¡Hola! uwu antes que nada, me gustaría comunicar que luego de este capítulo me tomaré una pausa, no muy larga la verdad JFIOFJO solo hasta fines de este mismo mes o comienzos de diciembre, puesto que la universidad se viene sinceramente potente con el cierre de semestre, es decir, entrega de trabajos y son muchos, y cuando digo muchos es MUCHOS, creo que las próximas tres semanas con suerte tendré tiempo para respirar haha, pero eso uwu estaría volviendo a publicar en diciembre más o menos.
* En este capítulo, la letra en cursiva hace alusión a flashbacks *
[ Al compás de la melodía ]
Capítulo 6
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Disfrutando de la comodidad que su acolchada cama tenía para ofrecerle, Namikaze yacía sentado recargando su espalda contra el respaldo de la misma y con su laptop sobre sus piernas. Desde la noche del viernes, luego de regresar de su chequeo médico, tanto su laptop como sus auriculares se habían vuelto indispensables para sobrellevar su día a día, puesto que se veo ensimismado en la búsqueda de piezas de música clásica que pudiesen haber por internet y ni siquiera para aquella fresca noche de domingo su entusiasmo se vio perturbado, al contrario, tenía la sensación de que mientras más vagaba por Internet, más ganas tenía de seguir adelante con su cometido.
Dio inicio a su encrucijada por aquellas piezas musicales que ya le eran conocidas y con el paso de las horas tomó por aventurarse poco a poco hacia lo desconocido, melodía que aparecía en su camino era melodía que procedía a oír con total atención mientras procedía a indagar en la historia de las mismas y el propósito por el que fueron compuestas, buscando comprender su significado.
Era alucinante para Naruto pensar que una actividad como esa haya sido capaz de capturar su atención durante ya tres días... y pensar que fue su anticuado profesor de música quien le dio la idea, al principio pensó en buscar melodías tal y como le sugirió solo para sobrellevar el aburrimiento que lo abordaba en los interiores de su hogar, pero una vez que lo intentó ya no tuvo la voluntad suficiente para quitar los dedos del teclado. Era un hecho imposible de negar, su relación con Sakura estaba generando un cambio en su persona y estaba haciéndolo para bien, estaba pasando de tocar por obligación a desear ser escuchado, quería que Sakura oyera su música, no quería que oyera una interpretación vacía que le ordenaron hacer, sino todo lo opuesto. En pocas palabras, aunque pocos eran los minutos que tenía para dedicarla a la semana a la mencionada chica, estos sin duda hacían la diferencia en él, lo cual incluso comenzó a ser notado algunos a su alrededor.
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Naruto yacía sentado, apacible, sobre el verde césped del verde espacio que era utilizado como patio en la preparatoria, observando desde su sitio a sus amigos en compañía de otros chicos, cuyas identidades le eran desconocidas, pasar el tiempo con un balón de baloncesto. Los deportes de balón no eran de su estilo, o sea, no pudo ponerlos en práctica más que un par de veces durante su infancia debido a su enfermedad, pero aún así se atrevía a declarar que no eran de su preferencia pese a que ha tenido oportunidades en que se le cruzara el pensamiento empapado en curiosidad, preguntándose por la sensación de realizar una actividad tan exhaustiva como esa.
Sumido en sus ideas, Namikaze espabiló frente a la repentina aparición de una lata de bebida gaseosa ante sus ojos, la cual estaba siendo sostenida por Shikamaru, uno de sus mejores amigos, quien formuló el comentario. –Si no la quieres, puedo ir y dársela a alguien más.
Naruto aceptó el gesto de su amigo sin rechistar, percatándose además cómo este se acomodaba a su lado sobre el verdoso suelo.
–Es irónico ver que pareces estar divirtiéndote vagando por las nubes, creí que te parecía algo absurdo o aburrido, siempre me llamas la atención cuando lo hago después de todo.
–Bueno, no es como que tenga algo mucho mejor que hacer, sabes que no puedo forzarme a realizar ningún tipo de entrenamiento físico. –Comentó Namikaze, dándole un trago a la bebida que anteriormente le fue ofrecida. –¿No vas a unirte a ellos?
–Los juegos de balón no me intrigan demasiado, no son lo mío.
–¿Y qué es lo tuyo entonces? ¿El shogi?
–Tú ni hables, te dedicas a tocar el piano, no es muy diferente.
El joven y rubio pianista hizo uso de cierto nivel de sátira al momento de formularle tales preguntas a su amigo, quien no tardó en responderle del mismo modo. Posteriormente a aquel intercambio de comentarios con intenciones burlescas de por medio, un silencio se sembró entre ambos adolescentes, limitándose a disfrutar de sus bebidas entre el bullicio del entorno en que se hallaban antes de tomar nuevamente la palabra.
–Ya hablando en serio, últimamente has estado muy ido a tu mundo ¿sabes?, ¿te ha ocurrido algo novedoso en tus tortuosas lecciones musicales?
Expresando su sorpresa ante tal acertada deducción, Naruto preguntó. –¿Por qué crees que tiene algo que ver con eso?
–No he escuchado ni una sola queja tuya al respecto desde hace ya varios días, antes lo hacías seguido y aún más cuando salíamos de clases.
–Hey, hablas de mi como si fuera un ermitaño.
–Puedes ir y preguntarle a quien quieras y todos te dirán lo mismo, oírte resoplar y maldecir a la nada eran como el pan de cada día.
Namikaze no pudo contener las risas ante aquellos comentarios provenientes del joven Nara, hacía ver su comportamiento como aquel que adoptaría un viejo quejumbroso cansado del ruido de los vecinos menores de la calle, le hacía gracia.
Una vez que sus risitas comenzaron a cesar paulatinamente, Naruto se tomó unos momentos para pensar bien en las próximas palabras que saldrían por su boca, hasta que dijo. –Yo... Conocí a alguien.
Aquella fue la segunda ocasión en que el silencio sepulcral fue instaurado entre ambos adolescentes, pero no fue incómodo para ninguno de los dos aunque así parecieran las circunstancias. Por su parte, Naruto compartía una confianza significativa con Shikamaru a pesar de la desinteresada actitud que este tendía a demostrar y era consciente de que él compartía su sentir. Shikamaru, antes de dignarse a darle continuidad a la conversación que fue sembrada, tomó un sorbo de la lata de bebida en su mano.
–Si puedo preguntar, ¿este alguien es un "ella" o un "él"?
–Es una chica, su nombre es Sakura. –En lo que daba inicio a la explicación que dejaría en evidencia el motivo por el que su conciencia parecía estar tan alejada de la tierra, Namikaze comenzó a juguetear con aquella anilla de aluminio que sobresalía en lo alto de su lata. –Aún hay muchas cosas que no sé de ella, pero... desde que la conozco, no sé... ya no me siento tan solo ¿sabes?
–Y eso es mucho decir. –Comentó Nara, con simpleza. –Por la forma en la que hablas, la haces ver como una persona agradable.
Inconscientemente, una leve sonrisa fue curvada por sus labios. –Lo es.
–Entonces, para resumir, el maravilloso ánimo que te has traído se debe a que ya le echaste el ojo a esa tal Sakura, quién lo diría.
Shikamaru no se privó en bromear sobre el tema que tuvieron discutiendo, broma por la cual acabó recibiendo un codazo por parte de Naruto, quien buscó darle a entender dejase sus tonterías a un lado.
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Naruto yacía sumamente absorto tanto en sus pensamientos como en su computadora que consumía la mayor parte de su tiempo y tal fue su estado que no se percató, a causa de la plena concentración con la que contaba, del ingreso de otra persona a su habitación, quien no tardó en bajarle los auriculares, ocasionando de este modo que se reconectase con el mundo.
–H-Hey, ¿y eso por qué fue? –Exclamó Namikaze, ligeramente sobresaltado ante la repentina interrupción de su madre, Kushina.
–Estuve tocando ahí afuera durante un buen rato ¿sabías?, ni siquiera cuando abrí la puerta te dignaste a mirar. –Explicó. –No me dejaste más opciones.
–Ah, lo siento, no me di cuenta.
A continuación, una no muy exagerada sonrisa se hizo visible en el rostro de Kushina, puesto que sus oídos capturaron la música que su único hijo estaba oyendo momentos atrás sin la necesidad de hacer uso de sus auriculares en consecuencia del alto volumen al que estaban.
–¿Qué haces tanto oyendo música así de alto?, también veo que has anotado unas cuantas canciones en papel.
–No es nada, pero Jirai... digo, mi instructor me sugirió que quizás podría buscar algunas yo mismo...
–¿Así que estás haciéndolo por las clases de música? –Antes de poder darle continuidad a la oración, Naruto se vio interrumpido frente a la evidente emoción de su madre. –Es excelente, me pone muy contenta ver que estés tan comprometido con tus clases y la música.
Naruto contuvo sus deseos de elaborar una frase con la serie de ideas que estaban conformándose en su mente en esos instantes, sabía que no ganaría nada abriendo la boca, por lo que morderse la lengua fue su decisión a tomar. Bajo el techo en que vivían, cada vez que el tema de la música salía a la luz su madre adoptaba aquel deslumbrante comportamiento... sumida en sus alardeos, era como si hubiera olvidado por completo que fue ella y su padre quienes lo metieron en ello, era como si estuviera creyendo que asistió a esas condenadas clases durante años por voluntad propia.
Con tal de desviar el rumbo de la conversación, Naruto inhaló profundamente por la nariz y preguntó. –¿Hace cuánto que estás en casa?, creí que estabas trabajando en tu próxima presentación.
Kushina Namikaze, al ser una violinista de renombre tendía a estar fuera de casa la mayor parte del tiempo, por lo que era ciertamente curioso verla por ahí rondando en sus interiores, y en dicha ocasión, sus constantes ausencias fueron ocasionadas por la serie de ensayos a los que estuvo asistiendo para una presentación que daría dentro de unos cuantos días.
–Hace solo unos minutos, subí directamente a verte en cuanto puse un pie en la casa. –Relató, procediendo a casi abalanzarse sobre el adolescente para estrecharlo entre sus brazos, entusiasmada. –Estaba echando mucho de menos a mi hijo.
Por su parte, Naruto no correspondió de igual manera al gesto de su madre, al contrario, permaneció inerte durante unos segundos antes de comentar. –Creí que habías dicho que estarías aquí el viernes para acompañarme al médico.
En ese instante, Kushina dejó de mecer el cuerpo de su hijo que aún yacía preso de su abrazo, el cual no rompió ni siquiera con la recepción de dicho mensaje y Naruto, aprovechando el silencio de su madre, agregó.
–Estuve esperándote, pero nunca llegaste. Por lo menos podrías haberme llamado o escrito un mensaje, en lugar de hacerme perder el tiempo.
–Los ensayos me mantuvieron más ocupada de lo pensado, ya sabes cómo es todo eso... –Sin querer ser brusca, Kushina quitó sus brazos del cuerpo de su hijo, para posteriormente, unir sus propias manos en señal de perdón y enseñando una nerviosa sonrisa, dijo. –Vamos, no te pongas así, te prometo que el próximo mes estaré para ti sin falta.
Antes de que Naruto pudiese responder a su comentario, Kushina agregó. –Muero de hambre, acompáñame a comer algo abajo y así aprovechas de contarme cómo estuvo tu semana ¿está bien?
Naruto pasó su mano entre su cabello en señal de agotamiento luego de que la esbelta y jovial mujer de largo cabello rojo abandonase su habitación. Así eran siempre las conversaciones con su madre, diálogos relativamente cortos bañados en promesas y si vinieran de cualquier otra persona quizás las habría creído, pero aquella promesa ya se la había hecho el mes pasado, y el mes anterior a aquel e inclusive el anterior a ese... siempre tenía una justificación bajo la manga para dar, detrás de cada explicación se encontraba otra promesa rota, y posteriormente, jurando ser cumplida en un futuro, pero Naruto ya estaba acostumbrado a aquel círculo vicioso, por lo que sin tener alguna otra opción dejó a un lado su laptop y se animó a bajar hasta el comedor, dejando salir un resignado suspiro en el camino.
