Operación Reinvención

Tres meses desde la Última Muerte (Tres Muertes)

"¡Listo, con esta firma el acuerdo entre la Empresa Comercial Hoshin y la Asociación de Reinvención de Subaru Natsuki, Leith Hendar y Otto Suwen, es oficial!" Dando por oficializado el acuerdo entre la empresa de Anastasia Hoshin y la asociación de Subaru, Leith y Otto, el hombre que estaba supervisando el proceso tomó el contrato con seis firmas y lo enrolló, para posteriormente guardarlo con cuidado en un cilindro de madera.

El sujeto que estaba supervisándolos tenía el puesto de supervisor interino de la Empresa Hoshin, y era el encargado de informar a todos los países implicados en el acuerdo comercial, sobre la oficialidad de éste; en este caso, serían Kararagi y Lugunica. A su lado se encontraba Russelll Fellow, un hombre que estaba vestido con un traje con corbata rojo y tenía perfectamente recortado su pelo y barba de color castaño claro.

Russell Fellow es el tesorero y líder del Gremio de Mercaderes en Lugunica, y su posición allí era la de testigo legal del acuerdo e intermediario en caso de que surgiera un desacuerdo en alguna de las partes.

Después de intercambiar palabras con Anastasia y Otto, Russell Fellow y el supervisor salieron de la habitación. Y no fue hasta ese momento que Subaru pudo relajarse. Dejó salir una enorme cantidad de aire que había estado reteniendo y sus hombros se dejaron caer. Las últimas semanas habían resultado especialmente tensas para él, pues antes de poder formar un acuerdo con Anastasia y su empresa, que los incluyera a Otto, Leith y él, su alianza comercial tendría que volverse legal ante el reino de Lugunica y la Cámara de Comercio.

A falta de una realeza que se haga cargo del país, mientras se llevan a cabo los procedimientos de la selección real, el Consejo de Sabios del país es quien ha tomado las riendas de éste. Considerando todos los problemas que conlleva el cambio de poder, la velocidad en que se procesan las solicitudes legales, como la obtención de licencias, ha disminuido considerablemente. Por ello, lo que habría sido un proceso de un par de días, se convirtió uno de dos semanas.

Finalmente, tras varios días de haber presentado la solicitud de oficialización de la alianza, un oficial de la Cámara de Comercio de Lugunica llegó al taller. Allí, de manera similar a la de hace solo unos momentos, los tres firmaron un contrato y nombraron su alianza comercial en honor a como Subaru había estado vendiendo sus ideas en los días en que conoció a Otto, y se alió con él y Leith: reinvención de los artículos del "nuevo mundo".

Asociación de Reinvención se convirtió en el nombre oficial de su alianza comercial, de su negocio y de su proyecto. Tras ello, se reunieron con Russell Fellow y se unieron al Gremio de Mercaderes para cimentar el negocio. Ahora, como una entidad comercial real ante el Reino de Lugunica, su cámara de comercio y el Gremio de Mercaderes, los tres finalmente pudieron firmar su acuerdo con Anastasia Hoshin de manera oficial. Por ello, Subaru no pudo evitar sonreír. Las firmas de Anastasia y el vicepresidente de Empresa Comercial Hoshin, la firma del testigo legal, Russell Fellow, y las firmas de sus compañeros y él, indicarían el verdadero comienzo de su recorrido hasta su final feliz.

"Pareces bastante satisfecho, Natsuki-kun. Aunque no me sorprende. Después de todo, de los tres, tu siempre fuiste el que mostró más interés en formar una alianza comercial con nosotros." Con una sonrisa de satisfacción, Anastasia se acercó a él.

Al lado contrario de la habitación, Leith y Otto se encontraban conversando sobre algo con el segundo al mando bajo Anastasia, su nombre es Finn Ryuushika. Y por lo que Subaru había escuchado de él, fue el antiguo dueño de la empresa antes de cederle el puesto a Anastasia y que ella la renombrara. Finn se encontraba vestido con un traje completo y aparentaba tener no menos de cincuenta años. Sobre su pelo, ya lleno de canas, llevaba un sobrero de copa, y su rostro estaba demarcado por un bigote y una barba que expresaban elegancia y estatus.

"Supongo que no puedo negarlo. Lastimosamente, no soy como Otto o Leith, que son mejores ocultando lo que pasa por sus mentes." Ligeramente apenado, Subaru le respondió a la chica mientras miraba de reojo a sus compañeros.

"Hmm… No creo que eso sea malo del todo. Si acaso, ¿no te hace eso alguien más genuino?"

"No creo que eso sea muy útil en los negocios. Y además de eso, también soy impulsivo… Es verdad que no sirvo para esto de los negocios." Con un gesto deprimido, Subaru rechazó el comentario amable de Anastasia. "Solo serviría para que cualquiera con quien esté negociando se aproveché de mis debilidades. Por ello quería agradecerle, Anastasia-sama. Sé que esto sonará patético, pero en verdad aprecio que no se haya aprovechado de nosotros y nos haya obligado a separarnos." Esforzándose por hablar lo más formalmente posible, Subaru agachó su cabeza mientras agradecía a su ahora aliada comercial.

"No tienes que agradecerme, Natsuki-kun." Meneando su cabeza con un gesto tierno, la chica colocó su mano sobre el hombro derecho de Subaru, haciendo que éste volviera a mirarla. "No lo hice por bondad ni nada por el estilo, simplemente quería ganarme tu favor y el de tus compañeros. Espero que sepan devolverlo cuando llegue el momento." Por su forma de hablar, cualquiera podría pensar que ella solo estaba siendo modesta, pero Subaru, que la tenía tan cerca que podía sentir su aliento, supo que estaba siendo sincera, de eso estaba seguro. Aun así…

"Aun así… Te lo agradezco. Me aseguraré de pagarte ideando todos los artículos de reinvención posibles. Estoy seguro de que juntos llevaremos este negocio muy lejos." Inspirado, Subaru se dejó llevar, mientras hablaba con gran expectativa de lo que sus ideas lograrían estando ahora en manos de Anastasia Hoshin.

"Hmm… Veo que no me equivoqué contigo. Estaré esperando ansiosa por ese día." La chica le lanzó una mirada coqueta, para entonces indicar el final de la conversación. Con un gesto de su mano, les indicó a los otros tres involucrados en la firma del contrato que se acercaran. "Ahora, ¿qué les parece si repasamos el como ejecutaremos las operaciones a partir de ahora? Creo que ya está bastante claro, pero quiero volver a retomarlo para que quede completamente claro."

Dado que nadie se negó, la chica les señaló que se sentaran en las sillas ubicadas frente a la mesa alargada que se encontraba al medio de la habitación. En ese momento, se encontraban en la mansión de Anastasia, específicamente en su oficina; aquella en la que se reunieron con ella por primera vez hace casi un mes.

Al sentarse en la mesa, Subaru pudo ver a Mimi, que nuevamente estaba ejerciendo como guardaespaldas de Anastasia, sentada en una silla, jugueteando con una de sus creaciones; un cubo rompecabezas. La imagen de la niña con un puesto de trabajo extraño, frustrada por no lograr armar el juguete, era considerablemente tierna, pero ese no era momento para distraerse con ello, por lo que volvió a enfocarse en la conversación que se estaba por desenvolver.

"Para resumir. Leith-san será colocado como líder de la fábrica de artesanos que deseamos colocar acá mismo en la capital. Gracias a su experiencia con la elaboración de los artículos ideados por Subaru-san, su papel será esencial." Al escuchar las palabras de Finn, Leith asintió indicando estar de acuerdo. "A Otto-san se le serán asignadas las tareas de coordinación comercial relacionadas con la Operación Renovación; lo que lo hará el primero en saber sobre todo lo relacionado a la distribución de los productos generados por esa sección de la empresa. Lo mínimo para el comerciante que supo reconocer el valor de las ideas de Subaru-san." Otto, al igual que Leith, indicó que estaba de acuerdo. "Finalmente…" Pero entonces el hombre, que hasta ahora había estado endulzando sus palabras sobre los puestos asignados a cada uno de ellos, fue interrumpido por Anastasia.

"Natsuki-kun será la mente maestra detrás de la operación. Servirá como consejero y guía, y nos ayudará a darle vida a las grandiosas ideas que pululan en su cabeza." Anastasia miró a cada uno de los presentes, y al notar que nadie tenía la intención de añadir nada, prosiguió. "Por eso mismo, me gustaría que Natsuki-kun me acompañara a Priestella. Allí podrá reunirse con varios de nuestros inventores y diseñadores, con tal de ayudarlos a comprender mejor el funcionamiento tras sus ideas, con tal de mejorarlas. Claro, soy consciente de que Natsuki-kun es nuevo en el país, así que estoy dispuesta de llevarlo conmigo. ¿Están los tres de acuerdo?" Esa última pregunta estaba enfocada en Otto, Leith y Subaru.

"Anastasia-sama, no hace falta que nos haga esa pregunta a nosotros dos. Subaru es nuestro compañero, pero no por eso podemos interferir en las decisiones que tome. Sean para bien o para mal." Leith fue el primero en responder. "Aun así, no veo problema en que Subaru vaya. De cualquier forma, ahora que somos parte de la Empresa Hoshin, es necesario que sus ideas sean comprendidas por más que solo él."

"Estoy de acuerdo con Leith." Apoyó Otto. Y con ello, las miradas de todos los demás, incluida Mimi, se posaron sobre Subaru.

"A decir verdad, no tengo idea de cual ciudad es esa, pero si implica agilizar la elaboración de artículos reinventados, entonces estoy dentro." Y así, los cinco cambiaron a temas más enfocados en el acuerdo comercial que fusionó su recién fundada compañía con la Empresa Hoshin.


Cuatro Meses y Dos Semanas desde la Última Muerte (Tres Muertes)

El acuerdo entre Empresa Comercial Hoshin y la recién fundada Asociación Renovación se basó en las condiciones acordadas entre Anastasia Hoshin, Natsuki Subaru y Leith Hendar el día de su primera reunión. Las condiciones exigidas por Anastasia resultaron ser simples: el setenta por ciento de los ingresos producidos por su proyecto y que aceptaran ser absorbidos por su empresa. Había unas cuantas condiciones más, pero definitivamente esas dos fueron las que más se grabaron en la mente de Subaru.

Básicamente, lo que Anastasia estaba pidiendo era que su negocio, el producto de su alianza comercial, fuera anexado a la Empresa Hoshin; en resumen, los estarían absorbiendo. De haberse tratado de un negocio de años completamente consolidado, la sola idea habría sido un insulto para ellos. Pero Leith y Subaru apenas llevaban un mes total de trabajo, y todo lo que habían elaborado, había sido con unos cuantos materiales y herramientas que se costearon con dinero propio.

Pasar a formar parte de la empresa de Anastasia, según lo acordado, implicaría que ella asumiría todos los costos de la operación y que ellos recibirían un salario; en otras palabras, serían contratados. Pero no es tan simple como eso. Puesto que su alianza pasaría a formar parte de la Empresa Hoshin como un departamento aparte de los ya existentes, uno solo enfocado en los artículos reinventados.

Dentro de ese departamento, los tres poseerían puestos administrativos, que vendrían acompañados de ciertas libertades con las que un simple empleado no contaría. Además, los tres aún recibirían parte de los ingresos netos generados por la venta de artículos, un nada despreciable diez por ciento cada uno, completamente separado de su salario.

Claro, algunas de las características de sus puestos se deben a las condiciones que se les ocurrieron a Leith y Subaru. Como un seguro que impide que Anastasia simplemente los despida, apropiándose de los productos que pudieran haber sido diseñados en base a las ideas de Subaru. Poseer libertad de elección y opinión respecto al futuro de ese departamento, también fue una de sus condiciones.

En general, Subaru no podía negar que estaba satisfecho con el resultado. Sobre todo, considerando que apenas tiene poco más de cuatro meses de haber llegado a ese mundo y ya ostenta un puesto administrativo en el departamento con mayor potencial, de una de las empresas más importantes de ese mundo. Subaru estaba convenido de que aceptar impulsivamente la propuesta de Anastasia fue la acción correcta.

"¡Genial! A pesar de que me hablaste durante el camino sobre lo que veríamos, la vista sigue siendo sorprendente." Así habló Subaru a la mujer que estaba a su lado, mientras veía por la ventana del carruaje en que viajaba, la ciudad que se desplegaba ante sus ojos.

Después de unas semanas de preparación, el viaje que Anastasia había propuesto finalmente fue ejecutado, y tras más de tres semanas de viaje en carruaje, finalmente habían llegado a la Ciudad de la Puerta de Agua de Priestella. El nombre de ésta se debía a que había sido diseñada como una trampa para acabar con la bruja y sus mabestias, seres creados por la Bruja de los Celos, ahogándolos.

La ciudad estaba construida con forma de cono invertido, y estaba rodeada por cuatro puertas que sirven como represa para detener el agua que rodea la ciudad. Por dentro, ésta estaba compuesta de calles rodeadas de canales, de manera similar a una famosa ciudad de su mundo: Venecia. En sí, la imagen que daba la ciudad bastaba para dejarte sin palabras debido a su grandiosidad.

La razón por la que Anastasia eligió esa ciudad, era porque es la ciudad de Lugunica más cercana a Kararagi, ubicada sobre el río Tigracy, que funciona como límite entre ambos países. Facilitando así la reunión entre Subaru y los inventores y diseñadores que trabajan en la sede principal de la empresa de Anastasia, ubicada en Kararagi.

Pero, además de esa razón, las sospechas de Otto, Leith y suyas los hacían pensar que Anastasia estaba interesada en averiguar más sobre Subaru y su pasado; algo confirmado a lo largo del viaje hacia Priestella. Desde el primer día que se reunieron, era obvio que Anastasia estaba intrigada con la existencia de Subaru, del que probablemente no tenía más que la información básica que él mismo reveló. Así que no sería de extrañar que todo ese viaje fuera en parte, una excusa para descubrir parte del pasado de Subaru y el origen de sus valiosas ideas.

Claro, no es que él personalmente se sintiera molesto por ello. Es más, el saber que una mujer importante y hermosa como ella estaba interesada en él, aunque fuera de esa forma, lo hacía sentir bien. Aunque era inevitable pensar que todo eso era un esfuerzo inútil, pues no es que él estuviera ocultando su lugar de origen; simplemente que nadie lo aceptaba. Y dejando eso de lado, Subaru realmente no estaba interesado en hablar más de su pasado personal. Así que para él, ese solo era un viaje de negocios y nada más.

"Tienes toda la razón, Natsuki-kun. Esta no es ni de cerca la primera vez que vengo, y aun así este lugar sigue logrando sacarme el aire." Mientras se acariciaba su suave cabello, Anastasia miró por la ventana que estaba a su lado izquierdo y respondió al comentario de Subaru.

Dentro del carruaje se encontraban Anastasia y él, además de Mimi y sus dos hermanos, Hetaro y Tivey; los cuales eran trillizos. Y aunque los tres realmente eran muy similares, todos poseían actitudes muy diferentes. Siendo Mimi la hiperactiva, Hetaro el hermano tranquilo y sobreprotector, y Tivey el inteligente y calmado. Todos vestían de forma similar, pero en el caso de Tivey, él poseía un monóculo de manera similar al hermano de Julius.

Por su parte, el caballero de Anastasia estaba a cargo de manejar las riendas del carruaje, y acompañándolo como copiloto, estaba Ricardo, el hombre lobo. Joshua y Finn se quedaron en la capital, pues estarían trabajando con Otto y Leith para tener todo listo cuanto antes, para así comenzar la operación comercial.

Para ese punto, lo único que haría falta para comenzar, serían un par de permisos de manejo de materiales. Así que es probable que cuando regresen a la capital, ya hayan comenzado a trabajar con los diseños que Subaru elaboró con ayuda de Leith, durante los tres meses que trabajaron antes de firmar el acuerdo con la Empresa Hoshin.

"¡Mimi ya está deseosa de recorrer la ciudad! ¿Señorita, Mimi puede hacerlo? ¿Verdad?" Tan energética como siempre, Mimi expresó su deseo de hacer un recorrido por Priestella.

"¡Hermana, siempre te digo que no deberías dejarte llevar! ¡No puedes dejar a la señorita sola, solo por ir a recorrer una ciudad! Siempre te lo digo y siempre vuelves a actuar igual cada vez que visitamos un lugar que te interesa." Por su parte, su hermano, Hetaro, la reprendió por su actitud.

"¡Pero, hermano! ¡El capitán y Julius se quedarán con la señorita! ¡Así que no hace falta que nos quedemos tooodo el tiempo con ella!"

"Hetaro tiene razón, hermana. No puedes dejar de lado tus obligaciones de esa manera cada vez que llegamos a una ciudad." Manteniéndose del lado de su hermano, Tivey se acomodó su monóculo mientras expresaba lo que era un hecho para él.

"En verdad no hay problema si los tres van a dar una vuelta por la ciudad." Irrumpiendo en la discusión de los trillizos, Anastasia estuvo de acuerdo con permitir que Mimi y sus hermanos se separaran para recorrer la ciudad. "Por hoy solo tengo planeado realizar una corta reunión entre Natsuki-kun y varios de los empleados del departamento de diseño, para que así se conozcan entre ellos y puedan trabajar juntos cómodamente los próximos días. Así que no tengo pensado salir del hotel."

"¡Yeiii! ¿Vieron, Hetaro, Tivey? ¡La señorita me dio permiso de pasear por la ciudad, y ustedes vendrán conmigo!" Con expresiones de derrota, los dos hermanos aceptaron que no había nada que hacer para impedir que su hermana se tomara un descanso de sus obligaciones como guarda.

Viendo todo desde un costado, Subaru no hizo otra cosa sino que dudar aún más de como esos tres pequeños demi-humanos con orejas felinas, conforman parte de la vice-capitanía de la guardia de Anastasia. Por lo que Subaru pudo averiguar a lo largo del viaje, dicha guardia estaba conformada por un grupo de mercenarios contratados por Anastasia, llamado Colmillo de Hierro.

El grupo, por lo general, está conformado por demi-humanos de distintas razas. Con Ricardo, el hombre lobo, a la cabeza. Por lo que escuchó, el grupo es conocido por su eficacia. Respaldada por el hecho de que, desde que Anastasia se volvió la cabeza de la Empresa Hoshin, ésta no ha sufrido un solo ataque que haya comprometido su vida. Y aunque el grupo está contratado por ella, la relación entre sus miembros y Anastasia es más cercana que solo la de un empleador y sus empleados.

Por supuesto, Hetaro, Tivey y Mimi forman parte de Colmillo de Hierro, y los tres son sus vicecapitanes. Aunque, a diferencia de sus hermanos, Tivey también funge como el tesorero de del grupo. De esa forma, los tres pequeños a los que Subaru aún no había visto combatir, siguieron conversando de forma despreocupada. Viendo eso, Subaru comentó a Anastasia.

"Es difícil creer que sean vicecapitanes de un grupo de mercenarios. ¿En verdad son tan fuertes? ¿O sus habilidades yacen en otra área? Algo así como distraer al enemigo con su ternura."

Riendo ligeramente, Anastasia miró de reojo a los trillizos, a la vez que le respondía. "Ellos definitivamente son fuertes, eso te lo puedo asegurar. Aunque no te negaré que su ternura es incomparable."

Después de esa corta conversación, el grupo cruzó la puerta de entrada de la ciudad. Al hacerlo, un guardia preguntó por su objetivo dentro de la ciudad. Y tras recibir respuesta, el hombre los hizo firmar un papel que tenía escritas las múltiples reglas que debían ser cumplidas dentro de la ciudad. En un principio, Subaru se alteró, pues muchas de ellas eran increíblemente estrictas, pero Anastasia le aseguró que con firmar bastaba, que no se molestara en pensar demasiado el asunto.

Tras media hora de recorrer la ciudad, el carruaje, que estaba siendo jalado por un ser similar a un lagarto, pero de un par de metros de largo, se detuvo frente a un hotel que le trasmitía a Subaru un aire bastante familiar. La arquitectura del lugar era en extremo similar a una vista en su país natal, Japón, conocido como Wafuu. Y aunque ello lo hubiera tomado por sorpresa en otro momento, ya Subaru se encontraba listo para esa imagen.

A decir verdad, Subaru se encontraba satisfecho con la cantidad de conocimiento que obtuvo por parte sus acompañantes, sobre todo de Anastasia, sobre ese mundo, pero principalmente sobre Kararagi. Claro, la información que obtuvo no sería más que conocimiento general, pero aun así, para alguien como él, ese sería el tipo de información de mayor valor.

Durante su viaje escuchó a Anastasia hablar sobre su país natal, sobre su cultura y sobre su historia. Curiosamente, todo encajaba con la cultura del periodo Edo de su país. Pero lo más interesante fue descubrir que todo ello provino de un hombre conocido como Hoshin del Desierto. El mismo del que Anastasia adoptó su apellido y el nombre de su empresa.

Aparentemente, Hoshin fue un comerciante revolucionario que recorrió todo lo que hoy es Kararagi, y dio vida a múltiples artículos similares a los del mundo de Subaru. Por ello mismo, y la relación entre Hoshin y la cultura japonesa, Subaru dedujo que los más probable sea que Hoshin se tratara de alguien que pasó por lo mismo que él; alguien de su mundo que terminó en ese mundo.

Siendo ese el primer indicio de otra persona que pasó por lo mismo que él, Subaru finalmente se convenció de que no se encontraba solo. La verdadera pregunta era si en ese momento, en esa época, habría otra persona como él. Por suerte para él, si ese fuera el caso, Subaru estaba convenido de que sus reinvenciones atraerían a cualquiera en una situación similar a la suya. Así que por ahora, lo único que tendría que hacer sería seguir adelante con su proyecto, como ya tenía planeado, y esperar a que el tiempo traiga las respuestas.

El grupo entró al hotel, con el nombre Hotel Agua de Plumaje, mientras que un empleado de éste se llevaba al carruaje y su dragón de tierra hacia la zona designada para estos. Una vez allí, Subaru identificó más señales de la cultura de su mundo, como habitaciones de tatami y un jardín zen ubicado en el patio. Algo que lo puso especialmente nostálgico, fue ver que en las habitaciones había no camas, sino futones. Esa noche definitivamente podría dormir como un bebé.

Debería preguntarle a Anastasia donde puedo comprar un futón, pensó, mientras miraba el interior de su habitación. Subaru ya estaba al tanto de la mayoría de las cosas con las que se encontraría en el hotel, pues Anastasia le había dicho que era un lugar inspirado en la cultura de Kararagi.

Durante esa misma conversación, como era de esperarse, Anastasia le preguntó, de forma evasiva, sobre su lugar de origen. Subaru, sintiendo que no hacía falta mentir, le dijo lo mismo que a todos los que preguntaron después de que se cansó de ocultarlo. Dado que la chica mostró un gesto de decepción, Subaru añadió que la cultura de su lugar de origen y Kararagi eran extremadamente similares, lo que llamó la atención de la chica.

Después de eso le habló un poco de la tecnología de su mundo y de como trajo sus ideas de allí. Y aunque Anastasia no parecía del todo incrédula, estaba claro que no le creyó todo lo que dijo. Sin embargo, que ella le creyera o no, realmente era algo sin interés para él. Le creyeran o no, eso no cambiaría de donde vino ni quien era antes de llegar a ahí. Solo pensar en eso, en quien era antes, había causado que su humor decayera un poco.

"Natsuki-kun, todos están reunidos en la habitación que reservé exclusivamente para reuniones. ¿Puedes venir conmigo?" Tocando la puerta que daba a su habitación, Anastasia lo llamó desde el otro lado del tatami de papel. Sin hacerla esperar, Subaru dejó el maletín que había estado cargando con sus cosas, no sin antes sacar unos papeles de él, y salió de la habitación.

"Claro, Anastasia. Vamos." Tras varios meses interactuando con ella, Subaru se terminó acostumbrando a su presencia, por lo que, con ello, su estilo formal de hablar terminó por ser reemplazado por uno más casual. A ella no parecía molestarle, por lo que Subaru no se preocupó nunca en corregir eso.

Juntos caminaron hacia otra habitación de tatami y entraron en ella. En su interior, sentados sobre sus rodillas en una asiento de tatami, a la orilla de una mesita, se encontraban cinco personas; tres eran hombres y dos eran mujeres. Al fondo de la habitación, de pie, se encontraba el siempre compuesto Julius. Ricardo no estaba a la vista y, aparentemente, los trillizos ya habían salido para su paseo por la ciudad.

"Natsuki-kun, ellos son Alba, Zeilt, Lance, Yand y Alexa. Todos pertenecen al departamento de diseño, y se enfocan en diseñar nuevos inventos. También se encargan de mejorar los diseños de productos con los que ya comerciamos. Durante esta semana que viene, ellos trabajaran contigo para comprender lo mejor posible los diseños de tus artículos reinventados."

Los cinco diseñadores e inventores lo miraron con expectativa, causando que Subaru se pusiera ligeramente nervioso. En momentos como ese, que la gente supiera que sus ideas venían de su mundo, era realmente un alivio. De lo contrario, lo más probable es que todos empezarían a creer que se trata de una especie de genio como Hoshin del Desierto.

Y aun así, esas cinco personas lo estaban mirando como si justamente ese fuera el caso. Era posible que creyeran que la idea detrás de que el viene de después de la Gran Cascada, no sea más que una excusa producto de una enorme modestia; y el solo pensarlo le causaba dolor de cabeza. Por ello, durante la primera reunión con Anastasia y durante la firma del contrato con ella, Subaru se aseguró de no dejar sin remarcar el hecho de que él solo está reproduciendo artículos de su mundo y nada más. El solo nombre de su negocio dejaba eso en claro.

"En verdad es un placer conocerlo, Subaru-sama. Estoy seguro de que hablo por todos cuando digo que su trabajo es simplemente increíble. No se había visto nada remotamente similar desde los tiempos del Gran Hoshin del Desierto." Quien habló en representación de todos fue la mujer sentada a su derecha. Su piel era morena, tenía ojos de tono rojizo y su pelo de color naranja caía sobre sus hombros.

Con gestos de aprobación, los cuatro restantes asintieron. Suspirando, Subaru se sentó a un costado de la mesita, con Anastasia al contrario suyo, y comenzó a explicarles sobre los diseños en los que había trabajado junto a Leith. Usando los planos dibujados por él mismo, Subaru trató la funcionalidad de cada artículo…

"Este es el encendedor. Consta de un cuerpo de metal resistente, que contiene una pieza de mineral mágico, que es el que permite la ignición. Con este interruptor ubicado en la parte superior se puede encender y apagar la llama, que sale por este orificio ubicado frente al interruptor." Ese era el tercer diseño que presentaba, y hasta ahora todos los presentes habían estado escuchando en silencio. Por ello, le sorprendió ver que uno de ellos estaba levantando la mano. "Ehmm… ¿Sí?"

"Siento interrumpir, Subaru-sama. Pero quería ver qué opina sobre lo que se me acaba de ocurrir para mejorar este diseño." El que habló fue Yand, un joven de pelo castaño que estaba utilizando lentes. Subaru, intrigado por lo que tenía que decir, le indicó que prosiguiera. "Tal vez si reemplazamos la carcasa de metal en forma de cilindro, por una en forma de cono, podríamos facilitar el control sobre la salida de la llama."

"¿Cono? ¿Cómo podría esa forma mejorar el flujo de la llama?" Quien preguntó no fue Subaru, sino otro de los empleados de Anastasia, Lance. Un demi-humano con facciones de zorro.

"Estoy de acuerdo con Yand. Si colocamos el interruptor cerca de la base y lo diseñamos de manera en que, dependiendo de cuanto se apriete, se libere una llama de mayor o menor intensidad, entonces estoy segura de que funcionará. Y aunque la forma cónica podría no influir demasiado en el flujo de la llama, sí pienso que facilitaría su control, como dice Yand." Alba, la mujer que habló en lugar de todos al principio, también dio su punto de vista. En ese momento, los cuatro que habían opinado se encontraban analizando el diseño postrado sobre la mesa.

"¡Ahem! ¿Chicos, no creen que deberían dejar hablar a Subaru-sama?" Fue Zeilt, el único que restaba por compartir su opinión, el que les señaló que habían tomado las riendas de la conversación, dejando fuera a Subaru. Zeilt era un hombre bien entrado en los treintas, estaba calvo y poseía una actitud tranquila pero firme. Apenados, los demás bajaron sus cabezas en señal de disculpa.

"N-no hace falta que se disculpen. Realmente estoy satisfecho con el desarrollo que estaba tomando la conversación. De todas formas, nuestro objetivo durante esta semana será lograr que ustedes comprendan lo mejor posible la idea detrás de los diseños que hemos realizado mi compañero y yo, con el objetivo de poder mejorarlos. Así que si podemos empezar a hacerlo desde de ya, deberíamos aprovechar."

Los cinco sonrieron agradecidos y continuaron aportando ideas, incluyendo esta vez a Subaru, al que consultaban cada vez que proponían un cambio al diseño. De reojo, Subaru pudo apreciar una sonrisa de satisfacción en el rostro de Anastasia. De esa forma, los seis analizaron los diez diseños que Subaru llevó para esa reunión, acompañados, además, de fugaces comentarios de Anastasia.

Después de un par de horas allí, los cinco se retiraron y Subaru se quedó con Anastasia y Julius. La primera le indicó que el almuerzo estaba por ser servido y lo invitó a acompañarlos. Ya habiendo comido, Subaru le indicó a Anastasia que iría a dar una vuelta por los alrededores de la ciudad, y ella aceptó, comentándole que se reuniría con gente de su empresa.

Sonriendo, se dirigió a la salida del hotel; ahora que estaba tan lejos de la ciudad, sentía que después de mucho tiempo, podría tener una caminata relajante, sin necesidad de estar siempre atento a que aparecieran los asaltantes o Elsa. Una vez fuera del hotel, Subaru suspiró pesadamente, antes de comenzar a caminar en dirección del canal más cercano.

Estando allí, Subaru se detuvo a apreciar la belleza de la ciudad en la que se encontraba. Múltiples canales que se interconectaba entre sí, eran navegados por barcas que eran tiradas por seres similares a un dragón asiático de color azulado. Cada calle de la ciudad estaba conectada por múltiples puentes con forma de arco, que se elevaban por sobre los canales de agua cristalina.

Al mirar el nivel de cristalinidad del agua, Subaru comprendió varias de las reglas escritas en la hoja que le hicieron firmar al entrar a la ciudad; como el no botar ningún tipo de desecho en los canales. Sin dejar de apreciar el hermoso paisaje, Subaru continuó recorriendo las calles de Priestella. Estaba apreciando la belleza de los canales desde uno de los puentes que permitían el paso sobre los canales, cuando un escalofrío surcó su cuerpo.

Sobre el tejado de una de las casas que se encontraba al lado del canal que estaba mirando, se encontraba una figura. Una figura que Subaru no tardó en reconocer. Su esbelto cuerpo se encontraba cubierto por un vestido negro que dejaba ver gran parte de su abdomen y escote, su hermoso pelo negro se encontraba amarrado en forma de una trenza que le llegaba hasta la cintura, y su rostro estaba conformado por unos carnosos labios rojos y unos ojos púrpuras que trasmitían un aura de gentilidad; aunque eso solo era en apariencia.

"¡M-mierda! ¿Q-qué hace esa mujer aquí?" Temblando, Subaru miró con terror a la asesina que acabó cruelmente con su vida en dos ocasiones. La persona que le enseñó la sensación de morir.