Nacimiento de un Nuevo Pecado
Cero Días desde la Última Muerte (Veinticinco Muertes)
Era débil, extremadamente débil. No había nada que pudiera hacer para cambiar el destino que ya estaba escrito. Nunca antes en su vida le había repugnado tanto su despreciable y patética debilidad como en ese momento. Poseía el poder para Regresar por Muerte, poseía el poder para regresar a un punto en el tiempo anterior a su muerte, e incluso así era incapaz de cambiar nada. Era impotente, extremada y dolorosamente impotente.
"… Por qué cuando alivias el dolor de mi cuerpo y curas las quemaduras provocadas por la explosión, ¿no haces desaparecer las heridas de mis brazos?" Le preguntó Subaru a Pandora, observándola con apatía.
"¿Es eso lo que deseas? ¿Qué cure esas heridas? Porque estoy segura de que no. Esas marcas en tus brazos son importantes para ti, ¿no es así? Puedo verlo en tu mirada. Te recuerdan que estás vivo porque has pecado. Te recuerdan que eres un pecador, un pecador como todos mis Arzobispos. Tú has pecado al igual que nosotros, has corrompido tu alma… ¿En verdad no consideras que has estado viviendo una mentira, Natsuki Subaru? ¿No crees que te sentirías mejor rodeado de personas como tú?" Le cuestionó Pandora, abriendo sus brazos hacia él, como indicándole que fuera hacia ella y se dejara atrapar por sus garras.
"¡NO soy como ustedes! ¡Jamás me sentiría bien rodeado de malditos monstruos lunáticos!" Gritó Subaru, estallando en ira.
De manera abrupta, Subaru apuntó el cañón del arma hacia su pecho y oprimió el gatillo, desesperado por escapar de allí, de esa conversación; en el fondo Subaru sabía que estaba comenzando a ser convencido por la lengua de plata de Pandora. El ciclo de muerte estaba más lejos que nunca de terminar.
Cero Días desde la Última Muerte (Veintisiete Muertes)
"… Pandora… ¿Cuál es exactamente la habilidad de tu Autoridad? ¿Eres tú la responsable de que todos los cultistas se hayan esfumado, así como hiciste con las heridas que recibí de la explosión? ¿Hiciste lo mismo con el Arzobispo de la Gula y Anastasia? ¿Es por es que no encuentro pista alguna de hacia donde pudo haber escapado o dónde se pueda encontrar ella?"
"No recuerdo haber curado tus heridas."
"¡Cállate! ¡Limítate a responder lo que te pregunté!"
"No necesitas saber sobre mi Autoridad, Natsuki Subaru, así que no responderé tus preguntas. Después de todo, solo tú puedes alterar su destino."
"¡Maldita bruja inútil! Maldición… Necesito pensar en algo, ya estoy comenzando a estancarme… ¡Mierda! ¡Mierda! ¡MIERDA! ¡¿Cómo puedo ser tan estúpido?! ¡Olvidé nuevamente que podía utilizar el metia para contactar con Halibel! ¡Tendré que empezar de nuevo!"
"Eso no servirá, mientras no aceptes mi oferta, no encontrarás la manera de resolver tus problemas!"
"… Si estallamos juntos, ¿podrás salvarnos?"
"Si tu deseo es acabar con tu propia vida, no lo impediré."
"¡Tch! Espero que la próxima vez que nos veamos resultes más cooperativa."
Cero Días desde la Última Muerte (Veintiocho Muertes)
"… ¡Contesta, contesta, contesta!"
"… ¿Eh? ¡¿Su San?! ¿Pasó algo? En este momento estoy un poco ocupado, acabo de encontrar a Emilia-sama y Ram-san y voy de camino a-"
"¡Asegúrate de que Mimi sea curada lo antes posible! ¡Y busca bien por alguna chica de cabello morado y el cultista que atacó a las candidatas! ¡Si no los encuentras, busca a algún testigo que los haya visto o cualquier otra pista de su paradero! ¡También pregunta a Felt por ellos si vuelves a verla!"
"¿Felt-sama? Me encontré con ella hace poco. Al parecer pudo escapar del atacante y estaba buscando a alguien que fuera al rescate de Emilia-sama y su mucama. Sin embargo, el Santo de la Espada apareció de la nada y se la llevó del castillo, así que no creo que pueda hablar con ella. Él pareció un poco sorprendido al verme, pero al final me pidió que buscara supervivientes y los llevara al patio del castillo, así que es allí a donde llevo a Emilia-sama y Ram-san."
"Demonios... Maldito Reinhard... Olvídalo entonces, enfócate en que Mimi sea curada lo antes posible, y en buscar a una chica de cabello morado y al cultista que las atacó o cualquier pista que nos lleve a cualquiera de ellos. ¡Y puede que la chica de cabello morado no parezca tan importante, pero debes priorizar su búsqueda una vez te hayas asegurado de que Mimi esté en buenas manos! Usa todos los clones que puedas para conseguirlo, esa es tu nueva misión."
"Entendido, Su-san… Solo déjame preguntarte una cosa. ¿Tuviste otra visión? Hablas como si estuvieras al tanto de todo lo ocurrido."
"Sí, es por eso por lo que te digo que debes hacer esas cosas que te pedí. Son vitales para que logremos nuestro objetivo."
"Ya veo… Aun así, Su-san… No quería decirlo, pero seguro ya debes saberlo… La pequeña Mimi no se encontraba en una buena condición… No creo que-"
"¡Ya lo sé, maldita sea! ¡Tú solo enfócate en hacer lo que te dije! ¡Y no olvides priorizar la búsqueda de la chica de cabello morado! ¡Una vez Mimi esté siendo tratada por suficientes curanderos, ve en búsqueda de esa chica personalmente! ¡Si encuentras a alguien así no dudes en llamarme! ¡Estaré allí en unos quince minutos!"
"¡Comprendo, me esforzaré por estar a la altura de tus expectativas, Su-san!"
"…"
"Si eso no funciona, tendré que empezar de cero una vez más…"
"No lo hará y lo sabes. Solo tú puedes cambiar el destino, Natsuki Subaru."
"Cállate, cállate, cállate, cállate, cállate, cállate..."
Treinta Minutos desde la Última Muerte (Treinta Muertes)
"… Su-san… Te vez muy mal. No crees que deberías descansar. La pequeña Mimi acaba de fallecer y creo que-"
"¡Cállate y dime una vez más como carajos sucedió todo! ¡Y no omitas un solo detalle! ¡Tú eres el único capaz de darme la información que necesito! ¡Intenté hacer hablar a Emilia, intenté despertar a Ram, pero fue inútil…! ¡Así que solo puedo depender de ti, Hal-san, necesito que exprimas tus recuerdos al máximo, puede que la respuesta se encuentre allí!"
"¿Intentaste hacer hablar a Emilia-sama y despertar a Ram-san? ¿La respuesta…? ¿De qué hablas, Su-san? ¿Cuándo hiciste todo eso? ¿Y a qué te refieres con una vez más? Si todavía no te he dicho nada, cuando me contactaste a través del metia no me diste la oportunidad de hacerlo. ¿Acaso tiene algo que ver con tu Protección Divina?"
"¡Tch! ¡Maldita sea! ¡Tú solo dime absolutamente todo lo ocurrido desde el momento en que llegaste al castillo, Halibel! ¡¿No vez que el tiempo se está agotando!? ¡Mierda! Si no estoy reiniciando el bucle constantemente, existe la posibilidad de que Pandora o Satella cambien forzosamente el punto de guardado… Si eso pasara, finalmente todo se habría perdido… ¡No, no, no! No sé cuánto durará la paciencia de esa Bruja de la Vanidad, tal vez exista un límite de cuantas veces pueda intentar su estúpida prueba. ¿Acaso ella puede controlar el punto de guardado? Podría preguntarle, pero es poco probable que responda con sinceridad… ¡Así que apúrate en darme la información, Halibel!"
"¿Prueba? ¿Pandora? ¿Punto de guardado? ¡¿Bruja de la Vanidad?! ¡¿SATELLA…?! Su-san… Realmente no entiendo de que estás hablando, pero en verdad me preocupa tu salud mental… Mira, en verdad lamento no haber podido hacer nada para impedir la muerte de la pequeña Mimi, lamento haber sido incapaz de encontrar algo sobre la chica de cabello morado o el cultista que atacó a las candidatas, Su-san. Pero insisto en que deberías-"
"¡Maldita sea, Halibel, deja de preguntar estupideces sin valor de una buena vez! ¡TÚ SOLO DIME CON DETALLE TODO LO QUE SEPAS!"
Cinco Minutos desde la Última Muerte (Treinta y Dos Muertes)
"… ¿Quieres que te hable con detalle de lo ocurrido?"
"Sí, no dejes nada por fuera."
"Ehmm… Sí, si así lo quieres, chico. Aun así, ¿no me dirás que ocurrió con Utada?"
"¡Eso no importa ahora, Ricardo! ¡Probablemente murió a manos de Capella! ¡Esa perra dijo que está vivo, pero no me sorprendería que hubiera mentido!"
"¿De qué demonios hablas, chico? ¿Capella, la Arzobispa de la Lujuria? ¿Lo dejaste solo luchando con ella y actúas como si no te importara lo que pudiera haberle pasado? ¡Además, también pareciera que no te importa lo que le ocurrió a mis camaradas!"
"¡Porque no me importa, Ricardo, no eran más que carne de cañón! ¡Así que ve al maldito grano y dime todo lo que sucedió después de que nos separamos!"
"Sabes, chico. Siempre te tuve paciencia porque sabía que estabas enfermo de la cabeza, pero esto es demasiado. Piérdete, no te diré nada."
"¡Eres un maldito inútil, Ricardo! Como sea, lo intentaré de nuevo después de ir a ver a Mimi… ¡Por cierto, está muerta! ¡Y es tu culpa por haberla enviado sola a proteger a Anastasia!"
Cero Días desde la Última Muerte (Treinta y Siete Muertes)
"… ¿Acaso no lo comprendes, Natsuki Subaru? Solo uniéndote al culto podrás cumplir todo aquello que deseas, solo convirtiéndote en uno de mis Arzobispos del Pecado podrás alcanzar tus objetivos. Aceptar el poder que te ofrezco es la única manera en que podrás resolver todos los problemas que te aquejan. Solo así podrás recuperar aquello que perdiste."
"¡Cállate! ¡Ya estoy cansado de decir lo mismo! ¡Te lo he dicho miles de veces, no aceptaré tu trato! ¡Tú eres la maldita responsable de todo esto! ¡Resuélvelo tú!"
"No se debe interferir en los asuntos de la anomalía. Fui yo quien emitió esa orden, pero yo no estoy exenta de regirme por ella. Solo tú podrás corregir su destino, solo tú puedes regresarle lo que ha perdido."
"¡Puede que seas una maldita bruja, pero dudo que este poder del que hablas sea capaz de revivir muertos! ¡¿Es eso lo que me darás?!"
"No, estás equivocado, Natsuki Subaru. El poder del que hablo solo será capaz de regresarte a la persona que más admiras, a la persona que eres más leal, a la persona que más adoras, a la persona que más amas."
"¡Tch! ¡Pues esa persona no estará satisfecha si pierde a su guardaespaldas favorita, así de codiciosa es ella! ¡Así que me veré en la obligación de negarme una vez más!"
"No lo hagas, no regreses al castillo; con ello solo prologarás tu sufrimiento utilizando tu Autoridad de la Envidia. Sin el poder que te ofrezco, no podrás evitar la desgracia que ha caído sobre ese lugar. Al final, te terminarás rompiendo y, viéndote acorralado, te verás forzado a aceptar mi propuesta; ¿no consideras preferible aceptar ahora y evitar todo el sufrimiento que te espera en ese lugar?
"¿Y quién fue la que lo maldijo…? No aceptaré."
"Volverás y volverás y volverás hasta que aceptes, ese es tu destino. Lo ha sido desde tu bautismo en el culto, Natsuki Subaru."
"¡Muérete, maldita bruja lunática!"
Veinticinco Minutos desde la Última Muerte (Cuarenta Muertes)
"… N-No… No pude hacer nada… Q-Que haya durado tanto tiempo con vida es un milagro por sí mismo."
"Probablemente se deba a su Protección Divina… Lo estuve pensando y no hay otra explicación. Y considerando como funciona ésta, es probable que Tivey y Hetaro también murieran. Después de todo, todo el daño recibido por uno de los trillizos se divide entre los demás…"
"S-Subaru-sama… ¿Lo que dice es cierto…? ¡Rayos, n-ni siquiera lo había considerado!"
"Por supuesto que no, yo tampoco lo hice al principio. Pero eventualmente caí en cuenta de ello. Maldición… Realmente eres como yo, Kitzu. Un maldito inútil. Si tan solo Felix estuviera en condiciones de usar su magia… Tal vez con más tiempo hubiera podido encontrar la forma de traerle, pero el solo intentar ir a la Mansión Karsten para averiguar dónde se encuentra ahora me tomó demasiado tiempo. Cuando intenté entrar me confundieron con un cultista y me atacaron a pesar de que les dije que no lo era…"
"¿D-De qué habla, Subaru-sama? No le estoy entendiendo nada de lo que me está diciendo. Aun así… en verdad lamento haber sido incapaz de salvar a Mimi-chan. Estoy totalmente de acuerdo con usted, soy un inútil; no soy nada comparado con el gran Azul."
"En efecto, no lo eres… Ahora permíteme empezar de nuevo."
"¿Subaru-sama, qué va a hacer con esa extraña arma su-?"
Diez Minutos desde la Última Muerte (Cuarenta y Una Muertes)
"… Hmm… Pandora realmente no mentía, tampoco hay rastro de Capella. Haber muerto luchando con ella habría sido… interesante… Sigh… Como sea… Realmente no importa cuánto busque en el castillo, es como si Anastasia se hubiera desvanecido. Tampoco he podido encontrar pista alguna de Gula; aunque considerando su Autoridad, es entendible que nadie le recuerde. Demonios, pensé que podría encontrar alguna pista si regresaba sobre mis pasos, pero en verdad es inútil. ¡No entiendo, ¿por qué Julius está en el castillo y Anastasia no?! Si Gula la secuestro… Mierda, el clon de Halibel no lo habría permitido, ¿verdad? Y si realmente Gula la tiene… No, no vale la pena pensar en eso, tengo que enfocarme en dar con la manera de encontrarlos…"
"¡S-Subaru-sama, está con vida!"
"¿Eh…? ¡Oh! ¡Ustedes cuatro son del grupo de mercenarios que se quedaron en el castillo! ¿Qué hacen aquí? Y ese que tienen ahí es Utada, ¿no es así? Mierda, Pandora tampoco mintió al decir que había sobrevivido por poco."
"V-Verá, Subaru-sama. Un tiempo después de que el capitán, usted y los demás partieran al casillo, Hetaro-sama y Tivey-sama empezaron a sentirse muy mal. Nos dijeron que algo malo había pasado con la señorita Mimi… Esperamos a que mejoraran, pero solo han empeorado, así que temiendo por ustedes y por la señorita Mimi decidimos ir al castillo…"
"Y fue entonces que nos encontramos con Utada-san en este estado. ¿Sabe usted que ha ocurrido? ¿Sabe dónde están el capitán y los demás?"
"Entonces yo tenía razón… ¡Mierda! ¡Mierda! ¡MIERDA! ¡Maldita sea esa maldita bruja de mierda…!"
"…"
"Sigh… Hmm… ¿Alguno de ustedes es usuario de magia curativa?"
"Y-Yo, Subaru-sama. ¡Ya apliqué un poco de magia curativa en Utada-san, por si se lo pregunta! Aun así, para curar el resto de sus heridas será necesaria más ayuda, así que yo y otro más, todavía no hemos decidido quién, regresaremos a la mansión con él."
"Hmm… Tal vez con un poco más de tiempo… No, es inútil, si ni siquiera puede curar por completo las heridas de Utada por sí mismo…"
"¿S-Subaru-sama?"
"¡Demonios, ¿cómo es que en un mundo tan hostil existen tantas personas débiles?! ¡Y aun así, yo soy el más débil de todos! ¡Qué asquerosamente impotente soy! ¡Todo lo que hago es mediocre! ¡Incluso esta maldita arma que solo sirve para inmolarme! ¡MALDICIÓN! ¡Tendré que empezar de nuevo!"
Cero Días desde la Última Muerte (Cuarenta y Cinco Muertes)
"… ¡¿Por qué soy el único desdichado que recuerda todo?! ¡¿Por qué soy el único que los recuerda?! ¡¿Por qué soy el único que debe cargar con la responsabilidad de arreglar sus destinos?! ¡¿Por qué soy el único que debe sufrir el dolor de su ausencia?! ¡¿Por qué soy el único que percibe el inmenso vacío que han dejado? ¡No puedo salvar a Mimi ni al resto de enanos! ¡Tampoco puedo encontrar a Anastasia, no importa cuánto busque! ¡No es justo! ¡Es jodidamente INJUSTO!"
Subaru explotó una vez más ante Pandora, sin embargo, esta vez no fue en un sentido literal. Subaru cayó al suelo, mientras lamentaba su patética suerte. El destino se había hecho de una terrible aliada, y juntos habían orquestado un plan para quebrarlo aún más de lo que ya estaba. Estaba cansado… Estaba harto… Había muerto más de las veces que podía contar y no había conseguido dar un solo paso hacia sus objetivos; todo lo contrario, lo único que había logrado era alejarse de su "final feliz".
Buscar había resultado en vano, cuestionar a aquellos que pudieran poseer información respecto a lo ocurrido en el castillo había sido una pérdida de tiempo. Sus preguntas no hacían más que apilarse, asimismo sus sentimientos de frustración y desesperación. Estaba acorralado en callejón sin salida, sin ningún lugar hacia el cual moverse. Intentar obtener información de Pandora cada vez era más inútil.
Había preguntado a Pandora sobre el paradero de Anastasia y Gula, le había cuestionado si algo tenía ella que ver con la desaparición de Anastasia, su respuesta había sido la misma; solo aceptando unirse al Culto de la Bruja encontraría la respuesta. También había preguntado si uniéndose al culto, ella podría revivir a Mimi, pero una vez más había insistido en que ella no interferiría, solo él cambiaría el destino, y solo cambiaría el destino de aquella a la que más adoraba.
Pandora incluso había insinuado que ella no respondería ninguna de sus preguntas respecto a lo ocurrido en el castillo o a aquellos que se encontraban allí durante la Prueba, que aceptando el trato obtendría el poder para conseguir las respuestas por sí mismo. ¿Acaso le estaba jodiendo? Más de una vez había muerto asesinado por uno de los caballeros al infiltrarse el castillo. ¿En verdad le daría un poder que le permitiría superar los peligros de ese mundo hostil? ¿Quería que esto fuera cierto? ¿O no lo quería? Subaru no sabía que pensar al respecto…
Subaru podía sentirla arder con fuerza en su interior; la envidia hacia los que eran capaces de morir, la envidia hacia aquellos capaces de escapar, la envidia hacia aquellos capaces de transmitir lo que sienten, aun así decidieran hacerlo o no. Ira, odio, dolor, agonía, envidia, ardieron con fuerza en el núcleo de Subaru, amenazando con ahogarlo con una amalgama de pesimismo suicida. Si tan solo pudiera morir; Subaru pensó con anhelo.
Realmente deseaba acabar con su sufrimiento. Era imposible, su debilidad era demasiado abrumadora, su debilidad era suprema. Su eterna debilidad no era diferente a un agujero negro que succionaba lo poco positivo que le caracterizaba como individuo. Y por ello se odiaba. Odiaba ser incapaz de cambiar la terrible situación que le esperaba en el castillo, odiaba ser incapaz de hacer que el tiempo con el que contaba significara algo. Odiaba que últimamente solo había tenido muertes carentes de sentido y de valor.
Se odiaba a sí mismo y envidiaba a los demás. En especial envidiaba la ignorancia e incomprensión con la que le veían. Envidiaba a todos aquellos que, ignorantes, no temían al tenebroso futuro que constantemente se cernía sobre ellos. Si tan solo pudiera hablar de su poder, si tan solo pudiera hacer que le entendieran, tal vez serían más cooperativos con él. ¿Cuántas veces había muerto asesinado porque no le habían permitido explicarse? La suficientes veces como para perderse entre la decena de suicidios.
El guardia en la Mansión Karsten. Uno de los caballeros reales al intentar suicidarse en la carpa. Uno de los caballeros al inmiscuirse en el castillo para buscar a Anastasia. El guardia que vigilaba el puente al castillo cuando había usado Shamak para sortearlo. Un minuto o dos realmente había hecho la diferencia con respecto a cómo le trataban… Sin embargo, sin importar las circunstancias particulares de cada bucle, al final todos le observaban con la misma mirada condescendiente de incomprensión; como si fuera un bicho raro.
Si tan solo sintieran lo que él, si tan solo pudieran sufrir lo mismo que él, si tan solo pudieran sentir en sus carnes lo mismo que él, si tan solo recordaran lo que él… Tal vez si así fuera, ellos lo comprenderían… Aquel anhelo que una vez sintió bucles atrás, cuando sufrió un ataque de pánico en la casa de Leith, regresó con fuerza. Subaru en verdad desea tener el poder para cambiar las cosas, el poder para compartir su sufrimiento y hacer que empatizaran con él, para forzarlos a realmente empatizar con él. Tal vez si aceptaba el trato de Pandora… Pero no, Subaru no estaba dispuesto a satisfacer con sus acciones a la bruja que en primer lugar le había puesto en ese dilema.
"Podrías lograrlo… Podrías compartir lo que sientes con aquellos que te rodean… Pero antes será necesario que aceptes-"
"¡No lo haré! ¡Encontraré la manera de lograrlo por mí mismo! ¡Tú eres mi enemiga, Pandora, la responsable de que esté aquí, lidiando con todo este sufrimiento! ¡No… no…!"
Quince Minutos desde la Última Muerte (Cuarenta y Ocho Muertes)
"¡Mierda, tengo seguir intentando! Pero ya… ya… ya no puedo… ya puedo soportarlo. Estoy harto de todo esto… Julius, Mimi, Anastasia… En verdad desearía ser capaz de hacer algo por ustedes. Les debo tanto y no encuentro la manera de pagarles de vuelta por ello. M-Mimi… ¡Estoy harto de verte morir! ¡Mierda, ya no lo soporto! Si no hubiera sido tan egoísta, tan cobarde… ¡¿Julius, por qué no despiertas sin importar lo que haga?! ¡¿Anastasia?! ¡¿Anastasia?! ¡¿Anastasia?! ¡¿Anastasia?! ¡¿Anastasia?! ¡¿Dónde estás?! Te necesito, necesito que me digas que puedo hacerlo, necesito que me des tu apoyo… Pero te he buscado, y buscado y buscado, siempre en vano. ¡Es como si te hubieras desvanecido por completo! Lo he intentado e intentado e intentado e intentado… ¡Pero es inútil! ¡Soy incapaz de cambiar nada por mí mismo a pesar de haber sido maldecido y bendecido a la vez con Regreso por Muerte! ¡Me odio! ¡Me odio! ¡Me odio! ¡Me odio! ¡Me odio! ¡Me odio! ¡Maldita sea! ¿Por qué no puedo hacer nada por ellos? ¡¿POR QUÉ…?! No puedo seguir con esto… No puedo seguir intentando hacer todo solo… Aun así, no hay nadie capaz de ayudarme… Nadie me entiende, nadie comprende por lo que estoy pasando… No sé cuánto tiempo llevo atrapado en este ciclo de muerte… ¿Cuántos bucles han transcurrido…? Si tan solo pudieran comprenderme no me verían de esa manera, como si estuviera loco… Si tan solo pudieran sufrir lo mismo que yo, si tan solo pudiera empatizar en un sentido absoluto conmigo… Mierda… Siento como si mi propia existencia se estuviera diluyendo en las aguas de la muerte… Antes de que me dé cuenta, estoy seguro de que habré dejado de ser yo mismo… ¡Estoy harto! Halibel tenía razón, este infundado orgullo mío es una molestia. Debería acceder de una vez por todas y aceptar el trato de Pandora. Después de todo, ya no tengo nada que perder… Aun así… Una última vez, tengo que intentarlo… No, tengo que seguir intentándolo… Si acepto, ella habrá ganado… Aunque… ¿Acaso eso importa? No me importa quien gane o pierda, mientras yo pueda recuperarlos… Sí, con ese poder podría vengarme, podría darle caza al Cliente, Capella y al Arzobispo de la Gula… Podría arrancarle a la fuerza a Gula los recuerdos que robó a Anastasia y Julius… Sí… Si tan solo pudiera vengarme, podría encontrar aunque sea un poco de paz mental…"
"Ehmm… ¿Podría hacerse a un lado? Está bloqueando el camino."
"¿Hmm? ¡Ah! Ustedes deben ser la caravana de cobardes que intenta escapar de la capital."
"…"
"¿Por qué me ven así? ¡Eso es lo que están haciendo! ¡Ustedes, los nobles, ricos y poderosos de Lugunica están escapando de la ciudad con el rabo entre las patas, abandonado al masacrado pueblo a su suerte! ¡Todos ustedes son unos malditos egoístas!"
"…"
"¡¿Por qué me están viendo de esa manera?! ¡Dejen de mirarme como si sintieran pena por mí! ¡Dejen de mirarme como si les diera asco! ¡Dejen de mirarme como si hubiera perdido la cabeza! Desearía que pudieran sentir lo que yo he sentido. Si pudiera compartir un ápice de lo que he sufrido, todos ustedes se volverían locos y escaparían de la realidad en sus mentes, estoy seguro de ello. ¡Cual chimpancés en una jaula, perderán el control de sus esfínteres y comenzarían a revolcarse en su propio excremento! ¡Estoy seguro de ello! Los maldigo a todos ustedes, que tienen la opción de escapar de sus responsabilidades... Yo… ¡Yo estoy atrapado en este maldito bucle infinito de sufrimiento!"
"¡No nos importa nada de lo que tenga que decir un lunático como usted, hágase a un maldito lado! ¡¿Acaso no ve que usted y su dragón de tierra están parados en medio del camino y están impidiendo el paso de los carruajes?!"
"… Si tan solo pudieran sentir lo que yo, no me llamarías lunático con tanta facilidad… Mierda… Tal vez Pandora tenía razón… tal vez soy como ellos… No, no, no, no… Aún no he hecho nada por lo que deba ser catalogado como un monstruo, solo me he preocupado por mis propios asuntos. La culpa es de todos ellos, los cultistas, los nobles, los débiles civiles…"
"¡Si no te mueves de una buena vez, entonces me veré forzado a hacer que tú y tu dragón de tierra se muevan!"
"Mierda… ¿Cuál es la respuesta? ¿Qué debo hacer? Ya no estoy seguro… Si no fuera tan débil, tal vez ya habría encontrado la respuesta por mí mismo… Yo soy tan impotente; un bueno para nada… Ni siquiera soy capaz de darle un buen uso a Regreso por Muerte… ¡Maldición! ¡Tendré que empezar de cero!"
"¡Maldita sea, quítate de…! ¡¿Qué demonios piensas hacer con eso?! ¡Oye! ¡O-!"
Cero Días desde la Última Muerte (Cincuenta Muertes)
Subaru podía sentirlo, el odio, el dolor, el sufrimiento… Podía sentir como su alma se deterioraba, como se desgastaba; podía percibir como su interior era consumido por la muerte misma. Cada muerte era tan agónica como la primera, sin embargo, había aprendido a lidiar con ello. No era diferente a como un enfermo que padecía dolores crónicos aprendía a lidiar con ellos, siendo consciente de que nunca le dejarían descansar en paz sino hasta su liberadora muerte. La diferencia es que no existía medicina alguna que pudiera aplacar su agonía.
Su mente ya se encontraba completamente fragmentada. Su corazón de piedra no había soportado la presión de cincuenta muertes y había sido reducido a polvo. Mientras que su alma ahora era tan negra que no resultaba posible encontrar una parte no corrompida por la muerte; bien podía compararse a los pulmones de un anciano fumador. Subaru sentía como si su existencia estuviera por desvanecerse. Y aun así, no había sido capaz de dar un solo paso hacia su objetivo; no había conseguido avanzar en lo más mínimo.
Derrotado, Subaru cayó a los pies de Pandora; de manera literal. Subaru sintió la tierra ensuciando su rostro, pero no le importó. Se sentía exhausto. El deseo de encontrar a Anastasia solo había aumentado con cada muerte y ahora había sido consumido por éste. Deseaba encontrarla, deseaba castigar a quien había asesinado a Mimi y había devorado la existencia de Julius y Anastasia. Deseaba castigar al Cliente culpable de su tortura y a Capella, quien era la "madre" de las asesinas que le torturaron. Su anhelo de venganza había incrementado peligrosamente.
Ahora en su corazón ardían una plétora de obsesivos y tóxicos deseos, y uno de los más perversos era ser capaz de forzar en aquellos que le lanzaban miradas condescendientes cada vez que le veían todo lo que había sentido a lo largo de ese interminable ciclo de muerte. Deseaba poder… Desde antes lo sabía, sabía que era débil, pero nunca antes le había quedado tan claro cuan débil realmente era.
Finalmente había asimilado por completo que tan abrumadoramente impotente era. Él era un insecto, un gusano, en un mundo de monstruos… Sin poder no conseguiría nada. Sin poder no sería nada. Él no era diferente a mierda al lado del camino, incapaz de hacer nada de valor. Su debilidad solo le traía sufrimiento… Y lo cierto es que no podría seguir soportando tanto dolor físico y emocional…
"Si acepto unirme al Culto de la Bruja, ¿qué clase de poder recibiré por ello?"
Tal vez por ello, tal vez porque anhelaba poder para recuperar a Anastasia, poder para vengarse de los enemigos que tanto sufrimiento y desesperación había traído a su patética vida, estaría finalmente dispuesto a aceptar el trato de ese monstruo. Si Pandora en verdad le otorgaba lo que deseaba, entonces la consideraría un mal menor y se inclinaría ante ella. Se había esforzado en evitar hacer esa pregunta, porque sabía que si la respuesta era de su agrado, no habría marcha atrás, la tentación le superaría. No obstante, genuinamente ya no tenía nada que perder…
"Por fin nos encontramos… Me parece que la Prueba a la que te sometí por fin ha dado frutos." Le saludó Pandora, juntando las palmas de sus manos; su característica sonrisa tranquila se transformó en una de satisfacción. Todo se había desarrollado de acuerdo con sus expectativas; Subaru lo sabía, y aun así no podía evitar sentirse fastidiado por haber sido el causante de ese semblante de satisfacción.
"Limítate a responder mi pregunta, o de lo contrario puede que me arrepienta de haberte preguntado eso." Respondió Subaru de malhumor, mientras desmontaba a Patrasche y se acercaba a la bruja.
"Como desees." Dijo Pandora, haciendo una pequeña reverencia; aparentemente estaba de mejor humor que lo usual, y ello solo servía para empeorar su humor. "Lo cierto es que es difícil predecir el cómo se manifestará el Factor de la Bruja de la Ira en tu cuerpo al momento de ser activado."
"¿Factor de la Bruja de la Ira? Hmm… ¿Entonces existe alguna posibilidad de que herede el poder de Sirius? Hmm… Era controlar mente, ¿verdad?" Inquirió Subaru, mientras masajeaba su barbilla.
"Es entendible que lo consideres de esa manera, después de todo, su Autoridad de la Ira en efecto podía considerarse un tipo de control mental. No obstante, más exactamente, su Autoridad le permitía control sobre las emociones y sentidos de quienes le rodeaban; con ella era capaz de transmitir las emociones de un individuo a otro, o a un grupo de personas, o incluso transmitir las suyas propias. También era capaz de hacer que una emoción resonara entre varias personas en un rango alrededor suyo."
"¡¿L-Lo dices en serio?!" Exclamó Subaru, acercándose a Pandora al punto en que sus rostros casi chocan el uno con el otro; para ello, Subaru se había inclinado hacia al frente. "Eso suena como una habilidad que me gustaría tener."
La sonrisa de Pandora se ensanchó, un aura de satisfacción emanaba constantemente de ella. "Sí, una habilidad como esa estaría acorde con alguien como tú. No obstante, es importante que tengas en cuenta que el cómo se manifestará la Autoridad dependerá de varios factores, entre ellos tus deseos y emociones. Aun así, no podrás decidir conscientemente la habilidad de la Autoridad que el Factor de la Bruja te concederá."
"Lo sé, lo sé. Ya me lo habías dicho." Respondió Subaru, volviendo a crear distancia entre él y Pandora.
"No recuerdo haberlo hecho." Dijo ella, sonriéndole con falsa inocencia.
"¡Tch! Olvídalo…" Subaru chasqueó su lengua mientras fruncía el ceño; era evidente que Pandora comprendía lo suficiente de Subaru y el Regreso por Muerte, como para entender que esa no era la primera vez que hablaban, ni la segunda, ni la décima…
"Entonces, ¿cuál es tu respuesta, Natsuki Subaru? Dado que dices que ya te había hablado de las Autoridades, entonces he de suponer que sabes de que hablo." Mientras decía esto, Pandora estiró su brazo hacia Subaru. Subaru observó la delicada mano de Pandora por un segundo, y sin moverse, miró de nuevo a la bruja directamente a los ojos.
"Antes de responder, me gustaría que me dijeras algo. Una… Una vez me dijiste que mi destino sería aceptar tu oferta desde mi bautismo en el culto. Había estado evitando preguntarte al respecto, pero lo cierto es que me gustaría saber que es ese bautismo del que hablabas. ¿Podrías decirme a que te referías con eso?"
"Hmm… Así que yo te dije eso… Verás, la Prueba a la que te he sometido consistía de varias etapas. Primero era necesario comenzar a prepararte mentalmente para nuestro encuentro. Una vez asesinaras a uno de los Arzobispos del Pecado, finalmente estarías listo para que me mostrara ante ti; podrías considerar esto tu bautismo en culto."
"Mierda... Matar a Petelgeuse fue el punto de no retorno... Después de eso no había vuelta atrás, ¿eh?"
"No, el Arzobispo Romanée-Conti se encuentra con vida." Negó Pandora, meneando suavemente su cabeza; su largo cabello, cual péndulo, se movió al unisonó.
"Espera, ¿dices que no maté a Petelgeuse?" Subaru ya lo había sospechado. Después de todo, Sirius nunca dijo que Subaru hubiera matado a Petelgeuse, en lugar de esto afirmó que había matado a su dedo principal. Aun así, tenía que cerciorarse.
"Solo mataste a uno de sus dedos, su esencia permanece intacta en otro de sus recipientes." Eso significaba que para acabar con él, sería necesario matar a todos sus dedos, los cuales eran sus recipientes, comprendió Subaru. Aun así, rápidamente desechó esa idea, si realmente se unía al Culto de la Bruja, prefería no antagonizar a Pereza a menos de que resultara realmente necesario; por ello intentaría disculparse por lo ocurrido la última vez que se vieron. "Podrías creer que en este momento ha de encontrarse vulnerable debido a que tú y tus aliados han asesinado a los dos únicos dedos que recuperó tras su fallida misión personal en los terrenos gobernados por el marqués Roswaal L. Mathers, pero no te equivoques. Entre menos dedos tiene en su poder, el poder de su Autoridad de la Pereza se encuentra más concentrado, y ello le convierte en un enemigo más que formidable."
"Para crear a sus dedos, ¿divide parte de su poder?"
"En efecto. Solo será cuestión de tiempo antes de que vuelva a recolectar los dedos que conforman su mano oculta… Si piensas actuar en su contra, debes tener en cuenta que debes hacerlo antes de que lo haga, sin olvidar que, sin sus dedos, el Arzobispo Romanée-Conti se encuentra en el ápice de su poder."
"¿Por qué me dices eso? No deberías decirme que tengo prohibido atacar a los demás Arzobispos del Pecado en caso de que aceptara tu trato."
"Eso no será necesario. Después de todo, mis Arzobispos son libres de obrar como lo deseen, siempre y cuando acaten las escrituras de sus Evangelios."
Subaru abrió sus ojos como platos ante la revelación. "¿Dices que puedo hacer lo que me plazca? ¿Podré hacer uso de mi posible posición como Arzobispo del Pecado para cazar a Gula y Lujuria sin recibir represalias? ¿Podré recuperar los recuerdos y las existencias robadas por Gula? ¿Podré consumar mi venganza?"
"Es inevitable que surjan riñas en grupos donde colisionan diversas ideologías o puntos de vista, así que puedes hacer cuanto creas conveniente para alcanzar tus objetivos personales." Enmudecido, Subaru observó el rostro de pandora en búsqueda de cualquier señal de que estuviera mintiendo. Ese no parecía ser el caso… No obstante, Subaru se sobresaltó al notar que una mirada fría apareció abruptamente en el rostro de Pandora, la sonrisa de su labios se había desvanecido. "Pero no debes olvidar mis palabras, Natsuki Subaru. Si fallas en acatar las escrituras del Evangelio que se te habrá otorgado, serás despojado de la Autoridad de la Ira que en este instante duerme en tu interior, y con ello perderás el poder necesario para alcanzar tus objetivos."
Intimidado por ese semblante de seriedad tan extraño en Pandora, Subaru tragó audiblemente. "Ehm… Si me uniera, definitivamente lo tendría en cuenta." Respondió Subaru, provocando que el semblante tranquilo característico de la bruja regresara tan repentinamente como desapareció. "Ya que estás de acuerdo con que le de caza a tus arzobispos, ¿no podrías hablarme sobre sus puntos débiles o el cómo encontrarlos fácilmente? O al menos dime quien es el Cliente que contrató a las asesinas de Capella para matarme o si Gula tiene algo que ver con la desaparición de Anastasia. Con ese libro tuyo estoy seguro de que sabes todo eso."
Antes de tan siquiera responder a la pregunta de Subaru, Pandora meneó suavemente su cabeza. "Para mí, los Arzobispos del Pecado son como mis hijos, mis posesiones más preciadas; por ello les doy la libertar de actuar libremente, y de lidiar con las consecuencias de sus actos. Y por esto mismo, no puedo a otorgarte información que ellos mismos no están despuestos a revelar. Sí deseas saber eso, tendrás que descubrirlo por ti mismo." Ante la estoica mirada de Pandora, Subaru maldijo por lo bajo. Era evidente que esa sería su respuesta, pero no por ello Subaru se sentía menos decepcionado de no haber conseguido esa valiosa información. Viendo que Subaru no aparentaba estar dispuesto a preguntar nada más, Pandora añadió. "… ¿Estás listo? ¿Responderás a mi pregunta?"
Subaru, aún inseguro, comenzó a buscar excusas en su mente para seguir alargando la conversación; lo que resultaba irónico, debido a que a lo largo de ese ciclo de muerte siempre había buscado maneras de acortar la duración de toda conversación. "Todavía tengo preguntas por hacerte."
"Pregúntame todo lo que consideres necesario, Natsuki Subaru. Si considero que puedo responderte, lo haré." Fue entonces que Subaru comenzó a formular pregunta tras pregunta, con el objetivo de hacer el tiempo suficiente para decidir de una vez por todas que respuesta le daría a Pandora.
"Dices que puedes arrebatarme el Factor de la Ira que recibí al momento de matar a Sirius. ¿Podrías hacer lo mismo con la Autoridad de la Envidia?"
"No, ese es un caso totalmente diferente, dado que no posees el Factor de la Bruja de la Envidia completo, solo el pedazo que te otorgó Satella. Solo ella puede arrebatártelo."
"Si yo recibí el Factor de la Bruja de la Ira que tenía Sirius, ¿significa eso que cualquier persona que mate a un Arzobispo del Pecado recibirá su Factor de la Bruja? ¿Podría robarle sus Factores de la Bruja a los demás arzobispos si es que consigo matarlos?"
"Solo alguien compatible con un Factor de la Bruja puede recibirlo, de lo contrario éste tendría que ser forzado en su cuerpo, y por lo general esto no resulta muy bien para el huésped. Si alguien matara a un Arzobispo del Pecado y no fuera compatible con su Factor de la Bruja, entonces éste se alojaría en el individuo compatible más cercano… En tu caso, no obstante, sí que podrías recibir cualquier Factor de la Bruja; después de todo, en mayor o menor medida, tú eres compatible con todos los pecados. Naturalmente, no se podría esperar menos de un candidato a Sabio."
"Mierda… No sé cómo sentirme al respecto… Ya habías mencionado eso del candidato a Sabio. ¿Qué significa? ¿Tiene algo que ver con el sabio de las leyendas que ayudó a sellar a Satella?"
"Hmm… Lamentablemente ese es uno de los temas de los que no puedo hablarte. Solo te diré esto, el camino que estabas siguiendo te estaba alejando de tu destino como Sabio, pero si aceptas mi oferta, es posible que cumplas con tu destino satisfactoriamente."
"Olvídalo, nada de eso me interesa… Pandora, dices que soy compatible con todos los Factores de Bruja en mayor o menor medida. ¿Esta compatibilidad en qué afecta las Autoridades? ¿Afecta su poder?"
"No, la compatibilidad no tiene relación alguna con el poder de la Autoridad. Después de todo, la Bruja de la Envidia posee un poder tan abrumador que el Sabio, el primer Santo de la Espada y el Dragón Divino fueron incapaces de dañar sus carnes y se vieron forzados a sellarla, y ella no era compatible con el Factor de la Envidia. No… De la compatibilidad depende el control sobre la Autoridad. Por lo que puedo ver, posees una excelente compatibilidad con el Orgullo, probablemente habrías sido un excelente Arzobispo del Orgullo, tristemente, el título ya está tomado."
"Mierda… Una vez más el maldito Orgullo… ¿Y no se suponía que el puesto del Arzobispo del Orgullo estaba vacante?"
"Tendrás que descubrirlo por ti mismo o esperar al momento adecuado para saber sobre el representante del Orgullo"
"En ese caso… ¿No puedes hablarme de las brujas? ¿Cómo era la Autoridad de la Bruja de la Ira? ¿Existía o existe una Bruja de la Melancolía?"
"No tengo intención de hablarte de las demás Brujas del Pecado… Sin embargo, ¿quisiera saber por qué asumes que la Bruja de la Ira ya no posee su autoridad?"
"Es muy simple, ¿no? Si para poseer un Factor de la Bruja es necesario asesinar al poseedor anterior, entonces la existencia de seis Arzobispos del Pecado implican la muerte de seis Brujas del Pecado. Solo deberían quedar Satella, tú, y una posible Bruja de la Melancolía."
"¡Maravillosa observación!"
"¿Podrías no aplaudir? Me haces sentir como si fuera un niño estúpido que acaba de responder bien una pregunta con respuesta obvia."
"Pues no deberías sentirte así, esa no era mi intención… Bien, te diré esto, Natsuki Subaru, la Bruja de la Envidia no solo drenó la energía de la mitad de este mundo hasta reducirlo a un yermo incompatible con la vida misma, sino que, además, en un arranque de celos incontrolables, devoró a las Brujas del Pecado restantes. Ahora, cuatrocientos años después del suceso, solo la Bruja de la Envidia es recordada, y las demás Brujas del Pecado han sido olvidadas, eliminadas de los anales de la historia. Y es mejor que así se mantenga, así que voy a pedirte encarecidamente que no divulgues esa información libremente, o me veré en la necesidad de tomar medidas para silenciarte. Si debes hablar de ello, hazlo solo con alguien que esté dispuesto a servirte como cultista de la bruja."
"Hablas como si ya hubiera aceptado unirme a tu club de lunáticos."
"Puedo percibirlo en tu mirada… Ya asumiste que hacerlo es la única manera en que podrás conseguir lo que anhelas."
Sintiéndose abrumado por las palabras de Pandora, Subaru liberó un largo suspiro. "Dime una última cosa, ¿podré vengarme de Satella, de la Bruja de la Envida?"
"Hmm… Esa es una pregunta difícil de responder. Siendo honesta, no estoy segura de que puedas hacerlo, sin embargo, estoy segura de que tu ira será capaz de alcanzar a todo aquel necio que se atreva a interponerse en tu camino."
"Mierda… Si tan solo no fuera tan débil…" Murmuró Subaru, sintiéndose completamente derrotado. Subaru lo había entendido desde el momento en que rompió la primer promesa y escapó; no, incluso lo hizo desde antes. Era débil, extremadamente débil; totalmente impotente. Y a pesar de ello, Subaru, cegado por su orgullo infundado, había decidido perseguir objetivos que jamás podría alcanzar por sí mismo. Se había esforzado en vano y había caído en un patético estancamiento.
Había entrenado con la espada y no había conseguido nada de valor. Había adquirido un espíritu menor y esto solo le había bastado para desarrollar mediocres habilidades mágicas. Se había desprendido de todo lo que apreciaba en pro de priorizar a una sola persona y su destino codicioso, comprendiendo que era demasiado débil para proteger todo lo que deseaba proteger, y aun así había fracasado. A pesar de que poseía Regreso por Muerte, había sido incapaz de cambiar nada; nada de lo que había hecho en ese mundo había servido.
"¿Cuál es tu respuesta, Natsuki Subaru? ¿Qué decidirás hacer con tu destino?" Había aceptado ser más humilde el día que llegó a ese mundo… Era momento de actuar acorde a esa resolución y aceptar que sin ayuda no podría conseguir nada de lo que se había propuesto. Sin el poder que le ofrecía Pandora, jamás podría recuperar lo que había perdido, jamás podría vengarse de aquellos que le habían lanzado en esa espiral de sufrimiento infinito.
"Acepto… Me uniré a tu despreciable Culto de la Bruja" Aceptaría entonces el trato de Pandora y se convertiría en un Arzobispo del Pecado.
Pandora miró con intensidad a Subaru. "Acerca esto a tu cuerpo." Dijo, sacando una caja negra de debajo de la tela que apenas cubría su esbelto cuerpo. "Con esto, el Factor de la Bruja de la Ira que duerme en tu interior será activado." Subaru recibió la pequeña caja de madera y la abrió. Adentro pudo ver una especie de fluido negro que fluctuaba entre el estado líquido y el gaseoso. "Coloca la parte superior de la caja cerca de tu pecho, de manera en que su contenido entre en contacto con tu cuerpo, con tu propia alma." Indicó la bruja.
Subaru no obedeció de inmediato. En silencio contempló el ominoso fluido negro. Si al colocar eso cerca de su pecho recibía el poder que tanto anhelaba, entonces no tendría razón alguna para odiar a Pandora o desear vengarse también de ella; podría afirmarse que estarían a mano. No obstante, si el poder que recibía no le satisfacía, Subaru se determinaría a convertirse en la piedra en el zapato de la Bruja de la Vanidad hasta que su patética alma fuera consumida por completo por las llamas del odio y la muerte.
Había reforzado su resolución una vez más; no debía olvidarlo, debía hacer todo lo que resultara necesario para alcanzar su objetivo, aun si eso implicaba traicionarse a sí mismo. Subaru hizo como había indicado Pandora. Inmediatamente sintió como que ese veneno negro se introducía en su cuerpo y envolvía cada fragmento destrozado de su ser, hasta que su ser entero finalmente se resquebrajó por completo.
Subaru esperó entonces que un dolor insoportable le asolara, pero tal cosa no sucedió. Una sensación desagradable y peculiar persistió en su pecho, pero más allá de ello Subaru no podía afirmar que se sentía diferente a como usualmente lo hacía. "Usualmente, posterior al bautismo en culto, el nombre del nuevo Arzobispo del Pecado suele ser ligeramente modificado. Sin embargo, hay excepciones, y tú eres una de ellas. Tú nombre de manera natural ya calza a la perfección con nuestra organización."
"…" Subaru observó en silencio a Pandora. Notando que Subaru no diría nada, Pandora continuó con su discurso.
"Dado que hasta el día de hoy nunca ha existido un individuo que poseyera un fragmento tan grande del Factor de la Bruja de la Envidia, el título de Arzobispo de la Envidia no ha sido utilizado desde el nacimiento del Culto de la Bruja. Y aunque antes existió un candidato para portarlo, su fragmento del Factor de la Bruja de la Envidia resultó insuficiente. No obstante, tú eres un individuo insólito, y por lo tanto serás el primero en portar ese título. También, si así lo deseas, podrás llamarte a ti mismo Arzobispo de la Ira. Después de todo, tú arrebataste ese título para ti."
Subaru percibía como si todo permaneciera igual… Pero eso solo sucedía en un aspecto físico. Abruptamente, el torbellino de emociones que había asolado su ser se detuvo. De aquellas voces conflictivas que abogaban a favor de Emilia y en contra de ella, la primera había estado cerca de desaparecer desde tiempo atrás. No obstante, había perseverado…
Hasta ese momento, en que fue absolutamente silenciada. Fue entonces que Subaru pudo sentir como aquel fragmento alienado de su ser corrompía cada vez más partes de sí mismo, hasta que su ser quedo manchado de blanco y negro. Finalmente toda infructífera discusión dentro de su mente cesó. Todo conflicto innecesario que tuviera lugar en su mente fue finiquitado. Subaru por fin pudo sentirse en armonía; nunca antes había tenido tan claro que debía hacer…
"… Puedo sentirlo… Yo… Yo soy capaz de lograrlo." Balbuceó Subaru. "… Si yo ardo, ellos arderán conmigo."
Pandora, que había estado observado a Subaru con curiosidad, liberó un pequeño gemido de sorpresa. La mirada de Pandora se encontró con la de Subaru; la bruja pudo vislumbrar un brillo peligroso en los ojos de Subaru. Y entonces ocurrió. Súbitamente, sangre comenzó a brotar del cuerpo prístino de pandora. Primero sus brazos, gotas de sangre cubrieron por completo sus antebrazos. Luego su cuello, donde una línea de sangre se formó. Finalmente, la tela que la cubría fue empapada por sangre.
Pandora, sin inmutarse, hizo que las heridas desaparecieran en un parpadeo. No obstante, nuevas heridas rápidamente aparecieron. Rasguños en sus antebrazos, cortes en su cuello, tajos en sus piernas, un hoyo en su pecho, quemaduras en sus brazos… Sus pies se congelaron, lloró y vomitó sangre, su cabello fue calcinado por las llamas y resquebrajado por el hielo. Ultimadamente, su cuerpo fue completamente cubierto por llamas azules que Pandora, por un solo instante, fue incapaz de aplacar.
Fue en ese ínfimo instante que Subaru fue testigo de ello. Subaru, por primera vez desde que comenzó su tormentosa vida en ese mundo, pudo genuinamente vislumbrar en los ojos de Pandora un destello de sufrimiento equivalente a aquel que él había experimentado en silencio durante cincuenta bucles de muerte. Por primera vez en su vida, fue capaz de compartir todo el dolor que había llegado a sentir, por primera vez alguien empatizó genuinamente con su insoportable sufrimiento; Subaru sonrió extasiado.
Y de esa forma, nace el Arzobispo del Pecado de la Ira, el representante de la Envidia, Natsuki Subaru…
Por fin sucedió. Para recuperar a aquellos que le fueron arrebatados, para vengar a aquellos que fue incapaz de salvar, para hacer sufrir a aquellos que le hicieron sufrir; sin poder, Subaru jamás podría conseguir esto. Subaru por fin se dio cuenta que estaba estancado en la debilidad eterna, y que para poder escapar de este estancamiento, tendría que dejar su moral y ética de lado.
Llegó a las cincuenta muertes, y su mente no lo pudo soportar más. Subaru es testarudo, pero ya era demasiado tarde como para poder superar la Prueba de Pandora sin aceptar su oferta, y finalmente se percató de esto. Subaru comprendió que sin ayuda del demonio que le manipuló y le atrapó en una jaula de sufrimiento, jamás conseguiría salir de ésta; Pandora era la única que poseía la llave metafórica. Subaru por fin entendió que solo jamás podría conseguir nada. Allí, allí se encuentra su Humildad. ¿Humildad…?
Finalmente nos encontramos en la recta final del arco 3, un capítulo más y por fin habremos terminado. ¿Anastasia, Mimi, Julius? Para saber a cuantos de ellos podrá salvar, tendrán que leer el último capítulo del arco. En fin, como siempre, espero que el capítulo haya sido de su agrado, gracias por su apoyo. Hasta la próxima semana.
