Ente de Hostilidad y Odio
Cero días desde la Última Muerte (Seis Muertes)
"¡Arghhhh!" Con un grito ahogado por el vómito, Subaru regresó al mundo que acababa de abandonar.
Toser desesperadamente fue la única forma que encontró su cuerpo para deshacerse de los restos de comida semidigerida que se habían intentado colar en sus pulmones. Con lágrimas formándose en sus ojos, Subaru cayó de rodillas y vació por completo su estómago. Sintiendo una especie de dolor fantasma en su garganta, Subaru gruñó mientras intentaba recuperar la compostura.
No solo acababa de recibir el retroceso traumático de morir decapitado, sino que también era capaz de sentir aún las garras celosas de las sombras. Cada segundo que pasaba, como si tratara de un sueño, Subaru recordaba menos de lo ocurrido en el preludio entre su muerte y su regreso. Sin embargo, la desagradable sensación se negaba a desaparecer… Era como si las sombras se negaran a liberarlo de su mundo, y eso solo hacía el ya tortuoso regreso a la vida, aún más traumático.
Olvidando finalmente lo ocurrido junto a las sombras cargadas de celos, lo único que quedó en su mente fue el recuerdo de la figura que había acabado con su vida. La mujer de pelo blanco, vestida con un kimono negro que apenas cubría parte de sus muslos. No, ese análisis estaba equivocado… Esa cosa no era una mujer, la hostilidad y odio que irradiaba ese ente, no podría compararse con algo que podría trasmitir un ser humano.
Un ente fantasmal, un ente maligno, un dios de la muerte, un shinigami… Esos eran los únicos títulos con los que Subaru podía asociar a la figura que lo decapitó antes de que tuviera la oportunidad de reaccionar. Aunque él mismo dudaba que su cuerpo hubiera sido capaz de obedecerle en algún momento, encontrándose ante el aura asesina del ente.
"¿Pasa algo, chico?" Subaru todavía estaba hundido en el océano de sus pensamientos, cuando escuchó que alguien le hablaba. Levantando su mirada, notó que un demi-humano de apariencia andrajosa, que recordaba a un lobo negro, lo estaba mirando a través de ojos filosos.
"¿Y-Yo?" Subaru estaba confundido, ¿qué había estado haciendo hasta hace momento? Entonces, se percató de que seguía arrodillado sobre su propio vómito. "Yo, ah…" Retorciendo su rostro, Subaru intentó excusarse.
Había muerto de nuevo. Aún no había asimilado del todo la idea, todo había sucedido tan vertiginosamente que su mente todavía estaba teniendo problemas para procesar lo ocurrido. El miedo y el dolor, poco a poco estaban volviendo a asentarse en su cuerpo. Después de poco más de dos meses, había vuelto a morir…
Sus ritmo cardiaco se aceleró, al igual se su respiración; si seguía así, volvería a sufrir un ataque de pánico. Forzándose a calmarse, Subaru respiró profundamente mientras apretaba su pecho con una mano. Esa era sus sexta muerte, ya comenzaba a ser hora de que se acostumbrara a morir. No quería hacerlo, de hecho, no creía poder hacerlo. Sin embargo, no le quedaba de otra, o de lo contario se expondría a volver a perderse en la locura.
Como si algo dentro de él decidiera tomar el control, Subaru sintió las sensaciones de miedo y dolor entumecerse. Reemplazándolas, un fuerte instinto de supervivencia tomó su lugar. Debía analizar con cuidado la información que había obtenido antes de su muerte. Darle valor esa muerte, dándole uso a la información que obtuvo gracias a ella, era su única manera de hacerla valer la pena. Había prometido a Anastasia no rendirse y luchar hasta el final, y exactamente eso pensaba hacer. En ese momento, su único objetivo era regresar a la mansión con vida.
"¿Chico…?" Subaru escuchó de nuevo la voz. El demi-humano con facciones de lobo negro seguía allí. Mientras lo observaba con curiosidad, fumaba de una especie de pipa o kiseru dorado que colgaba de su hocico. Asintiendo con su cabeza, Subaru respiró profundamente una vez más, asegurándose de que se había calmado finalmente.
"Lo estoy, gracias. El almuerzo me calló mal al estómago, eso es todo."
"Hmm… Me pareció que la estabas pasando bastante mal, así que me detuve a ver si te ocurría algo. Es bueno escuchar que no era nada importante." Con una voz carente de cualquier preocupación, el sujeto le explicó a Subaru por qué se encontraba allí a su lado.
Sin decir nada más, Subaru intentó levantarse, pero sus brazos le fallaron y terminó cayendo de cara al suelo, sobre el charco de vómito que acababa de crear. Gruñendo, Subaru sacudió sus manos, que hasta ese momento seguían temblando, e intentó ponerse en pie una vez más. Fue entonces que notó una extremidad peluda frente él. Era el brazo del demi-humano, quien había estirado su brazo hacia él con la clara intención de ayudarlo a levantarse. Sin dudarlo mucho, Subaru aceptó la ayuda.
"Gracias…" Agradeció Subaru, mientras se limpiaba el rostro cubierto de vómito con la manga de su camisa; teniendo cuidado de que no descubrir su brazo.
"Parece ser algo más que un simple malestar estomacal, ¿estás seguro de que te encuentras bien, chico?"
"Lo estoy, así que no hace falta que sigas insistiendo con el asunto. Además, te recomiendo alejarte de aquí y evitar la avenida principal, un ente peligroso está por aparecer allí." Sin mirar al demi-humano, Subaru comenzó a caminar en dirección contraria de donde se suponía que debía ir.
"¿Hmm?" Subaru escuchó al demi-humano expresar con curiosidad, pero decidió ignorarlo. En ese momento no contaba con mucho tiempo.
Considerando la cantidad de gente que había en la avenida a solo metros de la salida del callejón en el que se encontraba, era fácil suponer que era aproximadamente el medio día. Eso solo significaba una cosa: el punto de regreso ahora se encontraba después de su reunión con los diseñadores. Lo que implicaba que no podían quedar más de cinco minutos para que la figura apareciera en la avenida principal del área metropolitana.
"Mierda…" Murmuró, dándose cuenta de que Regreso por Muerte le había jugado sucio. Subaru, aunque no había tenido la oportunidad de pensar mucho al respecto en el momento, debido a las circunstancias, se dio cuenta en Priestella de que el "punto de guardado" de su habilidad cambiaba.
Durante varios meses tras lo ocurrido el primer día que llegó a ese mundo, Subaru se peguntó que sucedería si llegaba a morir de nuevo. ¿Acaso regresaría frente a Kadomon, el hombre de los manzenes? ¿Acaso su Regreso por Muerte había sido algo de solo un día? ¿Moría definitivamente si volvía a morir? Con esas dudas rondando en su cabeza, Subaru temió con fuerza el momento en que su vida volviera a encontrarse en peligro.
Pero ahora comprendía que el punto de regreso cambia, aunque dicho cambio se encuentra completamente fuera de su control. Además, las condiciones que hacen que cambie seguían estando fuera de su conocimiento. La única conclusión que podía sacar ahora, tras su sexta muerte, es que el punto de guardado, o regreso, cambia aleatoriamente, regresándolo siempre a un punto en el tiempo en que sea capaz de evitar el peligro próximo. Sin embargo…
Esta vez no son ni diez minutos antes del peligro. ¿Qué clase de bromas es ésta? Pensó, malhumorado. El destino, o lo que fuera que le haya otorgado esa habilidad, definitivamente disfrutaba de hacerlo sufrir. Con la poca cantidad de tiempo que le quedaba para poder actuar, solo le quedaba una opción por tomar.
"Aló, ¿Onii-san?"
"¡Mimi, me alegra tanto verte!" Habiendo salido del callejón a una de las calles secundarias, adyacente a la avenida principal, Subaru sacó su metia y contactó a la niña demi-humana. Al ver el reflejo de Mimi aparecer en la superficie del metia con forma de espejo de bolsillo, Subaru se sintió patéticamente aliviado.
"¿Necesitas algo, Onii-san? Mimi pensó que llamarías solo si ocurría una emergencia… ¡Espera! ¡¿Acaso Onii-san se asustó y ahora está perdido en medio de la ciudad?!" Luciendo particularmente alarmada, Mimi se acercó a la pantalla del metia, intentando así ver donde se encontraba Subaru.
"¡Enana, deja de tratarme como un niño!" Llevándose una mano a su frente, Subaru suspiró mientras trataba calmarse. Se sentía muy nervioso. No sabía si haberse alejado de la avenida sería suficiente para evitar el ataque del ente femenino; de hecho, ni siquiera sabía cuál era el objetivo del ente, además de asesinar indiscriminadamente. "Me gustaría poder decir que se trata de algo tan simple como eso…"
"Hmm… ¿Es algo peor a que Onii-san se haya perdido por el miedo?" Con curiosidad, la niña observó detenidamente a Subaru, mientras esperaba la respuesta a su pregunta.
"Seré breve. La avenida principal del área metropolitana está por ser atacada. Me alejé de allí inmediatamente, pero temo no haber escapado aún del peligro."
¿Qué deseaba el ente? ¿Acaso asesinar a los presentes en la avenida era su único objetivo? ¿Se conformaría solo con ese lugar, o atacaría al resto de la ciudad? Subaru solo recordaba que de un momento a otro apareció la figura femenina. Y él, paralizado por el miedo, fue incapaz de tan siquiera intentar huir y terminó decapitado. Probablemente lo mismo había ocurrido con el resto de las personas que se encontraban cerca de él, en el instante que la figura hostil lanzó su ataque.
¿Cómo lo había atacado? Esa era otra pregunta sin respuesta. Lo único que recordaba era que en un momento se estaba muriendo de miedo, y al otro se había muerto literalmente. Cualquiera que fuera el ataque de ese ente, era capaz de asesinar a múltiples personas en un pestañeo… Habría muchas muertes, de eso no tenía duda.
¿Acaso los dejaré atrás sin advertirles? Pensó, sintiendo un gran remordimiento. Subaru ya había advertido al demi-humano que se había encontrado en el callejón, pero eso no cambiaría nada. De hecho, tenía enormes dudas de que ese demi-humano haya creído en su palabra. Así que, una vez más, se encontraba escapando, sin importar cuantos cadáveres dejara atrás. Al igual que sucedió en Priestella, donde primero tardó horas en avisar sobre el ataque y luego se negó a tomar su propia vida para salvar las vidas pérdidas durante el asedio al hotel.
No… Él había prometido a Anastasia que haría todo por sobrevivir. Además, nada le aseguraba que si se suicidaba, sería capaz de evitar todas esas muertes; al fin y al cabo, para el momento en que entraron a Priestella, Elsa ya se encontraba observándolos. Sin embargo, si lo hubiera revelado antes de ingresar a la ciudad, tal vez… Subaru se negó a seguir ese hilo de pensamiento.
Él es débil e incapaz, por más información que recoja, eso seguirá siendo una constante. Por ello lo mejor que pudo hacer en Priestella fue conformarse con el final que obtuvo, en el que Anastasia salió con vida y no se perdió ninguna vida cercana a ella; una idea egoísta, pero crudamente realista. No soy ninguna clase de héroe, no puedo darme el lujo de intentar proteger con mis manos más de lo que poco que puedo abarcar; concluyó.
Por eso, quedarse en la avenida para advertir a la gente no serviría de nada. Si acaso, solo haría que la figura apareciera con anticipación y se enfocara solo en él. Así que su única opción en ese momento era huir, alejarse lo más posible de la zona de ataque y conseguir ayuda. Y en ese momento, Mimi era su única opción de salvación. Al fin y al cabo, la fábrica de la compañía, donde se encontraba Tivey, está ubicada al lado contrario del área metropolitana, más lejos de la sede de la compañía, de lo que se encuentra la mansión.
"Onii-san, ¿dónde estás en este momento?" Tras un momento de silencio, Mimi lo cuestionó sobre su ubicación.
Mirando un momento a sus alrededores, Subaru buscó un punto de referencia, sin embargo, no encontró nada de valor. "Estoy en una de las calles adyacentes a la avenida principal… Pero tengo una mejor idea. Voy a regresar al edificio de la compañía y voy a esperarte allí."
"Bien, en ese caso llamaré a mi hermano y le diré que también se dirija a allí cuanto antes. Mimi estará a tu lado lo antes posible, Onii-san."
"G-Gracias, Enana." Sintiéndose melancólico, Subaru observó con lágrimas en sus ojos a la niña en la que estaba apostando su vida. Recuperando su sonrisa juguetona, la niña lo miró con confianza.
"Ahora que la señorita no se encuentra para mimarte, Mimi lo hará. No te preocupes, Onii-san, todos en el Colmillo de Hierro nos aseguramos de cuidar a aquellos que nos han cuidado."
Sintiendo culpa ardiendo en la base de su estómago, Subaru se despidió de la niña y regresó el metia a su bolsillo. ¿Acaso él los había cuidado? Lo único que había hecho era servir de carnada, algo para lo que solo un inútil como él servía. Al final del día, él no había hecho nada por ellos, pero ellos lo veían como alguien valioso… Por eso debía seguir esforzándose, no podía desmoronarse.
Oprimiendo sus puños con fuerza y con decisión filtrándose en su mirada, Subaru comenzó a correr a través del camino que lo llevaría de regreso al edificio principal de la Compañía Hoshin. Una vez allí, podría volver a sentirse medianamente seguro, antes de eso, sería como un ratón corriendo en medio de una pradera llena de depredadores. Subaru todavía estaba pensando en ello, cuando el miedo lo asaltó…
Allí, frente a sus ojos, se encontraba la figura, parada en medio de la calle. Algunos de los transeúntes, siendo tomados por sorpresa, observaron con terror a la fémina. Mientras que otros simplemente obedecieron a sus instintos y se alejaron corriendo. Sin embargo, la figura no reaccionó ante el movimiento de ninguno de los testigos de su aparición. Su mirada cargada de odio estaba enfocada únicamente en una única persona…
"M-Mierda…" Subaru se percató demasiado tarde, había sido muy ingenuo. El ente de muerte no había aparecido en la avenida para causar estragos y ejecutar a todos los presentes. Había aparecido allí, porque su objetivo era asesinarlo a él. Justo como Elsa, razonó Subaru.
Él se estaba esforzando por mantener su hilo de pensamiento lo más claro posible, si se dejaba llevar por el pánico, volvería a paralizarse y perdería su vida antes de que pudiera tan siquiera exprimir un poco de información de la situación. Esa forma de pensar, impropia de él y que no era de su gusto, era la única forma de mantenerse firme a la promesa que le realizó a Anastasia y darle uso a su habilidad, al mismo tiempo.
Aun así, su fortaleza mental simplemente no era suficiente. Un temblor que comenzó en sus manos se distribuyó por todo su cuerpo, hasta que no hubo extremidad suya que no se estuviera sacudiendo. Justo como sucedió poco antes de su muerte anterior, su ser fue invadido por una sensación de terror capaz de paralizarlo por completo.
El ente, perdiendo forma definida, como si de una sombra se tratara, comenzó a caminar hacia él. La silueta borrosa de la feme-fatal no dejaba de emitir odio y hostilidad, paralizando y espantando por igual a las pocas personas que quedaban en esa calle. Dejando claras sus intenciones de muerte, el ente se detuvo frente a él, a solo pocos metros de distancia, y levantó una mano.
"Muere…" Con una sola palabra como despedida, el ente lanzó una ráfaga de aire capaz de rebanar el concreto como si de papel se trata. Subaru, aterrado, observó completamente paralizado como la muerte volvía por él. Sin embargo, antes de que la muerte pudiera reclamar su patética vida, un sonido metálico detuvo el avance de la ráfaga asesina.
"Parece que no mentías, chico. Esta chica en verdad parece un ente muy peligroso." Con tono extremadamente relajado, aun estando ante la figura hostil, habló el demi-humano que hace solo unos minutos atrás lo había ayudado a ponerse en pie. "Hmm… ¿Y tú quién eres? Una mujer tan hermosa como tú no debería estar-"
"Muere…"
Repitiendo la misma frase una y otra vez, el ente de hostilidad y odio siguió lanzando ataques, compuestos por ráfagas de viento, indiscriminadamente. Con una agilidad que no calzaba con su apariencia, el demi-humano que acababa de salvar su vida esquivó cada uno de los ataques lanzados hacia él.
"Fooooh… ¿Preciosa, no crees que deberías calmarte? Si sigues así, podrías poner en peligro a alguien." Exhalando una enorme columna de humo, el demi-humano reprendió despreocupadamente al ente, como si de una chica normal haciendo una rabieta se tratara.
"Muere… Muere… Muere… ¡Muere…! ¡Muere…! ¡Muere! ¡Muere! ¡Muere! ¡Muere! ¡Muere! ¡Muere! ¡Muere!" Frustrada, la figura femenina lanzó más y más ataques, repitiendo incesantemente la misma frase. Muerte, eso es todo en lo que pensaba esa mujer… Subaru, que estaba observando el combate desde un costado, se sintió incómodamente identificado con ella. Su cercana relación con la muerte, era un rasgo que lastimosamente compartían en común.
"Aun así… ¿Por qué desea matarme con tanta insistencia? ¿Acaso se trata de otro movimiento del Cliente?" Ahora que no tenía la peligrosa mirada del ente encima suyo, Subaru pudo recuperarse parcialmente y aprovechó la oportunidad para buscar pistas que lo ayudaran a salir de esa situación.
Una vez más, solo se le pasaba por la cabeza un culpable de ese ataque dirigido hacia su persona: el cliente que Elsa había mencionado. La persona que más odiaba, y su objetivo de venganza. Si en verdad se trataba de él, o ella, entonces sus razones para vengarse solo podían seguir aumentando. Sin embargo, había algo que lo hacía dudar de esa teoría.
Ese ente femenino no parecía ser una asesina a sueldo. Para empezar, estaba atacando de manera demasiado errática, sin considerar el entorno. Además, por su mirada y aura, daba a entender que su ataque estaba siendo impulsado por sus emociones; como si se tratara de algo personal. ¿Pero que había hecho él para causar tal reacción por parte del ente? Subaru se encontraba confuso, la información que poseía no era suficiente. Así que tendría que encontrar una forma de escapar de allí y…
"… ¡Muere! ¡Muere! ¡Muere!" Hasta el momento, el demi-humano que lo había salvado había estado luchando defensivamente, como si hubiera estado analizando el estilo de combate y las habilidades de su enemigo, pero finalmente había decidido tomar uno de sus cuchillos de combate y comenzar a contratacar.
"Me gustaría no tener que utilizar mis mejores técnicas, pero parece que no me quedará de otra."
Molesta, la figura hostil saltó, esquivando el cuchillo del demi-humano y contraatacó lanzando una patada. Usando su brazo peludo para cubrirse, el demi-humano logró reducir el daño de la patada. Aun así, la fuerza que aplicó el ente en su ataque bastó para lanzarlo contra uno de los negocios callejeros. El demi-humano andrajoso, sin embargo, dio una voltereta en el aire y evitó chocar con el puesto.
Usando la pared de uno de los edificios como superficie para impulsarse, el lobo antropomórfico regresó al combate con un cuchillo en la mano que hasta hace un momento había tenido libre. La mujer mortal, habiendo previsto el contrataque, se acercó a él rápidamente y lanzó otra ráfaga de aire mortal. Sin embargo, como si de un ninja se tratara, el demi-humano andrajoso desapareció en el aire, para entonces reaparecer justo detrás de la figura femenina.
Subaru, sorprendido, observó a solo metros de distancia el intercambio de ataques entre ambos seres anormales. Y lo que más lo sorprendía era la habilidad de combate del demi-humano andrajoso que lo había ayudado en el callejón. Usando técnicas que recordaban al estilo de combate de los ninjas, el lobo andrajoso había logrado luchar en igualdad de condiciones contra el ente asesino. Con suerte, ésta ocasión bastaría dejar todo en manos de él… Estaría repitiendo lo ocurrido con Reinhard, pero no le quedaba otra opción que aceptarlo sin quejarse.
"Es una pena, pero me temo que es momento de que acabe contigo." Con sangre fría, el demi-humano atravesó por la espada al ente con su cuchillo. Sangre comenzó a surgir del cuerpo de la figura femenina, prueba de que se trataba de un ser vivo y no una especie de demonio o espíritu maligno. Subaru por un momento se permitió relajarse, algo que fue un completo error.
"No… no tú… ¡Muere!" Tras susurrar algo que parecía carecer de sentido, el ente femenino gritó los mismo que había estado repitiendo incesantemente hasta ahora, produciendo una cúpula de aire que la rodeó por completo. El demi-humano lobo fue incapaz de reaccionar a tiempo, debido a que aún estaba sosteniendo el mango del cuchillo clavado en la espalda de la figura hostil, por lo que recibió profundas cortadas a lo largo de todo su pelaje.
Bañada en la sangre del demi-humano, la mujer hostil se lanzó hacia Subaru a una terrorífica velocidad. Subaru, paralizado de nuevo por la terrible aura de desesperación que trasmitía la figura, solo fue capaz de observar inmovilizado como la muerte regresaba por él. Como el patético inútil que era, moriría sin oponer resistencia. Una vez más, fallaría a su promesa y moriría dejando atrás a Anastasia. Volvería a morir sin ser capaz de superar su debilidades.
"Mi-erda…" Maldiciendo, Subaru se negó a aceptar su muerte sin al menos intentar hacer algo, por más inútil que resultara cualquier tipo de resistencia.
"Muere…" Con un murmullo cargado de odio y hostilidad, la figura femenina se detuvo frente a él y levantó una de sus manos.
"¡N-No!" Rompiendo la paralasis que lo estaba obligando aceptar su muerte sin luchar, Subaru saltó a un lado, esquivando parcialmente la ráfaga de viento dirigida directamente a su garganta. La figura no esperaba que Subaru se moviera, por lo que el ataque con el que lo había atacado no llevaba el impulso necesario para hacerle imposible escapar. Aun así… "¡Aarghh!"
Subaru había logrado impedir que el viento filoso le rebanara el cuello, pero había sido incapaz de evitar que el ataque entrara en contacto con su cuerpo. Como si se tratara de una suave pieza de tela, el aire rebanó su pierna izquierda justo a la mitad del muslo, separándola por completo del resto de su cuerpo. Con un sonido sordo, la pierna cercenada y Subaru cayeron al suelo. Gritando en agonía, Subaru intentó oprimir su pierna, para entonces percatarse que ésta había desaparecido.
"No… Es-peré… mucho…" Cargada de ira, la figura habló entre dientes. "¡De-bes… mo-rir… ya!" El odio la estaba cegando, la figura solo podía pensar en una cosa, y eso era matar. El solo hecho de hablar era un trabajo arduo; cualquier cosa que no fuera matar lo era.
Aun así, Subaru había logrado captar parcialmente el mensaje. La agonía que le causaba el dolor en su pierna era enorme, pero no suficiente para nublar su juicio; había pasado por cosas peores antes. Solo le quedaba luchar hasta al final, solo así podría morir sin remordimientos. Esforzándose por captar hasta el último detalle de lo que estaba ocurriendo a su alrededor, Subaru ignoró el dolor en su muslo cercenado.
"¡¿Q-Qué quieres de m-mí, maldita?!" Lágrimas de agonía estaban manchando su rostro, pero eso no impediría que Subaru enfrentara con firmeza sus últimos momentos de vida. Esa fuerza extraña que surgía desde el interior de su ser, Subaru sabía que necesitaba tomarla y esforzarse por no dejarla desvanecerse.
"¡Muere!" Sin embargo, sus esfuerzos fueron en vano…
"¡Chico!" Levantándose de nuevo, el demi-humano intentó impedir su muerte.
¿Por qué lo hacía? No se conocían de nada… Él era un inútil… No valía la pena salvar a alguien como él… Ahora moriría y tendría otra oportunidad para intentarlo. Así funcionaba el ciclo de la vida de Natsuki Subaru. Debía intentarlo una y otra vez, para así ser capaz de acomodar las piezas en el tablero de forma en que el resultado optimo se dé. Ese era su trabajo, cómo testigo del pasado que nunca ocurrió y del futuro que podría ocurrir.
El ataque esta ocasión había sido lanzado con mucha mayor fuerza que el anterior. La mujer hostil no volvería a arriesgarse a que Subaru volviera a esquivar su ataque. Como si de una barrera de aire se tratara, las múltiples ráfagas se aproximaron a él prenunciando su séptima muerte.
Sin nadie capaz de evitar el fatal resultado, el cuerpo de Subaru fue envuelto por las múltiples ráfagas de aire, formando profundas heridas a lo largo de él. Una de sus manos fue rebanada en tres partes, su pierna restante fue rebanada del talón para abajo, su cuello fue cortado parcialmente y su tórax fue cubierto por cortadas de hasta cinco centímetros de profundidad. Además, una de sus orejas, uno de sus ojos, su nariz y parte de sus labios habían desaparecido.
"¡Blergh!" Vomitando sangre, Subaru sintió como su vida se apagaba a una velocidad vertiginosa. El dolor que inundaba su cuerpo era extremo, como su estuviera ardiendo, sin embargo, el daño que había recibido había provocado que su cuerpo perdiera sangre rápidamente, por lo que el dolor fue instantáneamente entumecido por la muerte. Inconscientemente, Subaru agradeció por ello.
"¡¿Onii-san?!" Cuando gran parte de sus procesos mentales ya había desaparecido, Subaru pudo escuchar una voz infantil llamarlo. ¿Cómo sabía que era a él quien llamaban? No lo sabía, su mente ya no era capaz de procesar información de esa manera; simplemente lo sabía. En su campo de visión, que había sido acortado por la falta de un ojo, apareció un rostro tierno con una expresión de completa desesperación. "¡Onii-san, no te mueras!" Mimi había llegado por él, como ella había prometido; no lo había dejado solo… Subaru quería agradecerle, Subaru quería evitar que llorara, Subaru quería decirle que todo estaría bien…
Mimi… Pero antes de que tan siquiera pudiera pensar en ello, todo fue envuelto en la oscuridad. Una vez más, Subaru había muerto dejando atrás un mundo cargado de sus fracasos. ¿Cuántas veces lo había hecho ya? Pronto perdería la cuenta, y odiaba ser consciente de ello. Si en verdad deseaba alcanzar su final feliz, tendría que lidiar con ello… Aun así, la expresión de completa agonía que Subaru observó en Mimi antes de morir; no quería atestiguar algo como ello nunca más.
