Por alguna razón esta historia ha comenzado a gustarme mucho más en comparación al momento en que se me ocurrió para empezar, probablemente se deba a que estas últimas semanas se me han ido ocurriendo muchas cosas que me gustaría plasmar a lo largo de los capítulos ;u; me ha llegado la inspiración divina haha, y sinceramente, puedo decir que esta historia se ha prolongado en temas de capítulos, antes quería hacer super poquitos, pero ya cambió haha.
[ Al compás de la melodía ]
Capítulo 4
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Independientemente de los acontecimientos desarrollados los últimos días, Naruto Namikaze, quien yacía postrado sobre su helado asiento con evidente agotamiento, a nivel psicológico más que físico, daba sus mejores esfuerzos por resistir a aquella rutina a la que se vio acostumbrado desde que era tan solo un niño de primaria.
Era bastante tentador caer ante aquellos pensamientos en su cabeza, los cuales le repetían sin descanso que se marchara de ahí, que tan solo por una vez en su vida rompiera aquellas molestas reglas que le fueron impuestas y cediera a sus propios intereses. Sin embargo, su último encuentro con Sakura la semana pasada era parte de sus intereses ahora, la curiosidad que sentía era tal que verla se volvió su mayor fuente de energía para mantenerse en pie dicho lunes.
Naruto era consciente de que pronto sería la hora de volver a cruzar palabra con Haruno, faltaban menos de cinco minutos para que el reloj marcase las cinco y treinta de la tarde, literalmente era solo cuestión de tiempo para que terminase de tocar el piano para luego, según se atrevía a suponer, dirigirse al sitio que fue establecido por la muchacha para llevar a cabo su clandestino encuentro y fue durante aquellos desesperantes minutos en los que intentó centrarse en la melodía que estaba interpretando, siendo en esta ocasión Gymnopédie No.1 de Erik Satie, enfocar sus sentidos sobre su delicado tocar hacía más llevadera la ansiedad que amenazaba con dominarlo con cada segundo que transcurría.
–Vamos a tomarnos unos veinte minutos de descanso. –Anunció Jiraiya, quien detuvo su continuo caminar en frente del instrumento de considerable tamaño, quedando así de frente al joven que debía instruir. –Podría darte alguna corrección, pero no tengo nada que corregirte.
–No creo que haya nada más que puedas enseñarme, viejo.
Jiraiya se tomó aquel comentario con total humor, había estado acompañando Naruto desde hace años, lo conocía casi como a la palma de su mano, por lo que era consciente que no formuló tales palabras con el fin de ofender, simplemente así era él... tenía temperamento.
–Estaba pensando... Como tu instructor soy yo quien escoge todas estas partituras para que las aprendas, pero ¿no te interesaría buscar alguna por tu cuenta?
–¿Yo? ¿Por qué lo haría? –Preguntó el rubio joven, arqueando una ceja en lo que miraba al mayor que le acompañaba.
–Se me ocurrió que quizás te interesaría buscar interpretar algo que esté "más a tu nivel".
–¿Es eso o ya te cansaste de buscarlas tú mismo?
–Al menos piénsalo, dale a este vejestorio la posibilidad de al fin enseñarte algo. –Luego de que Jiraiya soltase unas cuantas carcajadas por sus últimas palabras, comentó. –Venga, ve a darte una vuelta y nos vemos aquí dentro de unos minutos.
Luego de que Jiraiya le diese unas afectivas palmadas en el hombro y lo dejase completamente solo, Naruto se tomó unos instantes para corroborar que nadie mostrase señales de querer aparecerse pronto por aquellos pasillos, solo se atrevió a abandonar el salón cuando se aseguró de que el silencio que ahí persistía no sería momentáneo y con sigilo dirigió sus pasos a través del no muy extenso pasillo y así llegar hasta la sala que yacía hasta al fondo a la izquierda, espacio en que Sakura debía de estar esperando por él, según le informó.
Una vez se vio frente a la dichosa puerta, dubitativo, tocó sin demasiada fuerza haciendo uso de sus nudillos a la espera de una respuesta y solo consiguió relajarse al oír la imperturbable voz de Haruno al otro lado, incitándole a entrar.
–Así que decidiste sí venir de todos modos, Naruto. –Comentó Haruno en cuanto la puerta de la habitación fue cerrada.
–Hasta ahora no he dicho ni una sola palabra, ¿cómo estuviste tan segura de que fuese yo y no alguien más?
–Tengo buen oído, reconocí el sonido de tus pasos cuando estabas cerca de la puerta. –Concluyó, quien luego de tomarse una breve pausa, preguntó. –¿No... No viste a nadie cuando venías hacia acá?
–Puedes estar tranquila, me fijé en que no hubiese nadie cerca. –Le habría gustado agregar que el silencio sepulcral que ahí persistía le hacía creer que no había nadie más aparte de ellos, pero se limitó a solo pensarlo por temor a ofenderla de algún modo. –Yendo un poco al grano, ¿puedo saber por qué no quieres que nadie nos vea hablando?
Namikaze sabía de que podía escucharse demasiado borde al hacer tal petición, pero solo tenía veinte minutos para escuchar aquello que Sakura estaba dispuesta a decirle, además, debía regresar con el mismo sigilo con el que llegó, si Jiraiya regresaba antes que él sería problemático teniendo en cuenta que el pasillo daba directamente con el salón que ambos frecuentaban.
–No... No es nada muy difícil de explicar. El problema es mi padre, desde que perdí la visión total de mis ojos se ha vuelto estricto en lo que a mí respecta.
Dentro de aquella espaciosa habitación perfectamente amueblada, Naruto yacía sentado en frente de Sakura oyendo con total atención la justificación que intentó aportarle. No obstante, cabe destacar que, en base a las pocas palabras que había oído hasta ahora, la respuesta que estuvo esperando desde la semana pasada resultó ser más simple de lo que creyó, debía reconocer que se planteó situaciones aún más rebuscadas y descabelladas por el curioso desenlace de los acontecimientos, se sintió casi decepcionado, pero pasó de ello y se centró en continuar prestando atención.
–Mi padre no disfruta la idea de que me relacione con gente extraña, así que temo que podría meterte en alguna clase de problema si llegase a verte conmigo.
–Mm... Aunque me lo expliques así de fácil no consigo conectar los puntos para entender por qué llegaría hasta ese extremo... ¿Quién es él?
Jugando con los pulgares de sus manos entrelazadas, Sakura, quien yacía claramente dubitativa, respondió. –Es el dueño de esta propiedad, su nombre es...
–¿¡Kakashi Hatake es tu padre!? –Exclamó Naruto repentinamente con evidente sorpresa, adelantándose a la frase que Sakura estaba intentando formular, interrumpiéndola. –Pero... tu apellido es Haruno.
–Haruno es el apellido de mi madre, Hatake vendría a ser mi segundo apellido. –Explicó la joven, quien aprovechando el momento de tener la palabra, agregó. –No esperaba que reaccionaras de esta forma, ¿ya conocías a mi padre?
Naruto, cayendo en cuenta de su estrepitosa reacción anterior carraspeó su garganta en un intento por recuperar la compostura. –¿Cómo podría no conocerlo?, es bastante reconocido por su trabajo como profesional, no tiene una reputación que sea fácil de ignorar.
Por supuesto que era conocedor de la identidad del hombre en cuestión, más allá de conocerlo por su trabajo como pianista, sabía de él gracias al tipo de relación que este mantenía con sus padres, durante sus años de infancia fueron varias las veces en que los vio presentarse los tres juntos, y según sabía por palabras de su propia madre, Kakashi y su padre eran muy buenos amigos, casi inseparables y fue la influencia de dicha relación por la que sus lecciones de piano eran impartidas en la propiedad de dicho sujeto. A pesar de la fuerte relación que Kakashi Hatake mantenía con sus padres rara vez pudo verle de cerca, las palabras que entabló con él fueron escasas, pero aún así se le hizo curioso el hecho de no haber sabido previamente de la existencia de Sakura... nunca la había visto acompañándole, nunca había oído que fuera mencionada, ni por su padre ni por los suyos... Naruto apenas estaba enterándose de que Kakashi Hatake tenía una hija.
Con una serie de preguntas aún rondando en su cabeza en consecuencia de recibir aquella breve información que causó desequilibrio en su conciencia, Naruto espabiló una vez que la voz de Sakura retumbó en sus oídos.
–Supongo que las cosas están lo suficientemente claras... digo, el motivo por el que no es conveniente que te relaciones conmigo de algún modo.
–Según estoy entendiendo, no es que te disguste que esté cerca de ti, sino que quieres que me aleje para no causarme ningún problema a futuro.
–Precisamente. Ya te molesté demasiado llamándote a venir aquí para hablar conmigo, si mi padre se enterara de que lo hice...
–Todo el tiempo te la has pasado diciendo lo que tu padre quiere. –Le interrumpió Namikaze. –Pero ¿qué es lo que tú quieres hacer? ¿Quieres que me levante y que me vaya, dejándote sola de ahora en más?
–Yo... No lo sé. –Con evidente inseguridad, Sakura llevó por detrás de su oreja un mechón de cabello rosa que había estado cayendo sobre su rostro. –¿Qué haríamos si alguien nos ve?
–No tienen por qué vernos hacerlo. Si la gente es el problema, entonces hallaremos el modo de que funcione.
–¿Estás sugiriendo que nos reunamos a escondidas?
–Hehe, ¿no crees que eso lo hace más divertido?
Naruto era completamente consciente de que lo que estaba proponiendo era, en cierto punto, descabellado, casi como en las películas de romance que su madre tendía a ver en sus momentos libres y que él tanto detestaba, pero fue la única solución que se le ocurrió. También sabía que existía la posibilidad de que Sakura no quisiera hacer tal cosa, sin embargo, se alivió, y a su vez, se alegró de ver en el rostro de la muchacha una suave sonrisa curvándose en sus rosados labios, quien enderezándose y alzando la cabeza en su dirección, dijo.
–Puede que sí lo sea un poco, si crees que hacer eso pueda funcionar por ahora, entonces yo también lo haré. –Haruno, quien luego de dar aquel veredicto tan esperado por Naruto, agregó. –Ya llevamos unos minutos hablando aquí, quizás sea mejor que te vayas o tu instructor podría volver antes que tú.
Aunque quedarse por más tiempo era una idea bastante tentadora, debía de darle la razón a Sakura en ese punto, por lo que accedió y se levantó de su asiento. –En ese caso, repitamos esto mañana. Me acercaré en cuanto no haya ningún obstáculo en medio del camino.
