus hermanos, esa chica tenía una esencia que los volvía locos a todos. Los menores olvidaban el respeto que tenían por sus mayores y las órdenes que estos daban rebotaban como balas de goma contra una pared de concreto.
— ¡Cállate Sabu-kun!—dijo el gemelo del lado izquierdo de Isuke—la diosa se ve estupendamente en esas lindas braguitas—sonrió a forma de coqueteo mientras Isuke levantaba una ceja— ¿cierto Arashi?
—Concuerdo Akira, esas braguitas jamás se han visto más candentes que siendo usadas por la diosa.
—En eso tiene razón la tormenta—la chica con cabello esponjado respondió sentándose en un brazo del sillón—el corazón en la parte de atrás se ve muy lindo y redondito—sonreía mostrando un colmillo.
—Isuke va a matarlos…~3
—Chicos debemos darle espacio a la señorita Inukai, Haruki-nee dijo que cuidáramos de ella y que no la molestáramos —dijo Saburo
—Oh vamos Sabu —dijo Misuki—no creo que alagar las curvas de nuestra invitada sea molestarla, yo diría que la estamos haciéndole sentir mejor ¿No señorita?
—Yo pienso que sus pompis son muy bonitas —dijo Yuki detrás de la salvedad del mueble.
—Su blusa es muy bonita ¿Podemos hablar sin ella? —dijo Akira inspirado por sus hermanas.
—Sus piernas también son muy bonitas, si empiezan así en los tobillos, ni me imagino cómo acaban —dijo Arashi. Esos niños eran unos pervertidos, si durante tanto tiempo habían pasado desapercibidos, era porque no había habido un detonante en sus vidas que liberara sus deseos que tarde o temprano se manifestarían con la edad, pero debía suceder más tarde. La bomba rosa que llego a sus vidas desato algo que no debía ser liberado.
La paciencia de Isuke llegaba a su límite, la promesa que había hecho a su padre se hacía muy difícil de mantener con aquellos niños, en el fondo de su ser realmente quería hacerles daño y no sentiría remordimiento por ello ya había soportado demasiados atrevimientos de esa familia por una noche. Esos niños parecían no tener el sentido común muy desarrollado. Si todos salieran en un día de campo a una parte desconocida de un bosque, ellos probablemente ignorarían la valla de alambres y los letreros que rezan: "´Peligro" "No pasar" "Cuidado con los lobos". Y ahora, poco a poco metían sus cabezas en el hocico de un león.
—Chicos, dejen de hostigar a nuestra invitada y vengan a desayunar—gritó Fuyuka desde la mesa. Los niños la miraron por unos segundos. ¿Para que ir a la mesa a comer si podían seguir al lado de la peli rosa?
—Vayan —dijo Saburo —Nuestra invitada nos acompañara en la comida. No hay nada de que perderse —los niños sonrieron y corrieron hacia le mesa, si la chica estaba con ellos durante la comida no habría tanto problema, su presencia sería un agradable espectáculo para acompañar con la comida, una compañía que mucho hombres desearían tener pero que un grupo de niños disfrutarían para su buena suerte, o mala, dependiendo de cómo se vea la situación.
—Isuke se niega, no comerá al mismo nivel que esas ratas.
—Señorita Isuke…
—Isuke-sama —puntualizo la chica, quería hacer entender a ese chico como debía llamarla, lo consideraba una persona digna de ser su sirviente.
—Emm… Isuke-sama…
—Muy bien.
—Tiene que comer con nosotros, no puede estar encerrada todo el tiempo dentro de aquella habitación, necesita salir y aprender a llevarse bien con mis hermanos.
— ¿Isuke llevarse bien con esos corruptos? Quizás no eres tan inteligente como Isuke creía.
—Va a vivir por un tiempo en esta casa, quizás sólo por unos pocos días, pero si es lo contrario, deben encontrar la manera de aguantarse o aquí será un infierno.
—Isuke prefiere abrir ésas puertas antes que tratar con esos~3-sonrió de manera angelical.
—Le ruego que no lo haga, son el caos definido por el diccionario, pero son mis hermanitos y son buenas personas —dijo Saburo, había terminado de tratar el tobillo de Isuke y ella se dio cuenta que se sentía mejor, el dolor había menguado hasta casi ser inexistente. El chico lo había hecho bien. Miro su pie mientras lo movía en círculos, sintiéndose gustosa por tener su pie sin ningún dolor o casi. Ese chico era muy amable, quizás por esta vez sería complaciente con él y su petición.
—De acuerdo, Isuke cumplirá tu deseo por esta vez —dijo con esfuerzo. Saburo le ayudo a levantarse y le ofreció su hombro como apoyo hasta la mesa, pero ella lo negó, aún conservaba su orgullo, una lástima pues al llegar a la mesa el tobillo volvía a dolerle. Se sentó en el espacio libre que había entre Fuyuka y Hayaka, el espacio que correspondía a Saburo. Ellos habían dejado el espacio en la esquina que correspondía a la mayor de todos libre para ella, pero ella ignoraba los lugares que tenían en ese hogar. Haruki se sentaba al lado derecho de la mesa como la cabeza de la familia, luego de eso seguía Fuyuka hacia su izquierda, le seguían Saburo, Hayaka, Misuki y así sucesivamente hasta Mei que terminaba al lado derecho de Haruki.
—Oh ese es el lugar de Sabu-kun señorita Inukai —dijo Hana
— ¿Eh?
—Cada uno tiene un lugar asignado en la mesa, te hemos guardado el lugar que corresponde a Haruki en la parte superior de la mesa —le informo Misuki.
Los niños intentaban decirle donde sentarse. Las cosas ya empezaban a ir mal. Tantas voces le daban migraña.
—Isuke está bien aquí.
—Pero…
—Está bien Misuki, dejemos que ella se siente donde más le guste —dijo Saburo al pasar junto a ella, se acercó al lugar que correspondía a su hermana mayor y sentó sobre el haciéndolo ver como el líder de aquella familia, un presagio de lo que llegaría a ser en el futuro. Fuyuka se acercó a Isuke con sus platos en mano, los puso frente a ella y las cosas fueron a peor.
— ¿Qué es… esto?
—Es sopa de miso y arroz.
— ¿Pretenden que Isuke coma...esto?-dijo señalando el plato en frente de ella, conocía el platillo, pero en su casa no eran muy tradicionales, generalmente en su apartamento de lujo desayunaban huevos, hot cakes, tostadas o cosas parecidas.
— ¿No come sopa de miso en las mañanas?—preguntó la que parecía ser la hermana mayor, desconocía su nombre pero poco le importaba, esta le hablaba con un tanto de respeto y la mirada envenenada que Isuke le mandaba parecía no tener efectos en ella.
—No, Isuke no lo hace, y quiero un par de huevos con jugo de naranja, quítame esto tan burdo de mi presencia—tomo su plato y se lo extendió a Fuyuka, para que lo retirara y le trajera lo que pidió.
—Lo lamento mucho, pero no es posible, Isuke-sama—era su nuevo sirviente, tal parecía que tendría que castigar a alguien después—no existen tales cosas aquí, Fuyuka-nee-san—entonces la que parecía la segunda hija se llamaba Fuyuka— hace lo que puede con la economía que se tiene y con usted aquí el presupuesto se reduce un tanto más
¿Qué se creía ese para pensar que sus problemas le concernían en algo? Ella quería comer otra cosa que no fuera la comida tradicional y punto, no es que fuese quisquillosa, bueno si lo era pero más que nada quería evitar desayunar dicha comida, no le traía gratos recuerdos, por mucho tiempo era lo único que parecía normal en su infancia, un plato de sopa de miso caliente en el suelo sucio de una habitación muy oscura y desordenada, con otro tipo de olores que opacaban el de la sopa, el único tazón que le daban por días o semanas. Malos recuerdos que debían ser olvidados, por más que le costase, pues odiaba que las debilidades no le permitiesen continuar con su vida y poder ser feliz.
— ¿Dónde está la comida?—en esa casa tendría que hacerlo todo ella o no habría manera de que pudiera conseguir comida decente y claro, Haruki aun sin aparecer, en cuanto llegara le reclamaría por todo esto que le hacía pasar.
—Justo en las alacenas, alado del refrigerador—ellos ya habían empezado a comer, nada se escuchaba aparte de las cucharas chocando contra el tazón, esos chicos en verdad eran unos hambrientos, muchos ya iban por la mitad de su generoso plato y no prestaban atención a nada, Isuke viéndolos comprendió perfectamente el insulto "muertos de hambre"
—Buff Isuke buscará su propio desayuno~3—se levantó para ir a la cocina, aquella situación empezaba muy mal y solo era la mañana del primer día, esperaba que su madre llamara pronto para preguntar por ella, con algo de suerte la convencería de que le permitiera salir de aquella casa infestada de críos y buscar otro lado donde vivir mientras toda esa situación se arreglaba, pero por ahora, a buscar algo decente que llevarse al estómago, pensó al abrir la alacena.
Nada, la alacena estaba llena de nada, nada por aquí, nada por acá, nada al fondo y nada a su alcance; NADA, esa enorme palabra llenaba la alacena. Pero entre tanta nada había algo, una caja de cereal de hojuelas de maíz con miel, y mira nada más, ¿casualidad? ¿Algo en común? Eran las mismas que su padre le compraba cada que iba al súper. Encontrar esa caja tenía un gran valor para ella, representaba un recuerdo de sus dos seres queridos, un objeto "familiar" que la acompañaría en un lugar extraño con personas mal educadas. Decidido, sería eso lo que comería. Busco un tazón y una cuchara entre los trastes y se dirigió hacia el refrigerador buscando leche con la esperanza de encontrar tan sólo un poco, por Haruki y su hermanos sabía que su familia no era de muchos recursos y probablemente no tendrían un solo envase de leche en la hielera, pero para su suerte había un paquete a un cuarto de su contenido, a pesar de todo lo que había pasado, la suerte seguía sonriéndole en ese momento. La leche no era suficiente para llenar todo el tazón pero alcanzaría para bañar las hojuelas y remojarlas si era necesario.
No quería volver a la mesa con esos niños, se sentía más cómoda en la cocina. Con dolor en el tobillo o sin él se mantendría parada allí mismo, no exhibiría más su cuerpo de aquella manera, en cuanto terminara de desayunar volvería a su habitación, le pondría traba y cuando Haruki volviera, exigiría que le consiguiera ropa más apropiada para alguien como ella. Vacío las hojuelas dentro del tazón de color blanco y luego las baño con leche, metió la cuchara al traste y se la llevo a la boca. No era la mejor comida del mundo, solo eran unas insípidas hojuelas que ya habían empezado a añejarse, pero tenían un sabor especial para ella, tenían un valor muy especial para ella. Mientras masticaba recordó a su madre quien la había protegido y entrenado, era quien era por él, pues bien, no había sido una buena hija y como prueba se encontraba escondida y lastimada vistiendo solo ropa interior ajena y una camisa que le apretaba mucho los pechos, siendo objeto de burla de unos niños, de cierto modo tenía miedo, miedo que se negaba admitir, miedo por ella y su familia, pensaba que ese hogar no sería capaz de protegerla si llegaban a encontrarla, pero esos temores eran tranquilizados con cada mordida, mordidas que le recordaban el afecto de su madre y padre, los imaginaba junto, ellos se tenían el uno al otro donde sea que estuviese, pero ella estaba sola en esa casa repleta de personas, esa era la peor soledad. Mientras comía no advirtió que una lágrima se deslizaba por su mejilla.
3*3*3*3*3*3*3*3*3*3*3*3*3*
Pasaron un par de horas desde que todos habían terminado el desayuno. Isuke se encontraba ya en su nueva habitación observando el techo en un estado de divagación. No pensaba en nada significativo, lo único que hacía era mirar fijamente sin ningún tipo de sabana sobre ella, aun siendo de mañana ya hacía calor dentro de ese hogar. Había cerrado la puerta y puesto el seguro para que nadie entrara, pero podía oír los pasos al otro lado de la puerta, seguramente estarían con el oído pegado tratando de escuchar algo, dejando volar su imaginación ante cualquier movimiento que ella hiciese, sentía ganas de levantarse un momento e ir hasta las puerta para gritarles que se largaran, pero no las suficientes, estaba cansada y seguía en paños menores, la mejor idea era apegarse al plan, descansar hasta que Haruki llegara, sus ojos se cerraron lentamente y cayo dormida en unos instantes
— ¡Señorita Isuke!—gritó Yuki al otro lado de la puerta. Probablemente no habría dormido más de diez minutos pero era de esas personas a las que el cuerpo le parecía haber dormido por un largo rato, los ojos pesan y el cuerpo se entumece, no puedes sentir otra cosa que el deseo de quedarte en cama y volver a dormir— ¡Habrá, quiero hablar con usted!—golpeaba la puerta continuamente y no parecía tener intención de detenerse, la ignoraría, terminaría por irse pensó ella— ¡Habrá, sé que está ahí dentro!—no se detendría, esos niños irradiaban energía hasta por donde no les daba el sol. Al comprender esto se levantó malhumorada, tendría que mandarla al carajo ella misma.
— ¡Dime una razón para que Isuke…—se detuvo un momento a pensar en sus palabras siguientes, tenía prohibido asesinar a alguien y ella no era de las personas que no cumplían con sus amenazas—… no te reviente contra el suelo!—eso probablemente sonaría menos amenazador. La chica se asustó como una niña de 5 lo haría ante ese tipo de amenaza pero se sobrepuso y en su rostro se mostró decisión y valentía.
—Yo quiero hablar con usted, es importante—escucho un suspiro de frustración y pronto tenía a esa chica mayor que ella en frente, abriendo la puerta corrediza para que pasara a la habitación de su hermana mayor.
—Que sea rápido, Isuke no tiene todo el día~3
— ¿Se ira a algún lado? Jeje—le dijo en son de burla la pequeña ovejita que entraba a la guarida del lobo—sólo quería disculparme por lo de esta mañana—dijo tratando de subir a la cama, a pesar que corría y saltaba de manera envidiable, su pequeño cuerpecito aun le impedía ciertas cosas, como sentarse en lugares un poco altos—Haruki-onechan habló con nosotros y nos dijo que hiciéramos lo posible para que no se sintiera incomoda en este lugar, sabemos que no tenemos muchos recursos y que nuestra forma de vivir es muy diferente a la suya, por eso me disculpo, no quería hacerla enfadar ni que se lastimara otra vez por mi culpa—sonrió de manera tierna, esas sonrisas que derriten corazones, pero el corazón que tenía en frente no estaba cubierto de hielo, era un duro corazón de roca.
—Sí, pues más te vale que no se repita enana, Isuke no es de las personas que perdonan dos veces—se dejó caer en la cama sobre el montón de ropa que aún no había quitado, la mayoría de esta ya estaba arrugada, pero ella hacía como los gatos, sin importarle nada, tomaba su siesta donde más comodidad encontrara.
— ¿Esa es la ropa de Haruki-onechan?
—Si a eso se le puede llamar ropa~3—en un momento correría a la pequeña, luego de terminar la pequeña cabeceada que quería darse.
—Toda esta arrugada, no debería dormir sobre ella—parece que su teoría de que los Sagae carecían de instinto de supervivencia era cierta—fueron un presente de Oka-san para Haruki-onechan—dijo jalando una camisa de debajo suyo, su fuerza no podía contra el peso de Isuke, así que la peli rosa quiso "ayudar" y se levantó de golpe, provocando que la pequeña se fuese de espaldas y callera al piso, Isuke reía desvergonzadamente por su mala acción con una mano tapando su boca, pero la misma camisa que le quitaron de la espalda fue la que hizo que su risa cesara. La pequeña ratita, con lágrimas de coraje y dolor en sus ojitos cafés, le había aventado la camisa en la cara.
— ¿De dónde sacas valor para aventarme esta cosa?~3—sonreía angelicalmente mientras se acercaba a la pequeña.
—Debería tener mayor consideración con las cosas que le dan, esa ropa sobre la que duerme es de mi onee-chan.
— ¿Y a mí que demonios me importa eso?~3
—Es a última ropa que Oka-san le compró antes de irse al hospital—gruño en respuesta con valor, Isuke le atribuía algo, la niña era valiente, no cualquiera se le plantaba y la veía con esos ojos retadores y llenos de coraje por defender a los suyos. Pero tener valor no le salvaría la vida, sus miradas enganchadas no daban muestra que cediera alguna de las partes involucradas, Isuke debía inclinarse para estar a un nivel cerca de la pequeña que de cualquier forma miraba hacia arriba. La situación era pólvora y el más mínimo movimiento haría todo estallar.
— ¡En casa!—grito alguien desde la puerta de entrada y la aparente calma de la casa fue perturbada por pisadas y niños reclamando atención.
—Haruki-nee-chan ¿Por qué tardaste tanto?—dijo la chica de la sonrisa con colmillo.
—Es cierto, jamás tardas tanto en tu ruta—Fuyuka estaba calentando lo último que quedaba del desayuno para su hermana.
—Lo siento, lo siento pero debía detenerme a comprar unas cosas—dijo alzando una bolsa¸ pasó la mirada por sus hermanos "seis, siete, ocho…seis, siete, ocho…mierda me falta uno"— ¿Dónde está Yuki?—caminó a paso rápido a su cuarto pidiéndole a los dioses no encontrar una escena del crimen; al abrir la puerta sus pensamientos no estaban tan alejados, sólo adelantados: Isuke sostenía a la pequeña de la parte trasera del cuello de la camisa con su mano sana, la niña pataleaba y le gritaba que le bajara, Isuke la miró con una ceja alzada y le extendió la pequeña como si fuese un cachorro que se le había perdido a su dueño.
—Tu caniche~3—sonriendo.
— ¡¿Caniche?!—gritó ofendida la pequeña.
—Eh…jeje gracias—recibió a su hermanita y le susurró al oído que saliera, la pequeña saltó de sus brazos y le envió una mirada enojada a la peli rosa, eso no se quedaría así, pensó en su pequeña mentecita y corrió fuera cerrando fuerte la puerta corrediza—eso no fue muy amable—puso un pocky en su boca mientras rascaba su nuca viendo por donde su hermanita se fue.
—Ara Haruki sólo te devolvía lo que se te perdió, que descortés no apreciarlo~3—camino cojeando un poco, Haruki notó que sus vendajes habían sido cambiados— ¿Ha vuelto a llamar mi madre?
—No, no lo ha hecho, pero depositó lo prometido, tarde un poco en volver por esto—aventó la bolsa a la cama y se sentó en el suelo, vestía unos pantaloncillos deportivos rojos con una camiseta blanca, ambas prendas sudadas—usé un poco del gasto de la semana y también lo que debería ser para que no nos echen de aquí, pero considere que la prioridad era que empezaras a tener un poco de ropa propia, lo lamento si no cumple tus expectativas pero es lo que podía costear.
Dentro de la bolsa había un par de sujetadores, uno de color morado con detalles negros y el otro rosado, junto con barias bragas de otros colores aparte de los mencionados. Tomo un sujetador segura que la chica se abría equivocado de tamaño y sus cejas se alzaron al ver sin errores su talla en esa prenda. Miró a la chica con una cara de póker aun con la prenda en las manos.
— ¿Qué? ¿No te gustaron?—dijo con preocupación en la voz, buena parte del dinero se fue en esas prendas, mucho mejores que cualquier ropa que hubiese en esa casa, sólo para darle un poco de comodidad a la chica.
— ¿Cómo sabías la talla?—la pregunta iba impregnada con un toque de recelo y suspicacia, las prendas estaban medianamente bien, no perdería su tiempo pidiendo cosas dignas de ella.
—Oh…je… ¿qué esperabas? Soy tu antigua compañera de cuarto, ese tipo de cosas son sólo pequeños datos que ya sé, y además, no es muy difícil para alguien como yo saberlo—se levantó del suelo y sonrió autosuficiente con las manos tras la cabeza, se quitó frente a su invitada la camiseta buscando la comodidad de liberar su piel de esa prenda empapada—tu espalda no es muy grande por lo que mi ojo crítico bastó para darle número, pasó lo mismo con tus atributos, Isuke-sama…
—Haruki-onechan no tiene ningún ojo crítico, revisó su ropa interior antes de irse, permiso—la hermana, cuyo nombre según recordaba era Fuyuka, entro con una canasta de ropa sucia, recogió las prendas del suelo tarareando una canción; Isuke arqueo una ceja de manera inquisitiva a la chica sin camiseta y esta sólo atinó a sonreír antes de atrapar el vaso de la noche anterior que iba justo a su cara, "que miedo con esta chica"—me retiro—dijo con una sonrisa su hermana.
—Gracias, Fuyuka—le avienta su prenda hecha una bola a la cara de su hermana que se la retiro con una cara de desagrado.
—No avientes tu ropa con sudor, es asqueroso—dijo antes de cerrar la puerta.
—Revisando mi ropa interior, ¿para eso querías que me diera un baño?~3
—Eh…jeje ¿qué tal la mañana? ¿Desayunaste bien?—dijo con un pocky en la boca.
—Oh cierto, Isuke casi lo olvida, la dejaste con todos esos demonios criados cómo animales salvajes, debería ahorcarte con tus propias ropas~3—su tono no parecía enojado, pero para Haruki que le conocía esas variantes de voz, sabía que estaba muy irritada, algo malo debió ocurrir—primero la enana entra y me molesta hasta despertar a Isuke, se escapa y en la sala Isuke vuelve a lastimarse el tobillo a causa de esa…cosa.
—Pero veo que tu tobillo está bien.
—El chico ayudo, el mayor que parece tener más cerebro que todos en esta casa, incluso tú—auch, eso era un golpe bajo, ser superada en un día por su hermano menor.
—Su nombre es Saburo, es muy responsable.
—Bueno, fue el único que pudo deshacerse de esos viciosos cuando comenzaron a tirar sus "halagos".
—Jeje ¿halagos? La idea de mis hermanos dedicando piropos a Isuke-sama no me parece tan descabellada, después de todo: eres como una caja de bombones, muy apetecible a cualquier hora—dijo con una sonrisa pícara con ese pocky en la boca, ahora Isuke estaba segura que esa manera de comportarse era de familia.
—Al menos tus "halagos" son más pensados que los de tus hermanos, idiota.
—Jeje, que bueno que no la pasaste tan mal, Isuke-sama—tomo algunas ropas de la cama y se preparó para darse un buen baño, tenía un poco de hambre pero en cuanto saliera, la sopa de miso de Fuyuka estaría esperándola humeante.
—No hay nada que hacer en esta casa, que aburrido~3
—Es un día domingo muy hermoso, siempre se tiene algo que hacer en domingo.
—Quiero salir de aquí.
— ¿Qué?—oh no, empezaban tan de mañana los problemas.
—Isuke quiere salir de este horno de casa.
—Tu "madre" dijo que no podías salir de aquí, mucho menos con ese tobillo y muñeca lastimados. Mejor descansa para que sanen antes—vio a la chica acostarse con un suspiro de molestia, se tocó la barbilla pensativa—lo tengo, vístete y cuando salga del baño te llevo a la sala para que pases el día conmigo y mis hermanos—le proponía pasar la tarde con esos niños que le habían insultado tanto hace no más de una hora, debía ser una jodida broma.
Resulto no ser una broma, la chica apenas salió del baño con nuevo atuendo la cargo hasta el sofá, ni siquiera puso resistencia, en cuanto sanara les pagaría todas y cada una; las sonrisas amistosas que le lanzaban la hacían querer regresar a su pequeño refugio, pero el tobillo la mantenía allí como si fuese una cadena con grillete, una presidiaria encadenada a ese sofá hasta la hora en que su carcelera la llevara a algún otro lado, siempre con la constante mirada de los integrantes de la familia Sagae. Esa sería la primera de muchas tardes sumamente aburridas.
3*3*3*3*3*3*3*3*3*3*3*3*3*
La tarde le sirvió para una cosa y sólo una: saber qué nombre gritar cuando habría que insultar a alguien, el nombre de Fuyuka y Saburo ya los tenía en mente, la chica que se dedicaba a temblar en una esquina como la contraparte tranquila del martillo era Hayaka, la maleducada con sonrisa lobuna con sudadera y cabello esponjado se llamaba Misuki, ahora comprendía el chiste de la tormenta, los gemelos se llamaban Akira y Arashi, quien era quien no estaba del todo definido, a ese par le gustaba jugar con sus identidades, continuábamos con Hana, la única niña de 6 años en esa casa, 6 años…que cosas más irónicas, la niña que la despertó en la mañana, la pequeña caniche se llamaba Yuki y la más pequeña era Mei, traía en sima una mirada como de siempre estar apenas despertando y no se separaba mucho de su nuevo sirviente, era adorable… ¡joder esos Sagae se le metían hasta por los ojos! Bueno, pero para su tranquilidad no tendría que preocuparse por todos ellos, solo unos pocos, como los gemelos o la caniche.
—Cuatro, cinco, seis…siete—escucho el desgano en la voz.
—Págame, Misuki.
— ¡Por favor, Fuyuka-nee! Ya no tengo nada que dar.
—Pu-puedes pagar con u-un hotel o dos, Misuki-chan.
— ¡Ni en sueños, Hayaka! Sólo necesito que caigan por aquí y quedaran endeudados hasta el cu… ¡auch!
— ¡Misuki! Cuida tu boca—dijo la mayor luego de darle un golpe en la cabeza a su hermana que se acariciaba la cabeza con una lagrimita saliéndole de la esquina de su ojo cerrado; la escena le dio un poco de gracia pero no lo demostró.
Suspiro fastidiada, llevaban ya una hora jugando ese ridículo juego luego de la comida de esa tarde, una hora en la que lo único que podía hacer era acomodarse en ese estrecho sofá y preguntarse si ese extraño televisor aun funcionaba, con suerte podría encontrar una película o buscar una serie que valiera su tiempo, no era habitual que viera el televisor pero en una situación tan desesperada como esa podría hacer la excepción.
— ¿No tiene hambre? Sólo desayuno el cereal de Nee-sam y se salteo la comida—era el chico mayor, le hablaba con mirada seria viendo también el juego, se sentaba en el suelo cerca de los demás pero cerca de su persona al mismo tiempo.
— Isuke está acostumbrada a no comer demasiado—sí tenía hambre, pero en esa casa no había comida en la que el menú no fuese tradicional, onigiri, simples bolas de arroz con quien sabe que tipos de condimentos las hubiesen sazonado, dentro traía verduras y una que otra un poco de atún, esa familia en verdad era pobre y su nombre no cuadraba en esa oración.
— ¿Le gusta el atún, Isuke-sama?—allí iba otra vez, era como un cachorro que trataba de quedar bien con su dueña, moviendo el rabo y babeando el suelo, "recordando lo sucedido en esta mañana…tiene la misma actitud de perrito faldero que Haruki", lo miro un instante con ojos indiferentes y su estómago volvió a gruñir.
—Are~…no queda opción, Isuke comerá esas bolas de arroz, pero quiero las que tengan atún~3—no era muy aficionada a los vegetales hervidos.
—Le traeré unas en este instante—vio como el chico sonreía cual si le viese lanzado un hueso, pero antes que pudiese pararse como un resorte la chica pelirroja se sentó a lado de Isuke con un plato rectangular con tres perfectos onigiris que aún humeaban, sosteniéndolos frente a la chica con una sonrisa que mostraba sus dientes.
—A Isuke-sama no le gusta esperar y le dije que tendría más cuidado del tiempo que le dedico je—tomo un pocky de su caja en cuanto Isuke tomó el plato—sé que no es la mejor comida que hayas probado, pero mientras este en mis manos no dejare que mi invitada tenga hambre, aún si tengo que esperar paciente a que se decida por aceptar la comida—le guiño un ojo y abandono el sofá para cedérselo todo a ella.
Isuke miró la comida, toda la situación le parecía irrealista, una asesina a sueldo en una casa donde sus habitantes sobreviven el día a día con una cantidad exacta de dinero, una cantidad exacta de comida, una cantidad exacta de libertad. Inukai Isuke sentía que se le esfumaba esa libertad de romper con los límites y reglas a cada bocado que daba. Su propio cuerpo era un límite más. Esa cárcel, ese molde, todo cuanto la ahogaba era producto de su arrogancia, ahora abría que salir a como diera lugar.
X*x*x*x*x*x*x*x*x*x*x*x*x*
—Sí, fue de ayuda pero tuve que usar una buena parte para comprarle ropa a tu hija—hablaba desde el cuarto de lavado, ya eran más de las nueve de la noche
— ¿Um? ¿Ropa? ¿Tú le compraste ropa a Isuke? ¿Qué tal salió todo?
—No tan mal como esperaba, sólo me arrojo un vaso de vidrio a la cara.
—No me sorprende de mi hija, es un poco…exigente en algunos aspectos.
—Y lo mismo pasa con su paladar—agarro con sorpresa la camiseta que Isuke había usado para dormir "esto es…un golpe muy bajo…joder Isuke…" en la parte delantera se podía apreciar perfectamente como la tela se había jalado, dejando como resultado un espacio que la dueña no podría llenar "y era mi favorita…" pensó deprimente.
—A Isuke no gusta mucho de la comida Japonesa.
—Lo que dice carece de sentido, ¿Vivió en el extranjero o algo así?
—No es por eso…Isuke tiene un pasado complicado, yo no soy su madre…la adopté—"bueno, eso que no era su madre estaba bastante claro".
—Pero…eso que tiene que ver con que…
—Debo colgar, continuaremos esta platica después Sagae.
—Oh, vale Eisuke, bye bye—se despidió con una sonrisa y al escuchar el sonido de línea cortada volvió su atención a su camiseta favorita—esto ya no se arregla…—tomó un bolígrafo y tacho su nombre de la etiqueta— "I-un-kai I-su-ke-sa-ma" listo, creo ahora será todo tuyo—el nombre de la chica ahora debajo del suyo, esa camiseta pensaba dársela pronto a su hermana o hermano, era de las ultimas prendas que su madre compro para ella, pero viendo el nombre de esa chica en la etiqueta, creía que le quedaba muy bien.
*3*3*3*3*3*3*3*3*3
El agua era fresca, le gustaba la sensación sobre su piel, fría pero no lo suficiente para hacerla tiritar, podría haberse quedado toda la noche disfrutando del frescor de un baño pero la puerta y las quejas de niños la hacían irritar.
— ¡Señorita Inukai! ¡Van 20 minutos, es turno de Hayaka y mío!—la chica del cabello esponjoso, Misuki, venía aporreando la puerta por al menos 5 minutos
—Joder, hasta el baño comparten…sólo son una molestia constante para Isuke—se envolvió en una toalla y quitó el seguro para que la chica y su hermana pasaran, pero claro, tan pronto se abrió la puerta ese par empezó a molestarla con sus palabras. Camino dentro de su habitación con mirada seria, su mano le picaba por darles a ambos un golpe que les dejara en el suelo, no era un simple enojo pasajero que se resuelve con una amenaza, ella estaba furiosa y dolida, todo en esa situación de mierda era un duro golpe, el caminar cojeando y usar ropa que no era suya era algo que no aceptaba, escuchar a esos niños era denigrante porque sabía que no les podía hacer nada, no podía cerrarles la boca, sólo aguantar y morderse la lengua. Aguantar esas palabras que más que halagos le sonaban a burlas. A Isuke le dolía estar lejos de su ambiente, y ese dolor se transformaba en rabia y coraje que podía descargar contra el pobre diablo que entrara por esa puerta.
—No es el mejor momento ¿Verdad?
—Lárgate idiota.
—Sólo vine a buscar mis cosas; fue un largo día ¿no crees?—apenas caían en la cuenta que las sabanas habían sido dobladas y toda la ropa sobre la que había dormido estaba acomodadas en una pila—hablare con ellos—esas palabras la sacaron de balance. Esa chica no podría notar como se sentía, era estúpido siquiera pensarlo, nadie había podido leerla por más tiempo que estuvieran tratándola.
— ¿De qué hablas ahora? Isuke no tiene tu tiempo, sólo quiere dormir—se acostó casi tirando la ropa, su cabello aún estaba húmedo, sus heridas sin tratar y su cuerpo no tenía mayor protección contra el frio que esa diminuta toalla. Unas manos tomaron su muñeca lastimada y comenzaron a tallar, no era como su hermano, pero le aliviaba un poco el dolor, le siguió su tobillo y le destapo y cubrió lo suficiente para trabajar con su costado sin revelar más piel de la necesaria. Todo sin un solo comentario a su persona, eso era un instante de alivio que casi escapa de su boca en un suspiro.
—Si dormirás, asegúrate de no destaparte—extendió sobre ella una de las sabanas y por una fracción de segundo Isuke casi sonríe, en una fracción de segundo una casi sonrisa aparece en esa asesina que volvió a sentir tranquilidad al creerse comprendida—la situación es difícil para ti, lo sé, me encargare que ellos no te lo hagan más difícil de lo que ya es—no recibió respuesta—para ellos tu eres alguien muy fuera de su mundo, una chica que ha disfrutado de cosas en la que sólo pueden soñar—aun sin respuesta—no te gusta la comida tradicional, quizás pueda hacer un cambio en el menú si consigo un mejor trabajo que el de la constructora, sólo te pido un poco de paciencia, tu madre me contrato para cuidarte las heridas y protegerte, lo hare—se sienta en la cama—voy a cuidar a Isuke-sama—la chica tenía los ojos cerrados con la manta hasta el cuello, rio un poco—dejaran de decirte tantos piropos, o al menos tratare que no lo hagan tan seguido jeje pero ¿sabes? de ti me gusta hasta tu forma de ignorarme, buenas noches princesa.
Podría casi jurar que al estar fuera de la habitación escucho un muy nítido y casi imperceptible "idiota", sonrió y se encamino a la habitación de sus hermanos, una buena charla les esperaba.
Alex "El Grande": hola a todos ¿cómo decir esto….? Perdonen la tardanza, ciertos inconvenientes nos llevaron a dejar el proyecto abandonado en un rincón, ustedes deben saber a lo que me refiero: escuela, promesas, deberes fueron algunas de las cosas que me detuvieron de trabajar en esto. Pero oigan, es un trabajo largo y muy divertido… creo, espero lo disfruten y de nuevo perdonen y ¿Tú…. Cuál es tu excusa?
DD: cuál es mi escusa? *pone un dedo en su barbilla, ah ya sé, cualquier aclaración o reclamo pasen por favor con mi camarada, él les explicara el porqué de mi ausencia *sonríe
Alex "El Grande": Jeje, perdón, no pude evitarlo *una gota de sudor se desliza por su rostro.
DD: Pero sí, tardamos demasiado en esta ocasión, espero el día uno en esa casa sea una ofrenda de paz entre nosotros y ustedes.
Alex "El Grande": Me parece bien. Debemos devolverles un poco cariño por hacerlos esperar... de nuevo. Afecta nuestra imagen como escritores, en que tan responsables somos.
DD: *Murmura con el puño pegado a su boca, y mas teniendo en cuenta que soy de dejar historias por más de un año... ejem pero bueno, ya estamos aquí con nuestra pequeña, así que disfruten y esperamos sus reprimendas, o al menos él recibirá las mias*señala con el pulgar al chico.
Alex "El Grande": Je, sí. Esta vez tengo gran parte de la responsabilidad, si van a disparar háganlo con confianza que yo recibo las balas, ella estará bien y la historia continuara. La pequeña aun esta en pañales, aun tiene mucho que dar, debe crecer, solo paciencia.
DD: La pequeña crece tan rápido T.T
Alex "El Grande": Sí, lo hace. Pronto empezara a correr y hará un desorden en el hogar. Y deberemos limpiarlo.
DD: Jeje si eso creo. Pero por ahora este es su debut, nosotros ya cumplimos con ella ahora es su turno de brillar.
Alex "El Grande": Sí, hay que dejarla andar sola y a nosotros nos toca descansar *bosteza
DD: Bueno, en vista de que las baterías se agotan, nosotros nos despedimos, gracias nuevamente por su paciencia y nos veremos en la próxima ciao
